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19 de octubre de 2026

Nuestra Señora María Auxiliadora dePaimún (Capilla)

 


Adaptado del sitio La Angostura Digital:

En el Parque Nacional Lanín, a orillas del lago Paimún y frente al volcán Lanín, la Capilla María Auxiliadora del Paimún propone una experiencia donde espiritualidad, arquitectura y naturaleza se encuentran en un mismo paisaje. Es, además, la primera Capilla de Gendarmería Nacional del país y forma parte del Camino de la Fe Neuquino.

Hay lugares donde la arquitectura parece haber sido pensada para contemplar. La Capilla María Auxiliadora del Paimún es uno de ellos. Allí, en un rincón de la cordillera neuquina, la fe encuentra un escenario singular: el lago Paimún, los bosques del Parque Nacional Lanín y, como telón de fondo, la imponente silueta del volcán Lanín.

A unos 60 kilómetros de Junín de los Andes, el templo se presenta ante el visitante casi como una prolongación del paisaje. No busca imponerse sobre el entorno, sino integrarse a él. Sus grandes ventanales reemplazan buena parte de los muros tradicionales y permiten que el lago, la montaña y los cambios de luz ingresen al espacio de oración.

Desde el interior, el Lanín adquiere una presencia especial. La naturaleza se convierte en parte de la experiencia espiritual y el paisaje funciona, de algún modo, como un gran retablo patagónico. En días despejados, la cumbre nevada aparece frente a los ojos de quienes llegan hasta allí y transforma una simple visita en un momento de contemplación.

El interior es pequeño, cálido y profundamente ligado a los materiales de la región. La madera tiene un papel central: las columnas de raulí, el mobiliario y el altar construido en una sola pieza de ciprés patagónico aportan una atmósfera serena y acogedora.

Pero la belleza del lugar también está en los detalles. La puerta de ingreso, tallada en madera maciza, posee una pequeña escotilla que invita a quien entra a inclinarse. El gesto remite a la entrada al templo de Belén y propone, simbólicamente, “hacerse pequeño” frente a lo sagrado.

En el interior, distintos bajorrelieves cuentan parte de la historia de la evangelización en la región y recorren los períodos jesuita, salesiano y actual. De esta manera, la capilla no solo invita a la oración, sino también a reconocer las huellas de la historia y de la fe que forman parte de la identidad cordillerana.

Algunos de sus vitrales, además, incorporan referencias inspiradas en la obra El Señor de los Anillos, un detalle particular que suma otra dimensión a un espacio donde conviven tradición, cultura, imaginación y espiritualidad.

La Capilla María Auxiliadora del Paimún integra el Camino de la Fe Neuquino que nace en Ailinco, en el norte, y finaliza en Villa La Angostura, una propuesta que permite descubrir el patrimonio religioso de la provincia y, al mismo tiempo, acercarse a paisajes, historias y comunidades que dieron forma a la identidad neuquina.

En este recorrido, llegar hasta Paimún tiene un significado especial. No se trata de una capilla ubicada en un área urbana o en un sitio de paso. Para encontrarla hay que emprender el camino hacia la cordillera, atravesar paisajes naturales y dejar atrás, progresivamente, el ritmo cotidiano.

Sentarse en uno de los bancos de la capilla y observar el lago o la silueta del Lanín puede convertirse en una experiencia de recogimiento. El silencio, la inmensidad y el movimiento de las nubes sobre la montaña crean un escenario donde la contemplación aparece de manera natural.

Por eso, el lugar atrae tanto a peregrinos y fieles como a viajeros, fotógrafos, caminantes y visitantes que simplemente buscan unos minutos de tranquilidad.

La Capilla María Auxiliadora del Paimún tiene además un valor particular por su vínculo con Gendarmería Nacional: es reconocida como la primera Capilla de Gendarmería Nacional del país.

Su ubicación y sus características hacen que no cuente con la dinámica de una parroquia urbana. Por ese motivo, quienes deseen participar de una celebración religiosa deben consultar previamente por los horarios de misas y actividades, ya que no necesariamente existe una agenda pública y permanente.

También es conveniente llegar con las provisiones necesarias. La zona mantiene un carácter natural y aislado, con una infraestructura turística limitada en las inmediaciones. Para quienes buscan desconexión, esa condición constituye precisamente uno de sus mayores atractivos.

Hay templos que se recuerdan por sus torres, otros por sus imágenes, sus vitrales o su historia. La Capilla María Auxiliadora del Paimún se recuerda, además, por lo que ocurre cuando se abren sus ventanas.

Entonces aparecen el lago, el bosque y el Lanín. La arquitectura deja de ser protagonista y se convierte en un puente entre el visitante y el paisaje.

En ese diálogo entre la fe y la naturaleza reside buena parte de la identidad de esta pequeña capilla cordillerana. Un lugar donde llegar implica recorrer un camino, detenerse, mirar y escuchar. Un espacio donde la espiritualidad no termina en sus paredes, sino que continúa afuera, en la montaña, en el agua y en el silencio.

En el Camino de la Fe Neuquino, Paimún ofrece así una de esas experiencias que trascienden la visita: un encuentro sereno con la historia, la naturaleza y aquello que invita, simplemente, a detenerse y contemplar.

19 - agosto - 2026

13 de septiembre de 2026

¡Cuánto desagrada el pecado a Nuestra Señora!

 


Traducido del sitio Magnificat:

En las cartas anuales de la Compañía de Jesús se lee que, en la India, un joven, al salir de su habitación para cometer un pecado, escuchó una voz que le gritaba: "¡Detente! ¿Adónde vas?". 

Se dio la vuelta y sus ojos se fijaron en una estatua de Nuestra Señora de los Dolores que se encontraba allí y que, sacando la espada clavada en su pecho, se la presentó diciéndole: "Toma esta espada y traspásame a mí antes que herir a mi Hijo con ese pecado". 

Al oír estas palabras, el joven, completamente contrito y desahogándose en lágrimas, se postró en el suelo, pidió perdón a Dios y a la Santísima Virgen por su falta y lo obtuvo.

16 de agosto de 2026

La celebración de la Asunción de Nuestra Señora en los países de habla alemana

 


Del sitio Fundación Cari Filii:

Aunque la Asunción de María sólo fue definida como dogma por el Papa Pío XII el 1 de noviembre de 1950, la tradición existía desde muchos siglos antes. En la Iglesia oriental, el obispo Cirilo de Alejandría introdujo la “Solemnidad de la Dormición de la Santísima Madre de Dios” en el año 431. En la Iglesia católica-romana, la “Solemnidad de la Asunción de María al Cielo” comenzó a celebrarse a partir del siglo VII.

En las regiones de habla alemana se celebra, como fiesta popular, sobre todo en Baviera y Austria. Una de las costumbres más arraigadas es la “consagración de hierbas”: siete hierbas diferentes se unen en un ramo, entre ellas ajenjo, manzanilla, hierba de San Juan, salvia, gordolobo, estramonio y árnica. Esta costumbre se remonta a la leyenda de que un maravilloso aroma de hierbas y flores emanó del lecho de María cuando fue llevada al cielo. El 15 de agosto es festivo en los territorios tradicionalmente católicos: en Austria y, en Alemania, principalmente en Baviera, pero no en la otra gran región católica, Renania. 

Uno de los lugares más antiguos donde se celebra la Asunción es el santuario nacional bávaro de Altötting. Desde el siglo IX, el 15 de agosto se celebra el patronazgo mariano de la Capilla de la Gracia. El Papa Juan Pablo II rezó aquí en su primer viaje a Alemania en 1980. En 2006, Benedicto XVI entregó a la Virgen el anillo episcopal que había llevado hasta su elección como Papa. Desde entonces, este anillo adorna el manto de la pequeña estatua de madera de tilo, que data del siglo XIV.

Las celebraciones en Alemania, comienzan con la misa de víspera, el 14 de agosto a las 20.00 horas en la Basílica de Santa Ana, seguida de una gran procesión con velas alrededor de la Capilla. El 15 de agosto, “Día de la Alta Señora”, dedicado a la patrona de Baviera, la imagen es trasladada en solemne procesión desde la capilla hasta la Basílica de Santa Ana, donde a las 10.00 horas se celebra la misa festiva de la Asunción de la Virgen María.

La iglesia de peregrinación de María Reina de la Paz de Neviges, en Velbert (Renania del Norte-Westfalia), se remonta a una aparición de 1680. El 15 de agosto se celebra por la tarde una misa mayor en el Mariendom, seguida de una procesión de antorchas por el Marienberg. También en Renania del Norte-Westfalia está Warendorf, donde el día de la Asunción se celebra la tradicional “Fiesta de la Patria de Warendorf” con una procesión y la iluminación ceremonial de los “nueve arcos marianos”, erigidos cada año por las comunidades locales..

En el Este, los denominados nuevos estados federados, el lugar de peregrinación mariana de Etzelsbach, en Eichsfeld, ha experimentado un importante auge después de que Benedicto XVI visitara en 2011 esta localidad de larga tradición mariana. Como aquí el 15 de agosto no es festivo, la fiesta patronal con consagración de hierbas y devociones se traslada al domingo 18 de agosto.

En Austria, tienen una tradición especial las peregrinaciones en barco: miles de católicos participan el 15 de agosto en las procesiones por el lago Wörthersee y el lago de Constanza, comenzando en el embarcadero de Klagenfurt. Durante la peregrinación, los barcos procedentes de Lindau (Alemania), Bregenz (Austria) y Rorschach (Suiza) se reúnen en el “triángulo fronterizo”, en pleno lago de Constanza, para rezar juntos por la paz.

En la isla de Reichenau, la fiesta de la Asunción, patrona de su catedral, incluye una misa pontifical por la mañana presidida este año por el cardenal Jean-Claude Hollerich SJ, arzobispo de Luxemburgo, seguida de una procesión, desfile y ceremonia de izado de la bandera en la plaza de la catedral. En 2024, la isla de Reichenau celebra su 1300 aniversario: en 724, el obispo errante Pirmin, luego canonizado, fundó el monasterio.

Se esperan miles de peregrinos en el santuario nacional austriaco de Mariazell, en Estiria. El Superior Michael Staberl presidirá la misa festiva a las 10 de la mañana en la basílica de Mariazell. La víspera, 14 de agosto, habrá una gran procesión con velas por la ciudad de Mariazell a las 20.30 horas.

En Suiza, el día de la Asunción se celebra sobre todo en Einsiedeln; como no es festivo, se traslada al domingo 18 de agosto. En 2024 coinciden dos aniversarios: 1100 años del nacimiento de San Wolfgang en 924, obispo de Ratisbona y un santo muy popular sobre todo en el sur de Alemania y Suiza, y el centenario del Teatro Mundial de Einsiedeln. Tradicionalmente, el lunes después de la Asunción de María (este año el 19 de agosto), se celebra en la Capilla de Gracia una liturgia de la palabra con unción de los enfermos en el marco de la tradicional “Jornada del Enfermo de Einsiedeln”.

La adoración eucarística tiene lugar en la iglesia baja de 13:15 a 16:15 horas. La Asunción de la Virgen María es una celebración llena de devoción y tradición en gran parte de los países de habla alemana, donde la fe y las costumbres locales se entrelazan para conmemorar esta importante fiesta mariana.

José M. García Pelegrín 
14 - agosto - 2024

3 de agosto de 2026

Nuestra Señora de la Gruta de Sernancelhe

 


Traducido del sitio AnaStapaul:

En 1498, una niña muda pastoreaba su rebaño en las colinas de Quintela, en las afueras de la ciudad de Sernancelhe, en el centro-norte de Portugal, cuando encontró una estatua de la Virgen con el Niño en la hendidura de una roca. 

La joven Joana convirtió la estatua en objeto de su devoción personal, llevándola de un lado a otro entre su casa —donde le confeccionaba ropas— y las colinas, donde la colocaba sobre una roca, la rodeaba de flores y rezaba, mientras las ovejas pastaban cerca. Su madre comenzó a sentir que la "muñeca" distraía a la niña de sus quehaceres y un día la arrojó a la chimenea. De repente, Joana habló, por primera vez en su vida: "¡Mamá! ¡Esa es Nuestra Señora de la Gruta! ¿Qué estás haciendo?". La niña sacó del fuego a la imagen, que no se había quemado. ¡Ella se curó, pero el brazo de su madre quedó paralizado! 

Después de que ambas rezaran, la madre recuperó el uso de su brazo. A medida que la noticia se difundió por la zona, la gente comenzó a acudir a venerar la estatua, y el párroco sugirió trasladarla a la iglesia. Pero en tres ocasiones, la imagen desapareció de la iglesia, reapareciendo en su lugar original entre las rocas. Así que se construyó allí una capilla, que encerraba el lugar donde Joana había encontrado la estatua. La gente creía que en el año 982, unas monjas que huían del conquistador islámico Almanzor habían escondido allí la imagen.

Nossa Senhora da Lapa se convirtió en uno de los principales destinos de peregrinación de Portugal, atrayendo la devoción de las colonias de Brasil y la India, así como de la aristocracia portuguesa. En 1575, el papa Gregorio XIII aprobó la solicitud del rey Sebastián de transferir el santuario a la Compañía de Jesús. 

Entre 1610 y 1635, los jesuitas reconstruyeron la iglesia, decorando el interior con azulejos. Más tarde, agregaron un colegio y alojamientos para peregrinos, estudiantes y ellos mismos. Desde el siglo XVIII hasta el siglo XX, el complejo cambió de manos varias veces, siendo tomado repetidamente por el Estado y luego devuelto a la Iglesia. Desde 1929, pertenece a la Diócesis Católica Romana de Lamego.

Además de los enormes cantos rodados que se encuentran dentro del Santuario, otra característica inusual del Santuario es un cocodrilo que cuelga del techo (como en la Iglesia de Nuestra Señora del Cerezo en Bélgica): se trata de una réplica de madera de la piel disecada, ya descompuesta hace mucho tiempo, que, según algunos, un peregrino trajo para agradecer a la Virgen su ayuda contra la bestia en la India. Una historia local más fantasiosa cuenta que un lagarto monstruoso amenazó a una niña que hilaba a mano mientras cuidaba de su rebaño. Tras invocar a Nuestra Señora de Lapa, logró someter al animal atiborrándole la boca con ovillos de lana, para luego llevarlo a casa atado con un hilo, donde fue sacrificado y disecado.

Aunque la fama del Santuario se ha visto eclipsada por la de Fátima, sigue acogiendo tres grandes peregrinaciones al año: el 10 de junio, Día de Portugal; el 15 de agosto, Fiesta de la Asunción (precedida por novenas); y el 8 de septiembre, Fiesta del Nacimiento de María.

27 de julio de 2026

Nuestra Señora de Habiyú

 

Del sitio El Territorio:

 Un pequeño cuadro de 20 por 24 centímetros de lado, apenas más grande que una baldosa, se exhibe en el museo de Luján. Es un retrato de la virgen María y fue firmada por el nativo Habiyú, en la reducción de la Anunciación de Itapúa (actual Posadas) en 1618.

Roque González, su fundador, era entonces un joven (26) misionero jesuita nacido en Asunción y cuentan las crónicas que atravesaba montes y selvas de la provincia llevando siempre consigo un lienzo con la imagen de la Virgen (la Inmaculada Concepción) que había pintado su par: el padre Bernardo Rodríguez.

Se ha vinculado al cuadro de Habiyú con otro, lejano, pintado por El Greco.

El Greco (1541-1614) había nacido en Creta (de allí su apodo), se nutrió de fuentes bizantinas y su arte se consolidó cuando llegó a Venecia. Su nombre era Domenico Theotokópoulos, curioso apellido que remite etimológicamente al “útero de Dios” que es como se denominaba en griego antiguamente a María. 

Resulta improbable que Habiyú conociera esa obra, un óleo sobre lienzo, datado entre 1595 y 1600, cuyas medidas son apenas mayores (52 por 41centrímetros).

Posiblemente Habiyú se haya guiado por la Conquistadora (como se llamaba entonces en América a María) que portaba Roque González, o que una mano europea haya realizado previamente el esbozo en lápiz, o que Habiyú fuera guiado por descripciones del jesuita que, además, buscó seguramente el paralelismo entre el nombre de la reducción y el episodio de la Anunciación. El parecido de ambas obras resulta sin embargo llamativo.

Desde la Fundación Amigos del Museo del Prado informan que probablemente la pieza de El Greco proceda de Toledo, y explican: “La efigie sigue un modelo femenino frecuente en El Greco: una adolescente de óvalo facial almendrado, ojos grandes y oscuros que destacan sobre la blanca tez. Se cubre con un velo fino, el manto azul y la túnica carmesí. El contorno de todo el busto se perfila por el halo luminoso que envuelve a la Virgen y la destaca sobre el fondo grisáceo. Tanto las reducidas dimensiones como la visión muy cercana de la figura están pensadas para buscar la complicidad del espectador, la proximidad devocional del creyente. La tela es una réplica con participación de taller del ejemplar que se conserva en el Musée des Beaux-Arts de Estrasburgo y ambas versiones se inscriben en una iconografía mariana muy frecuente en los siglos XV y XVI, la llamada Verónica de la Virgen".

Como han afirmado los cronistas de Indias a lo largo del tiempo, "aunque es forzoso reconocer que muchos de los conquistadores españoles no estuvieron exentos de graves defectos, es incontestable que casi todos eran hombres de arraigada fe y además fervientes devotos de la Virgen María". ¿Cuál era la Virgen María que latía en la fe de los conquistadores? Es conocida la devoción de Colón, en cuyo estandarte estaban impresas las imágenes de Jesús y de María, y la de Hernán Cortés que llevaba sobre su pecho una cadena de oro con la imagen de la Virgen.

Al llegar a las nuevas playas, María adquirió inmediatamente una original configuración, cuya expresión más típica y al mismo tiempo la más ambigua, será la de ser considerada como “La Conquistadora”. Así se denominará ya en los primeros años a la Virgen llevada por los mercedarios y es el mismo nombre que el jesuita Roque González daba a la imagen de la virgen, que llevaba en todas sus expediciones apostólicas en medio del mundo guaraní.

Impulsada por difundir la iconografía de Posadas, la artista plástica y docente misionera, Teresa Warenycia halló en 2009 la obra de Habiyú en el Museo de Luján. “Nos ubica en el Siglo de Oro de la pintura española -explicó oportunamente Warenycia-, que proporcionó a la Iglesia católica recursos plásticos para difundir su doctrina. Roque González había hecho pie en nuestro territorio, en 1615, para establecer la Reducción Nuestra Señora de la Anunciación de Itapúa precisamente tres años antes de la datación de la pintura." 

"Según las crónicas, continuó Warenycia, el jesuita trasladó la Misión a la otra banda del río en 1621; por lo tanto en 1618 la obra se ubica en territorio posadeño”. Y cita a Furlong: “Ninguna de las telas que estos artistas hicieron en esos pueblos indígenas ha llegado hasta nosotros, pero sí una que atribuimos a un discípulo de ellos: representa a Nuestra Señora y al dorso de ésta se lee: J. M. Cabiyú. Fecit in Itapúa, 1618. Habiyú, o Kabiyú, aborigen que pintó la virgen en la Reducción de Anunciación de Itapúa a instancias del Padre Verger en base a una estampa de El Greco”.

El investigador Julio Cantero sostiene en su artículo Habiyú ¿el primer pintor posadeño y rioplatense?: “En el Museo Udaondo en Luján se conserva un imagen que ha despertado admiración y polémica entre los investigadores. Se trata de una pintura al óleo sobre tela, de pequeñas dimensiones, es un retrato de la virgen María, que para el académico Darko Sustersic constituye la primera pintura de la historia del arte rioplatense. La obra, de inicios del siglo XVII en la que intervino un autor guaraní, es de incalculable valor artístico. Se realizaron estudios sobre el lienzo y sus componentes, además de restauraciones, y se descubrieron dos datos significativos. En primer lugar, la fecha de la obra, 1618, que era cuestionada porque se decía que la correcta lectura debía ser 1718. Se afirmaba que la grafía con la que estaba consignada era propia del siglo XIX, pero en un proceso de restauración se retiró la parte posterior del cuadro (tapa), descubriéndose entonces que la obra lleva en su dorso la firma del autor y la fecha, y en una caligrafía que podría considerarse propia del siglo XVII. En segundo lugar, se conoció, tras un estudio realizado con fotografía infrarroja, que debajo de la pintura existe un esbozo a lápiz que habría servido de guía al pintor”.

Por Javier Arguindegui
 16 - marzo - 2015

15 de julio de 2026

Nuestra Señora de las Lágrimas

 


Del sitio Vidas Santas:

Año 1749 El 4 de agosto el Padre Arriaga de la Compañía de Jesús vio a la imagen de María Inmaculada, empapada de llanto y transpiración.( Esta imagen esta pintada al óleo en papel ordinario.)

 Juzgó prudente guardar el secreto; pero como el milagro se repitió varios días seguidos, dio parte a su superior. 

El prodigio no tardó en divulgarse por la ciudad. Llevaron el Cuadro al templo y lo colocaron en unos de los altares donde continuaron produciéndose las mismas maravillas, que pudieron ser observadas por toda clase de personas. 

Luego de haber hecho el exhorto para las averiguaciones del hecho en auto declarativo autorizó la Iglesia la veneración de la estampa de Nuestra Señora con el título de Las Lágrimas, colocada dentro de un relicario de plata, en uno de los altares de la Catedral basílica de Salta.

9 de julio de 2026

Nuestra Señora de las Gracias de Mentorella

 


Del sitio Tibur superbum:

El santuario mariano Madre de las Gracias de la Mentorella, uno de los más antiguos de Italia dedicado al culto mariano, es situado a unos 50 kilómetros de Roma, en Capranica Prenestina, sobre el monte Guadagnolo, en los en los montes Prenestinos (montes del Lacio).

Según la tradición, el Santuario de la Mentorella fue edificado en el siglo IV por el emperador Constantino. El emperador edificó la iglesia en el lugar donde el tribuno romano Placidus se había convertido tras una aparición de Cristo en tiempos del emperador Trajano. La iglesia, dedicada a San Eustaquio (el tribuno romano Placidus) fue consagrada por el Papa Silvestre ante el 335 d.C.

En esto lugar de gran devoción pasó, entre otros, San Benito. 

Abandonado por muchos siglos, fue descubierto en 1661 por Athanasius Kircher, un profesor Jesuita. 

Cuando murió, cumpliendo su voluta y señalando su gran devociòn a la Virgen, su corazón fue colocado en la iglesia dònde es conservada todavía la estatua de madera de la Virgen "Madre de las Gracias", del siglo XII, y coronada en 1901.

En 1857 Papa Pìo IX confió el Santuario a la Congregación de la Resurrección.

En 1883 esa Congregación compró este centro de peregrinación al Estado Italiano después de haber sido expropiado.

El Santuario fue especialmente amado por Juan Pablo II que visitó este santuario de la Virgen el 29 de octubre de 1978, en la que su primera visita fuera de Roma tras su elección. 

En realidad, Karol Wojtyla ya había visitado ese lugar en la víspera del cónclave en el que sería elegido Papa. Al regresar a Roma, sufrió una avería en su coche.

El Papa polaco visitó el Santuario en muchas ocasiones, la última en el año 2000, en momentos particulares, cuando sentía intensamente la necesidad de oración y de reflexión entre las montañas. 

Papa Benedicto XVI también visitó ese lugar en su primera visita fuera de Roma tras su elección.

14 de abril de 2026

Nuestra Señora de Guam

 

Adaptado del sitio Auxiliadora Madre Mía:

 Nuestra Señora de Guam, la estatua milagrosa a la que los nativos tienen una devoción muy profunda, es de tres metros de altura; todo de marfil de la faz clásica delicada de la Virgen hasta el dobladillo de su vestido exquisito. Ella luce una cabellera de color castaño oscuro y ostenta una hermosa corona, además de los aros de oro que cuelgan de sus orejas pequeñas. De acuerdo con la historia de los jesuitas de la isla, la venida de la Virgen fue milagrosa. 

Un soldado español, en el año 1825, estaba pescando a una distancia de la costa entre el pueblo de Mirizo y Umatac cuando observó un objeto extraño flotando sobre las olas. Se acercó y vio que era una estatua, con el apoyo de gigantes cangrejos de oro, sosteniendo velas encendidas en sus garras. Los soldadosreclaman la estatua como propia y la instalan como Patrona en sus cuarteles. Hicieron un santuario para Ella, un hueco en la pared con las puertas, como un armario o Camarino. Por tal motivo también se la conoce como la Virgen de la Alacena lleva su nombre o Santa María del Camarino .

Ella hizo su casa desde hace muchos años en el cuartel, pero el ambiente no siempre fue del agrado de Ella. Veían que Ella a veces no estaba y aparecía nuevamente en el cuartel con el borde de su manto lleno de fresas. Nadie recuerda cómo llegaba a salir de los cuarteles de la catedral de Agana, pero el 14 de abril se produjo un gran terremoto, que aterrorizó a los indígenas y destruyó sus hogares. Se cree que en ese día abandonó a los soldados toscos y se mostró a si misma como la Patrona del pueblo y de Guam, en particular. Muchos milagros de protección se atribuyen a la Virgen de Guam en este día. 

En la víspera de este día las personas colocan una vela encendida fuera de sus persianas cerradas; hacen esto en memoria de sus padres que hicieron la promesa de Santa María de Camarino. En 1825 y nuevamente en 1834, se comprometieron a celebrar anualmente una fiesta especial para su protección desde Linao por el terremoto, y Pagyo por el tifón. Por su parte la estatua milagrosa ha la falta de vida devota desde entonces y que ese es tiempo perdido. Los terremotos y tifones dejaron mucha destrucción cuando ocurrieron, sin embargo, nunca ha llevado una vida o ha perjudicado a los niños de Santa María de Camarino, Nuestra Señora de Guam. 

Tal es la historia de Nuestra Señora de la Alacena, la virgen milagrosa de Guam; a los ojos de cualquiera, simplemente es una bella estatua, de unos tres pies de altura y realizada con todo el refinamiento del arte del siglo XVIII, Ella es toda de marfil, sin saber su procedencia, o lo que el artista formó esas manos exquisitas, sólo Ella puede decir la verdad de su venida a Guam.

Banderas de diferentes países han ondeado sobre los cocoteros reales de Agana: almirantes y gobernadores han ido y venido. Santa María de Camarino permanece a través de todos los cambios a acariciar su pueblo extrañamente elegido. Ella reina con cariño en los corazones de las personas, los indígenas, como su Reina y Patrona . 

Cuando los infantes de marina y soldados americanos, capturaron la isla de Guam durante los últimos días del mes de julio de 1944, la población nativa era en su mayor parte católica. La fe fue llevada allí, sin duda, por los sacerdotes españoles que acompañaron a Magallanes cuando navegó alrededor del mundo. Todos ellos sentían que María, Nuestra Señora de Guam o Nuestra Señora de la Alacena, los ama y los protege .

17 de marzo de 2026

Aparición de Nuestra Señora a San Bernardino Realino

 


Del sitio Catholic.net:

En Lecce, en la región de Apulia, san Bernardino Realino, presbítero de la Orden de la Compañía de Jesús, ilustre por su caridad y su benignidad, el cual, despreciando los honores del mundo, se entregó al cuidado pastoral de los presos y de los enfermos, así como al ministerio de la palabra y de la penitencia.  († 1616).

Con San Bernardino Realino ocurrió un hecho insólito: Sin esperar a que traspasase el umbral de la muerte fue nombrado patrono celestial de la ciudad de Lecce, donde murió.

Ocurrió a comienzos de 1616. Por toda la ciudad corrió el rumor de que el padre Bernardino Realino, que había sido su apóstol durante cuarenta y dos años, estaba a punto de muerte. Era por entonces alcalde de la ciudad Segismundo Rapana, hombre previsor y decidido. Informado de la gravedad del "Santo Bernardino", se presenta con una comisión del Ayuntamiento en el colegio de los jesuitas. Los guardias le abren paso entre el gentío que se ha formado en la portería del colegio. Llegado a la presencia del moribundo, saca de su casaca un documento que llevaba preparado y lo lee delante de todos: "Grande es nuestro dolor, oh padre muy amado, al ver que nos dejáis, pues nuestro más ardiente deseo sería que os quedarais para siempre entre nosotros. No queriendo, sin embargo, oponernos a la voluntad de Dios, que os convida con el cielo, deseamos, por lo menos, encomendaros a nosotros mismos y a toda esta ciudad, tan amada por vos, y que tanto os ha amado y reverenciado. Así lo haréis, oh padre, por vuestra inagotable caridad, la cual nos permite esperar que queráis ser nuestro protector y patrono en el paraíso, pues por tal os elegimos desde ahora para siempre, seguros de que nos aceptaréis por fieles siervos e hijos, ya que con vuestra ausencia nos dejáis sumergidos en el más profundo dolor".

El anciano padre, acabado como estaba por la enfermedad, hizo un supremo esfuerzo y pudo, al fin, pronunciar un "Sí, señores" que llenó al alcalde y a toda la ciudad de inmenso júbilo.

Había nacido San Bernardino Realino en Carpi, ducado de Módena, el 1 de diciembre de 1530. Su familia pertenecía a la nobleza provinciana. Su padre, don Francisco Realino, fue caballerizo mayor de varias cortes italianas. Por este motivo estaba casi siempre ausente de su casa. La educación del pequeño Bernardino estuvo confiada a su madre, Isabel Bellantini.

Dicen que Bernardino era un niño hermoso, de finos modales, todo suavidad en el trato, siempre afable y risueño con todos. A su buena madre le profesó durante toda su vida un cariño y una veneración extraordinarios. Durante sus estudios un compañero le preguntó: "Si te dieran a escoger entre verte privado de tu padre o de tu madre. ¿qué preferirlas?" Bernardino contestó como un rayo: "De mi madre jamás." Dios, sin embargo, le pidió pronto el sacrificio más grande.

Su madre se fue al cielo cuando él todavía era muy joven. Su recuerdo le arrancaba con frecuencia lágrimas de los ojos. Ella se lo había merecido por sus constantes desvelos y principalmente por haberle inculcado una tierna devoción a la Virgen María.

En Carpi comenzó el niño Bernardino sus estudios de literatura clásica bajo la dirección de maestros competentes. "En el aprovechamiento —escribe el mismo Santo—, si no aventajó a sus discípulos, tampoco se dejó superar por ninguno de ellos." De Carpi pasó a Módena y luego a Bolonia, una de las más célebres universidades de su tiempo, donde cursó la filosofía.

Fue un estudiante jovial y amigo de sus amigos. Más tarde se lamentará de "haber perdido muchísimo tiempo con algunos de sus compañeros, con los cuales trataba demasiado familiarmente".

Fue, pues, muchacho normal. Hizo poesías. Llevó un diario íntimo como todos, y se enamoró como cualquier bachiller del siglo XX. Hasta tuvo sus pendencias, escapándosele alguna cuchillada que otra...

"Habiéndome introducido por senda tan resbaladiza —escribe el Santo refiriéndose a aquellos días—, vino el ángel del Señor a amonestarme de mis errores, y, retrayéndome de las puertas del infierno, me colocó otra vez en la ruta del cielo".

¿Quién fue este "ángel del cielo"?

Un día vio en una iglesia a una joven y quedó prendado de ella. La amó con un amor maravilloso, "hasta tal punto -son sus palabras- de cifrar toda mi dicha en cumplir sus menores deseos. No obedecerla me parecía un delito, porque cuanto yo tenía y cuanto era reconocía debérselo a ella". Esta joven se llamaba Clorinda. Bellísima, había dominado por sí misma, sin ayuda de nadie, el vasto campo de la literatura y la filosofía. Era profundamente piadosa. Frecuentaba la misa y la comunión. Precisamente la vista de su angelical postura en la iglesia fue lo que prendió en el corazón de Bernardino aquella llama de amor puro y bello que elevó su espíritu a lo alto, como lo demuestran las cartas y poesías que se cruzaron entre los dos y que todavía se conservan. Clorinda y Bernardino tuvieron una confianza cada día creciente, pero siempre delicada y noble.

Bernardino tenía proyectado graduarse en Medicina. Pero a Clorinda no le gustaba, y él se sometió dócilmente a los deseos de ella. Había que cambiar de carrera y comenzar la de Derecho.

-Grande y ardua empresa quieres que acometa- le dijo Bernardino.

-Nada hay arduo para el que ama- fue la respuesta de Clorinda.

Dicho y hecho. Bernardino se sumergió materialmente en los libros de leyes, que le acompañaban hasta en las comidas, y tan absorto andaba con Graciano y Justiniano, que a veces trastornaba extrañamente el orden de los platos, Por fin, el 3 de junio de 1546, a los veinticinco años, se doctoró en ambos Derechos, canónico y civil, coronando así gloriosamente el curso de sus estudios.

A los seis meses de terminar la carrera fue nombrado podestá, o sea alcalde, de Felizzano. Del gobierno de esta pequeña ciudad pasó al cargo de abogado fiscal de Alessandría, en el Piamonte. Después se le nombró alcalde de Cassine, De Cassine pasó a Castelleone de pretor a las órdenes del marqués de Pescara.

En todos estos cargos se mostró siempre recto y sumamente hábil en los negocios. He aquí el testimonio —un poco altisonante, a la manera de la época— de la ciudad de Felizzano al terminar en ella su mandato el doctor Realino: "Deseamos poner en conocimiento de todos que este integérrimo gobernador jamás se desvió un ápice de la justicia, ni se dejó cegar por el odio, ni por codicia de riquezas. No es menos de admirar su prudencia en componer enemistades y discordias; así es que tanta paz y sosiego asentó entre nosotros, que creíamos había inaugurado una nueva era la tranquilidad y bonanza. Siempre tomó la defensa de los débiles contra la prepotencia de los poderosos; y tan imparcial se mostró en la administración de la justicia que nadie, por humilde que fuese su condición, desconfió jamás de alcanzar de él sus derechos".

El marqués de Pescara quedó tan satisfecho de las actuaciones de Realino que, cuando tomó el cargo de gobernador de Nápoles en nombre de España, se lo llevó consigo como oidor y lugarteniente general.

En Nápoles le esperaba a Bernardino la Providencia de Dios.

La felicidad de este mundo es poca y pasa pronto. Clorinda se cruzó en la vida de Bernardino rápida y bella como una flor. Ella, que le había animado tanto en los estudios, murió apenas daba los primeros pasos en el ejercicio de su carrera. La muerte de Clorinda abrió en el alma de Bernardino una herida profunda que difícilmente podría curarse. Fue una lección de la vanidad de las cosas de este mundo.

El recuerdo de aquella joven querida le alentaba ahora desde el cielo, presentándosele de tiempo en tiempo radiante de luz y de gloria y exhortándole a seguir adelante en sus santos propósitos.

Un día paseaba el oidor por las calles de Nápoles cuando tropezó con dos jóvenes religiosos cuya modestia y santa alegría le impresionó vivamente. Les siguió un buen trecho y preguntó quiénes eran. Le dijeron que "jesuitas", de una Orden nueva recientemente aprobada por la Iglesia.

Era la primera noticia que tenía Bernardino de la Compañía de Jesús. El domingo siguiente fue oír misa a la iglesia de los padres.

Entró en el momento en que subía al púlpito el padre Juan Bautista Carminata, uno de los oradores mejores de aquel tiempo. El sermón cayó en tierra abonada. Bernardino volvió a casa, se encerró en su habitación y no quiso recibir a nadie durante varios días. Hizo los ejercicios espirituales, y a los pocos días la resolución estaba tomada. Dejaría su carrera y se abrazaría con la cruz de Cristo.

Su madre había muerto, Clorinda había muerto. Su anciano padre no tardaría mucho en volar al cielo. No quería servir a los que estaban sujetos a la muerte. Pero, ¿cuándo pondría por obra su propósito? ¿Dónde? ¿No sería mejor esperar un poco?

Un día del mes de septiembre de 1564, mientras Bernardino rezaba el rosario pidiendo a María luz en aquella perplejidad, se vio rodeado de un vivísimo resplandor que se rasgó de pronto dejando ver a la Reina del Cielo con el Niño Jesús en los brazos. María, dirigiendo a Bernardino una mirada de celestial ternura, le mandó entrar cuanto antes en la Compañía de Jesús.

Contaba Bernardino, al entrar en el Noviciado, treinta y cuatro años de edad. Era lo que hoy decimos una vocación tardía. Por eso una de sus mayores dificultades fue encontrarse de la noche a la mañana rodeado de muchachos, risueños sí y bondadosos, pero que estaban muy lejos de poseer su cultura y su experiencia de la vida y los negocios. Con ellos tenía que convivir, y el exlugarteniente del virrey de Nápoles tenía que participar en sus conversaciones y en sus juegos, y vivir como ellos pendiente de la campanilla del Noviciado, siempre importuna y molesta a la naturaleza humana. Pero a todo hizo frente Bernardino con audacia y a los tres años de su ingreso en la Compañía se ordenó de sacerdote. Todavía continuó estudiando la teología y al mismo tiempo desempeñó el delicado cargo de maestro de novicios.

En Nápoles permaneció tres años ocupado en los ministerios sacerdotales como director de la Congregación, recogiendo a los pillos del puerto, visitando las cárceles y adoctrinando a los esclavos turcos de las galeras españolas. Pero en los planes de Dios era otra la ciudad donde iba a desarrollar su apostolado sacerdotal. Lecce era y es una población de agradable aspecto. Capital de provincia, a 12 kilómetros del mar Adriático, es el centro de una comarca rica en viñedos y olivares. Sus habitantes son gentes sencillas que se enorgullecen de las antiguas glorias de la ciudad, cargada de recuerdos históricos.

El ir nuestro Santo a Lecce fue sin misterio alguno. Desde hacia tiempo la ciudad deseaba un colegio de Jesuitas, y los superiores decidieron enviar al padre Realino con otro padre y un hermano para dar comienzo a la fundación y una satisfacción a los buenos habitantes de la ciudad, que oportuna e inoportunamente no desperdiciaban ocasión de pedir y suspirar por el colegio de la Compañía.

Los tres jesuitas, con sus ropas negras y sus miradas recogidas, entraron en la ciudad el 13 de diciembre de 1574. Por lo visto la buena fama del padre Bernardino Realino le había precedido, porque el recibimiento que le hicieron más parecía un triunfo que otra cosa. Un buen grupo de eclesiásticos y de caballeros salió a recibirles a gran distancia de la ciudad. Se organizó una lucidísima comitiva, que recorrió con los tres jesuitas las principales calles de Lecce hasta conducirlos a su domicilio provisional.

El padre Realino era el superior de la nueva casa profesa. En cuanto llegó puso manos a la obra de la construcción de la iglesia de Jesús y a los dos años la tenía terminada. Otros seis años, y se inauguraba el colegio, del cual era nombrado primer rector el mismo Santo.

Desde el primer día de su estancia en Lecce el padre Realino comenzó sus ministerios sacerdotales con toda clase de personas, como lo había hecho en Nápoles. Confesó materialmente a toda la ciudad, dirigió la Congregación Mariana, socorrió a los pobres y enfermos. Para éstos guardaba una tinaja de excelente vino que la fama decía que nunca se agotaba. Después de los pobres de bienes materiales, comenzaron a desfilar por su confesonario los prelados y caballeros, tratando con él los asuntos de conciencia. "Lo que fue San Felipe Neri en la Ciudad Eterna —dice León XIII en el breve de beatificación de 1895— "esto mismo fue para Lecce el Beato Bernardino Realino. Desde la más alta nobleza hasta los últimos harapientos, encarcelados y esclavos turcos, no había quien no le conociese como universal apóstol y bienhechor de la ciudad." El Papa, el emperador Rodolfo II y el rey de Francia Enrique IV le escribieron cartas encomendándose en sus oraciones. Tal era la fama de el "Santo de Lecce".

Los superiores de la Compañía pensaron en varias ocasiones que el celo del padre Realino podría tal vez dar mejores frutos en otras partes y decidieron trasladarle del colegio y ciudad de Lecce. Tales noticias ocasionaron verdaderos tumultos populares. En repetidas ocasiones los magistrados de la ciudad declararon que cerrarían las puertas e impedirían por la fuerza la salida del padre Bernardino. Pero no fue necesario, porque también el cielo entraba en la conjura a favor de los habitantes de Lecce. Apenas se daba al padre la orden de partir, empeoraba el tiempo de tal forma que hacía temerario cualquier viaje. Otras veces, una altísima fiebre misteriosa se apoderaba de él y le postraba en cama hasta tanto se revocaba la orden. De aquí el dicho de los médicos de Lecce: "Para el padre Realino, orden de salir es orden de enfermar".

Pasaron muchos años y la santidad de Bernardino se acrisoló. Recibió grandes favores del cielo. Una noche de Navidad estaba en el confesonario y una penitente notó que el padre temblaba de pies a cabeza a causa del intenso frío. Terminada la confesión la buena señora fue al que entonces era padre rector a rogarle que mandara retirarse al padre Bernardino a su habitación y calentarse un poco. Obedeció el Santo la orden del padre rector. Fue a su cuarto y mientras un hermano le traía fuego se puso a meditar sobre el misterio de la Navidad. De repente una luz vivísima llenó de resplandor su habitación y la figura dulcísima de la Virgen María se dibujó ante él. Como la otra vez, llevaba al Niño Jesús en sus brazos. "¿Por qué tiemblas, Bernardino?", le preguntó la Señora. "Estoy tiritando de frío", le respondió el buen anciano. Entonces la buena Madre, con una ternura indescriptible, alarga sus brazos y le entrega el Niño Jesús. Sin duda fueron unos momentos de cielo los que pasó San Bernardino Realino. Lo cierto es que, al entrar poco después el hermano con el brasero, le oyó repetir como fuera de sí: "Un ratito más, Señora; un ratito más." En todo aquel invierno no volvió a sentir frío el padre Bernardino.

Llegó el año 1616. La vida del padre Realino se extinguía. "Me voy al cielo", dijo, y con la jaculatoria "Oh Virgen mía Santísima" lo cumplió el día 2 de julio. Tenía ochenta y dos años, de los cuales la mitad, cuarenta y dos, los había pasado en Lecce, dándonos ejemplo de sencillez y de constancia en un trabajo casi siempre igual.

Muerto el padre, el ansia de obtener reliquias hizo que el pueblo desgarrara sus vestidos y se los llevara en pedazos, lo cual hizo imposible la celebración de la misa y el rezo del oficio de difuntos. Y, así, los funerales de este hombre tan popular y tan querido de todos tuvieron que celebrarse a puerta cerrada y en presencia de contadísimas personas.

Fue canonizado por el Papa Pío XII en el año 1947.

8 de marzo de 2026

De un cardenal a sus sacerdotes sobre Nuestra Señora después de un retiro


 Traducido del sitio María de Nazareth:

"Mañana volverán a casa. Les pido a todos que hagan un gesto y una oración".

"Cuando lleguen y abran la puerta de su iglesia, deténganse un momento. Digan a María: 'Oh, Madre mía, entra tú primero. A partir de ahora, en esta morada que es tuya y mía, quiero rezar contigo, predicar y confesar contigo: quiero vivir todo mi sacerdocio contigo'. "

"Luego irán a la casa parroquial. Después de abrir la puerta, deténganse un momento, inviten a María a pasar delante de ustedes y díganle: 'Oh, Madre mía, entra tú primero. Quiero vivir contigo en este hogar, y muy cerca de ti, quiero vivir en mortificación, en paciencia, en pureza, en caridad.' "

"Por último, cuando abras la puerta de tu habitación, detente una vez más, invita a tu Madre a pasar delante de ti y dile: "Aquí sobre todo, oh Madre mía, no me dejes más. Quiero aquí rezar, estudiar, dormir, morir bajo tu mirada, muy cerca de tu corazón".

Souvenir de mes retraites pastoralesCité dans : Maria – études sur la Vierge Marie 
sous la direction d'Hubert du Manoir, s. j.
Tome III
1954
p. 677

4 de febrero de 2026

Nuestra Señora, Alegría de los Cielos (Himno)


 Del sitio Tesoros de la Fe:

Es el título en castellano del "Hanaq Pachaq kusikuynin", uno de los himnos más antiguos dedicados a la Virgen en América Latina de los que se tienen notación, y maravillosa muestra de la predilección de la Santísima Virgen por el Nuevo Continente

Cuando un niño comienza a hablar, sus primeros balbuceos son recogidos con avidez por la familia, como señales precursoras de lo que podrá ser su personalidad adulta. Un interés semejante pero en sentido retrospectivo, nos despiertan ciertas obras del pasado llegadas hasta nuestros días, que nos permiten conocer cómo fueron los comienzos de la vida de determinados pueblos, naciones o áreas de civilización, cuando recién entraban al escenario de la Historia.    

Es muy interesante, por ejemplo, conocer cómo comenzó a esbozarse aquella inmensa realidad católica y mestiza surgida en el siglo XVI, hija de la conquista y evangelización del Nuevo Mundo, que es hoy América Latina; no sólo para saber hacia dónde apuntaban esas primeras manifestaciones de su identidad cultural, sino porque tal indagación adquiere especial interés en un momento en que crece en nuestro continente la confusión general y pesadas amenazas ensombrecen su horizonte, tornando difícil discernir hacia dónde nos encaminamos.

Cabe al Perú el honor de haber sido cuna de la más célebre música sacra que brotó de América recién evangelizada, con el nombre de Hanaq Pachaq kusi­kuy­nin, que en quechua significa “Alegría del Reino de los Cielos”. Es un himno procesional, uno de los más antiguos cánticos polifónicos dedicados a la Santísima Virgen en tierra americana, demostrando la temprana predilección de la Madre de Dios por aquel Nuevo Mundo que los Papas calificaron como “el continente de la esperanza”. El nombre de su autor no llegó hasta nosotros, pero por su forma de redacción, se especula que haya sido un aventajado estudiante indígena, ignorado de los hombres pero no de Dios y Nuestra Señora.    

El himno fue compuesto hacia 1610. El misionero franciscano fray Juan Pérez de Bocanegra le dio la notación musical “para que lo canten los cantores en las procesiones, al entrar en la iglesia”. Figura al final de un Ritual formulario e Institución de Curas compuesto por el mismo religioso y publicado en Cusco en 1631. La letra del Hanaq Pachaq kusikuynin fue recuperada por los padres jesuitas de Urcos, especialistas en el quechua litúrgico antiguo. El manuscrito original se conserva en la biblioteca de la Universidad Mayor de San Andrés, de La Paz, y existe también una partitura impresa original en la Biblioteca Nacional del Perú.

Fray Juan de Bocanegra fue párroco de Andahuaylillas, en Quispicanchis, al sur del Cusco. La parroquia se sitúa frente al monte Qoriorqo (Cerro de oro), así llamado por las famosas minas que existieron en el área. Dotado de gran talento artístico, aquel misionero amplió la iglesia de la localidad y la embelleció, al punto de ser hoy llamada la “Capilla Sixtina de los Andes”. Y hacia 1610 el mismo misionero mandó construir en el templo dos órganos que figuran entre los más antiguos de América y han sido recientemente restaurados.

Todo indica que ese himno cargado de ternura y unción fue cantado por primera vez en aquella iglesia. Su letra dulce y profunda, y su música, suave y sublime revelan tanto el talento de la raza indígena como su admirable capacidad para establecer una relación intensamente filial con Nuestra Señora y su divino Hijo.

Además del “Ritual formulario” que contiene el Hanaq Pachaq kusikuynin, Fray Bocanegra escribió la primera gramática fonética hispano-quechua. Fue también canónigo magistral de la catedral del Cusco y administrador de los inmensos bienes del marquesado de Santiago de Oropesa, cuyo título nobiliario fue creado por el rey Felipe III de España para la descendencia real incaica por la línea femenina de María de Loyola y Coya-Inca.

La administración del Marquesado confiada a Fray Bocanegra era, por tanto, un cargo honrosísimo y de la mayor importancia. Por eso admira ver que, a pesar de sus numerosas y tan importantes ocupaciones, el erudito religioso tuvo, sin embargo, la sensibilidad de alma necesaria para entender y musicar esa tierna plegaria indígena, al mismo tiempo humilde y maravillada.

En Hanaq Pachaq kusikuynin, los fieles preguntan a la Madre de Dios cuál es el lugar que su Hijo reserva a los mortales en el Reino de los Cielos. Los versos iniciales, los más cantados, son dirigidos a Nuestra Señora: "Hanaq pachaq kusikuynin, waranqakta much’asqayki, yupay ruru puquq mallki, runakunap suyakuynin, kallpannaqpa q’imikuynin, waqyasqayta". (Oh, Alegría del Cielo por siempre te adoraré, árbol florido que nos das el Fruto Sagrado, esperanza de la Humanidad, fortaleza que me sustenta estando yo por caer).

"Uyariway much’asqayta, Diospa rampan, Diospa maman, yuraq tuqtu haman­q’ayman, yupasqalla qullpasqayta, wawaykiman suyusqayta, rikuchillay". (Toma en cuenta mi veneración, Tú, mano guiadora de Dios, Madre de Dios, Floreciente amancaicito de tiernas y blancas alas, mi adoración y mi llanto; a este tu hijo hazle conocer el lugar que le reservas en el Reino de los Cielos).

En la segunda mitad del siglo pasado no faltaron tentativas por parte de la izquierda ecologista y liberacionista para sustituir la letra del Hanaq Pachaq kusikuynin por otra indigenista y neopagana. Pero felizmente, serias y meritorias investigaciones para esclarecer su contenido original permitieron identificarlo plenamente y mantener así intacta esta joya de la devoción a Nuestra Señora en Sudamérica.    

El renovado aprecio por nuestras raíces cristianas es una señal alentadora para nuestros días tan conturbados, cuando de México a la Patagonia, corrientes neo revolucionarias, abiertamente apoyadas por la izquierda seudo católica, intentan nuevamente precipitar a América Latina en las tinieblas del marxismo y del neo tribalismo. Pero esta arremetida viene encontrando un escollo insalvable en la fe popular, que tiene en la devoción a la Santísima Virgen y a los santos perua­nos su escudo protector indestructible.

Por la intercesión de Nuestra Señora, las tres Américas saldrán de las convulsiones actuales purificadas y encaminadas de lleno hacia la realización de su misión providencial, que es resplandecer como el Continente de la Fe en el Reino de María previsto en Fátima, espejo de la “Alegría de los Cielos”.     

 Santiago Fernández

25 de enero de 2026

San Francisco de Sales y Nuestra Señora de la Buena Liberación

 

Del sitio Aleteia:

La Virgen María intervino para que san Francisco de Sales se liberara de una terrible obsesión que le hacía dudar y le quitaba la paz espiritual

¿Sabías que en su temprana juventud, el doctor del amor divino estuvo muy cerca de ser abrumado hasta el punto de la desesperación por el sentimiento de su indignidad? Una de las imágenes parisinas más famosas de la Virgen lo libró de esta tentación. 

San Francisco de Sales nació en Thorens el 21 de agosto de 1567 en esa Saboya a caballo entre los Alpes de habla francesa cuyos soberanos también reinaban en el Piamonte italiano. Pertenecía a una familia de la nobleza. 

Siendo muy joven, mientras su padre elaboraba para él ambiciosos planes de futuro, soñaba con entregarse a Dios. 

A los 11 años, Francisco fue tonsurado. Esa ceremonia, aunque estaba ligada al clero, no le obligaba a abrazar el sacerdocio. Solo le otorgaba el título de abad y la posibilidad, muy ventajosa, de recibir beneficios eclesiásticos. No era esta la idea de Francisco que, a partir de entonces, se sintió Iglesia y pensaba solo en el servicio a Dios. 

Poco después, sus padres lo enviaron a continuar sus estudios a París, al colegio de Clermont, el actual Lycée Louis-le-Grand. Allí los jesuitas formaban a la élite católica francesa. 

Rápidamente se dieron cuenta de que el estudiante era brillante y de una virtud superior a su edad que hacía que sus compañeros lo apodaran "el Ángel". 

Sin embargo, fue precisamente esa virtud y esa inteligencia las que fueron, al amanecer de su 18º cumpleaños, violentamente puestas a prueba en una crisis espiritual de rara violencia.

La Iglesia emergió, no sin dificultades, especialmente en Francia, de las terribles perturbaciones nacidas de la Reforma y de las guerras de religión. 

La recuperación deseada por el Concilio de Trento, clausurado en 1563, se hizo paulatinamente a través de la catolicidad. Pero, a pesar de todo ello, un punto de teología planeaba sobre la mente de la gente. Era una cuestión nacida de una mala interpretación de san Agustín que ya había nutrido el pensamiento protestante, como alimentó el jansenismo: el tema de la gracia y la predestinación. 

¿Están algunos, a pesar de sus esfuerzos y de una vida edificante, destinados igualmente a ser condenados mientras otros que habrán "pecado fuertemente", en palabras de Lutero, se salvarán porque Dios habría destinado antes a algunas de sus criaturas al infierno? Esto parece absurdo e indignante. Pero apoyado en la inmensa autoridad agustiniana, estaba en el centro de los debates sobre la salvación. Y provocaba respuestas contradictorias y disputas infinitas, hasta el punto de que Roma acabó por prohibir discutir.

Una duda abominable lo atormenta: ¿y si fuera verdad que algunos, hagan lo que hagan, están condenados a la perdición eterna?

Francisco de Sales, estudiante brillante, seguía esos debates, conocía las tesis y las antítesis de los mismos. Las defendían personas de tanto valor, que en ese año 1586 ya no sabía dónde estaba, ni lo que debía pensar, ni qué creer...

Una duda abominable- de la que ya no somos capaces, porque la gravedad del asunto se nos escapa hoy- lo atormentaba: ¿Y si fuera verdad que algunos, hagan lo que hagan, están condenados a la perdición eterna? ¿Y si, por alguna desgracia irremediable, él fuera uno de ellos? ¿Qué hay que hacer ? ¿Por qué pelear? ¿Por qué creer?

Francisco ya no dormía, no comía, tan obsesionado y desesperado estaba por esa posibilidad. Primero, como buen intelectual, buscó respuestas en los libros, pero solo lo confundieron más. Y su desesperación no hizo más que crecer. 

Las peores ideas empezaron a obsesionarlo cuando, casi por casualidad, empujó la puerta de una iglesia (luego demolida durante el Terror) cerca de su casa. Era la iglesia de Saint-Étienne-des-Grès. La tradición afirma que fue fundada por san Dionisio, primer obispo de París. Lo que la hacía famosa era que en ella se veneraba a una antigua Virgen negra: Nuestra Señora de la Buena Liberación. Ella es conocida por asegurar a las mujeres embarazadas un parto feliz, su supervivencia y la de su hijo.

La verdad es que la imagen es casi inquietante por lo poco agraciada que es. Pero los parisinos no se fijan en este detalle y se agolpan a sus pies, confiando en su milagrosa intercesión. 

El joven señor de Sales ciertamente no se veía afectado por estos poderes taumatúrgicos, pero eso no le impedía ir a menudo a orar frente a Nuestra Señora de la Buena Liberación. Fue frente a ella donde, unos meses antes, hizo un voto perpetuo de castidad y virginidad.

Eso fue antes de esa horrible crisis que lo dejaron jadeando. 

¿Por qué se arrastró como un moribundo, en sentido espiritual, hasta su altar? Porque en el fondo de su ser, una voz le susurraba que María era la única, lejos de todos los discursos secantes de los intelectuales, capaz de iluminarlo y arrancarlo de sus tormentos íntimos. Desplomado ante ella, llorando, el joven murmuró una oración admirable, un grito de un alma abrumada de amor a Cristo que trataba, en un último esfuerzo, de arrancarse la duda:

"Oh Señor, si no debo llegar a verte, no permitas, al menos, que jamás te maldiga ni te blasfeme! ¡Y si no puedo amarte en la otra vida, porque nadie te alaba en el infierno, que al menos aproveche para amarte todos los momentos de mi corta existencia aquí abajo!"

En ese momento, el manto de angustia que oprimía su alma desapareció de repente. Nuestra Señora de la Buena Liberación había liberado a Francisco de Sales. Desde entonces, pudo, hasta su último suspiro, dedicarse a su servicio y al de su Hijo. 

23 - enero - 2025

21 de enero de 2026

Nuestra Señora del Nuevo Adviento

 


Del sitio El Pueblo Católico:

El 16 de diciembre, la arquidiócesis de Denver celebra la fiesta de Nuestra Señora del Nuevo Adviento. El ícono fue creado hace 29 años por el padre William Hart McNichols, jesuita, para la arquidiócesis a petición del entonces arzobispo, ahora cardenal, J. Francis Stafford. El padre McNichols, de 64 años, es hijo del exgobernador de Colorado Stephen McNichols y Marjory McNichols.

En el ícono de Nuestra Señora del Nuevo Adviento, María está vestida de púrpura, el color del Adviento, y levanta las manos en la postura de oración en un gesto de intercesión. El Niño Jesús, que brilla desde dentro de Ella, sostiene en la mano izquierda una aguileña: la flor del estado de Colorado. Detrás de la futura madre, las Montañas Rocosas se elevan desde las llanuras de Colorado.

La oración de Nuestra Señora del Nuevo Adviento, que se incluye en español a continuación, fue compuesta por las monjas benedictinas de la abadía de St. Walburga ubicada en Virginia Dale, Colorado, para complementar este ícono que ocupa un lugar especial para los fieles de la arquidiócesis de Denver.

Oración a Nuestra Señora del Nuevo Adviento

¡Oh, Señora y Madre
de Aquel que fue, es y ha de venir;
oh, amanecer de la Nueva Jerusalén;
te pedimos ardientemente
que nos ayudes con tu intercesión
a vivir en el amor,
de tal modo que la Iglesia, el Cuerpo de Cristo,
pueda permanecer en la oscuridad de este mundo
como un ícono resplandeciente de la Nueva Jerusalén.

Te pedimos que nos obtengas esta gracia
por medio de Jesucristo, tu Hijo y Señor,
que vive y reina
con el Padre en el Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos.
Amén.

 

5 de enero de 2026

Nuestra Señora de la Asunción de Palanga

Traducido y adaptado del sitio Parroquia de Palanga:

La pintura "La Santa Virgen María de la Asunción" en el altar mayor de la Iglesia de la Asunción de Palanga, en el verano de 2006 por iniciativa del obispo de Telšiai, Dr. Jonas Boruta SJ, fue llevada al Centro de Restauración Pranas Gudynas del Museo de Arte Lituano. Hasta entonces, esta obra de arte sacro, muy apreciada por los fieles, no había sido estudiada. 

La imagen de la Virgen en el altar fue cubierta con láminas de aluminio en la segunda mitad del siglo XX, y sólo eran visibles fragmentos de la pintura, que había sido restaurada y sustituida muchas veces sin éxito. No se sabía nada sobre el origen y la historia del cuadro.

La historia del cuadro se aclaró gracias a los datos encontrados en documentos de archivo y a los pocos hechos publicados en la literatura.

Los documentos conservados muestran que ya existía una iglesia en Palanga en 1540, pero aún no se ha encontrado información específica sobre ella. Se sabe mucho más sobre la iglesia de madera de Palanga construida a finales del siglo XVI, (la fecha mencionada es 1597), aunque se desconoce la época exacta de su construcción y no se han encontrado descripciones del edificio, su equipamiento e inventario anteriores a un documento de finales de la década de 1780. El Acta de visita de la iglesia de Palanga de 1677 describe el altar mayor y la pintura sobre lienzo de su primera etapa se titula "Bochnia St". La primera parte del cuadro es la imagen de la Virgen María de Bochnia. Aún no se menciona el revestimiento del cuadro.

La iglesia de Palanga, su inventario y parte de su historia se describen en la ilustración de 1715. La descripción del altar mayor muestra que es el mismo altar que estaba en la iglesia en 1677. En la primera ranura de este altar también se menciona una imagen de María pintada sobre lienzo, pero ya se le ha dado el nombre de Iglesia de Santa María de Czestochowa. La pintura de la Virgen de Czestochowa ya no es la misma.

Un documento de 1715 muestra que la pintura del altar mayor era muy apreciada. Se describen tres pares de cortinas para este altar, una de color "naranja" y las otras dos de color rojo oscuro ("borsch"). En la diócesis de Samogitia, las cortinas se utilizaron para cubrir las imágenes sagradas de los altares de muchas iglesias en los siglos XVII y XIX, pero primero se compraron para cubrir las pinturas y esculturas más preciosas. En la iglesia de Palanga, en 1715, sólo el altar mayor de la Santísima Virgen María estaba cubierto con cortinas. La imagen de la Virgen estaba confinada al altar. 

Signos de reverencia hacia las personas divinas y santas representadas, o el ofrecimiento de votos, se convirtieron en parte tradicional de la cultura religiosa y artística católica hacia mediados del siglo XVII. La lustración de 1715 enumera los siguientes objetos de metales preciosos: piezas de plata del Santísimo Sacramento y el sacramento de la Santísima Virgen. Entre las piezas de lingotes de plata figuran los ornamentos de la Virgen y el Niño, las coronas de plata dorada de ambos y los engastes de las figuras de ángeles. Además, en los carros de la Santísima Virgen María están representados los ángeles de la Virgen María y los ángeles de los ángeles de la Virgen María. Del pecho de la Virgen colgaba un adorno de plata dorada.

El acta fragmentaria conservada de la visita eclesiástica de 1775 describe la iglesia de la Bienaventurada Virgen María, construida en 1767 como un santuario católico anterior en esta zona. La tercera iglesia consagrada en Palanga en 1768 fue la primera iglesia católica de la zona consagrada en 1768 bajo el título de la Asunción de la Virgen María. En esta iglesia, el cuadro "Santísima Virgen de Czestochowa" se instaló en el nuevo altar mayor, de modo que volvió a colgar en el lugar más venerable del santuario.

Como ya se ha mencionado, la  imagen de la Virgen María siempre ha estado decorada con láminas metálicas ornamentales, y más tarde con láminas metálicas más nuevas. Ocultaban una inscripción en la parte inferior de la obra, dos líneas de texto en polaco que hacían referencia a la imagen del primer plano: "WIZERVNEK OBRAZV CVDOWNEGO NAYSWIETSZEY PAN(Y) / MARIEY KTORA IEST WBOCHNIEY VOYCOW DOMINIKAN(OW)", ("Imagen de la milagrosa imagen de la Santísima Virgen María por los Padres Dominicos de Bochnia"). En el original, los "puntos" están sobre la "I" y la "Z". 

La imagen de la Virgen María en la Iglesia de Palanga cayó en el olvido. Es una obra artística de la pintura eclesiástica lituana de mediados del siglo XVII, con una larga historia de veneración y raros detalles iconográficos. Es la única imagen conocida de María que representa el llamado tipo de pintura del llanto en la Lituania actual.

El estilo de las coronas y otras partes de las molduras confirma los datos históricos de que estas molduras, que decoran la pintura sagrada y que la honran y tal vez atestiguan sus gracias, se añadieron a la pintura del Gran Altar de Palanga en 1677-1702. Los ornamentos utilizados permiten sugerir que esto tuvo lugar probablemente antes de la última década del siglo XVII. Las coronas y los adornos son ejemplos de la orfebrería lituana de estilo barroco y son valiosos para el estudio de las características específicas del trabajo de los artesanos regionales lituanos y para la determinación de las peculiaridades de la orfebrería de Samogitia.

La Virgen María con el Niño y sus ornamentos -coronas y herrajes- son reliquias religiosas y artísticas de esta iglesia, que atestiguan el culto a la Madre de Dios que se profesaba en esta parroquia, y reflejan vívidamente el culto a la Santísima Virgen María con el Niño. Es también una bella representación de la tradición de veneración de la Virgen María en Lituania. Probablemente sea un signo de la especial devoción personal de Stanislovas y Elžbieta Vainas y de su contribución al fortalecimiento de la fe católica en el mar Báltico.

Basado en Regimanta Stankevičienė
Palangos Svč
Vilna
 2008

26 de diciembre de 2025

La Sagrada Familia también sufrió dificultades

 

Del sitio Píldoras de Fe:

¿Cómo fue la historia de la Sagrada Familia? La Sagrada familia también vivió sobresaltos, dificultades y problemas. Como toda familia se enfrentaron a retos y desafíos de una nueva vida. Pero no miraron atrás, confiaron en los planes de Dios y en su protección por cada nuevo camino que les tocaba vivir. Aunque esta familia era guiada por la mano de Dios, también experimentó las luchas diarias de la vida.

Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Tenían que llevar a sus hijos desde los 13 años con la mayoría de edad, pero las familias piadosas los llevaban un año antes.

Era la primera visita de Jesús al gran Templo de Jerusalén, lleno de mármol y de oro. Mil sacerdotes hacían de albañiles terminando de construir el Templo.

Allí se sacrificaban en Pascua miles de animales. Allí estaba el Sancta Sanctorum, reservado a la presencia de Dios, adonde el Sumo Sacerdote solo podía entrar una vez al año a quemar incienso y a pedir perdón por los pecados de todo el pueblo. Para los israelitas era el lugar más sagrado de la tierra. Y allí Jesús, a sus 12 años de adolescente, tuvo una crisis de identidad.

Jesús buscaba una dirección para su vida, sus raíces más profundas. Y allí empieza a descubrir su origen, su propia identidad y su vocación. Como Hijo del Padre, comienza a preguntarse: "¿Dios Padre necesitaba tanto animal sacrificado, tanto mármol y tanto oro para hacerse presente?"

Jesús necesitaba tiempo para pensar y orar, y gente con quien conversar sobre todo esto. Y allí había muchos letrados. Y decidió quedarse en el Templo, aun sin permiso de sus padres. Y José y María, yendo una vez más al Templo después de tres días de búsqueda, se quedaron atónitos, viendo a Jesús tranquilo en medio de los doctores, preguntando y respondiendo como una persona mayor.

¿Qué le dijo María a Jesús?

- "Hijo, ¿por qué te has portado así?". 

Y Jesús respondió:

- "¿No saben que tengo que ocuparme de los asuntos de mi Padre?"

María y José no salían de su asombro. ¿Cómo es eso de que Dios es su Padre? ¿Se refiere a su nacimiento especial? ¿Cuáles son esos "asuntos de mi Padre"? No comprendieron entonces lo que acababa de decirles. Y regresaron a Nazaret con Jesús... Y María, como discípula dócil a la Palabra divina, guardaba todo fielmente en su corazón.

Y Jesús permaneció con ellos hasta los 30 años. Esto indica la importancia y prioridad que Jesús le da a la vida familiar: Jesús empleó tres años en su vida pública y profesional, pero estuvo 30 años en vida familiar. Claro que esos años fueron también de una seria preparación de lo que vendría después en su vida pública.

Aquí aparece el primer desconcierto de unos padres ante la autonomía de su hijo. Entonces: ¿qué son los hijos? Hay un pensador, Jalil Gibran, que nos responde así: "Tus hijos no son tus hijos... Vienen a través de ti, pero no de ti y, aunque están contigo, no te pertenecen. Puedes darles tu amor, pero no tus pensamientos, pues ellos tienen los suyos propios. Puedes abrigar sus cuerpos, pero no sus almas: sus almas habitan en la casa del mañana, que tú no puedes visitar ni siquiera en sueños. Puedes esforzarte en ser como ellos, pero no intentes que sean como tú". (Jalil Gibran)

Hay muchas historias como la siguiente: "Un año, cuando la niña tenía 11 años, la sirvienta de toda la vida dejó la casa y el trabajo. Los padres de la niña estaban a punto de emprender un viaje al extranjero y, a toda prisa, tuvieron que buscar otra sirvienta para que la cuidara. Unos días antes del viaje, la niña observaba cómo su madre guardaba todas sus joyas y la vajilla de plata en la caja fuerte. Nunca lo había hecho antes. La niña le preguntó a su madre por qué lo guardaba todo bajo llave. La madre le dijo que no se fiaba de la nueva sirvienta. Esta observación hirió tanto a la niña que nunca lo olvidó: "¿Acaso no era ella la joya más valiosa de la familia? ¿Acaso no valía ella más que todos los cuchillos y tenedores de plata? ¿Por qué la dejaba a ella con una sirvienta de la que no se fiaba?" (Félix Jiménez, escolapio)

La Sagrada Familia, que consideramos como la familia perfecta e ideal, también vivió sus sobresaltos y problemas: dudas sobre la paternidad, pobreza, nacimiento en un establo, persecución de Herodes, desplazamiento a Egipto, vuelta a Nazaret, búsqueda continua de un nuevo trabajo, desentendimiento entre los padres y Jesús...

Pero Dios se sirvió de María y de José, de esa pareja hermosa y escogida, de esa pareja en tantos aspectos parecida a muchas otras, para ir criando a su hijo Jesús.

Todo comenzó con el SÍ de los esposos, el día de la boda, aquel día mágico. Y ese SÍ se renovó a lo largo de muchos días, no tan mágicos. Cuando nacieron los hijos, se reforzó el SÍ de una forma abierta y gozosa. En el bautismo ponen a sus hijos en las manos de un nuevo Padre y repiten SÍ a una nueva vida, que acompañan en el santuario del hogar con la educación cristiana. Y ese SÍ diario a Dios se prolongó en la educación cristiana de los hijos.

La Sagrada familia nos enseña que, a pesar de las dificultades y problemas que podamos estar viviendo, podemos dejarnos llevar por la mano de Dios, aunque no miremos bien el camino. Aunque se presenten obstáculos, no debemos mirar atrás. Hay un ser maravilloso que nos aguarda con paciencia, un Dios amoroso que lo da todo para que sus hijos siempre encuentre los caminos que los conduzcan a Él. Así, la Sagrada familia, aunque vivió también sus problemas, nos enseñan el gran valor de la confianza y de la fe verdadera. Sagrada Familia de Nazaret, rueguen por las familias del mundo. Amén.