Mostrando entradas con la etiqueta San Carlos Borromeo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta San Carlos Borromeo. Mostrar todas las entradas

15 de junio de 2026

Nuestra Señora de la Misericordia de Vedano al Lambro

 

Traducido del sitio Maria di Nazareth:

El Santuario se encuentra en la calle del mismo nombre, Via della Misericordia, en el punto donde la calle marca el límite entre los municipios de Vedano al Lambro, Biassono y Lissone. La pequeña iglesia, posteriormente declarada Santuario de la Virgen de la Misericordia, data de la época de la famosa peste de Manzoni. Además de la antigua nave principal, el templo se amplía, a la derecha, con una pequeña nave lateral construida posteriormente.
Y a esa terrible plaga se refiere el fresco del presbiterio, realizado por Luigi Tagliaferri: la tradición nos cuenta que durante la epidemia, que se cobró tantas víctimas, muchas familias de los alrededores de Vedano, para evitar el contagio letal con los apestados, se alejaban de los centros afectados en busca de zonas más saludables.

Al llegar al lugar donde ahora se encuentra la pequeña iglesia, se les apareció la Virgen, quien invitó a todos a regresar a sus hogares, asegurándoles que la peste había cesado y que ya no tenían nada que temer.

Y así fue. Luigi Tagliaferri se inspiró en este acontecimiento para pintar la extraordinaria y histórica visión: en el centro, sobre un fondo de telas drapeadas sujetas a un árbol, aparece la Virgen movida a la misericordia, sentada sobre un montón de nubes y con el celestial Niño Jesús bendiciendo en su regazo. A los lados, grupos de fieles (hombres, mujeres y niños, de rodillas o de pie) contemplan, invocan y piden protección a la Virgen, quien, movida a la piedad, les asegura que el azote ha cesado y los invita a regresar a sus hogares.

La presencia coral de tantos fieles dirigidos a la Virgen tiene como telón de fondo un paisaje campestre que, a la derecha, incorpora la pequeña aldea habitada, donde se erigió la pequeña iglesia y donde tuvo lugar la milagrosa aparición.

Es difícil establecer el origen de la devoción hacia la Virgen de la Misericordia. La tradición popular cuenta que, en tiempos de pestilencia, mucha gente, huyendo de la matanza que causaba la terrible enfermedad, se acampó en medio de los bosques. Pero allí también los alcanzó el flagelo, por lo que, sin saber a quién recurrir, devotos como eran, se dirigieron fervientemente a la Virgen. 

Y la Virgen se les apareció sobre un árbol, llevando al Niño en brazos, en un gesto bondadoso y consolador. La peste desapareció de inmediato.    

Sin embargo, antes de regresar a sus hogares, con piedras, erigieron un rudimentario tabernáculo. Luego construyeron una capillita (el actual espacio del altar), con una pintura que recordaba el hecho. En la primera mitad del siglo XVI, la capillita rural fue ampliada, pero se dejó abierta e incompleta. Por orden de San Carlos (1579), fue completada y mejorada. Luego, durante un largo período de tiempo, no hay noticias. 

En 1913, el Santuario fue objeto de importantes obras. Se elevó toda la iglesia, se renovaron los cimientos, se modificaron las ventanas, se decoró el exterior, se construyó un pequeño campanario, se colocaron tres campanas (actualmente hay una sola) y se renovó todo el piso. Llegó la Gran Guerra y la devoción a la Virgen aumentó. Aún hoy la afluencia de gente es numerosa, especialmente el día de la fiesta que se celebra el domingo de Pentecostés.

En 1896, dado que el estado de la pintura de la Virgen se había deteriorado, se tuvo que pensar en retocarla. Se llamó al pintor L. Tagliaferri, quien, aunque mantuvo la forma tradicional de la escena de la Aparición, se esforzó por hacerla más viva y más expresiva del significado de la "Virgen de la Misericordia". Además, en el Santuario hay siete lienzos que ilustran las siete obras de misericordia corporales. Son obras de P. Rossi (1884).

La fiesta de la "Virgen de la Misericordia" se celebra en la solemnidad de Pentecostés. Es una tradición. Se extiende también al lunes siguiente. Una pesca benéfica, atracciones, puestos... completan el evento.

23 de julio de 2025

Nuestra Señora de la Viña o del Roble de Viterbo




Traducido del sitio Roman Catholic Saints:

El abad Orsini escribió: "Nuestra Señora de la Viña, Toscana, Italia. Una hermosa iglesia, situada cerca de Viterbo, ocupada en la actualidad por los dominicos".

La ciudad de Viterbo se encuentra a los pies del monte Cimino, en la provincia de Roma. Viterbo cuenta actualmente con 34 parroquias independientes, con 8 casas religiosas para hombres y 18 casas para hermanas. No encuentro ninguna referencia a Nuestra Señora de la Vid, o Madonna della Vito, en toda la región de la Toscana.

Encontré dos referencias a conventos dominicos. La primera era Nuestra Señora del Roble, o Madonna della Quercia, que también tiene un convento dominico anexo. La segunda era Santa Maria dei Gradi, de la que solo queda la iglesia. Fue uno de los primeros conventos dominicos, aunque ahora se utiliza principalmente como casa de retiro.

La Madre Celestial, como todas las madres, no discrimina entre sus hijos, ya que su ayuda es para todos. Continuamos ahora con Nuestra Señora del Roble, que es casi con toda seguridad el lugar al que se refiere el buen abad como Nuestra Señora de la Viña.

Hubo un tiempo en Viterbo en el que vivía un hombre llamado Mastro Baptist Magnano Iuzzante, que era un devoto muy piadoso de la gloriosa Virgen María. En el año 1417, contrató a un pintor llamado Monetto para que pintara en una baldosa una imagen de la gloriosa Virgen María sosteniendo a su Hijo en brazos. Mastro Baptist colocó entonces con amor la baldosa en un roble que se encontraba al borde de su viñedo, cerca del camino que conducía a Bagnaia y a lo largo del cual los ladrones solían esperar para atacar a los viajeros desprevenidos.

La imagen permaneció allí durante unos 50 años al amparo de las ramas del roble, y al cabo de un tiempo solo unas pocas mujeres que pasaban por allí se detenían a rezar y a admirar la belleza de un tabernáculo natural que había creado una enredadera silvestre que había abrazado al roble.

Durante este periodo, un ermitaño de Siena, Pier Domenico Alberti, cuya ermita se encontraba al pie de Palanzana, recorría el campo y las ciudades cercanas de Viterbo diciendo: "Entre Bagnaia y Viterbo hay un tesoro".

Muchas personas, impulsadas por la codicia, comenzaron a excavar allí, pero no encontraron nada y pidieron una explicación al ermitaño. Domenico los llevó entonces bajo el roble elegido por la Virgen y les señaló el verdadero tesoro, la Virgen. Les contó el día en que había decidido llevarse la imagen sagrada a su ermita y cómo había regresado al roble.

Domenico no fue el único en vivir esta experiencia. Una mujer devota llamada Bartolomea solía pasar por delante del roble y se detenía cada vez para rezar a la Santísima Virgen. Un día, ella también decidió llevarse la teja a su casa. Después de rezar sus oraciones vespertinas, Bartolomea se acostó, pero al despertarse por la mañana descubrió que la imagen había desaparecido. Al principio pensó que su familia la había llevado a otro lugar, pero al saber que no era así, corrió hacia el roble y vio lo que ya había imaginado: la teja había vuelto milagrosamente a su lugar entre los zarcillos de la enredadera.

Bartolomea lo intentó de nuevo, pero la imagen sagrada siempre volvía al árbol. Al principio no dijo nada a nadie para que no la tomaran por loca.

Luego, en 1467, durante el mes de agosto, toda la región se vio afectada por el mayor flagelo de aquellos tiempos: la peste. Por todas partes había cadáveres tendidos en las calles desiertas, y por todas partes había gran llanto y luto. Algunos recordaron entonces la imagen pintada en la humilde teja y, como impulsados por una fuerza inexplicable, fueron a arrodillarse bajo el roble. Nicolás de Tuccia, un historiador, dijo que en un solo día se reunieron allí 30 000 personas para implorar misericordia.

Unos días más tarde, la peste cesó y entonces 40 000 fieles regresaron para dar gracias a la Virgen María. El pueblo de Viterbo estaba encabezado por su obispo Pietro Gennari, y había muchos procedentes de otras regiones.

A principios de septiembre del mismo año ocurrió otro acontecimiento extraordinario.

Un buen caballero de Viterbo tenía muchos enemigos, como suele ocurrir a los seguidores de Cristo. Un día fue sorprendido por sus enemigos fuera de las murallas de Viterbo. Solo y desarmado, y sin poder hacer frente al peligro mortal, huyó al bosque cercano. Fatigado y desesperado por llegar a su destino, el caballero oyó los gritos de los enemigos cada vez más cerca. Finalmente llegó al roble con la imagen sagrada de María, donde cayó a sus pies con gran fe y abrazó el tronco del árbol, poniendo su vida en manos de su Madre Celestial.

Los enemigos del caballero llegaron al roble, pero se sorprendieron al ver que ya no podían ver al caballero. Comenzaron a buscar detrás de cada árbol y arbusto, pero ninguno pudo verlo, ya que había desaparecido ante sus propios ojos. Al no encontrarlo después de mucho tiempo de búsqueda, se dieron por vencidos con disgusto.

Entonces el caballero, tras dar las gracias a la Virgen María, regresó a Viterbo y contó a todos lo que había sucedido. Bartolomea escuchó su relato y, animada por sus palabras, describió los milagros de los que había sido testigo. Contaron a todos lo que les había sucedido con tanto entusiasmo, fe y devoción que las historias se difundieron como la pólvora, y muchas personas, procedentes de las más diversas regiones de Italia, acudieron en masa a los pies del roble para implorar la ayuda de la Santísima Virgen.

Se decidió construir un altar y luego una capilla de tablones antes de que el papa Pablo II diera el permiso necesario para construir una pequeña iglesia en 1467. Muchos papas y santos han sido devotos de la imagen, entre ellos San Carlos Borromeo, San Pablo de la Cruz, San Ignacio de Loyola, San Crispín de Viterbo y San Maximiliano Kolbe, entre muchos otros.

El 20 de enero de 1944, durante el bombardeo de Viterbo, una escuadrilla de 12 bombarderos se dirigió hacia el roble, pero al llegar a su destino, inexplicablemente viró hacia la derecha y las bombas lanzadas no destruyeron nada fuera del asilo, que estaba vacío. Los restos de las bombas, tres grandes trozos, se conservan detrás del altar de la Virgen.

En 1986, el papa San Juan Pablo II proclamó a Nuestra Señora del Roble patrona de la nueva diócesis de Viterbo, formada por la unión de las de Viterbo, Tuscania, Montefiascone, Acquapendente y Bagnoregio.

Aún hoy la Virgen protege a sus devotos, y la devoción a la Santísima Virgen del Roble es muy fuerte.

Cada año, el segundo domingo de septiembre, los fieles conmemoran los "Beneficios de la Sagrada Imagen de Nuestra Señora del Roble". Muchas ciudades y pueblos, con sus cofradías, participan en la procesión de acción de gracias, llamada "Pacto de Amor". El alcalde de Viterbo, en nombre de todos los participantes, renueva la consagración hecha antiguamente por toda la región en 1467.

James Fitzhenry
roman-catholic-saints.com
Calendario Mariano

27 de marzo de 2023

Nuestra Señora de las Luces

Del sitio Aleteia:

En San Severino, (Marcas, Italia) en los años 1560 y 1584 y durante un cierto período de tiempo, varias personas fueron testigos de un hecho increíble entorno a una imagen de la Virgen María.

Dicha imagen de la Virgen María con el Niño Jesús, fue encargada por una familia pudiente del lugar, para colocarla a la entrada de su finca agrícola.

La obra fue realizada por el entonces renombrado artista local Giangentile Di Lorenzo en el año 1560.

La tradición sostiene que en el mismo año que fue pintada  la imagen, comenzó a resplandecer con una luz milagrosa, de misteriosas pequeñas llamas suspendidas alrededor del retrato.

Por un cierto periodo, pasantes, curiosos, fieles, como así también las religiosas de los conventos cercanos pudieron admirar el evento extraordinario.

Quizás aún más extraordinario fue la reaparición del milagro en la noche del 16 de enero de 1584 hasta abril del mismo año.

A partir de este momento, las monjas clarisas del convento cercano quisieron oportunamente iniciar la construcción de un santuario para proteger la imagen milagrosa y fue denominada Virgen de las luces.

Inicialmente, la congregación de los Padres Filipinos (de san Felipe Neri) fueron los encargados de custodiar el santuario, para luego pasar a ser cuidado primero por los Padres Barnabitas y luego por los monjes cistercienses que custodiaron con celo el santuario y la venerada escultura de la Virgen María.

En el año 1747, el Papa Benedicto XIV hizo coronar la imagen de la Virgen y el Niño con una diadema de oro. Todos serían conscientes de la importancia de la figura pródiga.

El santuario está situado en la colina que domina la ciudad de San Severino, no lejos de donde se encuentra la antigua catedral de la ciudad y no lejos de los monasterios femeninos de las monjas cistercienses y clarisas.

La iglesia tiene un diseño modificado a cruz griega. Está conformada por la nave y cuatro capillas laterales.

En la primera capilla a la derecha se encuentra representado san Carlos Borromeo atribuido a Felice Torelli.

En la siguiente capilla a la derecha, un lienzo representa la Vida de la Virgen, obra de Giovanni Andrea Urbini.

Las capillas de la izquierda fueron decoradas por el pintor Felice Damiani y Vincenzo da Camerino. Entre las representaciones se encuentran la Visitación, el Sueño de San José y el Viaje de María y José a la Casa de Isabel.

También se encuentran los restos del beato Pellegrino da Falerone y Bentivoglio de Bonis da San Severino, ambos entre los primeros discípulos de San Francisco.

En la segunda capilla podemos ver la  Adoración de los Reyes Magos, la Circuncisión y la Adoración de los Pastores.

En el año 2016 debido al terrible terremoto que azotó parte de Las Marcas, la iglesia quedó inutilizable por un tiempo. Actualmente puede ser visitada y está administrada por las Hermanas Misioneras del Amor de Cristo.

Hoy pedimos una oración especial, por las víctimas  y los daños ocasionados por el fuerte aluvión en Las Marcas ocurrido la noche del jueves 15 de septiembre de 2022

Un Ave María en especial por los dos desaparecidos entre el fango Brunella (56 años) y el pequeño Mattia (8 años).

A ti Madre de Luz te los encomendamos

22 de abril de 2022

Nuestra Señora Corredentora

 Del sitio 5º Dogma Mariano:

María, la humilde sierva del Señor fue elegida por el Padre y sostenida por el Espíritu Santo en cumplimiento del oficio elegido por Dios con su Hijo Redentor como la Corredentora (“co” no significa igual, sino más bien “con”). Ella fue anticipada como la Corredentora ya en el Antiguo Testamento (cf. Génesis 3, 15; Is. 7, 14) y se convirtió en la Corredentora por su obediencia y libre consentimiento en la Anunciación (cf. Lucas 1, 28). La culminación de su papel como Corredentora con el Redentor le fue profetizado por el poder del Espíritu Santo en el Templo (cf. Lucas 2, 35). Y Ella que comenzó como María, Virgen de Nazaret, se convirtió en la Corredentora en todo el sentido de la palabra mediante su íntima cooperación e intenso sufrimiento con el Redentor al pie de la cruz (cf. Juan 19, 26). 

Como don a la Corredentora por participar con el Redentor en la redención de la familia humana, María también se convierte en Mediadora y Abogada de sus hijos en el orden de la gracia. El Papa San Juan Pablo II concluye, “el papel de María como Corredentora no cesa con la glorificación de su Hijo”.

Para ahondar en la doctrina de esta propuesta del 5º Dogma Mariano, los invitamos a visitar la sección Teología de la Corredención. 

En virtud de la historia reciente, no es de poca importancia que San Juan Pablo II, sin fanfarrias pero de una manera totalmente pública, haya rehabilitado la palabra Corredentora y la haya usado de forma análoga, por lo menos seis veces en declaraciones públicas, esto sin mencionar sus referencias, más numerosas aún, del concepto que representa este término. Analicemos rápidamente la utilización que le ha dado a la palabra Corredentora.

En el saludo que dirigió a los enfermos después de su audiencia general el 8 de septiembre de 1982, el papa dijo: "María, aunque concebida y nacida sin mancha de pecado, participó de una manera maravillosa en los sufrimientos de su divino Hijo, para poder ser la Corredentora de la humanidad".

En ocasión de la fiesta de su santo patrono, Carlos Borromeo, en 1984, el papa ofreció estos pensamientos en su alocución del Angelus en Arona: " Hacia nuestra Señora — La Corredentora — San Carlos volvió la mirada con acentos singularmente revelatorios. Comentando la pérdida de Jesús a los doce años en el Templo, reconstruyó el diálogo interior que pudo haber habido entre la Madre y el Hijo, y añadió: “sufrirás dolores mayores aún, Oh Madre bendita, y continuarás viviendo; pero la vida para ti será mil veces más amarga que la muerte. Verás cómo entregan a tu Hijo inocente en las manos de los pecadores… Lo verás brutalmente crucificado entre ladrones; verás su santo costado abierto por la estocada cruel de una lanza; finalmente, verás derramarse la sangre que tú misma le diste. ¡Y sin embargo no podrás morir!” (De la homilía pronunciada en la Catedral de Milán el domingo después de Epifanía, 1584).

El 31 de enero de 1985, en un discurso pronunciado en el santuario mariano en Guayaquil, Ecuador, habló así: "María va delante de nosotros y nos acompaña. La silenciosa jornada que comienza con la Inmaculada Concepción y pasa por el “sí” de Nazaret, que la convierte en Madre de Dios, encuentra en el calvario un momento particularmente importante. Allí también, aceptando y cooperando con el sacrificio de su Hijo, María es el amanecer de la redención; . . . Crucificada espiritualmente con su Hijo crucificado (cf. Gálatas. 2:20), María contempló con amor estoico la muerte de su Dios, “consintiendo amorosamente en la inmolación de la víctima que ella misma había engendrado” (Lumen gentium, 58) 

De hecho, en el calvario, María se unió al sacrificio de su Hijo que llevó a la fundación de la Iglesia; compartió en lo más profundo de su corazón maternal la voluntad de Cristo “de reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos” (Juan. 11:52). Habiendo sufrido por la Iglesia, María merecía convertirse en la Madre de todos los discípulos de su Hijo, la Madre que los uniría . . . 

Los Evangelios no nos dicen si Cristo resucitado se le apareció a María. Sin embargo, como ella estaba de manera especial cerca de la cruz de su Hijo, también ella tuvo que haber tenido la privilegiada experiencia de su Resurrección. De hecho, el rol de María como Corredentora no terminó con la glorificación de su Hijo.

En el texto anterior, tenemos una buena demostración de las varias maneras en que el Papa describe la colaboración de María en la redención, culminando su referencia con “el oficio de María como Corredentora.” Nótese que en este texto, el Papa presenta la función corredentora de María en relación con la declaración de Pablo, “con Cristo estoy crucificado” (Ga. 2:20) y también en relación con el misterio de su Corazón.

El 31 de marzo de 1985, domingo de Ramos y día mundial de la Juventud, el Papa habló en este mismo sentido, sobre la inmersión de María en el misterio de la pasión de Cristo: "A la hora del Angelus en este domingo de Ramos, que la Liturgia también denomina como el domingo de la pasión del Señor, nuestros pensamientos corren hacia María, inmersa en el misterio de un desmesurado dolor". "María acompañó a su divino Hijo en el más discreto silencio, ponderando todo en las profundidades de su corazón. En el calvario, permaneciendo al pie de la cruz, en la inmensidad y profundidad de su sacrificio maternal, tenía a Juan a su lado, el Apóstol más joven…" "Que María, nuestra Protectora, la Corredentora, a quien ofrecemos nuestra oración con gran efusión, haga que nuestro deseo corresponda generosamente con el deseo del Redentor".

El 24 de marzo de 1990, el Santo Padre se dirigió a los participantes voluntarios de una peregrinación de la Alianza Confederada del Transporte de Enfermos a Lourdes (OFTAL), así como a los enfermos que atienden, con estas palabras: "¡Que María Santísima, Corredentora de la raza humana junto con su Hijo, les otorgue siempre fortaleza y confianza!"

Asimismo, al conmemorar el sexto centenario de la canonización de Santa Brígida de Suecia, el 6 de octubre de 1991, dijo: "Brigidita miró a María como su modelo y apoyo en todos los momentos de su vida. Habló energéticamente del privilegio divino de la Inmaculada Concepción de María. Contempló su asombroso oficio como Madre del Salvador. La invocó como la Inmaculada Concepción, nuestra Señora de los Dolores y Corredentora, exaltando la singular misión de María en la historia de la salvación y la vida del pueblo Cristiano".

26 de septiembre de 2019

Nuestra Señora de la Caravina

Del sitio Santuari Mariani:

El 11 de mayo de 1562, según la tradición popular, cuando terminó una procesión en la cercana aldea de Cima, los fieles regresaron a sus casas.

Dos mujeres, Pedrina di Cortivo y Beltramina Mazzucchi, llegaron a la capilla de Caravina, que había pintado en el fondo la Madonna Addolorata con Jesús muerto de rodillas, y entraron a rezar a la Virgen.

Para su asombro la vieron llorar de ambos ojos. La noticia se extendió por todo el territorio y también en la cercana Suiza y numerosos milagros confirmaron el llanto milagroso de la Virgen. El Arzobispo de Milán, que entonces era San Carlos Borromeo, fue informado de estos milagros y ordenó las pruebas canónicas. Más tarde, la autoridad eclesiástica declaró milagrosa la pintura de Nuestra Señora de Caravina y ordenó la erección del Santuario.

En la sacristía se expone la estola que el Arzobispo de Milán, el Cardenal Carlo Andrea Ferrari, llevó en el acto de recibir la unción extrema (8 de diciembre de 1920) y por su voluntad donada al Santuario de Caravina.
En el interior de la iglesia, a la derecha de la puerta principal, una inscripción latina recuerda al escultor Gian Antonio Paracca di Cressogno, conocido como el Valsoldo, que trabajaba en Roma en la época del Papa Gregorio XII.

El escritor Antonio Fogazzaro en el "Pequeño Mundo Antiguo" ha cantado románticamente el paisaje y la belleza natural del lugar donde se encuentra el Santuario, a las afueras de Valsolda.