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19 de julio de 2026

¿Por qué se presentó la Virgen María como Nuestra Señora del Carmen en una de las apariciones de Fátima?

 


Del sitio Gaudium Press:

En su última aparición en Fátima, durante el llamado milagro del Sol, la Santísima Virgen mostró a la multitud allí reunida una secuencia de imágenes que representaban los Misterios del Rosario. En cada nueva escena que se desarrollaba en el cielo, Ella se mostraba bajo alguno de los títulos con los que los fieles suelen invocarla. Y así fue como, en la visión de los Misterios Gloriosos, se presentó como Nuestra Señora del Carmen, cuya fiesta celebra la Iglesia el 16 de julio.

Como todo lo que realiza la Santísima Virgen tiene su razón de ser, sin duda habrá un nexo entre esta manifestación de Nuestra Señora del Carmen, los Misterios Gloriosos y el mensaje de Fátima que Ella, en aquella ocasión, revelaba. Me parece, por tanto, de gran interés que procuremos profundizar en esta relación, considerando también la especial belleza que encierra.

El término "Carmo" corresponde al Monte Carmelo, en Oriente. Allí, según una tradición muy respetable —y hay todos los motivos para admitirla como verdadera—, el profeta Elías reunió a un grupo de discípulos y con ellos constituyó la Orden del Carmelo, en alabanza a la Virgen Madre que debía venir, y en su espera.

Así, la primera corriente de devoción a Nuestra Señora, siglos antes de que Ella naciera, fue formada por los hijos del profeta Elías que la esperaban. Y San Elías representa el extremo de esa devoción, porque, como es doctrina común en la Iglesia, él deberá luchar al final del mundo contra el Anticristo, el último enemigo de Nuestro Señor y de su Santísima Madre. Elías constituye, por lo tanto, una especie de puente entre el inicio y el fin de la devoción a Nuestra Señora en la historia de la humanidad.

Cabe suponer que, en sus primeros tiempos, esta devoción se desarrolló y perseveró en medio de todo tipo de dificultades y objeciones. Pues surgió en una época en la que el pueblo elegido se cerraba cada vez más a su propia misión, a su propio espíritu, y, por eso, habría de sentir repulsión por esa corriente carmelita que anunciaba a la Virgen Madre, así como más tarde los herejes de todos los tiempos odiaron la devoción a Nuestra Señora.

Probablemente, los ermitaños del Monte Carmelo, representantes de los primeros frutos del amor a la Santa Madre de Dios, fueron perseguidos, mal vistos, calumniados y silenciados. A pesar de ello, y en la humildad de su situación, preveían el advenimiento de Nuestra Señora.

Y tenían razón, pues Ella vino. Y no solo vino, sino que recibió la mayor glorificación que se le podía rendir a una mera criatura: se convirtió en la Esposa del Divino Espíritu Santo, encarnándose en Ella el Verbo, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad.

Al término de su sublime existencia terrenal, María tuvo una muerte extremadamente suave: una separación efectiva y completa del alma y el cuerpo, pero de una manera tan delicada que la Iglesia, en su lenguaje incomparable, da al fallecimiento de Nuestra Señora el nombre de "dormición". Poco después, por designio y obra de Nuestro Señor Jesucristo, la Santísima Virgen resucitó y fue llevada a los Cielos en cuerpo y alma. Así recibió Nuestra Señora otra glorificación: una resurrección a la manera de la de Jesús, y una Asunción también comparable a la Ascensión de Él. Por cierto, en el lenguaje de antaño, Nuestra Señora de la Asunción es igualmente llamada Nuestra Señora de la Gloria, para significar el incomparable resplandor con el que se revistió su entrada en el Paraíso Celestial.

Este desenlace de la vida terrenal de Nuestra Señora puede considerarse como el final de la historia del Carmelo del Antiguo Testamento (aunque, estrictamente hablando, ya se encontrara en el Nuevo Testamento). Aquellos carmelitas tuvieron la alegría y el insigne honor de venerar a la Santísima Virgen en carne y hueso, y no a través de imágenes. Nada impide suponer que Nuestra Señora subió al Monte Carmelo y allí se colocó al frente de sus hijos y devotos, en momentos de inefable convivencia. Las hipótesis piadosas, enteramente razonables, que a este respecto se pueden formular, son innumerables.

Con la Asunción de Nuestra Señora y su glorificación en el Cielo, esa etapa de la existencia de la Orden Carmelita concluyó de manera magnífica, esplendorosa. Queda establecida una relación entre el Carmelo y la gloria: la devoción perseguida, fiel, profética, lucha hasta el momento en que es confirmada por Dios, y pasa a resplandecer en lo más alto del Cielo, en la persona de la Virgen Madre. 

Después, la historia del Carmelo vuelve a comenzar. La orden, existente solo en Oriente Próximo, se desarrolló en cierta medida, pero da la impresión de que los cristianos de esa región, en los primeros siglos, no le dieron gran importancia, privándose de los beneficios que les podría haber aportado. Esta actitud hacia el Carmelo fue una de las muchas infidelidades de la cristiandad oriental, que terminó castigada por las invasiones sarracenas, las cuales, entre otras calamidades, provocaron la huida de los carmelitas hacia Occidente.

Europa, toda católica y llena de fe, emprendía las Cruzadas para la liberación de los Lugares Santos. Por ese continente comenzaron a vagar los frailes del Carmelo, como miembros de una orden casi desconocida, poco admirada y al borde de la desaparición. La familia religiosa de Elías parecía un tronco seco y viejo, destinado a desintegrarse en polvo.

Era el momento que Nuestra Señora había esperado para hacer florecer, en lo alto de la rama seca, una flor: San Simón Stock. Este inglés de reconocida virtud había sido elegido para el cargo de General de la orden. Sin embargo, no ejercía una autoridad efectiva sobre sus súbditos, pues el Carmelo aún no poseía una estructura jurídica cohesionada y uniforme, capaz de conservar un espíritu, promoverlo y transmitirlo a la posteridad. [Situación que se prolongaba después de que el papa Inocencio IV aprobara la regla de los Hermanos de Nuestra Señora del Monte Carmelo, en 1245.]

La virtud compensaba, sin embargo, la falta de autoridad. Rezando a Nuestra Señora con gran fervor, San Simón le imploró que no permitiera la desaparición de la Orden del Carmelo. En medio de esa situación angustiosa, la Santísima Virgen se le apareció a su buen siervo [en 1251] y le entregó el escapulario, para que lo usara sobre la ropa.

En aquella época, los siervos usaban una túnica como atuendo civil. Sobre ella se ponían una túnica menor, que indicaba, por el color y por características peculiares, la identidad de su señor. El escapulario del Carmelo era similar a esa pequeña túnica. Nuestra Señora, por lo tanto, entregaba a San Simón Stock una librea propia de sus siervos, para que la usaran todos los carmelitas, y prometía: "Aquellos que mueran revestidos de él, no sufrirán el fuego del infierno". Quien use piadosamente el escapulario del Carmelo, recibirá la gracia de la perseverancia final.

A partir de esta misericordiosa intervención de la Madre de Dios, la Orden Carmelita resurgió y conoció otros períodos de gloria, acentuando en toda la Iglesia Católica la devoción a la Santísima Virgen. En la sucesión de esplendores iniciada entonces, nacieron tres soles, por no citar más que a ellos, que brillarán por siempre en el firmamento de la Iglesia: Santa Teresa la Grande, San Juan de la Cruz y Santa Teresita del Niño Jesús.

Recordemos, pues, la grandiosidad de la historia del Carmelo: una alternancia de glorias y desgracias que condujeron a un debilitamiento que hacía presagiar su desaparición. Pero se produce una intervención de Nuestra Señora, que salva y da incomparablemente más de lo que se tenía antes. La prosperidad en Occidente será mucho mayor que la verificada en Asia.

Junto con su bondad insondable, Nuestra Señora, al intervenir, mostraba también la confianza que se debe tener en Ella, así como su papel central en las obras que ama de manera especial. Aunque estas lleguen al punto en que todo parezca perdido, deben esperar el momento que Ella se reserva para actuar. Como decía cierto pensador católico, las grandes intervenciones de la Providencia van precedidas de situaciones dramáticas, a fin de dejar clara la inutilidad de cualquier socorro humano. Una vez comprobado el fracaso de los hombres, y en la misma hora de la desolación y del caos, Dios interviene, y Nuestra Señora se hace presente.

Lección de confianza aún más necesaria en vista de lo que ocurrió después: mientras la orden fundada por San Elías conocía nuevos esplendores y nuevas glorias, la cristiandad que la había acogido se veía presa de un inexorable proceso de ruina, que se aceleraba a lo largo de los siglos. Hasta que, en 1917, en una colina de Fátima, Nuestra Señora censuró la decadencia, recriminó al mundo por el torrente de pecados en el que estaba inmerso y anunció los castigos que caerían sobre la humanidad, en caso de que esta no se arrepintiera y enmendara sus faltas. Luego, expresándose con las famosas palabras que guardamos en nuestras almas, hizo la promesa de su reinado: "¡Al fin, mi Inmaculado Corazón triunfará!"

Y aquí volvemos a la consideración de ese vínculo al que nos referíamos al inicio de este artículo: en el punto culminante de las apariciones en las que Nuestra Señora proclama la realización de su realeza, bajo la forma del triunfo de su Corazón Inmaculado, Ella aparece revestida del atuendo de su devoción más antigua: la del Carmelo. Y, de este modo, realiza una síntesis entre lo históricamente más remoto, lo más reciente —el culto al Inmaculado Corazón de María— y el futuro glorioso, que es la victoria y el reinado de ese mismo Corazón.

Revista Arautos del Evangelio
julio de 2018
n.º 199 

19 de marzo de 2025

Nuestra Señora de Sievernich

Del sitio Foros de la Virgen:

Desde junio de 2000 a octubre de 2005, la Santísima Virgen aparece en Sievernich. Junto con  varios santos, el papa Pío XII y el Arcángel Gabriel. A una joven madre soltera, cuyo nombre es Manuela Strack, fiel concurrente a la Iglesia de San Juan Bautista.

Sievernich está situado a unos 30 kilómetros al sur-oeste de Colonia, en las proximidades de Zülpich y pertenece a la diócesis de Aquisgrán.

Manuela recibe mensajes de la Madre de Dios, de algunos santos y de vez en cuando de Jesús mismo. Estos mensajes son muy variados, pero no superan las verdades que la Iglesia Católica siempre ha enseñado. La Madre de Dios nos hace una llamada a la conversión, a hacer sacrificios y penitencias.

  • Nosotros debemos hacer uso del sacramento de la penitencia con mayor frecuencia y recibir dignamente al Salvador en la Eucaristía, esto es, sin haber cometido ningún pecado grave.

  • Nosotros debemos arder de amor a Dios y también no olvidarnos de nuestro prójimo. Ella desea especialmente que a su divino Hijo le rindamos el honor que se merece.

  • Esta es la manera como Ella desea que adoremos al Señor: a menudo y con fervor, nosotros debemos de orar incesantemente.

  • Ella desea que en todo lo que hagamos permanezcamos pequeños y humildes. Ella hace una llamada a sus hijos, los sacerdotes, a volver al buen camino y seguir a su divino Hijo.

  • También las profecías forman parte de sus mensajes.

    El Obispo competente ha designado a Manuela un sacerdote como director espiritual.

    Santa Teresa de Ávila, la gran mística española y Doctora de la Iglesia, le da consejos a Manuela regalándole oraciones de una profundidad extraordinaria. Quien ha leído los escritos de santa Teresa, nuevamente puede reconocer con toda claridad en los textos que ella le revela, su manera de expresarse y su temperamento.

    Durante la adoración ante el Santísimo expuesto durante el encuentro de oración llevado a cabo el 8 de noviembre del 2004 en Sievernich, muchas personas vieron durante 15 minutos delante de la Hostia santa al Niño Jesús. Cuando el sacerdote retiró la Hostia de la custodia también desapareció el Niño Jesús.

    El día 7 de octubre del 2002, la Madre de Dios le dijo a Manuela: “…Mi pequeña perla de oración, aquí te entrego las llaves de mi divino y amado Hijo Jesucristo. ¡Calla, no hables al respecto, guarda silencio! Las llaves te servirán de arma contra todas las tinieblas.  Ahora, tú sabes lo que pasará. … Sólo al santo Padre en Roma, mi amado Pastor, le daré las llaves. Por favor no hables, pues no te creerán. No obstante, todo se cumplirá.” Estos secretos le fueron entregados al santo Padre el 11 de febrero del 2004.

    La Madre de Dios desea una fuente de la Inmaculada para aliviar a los que sufren. Pero un deseo aún mayor es la formación de un centro espiritual en Sievernich. Jesús mismo dijo el 10.05.2003: “Este lugar ha sido reservado para Mí y Mi Madre. Yo quiero que las personas construyan un centro en este lugar, que esté al servicio de la Iglesia, Mi Cuerpo, y de esta manera me servirán a Mí. Servid con fidelidad y honradez a mi Padre que está en el cielo, a Mí, su Hijo y a su Madre. Allá se deberá llevar a cabo lo que Yo os enseñé, lo que dice la Iglesia. ¡Lo que Yo quiero sucederá, Yo triunfaré!”

    La Madre de Dios dijo el 02.06.2003: “Yo lo deseo así, mi Hijo lo desea. Yo deseo que se contruya un centro al servicio de la fe en este lugar. Satanás expresará su furia. Yo estoy con vosotros.”

    La Madre de Dios ha pedido formar pequeños Oasis Azules de Oración y nos llama una y otra vez a orar. La Madre de Dios solicita que nos unamos en pequeños grupos de oración. 

    Debemos seguir a los sacerdotes que aman a la Madre de Dios, que están en su cercanía. Por lo tanto, es conveniente buscar un sacerdote mariano que acompañe al grupo. La Madre de Dios promete que Ella estará presente en su Oasis Azul de Oración y que le otorgará su bendición y la de su Divino Hijo.

    La Madre de Dios no habla acerca de la fundación y modo de oración de los pequeños Oasis de Oración. Sin embargo, es conveniente que cada grupo se reúna por lo menos una vez al mes. La Madre de Dios menciona la importancia y el provecho del Santo Rosario. Por ello se recomiendan las oraciones y los cantos del librito azul de Sievernich, y las oraciones reveladas en Sievernich por Santa Teresa de Ávila. También es muy útil el libro rojo “Adoremus” que se usa en Sievernich.

    4.IX.2000: “Orad por los niños, pues la oscuridad reina en el mundo. Vosotros, que vivís la tribulación, quiero que sepáis, que las lágrimas que yo vierto, son especialmente derramadas por Alemania. Antes de que mi Reino Mariano se complete y se haya hecho fuerte en el amor, esta tierra muy querida por Mí va a tener que sufrir mucho.”

    2.VII.2001: "Cuán importante y provechoso es para vosotros el Rosario…“

    7.I.2002: “Formad en vuestros hogares pequeñas capillas, pequeños Oasis Azul de Oración, para que los que estáis unidos, os apoyéis en Mí y os ayudéis mutuamente… Seguid a los sacerdotes que están cerca de Mí.”

    4.II.2002: “Formad pequeños Oasis Azules de Oración. Vuestra oración por Alemania es muy importante. Orad, permitid que el Espíritu Santo penetre en vuestras almas. Que vuestra fe no sea una fe de prosperidad. ¡Qué  sabor tan desagradable ha dejado la prosperidad en algunas almas! Hijos, arded de amor, para que así pueda encontrar un lugar en vuestros corazones, y de esta manera pueda venir a vosotros, hijos.”

    4.III.2002: “Hijos os vuelvo a llamar, formad pequeños Oasis Azules de Oración. En ellos yo os repartiré mi bendición, que es la bendición de mi amado Hijo Jesús. Yo estoy presente en mis Oasis Azules de Oración.”

    6.IX.2004: “¡Rezad y haced buenas obras! Pues de qué sirven las palabras si los hechos no valen.”

    2.I.2001: "¡Cuán importante y provechoso para vosotros es el rezo del rosario!"

    4.IX.2000: “Sin embargo, cuando contemplo Alemania, veo que el corazón de las personas que se han alejado de mi Hijo. No creáis que es anticuado mi mensaje de Fátima, el que transmití a los pastorcitos. Mirad, es necesario que oréis, que pidáis. Vosotros apacigüáis a Mi Hijo.”

    En los Oasis de Oración es importante orar por las intenciones personales. Empero, también es importante cumplir con los deseos de la Madre de Dios. Ella nos pide que oremos por las Naciones, para que no se pierdan, por la paz, por las familias, también por la propia familia y por los niños. 

    Debemos pedir por los que no han encontrado el camino hacia su Divino Hijo, especialmente por aquellos que no Le aman. Sí, debemos rezar incluso por nuestros enemigos. Ella pide oración por la Iglesia, por el Papa, por los sacerdotes “quienes siempre son atacados y tentados”, y por los religiosos. Nos recomienda especialmente rezar por Alemania y sus pastores de la Iglesia.

    El día 2.V.2005 la Madre de Dios dijo “Mi amado Hijo os regaló a Juan Pablo II y a Benedicto XVI. Esta es la respuesta de mi Hijo a vuestras oraciones.”

    Al despedirse, el 3 de Octubre del 2005, también se apareció San Benito de Nursia. 

    Si quisieras formar un pequeño Oasis Azul de Oración, dirígete a: Blaue Gebetsoase, Postfach 50118, D-50971

13 de abril de 2022

Nuestra Señora de la Hoz (Porzus, Italia)

Del sitio Porzus.net:  

Teresa Dush nació el 11 de septiembre de 1845 en Porzus (sobre Attimis) y fue bautizada el mismo día. Sus padres, Joseph y Catherine Grimaz, que ya llevaban 18 años de matrimonio, acogieron como un regalo de Dios a la niña que tanto tiempo llevaban esperando. La pequeña Teresa conoció pronto la dureza de una vida pobre, en una tierra escarpada y pedregosa donde la cosecha era escasa y el resto eran prados y pastos. Era una niña buena y dócil, que compartía de buen grado el trabajo de sus padres, pero era frágil y débil. Asistía a la iglesia parroquial y estaba muy atenta a las lecciones de catecismo del párroco. 

El 8 de septiembre de 1855, fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María, tuvo lugar un acontecimiento extraordinario que marcó profundamente a todo el pueblo de Porzus. La niña aún no tenía 10 años. Catherine Grimaz no se había dado cuenta de que había dos fiestas de obligación el sábado 8 de septiembre y el domingo siguiente, por lo que no había proporcionado suficiente hierba para alimentar a los animales. Llamó a Teresa y le ordenó que bajara al sumidero a cortar la hierba. La niña observa tímidamente que no se debe trabajar en un día festivo: eso es lo que dijo el cura en el catecismo.

"Nosotros comemos, los animales también deben comer" es la respuesta perentoria de la madre. Teresa se puso en marcha. Se desgarra en su interior: ¿obedecer al capellán u obedecer a su madre? Pidió ayuda a la Virgen que tanto amaba. Cuando llega al prado, se dispone a trabajar, pero alguien le quita la hoz de la mano. Levantó la vista y vio a una hermosa Señora con su hoz en la mano, que le sonrió y le dijo dulcemente: "¡No debes trabajar en días de fiesta!". Teresa confía su pequeño drama. La señora se agacha, corta un puñado de hierba y se lo da a la niña diciendo: "Tómalo, esto será suficiente". Luego añadió: "Di a todos que santifiquen el nombre del Señor y que no blasfemen, porque con ello ofenden a mi Hijo y entristecen mi Corazón materno. Además, deseo que se observen los ayunos y las vigilias". 

A su regreso, Teresa le contó a su madre el extraordinario acontecimiento. Ésta la miró incrédula, aunque notó una expresión de intensa alegría en su rostro, pero cuando vio que el puñado de hierba era suficiente para ese día, para el siguiente e incluso para el lunes por la mañana, se sintió profundamente conmovida. La noticia del hecho se extiende. No todo el mundo cree. "Dile a la Virgen que te dé una señal", le sugieren a la niña, y algunos tienen una sonrisa burlona.

Es otro domingo, quizás el siguiente. Teresa está en la iglesia y la Señora vuelve. Se encuentra junto al altar con un vestido cubierto de rosas, y la llama. El miedo se apodera de Teresa. Se dirige a sus compañeros, que la empujan y la acompañan, pero no ven nada. Le susurraron: "Pide la señal". Teresa habló con la Virgen durante mucho tiempo, luego salió de la iglesia como si soñara y se dirigió a su casa. Más tarde diría que la Virgen la acompañó. 

La pequeña Teresa recibió en esta aparición "la señal". Es una pequeña cruz de tres centímetros de largo que brilla como el oro. La Virgen lo imprimió en el dorso de su mano izquierda. Todo el mundo puede verlo, y por mucho que la gente intente borrarlo, frotándolo y lavándolo con agua, permanece intacto, o más bien se vuelve aún más brillante. Monseñor Nicolò Tiossi, Decano del Capítulo de Cividale, llega hasta allí. La chica le confió y el sacerdote la creyó.

La Virgen se le apareció de nuevo en ese momento, según la tradición unánime y viva del pueblo. En esta aparición, la Virgen le da un secreto, al que siempre será fiel: nadie podrá sacar una pista o una palabra de su boca. A los que preguntan y preguntan, les responde que a la Virgen le gusta que la gente rece el Santo Rosario.

Mientras tanto, una epidemia de cólera hace estragos implacables en Porzus. Poco después, los padres de Teresa también mueren. La niña está sufriendo, parece estar enferma, y Mons. Nicolò Tiossi la lleva a Udine al padre Luigi Scrosoppi, en la Casa de los Desamparados. Era el 21 de junio de 1856 y todos cuidaban de la pequeña Teresa. 

Teresa era buena, humilde y obediente. Se le dijo que no mostrara a nadie el signo que llevaba, y cumplió esta orden con sencillez. Rezaba con fervor y se dejaba guiar dócilmente por el camino de la santidad por el padre Louis, que era un maestro excepcional. No es difícil percibir su deseo de entregarse totalmente al Señor.

En 1860, después de cuatro años, terminó su formación en la casa. Tenía quince años y fue colocada con una familia buena y religiosa, donde comenzó a ganarse el pan. El padre Louis la siguió desde lejos. Teresa era consciente de su pobreza, de su ignorancia y de su mala salud, y quería entregarse por completo al Señor, pero ¿podía el padre Louis, que era tan bueno, aceptar a alguien que no sabía leer el Oficio de la Virgen en latín y que apenas sabía deletrear el italiano?

En la oración abrió su corazón a la Madre de Dios, y una vez más la Virgen vino a consolarla y tranquilizarla. Teresa regresó a Udine a principios de 1864, y permaneció allí en forma permanente. Fue admitida como postulante de las Hermanas de la Providencia, pero su salud era precaria. El padre Louis la envió al campo en Orzano, para que recuperara las fuerzas, pero no sirvió de mucho. Sería razonable no admitirla en el noviciado, pero la Virgen la envió allí para que Él, el Padre Louis, la custodiara y acompañara en el camino de la santidad.

 El 19 de marzo de 1867, Teresa comenzó su noviciado. Pasó algún tiempo en la comunidad de Cormons, cerca del Santuario de Rosa Mística. A su regreso a Udine, el 14 de septiembre de 1868, vistió el hábito religioso y tomó el nombre de Sor María Osanna. Su enfermedad (tuberculosis pulmonar) se fue agravando poco a poco. 

Fue llevada a la enfermería, donde recibió los cuidados más asiduos y cariñosos de las hermanas y del padre Louis. Ésta tomó su mano diáfana, marcada por la Virgen, para sentir su pulso, y también para que los que la acompañaban pudieran ver este misterioso signo. Durante su enfermedad, la cruz ya no es tan brillante como el oro, sino que es roja. Después de su muerte se convertirá en blanco, y toda la gran comunidad del Colegio vendrá a besarlo. El 16 de agosto de 1870, la hermana María Hosanna terminó su calvario aquí abajo. Todavía no tenía 25 años. 

En Porzus, mientras tanto, después de la aparición de la Virgen, la gente comenzó a observar un fenómeno inusual en el lugar de la aparición: el prado está siempre en flor y la nieve se derrite allí antes que en los alrededores, mientras que debería ser lo contrario, ¡ya que el sumidero es un hueco! Aquí es donde los habitantes de Porzus van a rezar el Santo Rosario cada domingo y durante todo el mes de mayo. En 1885, decidieron construir una pequeña capilla, una Iancona, como todavía la llaman hoy. En 1886, colocaron un cuadro en el interior que representa la escena de la aparición. El mensaje está escrito en la parte superior de forma lapidaria: "Santifica las fiestas. No blasfemes y observa ayunos y vigilias".

En 1913, la capilla fue ampliada y enriquecida con dos estatuas, una de las cuales representa a Santa Teresa de Ávila. En la base hay una inscripción no del todo legible: "Santa Teresa ora pro nobis. In hoc loco videbat Mater Christi. Inventa stetit et parlat Um est ex Mater Dei et raccomandazionem eiss". (Santa Teresa ruega por nosotros. En este lugar vio a la Madre de Cristo. Los hallazgos se pararon y parlat Lam es de la Madre de Dios y ella los reúne). Un latín popular en el que parece que la estatua de Teresa de Ávila representa a Teresa Dush, a quien dirigen su oración de intercesión. 

La pequeña Teresa (Sor María Hosanna) es considerada una criatura de excepcional santidad, tanto por San Louis como por las monjas contemporáneas. A una novicia que le preguntó al padre Louis si podía tomar el nombre de Sor María Hosanna cuando se fuera, el padre Louis le respondió: "Sí, si eres tan buena como ella". En el noviciado se la presentaba como un modelo, un "ángel del noviciado" cuyas virtudes debían ser imitadas, más que desear sus dones excepcionales. Algunas hermanas que aún viven recuerdan las instrucciones de su maestra sobre "la humildad, la obediencia, el silencio, la mortificación, la disposición al sacrificio, la bondad de corazón" de Sor María Hosanna. Su recuerdo está siempre estrechamente ligado a la creciente devoción a la santa Virgen aparecida en Porzus, venerada bajo el nombre de Nuestra Señora "de sesule". 

Hermana Anna Lucia Stefanutti