La iglesia ha sido construida sobre un terreno por encima del
convento de San Nicola, donado a los religiosos por el Senado de la
República ( 6.8.1641) . En aquella zona existía una antigua capillita,
dedicada a Santiago, que Padre Carlo Giacinto hizo restaurar en el 1689,
colocando allí una bellísima estatua de la Virgen María con el Niño en
brazos, regalo de la noble Isabella Moneglia, esposa del senador Paride
Salvago. La imagen, esculpida en alabastro finamente decorado, es obra
de Giovanni Romano (Trapani, sec.XVII) y viene afectuosamente llamada
la Madonnetta. Ha sido coronada cuatro veces (14 agosto 1692; 14
agosto 1693; 25 Diciembre 1700 y 27 Junio 1920). Numerosos feligreses
afluyeron muy pronto, desde la ciudad y los alrededores a la modesta
capillita: por ello el fundador decidió apresurar el tiempo de
construcción del santuario.
Muchos años antes (1674-75 ) tuvo una sorprendente visión en la
capilla interna del noviciado: un día, estando en la oración mental del
atardecer, veía un templo en dicho lugar, consagrado a la Gran Madre de
Dios, ornado de más altares e imágenes sacras, pero sobre todo, de
una imagen de María dentro de una devotísima cripta como está
actualmente.
Delante
de aquella imagen había multitud de personas, las cuales me parecía que
tenían los ojos como dos ríos de agua, tantas eran las lágrimas que
derramaban. Además me parecía que por debajo del cuerpo de la iglesia
hubiera una devotísima representación de la pasión de N.S. Jesucristo y
de Nuestra Señora con su Dios e Hijo en brazos . Vi en ese pequeño
espacio grandes cosas: gracias, privilegios, ayudas y favores que la
divina Madre habría concedido o intercedido a los feligreses. No sé
todavía como explicárselo. Esto es lo que se está construyendo ahora,
no obstante el arquitecto dudase inicialmente de la ejecución del
proyecto (relación del S.Templo).
He aquí el proyecto que inspiró a
grandes líneas al arquitecto lígure Antón María Ricca. El lo tradujo
fielmente desarrollando una concepción personalísima y original de
iglesia, la cual tuvieron como prototipo ideal otros arquitectos
operantes en la Liguria del siglo XVIII (Arenzano, Bogliasco, Soori,
Casella, Larvego …).
El 4 de mayo de 1695 inició la construcción de la
iglesia y el 15 de Agosto de 1696 viene abierta al público. En el mismo
día, con decreto del Senado de la República, solicitado por el P. Carlo
Giacinto, la ciudad de Génova se reconsagraba a María a lo largo de una
solemne ceremonia en la catedral de S. Lorenzo. El –para subrayar los
lazos de unión espiritual de la Madonnetta con la ciudad– colocó en una
niquia del abside la estatua lignea de Maria SS. Reina de Génova, que
bendice su ciudad. El 18 abril de 1706 Mons. Giambattista Costa a
nombre del Arzobispo de Génova Card. Lorenzo Fieschi, consagró el templo
dedicándolo a la Natividad de N.S. Jesucristo y a la Madre de Dios,
Virgen Inmaculada, Asunta en el cielo y Reina de los Ángeles y de los
Mártires.
El
fundador quiso que el santuario, en su totalidad y en los más pequeños
detalles, diera una rigurosa e inmediata lectura del misterio cristiano.
Por esto, dedicando la iglesia a la Asunción, hizo disponer
numerosísimas reliquias de santos y mártires, provenientes sobre todo
de las catacumbas romanas, ya sea en los ovales de las paredes como en
el altar mayor y debajo de los otros altares para que asemejase un
espacio celeste, donde los ángeles y los santos glorifican a María.
Además evidenció la finalidad específica del Santuario –la misericordia
divina que perdona a los pecadores – con el Crucifijo ligneo del altar
mayor y dos espléndidas Piedad: una en la plaza de entrada y la otra en
la capilla que se encuentra debajo de la nave central. Esta específica
espiritualidad del Santuario está ilustrada no solo del genio
figurativo del arquitecto y de los artistas, sino también de un centenar
de inscripciones bíblicas, colocadas sabiamente por doquier, que
constituyen un ejemplo único de funcionalidad didáctica. El complejo
arquitectónico, en el curso de algunos decenios, fue decorado y
enriquecido con numerosas y preciadas obras de arte.
El Santuario se
convierte muy pronto en centro de vida religiosa y meta tradicional de
peregrinaciones de la ciudad y del interior de Génova, de las dos
Riberas de la Liguria, del Piamonte y de la Lombardía. Dan testimonio
entre otros los numerosos privilegios acordados por los Papas: Clemente XI, Inocencio XIII, Benedicto XIII, Pio VI. Este último agregó la
Madonnetta a la Basílica Lateranense con los mismos privilegios e
indulgencias (7.12.1777). En el 1712 el Senado estableció que el domingo
sucesivo a la fiesta de la Asunción, una delegación oficial de la
República genovesa, compuesta de cuatro senatores pertenecientes a las
más prestigiosas familias patricias, subiera al santuario para asistir a
la misa solemne, durante la cual venía consagrada la ciudad a la
Virgen, mientras la artillería del Muelle disparaba cuarenta salvas como
señal de saludo y de fiesta.
Posteriormente,
otros personajes ilustres se han interesado en el Santuario. En el 1818
Vittorio Emanuele I subió peregrino con su esposa María Teresa de Saboya; en el 1829 la reina, ya viuda, volvió de nuevo, acompañada de
sus hijas: María, futura emperatriz de Austria, y la venerable Maria
Cristina, futura reina de Nápoles. También algunos fundadores de
congregaciones religiosas han tenido un estrecho lazo espiritual con la
Madonnetta: la Ven. Solimani, fundadora de las Bautistinas (1725);
Sta. Paola Frassinetti, fundadora de las Doroteas; la madre Eugenia Ravasco, Fundadora de las Hijas de los Sagrados Corazones: el Ven. Giuseppe Frassinetti, fundador de las Hijas de María; Madre Anna Maria
Castello, fundadora de las Hermanas Petrinas; y otros muchos.
No menos
importante, la fundación del periódico católico Il Cittadino (30.9.1873)
por obra del P. Persoglio S.J Y cuando el Gobierno italiano del 1855
suprimió y confiscó el Santuario con el adjunto convento, el senador Giuseppe Cataldi lo rescató, permitiendo a los religiosos de continuar
su vida comunitaria con el hábito eclesiastico, esperando tiempos
mejores.