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6 de octubre de 2026

Nuestra Señora de Anjony

 


Traducido delsitio Interfaith Mary:

 En la capilla del castillo fortificado de Anjony, del siglo XV y magníficamente conservado, cerca del pueblo de Tournemire, en el departamento de Cantal, en Auvernia; probablemente del siglo XVII, madera pintada.

Dado que no se sabe nada sobre su origen y que comparte el patrón geométrico de las vestiduras de la mucho más famosa Virgen Negra de Le-Puy, es muy posible que haya sido creada como una copia de esta última. Las posturas de las manos de la madre y el niño difieren ligeramente de las de Le-Puy, pero coinciden exactamente con las de Nuestra Señora de las Nieves en Aurillac, quien definitivamente se considera una copia de Nuestra Señora de Le-Puy.

Aunque es una Virgen humilde sin historias de milagros que la caractericen, me encantan sus rasgos negroides y su aspecto sencillo y exótico.

Esta Virgen es un ejemplo perfecto del tipo de Virgen conocido como "Sede de la Sabiduría" o "Majestad". Estas se caracterizan por la madre sentada en un trono antiguo sin respaldo o con un respaldo bajo, sosteniendo al niño directamente en su regazo, y ambos mirando al frente. En estas imágenes no encontrarás ojos recatadamente bajos, sino una mirada directa y poderosa.

En el lenguaje del simbolismo medieval, esto significa que María es el trono de Jesús, la Sede de la Sabiduría. De su regazo brotan la sabiduría y el poder. Se la representa como la encarnación cristiana de la Dama de la Sabiduría, un personaje descrito en la Biblia hebrea (el Antiguo Testamento) como la primera compañera o el rostro femenino de Dios, a través de quien Él atrae a las personas hacia sí. 

Gran parte de lo que dice el Antiguo Testamento sobre la Sabiduría se atribuye posteriormente al Espíritu Santo y a Cristo, pero también a su madre. A continuación se presentan algunos extractos del Libro de la Sabiduría, capítulos 7-9: 7:21-27: "Aprendí tanto lo oculto como lo evidente; pues la Sabiduría, artífice de todo, me enseñó. Pues en ella hay un espíritu inteligente, santo, único… todopoderoso, que todo lo ve y que impregna todos los espíritus. … Ella penetra e impregna todas las cosas por razón de su pureza. Pues ella es un resplandor del poder de Dios y una efusión pura de la gloria del Todopoderoso; … ella es el resplandor de la luz eterna, el espejo inmaculado del poder de Dios, la imagen de su bondad. Y ella, que es una, puede hacer todas las cosas… Y al pasar de alma en alma a lo largo de los siglos, engendra amigos de Dios y profetas". 8:1: "En verdad, ella se extiende poderosamente de un extremo a otro y gobierna bien todas las cosas". 9:9: "Ahora bien, contigo [Dios] está la Sabiduría, que conoce tus obras y estuvo presente cuando creaste el mundo".

María heredó el título de "Sede de la Sabiduría" de la diosa egipcia Isis, quien, al igual que María, solía ser representada con su hijo Horus en su regazo. En Egipto estaba claro que quienquiera que se sentara en el regazo de la Gran Diosa recibía su poder de ella. Por eso, los faraones solían representarse a sí mismos sentados en este trono divino de la sabiduría como justificación de su poder.

A muchos cristianos les incomoda la idea de que el poder de Jesús provenga de su Madre, por lo que prefieren interpretar a Jesús como la encarnación de la Sabiduría y a María como el mero asiento en el que se presenta su sabiduría. No obstante, a los devotos de María no les cuesta verla como el rostro primordial de la Dama de la Sabiduría y a su Hijo como una expresión y manifestación de ese mismo rostro.

2 de junio de 2026

Nuestra Señora del Magnificat

 


Del sitio Eco Católico:

A propósito de la celebración a Nuestra Señora de Los Ángeles durante el mes de agosto, tengo nuevamente el honor de plasmar en el prestigioso periódico Eco Católico, más que un texto, esta “polifonía” de las Sagradas Escrituras.

He querido reflexionar acerca de, lo que considero, es una majestuosa expresión bíblica relatada por San Lucas en su evangelio, específicamente en el capítulo 1, versículos del 46 al 55; la cual reconocemos como El Magnificat.

De este cántico podemos recoger abundantes luces por su rica enseñanza e ilustrar brevemente su composición teológica y espiritual.

Son notables en importancia y belleza las palabras que se generaron en el espíritu de la Virgen y fueron evocadas por sus labios.

Vienen a mi memoria los inicios de mi vida monástica, cuando leí por primera vez el libro “El Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen” de San Luis María Grignion de Montfort y me encontré con este texto icónico: “Recitarán frecuentemente el Magnificat -a ejemplo de la Beata María d’Oignies y de muchos otros santos- para agradecer a Dios las gracias que otorgó a la Santísima Virgen. El Magnificat es el único cántico compuesto por la Santísima Virgen, o mejor, en Ella por Jesucristo, que hablaba por boca de María. Es el mayor sacrificio de alabanza que Dios ha recibido en la ley de la gracia. Es el más humilde y reconocido; a la vez, el más sublime y elevado de todos los cánticos. En él hay misterios tan grandes y ocultos, que los ángeles los ignoran”.

A lo largo de más de 20 años, sigo experimentando realmente la belleza y la riqueza de este inspirado cántico y su efecto espiritual en mi vida sacerdotal.

Nos lo explica bellamente el Papa emérito Benedicto XVI: “La Madre del Señor profetiza las alabanzas marianas de la Iglesia para todo el futuro, la devoción mariana del pueblo de Dios hasta el fin de los tiempos. Al alabar a María, la Iglesia no ha inventado algo 'ajeno' a la Escritura: ha respondido a esta profecía hecha por María en aquella hora de gracia”.

En este canto maravilloso se refleja toda el alma, toda la personalidad de María. Podemos decir que este canto es un retrato, un verdadero icono de María, en el que podemos verla tal cual es.

Quisiera destacar sólo dos puntos de este gran canto. Comienza con la palabra Magníficat: mi alma “engrandece” al Señor, es decir, proclama que el Señor es grande. María desea que Dios sea grande en el mundo, que sea grande en su vida, que esté presente en todos nosotros. No tiene miedo de que Dios sea un “competidor” en nuestra vida, de que con su grandeza pueda quitarnos algo de nuestra libertad, de nuestro espacio vital. Ella sabe que, si Dios es grande, también nosotros somos grandes. No oprime nuestra vida, sino que la eleva y la hace grande precisamente con el esplendor de Dios.

Una segunda idea nos conduce a reflexionar que aunque  esta poesía de María es totalmente original, al mismo tiempo, es un “tejido” hecho completamente con “hilos” del Antiguo Testamento. Denota  que María, por decirlo así, “se sentía como en su casa” en la Palabra de Dios y vivía inmersa dentro de Ella.  En efecto, hablaba con palabras de Dios, pensaba con palabras de Dios; sus pensamientos eran los pensamientos de Dios; sus palabras eran las palabras de Dios. Estaba penetrada de la luz divina; y por eso era tan espléndida, tan buena; por eso irradiaba amor y bondad.

María recibía en todo tiempo también la luz interior de la sabiduría. Quien piensa con Dios, piensa bien; y quien habla con Dios, habla bien, tiene criterios de juicio válidos para todas las cosas del mundo, se hace sabio, prudente y, al mismo tiempo bondadoso y manso. Se hace fuerte y valiente con la fuerza de Dios, que resiste al mal y promueve el bien en el mundo.

Doy gracias al Señor, por la benevolente y fecunda colaboración de Su Espíritu Santo de promover en mi corazón, por intercesión de La Virgen María, una escucha renovada de la palabra de Dios, que es un elemento indispensable de la nueva evangelización.

Hoy deseo que el eco de estas palabras resuenen, de igual forma, en el corazón de cada persona, convirtiendo este himno único en una oración diaria.

Muy a propósito, es muy atinado y beneplácito de Dios, repetir las altas expresiones del cántico de María en su “Magníficat”, como una locución de acción de Gracias,  particularmente después de la Sagrada Comunión.

Nos dirigimos entonces ahora en oración a María Santísima, a quien veneramos en Costa Rica como Nuestra Señora de los Ángeles:

“Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón.

Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes.

A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada.

Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia - como había anunciado a nuestros padres - en favor de Abraham y de su linaje por los siglos”.

27 - Agosto - 2022

 

6 de abril de 2026

Nuestra Señora "Virgo Fidelis"


Del sitio María Mediadora: 

 "...De entre tantos títulos atribuidos a la Virgen, a lo largo de los siglos, por el amor filial de los cristianos, hay uno de profundísimo significado: Virgo Fidelis, Virgen fiel. ¿Qué significa esta fidelidad de María?¿Cuáles son les dimensiones de esa fidelidad?

La primera dimensión se llama búsqueda. María fue fiel ante todo cuando, con amor se puso a buscar el sentido profundo del Designio de Dios en Ella y para el mundo. 'Quomodo fiet? -¿Cómo sucederá esto?', preguntaba Ella al Ángel de la Anunciación. Ya en el Antiguo Testamento el sentido de esta búsqueda se traduce en una expresión de rara belleza y extraordinario contenido espiritual: 'buscar el Rostro del Señor '. No habrá fidelidad si no hubiere en la raíz esta ardiente, paciente y generosa búsqueda; si no se encontrara en el corazón del hombre una pregunta, para la cual sólo Dios tiene respuesta, mejor dicho, para la cual sólo Dios es la respuesta.

La segunda dimensión de la fidelidad se llama acogida, aceptación. El 'quomodo fiet' se transforma, en los labios de María, en un 'fiat'. Que se haga, estoy pronta, acepto: éste es el momento crucial de la fidelidad, momento en el cual el hombre percibe que jamás comprenderá totalmente el cómo; que hay en el Designio de Dios más zonas de misterio que de evidencia; que, por más que haga, jamás logrará captarlo todo. Es entonces cuando el hombre acepta el misterio, le da un lugar en su corazón así como 'María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón'. Es el momento en el que el hombre se abandona al misterio, no con la resignación de alguien que capitula frente a un enigma, a un absurdo, sino más bien con la disponibilidad de quien se abre para ser habitado por algo – ¡por Alguien! – más grande que el propio corazón. Esa aceptación se cumple en definitiva por la fe que es la adhesión de todo el ser al misterio que se revela.

Coherencia, es la tercera dimensión de la fidelidad. Vivir de acuerdo con lo que se cree. Ajustar la propia vida al objeto de la propia adhesión. Aceptar incomprensiones, persecuciones antes que permitir rupturas entre lo que se vive y lo que se cree: esta es la coherencia. Aquí se encuentra, quizás, el núcleo más intimo de la fidelidad.

Pero toda fidelidad debe pasar por la prueba más exigente: la de la duración. Por eso la cuarta dimensión de la fidelidad es la constancia. Es fácil ser coherente por un día o algunos días. Difícil e importante es ser coherente toda la vida. Es fácil ser coherente en la hora de la exaltación, difícil serlo en la hora de la tribulación. Y sólo puede llamarse fidelidad una coherencia que dura a lo largo de toda la vida. El 'fiat' de María en la Anunciación encuentra su plenitud en el 'fiat' silencioso que repite al pie de la cruz. Ser fiel es no traicionar en las tinieblas lo que se aceptó en público.

De todas les enseñanzas que la Virgen da a sus hijos, quizás la más bella e importante es esta lección de fidelidad..." 

Extracto de Homilía
Catedral de Ciudad de México
26 - enero - 1979 

7 de marzo de 2026

Meditando el Rosario: Quinto Misterio Luminoso: La institución de la Eucaristía

 
Extraído del sitio Asalta el Cielo con tu Rosario:

Del sitio Misioneras de la Divina Revelación:

La narración más antigua de la institución de la Eucaristía es la que San Pablo hace en la primera carta a los Corintios. Esta narración es parte de un contexto de reprensión por los abusos en contra de la caridad que los corintios hacían respecto a los más pobres e indigentes.

En sus banquetes fraternos que seguían después de la Eucaristía y que tenían la finalidad de recordar las circunstancias históricas en las cuales la Eucaristía había sido instituida o de satisfacer las necesidades de las personas en la comunidad, se asistía a divisiones y a comportamientos faltantes de caridad hacia los más pobres que no tenían nada de comer, mientras que los ricos hacían sus banquetes. 

San Pablo reprende a los Corintios, haciéndoles entender que ese no era el modo justo para disponerse a la Cena del Señor y para recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo, alimento de vida eterna y escuela de caridad. San Pablo narra lo que sucedió durante la Cena del Señor, recordándoles así a los corintios la razón de sus reuniones: “Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido” (v.23). 

El binomio “recibir-transmitir”, tomado del vocabulario de la tradición rabínica, expresa la fidelidad a un dato recibido: Pablo, ha trasmitido, lo que él primero ha recibido, es decir, “El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, dio gracias, lo partió y dijo: 'Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía'. De la misma manera, después de cenar, tomó la copa, diciendo: 'Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban, háganlo en memoria mía'. Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor hasta que él vuelva (vv. 23-26). La formula de la consagración del pan: "Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes" (v. 24) expresa bien el aspecto de sacrificio y de redención del rito eucarístico y la presencia real de Cristo.

Con respecto a la consagración del cáliz, San Pablo usa una formula diferente a la que usa San Mateo (26,26 ss) y San Marcos (14,22 ss) diciendo: "Esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza", poniendo de esta forma el acento en la nueva alianza con la cual Cristo, con su sangre, sustituye la antigua alianza, también esa estipulada con sangre, entre Dios e Israel. Ya sea después de la primera formula, que después de la segunda, a diferencia del Evangelio de San Lucas (22,19 s), San Pablo agrega: "«Hagan esto en memoria mía" (vv. 24.25). de este modo San Pablo subraya que el rito Eucarístico es el memorial de la Ultima Cena que se diferencía del rito sacrifical del cordero del Antiguo Testamento, en el cual se recuerda la liberación de los Hebreos de Egipto. En el Antiguo Testamento el Cordero Pascual era solo el recuerdo simbolico y evocador, mientras que la celebración Eucarística realiza y reproduce el sacrificio de Cristo. Es una memoria no solo evocativa, sino creadora del hecho al cual se refiere.

Juan Pablo II afirma en la enciclica “Ecclesia de Eucharistia” que en la celebración eucarística el sacrificio redentor de Cristo “se hace presente, perpetuándose sacramentalmente en cada comunidad que lo ofrece por manos del ministro consagrado… En efecto, "el sacrificio de Cristo y el sacrificio de la Eucaristía son, pues, un único sacrificio"… el único y definitivo sacrificio redentor de Cristo se actualiza siempre en el tiempo” (n. 12). Si se tratara solo de una presencia simbolica, San Pablo no podria decir que “Por eso, el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente tendrá que dar cuenta del Cuerpo y de la Sangre del Señor” (1Cor 11,27). 

Ahora, para que el rito eucarístico sea verdadero memorial, es necesario que quien lo cumple se haya invertido en Cristo mismo de un poder especial de consagración. Las palabras pronunciadas por Jesús en la Última Cena: “Hagan esto en memoria mia”, eran dirigidas solo a los apóstoles que en aquel preciso momento fueron ordenados sacerdotes por el mismo Cristo. Es por lo tanto, el sacerdote ministerial quien "cumple el sacrificio Eucarístico en persona de Cristo y lo ofrece a Dios a nombre de todo el pueblo" (Ecclesia de Eucharistia, n. 28). En persona de Cristo significa que el sacerdote, en el momento de la consagración se identifica sacramentalmente “con el Sumo y Eterno Sacerdote, que es el autor y el principal sujeto de su propio sacrificio, en el cual en verdad no puede ser sustituido por ninguno” (Ecclesia de Eucharistia, n. 29). “El ministerio de los sacerdotes, en virtud del sacramento del Orden, en la economía de salvación querida por Cristo, manifiesta que la Eucaristía celebrada por ellos es un don que supera radicalmente la potestad de la asamblea y es insustituible en cualquier caso para unir válidamente la consagración eucarística al sacrificio de la Cruz y a la Última Cena”. El Misterio eucarístico, por lo tanto, “no puede ser celebrado en ninguna comunidad si no es por un sacerdote ordenado” (Ecclesia de Eucharistia, n. 29). Demos gracias al Señor por el “don incomparable” de la Eucaristía y pidámosle que mande santos sacerdotes a la Iglesia para que se perpetúe en los siglos el sacrificio de la Eucaristía.

23 de enero de 2026

Los esponsales de Nuestra Señora y San José

 

Del sitio Gaudium Press:

Diversas voces se están haciendo escuchar para volver a instaurar en el calendario litúrgico la fiesta del esponsalicio de la Virgen Santísima con el Patriarca San José, que hasta 1961 se celebraba hoy 23 de enero.

Una de esas voces, no de poca importancia, es la de Luisella Scrosati, quien en La Nuova Bussola Quotidiana ha escrito con este fin la nota titulada Lo Sposalizio di Maria e Giuseppe, una festa da reintrodurre (Los esponsales de María y José, una fiesta a reintroducir). Entre otras razones para esta proposición, plantea que enviaría “un mensaje de extrema actualidad en tiempos de crisis del matrimonio”, pero también “de la vida consagrada”.

Retoma la filósofa italiana la argumentación expuesta en su momento por el otrora canciller de la Universidad de París, Jean Charlier de Gerson (1369-1420), a quien se le llamó Doctor Christianissimus, teólogo apasionado por la figura de San José, y quien “empleó numerosas energías para profundizar teológicamente la figura del padre putativo de Jesús y difundir su devoción. Él sostiene, por ejemplo, la santificación [de San José] en el vientre materno, de alguna manera análoga a aquella del Bautista”.

Pero su gran sueño era que “fuese reconocida y celebrada una fiesta litúrgica en honor de los esponsales del castísimo esposo con la Santísima Virgen”, y en este sentido escribió una epístola dirigida a todas las iglesias, una exhortación pública, un estudio titulado “Consideraciones sobre San José”, y hasta un poema de alrededor de 3.000 hexámetros latinos “y más de trescientas notas en dos volúmenes, que repasan los misterios de la vida de Cristo en relación con San José e introducen en la devoción católica la idea de una ‘trinidad’ terrenal, la de la Sagrada Familia”.

Es claro que Gerson recoge la doctrina Paulina (Efesios 5, 25-32) sobre el matrimonio como signo del matrimonio místico de Cristo con su Iglesia: “Maridos, amen a su esposa, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella”, dice el Apóstol. “Pero es de particular relevancia que la expresión del Apóstol, [Gerson] se atribuya al matrimonio de María y José, casi como para resaltar en este último una ejemplaridad arquetípica de todo matrimonio”, comenta Luisella Scrosati.

En las consideraciones del antiguo Canciller de la Universidad de París, el matrimonio de María y José “se eleva sobre todos los demás en cuanto a su capacidad de significar la unión entre Dios y la Iglesia, no sólo por la santidad moral de sus miembros, sino también por su característica de matrimonio contraído entre un hombre y una mujer a quien Gerson afirmaba que se le había concedido el privilegio singular de la santificación en el seno materno, es decir, de nacer sin pecado original”. Recordemos que aún no se había definido el dogma de la Inmaculada Concepción, pero ya Gerson sostiene la altísima conveniencia de que San José haya nacido sin pecado original, pues él fue “predestinado a ser no solo el Precursor del Hijo de Dios, como San Juan Bautista, del cual conocemos con certeza su santificación en el seno materno, pero también el Padre Putativo, por ser esposo castísimo de la siempre Virgen María”, expresa Scrosati.

Entretanto, la filósofa italiana quiere ir “un paso más adelante” que el propio Gerson, y recuerda que Juan Pablo II en Redemptoris Custos (n. 7) dice que “he aquí que en el umbral del Nuevo Testamento, como ya al comienzo del Antiguo, hay una pareja. Pero, mientras la de Adán y Eva había sido fuente del mal que ha inundado al mundo, la de José y María constituye el vértice, por medio del cual la santidad se esparce por toda la tierra. El Salvador ha iniciado la obra de la salvación con esta unión virginal y santa, en la que se manifiesta su omnipotente voluntad de purificar y santificar la familia, santuario de amor y cuna de la vida”. Es decir, si Cristo era el nuevo Adán, y la Virgen la nueva Eva, también al inicio del Nuevo Testamento hubo una nueva pareja, con carácter típicamente esponsal, la de María y José. Luisella Scrosati, desarrollará estas ideas:

“El texto es notable, dice la filósofa italiana, porque retoma la gran idea teológica de la ‘recapitulación’ de san Ireneo de Lyon, pero esta vez intercalando el matrimonio de María y José. Recordemos que la recapitulación considera la redención de los hombres como una renovación del orden antiguo, desfigurado por el pecado. Y por tanto el primer Adán es recapitulado/renovado en el nuevo, Jesucristo, como la primera Eva lo es en la segunda, María Santísima, constituyendo así una nueva pareja (Jesús-María) que renueva y reemplaza a la antigua (Adán-Eva). La inclusión del matrimonio esponsal María-José llena, podríamos decir, un vacío en el paralelo [ndr. el paralelo de la recapitulación], porque la relación entre Jesús y María fue místicamente esponsal, pero en sus relaciones humanas fue la de madre e hijo. Era, pues, oportuno que una pareja verdaderamente nupcial a nivel humano inaugurara los nuevos tiempos, recapitulando y superando a la pareja antigua, que marcó el comienzo de los tiempos antiguos. El matrimonio de María y José inaugura una ‘nueva creación’: Dios conduce una vez más al hombre la nueva Eva (cf. Genesis 2, 22), pero esta vez en una relación no sólo libre de toda concupiscencia, sino elevada a la virginidad perpetua que sella y garantiza la intervención directa de Dios tanto en la concepción como en la persona que nacerá”.

Es claro que “el matrimonio de María y José significa así la unión de Cristo y la Iglesia más que cualquier otro matrimonio de la Nueva Alianza”, pero no solo “se convierte en el arquetipo tanto del matrimonio cuanto de la virginidad y el celibato consagrados. La falta de consumación no quita en absoluto la completa donación mutua de los esposos, que llegan a ser verdaderamente dueños del cuerpo del cónyuge, sino la salvaguarda de su integridad en el servicio de Dios; su unión mantiene así la nota de la custodia de la virginidad, característica de la relación entre Cristo y la Iglesia, sin sacrificar la verdadera fecundidad, que Dios concede de manera misteriosa, superior a la concebida en la creación. Por tanto, es en este matrimonio donde Dios puso los orígenes de la vida cristiana, expresada tanto en la forma de vida matrimonial como en la de virginidad para el Reino de los Cielos. En verdad, ‘¡grande es este misterio!’”. Por tanto, la relación de María y José, al mismo tiempo que casta, es fecunda, como debe ser la del célibe consagrado con la comunidad a la que sirve.

En estos tiempos, de “crisis radical tanto del matrimonio como de la vida consagrada, podría ser una gran gracia reintroducir esta fiesta en el calendario litúrgico”, gracia para la Iglesia Universal, concluye Scrosati.

 

14 de diciembre de 2025

Las antífonas de Nuestra Señora de la O

 

Del sitio Gaudium Press:

Entre el 17 y el 23 de diciembre entramos propiamente en el período de la Semana de Preparación previa a la Navidad, antes de la llegada de Nuestro Señor, vivimos un período de expectación, por lo que durante esos días celebramos la memoria litúrgica de Nuestra Señora de la Expectación, Nuestra Señora del Parto o Nuestra Señora del Ó, de ahí también las antífonas del Ó.

Las "Antífonas del Ó" son pequeños estribillos que se cantan en la oración de la tarde (vísperas), en el canto del Magnificat: la Iglesia entona estos estribillos hasta el 23 de diciembre. Al recitarlas, alimentamos en nosotros los mismos sentimientos de la Virgen María y esperamos con alegría la venida de Nuestro Señor. Constituyen además un resumen de la teología del Adviento y expresan el deseo de salvación de la humanidad y la expectativa por la venida de Jesucristo, invocado con títulos mesiánicos del Antiguo Testamento.

Actualmente, estas antífonas están presentes en la oración de la Liturgia de las Horas, antes del canto evangélico de las vísperas, el Magnificat (Lucas 1, 46-55), y también en la aclamación del Evangelio en la misa. Además de prepararnos para la venida de Nuestro Señor Jesucristo, las antífonas se convierten en oraciones de agradecimiento a Dios por tantos bienes que nos ha dado. Incluso el canto del Magnificat es la expresión de gratitud de Nuestra Señora por tantos bienes que Dios ha hecho a favor de ella y de su pueblo.

Las antífonas están precedidas por el vocativo "oh", para que podamos rezarlas con toda confianza durante este tiempo de Adviento, exaltando la grandeza de Dios y las maravillas que Él ha realizado en nuestra vida. Que estas antífonas nos recuerden que la Navidad es, ante todo, esperar la venida de Cristo y no de Papá Noel, ya que Cristo es el mayor regalo que podemos recibir en Navidad.

Estas antífonas del ó fueron compuestas entre los siglos VII y VIII, siendo un compendio de cristología de la antigua Iglesia, un resumen expresivo del deseo de salvación, tanto de Israel en el Antiguo Testamento, que esperaba ansiosamente la venida del Mesías, como de la Iglesia en el Nuevo Testamento. Sin duda, el nacimiento de Jesús representa el deseo de salvación para todos los pueblos, no solo para los judíos, sino para toda la humanidad.

Al encender las velas de la corona de Adviento sentimos al Señor más cerca de nosotros, porque poco a poco la luz de Cristo ilumina las tinieblas. Del mismo modo, a medida que cantamos las antífonas del ó y nos acercamos a la séptima, sentimos que el Señor está cada vez más cerca. Esperemos al Señor con alegría y confianza, del mismo modo que esperaban el pueblo de Israel y la Virgen María.

La primera antífona del 17 de diciembre es:

Ó Sabiduría: que saliste de la boca del Altísimo,
 y llegaste hasta los confines de todo el universo 
y con fuerza y suavidad gobiernas el mundo entero:
¡oh, ven a enseñarnos el camino de la prudencia!

Jesús es la Palabra que se hizo carne, el Verbo encarnado entre nosotros. Dios, al crear el universo, utilizó la sabiduría, y esa sabiduría de Dios es la Palabra, y Cristo es la Palabra encarnada. Pidamos a Dios Padre que nos enseñe el camino de la prudencia y, tal y como nos orienta la espiritualidad de este tiempo de Adviento, permanezcamos en constante oración y vigilancia, y a partir de la Palabra de Dios, sabiduría eterna, podamos esperar al Señor que viene.

La segunda antífona del 18 de diciembre es:

Ó Adonai: guía de la casa de Israel,
que te apareciste a Moisés en la zarza ardiente 
y le diste tu ley en el Sinaí: 
¡ven a salvarnos con tu brazo poderoso!

Adonai se refiere al nombre con el que el pueblo de Israel se dirigía a Dios, lo que significaba, en cierto modo, reconocer la "señoría de Dios". Reconocer la "señoría" de Dios significa reconocer todo lo bueno que Dios ha hecho por su pueblo a lo largo de la historia de la salvación. Dios es el salvador y libertador de Israel, y los cristianos esperan ansiosamente la venida de Cristo.

La tercera antífona del 19 de diciembre es: 

"Oh raíz de Jesé": ¡Oh estandarte,
levantado en señal para las naciones!
Ante ti se callarán los reyes de la tierra, 
y las naciones implorarán misericordia: 
¡Ven a salvarnos! ¡Libéranos sin demora!.

Esta tercera antífona se refiere a lo que suplicamos al Señor durante este tiempo de Adviento: "¡Ven a salvarnos! Líbranos sin demora". Con el nacimiento del Mesías esperamos que Él nos libere a todos y nos traiga paz, justicia, perdón y misericordia. El niño Jesús nace en Belén, en Judea, para cumplir la profecía, ya que era la ciudad de David.

La cuarta antífona del 20 de diciembre es:

"Oh llave de David": 
Cetro de la casa de Israel, 
que abres y nadie cierra, que cierras y nadie abre: 
ven pronto y libera al hombre prisionero, 
que en las tinieblas y en la sombra de la muerte está sentado.

La llave es el símbolo del poder, Jesús pertenece a la dinastía davídica, Jesús es el sucesor de David en el reino de Israel, y luego Jesús le pasa las llaves a Pedro, que le sucede en el reinado davídico, con el fin de restaurar el reino de Israel. El Mesías, Jesús de Nazaret, recibió del Padre todo el poder en el cielo y en la tierra, en sus manos están "las llaves del Reino".

La quinta antífona del 21 de diciembre es: 

"Oh sol naciente": justiciero, resplandor de la Luz eterna:
¡Oh, ven y ilumina a los que yacen en las tinieblas 
y en la sombra del pecado y de la muerte, están sentados!.

Jesús es la luz del mundo, Él viene a iluminar nuestras tinieblas, por eso, durante el tiempo de Adviento encendemos cada domingo las velas de la corona de Adviento, y Juan Bautista, como precursor, vino a llamar a los hijos de Israel para que salieran de las tinieblas y buscaran el camino de la luz. Juan predicaba un bautismo de conversión y Jesús bautizaba en agua y en espíritu.

La sexta antífona del 22 de diciembre es: 

"Oh Rey de las Naciones": Deseado de los pueblos; 
oh Piedra angular, que unes a los opuestos: 
Oh, ven y salva a este hombre tan frágil, 
que un día creaste del barro de la tierra!

La llegada del Mesías es esperada por todos los pueblos, Él es el Dios de la paz, el príncipe de las naciones que vino a gobernar Israel con "cetro de hierro", pero en lugar de tomar las armas o los palos, el Mesías enseñó a todos el camino del amor. El Reino de Jesús no es de este mundo, sino del Reino eterno, donde muchos de nosotros deseamos estar.

La séptima antífona del 23 de diciembre es:

 "Oh Emanuel": Dios con nosotros, nuestro Rey Legislador, 
Esperanza de las naciones y Salvador de los pueblos; 
Ven, por fin, a salvarnos, oh Señor y Dios nuestro! 

El Mesías es Emanuel, Dios con nosotros, el príncipe de la paz, Él es esperado desde siempre por todos. Nosotros, los cristianos, esperamos la segunda venida de Cristo, por eso repetimos siempre: "Ven, Señor Jesús". Mientras que los judíos aún esperan la primera venida del Mesías. Por eso, en esta Navidad, esperemos que el Señor nazca en nuestro corazón y podamos repetir "Ven, Señor Jesús". El niño que nacerá en la noche de Navidad es definitivamente la presencia de Dios entre los hombres, vino a mostrarnos el camino del amor y a mostrar a todos la salvación.

Tomemos estas antífonas y meditemos cada día preparando nuestro corazón y nuestra vida para celebrar la Navidad del Señor. Que podamos llevar dentro de nosotros los mismos sentimientos que Nuestra Señora llevaba en ese momento y que podamos envolver al mundo con la luz de Cristo.

arzobispo de Río de Janeiro.

3 de diciembre de 2025

Nuestra Señora del Cuello Largo


Del sitio Artes Velata:

Francesco Mazzola (1503-1540), conocido como Parmigianino por su ciudad natal, es sin duda uno de los artistas más originales del manierismo italiano. A través de sus Vírgenes, creó un nuevo canon de belleza femenina ideal e irreal; liberó la materia de una referencia demasiado rigurosa a la verosimilitud naturalista, a la constitución natural de los tejidos, el cabello, los miembros y la piel. El cuerpo excesivamente esbelto, el cuello alargado similar al de un cisne, la cabeza pequeña y afilada, las manos diáfanas, la carne suave y rosada de la Virgen de cuello largo se presentan como el resultado de su investigación.

La obra fue encargada por Elena Baiardi para su capilla en la Iglesia de los Siervos en Parma y pintada alrededor de 1535. Quedó parcialmente inacabada en el estudio del pintor debido a su prematura muerte, y no llegó a su destino hasta 1542. La figura de María domina el primer plano; detrás de ella, un fuste de columna sin capitel es el único elemento completado por el artista de lo que debería haber sido un templo monumental (quizás el Templo de Salomón, lugar de sabiduría); el espacio que la rodea es simbólico y misterioso y la Virgen aparece hermética, abstracta, inalcanzable, vestida con ropas que parecen impalpables, aislada en su belleza.

El sistema perspectivo es ambiguo y resulta difícil comprender la entidad de las distancias, por lo que no se puede decir cuán alto es realmente el delgado San Jerónimo con cartela (a la derecha), que ópticamente resulta muy cercano al grupo en primer plano y, por lo tanto, microscópico.

En un cuadro tan sofisticado en cuanto a contenido y resultados formales, la curiosa elección iconográfica es precisa: la columna, símbolo de pureza incorruptible y, por tanto, de la Inmaculada Concepción, remite directamente a la Virgen, y también el cuello de María, según la simbología medieval, presenta una analogía formal precisamente con la columna. De hecho, la columna es uno de los principales atributos marianos. Su simbolismo tiene su origen en el Antiguo Testamento: en el Cantar de los Cantares, de hecho, el cuello de la "esposa" se compara precisamente con una columna. Este pasaje se retoma en un himno medieval que dice: "Tu cuello es como una columna, torre de marfil". Sin embargo, en la obra de Parmigianino, el tema de la columna se amplía y todo el cuerpo insiste en esta comparación.

La preciosa ánfora ovalada que sostiene uno de los ángeles apiñados asimétricamente a la izquierda es, por otra parte, símbolo de la Virgen, considerada el "vaso mísitico" en el que tuvo lugar la concepción, es decir, el inicio del proceso que llevaría a Cristo a la cruz. De hecho, el Niño, representado como en una Piedad, duerme abandonado en el regazo de su madre, probablemente prefigurando su futura muerte, mientras que en la superficie convexa de la ánfora se refleja milagrosamente en la imagen de su futura crucifixión.

9 - Julio - 2020  

23 de noviembre de 2025

Nuestra Señora de Guadalupe en la renovada Notre Dame de París


Del sitio Aleteia:

La catedral de Notre Dame de París está totalmente restaurada y abierta para los fieles de todo el mundo. Entre sus 29 capillas, se encuentra una especialmente cercana a México: la capilla de la Virgen de Guadalupe. Conócela.

Con el replique de las campanas, la procesión de más de 100 estandartes y la bendición del altar, entre muchos otro ritos, la catedral de Notre Dame de París quedó inaugurada y lista para recibir a fieles y turistas que, después de cinco años de trabajos de restauración, podrán volver a ingresar para rezar y maravillarse con su belleza.

Además del coro y la nave, los visitantes podrán conocer las 29 capillas que pretenden evangelizar en todos los niveles. Algunas de estas capillas fueron rebautizadas, como la que ahora está dedicada a santo Tomás de Aquino (antes a santa Ana), o la capilla de san Vicente de Paúl (antes de san José).

Sin embargo, la capilla de Nuestra Señora de Guadalupe permanece presente en este recinto histórico.

En 1938, el episcopado mexicano pidió permiso al Papa Pio XII para coronar a la Guadalupana en la catedral de París; sin embargo, el inicio de la segunda guerra mundial retrasó su llegada hasta el 26 de abril de 1949, cuando la Virgen de Guadalupe por fin fue coronada en la capilla construida en su honor.

La réplica enviada era exacta, con las mismas dimensiones que el ayate de Juan Diego. Durante el incendio de 2019, sorprendentemente, no presentó ningún daño.

La capilla se encuentra en la nave sur, a un costado de la capilla de la Virgen de Czestochowa. Y será aquí en donde la comunidad de hispanos celebre cada 12 de diciembre, como lo hacían antes del devastador incendio.

Es tradición que los fieles se reúnan para la celebración de la Misa y para las tradicionales mañanitas con mariachi.

La edición francesa de Aleteia reportó que la catedral propone una ruta de peregrinación que comienza por la nave izquierda. De esta forma, el visitante puede ver que “Dios promete, desde el principio, la reconciliación y la recuperación de la humanidad después del pecado original”.

La nave norte fue rebautizada como “Callejón de la Promesa” y cada capilla recibió una figura del Antiguo Testamento. El recorrido inicia por la capilla de Noé, que recuerda el primer anuncio de salvación de toda la creación; y termina con la capilla dedicada a Elías, que anuncia finalmente la inminencia de la venida del Mesías y la reconciliación definitiva.

La nave sur también fue renombrada; ahora tiene el nombre de “Avenida Pentecostés” y cuenta con siete capillas asociadas a los dones del Espíritu Santo. Además, siendo la catedral de la diócesis de París, estas capillas llevan ahora el nombre de un gran número de santos parisinos.

 11 - diciembre - 2024

15 de octubre de 2025

Nuestra Señora del Parto de Palhoça


Del sitio Vidas Santas:

 El culto de Nuestra Señora del Parto, se deriva de los primeros siglos de la era cristiana. La primera imagen que se encuentra en Roma, en uno de los arcos del Cementerio Mayor.

El icono es el siglo IV y en él la Virgen está en posición orante, con los brazos abiertos, con el Niño Jesús delante del pecho. También, es el intento pionero para representar a María a sola en su maternidad. Sin embargo, las controversias doctrinales eran muchas, causadas por las herejías que habían surgido fuera y dentro de la Iglesia. Por lo tanto, en el 431, el Concilio de Éfeso proclamó el dogma de la Maternidad Divina de María.

Como la imagen de la Virgen orante del cementerio mayor, se realizó de acuerdo a la doctrina ortodoxa oficial, según la cual Cristo y María eran una sola carne, Ella inspiró el icono mariano más extendido en todo Oriente y Occidente, desde la época bizantino. Se trata de Nuestra Señora ‘Platytera’, es decir, “más allá del cielo", que presenta a María orante con el niño envuelto, que simboliza la maternidad.

En este icono, la Virgen está pintada frontalmente en una actitud majestuosa y seria, cuya mirada está dirigida hacia un punto más allá del espectador. La Madre toma al niño entre sus brazos y lo presenta a los hombres para que se fijen en él y le sigan. De este modo está representado el lugar de María en la historia de la salvación: la aceptación de la invitación divina a ser Madre de Dios y su ejemplo como primera discípula aventajada. En la seriedad de su rostro se puede percibir el final que le fue vaticinado por el anciano Simeón cuando la Presentación en el templo. En el fondo, en rojo, destacan las letras MP y OY que proceden de la expresión en lengua griega “Madre de Dios” (MATEP OEOY).

En Italia, desde la época medieval, aparecen las imágenes de la Virgen del Parto sustituyendo el símbolo que representa el disco por la representación natural de la cintura alta y recurvada sobre su vientre ligeramente sobresaliente de María, característica exclusiva de la pintura occidental.

Luego vino la representación de la Virgen en el estado real de embarazo. En ella, la Virgen está sola, de pie o sentada en la posición frontal y, visiblemente esperando al Hijo de Dios.

El único elemento que la distingue de una mujer común embarazada, el libro errado apoyado en el vientre, una alusión al Verbo Encarnado. El libro es de hecho una representación del Antiguo Testamento, y por lo tanto la Palabra de Dios, que se encarna por medio de María.

 2013 

31 de agosto de 2025

Nunca estamos solos Dios y María nos protegen

 

Del sitio Aleteia:

Meditando sobre la Anunciación a la Virgen María, el papa Francisco señaló que las palabras del ángel "alegraos" y "no tengas miedo" son también un mensaje para nosotros.

Durante la audiencia general del 22 de enero de 2025, el Papa Francisco advirtió a quienes, por miedo, van "a la bruja" para que les "lea la mano", instándoles en cambio a caminar "sin miedo" con Jesús. También presentó a la Virgen María como modelo de confianza, recordando el momento en que aceptó "la misión más grande" jamás confiada a un ser humano.

El Pontífice retomó su ciclo de meditaciones para el Jubileo 2025 dedicado a "Jesucristo, nuestra esperanza". Esta vez comentó las palabras de la Anunciación, pronunciadas por el ángel Gabriel para advertir a María de su futura maternidad.

Las primeras palabras del ángel, "Alegraos", son una "invitación a la alegría" y ya habían sido pronunciadas por los profetas del Antiguo Testamento para anunciar la venida del Mesías, dijo el Papa Francisco. Señaló que a continuación el ángel describe a la Virgen como "llena de gracia", signo de que Dios "ya había habitado" en el corazón de María, convirtiéndola en su "obra maestra".

Entonces el ángel Gabriel tranquilizó a la joven diciéndole: "No tengas miedo". Dios "nos lo dice también a nosotros", comentó el Pontífice al dejar su texto. Se dirigió en particular a quienes "van a la bruja" por miedo al futuro para que "es lea la mano". "Por favor", protestó, condenando implícitamente esta práctica, antes de repetir tres veces: "No tengáis miedo". "Nunca estamos solos", prosigue, subrayando la protección de la Virgen María y la presencia constante de Dios como “compañero de viaje”.

En una audiencia general celebrada el pasado mes de septiembre, el Pontífice declaró que el diablo se esconde detrás de la superstición. "Nuestro mundo tecnológico y secularizado está lleno de magos, ocultistas, espiritistas, astrólogos, vendedores de hechizos y amuletos y, por desgracia, de verdaderas sectas satánicas", lamentó.

"El cristiano no cree en supersticiones, como la magia, las cartas, los horóscopos u otras cosas de este tipo", advirtió el 266º Papa durante un Ángelus en julio de 2023. Lamentó que a muchos cristianos se les lean las palmas de las manos.

Continuando con su magisterio, el Papa subrayó hasta qué punto la Virgen se sentiría sobrecogida por el anuncio de esta "maternidad única" y buscaría comprenderla "en lo más profundo de su ser". "Y es allí, en su corazón abierto y sensible, donde escucha la invitación a confiar plenamente en Dios", declaró.

Iluminada "por la confianza" en Dios, la Virgen "emprende así la misión más grande jamás confiada a una mujer, a una criatura humana", concluyó el Papa Francisco, poniendo a María como modelo de escucha y acogida de la Palabra de Dios.

5 de mayo de 2025

Nuestra Señora de la Concepción de Flandes

 

Del sitio Muéstrame tu Rostro:

La advocación de Nuestra Señora de la Concepción en Flandes, específicamente en el Convento Capuchino de Donay, es un relato lleno de historia y devoción que se remonta al año 1553. Según el Abad Orsini, en este convento se venera una imagen de la Inmaculada Concepción que fue milagrosamente preservada del fuego en aquel año. Donay, hoy conocida como Douai en Francia, fue en tiempos medievales una región próspera y poblada de Flandes, famosa por su mercado textil. Ubicada a orillas del río Scarpe, a 25 kilómetros de Arras, esta comuna del norte de Francia tiene una rica historia que abarca desde su pertenencia al Ducado de Borgoña en 1384, hasta su integración definitiva a Francia en 1668 tras ser tomada por el ejército francés.

Durante el Renacimiento, Douai fue el hogar de la Universidad de Douai, fundada en 1562, así como de un priorato benedictino establecido en 1605. Fue en esta ciudad donde se publicó en 1609 una traducción del Antiguo Testamento, que junto al Nuevo Testamento de Rheims dio origen a la famosa Biblia Douay-Rheims, considerada el estándar de la Biblia católica completa. Sin embargo, la historia de Douai también está marcada por la destrucción, especialmente durante las guerras y revoluciones que azotaron la región. Durante los asedios de 1710 y 1712, la ciudad fue casi completamente arrasada por el ejército británico.

En cuanto al Convento Capuchino de Donay, la información es escasa. La única referencia que se encuentra es en la vida del beato Juan Woodcock, OFM, nacido en 1603, quien se unió a los franciscanos ingleses en Douai y pasó parte de su vida en este convento antes de retirarse debido a la enfermedad. Aunque la historia de Nuestra Señora de la Concepción en Flandes está marcada por la incertidumbre y la falta de información precisa, su devoción perdura a través de los siglos, recordándonos la importancia de la fe y la protección divina en tiempos de adversidad.

19 de febrero de 2025

Nuestra Señora de Hasselth

 


Del sitio Christian Pure:

Desde hace 340 años, en la ciudad de Hasselt, al noreste de Bélgica, se celebra cada siete años un gran acontecimiento mariano, en honor de la "Virga Jesse", mediante procesiones, liturgias e iniciativas culturales. Este año, se espera que decenas de miles de personas asistan a la 47ª reunión, del 11 al 25 de agosto.

"Virga Jesé", que se traduce como "tronco de Jesé", es un término antiguo para designar a la Virgen María. En el Antiguo Testamento, el profeta Isaías predice el nacimiento de Cristo con estas palabras "Saldrá una rama del tronco de Jesé, padre de David; un retoño brotará de sus raíces" (Is 11,1). La tradición cristiana ha dado a la madre de Cristo, descendiente de la tribu de David, el saludo de "raíz de Jesé".

La celebración septenal de la Virga Jesse forma parte de una tradición de procesiones marianas en la Eurorregión Mosa-Rin, que reúne parte de Flandes en Bélgica, la parte sudoriental de Holanda y la parte occidental de Alemania. Las festividades septenales se celebran en Tongeren (Bélgica), Susteren (Holanda) y Aquisgrán (Alemania).

Este año, la ciudad de Hasselt, en Bélgica, ha organizado las fiestas en torno a su estatua mariana de la Basílica de Nuestra Señora. La estatua gótica de roble de María se venera en Hasselt desde el siglo XIV, y la tradición de las fiestas septenales comenzó en 1682. 

De un metro de altura y policromada, esta preciosa escultura está cargada de simbolismo. La túnica del niño Jesús, una mezcla de amarillo y marrón, hace referencia a lo divino y lo terrenal, según la sitio web oficial de la Virga Jesse de Hasselt.

Los habitantes de Hasselt sienten un gran apego por su Virgen, a la que han invocado en tiempos de calamidad a lo largo de generaciones. La Virgen de Hasselt recibió un reconocimiento oficial en una historia relatada en el sitio web de las fiestas. 

Durante el invierno de 1867, la peste bovina, una enfermedad vírica contagiosa que afecta a los animales de pezuña hendida, afectó gravemente a los rebaños de Hasselt, amenazando la supervivencia de los destiladores de jenever (antepasado de la ginebra moderna), especialidad local, debido a que utilizaban caballos. Como habían hecho durante siglos, los habitantes de Hasselt se refugiaron al pie de la Virga Jesse, iniciando una novena.

La enfermedad fue vencida y los habitantes, movidos por una profunda gratitud a su patrona, pidieron al Vaticano que coronara a la Virga Jesse. Roma accedió, y el 15 de agosto de 1867, la estatua recibió tales honores con la visita de un representante papal, Monseñor Xavier de Merode, en el centro de la ciudad.

Esta historia ha reforzado aún más la determinación de los habitantes de la ciudad de reunirse cada siete años para celebrar Virga Jesse. 

"Es una tradición espiritual, pero también cultural", dijo a CNA Luc Vandeweyer, responsable de comunicación del Comité Virga Jesse de Hasselt. "Las fiestas se centran en la Virgen María, pero se han desarrollado muchas iniciativas en los barrios, con adornos, tableaux vivants en las calles".

Aunque Vandeweyer reconoció que el catolicismo "se ha puesto menos de moda en las últimas décadas" en Bélgica, dijo estar encantado de que esta tradición mariana siga "viva y coleando". 

"Conseguimos reunir a más de 1.300 participantes en cada procesión, basada en episodios de la vida de María", dijo.

Durante meses, ocho grupos han estado preparando textos, canciones y danzas que ilustran la vida de la Virgen María en torno a temas como la apertura a Dios, la alegría, la fe, el amor eterno, la esperanza y la gratitud, con la ayuda del Comité organizador Virga Jesse de Hasselt y de un productor profesional. 

Por primera vez, este año los participantes pudieron contribuir activamente al contenido y la configuración de la procesión. El comité reservó espacio para entrevistas con los participantes en el folleto del programa escrito para los visitantes del festival. Por ejemplo, el hombre de más edad de la procesión, que tiene 97 años, seguirá la procesión en silla de ruedas. También está la historia de una familia que participa con cuatro generaciones de mujeres: abuela, hija y nieta embarazada de una hija. 

El propio comité organizador cuenta con unos 20 miembros y 250 voluntarios en agosto, que coordinan tres procesiones alrededor de la Virgen los días 15, 18 y 24 de agosto, así como la música, los trajes, la decoración y la seguridad de las celebraciones. Sólo cada procesión atrae a unos 20.000 visitantes.

En las calles de Hasselt, las pinturas representarán los "milagros" realizados por la patrona de Hasselt, y son muchos los hechos milagrosos atribuidos a Virga Jesse. 

La tradición cuenta que un niño que jugaba en una buhardilla se cayó por una ventana y su madre lo encontró muerto sobre los adoquines. Llevando al niño a la estatua de la Virga Jesse, la madre obtuvo de la Virgen la vuelta a la vida de su hijo.

En otra historia, "El hombre errante", un nativo de Hasselt llamado Christianus emprendió una peregrinación a Rocamadour, en Francia. Una noche, se adentró en un bosque, acabando siempre en el mismo lugar, incapaz de encontrar el camino de vuelta. Sumido en una angustia extrema, gritó "¡Virga Jesse, sálvame!". Y de repente sintió que la Virgen María le cogía de la mano y le ponía a salvo.

En otra historia milagrosa en torno a la Virga Jesse, la noche del 16 de agosto de 1659, un ladrón irrumpió en la basílica, atraído por las joyas de oro y plata, las piedras preciosas y los vestidos de encaje que cubrían la estatua de la Virgen. El ladrón llenó una bolsa con el botín y trepó por la valla entre el coro y el crucero cuando se dio cuenta de que estaba extrañamente pegado a la valla, a pesar de todos sus intentos de huir. Aquí lo encontró la policía.

Otro milagro data de la Segunda Guerra Mundial. En la noche del 3 al 4 de noviembre de 1944, una bomba destruyó gran parte de la iglesia que albergaba la Virga Jesse. Sin embargo, la estatua fue encontrada intacta bajo los escombros.

Además de las procesiones mencionadas, entre el 11 y el 25 de agosto tendrán lugar unos 50 servicios de oración, 100 conciertos, 70 representaciones teatrales y una docena de exposiciones. 

Una tradición que no hay que perderse es el reparto de "sopa de guisantes", que tiene lugar en la plaza frente a la basílica bajo la mirada del "Langeman", una estatua de 16 pies de altura de un gigante de la tradición local, que sólo sale de su sótano para las fiestas de Virga Jesse o la llegada de un nuevo rey belga.

Todo esto lo completan los "rotten", nombre tradicional en inglés de los 45 comités callejeros de los barrios del centro de Hasselt que decoran las calles y plazas de la ciudad con banderas, flores, obras de arte, banderines y cintas colgadas de los árboles. Estos mismos grupos también se encargan de representar todos los "milagros" que rodean a la querida Virga Jesse de la ciudad.