30 de septiembre de 2020

Nuestra Señora del Cenáculo

 

Del sitio Ciudad Redonda:

Los Once, las mujeres, María y los hermanos de Jesús se hallan en el Cenáculo, el piso superior en que Jesús había celebrado la Última Cena con los discípulos (cf. Lc 22,12) y en el que se aparece resucitado al grupo (cf. Lc 24,36 ss.). Tras la Ascensión, todos ellos perseveran en la oración (Hch 1,14).

María pertenece a Israel, el «pueblo de la esperanza». Toda espera tiene por objeto una realidad futura, que no está todavía en nuestras manos. Toda espera indica cierta tensión: la del criado que aguarda la llegada de su señor que viene de la boda (cf. Lc 12,25 ss.); la de la madre que anticipa en el corazón la hora de dar a luz (cf. Lc 2,6); la del pequeño que cuenta expectante los días que faltan para su cumpleaños; la del paciente que, con ansiedad, acude a conocer el resultado de unas pruebas. Toda buena espera es una espera vigilante, no arrellanada «en la pereza y sueño del pecado», y así lo fue la de la Virgen sensata. La espera del Don anunciado por el Resucitado será una espera orante, y tal había sido ya la de María cuando «esperó en oración la venida de Cristo»; esta plegaria del Cenáculo se desgranó en rezos, pues para los semitas la oración es oración vocal, y se pudo expresar en alabanza al Dios fiel, en bendición por los dones recibidos, en súplica del don nuevo prometido. En fin, toda espera de un don prometido por Dios puede y debe ser segura, serena y confiada, porque se funda en la certeza de la fidelidad de Dios a su palabra, y deberá ser tan intensa como la grandeza del don anunciado; esta es la razón por la que la Iglesia «aguarda expectante la segunda venida de Cristo».

La venida de Cristo esperada en oración por María se produjo gracias al Espíritu Santo, que la cubrió con su sombra. Tras la Ascensión, la espera orante de María y del grupo tiene por objeto la fuerza de este mismo Espíritu (Hch 1,8), el Don prometido para los tiempos finales en que surgiría el Israel definitivo de Dios. Es el Don por antonomasia: sin él no hay Palabra de Dios ni evangelio, no hay sacramentos, no hay ministerios ni carismas. En este Pentecostés, la gran fiesta de la alianza, el Espíritu es derramado sobre toda carne.
Esta misa de la Virgen María en el Cenáculo acentúa la oración de María y del grupo y resalta la espera, pero abarca también el cumplimiento: en Pentecostés Dios colmó «de los dones del Espíritu Santo a la Virgen María en oración con los apóstoles»; en este nacimiento del nuevo pueblo, María «es colmada de nuevo por el Don divino».

La atención se centra en María, sin olvidar al resto de la comunidad. Los discípulos se hallan reunidos en el Cenáculo, lo que ya es un primer indicador de comunidad, pues comparten un mismo espacio físico. Pero tienen mucho más en común: los ensambla una misma fe y una misma esperanza, expresadas en la oración compartida, a la que, además, se dedican asiduamente, con ánimo perseverante; la cercanía física y la oración en común expresan la fraternidad de quienes un sumario posterior dirá que «tenían una sola alma y un solo corazón» (Hch 4,32).
Aunque entre la Ascensión y Pentecostés no se haya producido aún la efusión pentecostal del Espíritu, este se halla ya presente al unir al grupo en una misma actitud de espera y al moverlo a orar: porque el anhelo es ya un don que anticipa al Don, porque los preparativos pertenecen al propio acontecimiento, porque las fiestas se conocen por sus vísperas. Si ya antes de Pentecostés había unión y perseverancia, después de Pentecostés los creyentes serán constantes en escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones (Hch 2,42). María, inserta en el grupo, aparece «fervorosa en la caridad» y es ejemplo admirable de unidad.

"María es modelo también en otros aspectos: en su actitud de espera orante y vigilante es figura de la Iglesia, que aguarda la segunda venida de Cristo" orando con los apóstoles e invocando «con ruegos ardientes» al Defensor prometido, es ejemplo admirable de oración; es modelo de atención a la voz del Espíritu y de búsqueda de la alabanza de la gloria de Dios; y debemos imitarla en guardar y meditar la palabra de Dios.
Pero no es únicamente modelo ni solo un recuerdo del que se evocan las lejanas escenas de la Anunciación y del Cenáculo. En dos ocasiones, en conexión con motivos propios de esta memoria litúrgica, se hace referencia expresa a María en su condición actual de glorificada. Ella intercede por nosotros para que perseveremos en la oración en común y ejerce su amparo para que trabajemos por la concordia y la paz fraterna.

Podemos tener razones para quejarnos de la vida, pero, si Jesús ha resucitado, no tenemos razón; podemos tener motivos para desalentarnos, pero, si se nos otorga y se nos promete el Espíritu, no tenemos razón. La Virgen María del Cenáculo nos educa en esta actitud siempre esperanzada.

27 de septiembre de 2020

Nuestra Señora que sobrevivió a ISIS

Del sitio Aleteia:

Mosul es un auténtico polvorín. En Mosul, el ISIS va perdiendo terreno pero los bombardeos de la coalición están produciendo muchas víctimas civiles.
La situación es dramática y el Papa Francisco volvió a hacer un llamamiento a lo que ha denominado “sangriento conflicto”.
Los invito a rezar para que Irak encuentre en la reconciliacióm y en la armonía entre sus diversos componentes étnicos y religiosos, la paz, la unidad y la prosperidad”.
"Mi pensamiento va a los pueblos civiles atrapados en los barrios occidentales de Mosul y a los refugiados por culpa de la guerra, a quienes me siento unido en el sufrimiento, a través de la oración y la cercanía espiritual”.
"Expreso mi profundo dolor por las víctimas del sanguinario conflicto, renuevo mi llamamiento al compromiso con todas las fuerzas en la protección de los civiles, como obligación imperativa y urgente”.
Conforme se van liberando las ciudades comienzan a conocerse algunos macabros detalles del horror que el ISIS infundió en el territorio ocupado. Así, por ejemplo, se dieron a conocer las 14 “reglas de conducta” que los milicianos del auto-proclamado Estado Islámico (Daesh) habían escrito en las columnas y las paredes de la iglesia caldea dedicada a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en Mosul.
Según muestra la Agencia Fides en ellas se mostraría sanciones para los que fuman y los que beben, la prohibición a las mujeres de salir de casa si no es necesario o la pena de muerte para quienes blasfeman.
Los yihadistas utilizaban la iglesia como base de operaciones. Al ser rescatada los soldados vieron que no habían dejado ningún vestigio cristiano en el edificio.
No ocurrió lo mismo en la Iglesia de Qaraqosh. Allí los yihadistas destruyeron todo pero dejaron una imagen: la Virgen María y el Niño Jesús.
Al ver esta imagen extrañamente intacta no podía más que pensar en su protección constante hacia nosotros. Protección que los cristianos perseguidos conocen y proclaman con insistenciaasegura a Alfa y Omega el padre Luis Montes, misionero del Instituto del Verbo Encarnado en Irak y testigo de los hechos.
No conocemos por qué el Isis la respetó, pero es como un símbolo de su amor de madre que al oído nos susurra: “¡no te preocupes que aquí estoy yo!””, afirma el misionero.

26 de septiembre de 2020

Nuestra Señora de O Corpiño

Del sitio Santuario O Corpiño:

El relato de las Apariciones de la Santísima Virgen María en O Corpiño, aparece descrito en un documento existente en el archivo parroquial de Santa Eulalia de Losón, parroquia en la que está ubicado el Santuario:

A mediados del siglo VIII, vivía en la falda del Monte Carrio, al este del desierto de Carboeiro, un ermitaño que predicaba y fomentaba por toda la comarca el culto de la Virgen María. Su vida de austeridad y penitencia era objeto de curiosidad y religioso respeto por parte de los vecinos de aquellos contornos. Su morada era constantemente visitada por los vecinos, los cuales anhelaban ver al “santo”, oírlo y beber de sus labios la verdad, las palabras de virtud milagrosa que infunden fuerza contra los espíritus malignos.

Habiendo muerto el eremita los vecinos hallaron su cuerpo incorrupto en su gruta y a fin de perpetuar su memoria, determinaron edificar una capilla con la advocación de San Adrián, en el mismo lugar donde había vivido y se hallaba su cuerpo, dándose ya, desde entonces el nombre de “O Corpiño” a la tumba de aquel santo varón, denominación que bien pronto extendió el pueblo a toda aquella comarca.

Por aquellos tiempos tuvo lugar la invasión de los sarracenos y con los trastornos del batallar continuo y las mudanzas de la nueva dominación la capilla quedó arruinada.

A mediados del siglo XII, un día del mes de junio, grandes nubarrones en forma de castillos de fuego, rodearon el horizonte y condensándose rugientes ocultaron la luz del sol anticipando la noche a los vecinos de aquellos contornos. Unos pastores de San Pedro de Losón sobrecogidos de miedos con los truenos y relámpagos, buscaron refugio en la arruinada capilla de O Corpiño, lugar que escogían a menudo para sus juegos, y al penetrar en ella se encontraron de improviso bañados de una luz misteriosa y en medio de aquellos resplandores vieron una imagen de la Virgen con el Niño Jesús en el brazo izquierdo y un ramillete de flores en la mano derecha. Ellos, acurrucados en una esquina, ven como la Hermosa Señora, envuelta en luz radiante y llena de celestial hermosura, se les acerca sonriente y les dice que hagan la Señal de la Cruz, ellos se santiguan y la tempestad se calma. Pasaron hasta muy entrada la noche, absortos en la contemplación de aquella imagen risueña que los atraía con la dulzura de sus miradas y les hacía sentir un bienestar indescriptible, hasta que los padres, viendo tornar los ganados sin pastores y temiendo que algo malo hubiese acaecido a éstos, salieron en su busca hallándolos muy contentos al pie de los arruinados muros. Los reprendieron agriamente, mas los niños nada alegaron en su favor con la intención tácita de volver al mismo sitio en la madrugada del día siguiente sin que pudieran disimular la alegría y regocijo del que estaban poseídos.

Al día siguiente volvieron al mismo sitio deteniéndose mucho más que la víspera y abandonando de nuevo los ganados. Viendo sus padres que las amonestaciones no producían su efecto los castigaron severamente sin dar oídos a las disculpas que en esta ocasión creían infundadas y solo pretextos de común acuerdo para ocultar sus travesuras.

Al otro día, desoyendo las prevenciones de sus familias, concurrieron al mismo punto a prestar adoración a la soberana Reina. No pudiendo los familiares comprender tanta obstinación en aquellos inocentes que siempre les habían estado sumisos determinaron prestar atención a sus relatos. Entre otros el de dos niñas que decían: “En el mismo monte hemos visto nosotras a esa Señora y nos habló con mucho cariño diciéndonos que hiciésemos la Señal de la Cruz” y además les contaron las maravillas y prodigios que en el monte habían visto.

 Tampoco esta vez merecieron fe sus asertos y creyendo ser todo subterfugios y mentiras les azotaron cruelmente, lo cual no impidió que al otro día volvieran al pueblo más que nunca, contando las maravillas y prodigios que tenían lugar en aquel recinto.

Esta vez determinaron seguirles y observarles de lejos para lo que escogieron un lugar desde el cual podían ver claramente las paredes o ruinas de O Corpiño. Una vez allí quedaron atónitos y maravillados de los vivos resplandores que alumbraban como un nuevo sol aquellas montañas. Poseídos de temor y respeto no sabían que hacer ni se atrevían a dar un paso para cerciorarse de donde procedía aquel fenómeno y misterio y determinaron volverse a sus casas. Unos opinaban que debían divulgar lo que habían visto; mas otros por el contrario, creían parecer más acertado repetir las observaciones y cerciorarse bien del caso antes de exponerse a las burlas que provocaría la incredulidad de sus vecinos, y esta opinión prevaleció.

Repetidas las observaciones en las noches siguientes su admiración aumentaba cada vez más al encontrarse bañados por aquella luz maravillosa y aquella sorprendente claridad que envolvía la capilla del Santo Ermitaño e infundía veneración en sus corazones.

Esta vez no titubearon en ponerlo en conocimiento de todos los vecinos para que emitieran su dictamen acerca de lo que convenía hacer en ese caso, pero a su vez estos no les creyeron y suponían que sin duda estaban engañados o que habían padecido alguna alucinación determinando acompañarles por el día al lugar de la ocurrencia y registrarlo todo. Así lo realizaron sin resultado alguno, llegando por este motivo a desconfiar nuevamente de la veracidad de los vecinos dando lugar a enemistades entre unos y otros. Pronto cesaron estas en vista de la constante aparición de los resplandores en el lugar indicado. Por fin ya no dudaron los vecinos que todo aquello era obra de Dios y que aquella Señora que sólo veían los pastorcillos era la Madre del Salvador, que se dignaba visitar el monte de O Corpiño por amor a los hombres y por la infinita misericordia de su Hijo.

Pusieron todo en conocimiento del párroco que tampoco tenía el ánimo dispuesto a creer en aquella aparición y por tanto, reunió a los feligreses más probos de la parroquia entre ellos una anciana que gozaba fama de muy devota, la cual después de recibir la Sagrada Eucaristía se fue a la ermita y haciendo oración se le apareció la Virgen como a los pastorcillos con el Niño en el brazo izquierdo y el ramillete de flores en la mano derecha. Llena de gozo y dando gracias a Dios por tan señalado favor dio cuenta al párroco y a los vecinos de los cuales recibiera la misión de averiguar la verdad de aquel suceso. En esta ocasión el cura en persona, y acompañado de un gran gentío, fueron al lugar de la ermita en solemne rogativa desde la iglesia parroquial de San Pedro de Losón. Era el 24 de junio y se realizó una nueva y última aparición de Nuestra Señora, a presencia de todo el pueblo que, postrado en tierra, prorrumpió en llanto de gratitud y amor a la Emperatriz de los Cielos, que desapareció confundiéndose con la atmósfera, a la manera que en el aire se engendra una nube o se disuelve en tiempo de verano.

De acuerdo con los vecinos, que trabajaron todos a porfía, ya personalmente, ya prestando sus intereses, mandó el párroco que se edificase allí una capilla y que se construyese una imagen de la Aparecida.

Se celebró el aniversario de la aparición con una Misa Solemne en Acción de gracias, con la colocación de la Imagen que condujeron procesionalmente y con la inauguración del Santuario. Inicióse una cofradía, cuyos cofrades llegaron bien pronto a ser tantos que invertían dos días en la Confesión y Comunión.

23 de septiembre de 2020

Nuestra Señora del Exilio (I)

Del sitio de la Fundación Carifilii:

El 7 de mayo de 2019 se cumplió el 25 aniversario de la llegada a Praga de la conocida como Virgen del Exilio y que en estos momentos está situada en el jardín del Monasterio de Strahov, en la capital de República Checa.

Esta imagen de la Virgen, réplica de la Inmaculada que estaba en la Plaza de la Ciudad Vieja y que fue destruida en 1918 por anarquistas y socialistas, fue construida y custodiada por exiliados checos que huyeron del comunismo. Finalmente, tras la caída del telón de acero esta imagen mariana pudo volver de su exilio aunque no ser colocada donde los creadores hubieran querido. Ese día representantes de la Iglesia y de la cultura, políticos y muchos checos residentes en el extranjero rindieron homenaje a esta bella imagen de María.

Ivana Vonderková y Zdenka Kuchyñová cuentan en Radio Praha la historia de esta imagen y del amor de los católicos checos:

"Desde hace justamente un cuarto de siglo decora ese jardín una estatua de la Virgen María del Exilio, una réplica de la Virgen María de la columna mariana que en 1652 fue levantada en la Plaza de la Ciudad Vieja de Praga (Staroměstské náměstí). Fue en agradecimiento de la exitosa defensa de esta ciudad ante los ataques de las tropas suecas en 1648, según recordara en entrevista para Radio Praga el abad emérito del Monasterio de Strahov, Michal Josef Pojezdný".

En tiempos difíciles las personas suelen dirigirse más que otras veces al Señor y a la Virgen María. Durante la invasión de las tropas suecas a Praga, le pidieron ayuda a la Virgen María, sabiendo de la enorme supremacía militar de los suecos. Luego, al derrotar al enemigo, los defensores de Praga estaban convencidos de que fue sólo gracias a un milagro, porque el enemigo había sido mucho más fuerte”.

La columna mariana, obra del destacado escultor barroco Jan Jiří Bendl, se había conservado en esa plaza céntrica de Praga hasta el año 1918. No obstante, tras la proclamación de la República Checoslovaca independiente una multitud desenfrenada derrumbó y destrozó el 3 de noviembre la columna, considerándola un símbolo del odiado Imperio austrohúngaro. De acuerdo con el abad emérito de Strahov, fue un acontecimiento muy doloroso tanto para la Iglesia como para muchas otras personas.

Para la Iglesia fue un suceso muy doloroso. Estoy convencido que casos similares resultan dolorosos para cada persona de cierto nivel cultural, porque fue un monumento barroco muy bello. Cuando se destruye el arte siempre está mal. Además, la Virgen María tiene para nuestra Iglesia un significado especial, dirigimos a ella nuestros rezos y le tenemos un gran aprecio, por lo que nos dolió que la columna fuera destrozada”.

Desde entonces hubo varios intentos por recaudar finanzas para la realización de una fiel réplica de la columna mariana de Praga, sin embargo, todos fracasaron. Después de la Segunda Guerra Mundial y la llegada al poder en Checoslovaquia de los comunistas, un grupo de checos que se exiliaron en el extranjero huyendo del comunismo, asumió la tarea de mandar a hacer una réplica de la obra e hicieron una colecta financiera para materializar su plan, sostiene el abad emérito del Monasterio de Strahov, Michal Josef Pojezdný.

Cuando en el año 1948 muchas personas tuvieron que abandonar el país dominado por los comunistas, deseaban conservar algún contacto con su patria. Los checos exiliados en Norteamérica decidieron pedir que se creara una escultura que recordara a la Virgen María de la columna mariana de Praga, destrozada el 3 de noviembre de 1918. El escultor italiano Alessandro Monteleone creó una estatua de la Virgen. No era una réplica fiel del original de la columna mariana de Praga, lo que fue imposible de hacer, pero era una estatua de la Virgen María que a los exiliados les hacía recordar el original de la capital checa”.

La escultura fue realizada en el año 1955 y consagrada posteriormente por el nuncio apostólico Clemente Micara en el Colegio Pontificio Nepomuceno, en Roma. En mayo de ese mismo año la estatua de la Virgen María fue instalada en una abadía benedictina checa cerca de la ciudad estadounidense de Chicago, indica Pojezdný.

Junto a esa estatua se reunían los checos residentes en Estados Unidos y también los que llegaban de otros países. Allí rezaban a favor de que al igual que la Virgen María salvó en 1648 a Praga de las tropas suecas, que protegiera a la República Checa ante los comunistas. Se propusieron también que cuando la República Checa volviera a ser libre, trasladarían la escultura de la Virgen María a Praga, imaginándose que sería instalada en la Plaza de la Ciudad Vieja”.

Tras la Revolución de Terciopelo de 1989, los checos residentes en Estados Unidos decidieron realizar su plan de trasladar la estatua de la Virgen María de Chicago a Praga. Esto sucedió en 1993, pero debido a que no era una réplica fiel del original de la derrumbada en 1918 columna mariana, no pudo ser instalada en el lugar deseado en el centro de la capital checa.

Los organizadores del traslado de la obra pidieron entonces permiso al abad del Monasterio de Strahov para instalarla en el jardín del monasterio, donde hay una hermosa vista panorámica de Praga. La llamada desde entonces Virgen María del Exilio se encuentra allí desde el 7 de mayo de 1994, recuerda Michal Josef Pojezdný.

Fue una fiesta muy bonita, en el patio del Monasterio de Strahov, junto a la iglesia de la Asunción de la Virgen María, se celebró una misa a la que llegaron muchas personas de Moravia, de todos los rincones de la República Checa. Y también checos del exterior. La misa fue celebrada por el cardenal Miroslav Vlk, y luego hubo una procesión hacia el jardín monástico, donde la estatua fue levantada y nuevamente consagrada”.

La estatua de la Virgen María del Exilio está hecha de mármol de Carrara, extraído de las canteras de los Alpes Apuanos, en Italia. Al lugar vienen tanto turistas como peregrinos de Chequia y del extranjero, dice Pojezdný.

Durante los 25 años que la estatua se encuentra en nuestro jardín, cada primer sábado del mes, después de la misa de la tarde se realiza una peregrinación desde la iglesia de la Asunción de la Virgen María hacia la escultura situada en el jardín del Monasterio de Strahov. Allí rezamos por nuestra patria y por el restablecimiento de la columna mariana en la Plaza de la Ciudad Vieja de Praga(*). Y cada año, el primer sábado de mayo, comienza aquí una peregrinación a pie a través de Praga”.

Una fiel réplica de la estatua de la Virgen María que había formado parte de la columna mariana en la Plaza de la Ciudad Vieja de Praga se puede ver junto a la entrada lateral a la iglesia de Nuestra Señora de Týn, en la mencionada plaza, y es obra del escultor checo Petr Váňa. A su vez, fragmentos de la columna mariana destruida por la muchedumbre en 1918 se guardan en el lapidario del Museo Nacional, situado en el Área de Exposiciones de Holešovice, en Praga.

(*) Nota de José Luis: La columna fue restaurada en junio de 2020

22 de septiembre de 2020

Nuestra Señora Hodigitria

Del sitio ACI Prensa:

El nombre de Hodigitria se remonta probablemente a una imagen de la Virgen del monasterio "ton dodegon" (el que indica el camino), de Constantinopla, donde fueron atribuidos numerosos milagros al icono original. 

Tal vez también quepa buscar el significado de ese nombre en el texto del himno Akatistos: "Que se salude a los hombres que indican el camino a los hombres que caminan por las sombras". O al versículo 6 de Juan, 14, que dice: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida". 

Cuando le faltaron las fuerzas a Lucas, estando pintando esta imagen, imploró la ayuda celestial y el icono mismo acabó la pintura. El icono original desapareció en 1453 con ocasión de la conquista de Constantinopla por los turcos

Hoy día se tiene como concepto fundamental de las "Vírgenes Hodigitria" a todos los iconos en donde la Virgen extiende la mano derecha, menos las que deben ser clasificadas entre las Smelenskaia, Tickvinskaia, etcétera. 

En las iglesias ortodoxas se hallan a menudo representaciones de la Virgen Hodigitria a la derecha de la Puerta del Rey, mientras que su pareja a izquierda es el Pantocrator

Las representaciones rusas de la Virgen producen un efecto severo y triste, y esto explica por qué los creyentes veneran los iconos y les rezan de manera especial.