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2 de enero de 2026

Nuestra Señora de la Sede de Sevilla

 

Del sitio LLamadas a la libertad por la obediencia:

 El cabildo de la Catedral de Sevilla decidía en 1401 levantar un templo grandioso. Se la considera la tercera catedral de la cristiandad.

Es realmente un templo bellísimo donde se halla presente la figura de la Madre de Dios de tal manera que es una lección magistral de la rica iconografía mariana que ha atesorado desde su consagración, desde aquella pequeña imagen de marfil de la Virgen que según la tradición llevaba el rey Santo Fernando en sus campañas de la Reconquista y que es una de las joyas del tesoro catedralicio hasta las nuevas del siglo XX.

El retablo iniciado en 1482 por Pieter Dancart y terminado en 1564. Algunas escenas de la vida de la virgen, y la más importante de la vida de Cristo, se reparten por este monumental tapiz de imaginería, centrado la Natividad de Cristo y la Asunción. Preside la imagen de Santa María de la Sede, talla en madera revestida de plata, obra de la segunda mitad del siglo XIII y titular de la Catedral. En la parte superior el grupo de la Piedad, rematando todo el conjunto el Calvario, con el popular Cristo del Millón.

De gran originalidad es la pintura de la Alegoría de la Inmaculada, también llamada la Genealogía de Cristo, obra maestra de Luis de Vargas en 1561. Serán Zurbarán y Murillo los que difundan el definitivo modelo de la Inmaculada, del primero se conserva una bellísima Inmaculada en la capilla de San Pedro, pintada hacia 1630, mientras que de Murillo se conserva una de sus mejores creaciones que le dieron fama mundial en la bóveda de la Sala Capitular, pintada en 1667.

En el campo de la escultura encontramos otra obra maestra, la Inmaculada tallada por Montañés en 1629. El escultor Alonso Martínez realizará la imagen que preside la capilla de la Concepción Grande y también  en 1650 la que se halla en la sacristía, que procesiona el día del Corpus. El Nacimiento de María se encuentra pintado por Alejo Fernández en una gran pintura, realizada en 1508 y 1512 conservada en la sacristía de los cálices. Y, aquí finalizo este corto recorrido de la Virgen de la catedral de Sevilla

16 de septiembre de 2025

Nuestra Señora de Linarejos


Del sitio Amigos de Lolo:

Hay siempre en la historia de los pueblos hechos y circunstancias que calan tan íntimamente en lo más hondo de su sensibilidad, que, adueñándose de su corazón, le infunden una manera de ser tan característica y peculiar, que a lo largo de los días se le ha de conocer por este rasgo íntimo y a la vez diferencial de los restantes pueblos.

Así, cuando Fernando III el Santo derrama, en sus galopadas por tierras andaluzas, la paz y la seguridad sobre sus reinos amenazados, muchos de sus súbditos se agrupan en torno al castillo de Linares, y surge una nueva ciudad, segura y trabajadora para la corona gloriosa de Castilla. Pero el hecho vital, el matiz que desde entonces le ha de dar su razón de ser a la nueva ciudad, no brota entre lanzas erguidas, muros almenados ni alaridos de victoria, sino en un apartado lentisco, ribazo intransitable de la sierra, silente y quedo, y en su manifestación campea la fe y la humilde sencillez de sus protagonistas.

“En aquella época (5 de agosto de 1227), la imagen de Nuestra Señora de las Nieves fue aparecida a un viandante que, procedente de los campos de Albentosa, se detuvo un momento a descansar a la sombra de unos lentiscos, en el paraje conocido en aquel tiempo por Fuentes de Linarejos. Los cristianos que había entonces avecindados en este pueblo, al tener conocimiento del milagroso hallazgo de la imagen, la trasladaron a su iglesia parroquial, poseídos del mayor entusiasmo. Al día siguiente no la hallaron en el altar, donde la habían depositado, y sí entre los lentiscos, por lo que vinieron en levantar una capilla en tal paraje, interpretando de este modo un supuesto deseo de Nuestra Señora.”

¡Y qué ardiente y vivo era este deseo de la Señora! Porque Ella quería, sobre un dosel de jaras y lentiscos, con el perfume fragante que destilaban los montes, alzar su trono en la falda de la serranía, para desde allí velar el sueño de la ciudad, recostada, y derramar la lluvia de sus bendiciones sobre los campos sedientos: la Virgen quería ser campesina. Pero si Ella se iba al campo, ¿quién iba a consolar a sus hijos, que tenían ya las almas cautivas en la mirada dulce de la Señora?

Sí, sería campesina; porque, si no podían vivir en torno suyo, Ella encendería en sus corazones su nuevo milagro, el de la fe y el amor, que haría de ellos que disgregaran las rocas y abriesen el breñal para prolongar la ciudad en busca de Linarejos y enlazarla, finalmente, con espléndida avenida, sobre la que resbalaría el desfile incontenible de almas en busca de su Madre; desfile que aún hoy, al cabo de los siglos, se conserva intermitente y vivo. Se cumplió, pues, su deseo, y a la sombra de las frondas y con el canto alegre de las aves la ermita recordaba a todos los caminantes la aparición de la Madre de Dios, a quien el pueblo empezó a llamar cariñosamente “la Virgen de Linarejos”.

Al mismo tiempo, en Linares prendió una sed que no se apagaba más que en las fuentes de Linarejos y, al aliviarla la Virgencita con el agua mansa y salutífera de su amor, se iba coronando con un rosario de oraciones y de almas, mientras dejaba un poso tal de agradecimiento y sumisión entre los linarenses, que a su costa, y pese a su penuria -pueblo de jornaleros mineros-, la Virgen empezó a tener el digno encuadre de su santuario y hasta el recamado de adornos y joyas, que, desde su trono, agradecía con el cendal de su sonrisa, nimbada de luz y de cariño y con el caudal desbordante de sus milagros.

Sí, milagros fruto de la fe; porque el corazón inmenso de María nunca se deja arrebatar la primacía de la generosidad, máxime cuando Ella se abre camino por la vía expeditiva de la fe. Si ésta es la que traslada los montes, también es el dardo de amor que en derechura nos lleva a las entrañas de María y las mueve a la dádiva milagrosa. El que tenga el corazón atribulado por la pena y el dolor, que suba el sendero de Linarejos, rebosante de fe: que a los pies de la Señora verá cómo se diluyen sus torturas entre las brumas del atardecer. Por esto todos los prodigios de la Virgen de Linarejos van presididos por este sello inconfundible.

Cuenta la tradición, y las crónicas corroboran, que “por la época de su aparición, cuando sólo tenía una ermita muy pobre y pequeña, pasaba por sus inmediaciones un arriero, perdido el camino y turbado con la horrible oscuridad de una noche tempestuosa, cuando discurrió entre las matas una luz, y creyendo fuese albergue de pastores, se dirigió a ella en solicitud de algún auxilio; quedó pasmado al ver a la Virgen, en cuyo obsequio ardía una lamparita, y encomendándose a su protección y lleno de fe, alargó la vara que tenía y la Virgen le premió haciendo que se encendiera y produjese tanta iluminación como si fuera un hacha embreada, con cuyo auxilio pudo llegar a Linares”.

En época anterior, cuando la célebre peste de 1685 produjo en tantos sitios horribles estragos, llegó a la ciudad un apestado, que falleció en una de sus casas. Inmediatamente se organizaron rogativas y la Virgen les preservó del terrible mal.

Más tarde, una sequía sin antecedentes amenazó calcinar los campos y frutos del término; fenómeno parecía flotar una funesta maldición sobre los linarenses, pues en todos los pueblos de alrededor se habían producido precipitaciones, menos en Linares. Así las cosas, se acordó bajar la imagen en procesión de rogativas, y cuando el Ayuntamiento, al frente del pueblo, marchaba hacia el santuario, empezó a llover, y al pie la Virgen de Linarejos en las primeras casas lo hacía torrencialmente, y la gente, calada por el agua y la alegría, no cesaba de bendecir a su Madre misericordiosa.

Y así, el derrame continuado de bondades. Otro día fue el minero salvado milagrosamente en un accidente; y otro, el patriota, en la guerra de la Independencia, que, al invocarla, vio deshecha su cautividad. Y a lo largo, una gotera lenta y continua de gracia, que horadaba los corazones más duros, en los que hacía manar una fuente de gracia superabundante y milagrosa. Los hombres, ante tanto amor, se declararon vencidos por los dones magnánimos de María, que en la sublime pugna por entregarse, llevaba ya sobrada ventaja.

Y si esto fuera poco…

“Un día oyeron todos los vecinos un ruido sordo, extraordinario, y vieron nublarse el horizonte, y reparando en este fenómeno, vieron pasar de un extremo a otro de la ciudad multitud de langostas, no quedando en sus siembras insectos tan perniciosos.” Ante tanta salvaguarda, ¿qué hacer si cuando los hombres y los campos demostraban ser como una brizna a merced del viento, Ella los transformaba en roca viva e inmutable? ¿Qué suponían la entrega de las cosechas y la vida si ellas eran, precisamente, las más pródigas de sus dádivas? Las almas había que rendirle. Y el Ayuntamiento y el pueblo subieron a la ermita, y fundidos a sus pies, formularon voto solemne, por el que se comprometían a subir todos los años a celebrar fiesta y culto en su honor, como homenaje y público testimonio de agradecimiento.

Este es el origen del voto que anualmente se formula el día de Pentecostés, coincidiendo con las fiestas, las que se caracterizan por su perfil netamente religioso, con limpios destellos de fe y de caridad.

También anualmente, y rememorando los sucesos de su aparición, se baja procesionalmente su imagen a la ciudad, y después de solemnísima novena, se la vuelve a conducir a su santuario. Su paso es como una estela rauda de emoción que lleva tras de sí el amor más puro de todas las almas.

A lo largo de tantos siglos, la vida de la ciudad se ha deslizado siempre mansa y limpia, con aguas de sus regatos, sin más fin que el de la tarea cotidiana y sin más ilusión -sobrada ilusión- que la de mirarse en los ojos dulces de la Señora que tiene su morada entre las fuentes cristalinas de Linarejos. Así fue siempre, hasta que un día el odio quiso vencer al amor, y una ola de saqueo y vandalismo azotó al santuario con sadismo y crueldad. Fue la dominación marxista, y el odio logró coronarse en su tiranía demoníaca; pero su fulgor fue como el del relámpago, y al final brilló la llama perenne del amor. Hoy, el santuario, restaurado y hasta superado, es un relicario de amor y un joyel de bondades, que señala al mundo un alto ejemplo de fe eterna y fragante. La Virgen, desde su trono, se deja querer y mimar, y como hasta en la barriada lejana que lleva su nombre se la invoca y añora una nueva imagen bajará pronto con ellos para ser alegría en medio de su infortunio.

Pero esta reseña no sería verídica si callásemos un punto capital en la historia mariana de Linares. Hemos dicho que desde un principio la Virgen mostró deseos de ser la Reina y Señora de los campos; pues bien: cuando los hombres emprendieron el nuevo derrotero de la minería, de la que hicieron su oficio, el corazón se le colmó de pena al columbrar las penalidades y amarguras de una vida tan dura, y se constituyó en la Madre y guardiana de los mineros. Camino obligado hacia la mina el de su santuario, cuando el minero, antes de despuntar el alba, dejaba la ciudad dormida, Ella empezó por salirle al paso y su lucecita lejana era una nueva estrella rutilante que allanaba sus tropiezos; después atrajo sus penalidades, que trocaba en alegrías aumentadas; vivió sus inquietudes, les consoló en sus fracasos, y un buen día, dueña y señora de todos los hombres, tuvo a bien coronarse con el título de minera y aceptó la propiedad de una mina, por la que tenía derecho a tal título. Hoy esta opción ha desaparecido; pero la Virgen da perennidad al título, porque sobre su frente ciñe la maravillosa corona y a la vez sutil trabajo de orfebrería, que con la plata extraída de sus minas, con el sudor de sus hijos, se han dignado coronarla los linarenses.

Esta es, en síntesis, la historia de la Virgen de Linarejos, conocida también por el sobrenombre grabado con fuego de cariño en todos los corazones, de Virgencita campesina y minera. Ésta es la que, en frase de un ilustre Obispo, “tiene las manos llenas de gracia y sólo espera para derramarla que sus hijos suban a pedírselo”. ¿Qué tendrá esta Virgen en sus ojos, que siempre que he caído ante Ella rendido por el peso de la amargura, he sentido en lo más íntimo de mi ser el impulso incontenible de su dulce mirada que ha dado a mis cargas la levedad de la brisa y al pan ácimo de mis penas la levadura del amor? ¿Por qué cuando se baja el sendero de Linarejos el aire es más diáfano y la tarde se abre más amplia a la inmensidad?

 Publicado en la revista Reinado Social
número 255

 

20 de diciembre de 2024

Nuestra Señora de Fátima en Granada (Primera Parte)

Del sitio El Independiente de Granada:

Este es un episodio de la historia de Granada poco conocido, que habla de ‘curaciones extraordinarias’ por la devoción a la Virgen de Fátima, contada por Gabriel Pozo Felguera, que también refleja la Granada de aquellos tiempos, de tonos grises.

María García Moreno fue una de las mujeres que manifestó curación espontánea de su tuberculosis y mal de Pott.

Una comisión médica de la Real Academia de Medicina estudió inexplicables curaciones durante el recorrido de la imagen por la capital

La Virgen Blanca traída en 1951 estuvo recorriendo la provincia durante cuatro meses; surgieron bastantes ermitas y capillas para su veneración

 Una copia exacta de la Virgen de Fátima recaló en Granada durante cuatro días de octubre de 1949. Iba camino de Berja. Recorrió barrios e iglesias sin cesar. En la Bomba fue agasajada con una masiva misa a la que asistieron más de 60.000 personas y casi un millar de enfermos sin curación. O eso parecía. Al menos una decena de desahuciados de la Medicina experimentaron curaciones aparentemente milagrosas. La cuestión obligó a que la Real Academia de Medicina se reuniera de urgencia para elaborar un dictamen para el Arzobispado. Nunca se supo su resultado, pero la visita mariana sirvió para que se construyera la Basílica de Fátima en Lancha del Genil y se organizaran 112 procesiones por pueblos de la provincia. En varios de ellos también le fueron construidas ermitas y capillas. Curiosamente, las principales zonas adonde se dirigieron las procesiones marianas habían estado en zona roja durante la guerra civil de 1936-39. Algo tuvo que ver aquel proyecto con las ideas recristianizadoras del nuevo arzobispo.

Balbino Santos Olivera (1887-1953) llegó como nuevo arzobispo de Granada el 7 de marzo de 1947. Era leonés de nacimiento y formación. Había estado de obispo de Málaga durante la década anterior. Demostró ser un gran devoto de la Virgen de Fátima. En Málaga ya había introducido procesiones con la imagen de la virgen de Cova de Iria, de escasa tradición todavía en España.

Sus dos primeros años de presencia en Granada coincidieron con una campaña de fomento al culto de Fátima en pueblos y ciudades de España y Portugal. Los dictadores Franco y Salazar pasearon la imagen de Fátima por sus dominios; la idea consistía claramente en una recristianización de españoles y portugueses ante el avance del comunismo en el Este de Europa. La prensa del momento no cesaba de publicar supuestos milagros y curaciones por donde había pasado la imagen.

Uno de aquellos reflejos de Fátima en tierras andaluzas tuvo lugar el 31 de julio de 1947 en una barriada de Oria (Almería). La niña de 14 años Ginesa Simón Cassanova dijo haber recibido una aparición cuando se encontraba en la Fuente de los Cerricos. Iba a hacer milagros en su siguiente aparición, del 10 de agosto. En Oria se congregaron unas 5.000 personas en busca de su milagro, pero ni se repitió la aparición ni hubo curaciones de desahuciados.

Aquella idea recristianizadora parecía copiada de siglos atrás por el rey Fernando III, el Santo, y el arzobispo toledano Rodrigo Jiménez de Rada en las zonas de Al-Andalus que iban conquistando a los almohades. En 1222 habían comenzado por traerse una imagen mariana de estilo gótico leonés, de las llamadas arzoneras por su pequeño tamaño, y hacerla aparecer en una encina de Cortes (Alcaraz), donde un pastor la había hallado en una oquedad. Allí debió estar escondida la imagen, supuestamente bizantina, desde que en 711 habían llegado los musulmanes. Las apariciones de imágenes se irían sucediendo en toda Sierra Morena en los años siguientes: Virgen de Luciana en Terrinches; Virgen de Mairena en Puebla del Príncipe; Virgen de la Cabeza en Andújar (1227); Virgen de Luna en los Pedroches… y la Virgen del Rocío unos años más tarde por parte de Alfonso X el Sabio, en cuanto conquistó el bajo Guadalquivir.

La imagen de la Virgen de Fátima fue recibida en Loja, el 1 de octubre de 1949. Una enorme caravana de personas, ciclistas, carros y coches siguieron su recorrido por los pueblos donde iba pasando. La primera misa tuvo lugar en el Mesón del Arroyo. Ya en Santa Fe, el recibimiento se engrosó con la presencia del arzobispo y primeras autoridades provinciales. Comenzaban cinco días de vértigo por los lugares más representativos de Granada. En el balcón del Ayuntamiento de Santa Fe fue donde el prelado Balbino Santos propuso la reconquista espiritual de Granada.

Cientos de camiones de todos los lugares de la provincia descargaban a personas en las afueras de la capital. Todo el mundo quería estar lo más cerca posible de la imagen milagrosa. Iba iluminada con unos reflectores; a sus pies se posaron unas palomas blancas que nunca levantaron vuelo ante el gentío. En Puerta Real y alrededores, ya anochecido, la muchedumbre se apiñaba por todas las calles laterales. El alcalde Gallego Burín se dirigió a su gente con un breve discurso en el que recordó que la miseria seguía presente entre los granadinos, sobre todo por los daños causados en las recientes inundaciones; pidió ayuda a la Virgen de Fátima para superar la desesperada situación de la ciudad. La imagen quedó depositada en la iglesia del Sagrario durante la noche; por allí pasaron miles de personas a participar en los rezos y a rozar sus manos con algún enser personal con el que llevarse su porción de gracia divina.

Pero sin duda el día apoteósico fue el siguiente, el 2 de octubre, en la multitudinaria misa en el paseo de la Bomba. Los dos periódicos locales cifraron en 60.000 personas los asistentes. En la zona más próxima al altar situaron alrededor de un millar de enfermos y desahuciados de la medicina oficial.

En el momento en que el arzobispo procedía a la consagración, desde varios puntos de la multitud comenzaron a surgir voces de ¡milagro, milagro! La gente miraba hacia donde estaban los enfermos, tendidos en camillas o sentados, atendidos por religiosas y soldados de la Cruz Roja. Se empezaba a hablar de curaciones espontáneas de algunos, de mejorías más considerables en otros y de verdaderos milagros.

El caso que más llamaba la atención fue el de la religiosa María Márquez Benavides (Sor María de Nazaret), confundadora y superiora de las Siervas del Evangelio. La enfermedad de aquella mujer consistía en debilidad en los huesos y una flebitis aguda en la pierna izquierda, arrastrada desde medio año atrás, que le impedía moverse o que le fuese tocada. Al instante se levantó de la camilla sin ayuda ninguna y se puso en pie sin problemas.

Minutos después hubo otro supuesto milagro en la persona de Antonio Álvarez Pérez. Este hombre estaba ingresado en el Hospital de San Juan de Dios con fractura de cuello de fémur. Se levantó al instante, con las muletas en alto, y se dirigió andando hasta el altar, donde se arrodilló.

Y continuaron las curaciones espontáneas entre el asombro de la muchedumbre y ya sin atender a la misa que dirigía el arzobispo desde el escenario. Siguieron Isabel de la Torre Puig, asegurando su curación de manera milagrosa; Isabel Granados Martín, a la que le desapareció de repente un tumor blanco de la rodilla que le impedía andar… Los periódicos de Granada y alguno de tirada nacional reprodujeron los días siguientes fotografías de todos ellos andando y arrodillándose ante el altar.

Al día siguiente de la misa de la Bomba, el doctor Manuel Garrido visitó a Sor María de Nazaret en su residencia del Callejón de Nevot. La mejoría de la flebitis era más que evidente; calificó la curación como inexplicable y francamente prodigiosa

El arzobispo, ante tanta euforia y gritos de ¡milagro, milagro!, pidió calma y tranquilidad. Los milagros eran asuntos muy serios que había que estudiar con detenimiento. Pero era evidente que la euforia y el entusiasmo de los granadinos estaban actuando como bálsamo medicinal. Al día siguiente de la misa de la Bomba, el doctor Manuel Garrido visitó a Sor María de Nazaret en su residencia del Callejón de Nevot. La mejoría de la flebitis era más que evidente; calificó la curación como inexplicable y francamente prodigiosa. La casa de las Siervas del Evangelio se convirtió durante los días siguientes en un centro de peregrinación del vecindario.

El caso de Isabel de la Torre fue por el mismo camino. Tenía 37 años y llevaba enferma desde los 32. Hacía más de un año que estaba postrada en una cama, sin poder moverse, tras haber sido intervenida por el doctor Enrique Hernández. Misteriosamente, durante la misa de la Bomba se levantó y comenzó a andar. Y continuó andando toda la tarde y días siguientes, hasta que abandonó el Hospital de San Juan de Dios donde permanecía inmóvil desde muchos meses atrás. María García Moreno, con el mal del Pott y tuberculosis en la columna, consiguió andar ayudada por dos monjas.

Poco a poco se fueron conociendo manifestaciones de mejorías inexplicables que habían ocurrido durante la misa. Como la del niño de Iznalloz José Bastida Morales, de 12 años; era cojo por rotura de una cadera al caer de un caballo. Mientras asistía a misa, notó un hormigueo en la pierna y empezó a andar con mayor soltura de lo que lo había hecho hasta entonces. Éste también había sido operado por el doctor Enrique Hernández López. Incluso un sordomudo habló: Manuel Maguat Arit.

El caso de Encarnación Ruiz Gámez, de Gabia, no fue tan aireado durante la misa. Pero al finalizar, se dirigió a los médicos de Cruz Roja para comunicarles que había comenzado a andar sin la necesidad de utilizar muletas, como lo venía haciendo hasta entonces

El caso de Encarnación Ruiz Gámez, de Gabia, no fue tan aireado durante la misa. Pero al finalizar, se dirigió a los médicos de Cruz Roja para comunicarles que había comenzado a andar sin la necesidad de utilizar muletas, como lo venía haciendo hasta entonces. El médico del pueblo, Francisco Martín Sierra, confirmó a los medios de comunicación la inexplicable e inmediata curación de aquella mujer, impedida desde hacía dos años.

Y siguieron conociéndose casos en los días siguientes: el de Filomena Fernández Guzmán, enferma de tuberculosis peritoneal desde seis años atrás en el Hospital del Refugio. El doctor Fernández Mejía, que la estaba tratando, quedó extrañado por la curación, ya que según su criterio aquella paciente debería estar incluso fallecida desde tiempo atrás debido a la gravedad de su dolencia. El médico no se atrevió a dar más explicaciones en tanto no fuese estudiado a fondo su caso.

Aquel reguero de mejorías, curaciones espontáneas y supuestos milagros obligó a que inmediatamente fuese creada una comisión de médicos expertos para analizar lo que estaba ocurriendo. Surgió por iniciativa de los doctores Miguel Guirao Gea, decano de la Facultad de Medicina, y de Enrique Hernández López, presidente del Colegio de Médicos, que estaban presentes en el revuelo organizado durante la misa. A ellos se sumó como secretario el doctor Rafael Fernández-Crehuet. El arzobispo les pidió un informe para elevarlo al Vaticano. La primera reunión quedó fijada en la sede de la Real Academia de Medicina de Granada, para el 6 de octubre. Balbino Santos dijo textualmente que habría que dejar el juicio de los milagros en suspenso en tanto no se pronunciara la ciencia.

La imagen de la Virgen de Fátima continuó recorriendo los días 3 y 4 de octubre la mayoría de iglesias y barrios de Granada.

19 de diciembre de 2024

Nuestra Señora de Heroldsbach

Del sitio Paracatólicos:

Desde 1949 a 1952 en Heroldsbach (a 35 km al norte de Nuremberg, Alemania, en la región de Franconia Media de la católica Baviera, el estado federal alemán de donde procede el Papa emérito Benedicto XVI) se le apareció a 7 videntes niñas, prácticamente el Cielo completo, pues a la Santísima Virgen, que se presentó como la Reina de las Rosas (como la aparición en Bayside, Nueva York), la acompañó nada menos que la Santísima Trinidad y multitud de santos. No es la primera vez que hay apariciones relacionadas, como sucedió en Akita, Japón, y la Señora de Todos los Pueblos, a Ida Peerdeman en Países Bajos. También la Emperatriz de las Américas, la Virgen de Guadalupe, tiene relación con la rosas, las que hizo cortar al santo chichimeca San Juan Diego Cuauhtlatoatzin y que después se plasmaron en la imagen de su tilma de ayate (Ayatlen en lengua náhuatl), tela confeccionada con la fibra del maguey. Y por supuesto Santa María Rosa Mística, etc.

La Divina Trinidad (Dios Uno y Trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo) se presentó sobre unos árboles (abedules) con el símbolo JHS en color verde, color de la Vida y la Esperanza. Esa sigla corresponde de la siguiente forma:

J   :  HEBREO   Jehovah, Jeowaeh, Yahveh, Tetragrámaton hebreo YHVH (jota sonando como ye)  Ej. AlleluYah (alaben a Yah, apócope de Yahvé [forma hispana])

H  :  GRIEGO   Hiós (υιός, Hijo en griego)

S  :  LATÍN      Spiritus Sanctus (Espíritu Santo en latín)

Los tres idiomas usados en el Titulus Crucis, la tabla con la condena del infame Poncio Pilato a JesuChristo, sobre la Cruz.

Quizás la repetida histeria de la iglesia, que primero se opone, para luego volcar una gran devoción, sea la explicación. El buen católico tiene que entender que la Providencia permite esto en su Plan Divino, para que las cosas sucedan en el momento preciso que Dios lo quiere.

Después de que la peregrinación a Heroldsbach tuviera por medio siglo una estricta prohibición por parte las autoridades eclesiásticas, el Arzobispo de Bamberg, en 1998, ha reconocido oficialmente el lugar de las Apariciones como “Lugar de oración”, permitiendo la celebración de la Santa Eucaristía y otros Sacramentos.

Las 4 videntes primarias fueron: Kuni Schleicher, Grete Gügel, Erika Müller, Marie Heimann y las tres posteriores: Betty Büttner, Antoine Saam, Irma Mehl

Fueron muchas las apariciones desde el 9 de octubre de 1949. Todo comenzó cuando las cuatro primeras videntes, las niñas Marie, Grete, Kuni y Erika, fueron a un bosque de abedules a buscar las hojas que el otoño doraba y estando en esa tarea encontraron una tabla con las letras JHS, al tiempo que aparecía la Virgen como una monja vestida de blanco pero de apariencia transparente. Las videntes se lo contaron al cura, de nombre Johannes Gailer, que como suele suceder en estos casos, ya sea por prudencia, ya sea por incredulidad, tomo al principio distancia de estos relatos, pero con el correr del tiempo y el debido escrutinio, se fue iluminando de la veracidad de la aparición.

Cuatro días más tarde se repitió, ya con un corto diálogo, de lo que se iría convirtiendo en una de las más asombrosas revelaciones y que sin embargo no tiene la debida difusión hasta el día de hoy:

Videntes: "¿Qué desea?" 

La Virgen (pausadamente): "La gente debe orar fervientemente"

Y bendiciéndolas desapareció. 

Ocho días después vuelve a ocurrir. El cura Johannes Heer las adiestra para preguntar:

Videntes: "Amada Madre de Dios, ¿para que te has aparecido a nosotras?" 

La Virgen: "Voy a instar a la gente a la oración y la penitencia, la gente debe orar con perseverancia"

Entonces la fe del pueblo se pone en acción, aún con las advertencias del Arzobispado con respecto a esta peregrinación a Heroldsbach, que alcanza un día las 60.000 almas.

El 31 de octubre el que adoctrina a las niñas a preguntar es el profesor Walz, que muy inteligentemente inquiere veladamente sobre el dogma de la Asunción de la Virgen (que habrá de proclamarse el 1º de noviembre de 1950, durante estas apariciones):

Videntes: -"Amada Madre de Dios, ¿has sido recibida con tu cuerpo en el Cielo?" (el Dogma de la Asunción establece que la Virgen ha sido asunta al Cielo en cuerpo y alma)

La Virgen: -"Sí, pero he permanecido como una pequeña sierva"

(A Benjamín Solari Parravicini la Reina del Cielo se le apareció como una humilde monjita)

Testimonio de Padre Gailer

El 8 de diciembre de 1949 había celebrado una procesión.Al regreso vi multitudes de varios miles de personas que miraban sorprendidas al cielo y llamaron mi atención hacia el sol. Cuando también miré vi al disco solar hacer un movimiento como que caía a la Tierra y, a continuación, volver a su posición original.Este cambio era totalmente inexplicable en términos naturales. Notamos una aureola alrededor del sol, mientras que estaba por caer, una gran corona de rosas. Antonie Saam vio en el sol a la Madre de Dios con el Niño en sus brazos. El prodigio duró alrededor de media hora. Estábamos cinco sacerdotes presentes en el fenómeno. Nunca podré olvidarlo.

Las videntes testimoniaron que vieron a la Virgen en el sol mientras éste se revolucionaba y que Ella dijo: "Esto lo hice para que los que no creen, crean"

Con las presencia de 4000 asistentes las videntes vieron a Santa María y al Niño Jesús.

La Virgen les dejó el siguiente mensaje: "Los hombres deben hacer más penitencia y orar con perseverancia en el tiempo de Navidad. La gente debe dar más culto a la Sagrada Familia y rezar cada día el Santo Rosario. Además, deben practicar todos los días la contemplación al Corazón de María Santísima.

En visiones, que alcanzaron las 19 horas, las videntes vieron La Anunciación, la Gruta del Nacimiento de Jesús y la Huída a Egipto. 

El 9 de febrero de 1950 las niñas ven a la Santísima Trinidad y testimonian: "Eso es lo mejor que hemos visto en la vida, sería maravilloso si todos pronto pudiéramos ir a los Cielos"

En mayo de 1950 una mujer tuvo una visión apocalíptica del futuro: "Había desastres en todo el mundo por las bombas atómicas; la sociedad humana se quedó de pronto sin el progreso: no había luz eléctrica, ni autos, ni aviones... A las ciudades las inundaban las olas del mar" (posiblemente tsunamis). "Gran parte de la comida estaba envenenada, la ingerían igual (posiblemente porque no había que comer) y morían con violentos espasmos".

La virgen María aparecía llorando exhortando a la oración y a la expiación de los pecados para detener el brazo, ablandar el Sagrado Corazón de Jesús, para evitar la catástrofe que se cernirá sobre el mundo.

El 26 de septiembre, ya apareciendo como la Reina del Cielo con su manto azul y su corona de oro enseña a las videntes la siguiente jaculatoria:

"Oh María, déjanos estar bajo tu manto azul, refugio seguro de las ruinas"

Nótese la similitud con la de la Medalla Milagrosa de la Inmaculada Concepción: "Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Vos"

El 13 de marzo de 1951 el Cielo completo se hace presente para bregar por la pureza: La aparición incluye a la Virgen, al Niño y a multitud de santos. Los Santos bendijeron a las videntes en sus manos para asegurarse de que sus manos no hagan actos impuros diciendo: "Ustedes siempre deben guardar en los ojos a la Virgen, al Niño Jesús y a los santos. No deben nunca ceder ante el cuerpo y sus sentidos. En el Juicio todo será revelado, el bien y el mal. El cielo se ha abierto sobre este lugar, pero pronto se cerrará de nuevo."

La Virgen anuncia el final de las apariciones para el 31 de octubre de 1952. Dijo Nuestra Señora con el Niño: "Nosotros no hemos venido a hacer milagros, sino para insistirles a Uds. a la plegaria y la expiación. Continúen rezando en esta colina aún cuando nosotros no aparezcamos más".

Las niñas vieron multitud de ángeles y santos, entre los que se encontraban: San José, San Pio X, Santa Teresita de Lisieux (que también apareció en Bayside, Nueva York), María Goretti, San Antonio de Padua, San Fernando III, San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de Ávila, San Juan de la Cruz, San Francisco Xavier, Santa Rosa de Lima (patrona de la Independencia argentina), santos Jacinta y Francisco Marto de Fátima… El Cielo completo se dio cita en Heroldsbach y esto permaneció escondido durante medio siglo, exactamente el medio siglo en que los demonios se devoraron a los fieles católicos y a gran parte del clero.

6 de septiembre de 2024

Nuestra Señora de Valme

Del sitio Hermandad de Valme:

Para hablar de la Virgen de Valme debemos remontarnos, según una antigua tradición, al año 1248, cuando el rey Fernando III reconquista Sevilla. Tal y como recogen algunos autores - entre otros, Diego Ortiz de Zúñiga y Fernán Caballero (Cecilia Böhl de Faber)-, viendo el Santo Rey la dificultad de tomar la capital hispalense y el abatimiento de sus tropas invocó, en el Cerro de Cuartos, a una imagen de la Virgen que llevaba consigo: "¡Váleme, Señora, que si te dignas hacerlo, en este lugar te labraré una capilla, en la que a tus pies depositaré como ofrenda, el pendón que a los enemigos de España y de nuestra Santa Fe conquiste!". La tradición añade que, entonces, ordenó al maestre de Santiago, Pelayo Pérez Correa, que clavara su espada en el suelo, brotando al momento un manantial -la "Fuente del Rey"- que sirvió para calmar la sed de los soldados cristianos.

Una vez conquistada Sevilla, el monarca cumplió su promesa y construyó una ermita en el lugar mencionado, donde entronizó la imagen a la que había invocado y, a sus pies, el pendón arrebatado a los musulmanes. La ermita se convirtió pronto en lugar de peregrinaje para campesinos y aldeanos de las zonas más cercanas. Ya en 1628 consta la existencia de una hermandad, establecida en la capilla para rendir culto a la Señora. En aquella época la fiesta de la Virgen se celebraba el segundo día de Pascua de Pentecostés y hasta allí se trasladaban vecinos de toda la comarca. Pero la devoción a Santa María de Valme arraigó especialmente en el pueblo de Dos Hermanas, lugar al que pertenecía el Cortijo de Cuartos. Así, la imagen se llevaba en procesión de rogativas hasta la iglesia para implorar el auxilio divino si ocurría alguna catástrofe o calamidad.

Sin lugar a dudas, el siglo XIX fue el más decisivo para la historia de la Virgen de Valme. En 1800 la imagen fue trasladada a la parroquia de Dos Hermanas debido a una epidemia de fiebre amarilla. Allí quedó expuesta a la veneración de los fieles de forma estable. Este hecho provocó el abandono de la antigua Ermita de Cuartos.

La historia de la imagen fue conocida por la novelista Cecilia Böhl de Faber ("Fernán Caballero") y la incluyó en su novela "La familia de Alvareda" (1856), ambientada en Dos Hermanas. Los Duques de Montpensier, que entonces vivían en Sevilla, leyeron la obra y supieron del estado de abandono tanto de la Ermita de Valme como del pendón ofrecido a la Virgen por San Fernando. Por ello, determinaron restaurar este último y lo restituyeron solemnemente a la iglesia de Dos Hermanas el 1 de mayo de 1857. Dos años después llevaron a cabo, también, la reedificación de la capilla, inaugurada el 9 de octubre de 1859. Desde esta fecha, la Virgen de Valme permaneció de nuevo en su antigua ermita ya restaurada, pero era tal la devoción que le profesaban los vecinos de Dos Hermanas que, en 1869, se acordó que la imagen permaneciera definitivamente en la capilla sacramental de la parroquia de la villa, donde hoy sigue siendo venerada.

En el año 1870 se reorganizó la hermandad y, gracias al impulso de los miembros de esta y del poeta José Lamarque de Novoa, se decidió realizar, anualmente, una romería otoñal a la ermita de la Señora. De esta forma, el 28 de octubre de 1894 tuvo lugar la primera Romería de Valme, en la que la Virgen fue llevada en una carreta de flores hasta su antigua capilla de Cuartos. Esta fiesta continuó hasta el año 1899 y, tras quince años suspendida, se reanudó en 1916. A partir de entonces se ha venido celebrando todos los años salvo en el primer bienio de la Segunda República (1931-1933) y durante la Guerra Civil (1936-1938). En las últimas décadas la Romería ha adquirido un gran auge, sobre todo desde la Coronación Canónica de la Virgen en 1973, hasta el punto de ser una de las más importantes de Andalucía; por ello, fue declarada fiesta de interés turístico nacional en junio de 1976. Actualmente, se celebra cada tercer domingo de octubre tras una semana de actos y cultos preparatorios (función principal, pregón, quinario, ofrendas y besamanos).

La Virgen de Valme es, sin duda, la imagen más venerada en Dos Hermanas, y posee los títulos de Protectora de la ciudad (1897) y Patrona de su Excmo. Ayuntamiento (1965). Además, en 1995, el Consistorio nazareno le concedió la Primera Medalla de Oro de la Ciudad de Dos Hermanas, que le fue impuesta por el alcalde, Francisco Toscano Sánchez, en la tarde del 14 de octubre, víspera de la Romería.

5 de diciembre de 2023

Nuestra Señora de las Huertas de Lorca

Del sitio Virgen de las Huertas:

Santa María la Real de las Huertas, la Virgen de las Huertas, es la Patrona de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Lorca. 

De la talla original, se sabe que fue destruida en la Guerra Civil española en el año 1936. La actual, es obra del famoso escultor alicantino José Sánchez Lozano y data del año 1942.

Cuenta la leyenda que por el 1244, el entonces príncipe Alfonso (futuro Rey Alfonso X El sabio), hijo de Fernando III el santo, entonces rey, acampó sus huestes Cristianas en el entorno conocido como "Los Reales" para la conquista de la ciudad y allí decidió erigir una ermita donde dar cobijo a una imagen a la que veneraba, convertida tiempo después en la guardiana y Patrona de la ciudad.

28 de junio de 2023

Nuestra Señora de Tentudía

 Del sitio Religión en Libertad: 

En el punto más elevado de la provincia española de Badajoz, a 1104 metros de altitud, se encuentra el monasterio de Tentudía, donde se venera la imagen de Nuestra Señora del mismo nombre, patrona de la comarca y del término municipal de Calera de León.

La talla actual es del siglo XVIII, pero la devoción a María bajo esta advocación se remonta a varios siglos atrás. 

Fue en 1247, durante uno de los enfrentamientos entre moros y cristianos en los montes de Sierra Morena, frontera natural de separación entre Andalucía y Castilla pero en la zona que linda con el sur de Extremadura. 

El rey Fernando III el Santo había ordenado la toma de la comarca, pero al llegar la batalla decisiva, el capitán Pelayo Pérez Correa, maestre de la Orden de Santiago, no conseguía arrebatar a los sarracenos aquel cerro, punto estratégico privilegiado para vigilar y controlar una enorme extensión de terreno.

Viendo que se echaba la noche encima y que eso permitiría la reorganización del enemigo, el soldado imploró a la Virgen María: "¡Santa María, detén tu día!". Y entonces se obró el prodigio. El sol se detuvo y se mantuvo en el horizonte prolongando la luz hasta que los cristianos obtuvieron la victoria total.

En El galán de la Membrilla, Lope de Vega, feliz de colmar de honores a los maestres de la Orden de Santiago, se hace eco de este hecho, llamando Payo Correa a su protagonista.

Y Marcelino Menéndez Pelayo, en su célebre epílogo de la Historia de los heterodoxos españoles en el que celebra la unidad católica de España como su más preciado bien, hace una implícita referencia a él al cantar la entrega de los españoles a la causa de la fe como origen de sus grandezas: "¡Dichosa edad aquélla, de prestigios y maravillas, edad de juventud y de robusta vida! España era o se creía el pueblo de Dios, y cada español, cual otro Josué, sentía en sí fe y aliento bastante para derrocar los muros al son de las trompetas o para atajar al sol en su carrera". 

Tras la victoria, el maestre ordenó levantar una ermita en honor a Santa María, que aparece citada en las contemporáneas Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio (1221-1284). 

 La zona se convirtió en uno de los centros más importantes de la Orden de Santiago. Y a principios del siglo XVI, el eremitorio de Santa María de Tudía fue declarado monasterio por el Papa León X (1513-1521), lo que supuso la adjudicación de grandes privilegios y el monasterio fue adquiriendo más importancia.

La Orden encargó en 1518 un retablo al prestigioso maestro azulejero Niculoso Pisano, de origen italiano pero afincado en Sevilla. Este retablo es probablemente uno de los elementos más importantes del monasterio en la actualidad, junto con su claustro mudéjar de siglo XVI.

A mediados del Quinientos se creó un Colegio de Letras (humanidades) que estuvo en funcionamiento hasta principios del siglo XIX, época en la que el monasterio fue perdiendo influencia y el edificio fue cayendo poco a poco en estado de abandono, cercano a la ruina en algunas ocasiones.

 El 12 de febrero de 1925, el diario tradicionalista El siglo futuro informó de que el entonces obispo de Badajoz, Ramón Pérez y Rodríguez (quien lo fue después castrense), quiso restaurar el monasterio ofreciéndolo a la orden religiosa que quisiese instalarse en él. "Para comenzar sus obras", cuenta el periódico, "se desprendió del único valor que sobre sí llevaba: un reloj de oro. Tal sacrificio pecuniario inicial inauguró una serie de sacrificios análogos, hasta quedar restaurado lo que con tales penurias puede restaurarle; pero lo bastante para dar habitación a quienes puedan ser conservadores beneméritos de esas piedras veneradas ¿Quienes pueden ser?".

 No llegó a cumplirse el deseo, pero la devoción a la Virgen de Tentudía continuó intacta.

21 de octubre de 2019

Nuestra Señora del Sagrario

Del sitio Catholic.net:

La Virgen del Sagrario es una talla románica que fue recubierta de plata en el siglo XIII y vestida después con un manto cuajado de perlas que se perdió en la Guerra Civil.
Según una leyenda la imagen perteneció a los Apóstoles y fue traída a Toledo por San Eugenio. También entra dentro de la leyenda el hecho de que fuera ocultada en época de los musulmanes y restituida después por el rey Alfonso VI cuando conquistó la ciudad. 

Recibió el título de Virgen del Sagrario, por conservarse en el famoso lugar sagrado llamado “Sacrarium”, donde se guardaban las reliquias de los santos y los vasos sagrados de mayor valor, y donde se reservaba el Santísimo Sacramento de la Eucaristía. Luego se colocó en el exterior del sagrario, en una hornacina encima de la puerta, y así estaba a principios del siglo XVI.

La imagen de Santa María de Toledo, como se llama en las célebres “Cantigas” de Alfonso X el Sabio, fue veneradísima desde su entronización, hacia 1226. Isabel la Católica se unió al fervor del pueblo, siendo muy devota de ella. Al menos desde entonces, todos los reyes de España la han visitado y venerado.

Las aguas de los pozos de Toledo son dadas al público gratuitamente el día y víspera de Nuestra Señora del Sagrario, patrona de Toledo (fiesta de la Asunción), en parte para aliviar el calor que -generalmente apagado por el frescor de los anchos muros de la Catedral-, es intenso en estas fechas. Esta tradición parte del siglo XVII, cuando finalizadas las obras de la Capilla de la Virgen del Sagrario se realizaron ocho días de fiestas en acción de gracias, y habiendo acudido numerosas gentes de los pueblos de alrededor, era tal el calor intenso que numerosos fieles abandonaban la catedral para refugiarse en lugares más frescos. Ante tal problema, las autoridades eclesiásticas de la época ordenaron la construcción de tarimas para distribuir jarras rebosantes de aguas cristalinas provenientes de los mencionados pozos.

Referida a esta tradición existe también su propio mito o leyenda, que nos cuenta cómo hace siglos, gentes venidas de todos los pueblos de alrededor, formando un gran tumulto en esta conmemoración de la Patrona toledana, asistían a los ritos festivos y religiosos. Terminada la fiesta de la tarde, la multitud comenzó a desfilar lentamente fuera de la catedral, incrementando de forma notable la sensación de calor asfixiante propio de un 15 de agosto. El hijo único de uno de los asistentes a tal acto, sufrió un repentino desvanecimiento por tales calores y apreturas, creyendo todos los que le vieron que había muerto por tal y como quedó. Corrieron algunos de los que allí estaban a por el agua de los pozos de la catedral, que fue arrojada de forma repentina sobre el muchacho, el cual recobró el aspecto habitual de forma inmediata. El pueblo “atribuyó el resultado a la pronta aplicación del agua, que llamaron de la Virgen, por esta causa, y por distribuirlo en la festividad mencionada”.

Hay también otra leyenda, más conocida por los toledanos, que cuenta cómo la imagen de la Virgen del Sagrario, durante la reconquista de la ciudad por Alfonso VI en el 1085, fue rescatada del pozo del claustro donde allí fue escondida para protegerla de la invasión musulmana (proveniente de la anterior iglesia visigoda que en este mismo lugar se levantaba) y a partir de aquel momento estas aguas han recreado numerosos milagros y curaciones para aquél que la consume.

La Leyenda cuenta que cuando los moros tomaron la ciudad de Toledo los cristianos escondieron la imagen de Santa María, en la misma catedral, dentro de un pozo seco, hasta que, siglos más tarde, cuando la reconquista una señal prodigiosa dio a conocer a los toledanos la existencia de su antigua y casi olvidada imagen. Era, pues el caso que a la misma hora en que la Virgen se había aparecido a san Ildefonso, se veía una y otra noche un extraño resplandor sobre un punto determinado de la catedral, el mismo en que hoy se levanta la magnífica capilla. Llamó la atención y llenó de asombro al clero y al pueblo aquel singular fenómeno, y como se repitiera con tanta constancia juzgaron que debía indicar algo extraordinario, y, en efecto, fijándose en la parte más iluminada, empezaron a cavar y hallaron, a no mucha distancia, un hueco subterráneo y dentro de él la imagen de la Virgen. El hallazgo produjo gran entusiasmo en todo el pueblo de Toledo, que volvía a verse de nuevo bajo el patronato de su antigua Virgen que por tradición conocía, y, en prueba de su devotísima adhesión y reverencia, la colocó en el altar mayor.

La catedral de Santa María de Toledo, (España), llamada también Catedral Primada de Toledo, sede de la Archidiócesis de Toledo, es un edificio de estilo gótico. Su construcción comenzó en 1226 bajo el reinado de Fernando III el Santo y las últimas aportaciones góticas se dieron en el siglo XV cuando en 1493 se cerraron las bóvedas de los pies de la nave central, en tiempos de los Reyes Católicos.

Toda la catedral de Toledo, cuya terminación se produjo en 1493, es un Santuario Mariano, pues está dedicada a la Asunción de Nuestra Señora. Honrada por haber oficiado en ella el santo Arzobispo Ildefonso (607 - 667), a ella va unida la antigua tradición según la cual una noche, mientras el piadoso metropolitano de la ciudad oraba en el templo, la Virgen María bajó del cielo para premiar al Obispo por la defensa que había hecho de la virginidad de Nuestra Señora, regalándole una espléndida casulla, para que se vistiese con ella cuando dijese misa en sus festividades, que se conservó durante varios siglos entre las reliquias de la Cámara Santa. En la misma catedral se muestra la piedra donde puso sus pies la Virgen, en la capilla de la Descensión, lugar donde se encontraba el altar mayor en la primitiva basílica.

16 de agosto de 2019

Nuestra Señora de las Aguas

Del sitio web Cófrades Sevilla:

La Santísima Virgen de las Aguas, es una imagen de la Santísima Virgen denominadas "fernandinas", data del siglo XIII. Aparece sentada y es muy similar a Nuestra Señora de los Reyes, Patrona de Sevilla. Porta en su regazo al Divino Infante muy reformado desde sus origenes.

Hay dos leyendas que hacen referencias a la advocación de la Santísima Virgen. La primera de ellas alude a que cuando el Rey San Fernando mandó a realizar la imagen de la Santísima Virgen que él había soñado y que no era otra que la patrona de Sevilla, la Virgen de los Reyes, todos los escultores que no acertaron en sus respectivas imágenes las fueron repartiendo por  varios templos de la ciudad. Pero como muchas de estas imágenes se parecían a la verdadera, pero no llegaban a serlo, el rey las juzgaba alegando que estaban a dos aguas por lo que se la denominó justamente como Nuestra Señora de las Aguas. 

La otra leyenda cuenta como San Fernando hizo tallar a esta imagen gracias a la intercesión de la Santísima Virgen que propició abundante lluvia después de un largo período de sequía.

La Virgen de las Aguas del Salvador es la primera imagen de la que se tenga noticia que saliese en procesión extraordinaria y en rogativas en 1332. Llegó a tener una Real Hermandad que ya no existe, aunque si se conservan varios enseres como el retablo donde se venera la sagrada imagen y un simpecado de gran valor artístico. En 1972, fue la primera imagen sevillana en procesionar con una cuadrilla de costaleros.

2 de septiembre de 2018

Nuestra Señora de los Reyes

Del sitio Catholic.net:

La Virgen de los Reyes es una advocación de la Virgen María venerada en la ciudad andaluza de Sevilla (España), de la que es patrona general, así como de su arquidiócesis “Per Me Reges Regnant”. Su fiesta es celebrada por la iglesia católica el día 15 de agosto, día de la Asunción de la Virgen María, con una multitudinaria procesión por las calles de la ciudad. 

En su origen se entremezclan la historia y la leyenda, existiendo la creencia de que la imagen fue creada por los ángeles del cielo.
También dice la leyenda que el rey san Fernando soñó con la Virgen, y que al día siguiente hizo llamar a los maestros imagineros de la corte para que tallaran una imagen igual a la había soñado y que le había prometido la reconquista de la ciudad. 

Los artífices llegaron a labrar hasta cuatro imágenes de María: la Virgen de los Reyes que hoy se venera en San Clemente; la Virgen de las Aguas, que recibe culto en la Iglesia Parroquial del Divino Salvador; la Virgen de los Reyes, titular de la Hermandad de los Sastres, establecida en la Iglesia de San Ildefonso y la actual Patrona de Sevilla: la Virgen de los Reyes, cuya imagen recibe culto en la Capilla Real de la Santa Iglesia Catedral.

Según esta leyenda histórica, cuando el monarca contempló la efigie de la Virgen de los Reyes, la que se nombró Patrona de Sevilla, reconoció en Ella a la Madre y Señora que se le apareció en aquel sorprendente sueño, pues las anteriores imágenes no lograban satisfacer la idea que de la Virgen había tenido el rey. 

Desde luego, según todos los historiadores, el rey san Femando intervino muy directamente en la realización de esta escultura de la Virgen, aunque también se ha recogido en otros documentos que la imagen fue realizada en Alemania o Francia, y donada al monarca sevillano por el emperador Federico II o por el monarca francés san Luis IX, su primo hermano. 

Otro dato histórico es que la Virgen de los Reyes ya acompañaba al rey san Femando en sus batallas, y que con Ella entró en Sevilla, en 1248, presidiendo la entrada triunfal en la ciudad. Por otra parte, también se afirma que esta imagen fue donada por Alfonso X el Sabio a la Catedral Hispalense, narrada en la famosa “Cantiga 324”, para que presidiera un altar principal del templo metropolitano. 

La imagen fue coronada canónicamente el 4 de diciembre de 1904, siendo la primera imagen mariana en tener esta distinción en Andalucía.