Del sitio Píldoras de Fe:
Bien conocemos la historia de que el Espíritu Santo visitó a la Santísima Virgen María por medio del Arcángel San Gabriel,
quien le mostró la propuesta de la encarnación del Verbo, y Ella
contestó enseguida: "Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según
tu palabra", y el Verbo se hizo hombre en Ella y así habitó entre
nosotros. María siguió el camino del amor, tuvo en su vientre a quien es
el camino, le enseñó a caminar a quien es el camino. Es por ello que,
nadie más que María para enseñarnos el camino a Jesús y el amor que
debemos tener hacia Él. María nos conduce a Jesús de diferentes formas y
aquí lo descubrirás.
En su exhortación apostólica: "MARIALIS CULTUS",
para la correcta ordenación y desarrollo del Culto a la Santísima
Virgen María, el Papa Pablo VI habla de la singular dignidad de María.
En ella, Pablo VI afrima: "#32. Finalmente, siendo
connatural al genuino culto a la Virgen el que "mientras es honrada la
Madre (
), el Hijo sea debidamente conocido, amado, glorificado" (98),
este culto se convierte en camino a Cristo, fuente y centro de la
comunión eclesiástica, en la cual cuantos confiesan abiertamente que Él
es Dios y Señor, Salvador y único Mediador (cf. 2,5), están llamados a
ser una sola cosa entre sí, con El y con el Padre en la unidad del
Espíritu Santo."
Y también escribiría más adelante en la misma Exhortación: "#57.- Cristo es el único camino al Padre (cf. Juan 14, 4-11). Cristo es el modelo supremo al que el discípulo debe conformar la propia conducta (cf. Jn 13, 15), hasta lograr tener sus mismos sentimientos (cf. Filipenses 2,5), vivir de su vida y poseer su Espíritu (cf. Gálatas 2, 20; Romanos 8,
10-11); esto es lo que la Iglesia ha enseñado en todo tiempo y nada en
la acción pastoral debe oscurecer esta doctrina. Pero la Iglesia, guiada
por el Espíritu Santo y amaestrada por una experiencia secular,
reconoce que también la piedad a la Santísima Virgen, de modo
subordinado a la piedad hacia el Salvador y en conexión con ella, tiene
una gran eficacia pastoral y constituye una fuerza renovadora de la vida
cristiana".
Observamos entonces que, la grandeza de María radica en su voluntad
de continuar trayendo a Jesús al mundo. No llama la atención sobre sí
misma, sino sobre él. Como señala el Catecismo de la Iglesia Católica,
"Lo que la fe católica cree sobre María se basa en lo que cree sobre
Cristo, y lo que enseña sobre María ilumina a su vez su fe en Cristo"
(487).
Aunque se ha escrito muy poco en las Escrituras sobre la Santísima Virgen María,
lo que está registrado nos enseña mucho sobre su camino de fe. Todos
estamos familiarizados con los humildes comienzos de María, su profunda
fe, gracia y docilidad, y su presencia continua durante la vida de
nuestro Señor, Jesús. Pero, ¿qué debemos aprender de nuestra madre
espiritual? Pues que María nos conduce a Jesús de muchas formas.
Juan, el discípulo al que Jesús amaba, llevó a María a su casa, a su
vida. Muchos han coincidido en que, estas palabras del Evangelio, son
como una invitación para todos los cristianos para que también lleven a
María a sus vidas y a sus hogares. María ciertamente quiere que la
invoquemos, que nos acerquemos a ella con confianza, que la invoquemos
como nuestra Madre, pidiéndole que "muestre que eres nuestra Madre" y
que es el camino más efectivo que nos lleva a Jesús.
En su exhortación apostólica, Evangelii Gaudium (La alegría del
Evangelio), el Papa Francisco llamó a María, la madre de la
evangelización. "Con el Espíritu Santo,
María está siempre presente en medio del pueblo", escribió. "Ella se
unió a los discípulos en la oración por la venida del Espíritu Santo
(Hechos 1:14) y así hizo posible el estallido misionero que tuvo lugar
en Pentecostés. Ella es la madre de la Iglesia que evangeliza, y sin
ella, nunca podríamos entender verdaderamente el espíritu de la nueva
evangelización".
Cuando se trata de seguir el camino como un verdadero discípulo, la
Santísima Virgen María es el ejemplo que los católicos estamos llamados a
seguir. Ella es el modelo perfecto de discipulado. Las distintas
devociones marianas, el rezo del rosario, oraciones, nos dan una
posibilidad real de transitar junto a ella, el camino de Cristo,
teniendo una relación profunda con Dios a medida que vamos conociendo
sus caminos.
"Como una verdadera madre,
[María] camina a nuestro lado, comparte nuestras luchas y nos rodea
constantemente con el amor de Dios".(Papa Francisco)
Necesitamos de la Virgen María porque Ella es el camino que nos lleva
a Jesús. Cristo se ha servido de esta hermosa creatura que es la Virgen
María, para llevar a cabo su plan de redención
A través de los distintos títulos que la Iglesia ha dado a María a lo
largo de toda nuestra historia: Madre de la Iglesia, Madre de Misericordia, Reina del Cielo, Madre de Dios, Intercesora, Estrella de la mañana, todo esto nos muestras el camino a Jesús.
Necesitamos de la Virgen María hoy más que nunca, porque Ella nos
conduce hacia las Gracias que Cristo quiere darnos. Ella nos ofrece el
amor de Dios a través de su propio seguimiento. Ella nos enseña cómo
acoger, meditar y vivir la palabra de Dios, acogiéndola y meditándola en
nuestro corazón (Lucas 2,9)
María nos enseña a caminar hacia Jesús de un modo completamente
íntimo. Necesitamos de su ejemplo continuo en nuestras vidas, aprendiendo
de Ella a vivir en la fe, la esperanza, caridad, la obediencia,
humildad, pobreza y oración.
La Virgen María ayuda a construir continuamente la Iglesia y la
mantiene unida a través de su intercersión. Es difícil tener devoción a
nuestra Señora y no sentirse más atraído hacia el amor de Jesús, y
también más cercano a neustros hermanos de la Iglesia y al Papa. Al
vernos como parte de la Iglesia y unidos a nuestros hermanos en la fe a
través de las distintas devociones hacia nuestra Madre., comprendemos
más profundamente que somos hermanos de toda la humanidad, pues la
Iglesia ha sido enviada a todos los pueblos de la tierra.
"La Virgen nos ayuda a crecer
fuertes. Una madre ayuda a sus hijos a crecer y quiere que crezcan
fuertes; por eso les enseña a no ser perezosos, lo que también puede
derivar de un cierto tipo de bienestar, [y] a no hundirse en una vida
cómoda, contentándose con las posesiones. La madre se ocupa de que sus
hijos se desarrollen mejor, que crezcan fuertes, capaces de aceptar
responsabilidades, de comprometerse en la vida, de luchar por grandes
ideales. El Evangelio de San Lucas nos dice que en la familia de
Nazaret, Jesús "creció y se hizo fuerte, lleno de sabiduría; y el favor
de Dios estaba sobre él" (Lucas 2:40). La Virgen hace precisamente esto
por nosotros; nos ayuda a crecer como seres humanos y en la fe, a ser
fuertes y a no caer nunca en la tentación de ser seres humanos y
cristianos de manera superficial, sino a vivir responsablemente, a
esforzarnos cada vez más." (Papa Francisco)
Que podamos ser completamentre dóciles al Espíritu Santo y así
lleguemos también, como María, a la plenitud de amor siguiendo el camino
que ella misma nos enseña. A María le rogamos, que nos enseñara a amar
más a Jesús como Ella lo hizo. Que nos muestre el camino hacia Jesús y
nos alcance las fuerzas de contar con la humildad y la aceptación del
plan de Dios.
Oración para que María muestre el camino.
Oh Santísima Virgen María,
tú
eres nuestra esperanza para siempre,
quien nos lleva al camino hacia el
encuentro con el Amor.
Tú eres nuestra esperanza,
porque en todas las
circunstancias supiste corresponder completamente a la voluntad del
Señor.
Tú eres nuestra esperanza,
porque el mismo Jesús nos confió a ti
en la hora de la cruz,
porque tú eres verdaderamente nuestra madre.
Te
pedimos que cuides de todos tus hijos como cuidaste a Jesús Niño.
Confiamos en ti como un niño confía en su madre,
llévanos hasta tu Hijo
Jesús:
ayúdanos a seguir el camino hasta el fin para que nuestra
esperanza no sea defraudada.
Amén.