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19 de julio de 2026

¿Por qué se presentó la Virgen María como Nuestra Señora del Carmen en una de las apariciones de Fátima?

 


Del sitio Gaudium Press:

En su última aparición en Fátima, durante el llamado milagro del Sol, la Santísima Virgen mostró a la multitud allí reunida una secuencia de imágenes que representaban los Misterios del Rosario. En cada nueva escena que se desarrollaba en el cielo, Ella se mostraba bajo alguno de los títulos con los que los fieles suelen invocarla. Y así fue como, en la visión de los Misterios Gloriosos, se presentó como Nuestra Señora del Carmen, cuya fiesta celebra la Iglesia el 16 de julio.

Como todo lo que realiza la Santísima Virgen tiene su razón de ser, sin duda habrá un nexo entre esta manifestación de Nuestra Señora del Carmen, los Misterios Gloriosos y el mensaje de Fátima que Ella, en aquella ocasión, revelaba. Me parece, por tanto, de gran interés que procuremos profundizar en esta relación, considerando también la especial belleza que encierra.

El término "Carmo" corresponde al Monte Carmelo, en Oriente. Allí, según una tradición muy respetable —y hay todos los motivos para admitirla como verdadera—, el profeta Elías reunió a un grupo de discípulos y con ellos constituyó la Orden del Carmelo, en alabanza a la Virgen Madre que debía venir, y en su espera.

Así, la primera corriente de devoción a Nuestra Señora, siglos antes de que Ella naciera, fue formada por los hijos del profeta Elías que la esperaban. Y San Elías representa el extremo de esa devoción, porque, como es doctrina común en la Iglesia, él deberá luchar al final del mundo contra el Anticristo, el último enemigo de Nuestro Señor y de su Santísima Madre. Elías constituye, por lo tanto, una especie de puente entre el inicio y el fin de la devoción a Nuestra Señora en la historia de la humanidad.

Cabe suponer que, en sus primeros tiempos, esta devoción se desarrolló y perseveró en medio de todo tipo de dificultades y objeciones. Pues surgió en una época en la que el pueblo elegido se cerraba cada vez más a su propia misión, a su propio espíritu, y, por eso, habría de sentir repulsión por esa corriente carmelita que anunciaba a la Virgen Madre, así como más tarde los herejes de todos los tiempos odiaron la devoción a Nuestra Señora.

Probablemente, los ermitaños del Monte Carmelo, representantes de los primeros frutos del amor a la Santa Madre de Dios, fueron perseguidos, mal vistos, calumniados y silenciados. A pesar de ello, y en la humildad de su situación, preveían el advenimiento de Nuestra Señora.

Y tenían razón, pues Ella vino. Y no solo vino, sino que recibió la mayor glorificación que se le podía rendir a una mera criatura: se convirtió en la Esposa del Divino Espíritu Santo, encarnándose en Ella el Verbo, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad.

Al término de su sublime existencia terrenal, María tuvo una muerte extremadamente suave: una separación efectiva y completa del alma y el cuerpo, pero de una manera tan delicada que la Iglesia, en su lenguaje incomparable, da al fallecimiento de Nuestra Señora el nombre de "dormición". Poco después, por designio y obra de Nuestro Señor Jesucristo, la Santísima Virgen resucitó y fue llevada a los Cielos en cuerpo y alma. Así recibió Nuestra Señora otra glorificación: una resurrección a la manera de la de Jesús, y una Asunción también comparable a la Ascensión de Él. Por cierto, en el lenguaje de antaño, Nuestra Señora de la Asunción es igualmente llamada Nuestra Señora de la Gloria, para significar el incomparable resplandor con el que se revistió su entrada en el Paraíso Celestial.

Este desenlace de la vida terrenal de Nuestra Señora puede considerarse como el final de la historia del Carmelo del Antiguo Testamento (aunque, estrictamente hablando, ya se encontrara en el Nuevo Testamento). Aquellos carmelitas tuvieron la alegría y el insigne honor de venerar a la Santísima Virgen en carne y hueso, y no a través de imágenes. Nada impide suponer que Nuestra Señora subió al Monte Carmelo y allí se colocó al frente de sus hijos y devotos, en momentos de inefable convivencia. Las hipótesis piadosas, enteramente razonables, que a este respecto se pueden formular, son innumerables.

Con la Asunción de Nuestra Señora y su glorificación en el Cielo, esa etapa de la existencia de la Orden Carmelita concluyó de manera magnífica, esplendorosa. Queda establecida una relación entre el Carmelo y la gloria: la devoción perseguida, fiel, profética, lucha hasta el momento en que es confirmada por Dios, y pasa a resplandecer en lo más alto del Cielo, en la persona de la Virgen Madre. 

Después, la historia del Carmelo vuelve a comenzar. La orden, existente solo en Oriente Próximo, se desarrolló en cierta medida, pero da la impresión de que los cristianos de esa región, en los primeros siglos, no le dieron gran importancia, privándose de los beneficios que les podría haber aportado. Esta actitud hacia el Carmelo fue una de las muchas infidelidades de la cristiandad oriental, que terminó castigada por las invasiones sarracenas, las cuales, entre otras calamidades, provocaron la huida de los carmelitas hacia Occidente.

Europa, toda católica y llena de fe, emprendía las Cruzadas para la liberación de los Lugares Santos. Por ese continente comenzaron a vagar los frailes del Carmelo, como miembros de una orden casi desconocida, poco admirada y al borde de la desaparición. La familia religiosa de Elías parecía un tronco seco y viejo, destinado a desintegrarse en polvo.

Era el momento que Nuestra Señora había esperado para hacer florecer, en lo alto de la rama seca, una flor: San Simón Stock. Este inglés de reconocida virtud había sido elegido para el cargo de General de la orden. Sin embargo, no ejercía una autoridad efectiva sobre sus súbditos, pues el Carmelo aún no poseía una estructura jurídica cohesionada y uniforme, capaz de conservar un espíritu, promoverlo y transmitirlo a la posteridad. [Situación que se prolongaba después de que el papa Inocencio IV aprobara la regla de los Hermanos de Nuestra Señora del Monte Carmelo, en 1245.]

La virtud compensaba, sin embargo, la falta de autoridad. Rezando a Nuestra Señora con gran fervor, San Simón le imploró que no permitiera la desaparición de la Orden del Carmelo. En medio de esa situación angustiosa, la Santísima Virgen se le apareció a su buen siervo [en 1251] y le entregó el escapulario, para que lo usara sobre la ropa.

En aquella época, los siervos usaban una túnica como atuendo civil. Sobre ella se ponían una túnica menor, que indicaba, por el color y por características peculiares, la identidad de su señor. El escapulario del Carmelo era similar a esa pequeña túnica. Nuestra Señora, por lo tanto, entregaba a San Simón Stock una librea propia de sus siervos, para que la usaran todos los carmelitas, y prometía: "Aquellos que mueran revestidos de él, no sufrirán el fuego del infierno". Quien use piadosamente el escapulario del Carmelo, recibirá la gracia de la perseverancia final.

A partir de esta misericordiosa intervención de la Madre de Dios, la Orden Carmelita resurgió y conoció otros períodos de gloria, acentuando en toda la Iglesia Católica la devoción a la Santísima Virgen. En la sucesión de esplendores iniciada entonces, nacieron tres soles, por no citar más que a ellos, que brillarán por siempre en el firmamento de la Iglesia: Santa Teresa la Grande, San Juan de la Cruz y Santa Teresita del Niño Jesús.

Recordemos, pues, la grandiosidad de la historia del Carmelo: una alternancia de glorias y desgracias que condujeron a un debilitamiento que hacía presagiar su desaparición. Pero se produce una intervención de Nuestra Señora, que salva y da incomparablemente más de lo que se tenía antes. La prosperidad en Occidente será mucho mayor que la verificada en Asia.

Junto con su bondad insondable, Nuestra Señora, al intervenir, mostraba también la confianza que se debe tener en Ella, así como su papel central en las obras que ama de manera especial. Aunque estas lleguen al punto en que todo parezca perdido, deben esperar el momento que Ella se reserva para actuar. Como decía cierto pensador católico, las grandes intervenciones de la Providencia van precedidas de situaciones dramáticas, a fin de dejar clara la inutilidad de cualquier socorro humano. Una vez comprobado el fracaso de los hombres, y en la misma hora de la desolación y del caos, Dios interviene, y Nuestra Señora se hace presente.

Lección de confianza aún más necesaria en vista de lo que ocurrió después: mientras la orden fundada por San Elías conocía nuevos esplendores y nuevas glorias, la cristiandad que la había acogido se veía presa de un inexorable proceso de ruina, que se aceleraba a lo largo de los siglos. Hasta que, en 1917, en una colina de Fátima, Nuestra Señora censuró la decadencia, recriminó al mundo por el torrente de pecados en el que estaba inmerso y anunció los castigos que caerían sobre la humanidad, en caso de que esta no se arrepintiera y enmendara sus faltas. Luego, expresándose con las famosas palabras que guardamos en nuestras almas, hizo la promesa de su reinado: "¡Al fin, mi Inmaculado Corazón triunfará!"

Y aquí volvemos a la consideración de ese vínculo al que nos referíamos al inicio de este artículo: en el punto culminante de las apariciones en las que Nuestra Señora proclama la realización de su realeza, bajo la forma del triunfo de su Corazón Inmaculado, Ella aparece revestida del atuendo de su devoción más antigua: la del Carmelo. Y, de este modo, realiza una síntesis entre lo históricamente más remoto, lo más reciente —el culto al Inmaculado Corazón de María— y el futuro glorioso, que es la victoria y el reinado de ese mismo Corazón.

Revista Arautos del Evangelio
julio de 2018
n.º 199 

5 de julio de 2026

7 santos que recibieron el Escapulario marrón de Nuestra Señora del Carmen

 


Del sitio Aleteia:

 Dado por la Virgen del Carmen, el escapulario es un sacramental que ayudará a quien lo use para alcanzar a salvación, aunado a una verdadera vida cristiana.

El escapulario es un sacramental que fue entregado por la santísima Virgen del Carmen a san Simón Stock, con la promesa de que quien lo portara alcanzaría la salvación.

Por supuesto, no se trata únicamente de traerlo puesto como si fuera un amuleto, a la par, hay que llevar una vida cristiana coherente y apegarse a la petición de la Virgen de orar y hacer la voluntad de su Hijo.

Pero para entender su fuerza espiritual y el alcance de las promesas de santa María, la vivencia de los santos nos alecciona con respecto a su uso.

1. San Simón Stock

Él fue quien tuvo la gracia de recibir el escapulario de las manos de la Reina del Cielo. El mismo día, san Simón lo apoyó en el cuerpo de un moribundo impenitente y obtuvo el primer milagro del escapulario: la conversión del enfermo.

2. San Juan de la Cruz

Al fraile que lo asistía en su última enfermedad, san Juan le preguntó muchas veces qué día de la semana era y explicó: 

"Pregunto porque me vino a la memoria qué beneficio tan grande es el que hace Nuestra Señora a los religiosos de su orden que han llevado su hábito y han hecho lo que pide ese privilegio".

San Juan de la Cruz falleció en la alborada del sábado 14 de diciembre de 1591.

3. Santa Teresa de Jesús

Con frecuencia, santa Teresa de Jesús se gloriaba de llevar el escapulario "como indigna carmelita" y velaba para que sus religiosas no dejaran de dormir con él puesto. Se dirigía a ellas escribiendo: "Solo puedo confiar en la misericordia del Señor… y en los merecimientos de su Hijo y la Santísima Virgen María, su Madre, cuyo hábito indignamente traigo y vos traéis".

4. San Alfonso María de Ligorio

Usaba el escapulario y lo recomendaba insistentemente a los fieles. El escapulario con el que san Alfonso fue enterrado permaneció incorrupto en el sepulcro y hoy es venerado en un relicario en Marianella, su ciudad natal.

5. San Pedro Claver

Se sirvió incesantemente del escapulario del Carmen en su apostolado con los esclavos en Colombia. Se conserva una pintura representando a san Pedro Claver en el lecho de muerte, con un crucifijo en una de las manos y el escapulario sobre el pecho; alrededor de su cama, los fieles a quienes sirvió también traen el escapulario al cuello.

6. San Juan Bosco

Lo recibió en la infancia y lo difundió durante toda la vida. San Juan Bosco fue enterrado en 1888 con el escapulario. En 1929, el escapulario fue encontrado en perfecto estado de conservación, bajo las ropas podridas y los restos mortales momificados del gran apóstol e incomparable educador de la juventud.

7. San Buenaventura

San Buenaventura decía:"Desahoguen el pecho frente a la Virgen del Carmen los pecadores empedernidos: revístanse de su santo escapulario y ella los conducirá al puerto de la conversión. Hónrenla con el uso del escapulario y demás obligaciones u obsequios de la cofradía".

 16 - julio - 2020

28 de enero de 2026

Las apariciones de Nuestra Señora a Mariette Kerbage

 

Traducido del sitio 1000 razones para creer:

Conocí a Mariette Kerbage en Alepo (Siria) en 1988, a petición del padre Elias Zahlaoui, director espiritual de Myrna. Le había llamado la atención la coincidencia de los acontecimientos ocurridos en su casa, en Soufanieh, en 1982, seis meses antes de los de Damasco, y pensaba que había una evidente continuidad, aunque estas dos jóvenes nunca se hubieran conocido. Al verla, pensé inmediatamente en esta observación del famoso mariólogo padre Laurentin: "El Señor penetra y realiza desde dentro las cualidades naturales de aquel o aquella a quien ha elegido para realizar sus obras". Porque la joven que tenía ante mí, sin timidez, con una naturalidad sorprendente, irradiaba sencillez.

Mariette procede de una familia muy modesta, discreta y trabajadora, originaria de Trípoli, en el Líbano. Nacida en 1946, a los veinticuatro años aceptó casarse con un joven sirio, cuando pensaba dedicarse a la vida religiosa. Tras seis años de vida conyugal, su esposo la abandonó repentinamente para buscar fortuna en Venezuela, dejándola sola con su certificado de estudios y su oficio de costurera como único bagaje. A continuación, se produjo una travesía por el desierto. El 27 de mayo de 1982, durante el mes de María, tras una sincera confesión, se le apareció el arcángel San Miguel. Él le mostró cómo actúa la misericordia divina. El ángel, delante de ella, cavó un hoyo y le explicó: "Los pecados son como estos dos puñados de tierra en las manos de quien se arrepiente". Los depositó en el fondo de un hoyo, los cubrió con tierra y luego con asfalto. "¿Crees" —le dijo— "que lo que he enterrado puede volver a salir?" —"¡Por supuesto que no!" —respondió Mariette—. "Lo mismo ocurre con tus pecados. Cuando Dios perdona, nunca más vuelve a pensar en ellos, esa es su misericordia".

Conmocionada y expectante, Mariette le pide a la Virgen que la ayude y oye en sueños: "Mariette, reza, reza, no temas, me verás contigo". Desde entonces, Mariette se dedica a la oración y al servicio a los demás.

No es hasta 1986 cuando se reanudan las manifestaciones. Se ve invadida por gracias: apariciones, locuciones, éxtasis seguidos de mensajes, derramamientos de aceite de imágenes de la Virgen con el Niño o de estatuas... Curiosamente, podría haberse dejado llevar o desestabilizar por estas manifestaciones, pero su moderación y discreción sorprenden y desconciertan. Nada o muy poco se filtraba desde su pequeña vivienda en el barrio pobre de Sléimanié, en Alepo. Durante quince años, el Señor y su santa Madre compartieron con ella y con el padre Mani, un santo sacerdote, esta obra discreta y profética. Su obediencia y humildad eran totales y hizo suyo el lema de su padre espiritual: "Para amar a Dios, hay que empezar por hacerse amar. Para hacerse amar, hay que empezar por amar. ¡Ama! Serás amada y harás amar a Dios".

En 1990, se convierte en laica consagrada y realiza retiros de ayuno y penitencia. La Virgen le pide que la represente como "Virgen de la Anunciación". Al observar y comparar los innumerables retratos de María, se queda con el que más se parece a la que la visita en su habitación, que ha convertido en capilla. Un pintor local lo reproduce y se distribuyen miles de imágenes de forma gratuita.

Abandona su oficio de costurera y se inicia en la vida monástica. A partir de ahí, dirá, "Cristo me atrapó y mi amor por él se intensificó". La Virgen la empuja a ir a Braij, en el Líbano, para un trimestre de retiro en una comunidad perteneciente a la congregación de María Puerta del Cielo, en Canadá. Luego se marcha a dos retiros de cien días en un convento aislado de Marruecos. Los frutos de esta vida contemplativa profundizan su relación con el Señor, al que se entrega totalmente. Confiesa que mide cuánto ha cambiado "a la luz de su alegría" porque, dice, "quien se acerca a Él y viene a su morada es acogido en su misericordia". Por obediencia a Jesús y a María, y tras el fallecimiento de la madre superiora del convento de Braij, acepta humildemente una nueva misión, abandona Alepo y se instala a medio camino entre Biblos y Annaya, donde el gran santo Charbel la ha conducido, a petición del Señor.

En el país de los Cedros será tan discreta como en Alepo, religiosa entre sus hermanas, rechazando cualquier solicitud de los medios de comunicación, "sierva de la Sagrada Eucaristía". Al mismo tiempo, sin hacer ruido, concienzudo e íntegro, el padre Mani recopiló y reunió todos los acontecimientos que consignó y compartió con teólogos europeos, preparando un testimonio denso y sobrio de las gracias que el Señor sigue enviando a Tierra Santa.

Esta vida contemplativa, totalmente dedicada a la adoración, lleva a Mariette a ver cada día a Cristo en el momento de la adoración del Santísimo Sacramento. La conduce a lo esencial, hacia ese mundo interior que no deja de descubrir y que ahora quiere compartir. Se lo confiesa al Señor y, en mayo de 2002, se inicia una gran obra en Braij, bajo la égida de Aquel que todo lo puede. Bajo la mano de Jesús, Mariette pinta iconos, alrededor de mil lienzos al año, para que Él se revele a los demás, como se le ha revelado a ella, que tiene la felicidad diaria de encontrarse con Él. Una obra de evangelización, pues, para la glorificación de la Iglesia, a través de la vida del Señor, la de su Santa Madre y la del Espíritu Santo. Según el padre Mani, que poco después se convertiría en capellán de la comunidad, es la primera vez en la Iglesia —que él sepa, añade con humildad— que el Señor se expresa en pintura, por escrito y en volúmenes.

No se trata de imágenes acheiropoietas (no hechas por manos humanas), milagrosas tanto por su origen misterioso como por los milagros que se les atribuyen. En su disponibilidad, su obediencia absoluta en la elección, el traslado y la conservación de estos lienzos, que para ellos no tienen nada de terrenal ni de humano, Mariette hace suya la explicación de Juan Damasceno: "En el icono no se venera la materia, sino al Creador que se hizo materia para nosotros". No se trata de una representación de lo invisible, sino de "aquel que se ha hecho visible", para que podamos acceder al conocimiento mediante una fina intuición, siendo la imagen para la vista lo que la palabra es para el oído.

Su trayectoria, la multiplicidad de iconos y su significado son, por su inmensidad, comparables a la obra de María Valtorta. Su historia se inscribe verdaderamente en un plan particular de Dios para toda nuestra humanidad.

En 2013, Mariette perdió a sus dos directores espirituales (el padre Mani y el padre Jules) en el momento en que su comunidad, compuesta por seis religiosas, estaba lista para pronunciar con ella los votos perpetuos, durante una ceremonia presidida por el obispo católico melquita, S. Em. Mons. Salim Kirilos Boutros.

Desde entonces, los acontecimientos se suceden con la mayor discreción, y solo el boca a boca lleva a los peregrinos al convento. La acogida siempre es cálida, aunque Mariette se retira cada vez más a la oración y la adoración. Vive con sus hermanas en el proyecto que Dios tiene para ellas, sin cuestionamientos, según su santa voluntad. Bajo el dictado de Cristo, lleva un cuaderno con numerosas páginas escritas con letra cuidada, sin tachaduras, capítulo por capítulo, en un árabe literariamente perfecto. Ella, la pequeña ignorante que solo tiene como bagaje un certificado de estudios... También lleva un cuaderno de matemáticas —"de arquitecto", se podría decir—, con cotas, longitudes, alturas y funciones, columnas con líneas trazadas con regla y llenas de números, con o sin escalas. A partir de planos, sola en el silencio de la noche, fabrica maquetas con sus dedos que ya no le pertenecen, que no son más que la prolongación de la voluntad del Señor: alegría, dulzura, ternura, obediencia, oración, adoración, silencio, paz y confianza...

"Cuando recen", dice Mariette, "sean hijos de la reconciliación y pidan sabiduría". En el corazón de un mundo que estuvo a punto de hundirse en el abismo de las tinieblas del horror en Siria, Mariette nunca dudó, compartiendo el sufrimiento y la agonía de su pueblo. El 1 de agosto de 2014, a las 8 de la mañana, Jesús le anuncia el fin de la guerra. Ella nunca pidió nada, solo recibió. Dice con sencillez: "El Señor me llama cuando quiere y, sea cual sea la tarea que esté realizando, lo dejo todo. Soy su instrumento. Durante tantos años, solo he hecho su voluntad".

Su último consejero espiritual, el padre Adel Theodore Khoury, ha retomado con la mayor discreción la labor del padre Mani y se encarga de recopilar todos los mensajes recibidos desde 1982. Ya hay quince volúmenes listos en la casa de los padres paulistas de Jounié, en el Líbano, en lengua árabe. "¡Ya te imaginarás que, con mi nivel de estudios, no soy yo quien ha escrito eso!", me dice Mariette con un humor mordaz. "¿Cansada, Mariette?". Ella se vuelve hacia mí: "Jean-Claude, quien ama no se cansa y no cansa a los demás" (San Juan de la Cruz).

Jean-Claude
Geneviève Antakli
escritores y biólogos

Desde hace 2000 años, el Señor, cumpliendo su promesa, no ha dejado de hablarnos: "Estaré con ustedes hasta el fin de los tiempos" (Mateo 28,20), o "Cuando se reúnan en mi nombre, yo estaré en medio de ustedes" (Mt 18,20). Nos habla, a veces con urgencia; nos envía señales, advertencias y mensajes que no completan el Evangelio, sino que lo confirman a nuestros oídos sordos, actualizándolo. En nuestra falta de fe, estas atenciones sensibles renuevan su presencia y su amor. Así, Dios envía a su Hijo o a Nuestra Señora, a sus santos o a sus ángeles, para recordarnos lo que hemos olvidado, para despertarnos cuando el peligro nos acecha. En una época apostólica, dirá santo Tomás de Aquino, todos estos fenómenos conciernen menos a la fe que a la esperanza, la que brilla como una estrella en nuestra noche, la que es "una virtud sobrenatural por la que esperamos de Dios con confianza su gracia en este mundo y la gloria eterna en el otro" (Péguy).

Las apariciones pueden parecer ambiguas por varias razones: los videntes suelen ser personas sencillas, niños, en cualquier caso mensajeros dóciles que se abandonan a la voluntad de Dios. Por lo general, parece que el mensaje se adapta al mensajero, que lo recibe "a su medida". Pero a veces ocurre que el contenido escapa al conocimiento de quien está llamado a transmitirlo. En Lourdes, Bernadette Soubirous, por miedo a olvidarlo, repite continuamente el nombre que la Señora le ha pedido que transmita a su párroco: "Soy la Inmaculada Concepción". En Damasco, durante el primer éxtasis, Myrna recibe una oración: "¡Anunciad a mi Hijo, el Emmanuel!". "¿Quién es este Emmanuel al que debo anunciar?", le pregunta a su padre espiritual, el padre Elias Zahlaoui. Es evidente que los mensajes se adaptan a una época, a un país, a una urgencia. A veces son amenazantes, premonitorios, piden, exhortan.

Las apariciones también se expresan en el idioma de quien está llamado a recibirlas. La Virgen María habla en alemán, en español, en francés, en dialecto y, recientemente, por primera vez, en árabe. La teología actual desconfía de este sobrenatural sensible, ya que la naturaleza misma de la fe es la convicción de lo que no se ve, y las revelaciones privadas a veces parecen epifenómenos peligrosos, que deben rechazarse como tentaciones. Por lo tanto, la posición de la Iglesia es: es mejor equivocarse por exceso de severidad que por exceso de indulgencia.

Sin embargo, el Antiguo y el Nuevo Testamento nos han familiarizado con estos acontecimientos: desde Abraham hasta los Hechos de los Apóstoles, las revelaciones privadas (sueños, voces, visiones, curaciones, éxtasis, milagros, derramamientos de aceites, lágrimas y sangre...) están atestiguadas a lo largo de toda la Biblia, que tampoco se exime de invitar a la prudencia y al discernimiento con respecto a los falsos profetas e incluso a las falsas visiones, al tiempo que denuncia el rechazo sistemático del profetismo, que conduce al agotamiento de la comunicación entre Dios y su pueblo. Para evitar estos desequilibrios, es importante percibir no solo el valor, sino también los límites de lo sobrenatural extraordinario de ayer y de hoy.

16 de julio de 2025

San Juan Pablo II y el escapulario de la Virgen del Carmen

 Del sitio Aleteia:

Descubre por qué san Juan Pablo II llevó el escapulario de la Virgen del Carmen toda su vida y el profundo significado espiritual detrás de este sencillo trozo de tela. Conoce su inspiradora historia y legado

Karol Wojtyla, el futuro san Juan Pablo II, recibió su primer escapulario siendo un niño de escasos 10 años, según narra él mismo en su libro Don y Misterio. En la misma obra describe que, siendo estudiante, entró en contacto con los escritos de san Juan de la Cruz y de Santa Teresa de Ávila, "Esto acrecentó en mí el interés por la espiritualidad carmelitana", escribe.

Siguiendo con el escrito, el querido san Juan Pablo II menciona que, en Cracovia, había un monasterio de Padres Carmelitas Descalzos. "Tenía contactos con ellos y una vez hice allí mis Ejercicios Espirituales, con la ayuda del P. Leonardo de la Dolorosa. Durante un cierto tiempo consideré la posibilidad de entrar en el Carmelo".

¿Cómo fue que se le impuso el escapulario? el Santo Padre detalla que en Wadowice, su ciudad natal, había un monasterio carmelita sobre la colina.

Los habitantes de Wadowice acudían al monasterio, por lo que se notaba la devoción al escapulario de la Virgen del Carmen. "También yo lo recibí, creo que cuando tenía diez años, y aún lo llevo. Se iba a los Carmelitas también para las confesiones. De ese modo, tanto en la iglesia parroquial, como en la del Carmen, se formó mi devoción mariana durante los años de la infancia y de la adolescencia hasta la superación del examen final".

Reiteró su devoción a la santísima Virgen y a portar el escapulario en su mensaje a la Orden del Carmen con motivo de la Dedicación del Año 2001 a María: "Con el signo del escapulario se manifiesta una síntesis eficaz de espiritualidad mariana, que alimenta la devoción de los creyentes, haciéndolos sensibles a la presencia amorosa de la Virgen Madre en su vida. También yo llevo sobre mi corazón, desde hace mucho tiempo, el escapulario del Carmen. Por el amor que siento hacia nuestra Madre celestial común, cuya protección experimento continuamente". no. 5 y 6

El último escapulario usado por san Juan Pablo II se encuentra exhibido en su casa de Wadowice, en un altar dedicado a la Virgen del Carmen.

12 de abril de 2024

Nuestra Señora de los esquís

 Del sitio Fundación Cari Filii:

"Si no queréis hacer a pie la subida hasta Bola del Mundo, en el puerto de Navacerrada, se puede tomar el telesilla de Guarramillas. Subáis a pie o en telesilla, acercaos, no sólo las vistas son impresionantes, sino que podréis ver a la Virgen de las Nieves. Una Virgen con esquís no se ve todos los días", dice uno de tantos amantes de la montaña en Internet.

La Virgen de las Nieves, en la sierra de Madrid, es una bellísima escultura de bronce obra del escultor madrileño, pero segoviano de corazón, José María García Moro. Lo singular de la imagen es que María, con el niño en brazos, tiene unos esquíes en la espalda y vigila gran parte de la sierra desde lo más alto.

Puedes conocer más sobre el recorrido en este enlace.

Para los que no son de Madrid, el puerto de Navacerrada es un puerto de montaña a 1858 metros de altitud, que alberga una estación de esquí y que está situado en la sierra de Guadarrama (Sistema Central). Este separa las provincias de Segovia y Madrid. Mientras la ladera norte (la segoviana) pertenece al municipio de Real Sitio de San Ildefonso, la sur (la madrileña) a Cercedilla.

Este puerto de montaña es el más alto de la sierra de Guadarrama y es uno de los más elevados de España. Es más, la Virgen se encuentra en uno de los pasos más transitados de todos los que hay en la sierra y es el paso natural entre los montes de Siete Picos (al oeste) y la Bola del Mundo (al este).

En este lugar tan visitado de Madrid se encuentra la gran estatua de la Virgen de las Nieves, una antigua advocación mariana que se remonta al siglo IV, muy extendida en Italia, España, Hispanoamérica y Portugal. Su origen está en el ícono romano de la Salus Populi Romani -al que Francisco le tiene mucha devoción- y se festeja el 5 de agosto.

El escultor de esta singular imagen de María es José María García Moro (Madrid, 1933 – Segovia, 28 de enero de 2012). Licenciado en Bellas Artes, ejerció la docencia como profesor de la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Segovia, de cuya dirección también formó parte. En su haber se encuentran numerosas estatuas, como las dedicadas a San Juan de la Cruz o Jesús en la borriquilla, ambas en Segovia.

25 de diciembre de 2023

Navidad Romance del Nacimiento


 Del sitio Un Minuto Con María:

Ya que era llegado el tiempo 
en que de nacer había, 
así como desposado 
de su tálamo salía, 
abrazado con su esposa, 
que en sus brazos la traía, 
al cual la graciosa Madre 
en su pesebre ponía, 
entre unos animales 
que a la sazón allí había, 
los hombres decían cantares, 
los ángeles melodía, 
festejando el desposorio 
que entre tales dos había, 
pero Dios en el pesebre 
allí lloraba y gemía, 
que eran joyas que la esposa 
al desposorio traía, 
y la Madre estaba en pasmo 
de que tal trueque veía: 
el llanto del hombre en Dios, 
y en el hombre la alegría, 
lo cual del uno y del otro 
tan ajeno ser solía.

San Juan de la Cruz

12 de diciembre de 2018

Nuestra Señora del Moretón

Del sitio Aleteia:

En la ciudad de Chillón, una comunidad autónoma de Castilla-La Mancha en España, todos los 12 de agosto se realiza una romería a la patrona de la localidad, la Virgen del Castillo que tiene un signo muy particular en su rostro, un “moretón”.

La leyenda cuenta que un pastor perdió su rebaño, siguió a una mujer que se le había aparecido hasta una cueva debajo del castillo calatravo que se alzaba en la sierra y encontró a uno de sus animales allí adentro.

El pastor un poco asustado por la oscuridad y pensando que pudiese haber otro animal, lanzó una piedra que hirió a la mujer en la mejilla y salió corriendo al pueblo.

Los pueblerinos fueron al lugar y encontraron la imagen de la Virgen dentro de la cueva. Quisieron trasladarla al pueblo para poder honrarla pero no pudieron moverla de allí, entonces comprendieron que la Virgen quería estar en el lugar y le construyeron una ermita.

Esta ermita está ubicada al sur de Chillón, a 700 metros de altitud y fue construida en los restos de un antiguo castillo de la época de la reconquista de origen árabe.

La imagen de la Virgen del Castillo de estilo gótico es venerada desde el siglo XIV y se encuentra en perfecto estado de conservación excepto por el moretón que lleva en un pómulo, y que según cuentan la gente del lugar, generalmente cambia de color, siendo más o menos intenso su morado.

Quien la visita puede gozar de espectacular panorama de la naturaleza, desde su impresionante mirador. Desde allí se puede ver a los lejos las tierras de Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha.

Y entre tantos que han visitado la imagen se encuentran algunos peregrinos ilustres como: Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz y San Juan de Ávila.


Himno a la Virgen del Castillo

Chillón a tus plantas viene
Virgen madre del Castillo,
implorando confiado
tu poder en el ·exilio. 
 
Diamante piedra preciosa,
de Chillón eres fulgor;
linda rosa la más bella
en el jardín del creador.
 
Quisiste ser Chillonera
y nunca tuviste a mal
una pedrada sufrir
de un asustado zagal.
 
Por eso el pueblo orgulloso
viendo tu amor hacia él,
no dudó en edificar.
en la sierra tu dosel.
 
Este pueblo de raigambre,
nobleza, historia, alta cuna,
junta a toda la comarca
te profesa su ternura.
 
En el campo y en la mina,
en la villa, en la ciudad,
todos los hijos del pueblo
en tí tienen su solaz.
 
Gloria de Chillón, tu manto
siempre fue la protección
de este pueblo que te aclama
agradeciendo tu amor.

¡Viva la Virgen del Castillo! ¡Viva su Santísimo hijo!