Del sitio Un Paso al Día:
Alrededor de 1528, en medio de la peste, la Virgen de Constantinopla apareció a una anciana, pidiéndole que se erigiera un templo allí.
Donde había estado su imagen pintada en un muro de una iglesia sepultada.
La celebre imagen original fue considerada durante parte del Imperio
Romano como la protectora de la ciudad y de todo el imperio de Oriente.
Los emperadores la portaban a la cabeza de su corte triunfal, como
indicador y guía de la “vía”, valorando de este modo el titulo de "Odigitria".
Para comprender esta aparición mariana es necesario
partir de lejos y precisamente de la ciudad de Constantinopla, capital
del Imperio Romano de Oriente, de Constantino el Grande, a caballo del
Bósforo y del Corno de Oro, sobre el lugar de la antigua Bizancio.
La ciudad tenía un culto particular por la Madre de Dios la Virgen Theotokos, del cual no era extraña la madre de Constantino, la emperatriz Elena.
En el siglo V había en Constantinopla tres basiliquetas marianas. La
imagen venerada en una de ellas, en Odeghi, representaba a la Virgen con
el niño en brazos.
La denominación Odigitria, de odos, "vía", significa "palabra que indica el camino".
Y el nombre deriva del hecho que los soldados (odigoi) se llegaban a
este monasterio a rezar, igual que a otro de la vía de la ciudad
imperial, Iglesia que era llamada popularmente “de la guía”, y que
conservaba una imagen similar, venerada como obra del evangelista Lucas.
Sucesivamente adquirió un significado personal a causa de la posición
del brazo de María que indica al Hijo como la vía "camino, verdad y
vida".
Esta celebre imagen fue considerada la protectora de la ciudad y de todo el imperio de Oriente.
Los emperadores comenzaron a portarla a la cabeza de su corte
triunfal, como indicador y guía de la “vía”, valorando de este modo el
titulo de "Odigitria".
Para el incremento del culto en Constantinopla contribuyó la emperatriz Pulcheria que desarrolló una devoción particular a la Madre de Dios los días martes.
Esto
porque la definición dogmática de la Divina Maternidad parece que
sucedió el martes, por eso, en los sucesivo se traslada a Pentecostés,
que por intercesión de la Madonna, el pueblo de Constantinopla habría
tenido una victoria sobre los persas que habían sitiado la ciudad.
El tipo iconográfico de Santa María de Constantinopla,
muestra la ciudad de las torres y los muros llenos de llamas, lo que
algunos historiadores describieron como un imponente incendio, como
consecuencia de un ataque sarraceno.
"El año 1528 fue muy infeliz para toda Italia, particularmente para nuestro Reino de Nápoles porque cayeron tres flagelos de DIOS: guerra, peste y hambre".
"Los napolitanos, presas del pánico, organizaban procesiones de
penitencia, y el virrey invitó al pueblo a reunirse a orar en la
Iglesia".
Contemporáneamente en el 1528, el vizconde de Lautrec, informado de la dificultad de Nápoles concerniente al hambre y a la sed, marchó sobre Nápoles.
Pero la peste hizo un verdadero exterminio de la tropa de Lautrec.
Los restos fueron entregados a la armada francesa el 8 septiembre de 1528, día de la Natividad de María.
Nápoles fue liberada del enemigo externo, pero continuaba presa del
terrible enemigo interno; la peste que no cesaba de provocar muerte y
luto.
La epidemia perduraba y atacó con mayor violencia en el mes de marzo.
Pero sorpresivamente, el flagelo dio señales de desaparecer.
El periodista Rosso lo atribuyó a la intervención de la Madonna, como el fin de asedio, así quedó purificado de aquella peste:
"En
el mes de junio del año 1529, el tercer día de Pascua Rosada (martes de
Pentecostés), fue encontrada al lado del muro de la ciudad de Nápoles
una imagen de la Madonna Santísima Madre de Dios, por revelación de una
viejecita, que habitaba vecino a ella, a la cual le fue prometido por la
Madre de DIOS el fin de la peste, como sucedió en efecto. Y por consiguiente la Ciudad de Nápoles dio principio a la
edificación de una Iglesia dedicada a la Imagen, con lo titulo de
Madonna de Constantinopla, y se espera, que la proteja de dicho morbo
que pueda venir en tiempos futuros. Y no solamente la Madonna de Constantinopla liberó Nápoles de la peste, sino también de la guerra…".
La Virgen dijo a la viejecita: "Alégrate, oh Hija, porque se ha aplacado la ira de mi Divino Hijo; lleva esta buena nueva a todos los ciudadanos afligidos. Dirás,
de parte mía, que en honor a la gracia que vino acá a la tierra,
encontrarán una pintura mía oculta debajo de las ruinas de una antigua
capilla. Aquí deseo que, en honor de Mi Hijo Jesús y a Mi Nombre,
sea edificada una Iglesia, donde honrándome me haré conocer como la
piadosa abogada".
La viejecita fue creída rápidamente porque la ciudad estaba al extremo de sus fuerza por la peste. Efectuada la excavación, se encontraron los restos de una antigua
Iglesia dedicada a Santa María de Constantinopla y en una pared la
imagen mariana. La Iglesia fue rápidamente re edificada y consagrada el 15 de agosto del mismo año.
La imagen de la Virgen es de inspiración claramente
bizantina: el fresco fue puesto sobre una tabla de mármol de un
manierista napolitano a fines del 1400.
La Virgen es representada a medio busto, sobre una nube, en
el acto de llevar sobre la diestra al Niño Jesús, que lo tiene sobre su
pecho.Usa una blusa roja y un manto azul que envuelve toda la cabeza de cabellos rubios. Detrás
en lo alto, dos ángeles tienen sostenida una cortina verde que da fondo
a la Virgen y a dos personajes que la flanquean: San Juan Bautista y
San Juan Evangelista.
Debajo, dos ángeles en el acto de llevar la nube que divide
la visión celeste del panorama de la ciudad de Constantinopla presa de
las llamas, sobre la cual dos pequeños ángeles tiran agua desde dos
ánforas.
Engenio Caracciolo, historiador napolitano del 1600, se refiere con seriedad documentaria,
que la Iglesia de Santa María de Constantinopla en Nápoles era "de
grandísima devoción y no solo el día de su festividad, sino todos los
martes del año concurría todo Nápoles, y buena parte de esa gente se
abstenía de comer carne. La fiesta principal del titulo con grandísima solemnidad si celebra
el primer martes después de Pentecostés con extraordinaria concurrencia
de pueblo".