3 de septiembre de 2026

Nuestra Señora, la "Moreneta blanca"

 


Del sitio Fundación Cari Filii:

Donada en 1963 a Pablo VI por el entonces embajador brasileño, la escultura de madera del siglo XVIII de Nuestra Señora de Montserrat ha estado presente en las principales celebraciones papales en el Vaticano durante 15 años. Vatican News cuenta su historia.

Durante catorce años, el Laboratorio de Restauración de Pintura y Materiales de Madera de los Museos Vaticanos ha tenido un paciente especial. Se trata de una estatua de madera del siglo XV de la Virgen de Montserrat, patrona de Cataluña, conocida como La Moreneta. En el verano de 1963, con motivo de la entronización de Pablo VI, fue donada al Papa por el entonces presidente de Brasil, João Goulart. Fue creada en el país sudamericano en el siglo XVIII y reproducía la imagen de la Virgen en madera de castaño.

A diferencia del original, el ejemplar del Vaticano tiene la piel pálida. Lleva un vestido ricamente decorado que ondea al viento. Originalmente también llevaba collar y pendientes. Sus ojos están delicadamente elaborados en pasta de vidrio. En sus brazos está el Niño Bendiciendo, sosteniendo un globo terráqueo en la mano izquierda. El Papa Montini, gran admirador de las esculturas de madera, lo mandó colocar en la antecámara papal.

Desde 2011, por encargo de Benedicto XVI, la escultura ha acompañado las principales celebraciones papales en la Basílica Vaticana y la Plaza de San Pedro. Para preservar su extraordinaria belleza, esta preciosa pieza, sujeta a frecuentes traslados, ha estado bajo el cuidado de Stefania Colesanti, restauradora principal del Laboratorio de los Museos Vaticanos, durante casi quince años.

Llevo casi treinta años trabajando con esculturas de madera: es una pasión para mí”, explica, sin ocultar un vínculo profesional, emocional y espiritual especial con la Virgen de Montserrat. “Cuando llegó aquí en 2011, presentaba problemas de conservación: además de constantes depósitos de polvo, se le había caído una mano. Por ello, restauramos la estructura de madera y limpiamos la pieza”.

2 de septiembre de 2026

Nuestra Señora de Les Places

 


Traducido y adaptado del sitio CGHML:

En 1664, se encontró en el castillo de Les Places, que ya no existe, una estatua de piedra que representaba a la Santísima Virgen sosteniendo en su regazo el cuerpo inerte de su adorable hijo. Esta estatua se colocó inicialmente en la capilla, hoy destruida, llamada Capilla de Santa Foy. Gabriel Foucaud de Saint-Germain-Beaupré mandó construir, en 1686, en la ladera de un cerro, cerca de una fuente ya consagrada a la Santísima Virgen, la capilla que hoy se ve allí. 

La fecha mencionada se lee en el dintel de la puerta, junto al escudo de armas del fundador, que es: de azur sembrado de flores de lis de oro. Este escudo también está esculpido en el retablo del altar. La estatua encontrada en el castillo de Les Places fue trasladada a esta capilla, conocida desde entonces como Notre-Dame-des-Places. A la fecha, sigue siendo visitada por numerosos peregrinos.

1 de septiembre de 2026

Nuestra Señora de Kieff

 


Del sitio Fatimazo por la Paz:

 Kieff, a orillas del río Dniéper, fue el primer lugar de descanso de la famosa imagen de la Virgen María. Se cuenta que el apóstol san Andrés se detuvo aquí en camino de Constantinopla a Roma. Un día por la mañana, mientras admiraba las colinas de Kieff, escuchó: “¿Ves esas colinas? En esas colinas resplandecerán en adelante la gracia de Dios”.

Fue hasta el año 1010 que se cumplió aquella profecía, antes de que el príncipe ruso Vladimir fuera bautizado en Kieff con todo su pueblo, y las enseñanzas del Evangelio comenzaron a salir desde las alturas de las colinas que tanto habían impresionado al apóstol.

El príncipe mandó traer de Kherson una imagen de la Virgen que, según la leyenda, fue pintada por Constantino. El príncipe encomendó al monasterio de Petchersk la custodia del cuadro y ahí permaneció hasta el siglo XV.

En 1467 Iván III, gran duque de Moscú, construyó la Iglesia de la Asunción en el Kremlin con motivo de su matrimonio, para lo que mandó traer el famoso cuadro de Kieff. Los habitantes de Kieff se entristecieron y protestaron porque no querían perder su tesoro más querido.

La Santísima Virgen se le apareció en sueños al príncipe y le pidió que devolviera la imagen, y Ella personalmente se encargaría de que fuera reemplazada. A la mañana siguiente, el príncipe devuelve la pintura a Kieff, y para su sorpresa cuando entra a su iglesia encuentra otro cuadro idéntico al que había devuelto.