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6 de diciembre de 2023

Nuestra Señora de la Salud de Alcantarilla

Del Blog Now City:

Las características particulares que concurren en las dos imágenes de la Virgen que han recibido culto como patrona de Alcantarilla -la destruida en la Guerra Civil y la actual- bajo la advocación de La Salud, constituyen un interesante motivo para un análisis histórico-artístico. En ambos casos, se trata de una representación de María Niña que corresponde a la Presentación de la Virgen en el Templo, lo que confiere a nuestra patrona una destacable singularidad iconográfica en el ámbito de la región de Murcia.

Aunque la imagen actual de Ntra. Sra. la Virgen de la Salud data del siglo XX, la tradición y la historia de la Virgen, se remonta a la Edad Media, pero la ausencia de documentos que versen sobre la aparición, leyenda y cambio de advocación de la primitiva imagen nos impide precisar con certeza sus orígenes y características formales. 

Cuenta la tradición que, junto a la ribera del río, entre el Puente de las Pilas y la Rueda, antiguo emplazamiento de la población de Alcantarilla, apareció la imagen de una Virgen Niña de pequeña talla; por ello la llamaron Virgen de la Presentación o Nuestra Señora la Pequeña. Esta tradición popular mantenida por los alcantarilleros puede fundamentarse si tenemos en cuenta que, a finales del siglo XIII, existía un “monesterio de freyles de penitencia” ubicado cerca de la acequia, que coincidiría con el comienzo en Europa de la expansión de esta iconografía de la presentación de María en el Templo, a través de las órdenes monásticas. 

Otros autores apuntan que sus orígenes se remontan a época visigoda, como una imagen venerada y escondida, con anterioridad a la conquista del reino de Murcia por Alfonso X el Sabio, una hipótesis que hasta la fecha es imposible de determinar, al menos desde el punto de vista documental e iconográfico.

A principios del siglo XVII, la intercesión de la Virgen en la erradicación de las epidemias que azotaron la comarca motivó su cambio de nombre, pasando a denominarse, en los siglos sucesivos, Nuestra Señora de la Salud. La primera referencia escrita a su carácter milagroso es el informe de Fray Juan de Pereda, Los mudéjares murcianos en vísperas de la expulsión, año 1612 : una imagen devotíssima de Nuestra Señora que hiço un milagro en uno dellos de salud. Asimismo, a principios del siglo XVIII, en el manuscrito de don José Villalva y Córcoles, presbítero de la catedral, en su obra El Pénsil del Ave María, hace referencia a nuestra patrona en los siguientes términos: La prodigiosa imagen de Ntra. Sra. de la Salud que venera la villa de Alcantarilla: "Es muy milagrosa esta Santa imagen. Su altura es de una vara poco más o menos. Su rostro muy agraciado, pues parece derrama amores, y los reparte a quién con debida atención mira. Venerábase antes esta imagen en dicha iglesia por muchos años de antigüedad, cuya colocación, siendo tan antigua se ignora el año, como también el de si fue aparecida".

Por fotografías antiguas conocemos la imagen de la Virgen Niña que antecedió a la actual y que fue destruida en la persecución religiosa de la guerra civil española. Se trataba de una pequeña imagen de vestir, con las características estéticas y artísticas de finales del siglo XVII y las primeras décadas del siglo XVIII. Según testimonios orales, era de dimensiones mayores que la de nuestros tiempos. 

Una imagen de vestir que respondía a la tipología por excelencia de la imaginería religiosa barroca, siguiendo las pautas del Concilio de Trento, que buscaba atraer la devoción de los fieles a través del realismo y la expresividad, concentrada en la cabeza (con ojos de cristal, pelo natural y pestañas) y las manos. Así dotándola de túnica y manto, corona imperial, alhajas, media luna a los pies, etc. 

La imagen antigua de la Virgen de la Salud podría ser un ejemplo de la corriente que, a partir del siglo XVII, se desarrolló en toda la península en la mayoría de las imágenes de la Virgen veneradas desde antiguo, y que se fueron adoptando a los gustos estéticos del Barroco, caso de las vírgenes de la Fuensanta, la Arrixaca (que no recuperará su estado primitivo hasta finales del siglo XIX), la Consolación de Molina de Segura, y la de la Huertas en Lorca, entre otras. En líneas generales, podríamos decir que las imágenes de vestir de esta época encierran un cargado carácter devocional popular y son claves para entender la mentalidad religiosa del barroco murciano. Siguiendo las modas y gustos del momento, las antiguas tallas medievales, se reforman o se enmascaran bajo mantos y postizos o bien se sustituyen por otra de nueva factura.

Hasta el siglo XVIII, la Patrona se veneraba en la primitiva ermita de Ntra. Sra. de la Salud, actualmente desaparecida, ubicaba en los alrededores del Paraje del “Agua Salá” lugar donde se instalaron los frailes de la orden de San Francisco de Paula cuando llegaron a Alcantarilla a principios del siglo XVIII. Las autoridades civiles y religiosas del momento cedieron a los frailes la ermita para su cuidado y lugar de oración. Cuando los religiosos se trasladaron al nuevo convento – actualmente la fábrica de palas -, conocido como el Convento de San Francisco de Paula, llevaron con ellos la imagen de la Virgen Niña, dando continuidad a la devoción y efectos protectores de Ntra. Sra. de la Salud, sobre la localidad.

Los primeros datos de la imagen actual de la Virgen de la Salud nos remiten al año 1939, lo cual indica que los alcantarilleros tardaron muy poco tiempo en recuperar su culto. En estos momentos, fue fundamental el papel desempeñado por Antonio Domingo, el Manco, muy devoto de la Virgen, que por iniciativa y promesa personal le encargó la imagen al reconocido escultor murciano Nicolás Martínez Ramón. Para adquirirla, según testimonios orales, realizó una colecta, casa por casa y por suscripción popular, de dos reales o cinco pesetas, consiguió que los alcantarilleros participasen activamente en la recuperación de la imagen de la Virgen de la Salud, a la que, desde hacía siglos, se venía considerando patrona de Alcantarilla.

Se trata de una pequeña imagen de vestir de 78 cm. de altura, 27cm. de ancho y 22 cm. de profundidad. La cabeza y las manos están talladas en madera de pino policromado. Lamentablemente, no se han conservado pruebas documentales del encargo de la obra. Según apunta Anastasio Martínez Valcárcel (hijo del escultor), los libros de asiento desaparecieron cuando se cerró el taller de los Aguadores de Murcia en 1969. Como dato anecdótico, el escultor Anastasio recuerda: "en el taller de mi padre ubicado en la calle Judas (hoy Gran Vía) en Murcia, siempre se comentaba la frecuencia con que Antonio, el Manco, lo visitaba aportándole fotografías de la antigua y desaparecida imagen de la Virgen de la Salud, con el interés en recuperar fielmente su iconografía de Virgen Niña". De la numerosa producción artística de Nicolás Martínez, en su mayoría obras monumentales (como la del Sagrado Corazón de Jesús de Monteagudo de 16 m. de altura, entre otros), la de nuestra patrona está considerada como una de las escasas obras que realizó en la tipología de imagen de vestir, y la única con la iconografía de Virgen Niña en su extensa obra de carácter religioso, tras la Guerra Civil.

La imagen actual se veneró también en la ermita del Convento de San Francisco de Paula, hasta que en el año 1967 fue trasladada a la Iglesia de San Pedro Apóstol, entronizándose en su capilla propia en 2009, obra de Anastasio Martínez Valcárcel.

Como hemos expuesto, a lo largo de los siglos, Alcantarilla ha profesado devoción a la Virgen de la Salud, invocándola como patrona. Igualmente, el Ayuntamiento, en sesión plenaria extraordinaria de 24 de abril de 1955, le nombró “Alcaldesa Honoraria” y patrocinado por la alcaldía, en 1973, se adquirieron los terrenos y se construyó una ermita bajo la advocación de la Salud, en las proximidades del emplazamiento primitivo del eremitorio de la Virgen, en donde se asentaba la población de Alcantarilla, y cercana al lugar en que, según la tradición, apareció la imagen de la Virgen Niña, junto al cauce del río Segura.

Las primeras representaciones de la Presentación de María en el Templo se plasmaron mediante mosaicos, murales e iconos durante la época bizantina, y pronto se difundieron por todo el imperio. En Occidente, a partir del siglo XIII comenzó a reproducirse en miniaturas para la ilustración de los Libros de Horas, hasta el siglo XVI. Serían los pintores italianos del Trecento y Quattrocento los que estereotiparon la iconografía de la Virgen de la Presentación, coincidiendo en representar a una niña en el momento de subir las escalinatas de acceso al Tempo de Jerusalén, con las manos abiertas esperando el saludo del sumo sacerdote, o también recogidas sobre el pecho en oración, la melena suelta y la cabeza inclinada y levemente vuelta, como buscando la mirada de Joaquín y Ana, sus padres, que la acababan de dejar a los pies de la escalinata. En otras obras también se le representa sin volver la vista atrás, como las de Giotto, Giovanni da Milano y Pietro Nelly. Este momento de la vida de la Virgen María fue muy repetido durante el Barroco siguiendo el mismo esquema compositivo, pero generalmente en obras pictóricas, siendo muy poco frecuente su representación en escultura. De ahí, la singularidad de las dos imágenes que se han venerado en Alcantarilla, como Virgen de la Salud, repitiendo iconográficamente a la Niña María, erguida, con la cabeza levemente inclinada hacia la derecha y las manos abiertas.

Como apuntábamos al inicio, se dan unas características particulares, que evidencian la importancia de la Virgen de la Salud. Por una parte, la veneración que durante siglos le ha profesado Alcantarilla, en cuyo honor celebra las “Fiestas de Mayo”, y por otra el hecho de ser una de las pocas (quizá la única) imagen de la Virgen Niña en nuestra Región.

Todo ello, le confiere un considerable valor cultural, histórico y, por supuesto, devocional, que la liga secularmente a Alcantarilla y a su Ayuntamiento como Alcaldesa Honoraria.

13 de junio de 2023

Nuestra Señora Santa María de las Victorias (Sevilla)

Del sitio Pasión en Sevilla:

 Victoria es advocación de Virgen unida a la orden de los mínimos, la ascética congregación que fundó San Francisco de Paula, con una larga historia de conventos, masculinos y femeninos, que tuvo y tiene la ciudad.

Victoria es la advocación de una Virgen trianera, quizás no la más conocida, con una larga historia de traslados por diferentes iglesias pero, sobre todo, con la larga historia que escuchó contar hace casi quinientos años a un grupo de navegantes. 

Ante Santa María de la Victoria se plantó ese grupo de marineros un día de septiembre de 1522, en un convento hoy desaparecido de la orden mínima que estaba en Triana , en la actual calle Pagés del Corro, probablemente en el sector donde hoy se ubica el colegio José María del Campo, antiguo grupo escolar de la Reina Victoria. Ese grupo de marineros, dieciocho hombres de mirada cansada, estaba comandado por Juan Sebastián Elcano. Ante aquella imagen de la Virgen, sentada, con el Niño en su regazo, probablemente dio las gracias y recordó un larguísimo viaje de tres años. Habían salido más de 200 marinos comandados por Hernando de Magallanes, en una expedición que tenía una locura como fin: dar la vuelta al mundo. Viajarían en cinco naves y llegarían a las Indias desde Occidente, un durísimo viaje en el que vivieron numerosas penalidades.

Sufrieron rebeliones, tempestades, naufragios, enfermedades… Incluso fue asesinado su jefe, Magallanes. También murió Duarte de Mendoza , otro compañero que asesinaron los musulmanes de Cebú. Fue entonces cuando Elcano se tuvo que hacer cargo de la expedición. Con su nao Victoria llegó hasta las Molucas, un sitio que parecía el fin del mundo. Allí cargó su barco con clavo, arroz, canela y ámbar. En el difícil regreso todavía tendría que evitar a los portugueses y luchar con el hambre y con mucha incomprensión. Finalmente, aquel reducido grupo de locos pudo completar el viaje. Probablemente le contaron a aquella Virgen sentada que habían recorrido 14.000 leguas, casi 80.000 kilómetros en tres años, que habían muerto la mayoría de sus compañeros y que se habían perdido cuatro de los cinco barcos que partieron tres años antes. El primer hombre que dio la vuelta al mundo posiblemente recordó en aquel convento de la orden mínima mil y un lugares, sitios exóticos, miedos y alegrías, riquezas y  dificultades.

Aquella Virgen sentada sobrevivió al paso del tiempo . Su nombre recuerda la llegada de los mínimos a España, con el recuerdo de la victoria sobre los musulmanes en tierras malagueñas en tiempos de los Reyes Católicos. La llegada de los mínimos a Sevilla se produjo en 1512, con frailes dirigidos por Fray Pedro de almodóvar que provenían de Écija. Aunque se instalaron al principio en el centro de la ciudad, junto a la desaparecida parroquia de San Miguel, en 1516 obtuvieron un gran espacio de terreno de la hermandad que regía el antiguo hospital de San Sebastián y su ermita en Triana, un amplio terreno que abarcaba huertas y tierras sembradas. El compromiso conllevaba que se mantuviera la hermandad de San Sebastián con capilla propia y la celebración de un determinado número de misas.

El nuevo monasterio, el séptimo de la Orden en España, fue consagrado el 28 de noviembre de 1517 por el obispo auxiliar de Sevilla fray Francisco de Córdoba. Situado en la actual calle Pagés del Corro, tuvo el título de  Nuestra Señora de la Victoria, debió ser modesto en un primer momento, pero acabó convirtiéndose en uno de los más grandes de la orden. Fue una de las casas de una orden que también tuvo en Sevilla un colegio en la actual calle Jesús del Gran Poder (actual iglesia de los jesuitas) y que tuvo dos conventos femeninos, una desaparecida en la calle Sierpes, y la otra (con comunidades fusionadas) que se mantiene en la misma calle Pagés del Corro, en la acera opuesta del que fue convento masculino de la Victoria.

En la larga historia del convento trianero de la Victoria no faltan noticias relativas a cofradías, como la existencia de una hermandad de la Entrada en Jerusalén y María Santísima del Desamparo, fundada en el siglo XVII, o la fundación, hacia 1560, de una hermandad de luz bajo el patrocinio de la Virgen de la Estrella y San Francisco de Paula , por navegantes y personas vinculadas al viaje a las Indias, hermandad que en 1675 se fusionaría con la cofradías del Cristo de las Penas y Triunfo de la Santa Cruz.  

La larga historia del monasterio comenzó su declive en 1810, con la invasión francesa y la expulsión de unos monjes que acabarían volviendo en 1814 para ser exclaustrados definitivamente en 1835, siendo prácticamente demolido todo el conjunto hacia 1840.

Ello motivó un trasiego de retablos y de obras de arte (que habían sobrevivido ya a un incendio a comienzos del siglo XVIII), constatable en el propio retablo mayor actual de San Jacinto, proveniente del convento de la Victoria.

La imagen que nos ocupa acabó en la parroquia de Santa Ana, donde se conserva en una capilla lateral de la nave de la Epístola. De notable belleza y calidad, pudo presidir originalmente el antiguo convento de los mínimos, aunque hay grandes dudas sobre su autoría y sobre su cronología, ya que ha debido ser alterada y reformada en su larga historia. Se mantiene su posición sentada y portando al Niño sobre su regazo, conservando  la talla y la policromía completa, a pesar de haber sido revestida con telas naturales en alguna ocasión. Es difícil confirmar que sea la imagen fundacional del convento de la Victoria, la imagen del Niño sin duda parece posterior, pero mantiene los rasgos de las matronas renacentistas presentes en la escultura sevillana del siglo XVI. Tras pasar por varios templos, desde 1881 hay noticias en Santa Ana de la Virgen trianera que estuvo en la mente de unos locos que dieron la vuelta al mundo.

18 de mayo de 2020

Nuestra Señora de Capolonna

Del sitio Sud Senza Etá:

En un momento en que el mundo aparece sin rumbo, sin certeza, con la Verdad destrozada en muchas pequeñas verdades, en contraste unas con otras, la nostalgia de una verdadera luz que se enciende en el cielo de la vida renace cada vez, como una flor en primavera. Es María la que inventó el amor en la tierra... ( Mons Vincenzo Bertolone).

Frente a un cuadro bizantino que representa a la Virgen María con el niño Jesús en sus brazos, cada crotonés alimenta su sentido de pertenencia a esta gloriosa ciudad y alimenta su esperanza, y le cuenta a la Virgen de Capocolonna la historia de su vida.

Es la noche del tercer domingo de mayo y la gente de Crototres espigasne se mueve hacia "la luz", el "punto de vida", hacia la estrella de la mañana. Es el peregrinaje de la fe que rompe con la vida desenfrenada, con la soledad de la vida cotidiana, con la dispersión de las relaciones humanas.

Al menos por una noche, sienten la urgente necesidad de estar cerca de su Madre, Nuestra Señora de Capocolonna.

La devoción a Nuestra Señora se remonta, según los documentos recibidos, alrededor de 1500, enmarcándose en el contexto de las incursiones sarracenas que en ese momento azotaron la costa de Crotona.

El 1 de junio de 1519, una incursión sarracena casi destruye el promontorio de Capocolonna. Esta era una zona mágica donde se encontraban grandes templos como Hera Lacinia durante el período griego y donde el cristianismo había tomado el relevo del mundo pagano, sustituyendo el culto a la Diosa Madre por el de la Virgen Madre, gracias a la construcción de un pequeño santuario donde se encontraba esta imagen de María.

En la redada los turcos arrasaron con todo en señal de desprecio, incluida la pequeña iglesia, tanto que incluso se quemó el cuadro de Nuestra Señora. Sin embargo, según una vieja historia del canónigo Basoino, aunque los sarracenos habían encendido el fuego durante más de tres horas, la imagen no se quemó sino que irradió destellos milagrosos.

En ese momento la lona fue llevada al barco que iba a regresar a Turquía, pero en ese caso no podía ni siquiera moverse. Luego fue arrojado por la borda como un signo despectivo de liberación.

El lienzo caminó sobre las aguas hasta una zona de granjas y jardines, donde un granjero lo encontró y lo guardó durante años en un cofre. Este granjero, un tal Agazian, que estaba gravemente enfermo, se quedó sordo y ciego. En el momento de la muerte, llegó a su casa un fraile de San Francisco de Paula, a quien el campesino confesó poseer un cuadro de la Virgen que había encontrado en el mar.

Después de este episodio el hombre se curó completamente y desde entonces clamó por un milagro.

El fraile Mínimo llevó el lienzo a su monasterio en las afueras de la ciudad para guardarlo. Sólo más tarde el obispo de la época, Mons. Antonio Lucifero, después de una peregrinación devocional, decidió llevarla a la Catedral.

Con el siguiente obispo, Mons. Miturno, un humanista, se estableció el culto a Nuestra Señora de Capocolonna. Es del mismo mons. Miturno el primer documento que nos llegó, donde se decreta el culto a la Virgen de Capocolonna en la Capilla de la Catedral.

Unos años más tarde, entonces, el Papa Gregorio XII declaró el altar de la Virgen como privilegiado.

En resumen, la Virgen de Capocolonna vino a Crotone por mar y por esta razón comenzó la práctica de llevar el Icono al promontorio cada vez que la Ciudad necesitaba obtener gracias.

Así que en noviembre de 1519, después de una grave sequía, el obispo Antonio Lucifero quiso llevar la Virgen a su sede original. "La noche misma tuvo la gracia de la lluvia... durante tres noches... de modo que la devoción fue siempre mayor para todos, y así también crecieron los milagros de la misma".

Lo mismo ocurrió en diciembre de 1583 con el obispo Giuseppe Faraone y muchas veces en los años siguientes, y no se sabe, sin embargo, cuándo terminó esta costumbre.

Y de nuevo, en el año del terrible terremoto que asoló Calabria, el 8 de marzo de 1832, Crotone se postró delante de su Madre en la Catedral y la condujo al retorcido camino que lleva a la meseta de Capo Nao.

La fiesta en honor de la Virgen representada por el cuadro tiene lugar en mayo.

El 30 de abril se deposita el cuadro desde el altar particular de la catedral de Crotone y se coloca junto al altar cerca de la nave; el jueves de la segunda semana del mes los fieles se reúnen para el rito del "beso", en el que, después de la misa, se besa la imagen; el sábado de la segunda semana del mes el cuadro es llevado en procesión por las calles de la ciudad hasta llegar al hospital civil "San Giovanni di Dio", donde el arzobispo de Crotone suele hacer una breve oración de agradecimiento, y luego el cuadro es llevado de nuevo a la catedral, que para la ocasión permanece abierta hasta tarde.

El miércoles de la tercera semana del mes se abre la feria a lo largo de Viale Margherita, en el castillo de Carlo Castello di Caro V, a lo largo del puerto comercial, y en el estadio Ezio Scida.

El tercer sábado del mes se realiza la gran peregrinación a Capo Colonna, un promontorio a unos 15 km de la ciudad, que tiene lugar durante toda la noche, después de que el cuadro sale de la basílica alrededor de la una de la mañana, saludado por los fieles.

El "viaje" de María serpentea por las calles de la ciudad hasta el Cementerio, mientras la emoción y el llanto de los creyentes sinceros se muestran sin vacilación ante "nuestra" Madre.

En el cementerio se recita una homilía del obispo de la diócesis; luego la procesión reanuda su camino y llega a Capo Colonna a primera hora del amanecer donde reside durante todo el día del domingo. Por la noche, el icono es embarcado y llevado por mar hasta el puerto turístico de Crotone, donde es recibido a su regreso por fuegos artificiales.

El festival se cierra el 31 del mes, con el reposicionamiento de la pintura en el privilegiado altar de la basílica.

28 de octubre de 2019

Nuestra Señora del Buen Suceso

Del sitio Amor a la Verdad:

Como ya muchos saben, sobre todo si hacen la novena de la Virgen del Buen Suceso, existe una preciosa historia sobre la Virgen del Buen Suceso de España, y particularmente de Madrid. Nuestro comentarista de Brasil, que se apoda “brasileño” nos ha enviado una reseña de la historia de esta Virgen: Cómo fue hallada milagrosamente en una serranía valenciana, cómo fue presentada al papa  por los hermanos “obregones“, y como fue establecido su santuario en Madrid, con el favor de reyes y prelados.

Es particularmente emotiva la narración de los avatares sufridos por los hermanos obregones, con el final feliz -buen suceso- que determinó el título de esta advocación de Nuestra Señora, dado por el papa Paulo V a esta Virgen, que en nuestros días se venera en la Iglesia del Buen Suceso, antigua Iglesia del Hospital del Aire (nuevamente levantada).

Me he alegrado muchísimo que nos dé la historia de los obregones, pues todavía existe en Madrid, la “Congregación de Hermanos de San Felipe Neri, al servicio de los pobres enfermos”, que es la misma fundada por Don Bernardino de Obregón. que me honro en conocer -y amar- muy bien por algunas circunstancias personales.

Estos hermanos que son los herederos de la primitiva congregación de “obregones” que había estado bajo el patrocinio de San Francisco de Paula, fundada por el caballero de Felipe II, Venerable Don Bernardino de Obregón, de una vida en todo pareja a la del caballero sevillano, Don Miguel de Mañara fundador también de una congregación llamada Hermandad de la Caridad, al servicio de los enfermos del Hospital Sevillano de la Santa Caridad (según algunos fue el que inspiró a Tirso de Molina -seudónimo de Fray Gabriel Téllez,  1579-1648-  célebre autor barroco, dramaturgo español, poeta y narrador, fraile mercedario, autor de “El condenado por desconfiado” y  el “Burlador de Sevilla”, que creó el personaje luego convertido en mito de “Don Juan Tenorio“, que conocemos por la obra de Zorrilla “Don Juan Tenorio“)

He dado estas referencias históricas a los dos caballeros venerables y grandes santos, como homenaje personal a estos españoles ilustres de la historia, que han ejercido una gran  influencia hasta  nuestros días en las dos ciudades españolas, Madrid y Sevilla.

La historia de la Virgen del Buen Suceso, española y americana, nos trae a la memoria la de la Virgen de Guadalupe, también española y mejicana.

 Este es el relato que nos aporta “brasileño”:

En España, hay imagenes milagrosas de la Virgen del Buen Suceso. Traigo aqui un articulo de la revista italiana Chiesa Viva, de febrero 2009. Sigue:

María del Buen Suceso, Virgen del Buen Suceso o Nuestra Señora del Buen Suceso era una invocación bien conocida en España. Las huellas de esta invocación se remonta a la época de las guerras de liberación de los musulmanes. Es al “Buen Suceso” que un magnífico altar fuera dedicado por la victoria de El Cid al entrar triunfante en la ciudad de Almenara. El significado del término “Buen Suceso” o “buen éxito” es el milagro o la intervención sobrenatural de la Madre de Dios que intercede a favor de sus hijos. Es el acontecimiento extraordinario que convierte una imagen de piedra o de madera, en una “puerta” a Dios o “puerta del Cielo”.

La Virgen del Buen Suceso era patrona de Sagunto-Valencia. Es una estatua de mármol de 40 cm. de altura que se venera en el convento de las Religiosas (Siervas de María) de la ciudad. La leyenda dice que la estatua apareció flotando en las aguas del mar, rodeada de 5 estrellas.

Con el tiempo, se transformaron otras invocaciones de la Virgen en la de “Buen Suceso”: en el ámbito de la Traiguera, Castellón, la gente venera, como la patrona de las tierras, la Virgen de la Fuente De Salud, que fue encontrada, según la tradición, por dos pastores: Anastasio y Jaime Sorli, en 1384. Esta invocación se había transformado en la de Nuestra Señora del Buen Suceso.

En el área de Cabanes-Castellón, un día, a la madre de un niño gravemente enfermo, Francisco Gavaldá – el futuro Obispo de Segorbe – sucedió que, como ella estaba rezando ante la Virgen del Rosario, vio cómo la estatua comenzaba a sudar. La madre secó la transpiración de la estatua con un paño que dejó debajo de la almohada de su hijo. A la mañana siguiente, el niño se despertó completamente curado. Este “Buen Suceso”, el primero de muchos “logros”, que siguieron, dio lugar al cambio del nombre de la Estatua Sagrada.

Lo más importante, sin embargo, fué el sello de autoridad, puesto en la invocación de Nuestra Señora del Buen Suceso que ha sido crucial para el éxito. La promoción de su devoción, se originó directamente de la voluntad de un Papa: (1065-1621, Pablo V).

Bernardino de Obregón (1540-1599) era un jóven Español, rico y orgulloso. Un día, en 1567, sintió tanto la humildad de un pobre transeúnte, que cambió su vida y decidió dedicarse a servir a los pobres y a los enfermos.

Con la aprobación del Nuncio y el Rey Felipe II de España, fundó, en virtud de la Regla de la Orden Tercera de San Francisco de la Paola, la “Congregación religiosa de los Mínimos para la asistencia de enfermos” (que sirvió sobre todo en los hospitales).

Los votos fueron castidad, pobreza, obediencia y hospitalidad. En 1599, Obregón murió y fué enterrado em el Hospital General de Madrid, donde sus “Obregones” estaban trabajando. En 1606, el sucesor, el Hermano Gabriel de Fontanet, con el Hermano Guillermo de Rigosa, fué a Roma para pedir al Papa la aprobación de la extensión de su jurisdicción no solamente sobre la ciudad de Madrid sino sobre la de España entera.

Hicieron el viaje a pié. Habiendo pasado Valencia, cerca de la frontera con Cataluña, en el cruce de la sierra de Valdancha entre Traiguera y Castellón, los dos Hermanos perdieron su camino y una terrible tormenta vino sobre ellos durante la noche. Cuando rezaban para encontrar un lugar seguro donde morir, ya que ambos temían que la furia de la tormenta podría causar su muerte, vieron una luz brillante en lo alto de la cordillera. Decidieron subir hacia la luz.

Al hacerlo, no sólo veían una hermosa luz dentro de una cueva, sino también un santuario a la Madre de Dios con bellas flores fragantes y raras que allí crecían. Al entrar en la cueva, descubrieron una estatua de una Virgen María sonriente, el Niño Jesús en el brazo izquierdo, un cetro en su mano derecha y una corona maravillosa em su cabeza.

La estatua era más bien pequeña, de sólo 53 cm de alto, con el Niño Jesús de 11 cm de altura. Ambos tenían el pelo castaño, los ojos negros, la piel encarnada. La estatua era de madera de ciprés.

¡No sólo había algo milagroso en este descubrimiento, sino que el asombro de los dos hermanos es que no podrían imaginar quién podría esculpir una obra de arte de tal belleza y perfección!

Colocaron la estatua en una canasta y continuaron su viaje a Roma. El Papa Pablo V recibió a los dos Hermanos y escuchó la historia del descubrimiento de la Estatua.

Comprendiendo la naturaleza sobrenatural del caso, se arrodilló, puso su cruz pectoral alrededor del cuello de la estatua, la abrazó y la besó y, exclamó: «¡Mira,sonríe! ¿Por qué está sonriendo? ¡Qué buen éxito ha logrado con este viaje! No hay duda que Nuestra Señora ha decidido protegerlo a usted y apoyarle en su trabajo. Así que no soy yo quien vaya en contra Suya. ¡Que sus deseos tengan un Buen Suceso!».

Muchas indulgencias, le dió el nombre de “Nuestra Señora del Buen Suceso” y ordenó que su devoción fuera promovida.

En memoria de la cruz pectoral que Pablo V había colocado en Nuestra Señora del Buen Suceso, autorizó a que los hermanos, de la Orden, utilizaran una cruz de tela en su túnica de color negro.

Al final, Pablo V decretó que la Congregación: “Religiosos de los Mínimos para la asistencia de enfermos“ fuera establecida como una Orden Religiosa.En su viaje de regreso, los dos hermanos, llegaron a Valencia, que estaba en las garras de la peste. Descubrieron que nueve de sus doce hermanos murieron por contagio. Continuaron su camino a Madrid y pusieron la Estatua Sagrada en el altar de la iglesia del Hospital General, hasta que, el encargado del Hospital Real de la Corte, en la “Puerta del Sol” en Madrid, sustituyera la estatua de la enfermería.

Este hospital, fundado por el Rey Fernando e Isabel de Castilla para la asistencia y cuidado de soldados infectados, fue ampliado por el Emperador Carlos V en 1529. El Rey Felipe II personalmente trazó el plan de de su pequeña iglesia, y el Hospital y la iglesia fueron declarados Patronato Real.

El 6 de Junio de 1611, el Rey Felipe II hizo la dedicación de la nueva iglesia y, en la presencia de la Reina y toda la Corte, puso la Estatua de Nuestra Señora del Buen Suceso en la iglesia, encima de la tercera capilla. El 19 de septiembre de 1641, en una solemne ceremonia, la Estatua Sagrada, que dió su nombre al Hospital de la Corte y su iglesia, fue colocada sobre el altar principal.

La iglesia recibió privilegios considerables: fue hecha una parroquia, según el Patriarca de las Indias, como la Capilla Mayor de los Reyes y del Vicario General de los ejércitos y de las Fuerzas Armadas.

La estatua se quedó, en esta iglesia de la “Puerta del Sol” de Madrid, durante unos doscientos años.

Se trasladó durante los horrores, las matanzas y la destrucción de la Guerra de Sucesión española, cuando los ejércitos extranjeros invadieron España y, en el patio del Hospital, fueron fusilados muchos héroes de Madrid.

A raíz de las ruinas causadas por la guerra, la estatua Sagrada fue colocada en un nicho de la iglesia del Buen Suceso, hasta que fue trasladada en 1832, en primer lugar, a la Real Colegio de Nuestra Señora de Loreto, y a continuación, en la Capilla del Palacio Real.

El área del Hospital de la Corte y de su iglesia fue asignado para otros usos, y así, en los últimos años, en esos lugares, nuevos y magníficos edificios se habían levantado.

Había un proyecto para reconstruir la iglesia del Hospital del Buen Suceso en una zona denominada Prado, enfrente del Jardín Botánico,pero la idea fue abandonada.

Fue la Reina Isabel II, quien insistió en que la idea de la reconstrucción de la iglesia dedicada al Buen Suceso no fuera abandonada, así que fue erigida en el barrio de Pozas, en 1868, frente al Hospital Central del Aire (el Hospital Militar), aunque no tan grande y magnífica como estaba previsto en el proyecto original de la reconstrucción.

El Rey Felipe III colocó allí la Estatua Sagrada con un privilegio sin precedente en España y en el mundo: era la única iglesia en el mundo donde la Misa se celebraba desde las 5 de la mañana hasta las 2 de la tarde. ¡Ni siquiera en Roma había una iglesia con tal privilegio!

20 de octubre de 2018

Mater Admirabilis o Nuestra Señora del Lirio

El Monasterio de la Trinidad del Monte, Roma, fue fundado en el siglo XV por San Francisco de Paula, General de la Orden de los Mínimos. En 1828 se le entregó a las Religiosas del Sagrado Corazón, de acuerdo a los deseos del Papa León XII. La Trinidad del Monte se convirtió en centro de irradiación de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, en santuario mariano y centro educación para la juventud.

En 1844 una joven francesa, Paulina Perdreau, mas tarde religiosa del Sagrado Corazón, manifestaba a la Rda. Madre de Coriolis, Superiora de la Trinidad, el deseo de "hacer venir a la Sma. Virgen" pintando su imagen en uno de los muros del claustro. La Rda. Madre dudó porque la joven no conocía el arte de pintura al fresco. Pero al final le concedió el permiso. La joven no cesó de invocar la asistencia de la Virgen María. El resultado fue la pintura que admiramos hoy. Se llamó "La Madonna del Lirio" (el lirio es signo de pureza también relacionado con San José), hasta el 20 de Octubre de 1846, día en que el Papa Pío IX, al visitar el monasterio y viendo la imagen exclamó: "Verdaderamente es Mater Admirabilis", título que ostenta hasta este día. 

Los milagros empezaron en Noviembre del mismo año con la curación de Monseñor Blampin, Misionero de la Congregación del Corazón de María. Recobró su voz totalmente perdida. El 20 de Octubre de 1849, el Santuario fue enriquecido con indulgencias y se autorizó el celebrar en esa fecha cada año la fiesta de Mater Admirabilis. 

Una de las gracias mas especiales que allí se reciben es un llamamiento a la vida interior. Junto a la Virgen, las palabras de la salutación angélica adquieren toda su plenitud: "Ave, gratia plena, Dominus tecum". Entre los peregrinos a la capilla se encuentran muchos santos, entre ellos, Sta. Magdalena Sofía Barat, fundadora de la Sociedad del Sagrado Corazón; San Juan Bosco, Santa Teresa del Niño Jesús, San Pío X, San Vicente Pallotti y Don Orione. El Papa Pío IX con mucha frecuencia confiaba a Mater Admirabilis los asuntos de su Pontificado.

Oración a Mater Admirabilis.

¡Oh Madre Santísima de Jesús!, venimos a Vos como a la fuente viva que refrigera, como a la llama que calienta, como a la aurora que disipa las tinieblas, como a la Madre siempre atenta a las necesidades de sus hijos.

¡Oh Madre Admirable!, hay horas, en que el camino de nuestra vida es duro, No es fácil andar siempre con paso igual en el camino del deber.

No es fácil amar al prójimo, nuestro hermano, como Jesús quiere que lo amenos.
No es fácil conservar un alma serena en medio de las vicisitudes de la vida.
No es fácil amar a las criaturas y reservarse para Dios.
No es fácil hacerse pequeño y humilde cuando el orgullo relama.
No es fácil ir caminando hacia el Dios de luz por caminos llenos de sombra.

Hay días en los que todo es carga. Pero Vos, oh Madre Admirable, hacéis todo fácil. Y sin embargo, no quitáis el sacrificio de nuestros caminos, como Dios tampoco lo quitó del vuestro, pero facilitáis el esfuerzo haciendo que crezca el amor. El amor siempre vencedor en Vos, os hizo decir en el umbral de vuestro destino: "Fiat mihi secundurn Verbum tuum". Esta palabra de adhesión al amor que os guiaba, jamás la retirasteis. Jamás os rebelasteis ante el sufrimiento, sino que ofrecisteis a su acción un alma mansa y humilde. entregada a Dios.

¡Oh María!, que vuestro ejemplo sea mi fuerza. Haced que todo sea fácil en mi vida, no suprimiendo toda pena. sino por un amor generoso, siembre mayor que la pena.

¡Oh Madre dulcísima!, dadme un corazón lleno de fortaleza; y si veis que mi amor se apaga pronto, os suplico, dad a vuestra(o) hija(o) un poco del vuestro y repetidle la lección del verdadero amor.