Mostrando entradas con la etiqueta San Bernardo de Claraval. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta San Bernardo de Claraval. Mostrar todas las entradas

20 de septiembre de 2026

Reconocimiento unánime de Nuestra Señora "Madre de Dios" en la tierra como en el cielo


 Del sitio 1000 razones para creer:

Las Sagradas Escrituras habían profetizado la venida de una "Mujer" (Génesis 3,15) y de una Madre Virgen (Isaías 7,14): "La que ha de dar a luz" (Miqueas 5,2) y dará a luz un niño que se llamará "Emmanuel" es decir "Dios con nosotros" (Is 7,14), "Dios fuerte" (Is 9,5), etc. En el alba de los nuevos tiempos, Isabel, "llena del Espíritu Santo" (Lucas 1,41), fue la primera en identificarlo con la Virgen María, a la que reconoció inmediatamente como "Madre de Dios": "¡Cuán dichosa soy de que la Madre de mi Señor haya venido a mí!" (Lc 1, 43).

El título de Theotokos, o Dei Genitrix - literalmente "La que engendra a Dios" comúnmente identificado con Mater theou, "Madre de Dios" fue confirmado solemnemente en el Concilio de Éfeso en 431, después de haber sido impugnado durante un tiempo por Nestorio, Patriarca de Constantinopla en aquella época. Esta ingeniosa formulación, que de hecho habla en primer lugar de Jesús, su Hijo, "verdadero Dios y verdadero hombre", y en segundo lugar de "el Hijo de Dios", arroja también una luz muy especial sobre el misterio de su Madre. Aunque, como nosotros, María era una criatura humilde, fue elevada, como enseña Santo Tomás de Aquino, a "una cierta dignidad infinita, derivada del bien infinito que es Dios". "La distancia entre la Madre de Dios y los siervos de Dios es infinita", dice San Bernardo. Este es, de hecho, el título más fundamental de la Virgen María, que expresa de manera muy concisa y precisa el vínculo especial y único que tiene, por toda la eternidad, con el Verbo encarnado.

Un entusiasmo unánime siguió a la proclamación dogmática del Concilio de Éfeso: fue acogida y celebrada en todas las Iglesias apostólicas de Oriente y Occidente en los años y siglos siguientes, generando innumerables oraciones, iconos, homenajes, catedrales, iglesias y santuarios dedicados a la Theotokos, hasta Lutero, que vio en Ella la "la joya más preciosa, nunca suficientemente alabada".

"Desde ahora, todas las generaciones me llamarán bienaventurada" (Lc 1,48), profetizó la Virgen María, pues "el Poderoso hizo maravillas por mí" (Lc 1,49) por esta maternidad divina aceptada por su "humilde sierva" (Lc 1,48): y esto es, en efecto, lo que ha sucedido, en todos los siglos, en todas las Iglesias y en todos los continentes, pues nunca criatura alguna ha sido tan glorificada sobre la faz de la tierra, como lo describe admirablemente San Luis María Grignion de Montfort (Tratado de la verdadera devoción 8 y 9).

El Cielo también celebró y proclamó el título de "Madre de Dios". Nunca ha habido una manifestación divina que desaconseje o critique este uso. Al contrario, numerosas apariciones, comunicaciones y revelaciones de Dios a lo largo de la historia de la Iglesia no han cesado de magnificarlo y alentarlo en todas partes y siempre (desde Sainte-Marie-Majeure y Le Puy-en-Velay hasta todas las apariciones modernas, sin olvidar el don del himno akáthistos, Constantinopla, Guadalupe, María de Ágreda, etc.).

Este fue particularmente el caso en el Monte Athos, cuando fueron milagrosamente dadas desde el Cielo, las extraordinarias palabras del "Axion Estin" que ahora se incorporan a la liturgia de todas las iglesias ortodoxas: "Es verdaderamente digno alabarte, Santa Madre de Dios, siempre bendita e inmaculada, Madre de nuestro Dios. Tú, más venerable que los Querubines e incomparablemente más gloriosa que los Serafines, tú que, sin perder tu virginidad, diste a luz al Verbo de Dios, a ti, verdaderamente Madre de Dios, te magnificamos".

Todas las confirmaciones de este extraordinario título dogmático, "fundamento de todos los demás " (Benedicto XVI), que honra a la Virgen María más que a cualquier otra criatura, han llegado, pues, unánimemente del cielo y de la tierra.

Autor: Olivier Bonnassies
 a partir de la amplia documentación facilitada por el Padre Vincent-Marie Thomas
Doctor en Filosofía.

 

12 de septiembre de 2026

Cuatro cosas que debes saber sobre el Dulce Nombre de Nuestra Señora


 Del sitio Church Pop:

Cada 12 de septiembre celebramos la fiesta del Santísimo Nombre de María. Estos son algunos datos sobre su precioso Nombre que pueden ayudar a hacer crecer nuestro amor y devoción a la Madre del Cielo.

Señora o Soberana: el significado de María según los Padres de la Iglesia

Los Padres explican que el nombre de la Virgen deriva del arameo y del hebreo "Miriam" o "Mariam": "Señora" o "Soberana", significado que los egipcios conocían en forma masculina y recogían en los papiros. En los escritos de algunos de los Padres se observa que desde los primeros siglos existió una devoción especial al Nombre de María:

San Pedro Crisólogo (siglos III y IV): "el nombre hebreo María se traduce como Domina" en latín; el Ángel le da, por tanto, el título de ”Señora'» (Sermón sobre la Anunciación de la Bienaventurada Virgen María, 142).

Santo Tomás de Aquino (siglo XII) coincide con él y asegura que a la Santísima Virgen: "le es muy propio el nombre de María, que en siríaco significa 'Señora'" (Sobre Avemaría, 1.c., p. 183). En la misma obra dice también que "significa iluminada" (p. 182) y que "significa 'estrella del mar`, así como la estrella del mar dirige a los navegantes hacia el puerto, María dirige a los cristianos hacia la gloria" (p. 185).

San Beda el Venerable (siglos VI y VII) explica la diferencia entre estos dos significados: "la palabra María significa en hebreo Estrella del Mar, y en siríaco Señora. Con razón, porque mereció llevar en su seno al Señor del mundo y la luz eterna de los siglos" (Catena Aurea, vol. V, p. 36).

San Jerónimo está de acuerdo con él y sugiere que 'maor' (estrella) con 'yam' (mar) forma 'estrella del mar', traducción aceptada también por San Bernardo.

María es uno de los nombres más populares del mundo. Se calcula que hay 61 millones de personas (mujeres, pero también hombres) que se han llamado así. He aquí las traducciones más populares:

  •     Español: María

  •     Holandés, italiano, rumano, danés: Maria

  •     Checo, francés: Marie

  •     Inglés: Mary

  •     Alemán: Marietta

  •     Portugués: Míriam

  •     Hebreo, arameo: Miriam o Mariam

  •     Griego: Mapa

  •     Ruso, esloveno: Marija

  •     Húngaro: Mária

  •     Vasco: Miren

  •     Árabe: Maryam

  •     Turco: Meryem

En el libro Las Glorias de María, San Alfonso María de Ligorio nos habla de las gracias que obtenemos al invocar el Nombre de María:

"¡Qué hermosas son las gracias que Jesucristo ha prometido a los devotos del nombre de María! Él mismo se lo hizo saber a Santa Brígida cuando se dirigía a su santa Madre: 'Quien invoque tu nombre con confianza y con la intención de convertirse, recibirá tres gracias singulares: un perfecto dolor por sus pecados, la satisfacción de los mismos, la fuerza para alcanzar la perfección y, lo que es más, la gloria del paraíso. Porque tus palabras me son tan dulces y tan queridas, que no puedo negarte lo que me pides". San Efrén llega a decir que "el nombre de María es la llave de la puerta del cielo" y, por tanto, San Buenaventura tiene razón al llamar a María: "Salvación a todos los que te invocan», como si invocar el nombre de María y obtener la salvación eterna fueran la misma cosa".

También recomienda pronunciar con frecuencia los Nombres de Jesús y de María, sobre todo si estamos en peligro, en la hora de nuestra muerte, ante la tentación y cuando estemos angustiados: 

"(...) los demonios -dice Tomás de Kempis- temen tanto a la Reina del Cielo, que en cuanto oyen su nombre, huyen como del fuego ardiente. La misma Virgen bendita reveló a Santa Brígida: 'No hay pecador en esta vida tan frío en el amor de Dios, que si invoca mi nombre con intención de convertirse, el demonio no se aleje inmediatamente de él'. Y en otra ocasión le dijo: 'Todos los demonios veneran y temen tanto este nombre que, en cuanto lo oyen, liberan inmediatamente el alma de los clavos con que la tenían cautiva'. Así como los ángeles rebeldes se alejan de los pecadores que invocan el nombre de María, los ángeles buenos se acercan a las almas justas que lo pronuncian devotamente. Y lo que la Virgen reveló a Santa Brígida. San Germán dice que, así como respirar es signo de vida, así el pronunciar frecuentemente el nombre de María es señal de que ya se vive en gracia divina o de que la vida llegará pronto, pues este poderoso nombre tiene la virtud de obtener ayuda y vida para quienes lo invocan devotamente". (Las glorias de María, primera parte, capítulo X, 4).

Cuando deseamos invocar el Nombre de nuestra Madre, podemos recitar esta hermosa oración escrita por San Bernardo de Claraval:

    "Oh grande, oh piadosa, 
digna de toda alabanza, 
santa Virgen María, 
tu nombre es tan dulce y amable 
que no puede ser pronunciado por nadie 
sin que se inflame de amor hacia ti y hacia Dios. 
Al contrario, 
basta que ocurra a los pensamientos de los que te aman 
para consolarlos e inflamarlos cada vez más con tu amor" 
Las Glorias de María
Parte I
 Capítulo X, 3

Que estos cuatro hechos nos sirvan de estímulo para invocar constantemente el Nombre de nuestra Madre, uniendo nuestros corazones al suyo.

6 de septiembre de 2026

¿Por qué septiembre está dedicado a Nuestra Señora de los Dolores?

 


Extraído del blog Asalta el Cielo con tu Rosario: 

Traducido del sitio Catholic 365:

El otoño se acerca rápidamente(*), ya que nos encontramos en septiembre: el mes de Nuestra Señora de los Dolores. María conoció el dolor de la pérdida, el duelo y el sufrimiento más que nadie, y sus dolores reflejan nuestras propias luchas de hoy.

Ya sea que nunca hayas oído hablar de los Siete Dolores de María, quieras empezar a dedicarle tiempo a Nuestra Señora o estés buscando formas de profundizar tu fervor, te invito a que te tomes unos minutos para conocer esta devoción sagrada y solemne.

Aunque los cristianos han meditado sobre los sufrimientos de María desde los primeros siglos, la devoción formal a Nuestra Señora de los Dolores data del siglo XII, cuando comenzó a difundirse bajo la influencia de San Anselmo y San Bernardo.

Las órdenes cisterciense y servita contribuyeron a difundirla por toda la Iglesia hasta que, en 1423, un concilio de Maguncia estableció la fiesta de los Dolores de María.

En 1727, Benedicto XIII añadió la fiesta al Calendario Romano, asegurando así que los católicos de todo el mundo honraran la profunda unión de María con la Pasión de su Hijo.

Al igual que con toda devoción, hay una razón por la que septiembre se dedica específicamente a Nuestra Señora de los Dolores.

La fiesta de Nuestra Señora de los Dolores se celebra el 15 de septiembre. En septiembre se celebran muchas otras fiestas marianas: su Natividad, el Santísimo Nombre de María, Nuestra Señora del Rescate, etc.

La devoción a Nuestra Señora de los Dolores es esencial y sagrada. Los santos han contemplado los sufrimientos de María desde los primeros tiempos de la Iglesia.

Los Siete Dolores son:

  1.     La profecía de San Simeón

  2.     La huida a Egipto

  3.     La pérdida de Jesús en el Templo

  4.     El encuentro de Jesús y María en el Vía Crucis

  5.     La crucifixión

  6.     María recibe el cuerpo de Jesús bajado de la cruz

  7.     El entierro de Jesús

Meditar sobre los dolores de María nos ayuda a acercarnos más a Ella y a despertar una contrición más profunda. Al hacerlo, expiamos nuestros pecados y complacemos tanto a Ella como a su Hijo.

Además, María prometió gracias especiales a quienes honran sus dolores. Estos nos enseñan lecciones importantes sobre el sufrimiento y la resiliencia.

Este mes de septiembre, te animo a elegir al menos una forma de practicar la devoción a Nuestra Señora de los Dolores.

  • Medita sobre cada dolor: reserva tiempo cada día para reflexionar sobre uno de los dolores, colocándote junto a María en su sufrimiento.

  • Infórmate sobre las gracias prometidas: María ofrece favores especiales a quienes practican la devoción a sus dolores.

  • Lee un libro espiritual: muchos santos y místicos han escrito sobre los Siete Dolores. Elige un libro y úsalo para guiar tu oración este mes.

  • Ofrece tus sufrimientos: une tus luchas diarias a los dolores de María, ofreciéndolos a Jesús por la salvación de las almas.

  • Recita oraciones a Nuestra Señora de los Dolores, como la Novena a Nuestra Señora de los Dolores o el Rosario de los Siete Dolores.

Un último aliento: Caminar con María en sus dolores

Este mes, María nos invita a meditar sobre sus dolores —no para quedarnos en la tristeza, sino para encontrar esperanza, fortaleza y gracia al unir nuestros sufrimientos a los suyos.

Si estás buscando una manera de profundizar tu relación con la Madre María, ahora es el momento: honra sus dolores y ella te llevará más cerca de su Hijo.

Nuestra Señora de los Dolores, ruega por nosotros.

(*) Hemisferio norte

18 de agosto de 2026

¿Por qué Nuestra Señora está amamantando a San Bernardo de Claraval


Hoy se conmemora a San Bernardo de Claraval:

Traducido del sitio Aleteia:

Hay mucho simbolismo detrás de la popular imagen medieval de la Virgen María amamantando a un santo.

En el arte medieval, era común representar a la Santísima Virgen María con los senos al descubierto, extrayéndose leche manualmente de ellos. En ocasiones, aparecía un santo recibiendo la leche, como San Bernardo de Claraval.

Esta imagen de San Bernardo amamantándose de los pechos de la Virgen María se debe a una leyenda popular relacionada con su vida.

San Bernardo fue un devoto monje cisterciense del siglo XII que sentía un profundo amor por la Virgen María. Su nombre se asocia a menudo con el "Memorare", una de las oraciones marianas más populares de todos los tiempos, aunque él no fue quien compuso esta oración.

Según diversas historias medievales sobre su vida, San Bernardo tuvo una visión de la Virgen María. El autor Richard Storrs relata la historia en su libro sobre San Bernardo.

"[L]a Santísima Virgen se le había aparecido, acompañada de santos, en medio de su grave enfermedad, y con un toque suave había aliviado su angustia, curado su dolencia y detenido el intenso flujo de saliva que brotaba de sus labios, para que esos labios pudieran pronunciar libremente las palabras más sabias y autoritarias que se habían escuchado hasta entonces en Europa.

Una versión más extrema que la leyenda adoptó posteriormente ha sido inmortalizada por Murillo en un célebre cuadro de la Galería Real de Madrid, donde se representa a la Virgen María apareciéndose a Bernardo mientras está sentado entre sus libros, y haciendo que la leche de su pecho caiga sobre sus labios, no solo para sanarlos, sino para dotarlos de elocuencia celestial, mientras los querubines la rodean en un resplandor de gloria celestial. 

A este episodio se le suele llamar "La lactancia de San Bernardo", y por lo general se representa como un chorro de leche que entra en la boca de Bernardo, aunque a veces las historias relatan que la Virgen María le dio tres gotas de su leche.

La historia y su posterior representación no resultaban extrañas para los cristianos medievales, ya que la lactancia materna era un hecho común de la vida y se asociaba tradicionalmente con el hecho de que una persona fuera alimentada tanto física como espiritualmente. Que la Virgen María mostrara sus pechos para alimentar a los fieles cristianos no era escandaloso en absoluto y tenía por objeto simbolizar una realidad espiritual más profunda.

En el Antiguo Testamento, la lactancia materna se relacionaba a menudo, en un sentido espiritual, con la recepción de la sabiduría o de las bendiciones de Dios:

    Alégrense con Jerusalén y regocíjense por ella,
    todos los que la aman;
    alégrense con ella en alegría,
    todos los que lloran por ella;
    para que puedan mamar y saciarse
    de sus pechos consoladores;
    para que puedan beber a sorbos con deleite
    de la abundancia de su gloria. 

(Isaías 66:10-11) 

San Pablo, en el Nuevo Testamento, vincula de manera similar la lactancia materna con la transmisión de la fe cristiana: " Pero yo, hermanos, no pude dirigirme a ustedes como a hombres espirituales, sino como a hombres carnales, como niños en Cristo. Los alimenté con leche, no con alimento sólido; pues no estaban preparados para ello; y aún ahora no lo están, pues siguen siendo carnales". (1 Corintios 3:1-3). 

El papa Francisco alentó a las mujeres a amamantar a sus hijos, vinculándolo con el hecho de darles a los niños un regalo de sí mismas: " Los bebés tienen su propio dialecto. Si uno empieza a llorar, los demás lo siguen, como en una orquesta. Si empiezan a dar el "concierto", es porque no se sienten cómodos. O tienen demasiado calor, o no se sienten cómodos, o tienen hambre. Si tienen hambre, amamántalos sin miedo, aliméntalos, porque ese es el lenguaje del amor".  

La imagen de San Bernardo amamantándose de los pechos de la Virgen María es una obra de arte que tiene mucha historia y belleza, con un simbolismo espiritual detrás que nos recuerda la dignidad del cuerpo humano.

20 - agosto - 2019

24 de julio de 2026

Nuestra Señora, Madre de todos los sacerdotes

 


Del sitio de la Santa Sede:

Queridos hermanos y hermanas:

Es inminente la celebración de la solemnidad de la Asunción de la santísima Virgen, el sábado próximo, y estamos en el contexto del Año sacerdotal; por eso deseo hablar del nexo entre la Virgen y el sacerdocio. Es un nexo profundamente enraizado en el misterio de la Encarnación. Cuando Dios decidió hacerse hombre en su Hijo, necesitaba el "sí" libre de una criatura suya. Dios no actúa contra nuestra libertad. Y sucede algo realmente extraordinario: Dios se hace dependiente de la libertad, del "sí" de una criatura suya; espera este "sí". San Bernardo de Claraval, en una de sus homilías, explicó de modo dramático este momento decisivo de la historia universal, donde el cielo, la tierra y Dios mismo esperan lo que dirá esta criatura.

El "sí" de María es, por consiguiente, la puerta por la que Dios pudo entrar en el mundo, hacerse hombre. Así María está real y profundamente involucrada en el misterio de la Encarnación, de nuestra salvación. Y la Encarnación, el hacerse hombre del Hijo, desde el inicio estaba orientada al don de sí mismo, a entregarse con mucho amor en la cruz a fin de convertirse en pan para la vida del mundo. De este modo sacrificio, sacerdocio y Encarnación van unidos, y María se encuentra en el centro de este misterio.

Pasemos ahora a la cruz. Jesús, antes de morir, ve a su Madre al pie de la cruz y ve al Hijo amado; y este Hijo amado ciertamente es una persona, un individuo muy importante; pero es más: es un ejemplo, una prefiguración de todos los discípulos amados, de todas las personas llamadas por el Señor a ser "discípulo amado" y, en consecuencia, de modo particular también de los sacerdotes.

Jesús dice a María: "Madre, ahí tienes a tu hijo" (Juan 19, 26). Es una especie de testamento: encomienda a su Madre al cuidado del hijo, del discípulo. Pero también dice al discípulo: "Ahí tienes a tu Madre" (Jn 19, 27). El Evangelio nos dice que desde ese momento san Juan, el hijo predilecto, acogió a la madre María "en su casa". Así dice la traducción italiana, pero el texto griego es mucho más profundo, mucho más rico. Podríamos traducir: acogió a María en lo íntimo de su vida, de su ser, "eis tà ìdia", en la profundidad de su ser.

Acoger a María significa introducirla en el dinamismo de toda la propia existencia —no es algo exterior— y en todo lo que constituye el horizonte del propio apostolado. Me parece que se comprende, por lo tanto, que la peculiar relación de maternidad que existe entre María y los presbíteros es la fuente primaria, el motivo fundamental de la predilección que alberga por cada uno de ellos. De hecho, son dos las razones de la predilección que María siente por ellos: porque se asemejan más a Jesús, amor supremo de su corazón, y porque también ellos, como Ella, están comprometidos en la misión de proclamar, testimoniar y dar a Cristo al mundo. Por su identificación y conformación sacramental a Jesús, Hijo de Dios e Hijo de María, todo sacerdote puede y debe sentirse verdaderamente hijo predilecto de esta altísima y humildísima Madre.

El concilio Vaticano II invita a los sacerdotes a contemplar a María como el modelo perfecto de su propia existencia, invocándola como "Madre del sumo y eterno Sacerdote, Reina de los Apóstoles, Auxilio de los presbíteros en su ministerio". Y los presbíteros —prosigue el Concilio— "han de venerarla y amarla con devoción y culto filial" (cf. Presbyterorum ordinis, 18).

El santo cura de Ars, en quien pensamos de modo particular este año, solía repetir: "Jesucristo, cuando nos dio todo lo que nos podía dar, quiso hacernos herederos de lo más precioso que tenía, es decir, de su santa Madre" (B. Nodet, Il pensiero e l'anima del Curato d'Ars, Turín 1967, p. 305). Esto vale para todo cristiano, para todos nosotros, pero de modo especial para los sacerdotes.

Queridos hermanos y hermanas, oremos para que María haga a todos los sacerdotes, en todos los problemas del mundo de hoy, conformes a la imagen de su Hijo Jesús, dispensadores del tesoro inestimable de su amor de Pastor bueno.

¡María, Madre de los sacerdotes, ruega por nosotros! 

AUDIENCIA GENERAL
12 de agosto de 2009
 

24 de junio de 2026

Nuestra Señora de Luján en el Círculo Polar Ártico

 


Del sitio de las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará:

 Este año muchos se encuentran en la misma situación; los planes pueden cambiar de la noche a la mañana y suceder muchas cosas, las cuales uno ni se las imaginaba. Pero es cierto también que nada escapa a los designios de Dios y es consolador saber que Dios escribe derecho sobre renglones torcidos.

Cada año realizamos la convivencia con todas las hermanas de nuestra Provincia María Puerta de la Aurora, que comprende los países de Holanda, Luxemburgo, Lituania, Bélgica, Irlanda e Islandia y por lo general nos reunimos primero en el continente, Holanda o Luxemburgo y de ahí nos dirigimos al lugar donde tuviéremos la convivencia. Los últimos tres años, hemos podido ir a Suiza donde un sacerdote, vicario de la diócesis de Lausanne (donde hemos podido fundar en una residencia para universitarias) nos presta la casa.

La Providencia dispuso todo de otra manera, y es así que, con la situación del Coronavirus, vimos conveniente no salir de la Isla y realizar la convivencia en Islandia. Algunos pensarán que en verano todavía tenemos nieve, que Islandia es una isla con permanente hielo; pero no. El verano se deja sentir, cambia de colores, el blanco de la nieve se transforma en variedad de verdes, arroyos, lagos; la lava volcánica se deja ver y adorna valles inmensos con sus rocas porosas y tonalidades rojizas, negras y betún. Los días son más largos, el sol nos acompaña más tiempo y el clima es más templado.

Entre las dos comunidades que tenemos las Servidoras en Islandia (Hafnarfjörður y Stykkishólmur) emprendimos la aventura de dar la vuelta a la Isla, visitando las cuatro Parroquias lejanas que tiene nuestra diócesis. Islandia cuenta con ocho Parroquias de las cuales cuatro están cercanas a la Capital.

De sur a norte nos fuimos acercando a lo que en esta crónica queremos destacar.

Durante todo el viaje, que duró diez días, llevamos a la cabecera del vehículo la Virgen de Luján. “Ella es la soberana Señora de todas las cosas, no es solamente un cielo y un firmamento, más firme que todos los firmamentos; sino que tiene muchos otros nombres y es designada y significada por muchas otras cosas. (…) Es la Estrella de la mañana, la aurora que nos anuncia la venida del sol, es una lámpara ardiente y luciente, la trompeta que anima a los soldados de Jesucristo al combate y que llena de terror a sus enemigos, una montaña que está por encima de todas las otras montañas, es la fuente de los jardines, es el lirio de los valles, (…) Es la estrella del mar, es un navío que Dios nos ha dado para pasar con seguridad el mar peligrosísimo de este mundo, el camino que es necesario seguir para llegar felizmente al puerto, una divina red de la cual Dios se sirve para pescar a las almas, la viña del Señor, su campo, su granja.” (San Bernardo)

A mitad de la convivencia zarpamos en barco hacia el polo norte, una travesía de tres horas, nos dirigimos a la Isla de Grímsey, donde hay una pequeña población de 90 habitantes con una Iglesia muy linda del siglo XIX en la que hay un retablo con copia de la Última Cena de Leonardo da Vinci. Se dice en el diario Dagur del año 1964 que en el año 1100 o 1120 el Obispo Católico Jón Ögmundsson consagró por primera vez una Capilla en esta Isla, por la que han pasado varios sacerdotes católicos.

Llevamos la Virgen de Luján con nosotras y por este motivo podríamos decir que es la primera vez que Nuestra Señora llega al Polo Norte. Hemos dedicado el día entero en honor a la Virgen, recorrimos la pequeña isla de unos cinco kilómetros de superficie, en la que se pueden ver frailecillos (ave típica de la zona ártica) a montones, caballos, ovejas, focas, y diversidad de pájaros. Dios nos regaló un día soleado y durante el viaje tanto de ida como de vuelta pudimos ver delfines juguetear en el mar.

Una anécdota, respecto a la Virgen de Luján que no es de esta convivencia. Habiendo recibido en regalo la posibilidad de llevar a nuestra superiora Provincial a ver ballenas, decidimos llevar también la imagen de la Virgen de Luján para sacarle fotos con el mar y el glaciar de nuestra península. Entre foto y foto, se acercó una señora alemana para pedir si se podía sacar ella una foto con la Virgen. Resultó ser que la señora no era católica, pero le llamó mucho la atención la Virgen de Luján y por la Virgen nos comenzó a hablar y así comenzamos a entrar en contacto con ella, quien regresó este año de visita a Islandia. Dios continúa dándonos a Su Madre y Ella es intercesora, es Medianera de todas las gracias y el Puerto Purísimo por el que llegamos a Jesús.

Por eso, cada día nos consagramos a Ella y a Ella le pedimos por la misión, por cada alma encomendada a nuestras oraciones y apostolados. Le damos gracias a Ella por la Vocación a la vida Consagrada en nuestra Familia Religiosa, la Perseverancia y le pedimos como buena Madre que nos ayude a llevar muchas almas a Dios. Que sus hijos sigan creciendo y aumentando para que, de esta manera, muchas almas se salven.

Dios nos regaló una hermosa convivencia en Islandia, conocer todas las parroquias y diversidad de misiones y todo esto junto con Nuestra Madre.

¡Viva la Virgen, viva la misión!

25 - octubre - 2020

5 de febrero de 2026

Nuestra Señora, Madre de los Pecadores

 


Del sitio Aleteia:

Entre los títulos de la Santísima Virgen María está la de madre de los pecadores, pero ¿por qué le llamamos así? Es obvio que se trata de un regalo de Dios

Quien se acoge a la Virgen María y recurre a Ella en sus necesidades nunca quedará defraudado, afirman los santos. Es tan poderosa y efectiva su intercesión ante su divino Hijo que podemos llamarla Madre porque lo es realmente. Pero lo que más impresiona al alma es que es madre de los pecadores arrepentidos.

3 de febrero de 2026

Nuestra Señora Mater Populis Fidelis

 


Del sitio Vaticano News:

La Virgen María, de pie junto a la cruz, recibió una misión maternal que ejerce cuidando con amor materno a los hermanos de su Hijo. Su corazón de madre, transfigurado por su plena participación en la gloria divina, ama profundamente a cada uno de sus hijos y busca los caminos para acercar el consuelo de su cercanía y el poder de su intercesión maternal. La devoción mariana es la respuesta humana a este desbordante amor materno. Como el discípulo amado, el cristiano recibe a María y la lleva entre sus cosas más íntimas.

Mater Populi Fidelis quiere ser –según afirmó el cardenal Fernandez en su presentación a los medios– un canto a la devoción popular mariana. Para captar esta intención de sus redactores, es útil leer el texto a la luz de los seis párrafos de la Presentación que lo precede. Allí se explica el contexto en el que hay que interpretar esta Nota doctrinal dedicada a clarificar el uso de algunos títulos marianos relativos a la maternidad de María respecto a los creyentes. Considera a la devoción mariana como un tesoro de la Iglesia y la ve expresada sobre todo en la piedad del Pueblo Fiel de Dios, especialmente en los pobres, que en el rostro de María encuentran la ternura y el amor de Dios y en Ella ven reflejado el mensaje esencial del Evangelio. También el último punto del documento llama a contemplar la piedad mariana popular que suscita la cercanía de María y cita las bellas palabras con que la Conferencia de Aparecida expresa el hondo valor teologal de esta experiencia. Quiere contemplarla, no para corregirla, sino para valorarla, admirarla y alentarla, ya que expresa la confianza en Dios que el Espíritu Santo suscita.

Sin embargo, la necesidad de clarificar algunos títulos marianos nace de la actividad de grupos cuya devoción mariana no expresa las mismas características de la devoción popular, sino que proponen un determinado desarrollo dogmático que por su falta de armonía puede confundir la fe de los fieles sencillos. Las propuestas de estos grupos, muy activos en las redes y algunos con cierta beligerancia, muchas veces expresan un maximalismo mariológico bajo el cual puede leerse una eclesiología preconciliar.

Para interpretar adecuadamente Mater Populi Fidelis es necesario reconocer esta diversidad de sujetos: la piedad popular mariana y la devoción de grupos eclesiales que no expresan bien la armonía del mensaje cristiano. El documento llama a apreciar la piedad popular mariana, que tanto valora la presencia de María en la vida cristiana. De hecho, si contemplamos estos dos milenios de misión maternal de María vemos que siempre estuvo rodeada de un halo de exuberancia afectiva. De Maria nunquam satis dice la famosa expresión atribuida a San Bernardo. El cardenal Newman, recientemente nombrado doctor de la Iglesia, explicaba que la devoción mariana toca los afectos más profundos del corazón humano y despierta energías que no son fáciles de controlar. Además, el amor verdadero comporta cierta tendencia a la exageración: “para hablar con franqueza, yo no daría mucho por un amor que nunca exagerara” (Carta a Pusey, Ed. Encuentro, 103). En el ámbito de los sentimientos y las pasiones la vida no conoce límites precisos. El Papa Francisco es consciente de eso cuando explica que “las cosas bonitas que la Iglesia y los santos dicen de María… son expresiones de amor como un hijo a la madre… el amor siempre nos hace hacer cosas exageradas, pero con amor” (Audiencia general, 24 de marzo de 2021).

Pero no todos los desbordes nacen del mismo cauce. Hay un maximalismo mariano que poco tiene que ver con la vitalidad de la piedad popular. Por ejemplo, no es lo mismo el título Reina del Cielo en los labios de un creyente sencillo en un santuario que esa expresión en el contexto de quienes insisten en la devoción a Cristo Rey como un signo de la vocación de la Iglesia a ser rectora de los destinos de la humanidad. Se trata de grupos que conjugan su admiración a María con posturas que no terminan de recibir la eclesiología del Concilio Vaticano II y que muestran poca sensibilidad frente a la necesidad de encontrar formulaciones doctrinales que sean significativas en los tiempos actuales. En el peor de los casos, la exaltación de María se vuelve caldo de cultivo de los clericalismos.

Sobre el título Corredentora el documento reconoce que se ha usado con naturalidad durante siglos, pero considera que en el contexto actual su uso resulta inoportuno porque, si no se lo explica adecuadamente, puede dar la idea de una acción de María de algún modo independiente de la de Cristo. No sería un verdadero honor a la Madre presentarla desplazando al Hijo de su lugar exclusivo. Esto no niega la incomparable participación de María en la obra redentora del Hijo. Sólo pide que se evite esa expresión por las resonancias confusas que ofrece. Como afirmó en una entrevista Joseph Ratzinger: “una intención correcta se expresa con un vocablo erróneo” (Dios y el mundo, Sudamericana, 2005, 288). Es llamativo la cantidad de veces que el documento usa la expresión “la cooperación de María en la obra de la redención”. Puede pensarse que intenta rescatar con una terminología más adecuada lo que puede haber de válido en el título Corredentora.

También sostiene que el título de Mediadora debe usarse con prudencia, considerando siempre que se trata de una mediación participada de la única mediación de Cristo (cf. n.28). Más reservas presenta al título Mediadora de todas las gracias, aclarando que la maternidad de María en el orden de la gracia debe entenderse como dispositiva y que “cualquier lenguaje sobre su ‘mediación’ en la gracia debe entenderse en analogía remota con Cristo y su mediación única” (n.53).

Esta Nota doctrinal, que por llevar la firma del Papa pertenece al magisterio ordinario de la Iglesia, también puede ser entendida como un capítulo más de la profunda reformulación que afecta a la mariología desde el Concilio Vaticano II. Es sabido que en el aula conciliar colisionaron dos posturas contrapuestas que se resolvieron aceptablemente en el capítulo VIII de Lumen Gentium al presentar a María en el misterio de Cristo y de la Iglesia. Si bien la mariología del Concilio es ampliamente admitida, hay tópicos que se siguen discutiendo y requieren una mayor maduración para ofrecer una formulación a la altura de estos tiempos. Uno de ellos es el influjo salvífico de María en la vida de los creyentes, al que se lo suele denominar maternidad espiritual o –especialmente desde Redemptoris Mater– mediación materna.

La aparición de este documento magisterial demuestra la actualidad del tema y la necesidad de que los teólogos trabajen en explicar de un modo culturalmente adecuado la participación de la Virgen en la única mediación histórico-salvífica de Cristo. Esta necesidad fue claramente presentada por la Pontificia Academia Mariana Internacional a principios del siglo XXI en su carta a los cultivadores de la mariología, que expone una propuesta en favor de la mediación mariana. Allí se explica que no se trata de regresar al enfoque preconciliar, ya superado, sino de avanzar en el camino del Concilio como hizo San Juan Pablo II en Redemptoris Mater y escuchando atentamente al sensus fidei fidelium (cf. La Madre del Signore… n.52).

Esta es la huella en la que es conveniente leer a Mater Populi Fidelis. No quiere ser un documento que obstaculice la devoción a María. Por el contrario, reconoce que Ella está como Madre en el corazón del Pueblo Fiel y quiere custodiar esa presencia de posibles instrumentalizaciones. Su intención es ofrecer un marco doctrinal para profundizar en el conocimiento del lugar único y singular de la Virgen en la salvación de la humanidad contemplando la piedad popular mariana que, como enseñó Francisco, siempre será “un lugar teológico al que debemos prestar atención” (Evangelii Gaudium 126). Clarificado el uso de estos títulos marianos, queda para los teólogos el desafío de formular la mariología vivida por el pueblo sencillo, que ama a la Madre y se siente amado por Ella, la ve siempre junto al Hijo trabajando con amor materno por la salvación, y “lee en esa imagen materna todos los misterios del Evangelio” (Evangelii Gaudium 285). 

Enrique Ciro Bianchi
Profesor de mariología
Facultad de Teología de Buenos Aires

8 de diciembre de 2025

Preservada del pecado desde el instante de su concepción


 Traducido del sitio Nomidis:

Desde tiempos inmemoriales, las Iglesias orientales celebran la pureza original de María con la fiesta de la "Concepción de la Santa Madre de Dios" o, más exactamente, la fiesta de la concepción de María en el seno de Santa Ana. 

Los latinos la adoptaron progresivamente a partir del siglo X, pero San Bernardo, San Buenaventura y Santo Tomás de Aquino seguían siendo reacios a aceptar esta "Inmaculada Concepción". San Juan Duns Escoto fue el primero en hacerla triunfar y en imponerse en la Sorbona de París. 

Los Papas intervinieron muchas veces a lo largo de los siglos para acallar esta disputa, hasta que Pío IX la definió como dogma de fe en 1854: "Desde el primer momento de su concepción, por gracia y privilegio únicos de Dios Todopoderoso, la Santísima Virgen María fue preservada del pecado original". 

Al igual que el primer día de la Creación, cuando Adán y Eva salieron de las manos del Creador, la madre de su Hijo estaba allí, una minúscula célula humana con un alma toda santa. Así, Ella "se convirtió en la gloria de nuestra naturaleza pecadora".

15 de noviembre de 2025

Conságrate a Nuestra Señora para vencer las tentaciones

Del sitio Aleteia: 

La santísima Virgen María es protectora de quienes la aman, lo dicen todos los santos, por eso conságrate a su protección para vencer en las tentaciones.

La santísima Virgen María es la gran protectora de quienes acuden a Ella. Todos los santos dan testimonio de que su relación con la Madre de Jesús los hizo progresar espiritualmente y les ayudó a vencer los embates del demonio:

“A quien Dios quiere hacer muy santo, lo hace devoto de la Virgen María”, dijo San Luis María Grignon de Montfort en su libro Tratado de la verdadera devoción a la Virgen María.

Y san Bernardo de Claraval, que compuso muchas oraciones para la Virgen, dijo: "Si Ella te tiene de la mano no te puedes hundir.  Bajo su manto nada hay que temer".

San Juan Bosco, que amaba a María en su advocación de "Auxiliadora de los cristianos" también lo confirma: "La devoción y el amor a María Santísima es una gran protección y un arma poderosa contra las asechanzas del demonio". 

Una bella oración para consagrarte a María santísima es la san Luis de Montfort:

Yo, (nombre), pecador infiel,
renuevo y ratifico en tus manos los votos de mi bautismo.
Renuncio para siempre a Satanás,
a sus pompas y a sus obras,
y me entrego enteramente a Jesucristo,
la Sabiduría encarnada,
para llevar mi cruz tras Él todos los días de mi vida.
Y a fin de que le sea más fiel de lo que he sido hasta ahora,
te escojo hoy, ¡oh María!, en presencia de toda la corte celestial,
por mi Madre y mi Señora.
Te entrego y consagro en calidad de esclavo mi cuerpo y mi alma,
mis bienes interiores y exteriores,
y aun el valor de mis buenas acciones pasadas, presentes y futuras,
otorgándote un entero y pleno derecho de disponer de mí
y de todo lo que me pertenece, sin excepción,
a tu agrado, a la mayor gloria de Dios,
en el tiempo y en la eternidad.

 Amén.

Haz tuya esta oración y a diario ofrécete a la Virgen María para llegar a Jesús.

3 de octubre de 2025

Nuestra Señora de Rocamadour de Quercy

 

Traducido del sitio Interfaith Mary Page:

En su santuario, cerca de Quercy, departamento de Lot, Mediodía-Pirineos, siglos IX-XII (?), aunque atribuido a San Lucas, la madera estaba recubierta de plata ennegrecida de la que todavía se conservan algunas tiras, 66 cm.

Como lugar sagrado cristiano, Rocamadour data del siglo X, pero como señaló un joven sacerdote que realizaba una visita guiada en 2008: "La gente lleva rezando aquí 20.000 años". De hecho, subiendo la colina, en el pueblo vecino, se puede visitar una cueva con restos de pinturas sagradas neolíticas. 

En la Edad Media, el santuario de la Virgen Negra se convirtió en un punto importante de la ruta de peregrinación a Santiago de Compostela. Numerosos santos, reyes y reinas acudieron aquí en busca de la bendición de la Reina del Cielo, entre ellos, en particular, San Bernardo de Claraval. 

Este espectacular sitio se encuentra en la ladera rocosa de un escarpado desfiladero fluvial. En 1166, se encontraron aquí los restos del beato Amadour, enterrado junto a un oratorio rupestre dedicado a María. De ahí el nombre de Roc-Amadour. 

Una leyenda dice que el hombre era sirviente de la Santísima Madre y una especie de niñera y tutor de Jesús. Se conocieron durante la huida de la Sagrada Familia a Egipto. Amadour poseía un campo de trigo que milagrosamente creció lo suficiente como para ocultar a los fugitivos de los secuaces de Herodes. Antes de que María partiera de este mundo, le recomendó a Amadour que, tras su asunción, se fuera a vivir como ermitaño a Francia. Él hizo lo que le dijeron y se llevó consigo esta estatua, que Lucas el Evangelista había tallado. Al llegar a la garganta del río Rocamadour, colocó la sagrada imagen en una cueva dedicada a una trinidad de diosas precristianas. Así, puso fin a los sacrificios humanos que se practicaban allí y cristianizó el lugar. Sin embargo, al igual que en Le Puy, aún se conserva una piedra druídica bajo el altar.

Otra leyenda afirma que este Amadour, además de ser todo lo anterior, no era otro que Zaqueo, el discípulo de Jesús mencionado en la Biblia. Esta historia le atribuye una esposa, Verónica, la mujer que, según una tradición muy común, limpió el rostro de Jesús durante su pasión. 

Durante las Guerras de Religión, los huesos de Amadour fueron literalmente pulverizados y esparcidos. Ahora solo queda su tumba vacía.

La Virgen Negra de Rocamadour quizá no sea una estatua bonita, pero es una de las más poderosas, famosas y antiguas. Nuestra Madre nos reta a menudo a no juzgar con ojos mundanos ni a rechazar algo como no santo porque no satisface nuestras expectativas mundanas. Nuestra Señora de los Pobres nos recuerda: "Bienaventurados los pobres de espíritu".

Al conocerla en persona, se percibe su elegancia y belleza. A los ojos de los devotos, se asemeja a la reina de este icono moderno que cuelga en la cripta.

En el siglo XII se recopiló una colección de 126 milagros atribuidos a Nuestra Señora de Rocamadour, y desde entonces se han narrado muchos más. Ha curado a enfermos y dementes, castigado a criminales, amenazado y convertido a quienes no la respetaban, ganado batallas para sus seguidores, devuelto la vida a bebés muertos al menos el tiempo suficiente para ser bautizados, liberado cautivos, protegido a marineros, ayudado a mujeres a concebir y dar a luz, y realizado prácticamente cualquier otro milagro imaginable.

He aquí una de esas historias del siglo XII:

Tres peregrinos de Gosa atravesaban las solitarias tierras baldías cerca de Saint-Guilhem cuando fueron descarriados por ladrones por caminos remotos e intransitables, sobre escarpadas montañas y valles. Los ladrones maltrataron a estos inocentes e intentaron robarles las propiedades de estos pobres de Cristo. Pero la Abogada de toda la humanidad, la poderosa Señora de Rocamadour, la estrella excepcional que ilumina el mundo con su resplandor, acudió en ayuda de sus siervos que la invocaban. Como era debido, se apoderó de los siervos de la iniquidad, estos obradores de maldad, y les quitó la vista, que es el bien más preciado del ser humano. También les paralizó las manos y los dejó inmóviles como estatuas, por compasión, dejándoles solo con el uso de la lengua para que pudieran pedir clemencia y expresar una sincera penitencia. Y así, con gritos suplicantes, los ladrones se postraron ante los peregrinos y les pidieron que aplacaran con sus oraciones y méritos a la Señora, quien es gentil pero se había sentido ofendida por sus fechorías. Los peregrinos se conmovieron por la difícil situación de los hombres afligidos y sus corazones se conmovieron. Se postraron en tierra para orar, elevaron sus voces al cielo y pidieron a la Señora de la Misericordia que se apiadara de los desdichados. Entonces, la única Madre de la Compasión, la esperanza del pueblo para los desamparados que degolló al dragón, la restauradora de la salud, restauró el sentido de los ladrones y les devolvió la salud anterior.

Una característica especial de Rocamadour es la inusual campana en el techo de la capilla de la Virgen Negra. Se dice que suena en el momento en que Nuestra Señora salva a alguien cuya vida estaba en peligro, especialmente si se trata de un marinero. Muchas historias cuentan cómo hombres en el mar imploraron a la Virgen Negra de Rocamadour que los salvara de una tormenta. Prometieron peregrinar a su santuario si Ella les perdonaba la vida. Meses después, cuando llegaron para cumplir su promesa y contaron su historia, los sacerdotes decían algo así como: "¡Ah, así que fue por ti por quien sonó la campana, avisándonos de que alguien en apuros en el mar estaba siendo salvado! Esperábamos tu llegada". Una placa de piedra en la pared enumera quince años, entre 1385 y 1617, en los que la campana milagrosa sonó sin intervención humana.

16 de agosto de 2025

Oración a Nuestra Señora Asunta al Cielo por Confianza y Perseverancia

 


Del sitio Píldoras de Fe:

El día de la fiesta de la Asunción de María los cristianos celebramos que Dios elevó en cuerpo y alma a la Virgen María al Cielo después de su muerte. También se le llama la fiesta de Asunción de la Santísima Virgen María, la Dormición de la Santísima Madre de Dios (en algunos países del Este), o la Fiesta de la Asunción. Con la oración de confianza y perseverancia por la Asunción de María, pedimos además la protección de Nuestra Señora.

Contemplando a María en la gloria celestial, entendemos que la tierra no es la patria definitiva para nosotros, y si vivimos con la mirada fija en los bienes eternos, compartiremos algún día con nuestra Madre esta misma gloria. No debemos perder la paz aun en medio de las innumerables dificultades que nos enfrentemos en la vida. El signo celestial de la Santísima Virgen elevada al cielo, debe iluminarnos con mucha mayor intensidad cuando las sombras tristes del sufrimiento y de la violencia parecen asomarse en el horizonte.

Podemos estar seguros de que, desde lo alto, María sigue nuestros pasos con dulce preocupación, disipa la oscuridad en los momentos de angustia y desesperación, nos tranquiliza con su mano maternal.

La siguiente meditación y oración corresponde a un extracto del maravilloso libro de San Alfonso María de Ligorio: "Las Glorias de María", que ha dedicado con pasión y grandeza a exaltar las bondades de nuestra Santa Madre.

Parecería justo que la Iglesia, en el día de la Asunción de María en cuerpo y alma al cielo, nos invitara a llorar más que a la alegría, ya que nuestra dulce madre se va de esta tierra y nos deja privados de su amada presencia; como decía san Bernardo: "Parece que más que aplaudir debemos llorar". Pero no, la santa Iglesia nos invita al júbilo: "Alegraos todos en el Señor al celebrar este día en honor de santa María Virgen".

Y con toda razón, porque si amamos a esta nuestra madre, debemos congratularnos más de su gloria que de nuestro consuelo personal. ¿Qué hijo no se alegraría, aunque tuviera que separarse de su madre, si supiera que esta va a tomar posesión de un reino?

María es coronada Reina del cielo cuando ocurre la Asunción, ¿cómo no celebrar la fiesta si verdaderamente la amamos? Alegrémonos todos, alegrémonos.

Oración por confianza y perseverancia en la Asunción de María.

María, señora y madre nuestra, has dejado la tierra y subido al cielo, donde ahora estás sentada como Reina sobre los coros de los ángeles. Como de ti canta la Iglesia: "Has sido exaltada sobre los coros angélicos en el reino celestial". Nosotros, pecadores, sabemos que no somos dignos de tenerte en este valle de tinieblas que atravesamos. Pero sabemos también, que en tu grandeza no te has olvidado de nosotros, tus hijitos, perdidos y extraviados, miserables pecadores; y con ser sublimada a tanta gloria, no se ha perdido sino, acrecentado tu compasión hacia nosotros, los pobres hijos de Adán.

Desde tu excelso trono de Reina, vuelve María, hacia nosotros, esos tus ojos misericordiosos y ten piedad de nosotros. Recuerda que al dejar esta tierra prometiste acordarte de nosotros. Míranos y socórrenos. Ya ves cuántas tempestades tendremos que arrastrar hasta que lleguemos al final de nuestra vida.

Por los méritos de tu Gloriosa Asunción, consíguenos la santa confianza y perseverancia en la amistad divina, para que salgamos finalmente de este mundo en la gracia de Dios y así podamos llegar un día a besar tus plantas en el paraíso y, unidos a los bienaventurados, alabar y cantar tus glorias como lo mereces. 

Amén.

31 de julio de 2025

Nuestra Señora de La Gorge

 

Del sitio Comblox:

"Un lugar de peregrinación muy antiguo, un curioso oratorio de estilo barroco, cubierto de frescos y dorados renacentistas, en la más pura tradición de la Saboya religiosa...", escribe Roger Frison Roche en Mont-Blanc aux Sept Vallées.

No tenemos datos ciertos sobre el origen de Notre-Dame-de-la-Gorge: se dice que hace 900 años, un ermitaño se habría asentado en este fondo del valle, para recibir y consolar a los viajeros que pasaban por este lugar… El camino conducía al Col du Bonhomme, y desde allí llegamos a Italia. El piadoso ermitaño había organizado un santuario para la "renovación espiritual" de los viajeros. La había dedicado a San Antonio, entonces patrón de los arrieros y guías. Los archivos nos revelan que el pequeño santuario se convertirá en parroquia. El fondo del valle está habitado: en 1338, el "pueblo" de la Garganta tenía treinta "fuegos" (hogares).

Originalmente, el grupo de estatuas colocadas en el nivel superior del retablo ilustraba la Coronación de la Virgen, el decimoquinto misterio del Rosario. María en oración, flanqueada por Cristo y Dios Padre, ocupaba la parte central de la decoración.

Por alguna razón desconocida, el retablo fue desmantelado entre finales del siglo XVIII y mediados del XIX. ¿Quizás para protegerlo durante el período revolucionario? Cuando la volvimos a colocar, pensamos que estábamos haciendo lo correcto al colocar la estatua del Padre Eterno en el centro de la decoración... ¡Pero la escena perdió su significado principal

Durante mucho tiempo, los historiadores del arte, desconcertados por esta Trinidad de cuatro figuras, hablaron de “osadía teológica”. Fue un poco por casualidad, en 1998, al observar la dirección de los ojos de los querubines colocados debajo de cada estatua, ¡comprendimos el significado principal de esta composición!

La fachada del edificio, protegida por su gran techo volado decorado, es comparable, en una versión ligeramente simplificada, a las de las otras iglesias del valle.

Notamos dos cartuchos estucados con sus inscripciones en latín: a la izquierda, está escrito "Quien ha encontrado a María, encontrará la vida" y a la derecha "Sus bases están establecidas en las montañas santas". Una inscripción final es visible en la banda transversal entre la cornisa y el óculo: “Yo soy la Madre de la Bella Bondad”.

Las estatuas, a izquierda y derecha del retablo mayor, evocan a San Antonio, primer patrón del lugar, ya San Bernardo de Claraval, cantor de la Santísima Virgen. Poco a poco, la iglesia se fue enriqueciendo con otros cinco altares, tres de los cuales con retablos dorados. Ahora han desaparecido, salvo las columnas caladas del altar izquierdo y el magnífico friso en relieve, que representa a los ángeles consolando a las ánimas del Purgatorio. El conjunto floral, coloreado y dorado es característico del estilo barroco. A la izquierda, una estatua de San Francisco de Sales –obispo de Ginebra y gran impulsor de la reforma de la Iglesia Católica– sosteniendo en su mano un corazón inflamado, alude a su “Tratado sobre el Amor de Dios” publicado en Annecy en 1616 .

 

15 de julio de 2025

Nuestra Señora de Esquernes


Traducido del sitio Roman Catholic Saints:

El santuario de Nuestra Señora de Esquernes se encuentra a media legua de Lille, en Flandes (Francia). Esta imagen comenzó a obrar milagros hacia el año 1162, y sigue siendo muy venerada por los prodigios que María sigue obrando por su intercesión.

Cuenta la leyenda que mientras el pintor responsable de la imagen de María en el santuario antes mencionado, ponía todo su empeño y talento para representar a la Madre de Dios tan bella como fuera posible concebir por la mente humana. El diablo intentó intervenir. La Virgen suspendió al pintor en el aire hasta que llegó el Obispo para pronunciar el exorcismo, y el Maligno no molestó más al pintor.

Se sabe que la Orden del Císter fue establecida por tres monjes benedictinos en el siglo XI, y que la nueva orden creció rápidamente cuando San Bernardo se unió a ellos. Pronto se formaron también numerosos conventos para mujeres, y muchas de estas casas se establecieron en el Flandes francés. Uno de esos conventos cistercienses aún se encuentra en Esquernes, y es posible que estén relacionados con la imagen.

"Que todos los hijos de la Iglesia católica que Nos son más queridos oigan estas Nuestras palabras y, con un celo más ardiente de piedad, religión y amor, procedan a adorar, invocar y rezar a la Santísima Virgen María, Madre de Dios, concebida sin pecado original, y acudan con entera confianza a esta dulcísima Madre de Misericordia y Gracia en todos los peligros, dificultades, dudas y temores. Porque nada hay que temer, y nada hay que desesperar bajo su guía, bajo sus auspicios, bajo su favor, bajo su protección, que, teniendo hacia nosotros un afecto maternal, y ocupándose de los asuntos de nuestra salvación está solícita por todo el género humano, y, designada por Dios Reina del Cielo y de la Tierra, y exaltada por encima de todos los coros de ángeles y órdenes de santos, de pie a la diestra del Hijo unigénito, Jesucristo Nuestro Señor, intercede poderosamente y obtiene lo que pide, y no puede ser frustrada." Papa Pío IX

24 de junio de 2025

Nuestra Señora de Cambron

 


Del sitio Muéstrame tu Rostro:

La festividad de Nuestra Señora de Cambron celebra la fundación de su abadía cerca de Mons, en Hainaut, Bélgica, por Anselmo de Trasigny, señor de Péronne y canónigo de Soignies, en el año 1148. La abadía de Cambron fue establecida a orillas del río Blanche y era una casa hija de San Bernardo de Claraval. Se encontraba a unas pocas leguas de Mons en Cambron-Casteau en Hainaut, Bélgica, y tomó su nombre de las tierras en las que fue edificada. Cambron, a su vez, tenía casas hijas en las abadías de Fontenelle en Valenciennes y en otros seis sitios.

La imagen de Nuestra Señora que se veneraba en Cambron era famosa por el gran número de curaciones milagrosas. En 1550, se construyó una capilla dedicada a Nuestra Señora de Cambron en Mons, en una parte del parque del príncipe. En los siglos siguientes, los magistrados de Mons construyeron una hermosa puerta para el santuario y añadieron otros embellecimientos. Había un pequeño oratorio que era muy frecuentado. En 1559, unos ladrones irrumpieron en la capilla y robaron todo lo que tenía valor.

Después de la Revolución Francesa, cuando el Estado tomó posesión de todas las propiedades dedicadas a servicios religiosos, esta capilla de Nuestra Señora de Cambron también fue confiscada. Fue demolida después de que se retiraran toda la madera, el hierro y el plomo. La estatua de la Santísima Virgen que decoraba el altar fue entonces colocada en la iglesia de Santa Isabel en Mons. La abadía de Cambron fue reconstruida en el siglo XVIII, pero fue desalojada en 1783 por orden del emperador del Sacro Imperio Romano, José II. Posteriormente, fue vendida a un conde adinerado que construyó una mansión en la propiedad, y la tierra permaneció en manos de su familia hasta que fue vendida en 1993 a una familia que transformó el lugar sagrado y anteriormente venerado en el emplazamiento de un zoológico público conocido como Pairi Daiza.

Una historia relacionada con Cambron cuenta que, a principios del siglo XIII, un hombre llamado Guillermo, que había abrazado la verdadera fe, trabajaba para el Conde de Hainaut. En una ocasión, al viajar, se detuvo en la Abadía de Cambron. En una de las habitaciones vio un cuadro de la adoración de los Reyes Magos. Enfurecido, cortó la figura de la Virgen María con su pica. Un carpintero lo descubrió y estuvo a punto de matarlo en el acto, de no ser por la intervención de uno de los religiosos. En la confusión, el hombre escapó.

El Papa de Aviñón, a quien se remitió el caso, exigió el castigo del hombre. Fue capturado y luego liberado, ya que continuó negando las acusaciones. Cuatro años más tarde, un anciano que había sido herrero se sintió inspirado para vengar el insulto ofrecido a la Madre de Dios. Consultó al Abad de Cambron y luego pidió autorización al Conde de Hainaut para combatir al acusado.

Esta historia y los eventos posteriores reflejan la importancia y la devoción que inspiraba Nuestra Señora de Cambron en la región, así como las vicisitudes que atravesaron su imagen y su abadía a lo largo de los siglos.