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24 de junio de 2026

Nuestra Señora de Luján en el Círculo Polar Ártico

 


Del sitio de las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará:

 Este año muchos se encuentran en la misma situación; los planes pueden cambiar de la noche a la mañana y suceder muchas cosas, las cuales uno ni se las imaginaba. Pero es cierto también que nada escapa a los designios de Dios y es consolador saber que Dios escribe derecho sobre renglones torcidos.

Cada año realizamos la convivencia con todas las hermanas de nuestra Provincia María Puerta de la Aurora, que comprende los países de Holanda, Luxemburgo, Lituania, Bélgica, Irlanda e Islandia y por lo general nos reunimos primero en el continente, Holanda o Luxemburgo y de ahí nos dirigimos al lugar donde tuviéremos la convivencia. Los últimos tres años, hemos podido ir a Suiza donde un sacerdote, vicario de la diócesis de Lausanne (donde hemos podido fundar en una residencia para universitarias) nos presta la casa.

La Providencia dispuso todo de otra manera, y es así que, con la situación del Coronavirus, vimos conveniente no salir de la Isla y realizar la convivencia en Islandia. Algunos pensarán que en verano todavía tenemos nieve, que Islandia es una isla con permanente hielo; pero no. El verano se deja sentir, cambia de colores, el blanco de la nieve se transforma en variedad de verdes, arroyos, lagos; la lava volcánica se deja ver y adorna valles inmensos con sus rocas porosas y tonalidades rojizas, negras y betún. Los días son más largos, el sol nos acompaña más tiempo y el clima es más templado.

Entre las dos comunidades que tenemos las Servidoras en Islandia (Hafnarfjörður y Stykkishólmur) emprendimos la aventura de dar la vuelta a la Isla, visitando las cuatro Parroquias lejanas que tiene nuestra diócesis. Islandia cuenta con ocho Parroquias de las cuales cuatro están cercanas a la Capital.

De sur a norte nos fuimos acercando a lo que en esta crónica queremos destacar.

Durante todo el viaje, que duró diez días, llevamos a la cabecera del vehículo la Virgen de Luján. “Ella es la soberana Señora de todas las cosas, no es solamente un cielo y un firmamento, más firme que todos los firmamentos; sino que tiene muchos otros nombres y es designada y significada por muchas otras cosas. (…) Es la Estrella de la mañana, la aurora que nos anuncia la venida del sol, es una lámpara ardiente y luciente, la trompeta que anima a los soldados de Jesucristo al combate y que llena de terror a sus enemigos, una montaña que está por encima de todas las otras montañas, es la fuente de los jardines, es el lirio de los valles, (…) Es la estrella del mar, es un navío que Dios nos ha dado para pasar con seguridad el mar peligrosísimo de este mundo, el camino que es necesario seguir para llegar felizmente al puerto, una divina red de la cual Dios se sirve para pescar a las almas, la viña del Señor, su campo, su granja.” (San Bernardo)

A mitad de la convivencia zarpamos en barco hacia el polo norte, una travesía de tres horas, nos dirigimos a la Isla de Grímsey, donde hay una pequeña población de 90 habitantes con una Iglesia muy linda del siglo XIX en la que hay un retablo con copia de la Última Cena de Leonardo da Vinci. Se dice en el diario Dagur del año 1964 que en el año 1100 o 1120 el Obispo Católico Jón Ögmundsson consagró por primera vez una Capilla en esta Isla, por la que han pasado varios sacerdotes católicos.

Llevamos la Virgen de Luján con nosotras y por este motivo podríamos decir que es la primera vez que Nuestra Señora llega al Polo Norte. Hemos dedicado el día entero en honor a la Virgen, recorrimos la pequeña isla de unos cinco kilómetros de superficie, en la que se pueden ver frailecillos (ave típica de la zona ártica) a montones, caballos, ovejas, focas, y diversidad de pájaros. Dios nos regaló un día soleado y durante el viaje tanto de ida como de vuelta pudimos ver delfines juguetear en el mar.

Una anécdota, respecto a la Virgen de Luján que no es de esta convivencia. Habiendo recibido en regalo la posibilidad de llevar a nuestra superiora Provincial a ver ballenas, decidimos llevar también la imagen de la Virgen de Luján para sacarle fotos con el mar y el glaciar de nuestra península. Entre foto y foto, se acercó una señora alemana para pedir si se podía sacar ella una foto con la Virgen. Resultó ser que la señora no era católica, pero le llamó mucho la atención la Virgen de Luján y por la Virgen nos comenzó a hablar y así comenzamos a entrar en contacto con ella, quien regresó este año de visita a Islandia. Dios continúa dándonos a Su Madre y Ella es intercesora, es Medianera de todas las gracias y el Puerto Purísimo por el que llegamos a Jesús.

Por eso, cada día nos consagramos a Ella y a Ella le pedimos por la misión, por cada alma encomendada a nuestras oraciones y apostolados. Le damos gracias a Ella por la Vocación a la vida Consagrada en nuestra Familia Religiosa, la Perseverancia y le pedimos como buena Madre que nos ayude a llevar muchas almas a Dios. Que sus hijos sigan creciendo y aumentando para que, de esta manera, muchas almas se salven.

Dios nos regaló una hermosa convivencia en Islandia, conocer todas las parroquias y diversidad de misiones y todo esto junto con Nuestra Madre.

¡Viva la Virgen, viva la misión!

25 - octubre - 2020

5 de junio de 2024

Nuestra Señora de Vryssi

 

Del sitio Catholic News Agency:

En una pequeña isla llamada Tinos, en el mar Egeo, en una remota ladera del monte Patellas, se encuentra un lugar sagrado que atrae a peregrinos de toda Grecia. Aquí se venera a Nuestra Señora de Vryssi, o "Virgen de la Fuente". En este santuario se conserva un icono del siglo XIV, donde numerosos fieles dan testimonio de las gracias recibidas. Y cada primer domingo de mayo, durante una celebración especial, se bendice a los conductores y sus vehículos.

Situada en la provincia eclesiástica de Naxos-Tinos-Andros-Mykonos, la isla de Tinos mide unos 77 kilómetros cuadrados y sólo tiene unos pocos miles de habitantes. Pero los peregrinos vienen de lejos para rezar en la capilla del santuario, escondida al final de un camino entre olivos, álamos, eucaliptos y cipreses.

El santuario, en el territorio de la parroquia de Saint-Michel de Tarambados, está cerca de la ciudad costera de Agia Marina. Su historia es tan antigua que no se conoce con certeza el nombre de "Vryssi", aunque es probable que derive del manantial natural del mismo nombre que fluye en la isla.

Los orígenes de la capilla del santuario se remontan al siglo XVII, entre 1600 y 1619, en la pequeña aldea de Tarambados, donde una monja de la Tercera Orden Franciscana tuvo tres extraños sueños, siempre idénticos: la Virgen María le pedía que desenterrara un icono enterrado cerca de unos juncos; al menos, así cuenta la historia popular, transmitida por tradición oral. Los archivos diocesanos apenas han conservado datos al respecto, y sólo las investigaciones realizadas por el padre Marcos Foskolos -actual vicario general del santuario- en la década de 1980 han intentado arrojar luz sobre los orígenes de este lugar de culto.

La historia, que se sitúa en la encrucijada de la historia y la leyenda, continúa así: El párroco, al principio reticente, decidió finalmente excavar en el lugar indicado por la monja como el lugar que su sueño le había revelado y se descubrió un icono enterrado. La noticia corrió como la pólvora, suscitando de inmediato la devoción de los aldeanos, y el precioso objeto fue llevado a la iglesia parroquial local para ser debidamente venerado. Pero, para asombro de todos, el icono desaparecía todas las noches, para volver al lugar donde había sido encontrado. Cediendo a la voluntad de la Madre de Dios, según los sueños de la monja, se decidió construir una capilla para ella en el lugar donde se encontró el icono.

Sean ciertos o no los elementos de esta historia, lo cierto es que hoy el santuario de Vrissi alberga un icono de la Virgen María datado científicamente entre finales del siglo XIV y principios del XV y frescos que se cree que son de la misma época. Existen pruebas de que, en la década de 1830, el icono fue transportado a Constantinopla para ser recubierto de plata por iniciativa de una mujer de la ciudad de Aetofolia, en Tonis, que deseaba expresar su gratitud por una curación milagrosa.

La primera capilla se construyó hacia 1642. Ampliada posteriormente en varias ocasiones, está dedicada a los papas Juan Pablo II y Pablo VI, así como a Juan XXIII, que mantuvo un vínculo especial con el santuario. Antes de ser elegido Papa, el entonces arzobispo Angelo Giuseppe Roncalli, delegado apostólico en Grecia, celebró misa en Vryssi el 15 de agosto de 1937. Al año siguiente, el 3 de mayo de 1938, envió al santuario un cáliz de plata grabado con su nombre, acompañado de una carta en la que rendía homenaje a la Virgen María como la que "da salud, vida y bendición".

Además de la capilla, Vryssi ofrece hoy un santuario al aire libre, inaugurado en 1994, y algunos lugares de acogida a los peregrinos. 

"Todos los días vienen peregrinos a visitar el santuario, y durante los días de fiesta a veces recibimos hasta 3.000 personas", explica a la CNA el padre Francesco Vidalis, canciller de la diócesis y rector del santuario. La mayoría de los peregrinos proceden de Tinos, pero también de otras partes de Grecia y, durante los meses de verano, del extranjero.

En la parte posterior de la capilla, se exponen a la vista de los fieles numerosos exvotos -ofrendas religiosas o testimonios concedidos tras favores recibidos-. El testimonio más reciente se remonta a "sólo unas semanas", explica Vidalis. Una mujer escribió al santuario afirmando haber sido curada por intercesión de Nuestra Señora de Vryssi. El abate Alexandre Perros, otro sacerdote católico de la isla, dijo a CNA: "Nunca hemos intentado reconocer aquí un milagro, aunque haya casos para ello."

Vryssi está marcada por dos grandes acontecimientos: la fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen María, el 15 de agosto, y una celebración que tiene lugar el primer domingo de mayo, que comenzó en vísperas de la Primera Guerra Mundial para los soldados que se preparaban para partir al frente.

Un acontecimiento significativo en la celebración de mayo contribuye al renombre de Vryssi: Desde 1967 se concede una bendición especial a los conductores. Se recita la "oración del conductor", implorando del cielo "una mano firme y una mirada vigilante". Los conductores piden "prudencia, alegría y calma" y protección contra la "manía de la velocidad" cuando están al volante. A continuación se bendice a conductores y vehículos de todo tipo. 

El santuario de Vryssi sigue siendo un lugar de gran devoción para los habitantes de Tinos. "Todos los sacerdotes de la isla se turnan para celebrar misa todos los jueves", explica Vidalis. 

Además, una comunidad de cinco monjas de la Congregación de las Siervas de la Virgen de Matarà ofrece diariamente oraciones y rosarios. Y numerosos voluntarios ayudan en el mantenimiento del lugar.