Mostrando entradas con la etiqueta Pío VII. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pío VII. Mostrar todas las entradas

22 de mayo de 2026

Nuestra Señora María Auxiliadora (Australia)

 


Traducido del sitio Aleteia:

Australia tiene una larga historia de devoción a la Santísima Virgen, que comenzó con los católicos irlandeses enviados allí por el Imperio Británico.

El catolicismo en Australia tiene una historia muy interesante. Australia fue inicialmente una colonia penal del Imperio Británico, y muchos católicos irlandeses fueron enviados allí, pero se les privó de cualquier sustento espiritual.

Según la Sociedad Misionera de San Columbano, "la incipiente Iglesia en Australia tenía una razón especial para recurrir a María. En sus inicios no se envió ningún sacerdote a la colonia y no se permitió celebrar misa, salvo durante un breve periodo de un año hasta 1820. En aquellos primeros tiempos, fue en gran medida el rosario lo que mantuvo viva la fe".

En 1820 se concedió cierta libertad a la Iglesia católica y en 1821 se consagró una catedral en Sídney en honor a la Virgen María.

Poco antes de que esto ocurriera, el papa Pío VII fue detenido y se convirtió en prisionero de Napoleón. Fue liberado en 1814 y regresó a Roma. En 1815, el papa Pío VII "instituyó para los Estados Pontificios la fiesta de Nuestra Señora, Auxilio de los Cristianos, que se celebraría el 24 de mayo, aniversario de su primer regreso".

Este título de María se remonta incluso más allá de esta invocación, como explica la Enciclopedia Católica: La invocación Auxilium Christianorum (Ayuda de los Cristianos) se originó en el siglo XVI. En 1576 Bernardino Cirillo, arcipreste de Loreto, publicó en Macerreta dos letanías de la Santísima Virgen, que, según él, se utilizaban en Loreto... Esta segunda forma contiene la invocación Auxilium Christianorum. Es posible que los guerreros, que al regresar de Lepanto (7 de octubre de 1571) visitaron el santuario de Loreto, saludaran allí por primera vez a la Santísima Virgen con este nuevo título; sin embargo, es más probable que se trate solo de una variación de la invocación más antigua Advocata Christianorum, que se encuentra en una letanía de 1524.  

Australia fue la primera nación en elegir a "Santa María Auxiliadora" como su principal patrona en 1844. El 24 de mayo se convirtió entonces en la "fiesta patronal" de Australia y sigue siendo una solemnidad, aunque también se puede celebrar el domingo más cercano.

Desde entonces, la catedral de Sídney también ha adoptado el título de Madre Inmaculada de Dios, Auxiliadora de los Cristianos.

24 - mayo - 2019

29 de enero de 2026

Nuestra Señora de la Gracia de Carmona


Adaptado del sitio Hermandad de Nuestra Señora la Santísima:

El origen de la devoción de la Imagen de la Santísima Virgen de Gracia se remonta a finales del Siglo XIII, concretamente, se cita la fecha de 1290, cuando tras la reconquista de Carmona, la leyenda dice que un pastor descubrió la Imagen en un lugar y cueva escondido en el que se había depositado 400 o 500 años atrás para que no llegara a manos de los musulmanes.

El pastor dio aviso al clero y se difunde la noticia por la ciudad, yendo todos al lugar en el que la Sagrada Imagen se hallaba y esta fue llevada al pueblo en procesión. A la mañana siguiente, la Imagen apareció milagrosamente en la cueva donde fue hallada.

Esto se interpreta como la intención de la Imagen de permanecer en dicho lugar, para ello se construye allí una ermita donde se comenzó a rendirle culto a esta Imagen bajo la advocación de la Virgen de Gracia.

 En los siglos posteriores la devoción a la Virgen de Gracia va creciendo lentamente y convive con otras devociones existentes en Carmona, como Nuestra Señora del Real y la Virgen de la Antigua. El gran impulso a la devoción a la Virgen de Gracia comienza en 1477, cuando Isabel la Católica, patrona de la ermita, nombra a los monjes ermitaños jerónimos de San Isidoro del Campo administradores y capellanes de la ermita, con la idea de fundar en él un monasterio.

Esto le otorgó un capital humano importante que apoyaba la devoción a la Sagrada Imagen. En el siglo XVI se había establecido de forma predominante la devoción y el culto a la Imagen de la Virgen de Gracia entre las advocaciones marianas de la Ciudad de la Carmona, en parte, gracias al cuidado culto de los jerónimos y a los continuos milagros que se le acechan. Para entonces, la imagen deja de contemplarse como una talla sedente de pequeño formato para completarse con el armazón con el que hoy se presenta, adquiriendo un ajuar textil y suntuario de importante envergadura.

El 19 de febrero de 1805 el Sumo Pontífice Pío VII confirma el "indulto de venerar" como Patrona principal a la Santísima Virgen María, bajo el Título de Gracia para la Ciudad de Carmona. Esto se debió a que el 16 de noviembre del año anterior, el Consejo de Carmona acuerda elegir y nombrar en solemne voto perpetuo a Nuestra Señora de Gracia como Patrona principal y titular de esta ciudad, a expensas de la confirmación del Papa. Este nombramiento venía a confirmar lo que era ya una realidad en la ciudad de Carmona desde 1653, cuando así se eligió por unanimidad de sufragio. 

Los monjes jerónimos permanecieron en la ermita de Nuestra Señora de Gracia hasta el año 1835, cuando tras la exclaustración de determinados monasterios y conventos con la conocida Desamortización de Mendizábal, el Cabildo de la Ciudad de Carmona acuerda traer la imagen a la Iglesia Prioral de Santa María, ocupando el lugar que tradicionalmente la Virgen ocupaba en la ciudad cuando subía. Con esto se conseguía la satisfacción de los clérigos y el pueblo en general al acercar a su Patrona a sus casas y a sus vidas. Con ello, el Ayuntamiento consigue un deseo acariciado durante mucho tiempo, y llega a considerar la titularidad de la Imagen como un bien de la Ciudad, y que a ellos como gobierno les tocaba decidir sobre ella, no a los jerónimos.

A partir de entonces, la organización de los cultos en honor a la Patrona de Carmona y la canalización de la devoción en torno a esta Imagen se llevará a cabo bajo la dirección del clero de la ciudad con la ayuda y colaboración del pueblo entero y del Ayuntamiento a la cabeza, contribuyendo todos a la solemnidad de sus cultos.

Esto explica que no hubiera sido necesaria la creación de una Hermandad hasta el año 1948, cuando tras las disminuciones constantes de Clero, la reducción de parroquias en Carmona, la mayor carga de trabajo para los sacerdotes y el aumento de población en la ciudad imposibilitan al clero para ocuparse por él solo de todo lo concerniente a la Virgen de Gracia. Tal y como explica D. Francisco de Paula Carrión Mejías, fundador y redactor de las Reglas de la Hermandad, esta se constituye con el fin de “trabajar incansablemente por aumentar, si es posible, las solemnidades de los cultos de la Virgen de Gracia, extender, si cabe, la devoción a la Señora y velar por la intangibilidad y conservación de las inmemoriales costumbres de esta Ciudad relacionadas con su Excelsa Patrona”, misión con la que se continua hoy en día.

El hecho de mayor relevancia ocurrido desde la creación de la Hermandad fue la Coronación Canónica de la Santísima Virgen de Gracia en 1990, coincidiendo con el VII centenario de la invención o aparición de la Imagen, y que estuvo acompañada ese año y los anteriores por una serie de preparativos, como fueron una peregrinación a Roma o las Misiones Generales por toda Carmona.

La Coronación Canónica de la Imagen tuvo lugar el 15 de septiembre de 1990 en la Puerta de Sevilla por el Arzobispo de Sevilla D. Carlos Amigo Vallejo.

6 de enero de 2026

La procesión perdida de Nuestra Señora de los Reyes Magos

 

Del sitio Gente de Paz:

El tráfico de esclavos negros fue tan habitual que durante los siglos XVI y XV comenzaron a proliferar distintas hermandades que solo admitían gente de color entre sus filas. Pero con el paso de los siglos tan solo algunas permanecen en la actualidad aunque si bien es cierto que con diversas modificaciones, como la inclusión en la nómina de hermanos independientemente de su raza.

Con la Reconquista menguó el mercado de esclavos árabes pero tras el descubrimiento de América el tráfico con las colonias de ultramar originó un crecimiento que se tradujo en una mayor diversidad. Llegaban mulatos, mestizos, que se mezclaban con negros africanos. En un principio con Sevilla como puerta a España y después Cádiz. Es por ello que las hermandades que acogían negros fueron más numerosas en el sur de la península que en otra región del país.

Hoy en día la más conocida es la sevillana hermandad de los Negritos, que efectúa su estación de penitencia en la tarde del Jueves Santo. Y aunque la titular mariana posee la advocación "de los Ángeles", en sus orígenes tomó otra muy distinta. "Nuestra Señora de los Reyes" fue intitulada hasta que en torno al siglo XVI cambia su nombre. Al contrario que la patrona de Sevilla y su archidiócesis, hacía referencia a los Reyes Magos. Con María como protectora de todas las razas -y en los tres sabios de oriente se recogían las hasta entonces conocidas- la Iglesia encontraba el camino para que los negros tuvieran su espacio.

En el Alto Guadalquivir destacaron Úbeda y Baeza, que llegaron a contar con hasta tres corporaciones fundadas por negro. No muy lejos de allí, en Jaén, fue fundada en 1600 la hermandad de Nuestra Señora de los Reyes y San Benedicto de Palermo, aunque con el tiempo fue conocida como la cofradía de la Virgen de los Reyes. La advocación mariana recordaba a los tres reyes que se postraron ante Jesús tras conocer su nacimiento. Por su parte, Benedicto -más conocido como Benito de Palermo, el Moro o el Negro- fue un monje siciliano nacido en 1524, beatificado por Benedicto XIV en 1743 y canonizado por Pío VII en 1807, considerado patrón de los negros.

La hermandad, fundada por Juan Cobo, quien permaneció al frente como hermano mayor y en 1611 marcha a Granada, estuvo compuesta por gente de color y celebró su primera función en 1600 en la iglesia de San Juan. Tan solo dos años después su crecimiento fue tal que se trasladó a la iglesia de San Ildefonso. Con nuevas imágenes e insignias, comenzaba un floreciente periodo dentro de la corta historia de la corporación contando con el obispo Sancho Dávila y Toledo como protector de la misma.

El día 6 de enero se celebraba la fiesta en su honor. La Virgen de los Reyes portaba una gran corona dorada y tenía la curiosidad de que tenía brazos articulados -algo inusual en la época-. Sostenía al Niño en brazos y se encontraba rodeada por los tres Reyes Magos, portando cada uno de ellos sus atributos. La celebración debió gozar de gran solemnidad pues asistían los cantores de San Andrés, que por aquella época eran lo más requeridos en las grandes celebraciones de la capital del Santo Reino. Antes de la procesión, danzaban ante las imágenes.

Después, comenzaba la procesión con las imágenes. Los danzantes abrían el cortejo presidido por un estandarte de tafetán. El prioste portaba un cetro dorado mientras que los dos alcaldes que lo acompañaban llevaban dos de color negro. La música cerraba el desfile de una jornada que comenzaba con cohetes y el repique de campanas anunciando el gran día y que concluía cuando las imágenes regresaban a su sede canónica. La procesión volvía a reproducirse el día del Corpus.

Pronto llegaría la decadencia a la hermandad. Para su renacer fue vital la presencia de Cristóbal de Porras, franciscano que pretendió una nueva etapa de esplendor. Pero se topo con el fundador de la corporación, Juan Cobo, quien no había dejado su cargo a pesar de su traslado a Granada. Finalmente, en un cabildo celebrado el 20 de junio de 1627 Cristóbal de Porras que al frente como gobernador, admitiéndose seis hermanos nuevos. Se abría un nuevo periodo que se traduce en la recuperación de la fiesta y la adquisición de telas para las imágenes.  Con el paso del tiempo las referencias se van difuminando y entra en un período de inactividad del que tristemente no se recuperaría nunca.

Las hermandades de negros dieron el salto al nuevo continente. La devoción a San Benito de Palermo y a la Virgen de los Reyes Magos se extendió rápidamente América. Lima, México, Santo Domingo son tan solo algunos ejemplos. Las reglas fueron imitadas y María apareció como Madre de todos los hombres. E incluso a pesar de la distancia y los cambios, las modificaciones no impidieron la estrecha vinculación de algunas devociones mundialmente conocidas con la advocación de Nuestra Señora de los Reyes Magos. Es el caso de la Virgen de Guadalupe, que se muestra con los tres Juanes -indio, mestizo y blanco- o la Caridad del Cobre, ante tres pescadores -negro, mulato y blanco-. La aparición de estos a sus plantas recuerda inevitablemente a una advocación que a pesar del arraigo con el que contó terminó quedando en el olvido.

27 de agosto de 2025

Nuestra Señora del Boschetto


Del sitio Vidas Santas:

Los marineros y pescadores en una hermosa ciudad de Liguria (en Génova) tienen un culto celoso y dedicado al Milagroso cuadro de la Virgen, vigilado en el santuario construido por sus antepasados, en el lugar de una aparición de Nuestra Señora.

La historia se transmiten de padres a hijos hasta nuestros días. En una pequeña colina con vistas a Camogli, llamada el Boschetto, entre 1612 y 1630 se construyó un santuario dedicado a Nuestra Señora de Boschetto, para recordar que el 2 de julio de 1518 la Virgen María apareció a una pastora de doce años de edad.

En el año del Señor 1518, pocas casas dispersas rompían la monotonía del valle de Ruta, lleno de olivares y viñedos, y una parte que estaba cubierta de bosques, de los cuales un hermoso sombreaba el centro del valle.

En el Boschetto hubo una vez castaños, robles y olmos. Donde se unían tres vías, existía una construcción con un cuadro que representa a la Virgen y el Niño Jesús en sus brazos. Se ignora cómo y por quién fue expuesta y pintada.

Delante del capitel se detenían a recitar oraciones los transeúntes, en su mayoría campesinos. Entre los más asiduos había una chica de doce años de edad, pastora, llamada Angela Schiaffino, que el día 2 del mes de julio, se paró como siempre a orar frente al cuadro. Absorta en la oración de repente apareció una hermosa Señora, que le manifiesta el deseo de que se le cumpla su aspiración de que se le construya una Iglesia. Esa mujer dijo que tenía que decir a la gente que este lugar debía levantarle una Iglesia. Pero Angela la dice que dice que nadie le va a creer.

A continuación, la Virgen le hace una marca en la palma de su mano, precisamente una M que en ese tiempo se usaba hacer en carácter gótico, presentándose los ojos de la gente con similitud con una herradura, e hizo lo mismo en una gran piedra cerca de ellos, lo que indicaba el sitio donde debería construirse el Santuario y el Monasterio.

Todos los Camoglini dieron gracias a la dulce Reina del Cielo, que de una vez rompió con su luz las sombras del Boschetto, que bien podría simbolizar la oscuridad de nuestro intelecto, y nos santifica por sus múltiples apariciones en esta tierra para la alegría de los justos.

 El mensaje divino confiado a la niña, como lo demuestran los signos en la mano y en la piedra, y muchas otras maravillas, encontraron rápidamente la aprobación del pueblo. Inmediatamente después comenzó la construcción de una capilla.

 Por último el cuadro Milagroso fue colocado en el pequeño santuario. Angela Schiaffino, elocuente testigo, vivió largos años y fue muy considerada a lo largo del valle, por su don especial de predecir muchas cosas ocultas y que iban a ocurrir. Cuando terminó su paso por esta tierra, fue enterrada a los pies del cuadro de la Virgen.

 Durante casi 500 años de historia, cuatro Pontífices romanos intervinieron con actos que afectan directamente a la adoración de Nuestra Señora del Boschetto de Camogli.

 El papa Pío VII el 12 de agosto de 1817 concedió la coronación de taumaturga, que ocurrió con gran solemnidad el 30 de agosto de 1818 en el tercer Centenario de la aparición. 

El papa Gregorio XVI el 22 de mayo de 1841 le concedió Oficio y Misa propia.

El papa Pío X el 24 de octubre de 1905 concedió la norma de altar privilegiado, con el beneficio de celebrar misas en sufragio de las almas para ganar la liberación del Purgatorio.

Por último el papa Pío XII el 27 de marzo de 1955 proclamó a Nuestra Señora del Boschetto como Patrona a la Ciudad de Camogli.

27 de julio de 2025

Nuestra Señora de la Asunción y San Napoleón Bonaparte

 
 

Del blog Asalta el cielo con tu Rosario:

Extraído del sitio El Debate:

El 19 de febrero de 1806, un decreto imperial instauró la fiesta de San Napoleón, santo hasta entonces desconocido, al que se asignó la fecha del 15 de agosto para su celebración, desplazando la fiesta de la Virgen, protegida por la anterior Monarquía de los Borbones

La Revolución Francesa de 1789 dividió poderosamente a los franceses al tratar, no sólo de secularizar, desamortizar y desacralizar la sociedad y las costumbres, sino de construir una Iglesia revolucionaria separada de Roma. El conflicto derivó en una auténtica guerra civil, conocida en algunas regiones como la sublevación de los chuanes y vendeanos. Paralelamente, el gobierno jacobino de Robespierre impulsó una religión de Estado basada en el culto a la diosa Razón mientras guillotinaba a sacerdotes y católicos. Pese a que los rebeldes que alzaron la bandera católica y monárquica fueron derrotados en sucesivos años, los rescoldos del conflicto se mantuvieron latentes de tal manera que Napoleón Bonaparte tuvo que demostrar su habilidad política para acabar con esa situación. De ahí su apuesta por un Concordato con el Papado en 1802 y una paz religiosa que, en última instancia, benefició su mandato.

El Papa Pío VII temió siempre que quisiera hacer de él una marioneta más, a lo que se negó con rotundidad, pero apoyó la necesidad de pactar con Napoleón –ante la negativa de muchos de sus cardenales– para lograr la paz necesaria para la reconstrucción del catolicismo en Francia.

Y, así, los primeros años del Imperio napoleónico fueron beneficiosos para la Iglesia. Se abrieron diez seminarios metropolitanos sostenidos por el Estado, la Dirección de Cultos se convirtió en un Ministerio y los cardenales fueron incluidos en el protocolo de la corte. Se autorizaron las congregaciones femeninas dedicadas a la enseñanza y a la asistencia pública. Se restablecieron los hermanos de las Escuelas cristianas y los paúles por los servicios insustituibles y prácticamente gratuitos que prestaban para la instrucción del pueblo.

Fueron autorizados los institutos misioneros –lazaristas, misiones extranjeras, misioneros del Espíritu Santo– por la utilidad que tendrían en la pretendida expansión colonial francesa ideada por Napoleón. El catolicismo, a pesar de no ser considerado religión oficial, fue recuperando presencia e influencia en la sociedad francesa. Y la Iglesia, a cambio, consiguió la paz interior que tanto necesitaba Napoleón, convenciendo a los rebeldes católicos de la necesidad de evitar conflictos, al menos hasta 1814.

Sin embargo, esta actitud favorable del Emperador a favor de la libertad de la Iglesia duró poco. Pronto, se fueron enconando las relaciones con el Papa. El motivo fundamental fue el deseo napoleónico de dominar, centralizar y organizar toda la vida pública y lograr que Pío VII se pusiera de su parte tanto política como moralmente. Un buen ejemplo de esa intromisión fue la redacción en 1806 del Catecismo Imperial, obligatorio en Francia y beneficioso para la imagen del Emperador, ya que subrayaba el amor, respeto, obediencia, fidelidad debidos a la persona de Napoleón, e incluía la obligatoriedad moral de pagar impuestos para la conservación y defensa del Imperio y de su trono, de rezar por la salud del emperador y la prosperidad espiritual y temporal del Estado, y de acudir al reclutamiento militar, deber del que al año siguiente fue dispensado el clero.

Una comisión de cardenales protestó ante estas imposiciones paganas, destacando el uso político del único catecismo que Napoleón permitiría en su Imperio. Pero lo cierto es que, en beneficio del cristianismo y teniendo en cuenta el fin de la persecución, el Papa tuvo que acomodarse, así como a la fiesta del patrón imperial.

Efectivamente, el 19 de febrero de 1806, un decreto imperial instauró la fiesta de san Napoleón, santo hasta entonces desconocido, al que se asignó la fecha del 15 de agosto para su celebración, desplazando la fiesta de la Virgen, protegida por la anterior Monarquía de los Borbones. Pío VII volvió a transigir, en su política de ceder en lo superfluo para no ceder en los principios verdaderamente importantes del catolicismo, puesto que –como diría otro pontífice– lo importante no eran los bienes sino el Bien. Y es que, si bien se mantuvieron otras ocasiones de festejar a la Virgen María, el uso político de la fiesta de san Napoleón no le pasó tampoco desapercibido.

Pero la ocupación militar del puerto de Ancona –dentro de los Estados Pontificios– por las tropas francesas en 1806, comenzó a aumentar la tensión entre París y Roma. Napoleón ordenó al Papa que expulsara de sus Estados a todos los ciudadanos cuyas naciones estaban en guerra contra Francia, a lo cual Pío VII se negó, así como a la insinuación de que debía aceptar el bloqueo económico contra Gran Bretaña. Estas muestras de independencia del Papado no fueron aceptadas por el Emperador, que pronto se encontró, nuevamente, con la guerra y terminó ordenando la invasión de los Estados Pontificios y el secuestro de Pío VII en 1808.

Antonio Manuel Moral Roncal

14 de abril de 2025

Nuestra Señora del Duomo de Ancona

 

Traducido del sitio Why Marche:

En lo alto de la colina del Guasco, en Ancona, se alza la catedral de San Ciriaco. La iglesia medieval, alto ejemplo de arte románico con elementos bizantinos y góticos mezclados, domina desde lo alto la ciudad dórica y su golfo.

Lugar de culto dedicado a San Ciriaco, la catedral de Ancona es uno de los símbolos de la ciudad: gracias a su posición en lo alto de la colina que domina el mar, ha representado y representa un punto de referencia para los navegantes, como un faro que desde lo alto infunde a los que vienen del mar una fuerte energía espiritual. 

Además de ser una de las iglesias arquitectónicamente más interesantes de la región de Las Marcas, la catedral es también muy importante por la devoción de los fieles a un pequeño cuadro que representa a la Virgen. La pequeña pintura, que no mide más de 40 centímetros, se conserva hoy en la cripta de la nave derecha de la catedral, dentro del edículo de mármol diseñado por el arquitecto Luigi Vanvitelli. 

La devoción a esta imagen sagrada comenzó en 1796, un periodo crítico en la historia de Ancona y de toda Italia. Napoleón Bonaparte avanzaba triunfante y el destino de la ciudad dórica parecía ya sellado. Antes de llegar al milagroso acontecimiento de la Virgen de San Ciriaco, es necesario volver atrás y contar cómo y por qué llegó este cuadro a Ancona.

Se cuenta que, en 1615, un capitán veneciano llamado Bartolo vio a su hijo caer al agua, arrastrado por las fuertes corrientes, durante una noche de tempestad en el mar. Desesperado, el hombre se dirigió a la Virgen rogándole que lo salvara. Las plegarias del capitán fueron escuchadas: el joven sobrevivió milagrosamente y, como muestra de gratitud y reconocimiento, el padre decidió, una vez desembarcado en el puerto de Ancona, donar este sencillo cuadro a la catedral.

La Virgen representada en el cuadro lleva una corona dorada, un manto azul y el rostro ligeramente inclinado hacia abajo con los ojos entrecerrados. Con el tiempo, la Virgen se convirtió en la patrona de la ciudad de Ancona y la imagen adoptó el nombre de Virgen de Todos los Santos.

Pasaron los años y cuando llegaron a Ancona noticias de la llegada de las tropas de Napoleón, los habitantes, preocupados por su suerte, comenzaron a rezar, implorando la intervención divina. Napoleón no sólo invadió la ciudad de Ancona, sino que con su ejército tenía plenos poderes, que le había concedido el Papa, para apoderarse a su antojo de las numerosas obras de arte conservadas en los lugares de culto. De hecho, el general Bonaparte, victorioso en su campaña italiana, obligó al papa Pío VI a firmar el armisticio de Bolonia el 20 de junio de 1796, permitiendo así que Ancona, junto con Bolonia y la propia Ferrara, fueran ocupadas por el ejército francés. La llegada de las nuevas ideas de la Ilustración y el jacobinismo y la liberación del dominio papal provocaron un momento inicial de euforia entre una parte de la población, aunque pronto se comprendió que, para sufragar los costes de la guerra, los franceses saquearían todos los edificios cristianos de sus obras de arte, incluida la pintura de la Madonna del Duomo.

Cuando el ejército francés llega a la ciudad, los habitantes de Ancona, atemorizados por las noticias de las incursiones francesas, se reúnen en la catedral en oración ante el cuadro. Mientras piden que se salve su ciudad, los fieles notan un cambio en el rostro de la Virgen representada en el pequeño cuadro. Sus ojos aparecen abiertos y vueltos hacia los fieles, su boca se abre en una sonrisa tranquilizadora. Es el 25 de junio de 1796. La noticia del milagro se difunde: fieles y curiosos acuden en masa. Incluso los que condenaron a los primeros curiosos de credulidad fácil o sugestión tuvieron que cambiar de opinión. El milagro se repite muchas veces hasta febrero de 1797. Ante los numerosos testigos, las autoridades iniciaron una investigación oficial, recurriendo a notarios, expertos científicos y testigos. La investigación no reveló ninguna alteración del cuadro y el milagro fue reconocido oficialmente. Toda la documentación se conserva aún hoy en los archivos.

El 10 de febrero de 1797, Napoleón llega a Ancona y, avisado de lo que estaba ocurriendo, llega a la catedral con la intención de detener las oraciones de los fieles destruyendo el cuadro que había unido y cohesionado a toda la ciudad. Una vez dentro, coge el cuadro, mira el collar de perlas y piedras preciosas colocado a modo de corona sobre la imagen de la Virgen y, cuando está a punto de cogerlo, el general se muestra dubitativo, palidece y, dejando el cuadro inesperadamente, ordena que lo cubran con un paño. 

¿También él fue testigo del milagro? ¿Intervención divina o jugada estratégica del general? Según algunos historiadores, los franceses querían evitar exacerbar las fricciones con la población católica. Además, parece ser que la conservación del cuadro contó con el apoyo de un exponente pro francés, quien, según se dice, había retirado años atrás una imagen sagrada colocada en la fachada de una casa que había comprado, lo que provocó fuertes reacciones entre la población. Lo cierto es que Napoleón dejó el cuadro en su lugar y el prodigioso fenómeno de la Madonna del Duomo adquirió un vasto eco, generando un fenómeno devocional generalizado, amplificado por el temor a la ocupación napoleónica. 

En aquel año de agitación para Italia, se contaron por centenares las imágenes, casi todas marianas, que movían los ojos o cambiaban de forma y color. Los prodigios se produjeron en iglesias, casas particulares, conventos y en lugares abiertos del estado pontificio. Después de esta primera aparición, que tuvo lugar en la catedral de San Ciriaco, se calcula que en total cerca de medio millón de personas fueron testigos de los milagros marianos de 1796. Aún hoy, en Roma, Ancona y otras ciudades, placas e inscripciones conmemoran los milagros ocurridos en el año de la invasión napoleónica del estado pontificio.

El 13 de mayo de 1814, el Papa Pío VII coronó el prodigioso cuadro, y la devoción a la imagen de la Virgen continuó ininterrumpidamente, al menos hasta el 17 de diciembre de 1936, cuando el cuadro fue robado. El prodigioso cuadro fue encontrado un mes después, despojado de sus preciosos ornamentos, en la capilla de Tor Mezzavalle en Albano Laziale. Regresó a Ancona el 31 de enero de 1937.

 S. Cecconi

11 de abril de 2025

¿Por qué se celebra dos veces a Nuestra Señora de los Dolores?

En México la tradición hoy festeja a Nuestra Señora de los Dolores.

Del sitio Aleteia:

La Virgen de los Dolores tiene dos fiestas a lo largo del año litúrgico: una en septiembre y otra en Cuaresma, pero ¿Cuál es la razón de esta doble celebración?

Dos veces en el año tenemos la celebración de la Virgen de los Dolores, sin embargo, una fiesta está contemplada en el calendario litúrgico y la otra quedó, mas bien, en la tradición popular. ¿Cuál es la razón?

A partir de la reforma del calendario romano, emanado del Concilio Vaticano II, el Papa San Pablo VI publicó el documento Marialis cultus, donde se destaca el papel de la Santísima Virgen María y "ha permitido incluir de manera más orgánica y con más estrecha cohesión la memoria de la Madre dentro del ciclo anual de los misterios del Hijo" (MC 2).

Encontramos en dicho documento una reafirmación sobre el 15 de septiembre como la memoria de Nuestra Señora de los Dolores, un día después de la Exaltación de la Santa Cruz. "ocasión propicia para revivir un momento decisivo de la historia de la salvación y para venerar junto con el Hijo exaltado en la Cruz a la Madre que comparte su dolor" (MC 7).

Esta fiesta ya celebraba desde la edad media.

Asociando a la Santísima Virgen con los dolores de su Hijo en la cruz, también se realizaba una celebración en viernes después del Domingo de la Pasión o Domingo de Ramos.

En el siglo XVII se celebraban dos conmemoraciones de los Siete Dolores de la Virgen y dos papas extendieron esta fiesta a toda la Iglesia: el Papa Benedicto XIII lo hizo con la fiesta del "Viernes de Dolores" en 1472; y el papa Pío VII, en 1814, fijó la celebración en el día 15 de septiembre.

En la actualidad encontramos que la fiesta litúrgica se celebra únicamente el 15 de septiembre, pero ha permanecido la tradición popular de hacer altares dedicados a la Madre Dolorosa el viernes anterior al Viernes Santo. Y, además, aún se conserva la bella costumbre de adornarlos con germinados de trigo y lenteja, colocando naranjas, flores y papel morado.

Y lo más bello, al menos en México: la gente sigue obsequiando agua de sabores y nieve, que representan las "lágrimas de la Virgen", precediendo a la Semana Santa.

22 de noviembre de 2023

Nuestra Señora de Belén de Almansa

Del sitio Virgen de Belén:

Varias son las tesis sobre el origen de la devoción y aparición de la imagen en Almansa. La más acertada es la tesis de Don José Villalba y Córcoles, presbítero de la Catedral de Murcia, que cuenta que la devoción nació a finales del siglo XV por iniciativa particular de un devoto. Según D. José, el almanseño más o menos adinerado D. Juan Sánchez, grandísimo devoto de la Virgen y buscando su salvación eterna, viajó en peregrinación a Roma de donde trajo, a su regreso, una imagen de Ntra. Sra. de Belén. Una vez en Almansa, Mandó construir una ermita que dotó con parte de su hacienda, y en cuyo altar entronizó dicha imagen.

Conforme avanzaban los años, el voto y las rogativas fueron creciendo en torno a la imagen de Ntra. Sra. de Belén. Con el aumento de las rogativas se decidió el traer la imagen a la ciudad durante periodos más largos de tiempo para poder recibir las rogativas de los almanseños, y evitar el dejar de sus quehaceres para ir al santuario para orar. Poco a poco las peregrinaciones dieron fruto en las actuales romerías.

Los almanseños durante las épocas más desgraciadas como las de epidemias, las de sequía, la de la plaga de langosta o la de los terremotos que azotaron al Levante en el siglo XVIII, encontraban cada vez mayor fervor en realizar las rogativas a la Virgen de Belén. A si fue, que en el año 1644 se nombró patrona de Almansa a Nuestra Señora de Belén. A pesar del nombramiento aún hubo fieles que seguían teniendo como patrón de Almansa a San Francisco de Asís (patrón desde 1608) entrando en diversas discusiones y disputas entre el convento de la Orden Franciscana y La iglesia de la Asunción hasta que, el 13 de Enero de 1804, el Papa Pío VII ratificaba el patronato de Ntra. Sra. de Belén.

Con el tiempo y con el fin de honrar a la Virgen , fomentar su culto y estimular la ayuda mutua, surgen diversas asociaciones entorno a la Patrona. Desde el siglo XVI se pueden constatar algunas cofradías religiosas como las Cofradía de la Preciosa Sangre de Cristo o la Cofradía de Ntra. Sra. Santa María. A principios del siglo XVII funcionaba la Cofradía de Nuestra Señora de Belén, heredera de esta, surge en el siglo XIX la Asociación de Ntra. Sra. de Belén o más conocida como las Sociedad de la Virgen. En 1858 se reorganizó dicha asociación, se fundamentaron los estatutos y se elaboró una medalla conmemorativa. Mas tarde nació de los ganaderos devotos la Cofradía del Gremio de los Pastores, conocida hoy en día como la Sociedad de los Pastores. En 1858 se reorganizó dicha asociación, se fundamentaron los estatutos y se elaboró una medalla conmemorativa. Mas tarde nació de los ganaderos devotos la Cofradía del Gremio de los Pastores, conocida hoy en día como la Sociedad de los Pastores.

Con el paso de los años la imagen ha sufrido ciertas y mínimas transformaciones según el primer documento grafico que data de 1658. En dicho grabado, la imagen aparece con el Niño en su brazo derecho y sobre la clásica media luna. Por tradición oral se dice que la primera talla de la Virgen de Belén era de tipo sedente, es decir, sentada y con el Niño en el regazo. En otro grabado de 1784, aparece ya con el Niño centrado entre sus brazos y con una postura más rígida. Mas tarde y por hacer la imagen más liviana en los transportes, se optó por cortar la imagen y mantener el busto y manos originales así como la figura del niño en armazón de madera recubierto con sus ropajes y mantos.

A principios del presente siglo, los rostros de la Virgen y del Niño estaban completamente deteriorados, presentando picaduras por la costumbre de lanzar caramelos y anises a su paso. En 1905 se acordó enviarla a restaurar a Valencia, pero a su regreso, los almanseños de tan cambiada que estaba, no la reconocieron; entre otras cosas había desaparecido la media luna de su base. En 1936, con la Guerra Civil la imagen fue destruida. Finalizada la contienda D. Jesús Díaz Ruano logró reunir por suscripción popular 2500 pesetas para comprar una talla maciza de 75 Kg . de peso siendo esta la conocida actualmente. En 1946 D.ª Mª Luisa Cuenca Trinchant encargó otra talla de la Patrona de tamaño más reducido hueca de 13 Kg . de peso. Esta imagen conocida popularmente como la Virgen de Belén pequeña ocupa el camarín del santuario siempre que la imagen mayor se encuentra en Almansa.

El momento más álgido ocurrió en 1925 cuando la imagen de la Patrona fue coronada canónicamente. Otra fecha de gran resplandor hasta nuestros días, fue el año 2000 en el que se celebró el 50 aniversario de su coronación.

6 de noviembre de 2023

Nuestra Señora del Pórtico de Campitelli

Del sitio Catholic.net:

Ante los sucesos sísmicos vividos en Italia, que se han sentido en la Capital Italiana, muchos han empezado a acudir a la mediación divina para que cesen los movimientos de tierra que ya han golpeado a varias poblaciones del centro del país Europeo.

Entre las plegarias hay unas que se le dirigen especialmente a Santa María en Pórtico, un precioso icono mariano, custodiado en el Santuario parroquial de Campitelli en Roma, al que se le atribuye la protección de la Ciudad Eterna en un terremoto que ocurrió en el siglo XVIII, además de una peste que amenazó a la población romana en 1656.

El suceso acaeció en 1703 cuando un terrible terremoto sacude el centro de Italia destruyendo la población de l'Aquila, llevando a la cúpula de San Pedro en el Vaticano a riesgo de destrucción. Ante este grave peligro, el pueblo de Roma corrió veloz ante el ícono de Santa María en Pórtico para suplicarle a la Madre de Dios por la protección de la ciudad, a quien ya en este entonces se le conocía como la "Liberatice de Roma" -"Liberadora de Roma"- y se le invocaba como protectora con el título ‘Romanae Portus Securitatis'.

Como un signo de gratitud a Nuestra Señora por haber protegido la ciudad del peligro del violento sismo, el Senado Romano establece el 2 de febrero de 1703 un voto solemne a la Madre Protectora para que se celebrase desde el 1º de febrero, víspera de la solemnidad de la Presentación del Señor.

Muy pronto el voto es ratificado por el Papa Clemente XI quien acude al Santuario de Santa María en Pórtico y entona el ‘Te Deum' en acción de gracias. Más adelante, en 1802, el compromiso es renovado por el Papa Pío VII, y se continúa celebrando en nuestros días.

A este ícono mariano se le atribuye haber protegido Roma de un terremoto que ocurrió en 1703. 

"La Comunidad de Campitelli, heredera de esta memoria, renueva cada año el 2 de febrero, durante la luminosa liturgia de la Presentación del Señor al Templo, la acción de gracias al Señor, uniéndose a la voz y devoción de tantos fieles que por siglos han honrado y suplican ahora a la Madre de Dios", señala el Padre David Carbonaro, párroco de Santa María en Pórtico.

27 de octubre de 2023

Nuestra Señora Patrona del Agro Argentino

Del sitio La Nación:

Cada 27 de octubre se conmemora a la Santísima Virgen María como Patrona del Agro Argentino. Si bien esta figura de la Iglesia Católica posee una fecha de celebración propia, en el país se le rinde un homenaje autóctono desde hace más de medio siglo.

Fue el 27 de octubre de 1949, cuando el entonces presidente Juan Domingo Perón proclamó mediante el decreto nacional n° 26.888/49, a María Auxiliadora, también denominada Santísima Virgen María, como la Patrona del Agro Argentino.

De esta manera, este día se invitaba a los fieles a rezarle y a realizar diferentes homenajes a nivel nacional a la Santa Patrona de los Campos.

El sector agropecuario había adoptado la costumbre de invocar a un protector de las tierras ante Dios, tal como se hacía en la época colonial. Esta práctica se realizaba mediante la fe, para asegurar las buenas cosechas.

Asimismo, solicitaban a esta figura su accionar divino ante sequías, plagas, pestes, escasez, enfermedades y cualquier tipo de problema que pudiera padecer sus terrenos fértiles.

Es así, que eligieron a María Auxiliadora como representante y veladora del campo argentino. Los productores locales le hicieron saber esto a Perón en la fiesta del Colono de Rosario, Santa Fe en 1949.

Solicitaron que le otorgue un reconocimiento a nivel nacional, que se vea asociado con el sector agropecuario. De esta manera, surgió la idea de declararla como Patrona del Agro argentino.

Desde aquel momento, es posible ver la imagen de la Santísima Virgen María en diferentes destinos rurales del país. Imágenes en las chacras o altares en la ruta, son algunas de las ofrendas que le rinden honor.

Conocida como la Madre de Jesús o Madre de Dios, es una de las figuras más famosas de la Iglesia Católica, que representa la obediencia y humildad. De ella proviene el dogma de la Inmaculada Concepción, por la cual se la considera libre de pecado.

A lo largo de la historia se la ha reconocido a través de oraciones y rezos. Fue San Juan Crisóstomo quien, en el año 345, la denominó como Virgen María Auxiliadora, bajo la premisa: “Tú, María, eres auxilio potentísimo de Dios”.

Su popularidad llegó con el Papa Pío VII, quien en 1814 se encontraba prisionero del general Napoleón. De esta manera, prometió a la Virgen que la celebraría si él lograba llegar a Roma.

Poco tiempo después, el pontífice gozó inesperadamente de su libertad y brindó una fiesta en honor a Ella. De esta manera, declaró el 24 de mayo como el Día de María Auxiliadora.

En 2003, el Papa Juan Pablo II la recordó en sus rezos y discursos frente a multitudes en la Plaza San Pedro. Mediante sus palabras “Navega Mar Adentro”, inspiró a exalumnas del Colegio María Auxiliadora de Buenos Aires a retomar las celebraciones del 27 de octubre.

19 de mayo de 2023

¿Por qué mayo es el mes dedicado a Nuestra Señora en Europa

Del sitio Fsspx News:

La dedicación de un mes a una devoción particular es una forma relativamente reciente de piedad popular cuyo uso generalizado se produjo hasta el siglo XVIII.

Por ejemplo, el mes de San José (marzo), iniciado en Viterbo (Italia), fue aprobado por Pío IX el 12 de junio de 1855; el mes del Rosario (octubre), tiene su origen en España, y fue aprobado por Pío IX el 28 de julio de 1868 y recomendado por León XIII (1883); el mes del Sagrado Corazón (junio), nacido en el convento de los Pájaros, París, en 1833, y recomendado por el obispo de Quelen, fue aprobado por Pío IX el 8 de mayo de 1873.

El mes del Santo Nombre de Jesús fue aprobado por León XIII en 1902 (enero), y el mes de la Preciosísima Sangre fue aprobado por Pío IX en 1850 (julio); el mes de Nuestra Señora de los Dolores fue aprobado por Pío IX en 1857 (septiembre), el mes de las Ánimas del Purgatorio fue aprobado por León XIII en 1888 (noviembre).

Ya en el siglo XIII se hace mención de este mes en los poemas a la Virgen María (Cantigas de Santa María) del rey Alfonso X de Castilla, conocido como el Sabio (1252-1284). En estos poemas, el rey compara la belleza de María con la del mes de mayo. En el siglo siguiente, el beato dominico Enrique Suso tenía, en la época de las flores, la costumbre de trenzar coronas para ofrecerlas a la Virgen el 1 de mayo. 

En 1549, un benedictino, V. Seidl, publicó un libro titulado "El Mes Espiritual de Mayo", mientras San Felipe Neri instaba a los jóvenes a rendir especial culto a María durante el mes de mayo y reunía a los niños en torno al altar de la Santísima Virgen para ofrecerle, con las flores de la primavera, las virtudes que él había hecho florecer en sus jóvenes almas.

La divulgación del "mes de María" se debe en gran parte a los jesuitas italianos que publicaron numerosas obras sobre el tema a principios del siglo XVIII. Por ejemplo, el Padre jesuita Alfonso Muzzarelli publicó en 1785 en Ferrara (Italia) "El Mes de María o Mayo", que tuvo una gran difusión. En dicho libro ofrece meditaciones sobre las virtudes de la Virgen para todos los días del mes de mayo.

Los Camilianos se adjudican el honor de haber inaugurado el mes de María en su forma actual, en 1784. Los jesuitas destacaron el aspecto familiar al recomendar que, en la víspera del primero de mayo, en cada casa se erigiese un altar a la Virgen María, adornado con flores, frente al cual se reunían las familias para rezar oraciones en honor de la Santísima Virgen todos los días del mes y elegían al azar un papel donde se indicaba la virtud que debían practicar al día siguiente.

Estas prácticas cayeron en desuso en la década de 1970.

Gracias a las obras de los jesuitas, el "mes de María" llegó a Francia en vísperas de la Revolución. La venerable Luisa de Francia, hija de Luis XV y priora del Carmelo de Saint-Denis, fue una celosa propagadora. Esta práctica adquirió un carácter general con las misiones populares de la Restauración, y su aprobación oficial por la Santa Sede fue el 21 de noviembre de 1815.

Después de los jansenistas, el clero constitucional se opuso ferozmente a esta devoción y sabemos que Monseñor Belmas, obispo concordatario de Cambrai, anteriormente obispo constitucional de Aude, fue un opositor decidido. Pero gracias a la aprobación de Pío VII, la devoción acabó triunfando.

Finalmente, recordemos que, desde el 10 de febrero de 1638, Francia está oficialmente consagrada a la Santísima Virgen en respuesta al deseo del rey Luis XIII.

Aprovechemos este mes que le está dedicado para pedir a la Madre del Salvador su poderosa protección sobre nosotros, nuestra patria y nuestras familias, y roguémosle que apresure el triunfo de su Inmaculado Corazón.

22 de abril de 2020

Nuestra Señora de la Misericordia

Del sitio Parroquia de la Misericordia:

En Italia, durante el año 1530, los Genoveses, celosos de la prosperidad material y espiritual de la ciudad de Savona, la atacan desterrando a sus mejores hombres y demoliendo gran parte de la ciudad. Los savoneses pusieron toda su confianza en la Santísima Virgen, implorando su maternal protección.

De esta forma, el 18 de marzo de 1536, la Virgen María se le apareció a un sencillo labrador llamado Antonio Botta, quien bajaba a la mañana temprano a lavarse las manos en el arroyuelo. En ese momento oyó una voz que le decía: “Vamos, levántate y no temas”. Se levantó y vio un gran resplandor y a una Señora que le dijo estas otras palabras: “Ve a tu confesor y dile que anuncie al pueblo, en la Iglesia, que ayune por tres sábados, y que haga, por tres días la procesión en honor de Dios y de su madre; tu luego, te confesarás y comulgarás y el cuarto sábado volverás a este lugar”.

Mientras, la Señora, pronunciaba estas palabras, Antonio oyó que por el camino pasaban unos arrieros y temiendo que lo viesen, quiso esconderse, pero ella le dijo: “No temas, puesto que no nos podrán ver”. Y dicho esto desapareció.

Antonio se apresuró a presentarse ante su sacerdote y le narró con lágrimas en los ojos el acontecimiento. Fue tan sincero en su relato que el párroco no dudó y se dirigió a Savona para informar a las autoridades. Ese día fue llamado y su simplicidad hizo que se tomara su relato como verdadero.

Cuando llegó el cuarto sábado, 8 de abril, obediente a lo que le dijera la  Virgen María, Antonio se dirigió al lugar designado por Ella. Cuenta Antonio que cuando estaba rezando, bajó del cielo un resplandor más grande que el anterior y lo envolvió de tal modo que le impidió ver los montes que lo rodeaban, claramente vio a una Señora con blancas vestiduras que extendiendo su mano le decía: “Ve a los de Savona que para asegurarse de las cosas que yo te mandé a decir el otro día te mandaron preguntarme, diles que anuncien al pueblo que ayune por  tres sábados y que hagan tres días procesión, y exhorten a todo el pueblo a enmendarse de su mala vida porque mi Divino Hijo está muy enojado contra el mundo por las maldades que reinan en él y si no hacen esto su vida será corta”. Antonio le respondió: “Dame una señal para que me crean”.

María le dijo: “Yo ya les di un señal interior aquella tarde en que fuiste llamado delante de ellos, te creerán sin necesidad de pruebas”. Y al terminar de decir esto levantó los ojos y las manos al cielo, dio tres veces la bendición sobre el arroyuelo, repitiendo siempre: “MISERICORDIA QUIERO Y NO CASTIGO”.

Todos le creyeron sin necesidad de pruebas. María apareció coronada como REINA Y MADRE DE MISERICORDIA.

La noticia conmovió a toda la ciudad, el pueblo no paraba de dar gracias y el domingo siguiente, que era Domingo de Ramos, se anunció la aparición y se recomendó a todos que hicieran lo que la Virgen había pedido en prueba de fe y amor filial.

El 12 de abril de 1538 se promulgó un decreto para que se construya un oratorio en el lugar de las apariciones.

El 10 de mayo de 1815, el papa Pío VII hizo la solemne coronación de la imagen que había sido despojada de su corona por los invasores.

18 de noviembre de 2018

Nuestra Señora de Chiquinquirá

Del sitio Aci Prensa: 

La palabra Chiquinquirá significa lugar de nieblas y pantanos. Esta ciudad se ubica en el departamento de Boyacá en la región andina del país a más de dos mil metros de altura.

La historia de la imagen se remonta a hace cuatro siglos, cuando don Antonio de Santana, encomendero de los pueblos de Suta y Chiquinquirá, solicitó al español Alonso de Narváez que pintara una imagen de la Virgen del Rosario para colocarla en una pequeña capilla.

La pintura fue realizada sobre una tela de algodón de procedencia indígena. Media 44 pulgadas de alto por 49 de ancho.

Alonso de Narváez usó colores al temple, realizó una imagen de la Virgen del Rosario con el Niño Jesús, y a los lados puso al Apóstol San Andrés y a San Antonio de Padua.

El cuadro fue ubicado en la capilla que tenía don Antonio en Suta. Estuvo allí durante más de una década, pero la capilla tenía el techo de paja, lo que provocó que la humedad deteriorara la pintura hasta dejarla borrosa.

Tras la muerte de Santana, su viuda se trasladó a Chiquinquirá entre los años 1577 y 1578. La imagen fue llevada a ese lugar, pero se encontraba en tan mal estado que fue abandonada en un cuarto, una habitación que un tiempo atrás había sido usada como oratorio.

Al comenzar el año 1586, se estableció en Chiquinquirá, una piadosa mujer, María Ramos, nacida en Sevilla, España.

La señora reparó el viejo oratorio y colgó en el mejor lugar de la capilla la deteriorada pintura de la Virgen del Rosario.

El día 26 de diciembre de 1586, María salía de la capilla, cuando pasó frente a ella una mujer indígena llamada Isabel y su pequeño hijo.

En ese momento Isabel gritó a María "mire, mire Señora. Ella dirigió la mirada hacia la pintura, la imagen aparecía rodeada de vivos resplandores. Sin explicaciones, los colores y su brillo original reaparecieron, mientras que los rasguños y agujeros de la tela habían desaparecido.

Con este sorprendente episodio se inició la devoción a la Virgen de Chiquinquirá.

El 9 de julio se celebra la fiesta de esta advocación, que fue proclamada Patronoma de Colombia por el Papa Pío VII en 1829. En 1919 fue coronada canónicamente luego que el Papa Pío X firmara el decreto.

El Santuario de la Patrona de Colombia es visitado como cada año por miles de fieles en especial durante esta fecha. En este recinto se encuentra el lienzo con la imagen, custodiada por los dominicos.

En 1986, San Juan Pablo II visitó la Basílica y consagró Colombia a la Virgen María, pidiendo que conceda “el don inestimable de la paz, la superación de todos los odios y rencores, la reconciliación de todos los hermanos”.