21 de abril de 2026

¿Por qué el Papa Francisco eligió Santa María la Mayor para su descanso eterno?

 


Hoy es el primer aniversario de la muerte del Papa Francisco.

Traducido y adaptado del sitio Viral Mag:

El papa Francisco descansa en Santa María la Mayor, rompiendo con la tradición. ¿Por qué esta elección? Un profundo vínculo con la Virgen y una basílica sagrada. Descubra su última voluntad...

Cuando fallece un papa, el mundo entero se detiene para rendir homenaje a una figura que ha marcado la historia espiritual y social. Pero cuando el papa Francisco, a los 88 años, se unió a los cielos en abril de 2025, dejó tras de sí una decisión tan intrigante como fascinante: ser enterrado en la basílica de Santa María la Mayor, y no en la cripta de San Pedro, como dicta la costumbre. ¿Por qué este hombre, conocido por su sencillez y humanismo, eligió un camino tan singular para su descanso eterno? Profundicemos en las razones espirituales, históricas y personales de esta audaz elección.

Durante siglos, los papas han descansado en la cripta de la basílica de San Pedro, en el corazón del Vaticano. Este lugar, impregnado de solemnidad, alberga las tumbas de los sucesores de Pedro, simbolizando la continuidad de la Iglesia. Sin embargo, Francisco, el argentino de sonrisa humilde, decidió apartarse de esta tradición. Al optar por la basílica de Santa María la Mayor, se convierte en el primer papa desde Clemente IX, en 1669, en elegir este lugar para su entierro. Pero, ¿qué hace que esta basílica sea tan especial para él?

Su elección no es baladí. Refleja una vida marcada por una "profunda devoción" a la Virgen María y un deseo de sencillez, incluso en la muerte. Francisco, cuyo verdadero nombre es Jorge Bergoglio, siempre ha tratado de destacar por sus gestos simbólicos. Este último acto, maduramente reflexionado, se inscribe en esta línea.

El vínculo entre Francisco y la Virgen María es el motivo principal de su elección. A lo largo de su pontificado, ha manifestado una intensa "piedad mariana". Antes y después de cada viaje apostólico, acudía a Santa María la Mayor para rezar ante el icono de "Salus Populi Romani", una representación de la Virgen con el Niño Jesús, atribuida a San Lucas. Este ritual, casi íntimo, muestra hasta qué punto este lugar era un refugio espiritual para él.

"Justo detrás de la escultura de la Reina de la Paz hay un pequeño hueco. Lo vi y pensé: este es el lugar".

Francisco
2024

No se trata solo de un apego sentimental. La basílica, situada en la colina del Esquilino, es una de las cuatro basílicas pontificias de Roma y un lugar importante de culto mariano. Alberga reliquias sagradas, como fragmentos de la cuna de Jesús, datados científicamente de la época de su nacimiento. Para Francisco, descansar cerca de estos tesoros espirituales, bajo la mirada de la Virgen, era una forma de permanecer fiel a su fe hasta el final.

Construida en el siglo V bajo el pontificado del papa Sixto III, la basílica de Santa María la Mayor es una joya arquitectónica y espiritual. Sus mosaicos dorados, sus columnas jónicas y sus mármoles resplandecientes transportan a los visitantes a otra época. Según la leyenda, la Virgen se apareció en sueños a un patricio romano y al papa Liberio, pidiéndoles que construyeran una iglesia donde cayera nieve milagrosamente en pleno verano. El 5 de agosto, el Esquilino se cubrió de nieve, marcando el lugar sagrado.

Hoy en día, la basílica sigue siendo un importante lugar de peregrinación. Alberga las tumbas de siete papas, así como la del famoso escultor Bernini, conocido por la columnata de la plaza de San Pedro. Al elegir este lugar, Francisco se inscribe en una línea histórica al tiempo que marca su diferencia.

Algunos tesoros de Santa María la Mayor:

  • Icono Salus Populi Romani: pintura sagrada atribuida a San Lucas.

  • Reliquias de la cuna: fragmentos de madera que datan de la época de Cristo.

  • Mosaicos del siglo V: entre los más antiguos de Roma.

A Francisco nunca le gustaron las pompas. Desde su elección en 2013, rechazó los oropeles del Vaticano, prefiriendo una habitación modesta y un coche sencillo. Su decisión de ser enterrado en un rincón discreto de la basílica, cerca de una pequeña habitación que antes se utilizaba para guardar candelabros, es un último testimonio de esta humildad. No quería una tumba grandiosa, sino un lugar que reflejara su espiritualidad depurada.

Esta elección contrasta con la solemnidad de San Pedro, donde los papas suelen ser enterrados en imponentes sarcófagos. Al optar por la Cappella Paolina, Francisco se mantiene fiel a su imagen: un pastor cercano a los fieles, lejos de las pompas.

Para comprender esta elección, hay que remontarse al pontificado de Francisco. Durante doce años, sacudió a la Iglesia con valientes reformas. Ha levantado el velo sobre la "pedofilia en la Iglesia", exigiendo verdad y justicia. Ha convertido la "ecología" en una lucha central, publicando la encíclica "Laudato Si" para alertar sobre la crisis climática. También ha abogado por una Iglesia más inclusiva, abierta a los marginados.

Su entierro en Santa María la Mayor puede considerarse una prolongación de estos valores. Al elegir un lugar menos convencional, recuerda que la Iglesia debe permanecer anclada en la sencillez y la espiritualidad, lejos de las rigideces institucionales.

La muerte de Francisco ha suscitado una ola de emoción en todo el mundo. En Argentina se decretaron siete días de luto nacional. En Roma, los fieles se reunieron en la plaza de San Pedro, divididos entre la tristeza y la admiración. "Es como si hubiera esperado a Pascua para marcharse", confesaba un peregrino, conmovido por el momento de su fallecimiento, justo después de las celebraciones pascuales de 2025.

Francisco no era solo un líder religioso. Era la voz de los oprimidos, un defensor del planeta, un hombre que no temía a la muerte. Su elección de descansar en Santa María la Mayor es un último mensaje: la fe debe seguir siendo sencilla, arraigada en el amor y la devoción. Al descansar junto a la Virgen, nos invita a fijarnos en lo esencial.

Mientras el mundo llora su desaparición, queda una pregunta: ¿cómo llevará su sucesor este legado? Una cosa es segura: Francisco, con su humildad y modernidad, seguirá inspirando a generaciones.

Francisco en pocas palabras:

  •     Sencillez

  •     Ecología

  •     Inclusión

  •     Verdad

En resumen, la elección de Santa María la Mayor por parte de Francisco es mucho más que una decisión logística. Es un símbolo, un testamento espiritual, una invitación a redescubrir la belleza de una fe sencilla y universal. ¿Y tú, qué opinas de este gesto?

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