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22 de febrero de 2025

Señora mía, mi esperanza y mi consuelo

 


Del sitio Misioneros Digitales Católicos:

Oh, Señora mía, Santa María:
hoy y todos los días y en la hora de mi muerte,
me encomiendo a tu bendita fidelidad y singular custodia
y pongo en el seno de tu misericordia mi alma y mi cuerpo;
 
Te recomiendo toda mi esperanza y mi consuelo,
todas mis angustias y miserias,
mi vida y el fin de ella:
para que por tu santísima intercesión,
y por tus méritos,
todas mis obras vayan dirigidas y dispuestas
conforme a tu voluntad y a la de tu Hijo.
 
Amén
 

19 de marzo de 2020

Salesianos consagran el Mundo a María Auxiliadora por el coronavirus

Del sitio Gaudium Press:

Ante la emergencia que ha generado el coronavirus Covid-19 y la difícil situación que se vive en muchos países, el Rector Mayor de los Salesianos, Padre Ángel Fernandez Artime, ha convocado a la Familia Salesiana alrededor del mundo para que se una en oración con una novena extraordinaria a María Auxiliadora, que se realizará desde el 15 al 23 de marzo y culminará el día 24 - en la conmemoración mensual a la patrona de los salesianos - con la consagración del mundo a la Virgen Auxiliadora de los Cristianos.

Rezando frecuentemente la jaculatoria "María, Auxilio de los Cristianos, ruega por nosotros" nos veremos libres del mal. 
Como se ha explicado desde la agencia de información salesiana ANS, la novena se realizará de la siguiente manera:

Durante nueve días consecutivos rezar tres Padres Nuestros, tres Avemarías y el Gloria al Santísimo Sacramento añadiendo la jaculatoria: Sea alabado y reverenciado en todo momento el Santísimo y Divinísimo Sacramento.
Luego rezar tres veces la "Salve Regina" con la jaculatoria: María, Auxilio de los Cristianos, ruega por nosotros. Para culminar con la siguiente oración: (Acordaos) Acuérdate, ¡oh piadosísima, Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección, implorando tu auxilio haya sido abandonado de Ti. Animado con esta confianza, a Ti también yo acudo,y me atrevo a implorarte a pesar del peso de mis pecados. ¡Oh, Madre del Verbo!, no desatiendas mis súplicas, antes bien acógelas benignamente. Amén.

También se ha incluido la Oración para la liberación del Coronavirus:

Dios todopoderoso y eterno, de quien todo el universo recibe energía, existencia y vida, venimos a ti para invocar tu misericordia, pues aún hoy experimentamos la fragilidad de la condición humana en la experiencia de una nueva epidemia viral. Creemos que Tú diriges el curso de la historia de la humanidad y que tu amor puede cambiar nuestro destino para mejor, sea cual sea nuestra condición humana. Por eso te confiamos a los enfermos y a sus familias. Por el Misterio Pascual de tu Hijo, dale la salvación y el alivio a su cuerpo y a su espíritu. Ayuda a cada miembro de la sociedad a llevar a cabo su tarea, fortaleciendo el espíritu de solidaridad mutua. Apoya a los médicos y a los trabajadores de la salud, a los educadores y a los trabajadores sociales en el desempeño de su servicio. Tú que eres el consuelo en la fatiga y el apoyo en la debilidad, por la intercesión de la Santísima Virgen María y todos los santos quita todo mal de nosotros. Libéranos de la epidemia que nos golpea para que podamos volver tranquilamente a nuestras ocupaciones habituales y te alabemos y agradezcamos con un corazón renovado. En ti confiamos y a ti te elevamos nuestra súplica, a través de Cristo nuestro Señor. Amén.   
El Rector Mayor de los Salesianos, también invita para que la familia de Don Bosco y fieles cristianos realicen el martes 24 de marzo la Consagración del mundo a María Auxiliadora: 
¡Oh Santísima e Inmaculada Virgen María, tiernísima Madre nuestra y poderoso Auxilio de los Cristianos! Nosotros nos consagramos enteramente a tu dulce amor y a tu santo servicio. Te consagramos la mente con sus pensamientos, el corazón con sus afectos, el cuerpo con sus sentidos y con todas sus fuerzas, y prometemos obrar siempre para la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas. Tú, pues, ¡oh, Virgen incomparable! que fuiste siempre Auxilio del Pueblo Cristiano, continúa, por piedad, siéndolo especialmente en estos días. Humilla a los enemigos de nuestra religión y frustra sus perversas intenciones. Ilumina y fortifica a los obispos y sacerdotes y tenlos siempre unidos y obedientes al Papa, maestro infalible; preserva de la irreligión y del vicio a la incauta juventud; promueve las vocaciones y aumenta el número de los ministros, a fin de que, por medio de ellos, el reino de Jesucristo se conserve entre nosotros y se extienda hasta los últimos confines de la tierra. Te suplicamos ¡oh, dulcísima Madre! que no apartes nunca tu piadosa mirada de la incauta juventud expuesta a tantos peligros, de los pobres pecadores y moribundos y de las almas del Purgatorio: sé para todos ¡oh María! dulce Esperanza, Madre de Misericordia y Puerta del Cielo. Te suplicamos, gran Madre de Dios, que nos enseñes a imitar tus virtudes, particularmente la angelical modestia, la humildad profunda y la ardiente caridad, a fin de que, por cuanto es posible, con tu presencia, con nuestras palabras y con nuestro ejemplo, representemos, en medio del mundo, a tu Hijo, Jesús, logremos que te conozcan y amen y podamos, llegar a salvar muchas almas. Haz, ¡oh, María Auxiliadora! que todos permanezcamos reunidos bajo tu maternal manto; haz que en las tentaciones te invoquemos con toda confianza; y en fin, el pensamiento de que eres tan buena, tan amable y tan amada, el recuerdo del amor que tienes a tus devotos, nos aliente de tal modo, que salgamos victoriosos contra el enemigo de nuestra alma, en la vida y en la muerte, para que podamos formarte una corona en el Paraíso. Así sea. 


Los salesianos también están recomendado llevar en el cuello la medalla de María Auxiliadora, tal como lo hizo el propio San Juan Bosco con sus hijos espirituales en el Oratorio de Turín cuando llegó, en el año 1854, la peste del Cólera. El santo pidió a los jóvenes lo siguiente viéndose libres del peligro: "Si cumplís lo que yo os digo, os libraréis del peligro. Ante todo debes vivir en gracia de Dios, llevar al cuello una medalla de la Santísima Virgen que yo bendeciré y regalaré a cada uno y rezará cada día un padrenuestro, un avemaría y un gloria con la oración de san Luis Gonzaga, añadiendo la jaculatoria: Líbramos, Señor, de todo mal".

Como relata el Padre Ángel Peña, OAR, en el libro "Vivencias de Don Bosco", hubo otros casos en que se comprobó la protección de la Virgen a quienes portaban la medalla de la Auxiliadora y siguieron los consejos de Don Bosco. Esto ocurrió con las hermanas de San José quienes antes de partir a Pinerolo para asistir a los enfermos de Cólera, pidieron a Don Bosco la medalla y su bendición; todas las religiosas regresaron sanas y salvas. Y en una carta que escribió el santo el 27 de julio de 1886, indicó que para estar libres del cólera era necesario: Llevar siempre al cuello o consigo la medalla de la Virgen, invocar frecuentemente: "María Auxiliadora, ruega por nosotros", y recibir con frecuencia los santos sacramentos de la confesión y comunión.

Con información de ANS y "Vivencias de Don Bosco", Padre Ángel Peña, OAR. Contenido publicado en es.gaudiumpress.org,
‪Todos los derechos reservados www.es.gaudiumpress.org (c)‬ https://es.gaudiumpress.org/content/107986-Ante-amenaza-de-Coronavirus--Salesianos-consagraran-el-mundo-a-Maria-Auxiliadora. ‪Se autoriza la publicación desde que se cite la fuente.‬

Como se ha explicado desde la agencia de información salesiana ANS, la novena se realizará de la siguiente manera: Durante nueve días consecutivos rezar tres Padres Nuestros, tres Avemarías y el Gloria al Santísimo Sacramento añadiendo la jaculatoria: Sea alabado y reverenciado en todo momento el Santísimo y Divinísimo Sacramento. Luego rezar tres veces la "Salve Regina" con la jaculatoria: María, Auxilio de los Cristianos, ruega por nosotros. Para culminar con la siguiente oración: Acuérdate, ¡oh piadosísima, Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección, implorando tu auxilio haya sido abandonado de Ti. Animado con esta confianza, a Ti también yo acudo,y me atrevo a implorarte a pesar del peso de mis pecados. ¡Oh, Madre del Verbo!, no desatiendas mis súplicas, antes bien acógelas benignamente. Amén. También se ha incluido la Oración para la liberación del Coronavirus: Dios todopoderoso y eterno, de quien todo el universo recibe energía, existencia y vida, venimos a ti para invocar tu misericordia, pues aún hoy experimentamos la fragilidad de la condición humana en la experiencia de una nueva epidemia viral. Creemos que Tú diriges el curso de la historia de la humanidad y que tu amor puede cambiar nuestro destino para mejor, sea cual sea nuestra condición humana. Por eso te confiamos a los enfermos y a sus familias. Por el Misterio Pascual de tu Hijo, dale la salvación y el alivio a su cuerpo y a su espíritu. Ayuda a cada miembro de la sociedad a llevar a cabo su tarea, fortaleciendo el espíritu de solidaridad mutua. Apoya a los médicos y a los trabajadores de la salud, a los educadores y a los trabajadores sociales en el desempeño de su servicio. Tú que eres el consuelo en la fatiga y el apoyo en la debilidad, por la intercesión de la Santísima Virgen María y todos los santos quita todo mal de nosotros. Libéranos de la epidemia que nos golpea para que podamos volver tranquilamente a nuestras ocupaciones habituales y te alabemos y agradezcamos con un corazón renovado. En ti confiamos y a ti te elevamos nuestra súplica, a través de Cristo nuestro Señor. Amén. El Rector Mayor de los Salesianos, también invita para que la familia de Don Bosco y fieles cristianos realicen el martes 24 de marzo la Consagración del mundo a María Auxiliadora: ¡Oh Santísima e Inmaculada Virgen María, tiernísima Madre nuestra y poderoso Auxilio de los Cristianos! Nosotros nos consagramos enteramente a tu dulce amor y a tu santo servicio. Te consagramos la mente con sus pensamientos, el corazón con sus afectos, el cuerpo con sus sentidos y con todas sus fuerzas, y prometemos obrar siempre para la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas. Tú, pues, ¡oh, Virgen incomparable! que fuiste siempre Auxilio del Pueblo Cristiano, continúa, por piedad, siéndolo especialmente en estos días. Humilla a los enemigos de nuestra religión y frustra sus perversas intenciones. Ilumina y fortifica a los obispos y sacerdotes y tenlos siempre unidos y obedientes al Papa, maestro infalible; preserva de la irreligión y del vicio a la incauta juventud; promueve las vocaciones y aumenta el número de los ministros, a fin de que, por medio de ellos, el reino de Jesucristo se conserve entre nosotros y se extienda hasta los últimos confines de la tierra. Te suplicamos ¡oh, dulcísima Madre! que no apartes nunca tu piadosa mirada de la incauta juventud expuesta a tantos peligros, de los pobres pecadores y moribundos y de las almas del Purgatorio: sé para todos ¡oh María! dulce Esperanza, Madre de Misericordia y Puerta del Cielo. Te suplicamos, gran Madre de Dios, que nos enseñes a imitar tus virtudes, particularmente la angelical modestia, la humildad profunda y la ardiente caridad, a fin de que, por cuanto es posible, con tu presencia, con nuestras palabras y con nuestro ejemplo, representemos, en medio del mundo, a tu Hijo, Jesús, logremos que te conozcan y amen y podamos, llegar a salvar muchas almas. Haz, ¡oh, María Auxiliadora! que todos permanezcamos reunidos bajo tu maternal manto; haz que en las tentaciones te invoquemos con toda confianza; y en fin, el pensamiento de que eres tan buena, tan amable y tan amada, el recuerdo del amor que tienes a tus devotos, nos aliente de tal modo, que salgamos victoriosos contra el enemigo de nuestra alma, en la vida y en la muerte, para que podamos formarte una corona en el Paraíso. Así sea. La medalla de María Auxiliadora, protectora ante el mal Los salesianos también están recomendado llevar en el cuello la medalla de María Auxiliadora, tal como lo hizo el propio San Juan Bosco con sus hijos espirituales en el Oratorio de Turín cuando llegó, en el año 1854, la peste del Cólera. El santo pidió a los jóvenes lo siguiente viéndose libres del peligro: "Si cumplís lo que yo os digo, os libraréis del peligro. Ante todo debes vivir en gracia de Dios, llevar al cuello una medalla de la Santísima Virgen que yo bendeciré y regalaré a cada uno y rezará cada día un padrenuestro, un avemaría y un gloria con la oración de san Luis Gonzaga, añadiendo la jaculatoria: Líbramos, Señor, de todo mal" (Ver: Las armas espirituales que propone San Juan Bosco para combatir la peste). Como relata el Padre Ángel Peña, OAR, en el libro "Vivencias de Don Bosco", hubo otros casos en que se comprobó la protección de la Virgen a quienes portaban la medalla de la Auxiliadora y siguieron los consejos de Don Boco. Esto ocurrió con las hermanas de San José quienes antes de partir a Pinerolo para asistir a los enfermos de Cólera, pidieron a Don Bosco la medalla y su bendición; todas las religiosas regresaron sanas y salvas. Y en una carta que escribió el santo el 27 de julio de 1886, indicó que para estar libres del cólera era necesario: Llevar siempre al cuello o consigo la medalla de la Virgen, invocar frecuentemente: "María Auxiliadora, ruega por nosotros", y recibir con frecuencia los santos sacramentos de la confesión y comunión. Con información de ANS y "Vivencias de Don Bosco", Padre Ángel Peña, OAR. Contenido publicado en es.gaudiumpress.org, en el enlace https://es.gaudiumpress.org/content/107986-Ante-amenaza-de-Coronavirus--Salesianos-consagraran-el-mundo-a-Maria-Auxiliadora#ixzz6Gu9unKd3 Se autoriza su publicación desde que cite la fuente.

‪Todos los derechos reservados www.es.gaudiumpress.org (c)‬ https://es.gaudiumpress.org/content/107986-Ante-amenaza-de-Coronavirus--Salesianos-consagraran-el-mundo-a-Maria-Auxiliadora. ‪Se autoriza la publicación desde que se cite la fuente.‬
Ante la emergencia que ha generado el coronavirus Covid-19 y la difícil situación que se vive en muchos países, el Rector Mayor de los Salesianos, Padre Ángel Fernandez Artime, ha convocado a la Familia Salesiana alrededor del mundo para que se una en oración con una novena extraordinaria a María Auxiliadora, que se realizará desde el 15 al 23 de marzo y culminará el día 24 - en la conmemoración mensual a la patrona de los salesianos - con la consagración del mundo a la Virgen Auxiliadora de los Cristianos. Imangen de Mari?a Auxiliadora - Turin - Foto_Sonia Trujillo.png Rezando frecuentemente la jaculatoria "María, Auxilio de los Cristianos, ruega por nosotros" nos veremos libres del mal / Foto: Sonia Trujillo. Como se ha explicado desde la agencia de información salesiana ANS, la novena se realizará de la siguiente manera: Durante nueve días consecutivos rezar tres Padres Nuestros, tres Avemarías y el Gloria al Santísimo Sacramento añadiendo la jaculatoria: Sea alabado y reverenciado en todo momento el Santísimo y Divinísimo Sacramento. Luego rezar tres veces la "Salve Regina" con la jaculatoria: María, Auxilio de los Cristianos, ruega por nosotros. Para culminar con la siguiente oración: Acuérdate, ¡oh piadosísima, Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección, implorando tu auxilio haya sido abandonado de Ti. Animado con esta confianza, a Ti también yo acudo,y me atrevo a implorarte a pesar del peso de mis pecados. ¡Oh, Madre del Verbo!, no desatiendas mis súplicas, antes bien acógelas benignamente. Amén. También se ha incluido la Oración para la liberación del Coronavirus: Dios todopoderoso y eterno, de quien todo el universo recibe energía, existencia y vida, venimos a ti para invocar tu misericordia, pues aún hoy experimentamos la fragilidad de la condición humana en la experiencia de una nueva epidemia viral. Creemos que Tú diriges el curso de la historia de la humanidad y que tu amor puede cambiar nuestro destino para mejor, sea cual sea nuestra condición humana. Por eso te confiamos a los enfermos y a sus familias. Por el Misterio Pascual de tu Hijo, dale la salvación y el alivio a su cuerpo y a su espíritu. Ayuda a cada miembro de la sociedad a llevar a cabo su tarea, fortaleciendo el espíritu de solidaridad mutua. Apoya a los médicos y a los trabajadores de la salud, a los educadores y a los trabajadores sociales en el desempeño de su servicio. Tú que eres el consuelo en la fatiga y el apoyo en la debilidad, por la intercesión de la Santísima Virgen María y todos los santos quita todo mal de nosotros. Libéranos de la epidemia que nos golpea para que podamos volver tranquilamente a nuestras ocupaciones habituales y te alabemos y agradezcamos con un corazón renovado. En ti confiamos y a ti te elevamos nuestra súplica, a través de Cristo nuestro Señor. Amén. El Rector Mayor de los Salesianos, también invita para que la familia de Don Bosco y fieles cristianos realicen el martes 24 de marzo la Consagración del mundo a María Auxiliadora: ¡Oh Santísima e Inmaculada Virgen María, tiernísima Madre nuestra y poderoso Auxilio de los Cristianos! Nosotros nos consagramos enteramente a tu dulce amor y a tu santo servicio. Te consagramos la mente con sus pensamientos, el corazón con sus afectos, el cuerpo con sus sentidos y con todas sus fuerzas, y prometemos obrar siempre para la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas. Tú, pues, ¡oh, Virgen incomparable! que fuiste siempre Auxilio del Pueblo Cristiano, continúa, por piedad, siéndolo especialmente en estos días. Humilla a los enemigos de nuestra religión y frustra sus perversas intenciones. Ilumina y fortifica a los obispos y sacerdotes y tenlos siempre unidos y obedientes al Papa, maestro infalible; preserva de la irreligión y del vicio a la incauta juventud; promueve las vocaciones y aumenta el número de los ministros, a fin de que, por medio de ellos, el reino de Jesucristo se conserve entre nosotros y se extienda hasta los últimos confines de la tierra. Te suplicamos ¡oh, dulcísima Madre! que no apartes nunca tu piadosa mirada de la incauta juventud expuesta a tantos peligros, de los pobres pecadores y moribundos y de las almas del Purgatorio: sé para todos ¡oh María! dulce Esperanza, Madre de Misericordia y Puerta del Cielo. Te suplicamos, gran Madre de Dios, que nos enseñes a imitar tus virtudes, particularmente la angelical modestia, la humildad profunda y la ardiente caridad, a fin de que, por cuanto es posible, con tu presencia, con nuestras palabras y con nuestro ejemplo, representemos, en medio del mundo, a tu Hijo, Jesús, logremos que te conozcan y amen y podamos, llegar a salvar muchas almas. Haz, ¡oh, María Auxiliadora! que todos permanezcamos reunidos bajo tu maternal manto; haz que en las tentaciones te invoquemos con toda confianza; y en fin, el pensamiento de que eres tan buena, tan amable y tan amada, el recuerdo del amor que tienes a tus devotos, nos aliente de tal modo, que salgamos victoriosos contra el enemigo de nuestra alma, en la vida y en la muerte, para que podamos formarte una corona en el Paraíso. Así sea. La medalla de María Auxiliadora, protectora ante el mal Los salesianos también están recomendado llevar en el cuello la medalla de María Auxiliadora, tal como lo hizo el propio San Juan Bosco con sus hijos espirituales en el Oratorio de Turín cuando llegó, en el año 1854, la peste del Cólera. El santo pidió a los jóvenes lo siguiente viéndose libres del peligro: "Si cumplís lo que yo os digo, os libraréis del peligro. Ante todo debes vivir en gracia de Dios, llevar al cuello una medalla de la Santísima Virgen que yo bendeciré y regalaré a cada uno y rezará cada día un padrenuestro, un avemaría y un gloria con la oración de san Luis Gonzaga, añadiendo la jaculatoria: Líbramos, Señor, de todo mal" (Ver: Las armas espirituales que propone San Juan Bosco para combatir la peste). Como relata el Padre Ángel Peña, OAR, en el libro "Vivencias de Don Bosco", hubo otros casos en que se comprobó la protección de la Virgen a quienes portaban la medalla de la Auxiliadora y siguieron los consejos de Don Boco. Esto ocurrió con las hermanas de San José quienes antes de partir a Pinerolo para asistir a los enfermos de Cólera, pidieron a Don Bosco la medalla y su bendición; todas las religiosas regresaron sanas y salvas. Y en una carta que escribió el santo el 27 de julio de 1886, indicó que para estar libres del cólera era necesario: Llevar siempre al cuello o consigo la medalla de la Virgen, invocar frecuentemente: "María Auxiliadora, ruega por nosotros", y recibir con frecuencia los santos sacramentos de la confesión y comunión. Con información de ANS y "Vivencias de Don Bosco", Padre Ángel Peña, OAR. Contenido publicado en es.gaudiumpress.org, en el enlace https://es.gaudiumpress.org/content/107986-Ante-amenaza-de-Coronavirus--Salesianos-consagraran-el-mundo-a-Maria-Auxiliadora#ixzz6Gu9mEAf9 Se autoriza su publicación desde que cite la fuente.

‪Todos los derechos reservados www.es.gaudiumpress.org (c)‬ https://es.gaudiumpress.org/content/107986-Ante-amenaza-de-Coronavirus--Salesianos-consagraran-el-mundo-a-Maria-Auxiliadora. ‪Se autoriza la publicación desde que se cite la fuente.‬

26 de marzo de 2019

Nuestra Señora de Monserrat

Del sitio web Aleteia:

El culto de la Virgen de Montserrat se remonta más allá de la invasión de España por los árabes. La imagen, ocultada entonces, fue descubierta en el siglo IX. Para darle culto, se edificó una capilla a la que el rey Wifredo el Velloso agregó más tarde un monasterio benedictino. 

Los milagros atribuidos a la Virgen de Montserrat fueron cada vez más numerosos y los peregrinos que iban hacia Santiago de Compostela los divulgaron.

 Así, por ejemplo, en Italia se han contado más de ciento cincuenta iglesias o capillas dedicadas a la Virgen de Montserrat, bajo cuya advocación se erigieron algunas de las primeras iglesias de México, Chile y Perú, y con el nombre de Montserrat han sido bautizados monasterios, pueblos, montes e islas en América.

No se conoce el origen de la estatua. Cuenta la leyenda que unos pastores estaban pastando sus ovejas cerca de Montserrat y descubrieron la imagen de madera en una cueva, en medio de un misterioso resplandor y cantos angelicales.

Por órdenes del obispo de llevarla a la catedral, comenzó la procesión, pero no llegó a su destino, ya que la estatua se empezó a poner increíblemente pesada y difícil de manejar. Entonces fue depositada en una ermita cercana, y permaneció allí hasta que se construyó el actual monasterio benedictino. 

La virgen es de talla románica de madera. Casi toda la estatua es dorada, excepto la cara y las manos de la Virgen y del Niño. Estas partes tienen un color entre negro y castaño. 

A diferencia de muchas estatuas antiguas que son negras debido a la naturaleza de la madera o a los efectos de la pintura original, el color oscuro de Nuestra Señora de Montserrat se le atribuye a las innumerables velas y lámparas que durante siglos se han encendido ante la imagen día y noche.

 En virtud de esta coloración, la Virgen está catalogada entre las vírgenes negras. Por esto la llaman por cariño "La Moreneta" (La Morenita). La estatua goza de gran estima como un tesoro religioso y por su valor artístico.

La estatua está sentada y mide 95 cm., un poco más de tres pies de altura. De acuerdo con el estilo románico, la figura es delgada, de cara alargada y delicada expresión. Una corona descansa sobre la cabeza de la Virgen y otra adorna la cabeza del Niño Jesús, que está sentado en sus piernas. 

Tiene un cojín que le sirve de banquillo o taburete para los pies y ella está sentada en un banquillo de patas grandes, con adornos en forma de cono. 

El vestido consiste en una túnica y un manto de diseño dorado y sencillo. La cabeza de la Virgen la cubre un velo que va debajo de la corona y cae ligeramente sobre los hombros. Este velo también es dorado, pero lo realzan diseños geométricos de estrellas, cuadrados y rayas, acentuadas con sombras tenues.

La mano derecha de la Virgen sostiene una esfera, mientras la izquierda se extiende hacia adelante con un gesto gracioso. El Niño Jesús está vestido de modo similar, por supuesto, con excepción del velo. Tiene la mano derecha levantada, dando la bendición, y la izquierda sostiene un objeto descrito como un cono de pino.

La estatua está ubicada en lo alto de la pared de una alcoba que queda detrás del altar principal. Directamente detrás de esta alcoba y de la estatua se encuentra un cuarto grande, llamado el Camarín de la Virgen. Este camarín puede acomodar a un grupo grande de personas, y desde ahí se puede rezar junto al trono de la Santísima Madre. A este cuarto se llega subiendo una monumental escalera de mármol, decorada con entalladuras y mosaicos.

El nombre de Montserrat, catalán, se refiere a la configuración de las montañas en donde se ubica su monasterio. 

Las piedras allí se elevan hacia el cielo en forma de sierra. Monte + sierra: Montserrat.

Entre los santos que visitaron el lugar venerado se encuentran S. Pedro Nolasco, S. Raymundo de Peñafort, S. Vicente Ferrer, S. Francisco de Borja, S. Luis Gonzaga, S. José de Calasanz, S. Antonio María Claret y S. Ignacio de Loyola, que, siendo aún caballero, se confesó con uno de los monjes y pasó una noche orando ante la imagen de la Virgen. A unas cuantas millas queda Manresa, un santuario de peregrinación para la Compañía de Jesús, la orden Jesuita fundada por San Ignacio, pues encierra la cueva en donde el santo se retiró del mundo y escribió sus Ejercicios Espirituales.


Los grandes poetas Goethe y Federico Schiller escribieron acerca de la montaña; y Beethoven murió en Viena, en una casa que había sido un antiguo estado feudal de Montserrat. Además de esto, el lugar se hizo famoso gracias a Richard Wagner, quien utilizó el sitio para dos de sus óperas, Parsifal y Lohengrin.


Oración a Nuestra Señora de Montserrat
Oh Madre Santa, Corazón de amor, Corazón de misericordia,
que siempre nos escucha y consuela, atiende a nuestras súplicas.
Como hijos tuyos, imploramos tu intercesión ante tu Hijo Jesús.
Recibe con comprensión y compasión las peticiones que hoy
te presentamos, especialmente [se hace la petición].
¡Qué consuelo saber que tu Corazón está siempre abierto
para quienes recurren a ti!
Confiamos a tu tierno cuidado e intercesión a nuestros
seres queridos y a todos los que se sienten
enfermos, solos o heridos.
Ayúdanos, Santa Madre, a llevar nuestras cargas en esta vida
hasta que lleguemos a participar de la gloria eterna y la paz con Dios. Amén.
Nuestra Señora de Montserrat, ruega por nosotros.