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12 de noviembre de 2025

Nuestra Señora de la Gracia de Ipswich


 Traducido del sitio The Guild of Our Lady of Grace of Ipswich:

Antes de que el rey Juan concediera a Ipswich su primera carta real en 1200, la historia de Ipswich era motivo de orgullo para sus habitantes. Hoy en día, pocos saben que Ipswich tuvo en su día un magnífico santuario dedicado a la Virgen María. Era un lugar de peregrinación muy conocido al que acudían cada año miles de peregrinos para rendirle homenaje y veneración. 

Hacia finales del siglo XI, muchas ciudades y pueblos de Inglaterra tenían un santuario mariano y la mayoría recibían el nombre de una de sus virtudes, por lo que el santuario de Ipswich se llamaba Nuestra Señora de la GRACIA. El santuario se hizo muy popular, ya que era un edificio de excelente arquitectura y se dice que allí tuvieron lugar muchos milagros. 

Desde principios de la Edad Media hasta la disolución de los monasterios, el santuario mariano de Ipswich era el segundo del país, solo superado por el de Nuestra Señora de Walsingham, en Norfolk, que se había consagrado anteriormente, en 1061.  

Sigue sin saberse con certeza la fecha exacta en que se construyó el santuario original. Sin embargo, comparando las fechas con otros santuarios construidos en Inglaterra en la misma época, la fecha de 1152 parece muy plausible. Pero sí tenemos una fecha precisa de cuándo se trasladó el santuario original al emplazamiento de la antigua capilla de Todos los Santos, gracias a la historia de los milagros que llegaron al Papa el 29 de marzo de 1327. 

La contribución económica del papa Juan XXII para completar el nuevo santuario de Nuestra Señora de las Gracias y su nueva capilla es una de las primeras subvenciones de este tipo a un santuario mariano en Europa. Según estos cálculos de fechas, la finalización del nuevo santuario y la capilla nos lleva a finales del siglo XIV.

En 1297 se celebró en Ipswich la boda de la princesa Isabel, hija del rey Eduardo I, con el conde de Holanda. Un relato menciona que la boda tuvo lugar en "la capilla del rey". Los historiadores modernos siguen discutiendo si el lugar fue el Priorato de San Pedro y San Pablo, en Ipswich, o el santuario de Nuestra Señora de las Gracias. Como no sabemos qué lugar religioso tenía una "capilla del Rey", no estamos seguros de dónde se celebró la boda. 

Sin embargo, es seguro que la familia real habría asistido al santuario, en particular los recién casados, ya que los peregrinos solían pedir en sus oraciones que la Virgen María bendijera su lecho matrimonial y lo hiciera fértil (como habría sido la petición de Catalina de Aragón durante su visita al santuario en 1517, con el fin de dar a Enrique VIII un hijo que continuara la dinastía Tudor). 

En 1502, la esposa del rey Enrique VII, Isabel de York, donó la mitad de una moneda de oro de un ángel (3 chelines y 4 peniques) al santuario. Otros visitantes del santuario fueron el cardenal Thomas Wolsey y el abad John Reeve del priorato de (Beodericsworth), Bury St Edmunds. 

Es posible que la estatua de Nuestra Señora de las Gracias sobreviviera a la demolición del santuario durante la Reforma inglesa. 

En la costa oeste de Italia, a igual distancia de Roma y Nápoles, se encuentra el pequeño pueblo pesquero de Nettuno. Allí hay una estatua conocida desde 1550 como "la Dama Inglesa" del santuario de Ipswich. Hoy en día se conserva en la iglesia más grande de la ciudad, la Basílica. 

La estatua se conoce comúnmente como "Nostra Signora delle Grazie", Nuestra Señora de las Gracias.  Las historias sobre un naufragio en 1550, que la imagen había sido arrastrada hasta la costa y que había sido el mascarón de proa de un barco, todas las versiones hablan de marineros ingleses que habían zarpado de Ipswich y de que la imagen se había salvado de la quema de ídolos de Thomas Cromwell. 

Es increíble que se haya inventado la conexión con Ipswich. ¿Por qué iban a inventárselo los marineros ingleses? No obtenían ningún beneficio con ello. 

Del libro "Cardinal Wolsey - For King and Country"
  Cardenal Wolsey: por el rey y por la patria
 Phil Roberts
 Pen and Sword Books Ltd


16 de julio de 2023

Nuestra Señora del Carmen y los regalos que trajo al mundo

 Del sitio Gaudium Press: 

Era el 16 de julio de 1251, y el superior de los carmelitas, Simón Stock, pedía a la Virgen auxilio para resolver no pequeños problemas de su comunidad. La confianza del santo no solo consiguió que la Virgen lo atendiera, sino que ella misma quiso traspasar la muralla del cielo, para aparecerse y decirle: “Hijo amadísimo, recibe el Escapulario de tu Orden, señal especial de mi amistad fraterna, privilegio para ti y todos los carmelitas. Aquellos que mueran con este Escapulario no padecerán el fuego del Infierno. Es señal de salvación, amparo y protección en los peligros, y alianza de paz para siempre”. 

Era pues, un mensaje para él, para la orden carmelita, y para todos los que a ella se afilian usando el escapulario. Usar el escapulario con devoción, haciendo que este sea un vínculo que nos une con Nuestra Señora, es el boleto hacia el cielo, aunque antes debamos pasar por las dolorosas y regenerantes llamas del purgatorio. De hecho, decía San Claudio de La Colombière que “no basta decir que el Escapulario es una señal de salvación. Yo sustento que no hay otro que haga nuestra predestinación tan segura”.

Cuántas veces la Virgen del Carmen ha intercedido por sus devotos, por intermedio del escapulario, es algo de lo que ya se perdió la cuenta.

Cuenta Mons. Marcos Barbosa en su obra “El Escapulario de Nuestra Señora del Carmen” que un caballero inglés, bien impío, aún en el trance de la muerte daba todos los signos de condenación gritando: “¡Quiero el infierno y al diablo!”. Locura total.

Fue avisado entonces el fraile Simón Stock que en un exceso de su caridad caminó hasta donde estaba ese insensato bribón, y le extendió el escapulario sobre su cuerpo. Entonces se operó unos de los mayores milagros que pueden ocurrir, que son los de esas conversiones. Al final pidió los sacramentos. Parecería que ese fue un hecho permitido y querido por Dios para demostrar la fuerza de este sacramental por entonces mero retoño, hoy árbol frondoso.

En estos tiempos de descreencia, si hay muchos que no creen en el infierno, pues los hay más que no creen en el purgatorio. No obstante, este sí que existe y le tiene sin cuidado que no crean en él, ni en su fuego purificador terrible que prepara al cielo, pero que es un tormento muy similar al del infierno. Pero para todos los de esta Iglesia purgante, también hay un regalo de la Virgen del Carmen, y es que según una reconocida tradición, la propia Madre de Dios se apareció al Papa Juan XXII, diciendo que liberaría del purgatorio el primer sábado después de su muerte, a todos los que portasen devotamente el Escapulario.

Pero sigamos con Mons. Barbosa, contando signos con los que Dios ha querido resaltar ante los hombres la importancia del escapulario: En Santo André, Brasil, una niña de 5 años cayó dentro de un pozo de 20 metros de profundidad. Una hora después, fue encontrada flotando sobre el agua, con el Escapulario al cuello. La familia, naturalmente, atribuyó el hecho a la protección de la Madre del Carmelo.

Este otro es contado por el fraile carmelita Juan Fernández Martín, en su libro “Milagros y Prodigios del Santo Escapulario del Carmen”: Una niña francesa ve un día morir a su padre, y se va con su madre a París. La chica, para sostener el hogar pues su madre es bien anciana, monta un taller. Pero la madre cae enferma de cáncer, y no solo consume su vida sino también las pocas economías que había en ese hogar. La muchacha se desespera, y un día coge muchos carbones y llena con ellos el brasero para morir asfixiada.

Temprano llega a la casa una amiga que la encuentra como muerta, grita, avisa. Pasaba por ‘casualidad’ un famoso médico, el Dr. Recamier que examina y dice: – No señores, no; no debe estar muerta esta mujer; lleva puesto el santo escapulario, y ningún suicida logra morir, aunque en ello se empeñe, cuando lleva consigo este objeto.

Sin embargo, a pesar de las insistencias médicas de Recamier, el cuerpo estaba yerto, no reaccionaba, por lo que se decidió al uso de medidas extremas que hoy tal vez le hubieran valido un proceso en un comité de ética: Pidió dos palos y comenzó a golpear el cuerpo de la chica, particularmente la región abdominal. Después de unos minutos la vida comenzó a regresar al cuerpo. La joven llegó a ser superiora de las Hermanitas de los Pobres.

Un día en Puerto Rico, por vuelta de 1923, unos jóvenes realizaron una parodia en la que una chica de apellido Domínguez hacía el papel de joven princesa, mientras que el joven Pietri haciendo de cura, insultaba a la princesa porque esta no le daba dinero: “Te vas a condenar, eres mala católica”, decía el actor presbítero.

La ‘princesa’ para garantizar al ‘cura’ su catolicidad, le muestra el escapulario que portaba en su cuello, pero entonces el ‘cura’ Pietri se lo arranca y amenaza con lanzarlo al suelo mientras decía: “Esto es una tontería, una por…”, pero no alcanza a terminar la frase…

El brazo se le había paralizado. Al final, tiene que ser sacado del sitio tieso, paralítico y medio idiota. Varios asistentes atestiguan el hecho.

Lo cierto es que ahí esta Ella, la Virgen del Carmen, casi que suplicante para recibir nuestros pedidos, especialmente el que no nos abandone, que nos auxilie con su gracia, con su afecto materno.

17 de noviembre de 2022

Hasta que punto nos ayuda a salvarnos Nuestra Señora

 Del sitio Aleteia:

"A Jesús por María": María intercede por sus hijos de la tierra y por los del purgatorio.

Se cuenta que en el cielo le llegó a oídos de Jesús que se habían colado algunas almas. Jesús se le acerca a san Pedro y le pregunta: “¿Qué está pasando aquí?”. 

San Pedro le responde: “Según parece han entrado algunos sin tener por escrito tu autorización”.

Jesús le dice: “Pero, ¿qué pasa contigo? ¿Por qué no desempeñas bien tu trabajo?”. San Pedro, en un primer momento, no responde nada, porque ve que Jesús tiene la razón.

Pero en un segundo momento le dice: “Yo cumplo con mi misión. Yo mantengo cerrada la puerta, pero me han dicho que tu Madre coge las llaves, abre la puerta y termina metiéndolos. Señor, comprenderás que yo no puedo con tu Madre”.

Jesús le dice: “Ya me lo temía; pero mi Madre es mi Madre”.

María es pues la puerta del cielo porque el mismo Jesucristo se rinde ante los deseos de su Madre cuando intercede por nosotros. No le puede resistir.

Esto no quiere decir que entre Jesús y su Madre no existan diferencias sustanciales; las hay, por supuesto.

“Ninguna creatura puede ser puesta nunca en el mismo orden con el Verbo Encarnado y Redentor… La única mediación del Redentor no excluye, sino que suscita en las creaturas una colaboración diversa que participa de la única fuente”.LG, 62.

Jesucristo es el Redentor, es el camino que nos lleva al Padre y es la puerta del redil.

Y María, la llena de gracia, es la primera de las redimidas y es quien nos lleva a su Divino Hijo. Es la intercesora por excelencia, es nuestra Madre.

Cristo es mediador principal, porque nos ha redimido con sus propios méritos. Y su Madre es mediadora secundaria, subordinada a su Hijo.

Como se dice comúnmente: ‘A Jesús por María’. María es el camino para llegar a Cristo, EL CAMINO.

Así como María es el canal para que la segunda divina persona de la Santísima Trinidad se encarnara, ella también es el canal para entrar al cielo. 

Es decir Ella nos ayuda a pasar la puerta verdadera que es Jesucristo.

Ella coopera en la distribución de la gracia. Y de la misma manera que todas las gracias concedidas a la tierra y distribuidas por María, Ella también lo hace con las almas del purgatorio.

En su oración litúrgica de la misa cotidiana por los difuntos, la Iglesia solicita la clemencia de Dios: la Iglesia pide para los difuntos la entrada en la eterna beatitud.

Y para obtener esta gracia no podría hacer nada mejor que encomendarse a la intercesión de la bienaventurada Virgen María.

María se ocupa de las almas del Purgatorio, pues tiene capacidad para intervenir en su favor.

Y si pide por ellas, serán auxiliadas y salvadas, porque la oración de María es eficaz y obtiene siempre su efecto.

Dios lo quiere así para honrar a su Madre. Recordemos el poder intercesor de María en las bodas de Caná.

Dios libera a las almas del purgatorio como acto de misericordia, acortando las penas. 

Y esto no es por el mérito de las almas que allí purgan sino por la intercesión de la Virgen y los santos y por las oraciones de los que aún estamos aquí y pedimos por esas almas (la comunión de los santos).

Esto es confirmado por la Iglesia cuando dice que la Virgen María, según el proyecto de Dios, está asociada estrechamente a Cristo en toda su obra salvadora.

Y “con su múltiple intercesión, continua obteniéndonos la gracia de la vida eterna” (LG 62).

En la comunión de los santos (la Iglesia triunfante, la purgante y la militante) existe un vínculo de amor y un intercambio de bienes. Estos bienes espirituales son llamados el tesoro de la Iglesia.

“Pertenecen igualmente a este tesoro el precio verdaderamente inmenso, inconmensurable y siempre nuevo que tienen ante Dios las oraciones y las buenas obras de la Bienaventurada Virgen María y de todos los santos…”. Catecismo 1477.

Si nosotros podemos beneficiar a las almas purgantes, imaginemos cómo lo podrá hacer María Santísima que siempre es una Madre amorosa.

Sobre esta base teológica se entiende y se acepta la intervención de María en la liberación eficaz de las almas del purgatorio y en la liberación más rápida de algunas más que de otras.

Según la tradición, al papa Juan XXII se le apareció la Virgen María y le prometió que sacaría del purgatorio el sábado siguiente a la muerte a quien muriese con el escapulario del Carmen puesto. El sábado es el día dedicado a la Virgen María.

El Papa puso por escrito tanto la aparición como la promesa de la Virgen María en la bula sabatina en la primera mitad del siglo XIV. Tal es el privilegio sabatino a favor de quien lleve el escapulario y cumpla con las condiciones.

La aparición al papa Juan XXII significó la confirmación de la promesa que la misma Virgen María le hizo a san Simón Stock en el año 1251, de que quien muera con el escapulario no padecerá el «fuego eterno».

Desde hace más de siete siglos, muchas personas llevan el escapulario del Carmen para asegurarse la protección de María en todas las necesidades de la vida.

Y en particular para obtener, mediante su intercesión, la salvación eterna y una solícita liberación del purgatorio.

El privilegio del escapulario es una gracia que María Santísima obtiene de su amado hijo a favor de sus devotos como premio de su dedicación generosa.

Quien tenga la devoción al escapulario y lo use, recibirá de María Santísima a la hora de la muerte, la gracia de la perseverancia en el estado de gracia, sin pecado mortal, o la gracia de la contrición.

Pero el uso de este escapulario se ha de entender bien. Por parte del devoto, el escapulario es una señal de su compromiso a vivir la vida cristiana siguiendo el ejemplo perfecto de la Virgen Santísima.

La Santísima Virgen cumple con su promesa de llevar las almas del purgatorio al cielo el sábado siguiente a la muerte, siempre y cuando en vida hayan sido muy buenos cristianos, hayan vivido en gracia de Dios y al llevar el escapulario cumplan con las condiciones debidas.

Es decir el escapulario no es un amuleto o algo mágico que produzca por sí sólo determinados efectos. El escapulario tampoco se debe entender como una dispensa de las exigencias de la vida cristiana, como tampoco es garantía automática de salvación.

Según las enseñanzas de la Iglesia, la salvación eterna es fruto de la fidelidad del hombre a la palabra de Dios y de su colaboración a la gracia divina.

Sería peligroso y erróneo considerar que, para salvarse, sea suficiente llevar el escapulario, sin ninguna preocupación de vivir la fe y el amor.

Quien lleva el escapulario debe comprometerse a llevar una conducta ejemplar: el fiel cumplimiento de sus responsabilidades y su corresponsabilidad eclesial.

Por tanto el escapulario no garantiza acciones milagrosas por parte de la Virgen María para quien voluntariamente se obstina en el pecado aunque lleve el escapulario.

Lo que asegura es la asistencia continua a cuantos se esfuerzan en la lucha contra el pecado y perseveran en el bien.

Henry Vargas Holguín 

16 de julio de 2018

Nuestra Señora del Carmen

Del sitio María de Nazareth:

La Orden del Carmelo tiene un origen antiguo y glorioso; se cree y no sin justa razón, que esta Orden es la continuación de la escuela de los profetas establecida en el Monte Carmelo por el profeta Elías. Los discípulos de esta escuela ocuparon el primer lugar entre los conversos al cristianismo naciente, y el Carmelo llega a ser la cuna de la vida monástica a partir de Cristo.

Después de la dispersión de los Apóstoles, en el año 38, ellos construyeron una capilla en honor a María y se consagraron muy especialmente a celebrar Sus Alabanzas. Más tarde, sufrieron bajo los Sarracenos y los musulmanes, cuando Francia, en concierto con Europa, emprendió las Cruzadas para recuperar los Lugares Santos. Fue durante esas duras pruebas que los Carmelitas fueron a Francia y abrieron allí varias casas, logrando incluso establecerse en Inglaterra.
San Simón Stock llega a ser en 1245 el superior general de los Carmelitas, y no descuida nada para avivar la llama de la devoción a María en su Orden. La Virgen María se le apareció el 16 de julio rodeada de ángeles y en medio de una gran luz, vestida del hábito del Carmelo y del escapulario de la Orden para decirle: "Este es un privilegio para ti y para todos los carmelitas, aquél que muera tras haber llevado este hábito no padecerá el fuego eterno." El santo hizo milagros para confirmar la realidad de esta visión.

Este fue el origen de la Orden de N. S. del Monte Carmelo, así los cristianos que no pudieran abrazar las Reglas, podrían recibir las bendiciones prometidas en torno al escapulario. El privilegio más importante acordado a los hermanos del Carmelo, después del que María le dio a conocer a san Simón Stock, sería el revelado al Papa Juan XXII: la liberación del purgatorio, el sábado después de su muerte a los hermanos que hubiesen sido fieles al espíritu y a las Reglas de la Cofradía. Además de esos dos privilegios, existen numerosas indulgencias ligadas al escapulario.