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20 de septiembre de 2026

Reconocimiento unánime de Nuestra Señora "Madre de Dios" en la tierra como en el cielo


 Del sitio 1000 razones para creer:

Las Sagradas Escrituras habían profetizado la venida de una "Mujer" (Génesis 3,15) y de una Madre Virgen (Isaías 7,14): "La que ha de dar a luz" (Miqueas 5,2) y dará a luz un niño que se llamará "Emmanuel" es decir "Dios con nosotros" (Is 7,14), "Dios fuerte" (Is 9,5), etc. En el alba de los nuevos tiempos, Isabel, "llena del Espíritu Santo" (Lucas 1,41), fue la primera en identificarlo con la Virgen María, a la que reconoció inmediatamente como "Madre de Dios": "¡Cuán dichosa soy de que la Madre de mi Señor haya venido a mí!" (Lc 1, 43).

El título de Theotokos, o Dei Genitrix - literalmente "La que engendra a Dios" comúnmente identificado con Mater theou, "Madre de Dios" fue confirmado solemnemente en el Concilio de Éfeso en 431, después de haber sido impugnado durante un tiempo por Nestorio, Patriarca de Constantinopla en aquella época. Esta ingeniosa formulación, que de hecho habla en primer lugar de Jesús, su Hijo, "verdadero Dios y verdadero hombre", y en segundo lugar de "el Hijo de Dios", arroja también una luz muy especial sobre el misterio de su Madre. Aunque, como nosotros, María era una criatura humilde, fue elevada, como enseña Santo Tomás de Aquino, a "una cierta dignidad infinita, derivada del bien infinito que es Dios". "La distancia entre la Madre de Dios y los siervos de Dios es infinita", dice San Bernardo. Este es, de hecho, el título más fundamental de la Virgen María, que expresa de manera muy concisa y precisa el vínculo especial y único que tiene, por toda la eternidad, con el Verbo encarnado.

Un entusiasmo unánime siguió a la proclamación dogmática del Concilio de Éfeso: fue acogida y celebrada en todas las Iglesias apostólicas de Oriente y Occidente en los años y siglos siguientes, generando innumerables oraciones, iconos, homenajes, catedrales, iglesias y santuarios dedicados a la Theotokos, hasta Lutero, que vio en Ella la "la joya más preciosa, nunca suficientemente alabada".

"Desde ahora, todas las generaciones me llamarán bienaventurada" (Lc 1,48), profetizó la Virgen María, pues "el Poderoso hizo maravillas por mí" (Lc 1,49) por esta maternidad divina aceptada por su "humilde sierva" (Lc 1,48): y esto es, en efecto, lo que ha sucedido, en todos los siglos, en todas las Iglesias y en todos los continentes, pues nunca criatura alguna ha sido tan glorificada sobre la faz de la tierra, como lo describe admirablemente San Luis María Grignion de Montfort (Tratado de la verdadera devoción 8 y 9).

El Cielo también celebró y proclamó el título de "Madre de Dios". Nunca ha habido una manifestación divina que desaconseje o critique este uso. Al contrario, numerosas apariciones, comunicaciones y revelaciones de Dios a lo largo de la historia de la Iglesia no han cesado de magnificarlo y alentarlo en todas partes y siempre (desde Sainte-Marie-Majeure y Le Puy-en-Velay hasta todas las apariciones modernas, sin olvidar el don del himno akáthistos, Constantinopla, Guadalupe, María de Ágreda, etc.).

Este fue particularmente el caso en el Monte Athos, cuando fueron milagrosamente dadas desde el Cielo, las extraordinarias palabras del "Axion Estin" que ahora se incorporan a la liturgia de todas las iglesias ortodoxas: "Es verdaderamente digno alabarte, Santa Madre de Dios, siempre bendita e inmaculada, Madre de nuestro Dios. Tú, más venerable que los Querubines e incomparablemente más gloriosa que los Serafines, tú que, sin perder tu virginidad, diste a luz al Verbo de Dios, a ti, verdaderamente Madre de Dios, te magnificamos".

Todas las confirmaciones de este extraordinario título dogmático, "fundamento de todos los demás " (Benedicto XVI), que honra a la Virgen María más que a cualquier otra criatura, han llegado, pues, unánimemente del cielo y de la tierra.

Autor: Olivier Bonnassies
 a partir de la amplia documentación facilitada por el Padre Vincent-Marie Thomas
Doctor en Filosofía.

 

22 de agosto de 2026

Nuestra Señora, Reina y Madre

 


Traducido del sitio Mary Undoer of Knots:

El 22 de agosto, ocho días después de la Asunción, celebramos la fiesta de la Realeza de María. Esta fiesta, instituida en octubre de 1954 por el papa Pío XII a través de su encíclica "Ad caeli Reginam", nos invita a reflexionar sobre lo que significa y cómo se ejerce esta realeza, íntimamente vinculada a la de Cristo.

  • María Reina, Madre de Cristo Rey

En su audiencia general del 22 de agosto de 2012, el Papa Benedicto XVI explicó la profunda conexión entre la realeza de María y la realeza de Jesús: "María es Reina porque está unida de manera única a su Hijo, tanto en su camino terrenal como en la gloria del Cielo". El gran santo de Siria, Efrén el Sirio, afirma, con respecto a la realeza de María, que "deriva de su maternidad: Ella es la Madre del Señor, el Rey de reyes (cf. Isaías 9,1-6), y nos señala a Jesús como nuestra vida, nuestra salvación y nuestra esperanza".

  • La realeza de Cristo y la realeza de María

Esta realeza espiritual de María es completamente similar a la realeza espiritual de Cristo. En palabras del mismo papa Benedicto XVI: "En Cristo, la realeza se mezcla con la humildad, el servicio y el amor: es ante todo servir, ayudar y amar. Recordemos que Jesús fue proclamado rey en la cruz con esta inscripción escrita por Pilato: 'Rey de los judíos' (cf. Marcos 15,26). En ese momento en la cruz, se reveló como rey. ¿Y cómo es rey? Al sufrir con nosotros, por nosotros, al amar hasta el final, y así gobierna y crea la verdad, el amor y la justicia".

La Virgen María participó en la Pasión de su Hijo, ofreciendo su sufrimiento y su Persona por nuestra salvación. A través de este inmenso sacrificio, cooperó así en nuestra redención y en el reino de amor de Dios.

  • María, Reina del Amor

La Virgen María es "reina del amor, que vive la entrega de sí misma a Dios para entrar en el plan de salvación de la humanidad. (...) Ella es reina precisamente porque nos ama, porque nos ayuda en todas nuestras necesidades; es nuestra hermana, nuestra humilde sierva". La realeza de amor de María se ejerce, por lo tanto, velando por nosotros.

  • María, Reina del Cielo

El papa Pío IX dijo: "Nombrada Reina del Cielo y de la Tierra por el Señor, exaltada por encima de todos los coros de ángeles y santos, y sentada a la diestra de su único Hijo, Jesucristo nuestro Señor, [María] intercede poderosamente por nosotros con oraciones maternales. Así obtiene lo que pide y no puede ser rechazada". La realeza de María es, por lo tanto, inseparable de su maternidad: ella es a la vez Madre de Dios y Madre de los hombres en el orden de la gracia. Santa Teresa de Lisieux dijo de la Virgen María que "es más Madre que Reina".

Confiemos, pues, con confianza a la Virgen María, Reina del Cielo y del amor, el hilo de nuestra vida: Ella sabrá brindarnos su ayuda maternal, desatar los nudos y guiarnos hacia su Hijo.

18 de agosto de 2026

¿Por qué Nuestra Señora está amamantando a San Bernardo de Claraval


Hoy se conmemora a San Bernardo de Claraval:

Traducido del sitio Aleteia:

Hay mucho simbolismo detrás de la popular imagen medieval de la Virgen María amamantando a un santo.

En el arte medieval, era común representar a la Santísima Virgen María con los senos al descubierto, extrayéndose leche manualmente de ellos. En ocasiones, aparecía un santo recibiendo la leche, como San Bernardo de Claraval.

Esta imagen de San Bernardo amamantándose de los pechos de la Virgen María se debe a una leyenda popular relacionada con su vida.

San Bernardo fue un devoto monje cisterciense del siglo XII que sentía un profundo amor por la Virgen María. Su nombre se asocia a menudo con el "Memorare", una de las oraciones marianas más populares de todos los tiempos, aunque él no fue quien compuso esta oración.

Según diversas historias medievales sobre su vida, San Bernardo tuvo una visión de la Virgen María. El autor Richard Storrs relata la historia en su libro sobre San Bernardo.

"[L]a Santísima Virgen se le había aparecido, acompañada de santos, en medio de su grave enfermedad, y con un toque suave había aliviado su angustia, curado su dolencia y detenido el intenso flujo de saliva que brotaba de sus labios, para que esos labios pudieran pronunciar libremente las palabras más sabias y autoritarias que se habían escuchado hasta entonces en Europa.

Una versión más extrema que la leyenda adoptó posteriormente ha sido inmortalizada por Murillo en un célebre cuadro de la Galería Real de Madrid, donde se representa a la Virgen María apareciéndose a Bernardo mientras está sentado entre sus libros, y haciendo que la leche de su pecho caiga sobre sus labios, no solo para sanarlos, sino para dotarlos de elocuencia celestial, mientras los querubines la rodean en un resplandor de gloria celestial. 

A este episodio se le suele llamar "La lactancia de San Bernardo", y por lo general se representa como un chorro de leche que entra en la boca de Bernardo, aunque a veces las historias relatan que la Virgen María le dio tres gotas de su leche.

La historia y su posterior representación no resultaban extrañas para los cristianos medievales, ya que la lactancia materna era un hecho común de la vida y se asociaba tradicionalmente con el hecho de que una persona fuera alimentada tanto física como espiritualmente. Que la Virgen María mostrara sus pechos para alimentar a los fieles cristianos no era escandaloso en absoluto y tenía por objeto simbolizar una realidad espiritual más profunda.

En el Antiguo Testamento, la lactancia materna se relacionaba a menudo, en un sentido espiritual, con la recepción de la sabiduría o de las bendiciones de Dios:

    Alégrense con Jerusalén y regocíjense por ella,
    todos los que la aman;
    alégrense con ella en alegría,
    todos los que lloran por ella;
    para que puedan mamar y saciarse
    de sus pechos consoladores;
    para que puedan beber a sorbos con deleite
    de la abundancia de su gloria. 

(Isaías 66:10-11) 

San Pablo, en el Nuevo Testamento, vincula de manera similar la lactancia materna con la transmisión de la fe cristiana: " Pero yo, hermanos, no pude dirigirme a ustedes como a hombres espirituales, sino como a hombres carnales, como niños en Cristo. Los alimenté con leche, no con alimento sólido; pues no estaban preparados para ello; y aún ahora no lo están, pues siguen siendo carnales". (1 Corintios 3:1-3). 

El papa Francisco alentó a las mujeres a amamantar a sus hijos, vinculándolo con el hecho de darles a los niños un regalo de sí mismas: " Los bebés tienen su propio dialecto. Si uno empieza a llorar, los demás lo siguen, como en una orquesta. Si empiezan a dar el "concierto", es porque no se sienten cómodos. O tienen demasiado calor, o no se sienten cómodos, o tienen hambre. Si tienen hambre, amamántalos sin miedo, aliméntalos, porque ese es el lenguaje del amor".  

La imagen de San Bernardo amamantándose de los pechos de la Virgen María es una obra de arte que tiene mucha historia y belleza, con un simbolismo espiritual detrás que nos recuerda la dignidad del cuerpo humano.

20 - agosto - 2019

12 de abril de 2026

Nuestra Señora no busca fuera sino dentro


 Traducido del sitio María de Nazareth:

La Palabra que viene de lo alto llama a María a ser la madre del tan esperado Mesías davídico. Él será rey, no a la manera humana y carnal, sino a la manera divina y espiritual. Su nombre será "Jesús", que significa "Dios salva" (cf. Lucas 1,31; Mateo 1,21), recordando a todos y para siempre que no es el hombre quien salva, sino solo Dios. Jesús, en efecto, es quien cumple las palabras del profeta Isaías: "No fue un enviado ni un mensajero, sino su presencia la que los salvó con su amor y su misericordia" (Is 63, 9).

Esta maternidad absolutamente única conmueve a María. Y como mujer inteligente que es, es decir, capaz de leer en el interior de los acontecimientos (cf. Lc 2, 19.51), busca comprender, discernir lo que le está sucediendo. María no busca en el exterior, sino en el interior. Y es allí, en lo más profundo de su corazón abierto y sensible, donde escucha la invitación a confiar plenamente en Dios, que ha preparado para ella un "Pentecostés" especial. Como al principio de la creación (cf. Génesis 1, 2), Dios quiere "incubar" a María con su Espíritu, una fuerza capaz de abrir lo que está cerrado sin violarlo, sin afectar a la libertad humana; quiere envolverla en la "nube" de su presencia (cf. 1 Corintios 10,1-2) para que el Hijo viva en Ella y Ella viva en Él.

Y María se ilumina con la confianza: es "una lámpara con muchas luces". María acoge al Verbo en su propia carne y se compromete así en la mayor misión jamás confiada a una criatura humana. Se pone al servicio, no como esclava, sino como colaboradora de Dios Padre, llena de dignidad y autoridad para administrar, como lo hará en Caná, los dones del tesoro divino, para que muchos puedan saciar sus manos.

Hermanas y hermanos, aprendamos de María, Madre del Salvador y nuestra Madre, a abrir nuestros oídos a la Palabra divina, a acogerla y conservarla, para que transforme nuestros corazones en tabernáculos de su presencia, en hogares hospitalarios donde crece la esperanza.

Papa Francisco
Extractos de su catequesis del
22 de enero de 2025

31 de enero de 2026

Meditando el Rosario: Quinto Misterio Gozoso: Jesús perdido y hallado en el Templo

 

Del sitio María Luz Divina:

Veo a Jesús. Es ya un adolescente. Lleva una túnica blanca que le llega hasta los pies; me parece que es de lino. Encima, se coloca, formando elegantes pliegues, una prenda rectangular de un color rojo pálido. Lleva la cabeza descubierta. Los cabellos, de una coloración más intensa que cuando lo vi de niño, le llegan hasta la mitad de las orejas. Es un muchacho de complexión fuerte, muy alto para su edad (muy tierna aún, como refleja el rostro). 

Me mira y me sonríe tendiendo las manos hacia mí. Su sonrisa de todas formas se asemeja ya a la que le veo de adulto: dulce y más bien seria. Está solo. Por ahora no veo nada más. Está apoyado en un murete de una callecita toda en subidas y bajadas, pedregosa y con una zanja que está aproximadamente en su centro y que en tiempo de lluvia se transforma en regato; ahora, como el día está sereno, está seca. 

Me da la impresión de estarme acercando yo también al murete y de estar mirando alrededor y hacia abajo, como está haciendo Jesús. Veo un grupo de casas; es un grupo desordenado: unas son altas, otras, bajas; van en todos los sentidos. Parece - haciendo una comparación muy pobre pero muy válida - un puñado de cantos blancos esparcidos sobre un terreno oscuro. Las calles, las callejas, son como venas en medio de esa blancura. Ora aquí, ora allá, hay árboles que descuellan por detrás de las tapias; muchos de ellos están en flor, muchos otros están ya cubiertos de hojas nuevas: debe ser primavera. 

A la izquierda respecto a mí que estoy mirando, se alza una voluminosa construcción, compuesta de tres niveles de terrazas cubiertas de construcciones, y torres y patios y pórticos; en el centro se eleva una riquísima edificación, más alta, majestuosa, con cúpulas redondeadas, esplendorosas bajo el sol, como si estuvieran recubiertas de metal, cobre u oro. El conjunto está rodeado por una muralla almenada (almenas de esta forma: M, como si fuera una fortaleza). Una torre de mayor altura que las otras, horcada en su base sobre una vía más bien estrecha y en subida, cual severo centinela, domina netamente el vasto conjunto. 

Jesús observa fijamente ese lugar. Luego se vuelve otra vez, apoya de nuevo la espalda sobre el murete, como antes, y dirige su mirada hacia una pequeña colina que está frente al conjunto del Templo. El collado sufre el asalto de las casas sólo hasta su base, luego aparece virgen. Veo que una calle termina en ese lugar, con un arco tras el cual sólo hay un camino pavimentado con piedras cuadrangulares, irregulares y mal unidas; no son demasiado grandes, no son como las piedras de las calzadas consulares romanas; parecen más bien las típicas piedras de las antiguas aceras de Viareggio (no sé si existen todavía), pero colocadas sin conexión: un camino de mala muerte. 

 El rostro de Jesús toma un aspecto tan serio, que yo fijo mi atención buscando en este collado la causa de esta melancolía. Pero no encuentro nada de especial; es una elevación del terreno, desnuda, nada más. Eso sí, cuando me vuelvo, he perdido a Jesús; ya no está ahí. Y me quedo adormilada con esta visión.  

Cuando me despierto, con el recuerdo en mi corazón de lo que he visto, recobradas un poco las fuerzas y en paz, porque todos están durmiendo, me encuentro en un lugar que nunca antes había visto. En él hay patios y fuentes, pórticos y casas (más bien pabellones, porque tienen más las características de pabellones que de casas). Hay una gran muchedumbre de gente vestida al viejo uso hebreo, y mucho griterío. Me miro a mi alrededor y, al hacerlo, me doy cuenta de que estoy dentro de esa construcción que Jesús estaba mirando; efectivamente, veo la muralla almenada que circunda el conjunto, y la torre centinela, y la imponente obra de fábrica que se yergue en el centro, pegando a la cual hay pórticos, muy bellos y amplios, y, bajo éstos, multitud de personas ocupadas, quiénes en una cosa, quienes en otra. 

Comprendo que se trata del recinto del Templo de Jerusalén. Veo fariseos, con sus largas vestiduras ondeantes, sacerdotes vestidos de lino y con una placa de precioso material en la parte superior del pecho y de la frente, y con otros reflejos brillantes esparcidos aquí o allá por los distintos indumentos, muy amplios y blancos, ceñidos a la cintura con un cinturón también de material precioso. Luego veo a otros, menos engalanados, pero que de todas formas deben pertenecer también a la casta sacerdotal, y que están rodeados de discípulos más jóvenes que ellos; comprendo que se trata de los doctores de la Ley. Entre todos estos personajes me encuentro como perdida, porque no sé qué pinto yo ahí. 

Me acerco al grupo de los doctores, donde ha comenzado una disputa teológica. Mucha gente hace lo mismo. 

Entre los "doctores" hay un grupo capitaneado por uno llamado Gamaliel y por otro, viejo y casi ciego, que apoya a Gamaliel en la disputa; oigo que le llaman Hil.lel (pongo la hache porque oigo una aspiración al principio del nombre), y creo que es o maestro o pariente de Gamaliel: lo deduzco de la confidencia y al mismo tiempo respeto con que éste lo trata. 

El grupo de Gamaliel es de mentalidad más abierta, mientras que el otro grupo, que es el más numeroso está dirigido por uno llamado Siammai, y adolece de esa intransigencia llena de resentimiento, y retrógrada, tan claramente descrita por el Evangelio. 

Gamaliel, rodeado de un nutrido grupo de discípulos, hábil de la venida del Mesías, y, apoyándose en la profecía de Daniel, sostiene que el Mesías debe haber nacido ya, puesto que ya han pasado unos diez años desde que se cumplieron las setenta semanas profetizadas contando desde que fue publicado el decreto de reconstrucción del Templo. 

Siammai le plantea batalla afirmando que, si bien es cierto que el Templo fue reconstruido, no es menos cierto que la esclavitud de Israel ha aumentado, y que la paz que debía haber traído Aquél que los Profetas llamaban "Príncipe de la paz" está bien lejos de ser una realidad en el mundo, y especialmente en Jerusalén, oprimida bajo el peso de un enemigo que osa extender su dominio hasta incluso dentro del recinto del Templo, controlado por la Torre Antonia, que está llena de legionarios romanos dispuestos a aplacar con la espada cualquier tumulto de independencia patria. 

La disputa, llena de cavilosidades, está destinada a durar. Cada uno de los maestros hace su alarde de erudición, no tanto para vencer a su rival, cuanto para atraerse la admiración de los que escuchan; este propósito es evidente. 

Del interior del nutrido grupo de fíeles se oye una tierna voz de niño: "Gamaliel tiene razón". 

Movimiento en la gente y en el grupo de doctores: buscan al que acaba de interrumpir; de todas formas, no hace falta buscarlo, Él no se esconde; antes bien, se abre paso entre la gente y se acerca al grupo de los "rabíes". Reconozco en Él a mi Jesús adolescente. Se le ve seguro y franco, y sus ojos centellean llenos de inteligencia. 

"-¿Quién eres?-" le preguntan.

"-Un hijo de Israel que ha venido a cumplir con lo que la Ley ordena". 

Gusta esta respuesta intrépida y segura, y obtiene sonrisas de aprobación y de benevolencia. Despierta interés el pequeño israelita. 

"-¿Cómo te llamas?" 

"-Jesús de Nazaret". 

Y aquí acaba la benevolencia del grupo de Siammai. Sin embargo, Gamaliel, más benigno, prosigue el diálogo junto con Hil.lel. Es más, es Gamaliel el que, con deferencia, le dice al anciano: "-Pregúntale alguna cosa al niño".

"-¿En qué basas tu seguridad?" -pregunta Hil.lel.

(Encabezo las respuestas con los nombres para abreviar y para que sea más claro) 

Jesús: "-En la profecía, que no puede errar respecto a la época, y en los signos que la acompañaron cuando llegó el tiempo de su cumplimiento. Cierto es que César nos domina". 

-Pero el mundo gozaba de gran paz y estaba muy tranquila Palestina cuando se cumplieron las setenta semanas. Tanto es así que le fue posible a César ordenar el censo en sus dominios; no habría podido hacerlo si hubiera habido guerra en el Imperio o revueltas en Palestina. De la misma forma que se cumplió ese tiempo, ahora se está cumpliendo ese otro de las sesenta y dos más una desde la terminación del Templo, para que el Mesías sea ungido y se cumpla lo que conlleva la profecía para el pueblo que no lo quiso. 

-¿Podéis dudarlo? No recordáis que la estrella fue vista por los Sabios de Oriente y que fue a detenerse justo en el cielo de Belén de Judá, y que las profecías y las visiones, desde Jacob en adelante, indican ese lugar como el destinado a recibir el nacimiento del Mesías, hijo del hijo del hijo de Jacob, a través de David, que era de Belén? ¿No os acordáis de Balaam? "Una estrella nacerá de Jacob". Los Sabios de Oriente, cuya pureza y fe abría sus propios ojos y sus propios oídos, vieron la Estrella y comprendieron su Nombre; "Mesías", y vinieron a adorar a la Luz que había descendido al mundo. 

Siammai, con mirada maligna: "-¿Dices que el Mesías nació cuando la Estrella, en Belén Efratá?" 

 Jesús: "-Yo lo digo".

Siammai: "-Entonces ya no existe. ¿No sabes, niño, que Herodes mandó matar a todos los nacidos de mujer de un día a dos años de edad de Belén y de los alrededores? Tú, Tú que sabes tan bien la Escritura, debes saber también que "un grito se ha oído en lo alto... Es Raquel que está llorando por sus hijos". Los valles y las alturas de Belén, que recogieron el llanto de la agonizante Raquel, se llenaron de llanto revivido por las madres ante sus hijos asesinados. Entre ellas estaba, sin duda, también la Madre del Mesías".  

Jesús: "-Te equivocas, anciano. El llanto de Raquel hízose himno, pues donde ella había dado a luz al "hijo de su dolor", la nueva Raquel dio al mundo al Benjamín del Padre celestial, Hijo de su derecha, Aquel que ha sido destinado para congregar al pueblo de Dios bajo su cetro y liberarlo de la más terrible de las esclavitudes". 

Siammai: "-¿Y cómo, si lo mataron?"

Jesús: "-¿No has leído de Elías que fue raptado por el carro de fuego? ¿Y no va a haber podido salvar el Señor Dios a su Emmanuel para que fuera Mesías de su pueblo? Él, que separó el mar ante Moisés para que Israel pasase sin mojarse hacia su tierra, ¿no va a haber podido mandar a sus ángeles a librar a su Hijo, a su Cristo, de la crueldad del hombre? En verdad os digo; el Cristo vive y está entre vosotros, y cuando llegue su hora se manifestará en su potencia." La voz de Jesús, al decir estas palabras que he subrayado, resuena en un modo que llena el espacio. Sus ojos centellean aún más, y, con un gesto de dominio y de promesa, tiende el brazo y la mano derecha, y luego los baja, como para jurar. Es todavía un niño, pero ya tiene la solemnidad de un hombre. 

Hil.lel: "-Niño, ¿quién te ha enseñado estas palabras? "

Jesús: "-El Espíritu de Dios. Yo no tengo maestro humano. Ésta es la Palabra del Señor que os habla a través de mis labios." 

 Hil.lel: "-Ven aquí entre nosotros, que quiero verte de cerca, ¡oh niño!, para que mi esperanza se reavive en contacto con tu fe y mi alma se ilumine con el sol de la tuya". 

Y lo sientan a Jesús en un asiento alto y sin respaldo, entre Gamaliel e Hil.lel, y le entregan unos rollos para que los lea y los explique. Es un examen en toda regla. La muchedumbre se agolpa atenta. 

La voz infantil de Jesús lee: -"Consuélate, pueblo mío. Hablad al corazón de Jerusalén, consoladla porque su esclavitud ha terminado... Voz de uno que grita en el desierto: preparad los caminos del Señor... Entonces se manifestará la gloria del Señor..." 

Siammai: "-Como puedes ver, nazareno, aquí se habla de una esclavitud ya terminada. Y nosotros somos ahora más esclavos que nunca. Aquí se habla de un precursor. ¿Dónde está? Tú desvarías". 

Jesús: "-Yo te digo que tú y los que son como tú, más que los demás, necesitáis escuchar la llamada del Precursor. Si no, no verás la gloria del Señor, ni comprenderás la palabra de Dios, porque las bajezas, las soberbias, las dobleces, te obstaculizarán ver y oír".

Siammai: "-¿Así le hablas a un maestro?" 

Jesús: "-Así hablo y así hablaré hasta la muerte. Porque por encima de mi propio beneficio está el interés del Señor y el amor a la Verdad, de la cual soy Hijo. Y además te digo, rabí, que la esclavitud de que habla el Profeta, que es de la que Yo hablo, no es la que crees, como tampoco la regalidad será la que tú piensas. Antes bien, por mérito del Mesías, el hombre será liberado de la esclavitud del Mal que lo separa de Dios, y la señal del Cristo, liberados los espíritus de todo yugo, hechos súbditos del Reino eterno, signará a éstos. Todas las naciones inclinarán su cabeza, ¡oh, estirpe de David!, ante el Vástago de ti nacido, árbol ahora que extiende sus ramas sobre toda la Tierra y se alza hacia el Cielo. 

Y en el Cielo y en la Tierra toda boca glorificará su Nombre y doblará su rodilla ante el Ungido de Dios, ante el Príncipe de la Paz, el Caudillo, ante Aquel que, tomando de sí mismo, embriagará a toda alma cansada y saciará toda alma hambrienta; el Santo que estipulará una alianza entre la Tierra y el Cielo no como la que fue estipulada con los Padres de Israel cuando los sacó de Egipto (siguiendo considerándolos de todas formas siervos), sino imprimiendo la paternidad celeste en el espíritu de los hombres con la Gracia de nuevo infundida por los méritos del Redentor por el cual todos los hombres buenos conocerán al Señor y el Santuario de Dios no volverá a ser derruido y hollado".

Siammai: "-¡Pero, niño, no blasfemes! Acuérdate de Daniel, que dice que, cuando hayan matado al Cristo, el Templo y la Ciudad serán destruidos por un pueblo y por un caudillo venidero. ¡Y tú sostienes que el Santuario de Dios no volverá a ser derribado! ¡Respeta a los Profetas!" 

Jesús: "-En verdad te digo que hay Uno que está por encima de los Profetas, y tú no lo conoces, ni lo conocerás, porque te falta el deseo de ello. Y has de saber que todo cuanto he dicho es verdad. No conocerá ya la muerte el Santuario verdadero. Al igual que su Santificador, resucitará para vida eterna y, al final de los días del mundo, vivirá en el Cielo". 

Hil.lel: "-Préstame atención, niño. Ageo dice: '... Vendrá el Deseado de las gentes... Grande será entonces la gloria de esta casa, y de esta última más que de la primera'. ¿Crees que se refiere al Santuario de que Tú hablas?" 

Jesús: "-Sí, maestro. Esto es lo que quiere decir. Tu rectitud te conduce hacia la Luz, y Yo te digo que, una vez consumado el Sacrificio del Cristo, recibirás paz porque eres un israelita sin malicia". 

Gamaliel: "-Dime, Jesús: ¿Cómo puede esperarse la paz de que hablan los Profetas, si tenemos en cuenta que este pueblo ha de sufrir la devastación de la guerra? Habla y dame luz también a mí". 

Jesús: "-¿No recuerdas, maestro, que quienes estuvieron presentes la noche del nacimiento del Cristo dijeron que las formaciones angélicas cantaron: 'Paz a los hombres de buena voluntad'? Ahora bien, este pueblo no tiene buena voluntad, y no gozará de paz; no reconocerá a su Rey, al Justo, al Salvador, porque lo espera como rey con poder humano, mientras que es Rey del espíritu; y no lo amará, puesto que el Cristo predicará lo que no le gusta a este pueblo. Los enemigos, los que llevan carros y caballos, no serán subyugados por el Cristo; sí los del alma, los que doblegan, para infernal dominio, el corazón del hombre, creado por el Señor. Y no es ésta la victoria que de El espera Israel. Tu Rey vendrá, Jerusalén, sobre 'la asna y el pollino', o sea, los justos de Israel y los gentiles; mas Yo os digo que el pollino le será más fiel a Él y, precediendo a la asna, le crecerá en el camino de la Verdad y de la Vida. Israel, por su voluntad, perderá la paz, y sufrirá en sí, durante siglos, aquello mismo que hará sufrir a su Rey al convertirlo en el Rey de dolor de que habla Isaías".  

Siammai: "-Tu boca tiene al mismo tiempo sabor de leche y de blasfemia, nazareno. Responde: ¿Dónde está el Precursor? ¿Cuándo lo tuvimos?" 

Jesús: "-Él ya es una realidad. ¿No dice Malaquías: 'Yo envío a mi ángel para que prepare delante de mí el camino; enseguida vendrá a su Templo el Dominador que buscáis y el Ángel del Testamento, anhelado por vosotros'? Luego entonces el Precursor precede inmediatamente al Cristo. Él es ya una realidad, como también lo es el Cristo. Si transcurrieran años entre quien prepara los caminos al Señor y el Cristo, todos los caminos volverían a llenarse de obstáculos y a hacerse retortijados. Esto lo sabe Dios y ha previsto que el Precursor preceda en una hora sólo al Maestro. Cuando veáis al Precursor, podréis decir: '"Comienza la misión del Cristo'. Y a ti te digo que el Cristo abrirá muchos ojos y muchos oídos cuando venga a estos caminos; mas no vendrá a los tuyos, ni a los de los que son como tú. Vosotros le daréis muerte por la Vida que os trae. Pero cuando - más alto que este Templo, más alto que el Tabernáculo que está dentro del Santo de los Santos, más alto que la Gloria que está sostenida por los Querubines - el Redentor ocupe su trono y su altar, de sus numerosísimas heridas fluirán: maldición para los deicidas; vida para los gentiles. Porque Él, ¡oh, maestro insipiente!, no es, lo repito, Rey de un reino humano, sino de un Reino espiritual, y sus súbditos serán únicamente aquellos que por su amor sepan renovarse en el espíritu y, como Jonás, nacer una segunda vez, en tierras nuevas, 'las de Dios', a través de la generación espiritual que tendrá lugar por Cristo, el cual dará a la Humanidad la Vida verdadera." 

Siammai y sus seguidores: "-¡Este nazareno es Satanás!" 

Hil.lel y los suyos: "-No. Este niño es un Profeta de Dios. Quédate conmigo, Niño; así mi ancianidad transfundirá lo que sabe en tu saber, y Tú serás Maestro del pueblo de Dios. 

Jesús: "-En verdad te digo que si muchos fueran como tú, Israel sanaría; mas la hora mía no ha llegado. A mí me hablan las voces del Cielo, y debo recogerlas en la soledad hasta que llegue mi hora. Entonces hablaré, con los labios y con la sangre, a Jerusalén; y correré la misma suerte que corrieron los Profetas, a quienes Jerusalén misma lapidó y les quitó la vida. Pero sobre mi ser está el del Señor Dios, al cual Yo me someto como siervo fiel para hacer de mí escabel de su gloria, en espera de que Él haga del mundo escabel para los píes del Cristo. Esperadme en mi hora. Estas piedras oirán de nuevo mi voz y trepidarán cuando diga mis palabras últimas. 

Bienaventurados los que hayan oído a Dios en esa voz y crean en Él a través de ella: el Cristo les dará ese Reino que vuestro egoísmo sueña humano y que, sin embargo, es celeste, y por el cual Yo digo: 'Aquí tienes a tu siervo, Señor, que ha venido a hacer tu voluntad. Consúmala, porque ardo en deseos de cumplirla'". 

Y con la imagen de Jesús con su rostro inflamado de ardor espiritual elevado al cielo, con los brazos abiertos, erguido entre los atónitos doctores. 

 Dice Jesús: "-Volvemos muy atrás en el tiempo, muy atrás. Volvemos al Templo, donde Yo, con doce años, estoy disputando; es más, volvemos a las vías que van a Jerusalén, y de Jerusalén al Templo." 

Observa la angustia de María al ver - una vez congregados de nuevo juntos hombres y mujeres - que Yo no estoy con José. 

No levanta la voz regañando duramente a su esposo. Todas las mujeres lo habrían hecho; lo hacéis, por motivos mucho menores olvidándoos de que el hombre es siempre cabeza del hogar. No obstante, el dolor que emana del rostro de María traspasa a José más de lo que pudiera hacerlo cualquier tipo de reprensión. No se da tampoco María a escenas dramáticas. Por motivos mucho menores, vosotras lo hacéis deseando ser notadas y compadecidas. No obstante, su dolor contenido es tan manifiesto (se pone a temblar, palidece su rostro, sus ojos se dilatan) que conmueve más que cualquier escena de llanto y gritos. 

Ya no siente ni fatiga ni hambre. ¡Y el camino había sido largo, y sin reparar fuerzas desde hacía horas! Deja todo; deja al camastro que se estaba preparando, deja la comida que iban a distribuir. Deja todo y regresa. Está avanzada la tarde, anochece; no importa; todos sus pasos la llevan de nuevo hacia Jerusalén; hace detenerse a las caravanas, a los peregrinos; pregunta. José la sigue, la ayuda. Un día de camino en dirección contraria, luego la angustiosa búsqueda por la Ciudad. 

¿Dónde, dónde puede estar su Jesús? Y Dios permite que Ella, durante muchas horas, no sepa dónde buscarme. Buscar a un niño en el Templo no era cosa juiciosa: ¿qué iba a tener que hacer un niño en el Templo? En el peor de los casos, si se hubiera perdido por la ciudad y, llevado de sus cortos pasos, hubiera vuelto al Templo, su llorosa voz habría llamado a su mamá, atrayendo la atención de los adultos y de los sacerdotes, y se habrían puesto los medios para buscar a los padres fijando avisos en las puertas. Pero no había ningún aviso. 

Nadie sabía nada de este Niño en la ciudad. ¿Guapo? ¿Rubio? ¿Fuerte? ¡Hay muchos con esas características! Demasiado poco para poder decir: "¡Lo he visto! ¡Estaba allí o allá!". 

Y vemos a María, pasados tres días, símbolo de otros tres días de futura angustia, entrando exhausta en el Templo, recorriendo patios y vestíbulos. Nada. Corre, corre la pobre Mamá hacia donde oye una voz de niño. Hasta los balidos de los corderos le parecen el llanto de su Hijo buscándola. Mas Jesús no está llorando; está enseñando. Y he aquí que desde detrás de una barrera de personas llega a oídos de María la amada voz diciendo: "Estas piedras trepidarán...". Entonces trata de abrirse paso por entre la muchedumbre, y lo consigue después de una gran fatiga: ahí está su Hijo, con los brazos abiertos, erguido entre los doctores. 

María es la Virgen prudente. Pero esta vez la congoja sobrepuja su conocimiento. Es una presa que derriba todo lo que pilla a su paso. Corre hacia su Hijo, lo abraza, levantándolo y bajándolo del escabel, y exclama: "¡Oh! ¿Por qué nos has hecho esto! Hace tres días que te estamos buscando. Tu Madre está a punto de morir de dolor, Hijo. Tu padre está derrengado de cansancio. ¿Por qué, Jesús?". 

No se preguntan los "porqués" a Aquel que sabe, los "porqués" de su forma de actuar. A los que han sido llamados no se les pregunta "por qué" dejan todo para seguir la voz de Dios. Yo era Sabiduría y sabía; Yo había "sido llamado" a una misión y la estaba cumpliendo. Por encima del padre y de la madre de la tierra, está Dios, Padre divino; sus intereses son superiores a los nuestros; su amor es superior a cualquier otro. Y esto es lo que le digo a mi Madre.  

Termino de enseñar a los doctores enseñando a María, Reina de los doctores. Y Ella no se olvidó jamás de ello. 

Volvió a surgir el Sol en su corazón al tenerme de la mano, de esa mano humilde y obediente; pero mis palabras también quedaron en su corazón. Muchos soles y muchas nubes habrían de surcar todavía el cielo durante los veintiún años que debía Yo permanecer aún en la tierra. 

Mucha alegría y mucho llanto, durante veintiún años, se darán el relevo en su corazón. Mas nunca volverá a preguntar: "¿Por qué nos has hecho esto, Hijo mío?". 

 ¡Aprended, hombres arrogantes! 

26 de mayo de 2025

Nuestra Señora de Cartago

 

Del sitio Archeologie et Art Chrétien de la Mediterranee Antique:

Puesto que estamos en el mes de María quiero presentar en estas breves líneas la Virgen que se venera en estas tierras del Africa del norte desde hace siglos y cuya fiesta es el día 24 de mayo. Se trata de Nuestra Señora de Cartago. Ciertamente al lector no le resultará para nada conocida esta devoción si no es por el solo nombre de Cartago asociado al antiguo dicho romano : "Carthago delenda est". Efectivamente, esta imagen se encontró en la gran cuidad de Cartago, hoy Túnez. Patria de grandes escritores cristianos como Tertuliano, Lactancio y de grandes santos y mártires de la talla de San Cipriano, San Agustín, San Fulgencio de Ruspe, Santas Felicidad y Perpetua, etc.

En realidad este nombre de Nuestra Señora de Cartago no es el nombre original de la imagen. Veamos pues un poco su historia.

En la Catedral de Túnez se venera una gran estatua de la Virgen con el niño Jesús. Pero en realidad se trata de la reproducción de un bajo relieve mas pequeño y muy antiguo cuyo nombre se desconoce. Este bajo relieve fue encontrado en 1881 por el Padre Luis Delattre de los misioneros del África (padres blancos de Túnez), en las ruinas de una de las grandes basílicas cristianas de los primeros siglos (IV siglo), sede del obispo de Cartago. El bajo relieve fue encontrado muy mutilado pero se podía ver sin embargo los personajes que conformaban las distintas escenas.    

El tema principal del bajo relieve es la Virgen Marií con el niño y la adoración de los reyes magos. El cuadro completo muestra un Ángel que señala al niño, la Virgen que sirve de trono sagrado a su hijo y detras de ella dos profetas, sin dudas Isaías y Miqueas. La misma Virgen está sentada en un trono sostenido por siete (7) pequeñas columnas.

Este bajo relieve fue estudiado por los mejores arqueólogos de la época, entre los cuales Juan Bautista de Rossi, gran estudioso de las catacumbas romanas. De Rossi junto con otros, dataron el bajo relieve en los comienzos del reinado de Constantino, es decir inicios del siglo IV de la era cristiana. El mismo de Rossi dira : "Esta magnifica obra de arte, no viniendo de un sarcófago, sino de un bajo relieve de la basílica, posee un valor exepcional y es en su género el mejor ejemplar de la escultura cristiana". Se trata por lo tanto de una de las "esculturas" de la Virgen María con el niño más antigua en el mundo cristiano, precedida solo por las primeras representaciones de la Virgen en pinturas de las catacumbas del siglo III.

Por esta imagen y otros detalles, que pedirían otra crónica aparte, se puede ver el lugar y la importancia que tenia la Virgen Maria para los cristianos de los primeros siglos en África del norte. De hecho el bajo relieve ocupaba un lugar privilegiado en la basílica cristiana, ya que se encontraba en la entrada de los presbíteros a dicha iglesia.    

Vista la importancia del descubrimiento, el Padre Delattre hizo hacer una pequeña copia de la Virgen con el  niño en mármol, le dio el título de Nuestra Señora de Cartago y luego pidió a Salvador Figlia, escultor italiano, hiciera dicha imagen en tamaño natural en mármol de Carrara para que fuera colocada en la Catedral de Cartago para la veneración de los fieles. Allí estuvo hasta 1964 cuando la Catedral de Cartago fue desconsagrada y la imagen trasladada a la actual Catedral de Túnez donde hoy se venera detrás del altar mayor. Lamentablemente del bajo relieve solo nos quedan fotos.

En el pasado, en Túnez, muchas obras religiosas llevaron el nombre de Nuestra Señora de Cartago, pero poco a poco fueron desapareciendo. En la actualidad solo el coro de jóvenes estudiantes de la Catedral fundado en el 2013 está bajo su protección.

Que Maria en su advocación de Nuestra Señora de Cartago, proteja, como lo hizo en otros tiempos, al pueblo tunecino y a sus cristianos.

13 de abril de 2025

Caminemos con Nuestra Señora de los Dolores

Del sitio Gaudium Press:

En esta semana previa a la Pascua, se pone aún más de relieve el profundo dolor y sufrimiento que nuestro Señor Jesucristo soportó por amor a cada uno de nosotros. Esta es la Semana de los Dolores, un viaje espiritual que recorre los últimos días de la vida terrenal de Jesús, desde su entrada triunfal en Jerusalén hasta su crucifixión y muerte.

Es importante recordar que Jesús no fue sólo un hombre de grandes enseñanzas y milagros, sino también un hombre de dolores, que experimentó el sufrimiento humano de la manera más profunda. Como nos recuerda el profeta Isaías: "Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto" (Isaías 53:3).

Esta semana, acompañamos a Jesús en su camino hacia el Calvario. Recordamos su agonía en el huerto de Getsemaní, cuando sudó gotas de sangre y clamó al Padre diciendo: "Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya" (Lucas 22,42). Jesús se enfrentó al miedo y a la angustia, pero permaneció sumiso a la voluntad del Padre.

A lo largo de estos días oscuros, vemos a Jesús traicionado por uno de sus propios discípulos, negado por otro y juzgado injustamente por las autoridades religiosas y civiles de la época. Soportó insultos, humillaciones y torturas por amor a nosotros.

Luego llegamos al pináculo del dolor, la crucifixión. En la cruz, Jesús pronunció palabras de perdón: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Lc 23,34). Mostró su infinita misericordia incluso en medio del sufrimiento extremo. Y cuando entregó su espíritu en las manos del Padre, proclamó: "Consumado es" (Juan 19,30), cumpliendo así la misión redentora que se le había confiado.

En esta Semana de Dolores, se nos invita a unir nuestros dolores y sufrimientos a los de Jesús. Él conoce nuestra angustia, nuestra debilidad y nuestro dolor. Como nos recuerda el Salmo 34,18: "El Señor está cerca de los quebrantados de corazón y salva a los oprimidos de espíritu".

Que en esta semana santa -llamada Semana de la Pasión- renovemos nuestra fe en Cristo, reconociendo que es a través de su pasión y muerte como alcanzamos la redención y la salvación. Que sigamos el ejemplo de Jesús, afrontando nuestras propias cruces con valentía, confianza y amor, sabiendo que Él está siempre a nuestro lado, compartiendo nuestro dolor y conduciéndonos a la vida eterna.

Que Dios nos bendiga a todos en la próxima Semana Santa, concediéndonos la gracia de comprender y experimentar más profundamente el misterio de su infinita misericordia y amor.

Por Mons. Anuar Battisti,


Traducción realizada con la versión gratuita del traductor DeepL.comTraducción realizada con la versión gratuita del traductor DeepL.com

30 de marzo de 2025

El saludo de la Anunciación a Nuestra Señora

 

Del sitio En búsqueda del sentido:

Santo Tomás de Aquino, Doctor de la Iglesia, nos dejó un comentario sobre la primera parte del Ave María (el saludo del ángel a María), titulado Muy piadosa exposición del saludo angélico.

Santo Tomás insiste en el carácter inaudito del saludo angélico: "Es inaudito que un ángel se incline ante un hombre, antes de haber saludado a la Virgen bendita, diciendo: 'Salve'".

De hecho, el ángel está más arriba en la jerarquía de los seres creados por Dios: es una criatura espiritual e incorruptible. Familiarizado con el Altísimo, el ángel es infinitamente superior al hombre: "No convenía que la criatura espiritual e incorruptible reverenciase a la criatura corruptible, es decir, al hombre".

Este argumento implica que hubo una criatura superior a los ángeles: "Y esta criatura era la Virgen bendita. Y fue para demostrar que en estos tres puntos era superior a él por lo que quiso reverenciarla; y esto le hizo decir: 'Dios te salve'".

Santo Tomás explica que la Virgen María supera a los ángeles en tres aspectos:

Primero, en la plenitud de la gracia: "Fue para insinuar esto que el ángel se inclinó ante Ella, diciendo: 'Llena eres de gracia', como diciendo te venero, porque tú prevaleces sobre mí en la plenitud de la gracia».

Luego porque ella prevalece en familiaridad con Dios sobre los ángeles: El ángel dijo: "El Señor está contigo", como si dijera: "Te venero porque estás más familiarizada con Dios que yo, pues el Señor está contigo". "El Señor", dijo, “está con Ella como su padre; tienen el mismo Hijo, que ningún ángel o criatura tuvo”.

Por último, porque ella supera a los ángeles en pureza: "No sólo era pura en sí misma, sino que también procuraba la pureza a los demás. En efecto, fue muy pura en cuanto al pecado, porque, siendo virgen, no cometió ni pecado mortal ni venial; asimismo fue pura en cuanto al castigo".

Santo Tomás de Aquino, Doctor de la Iglesia, comenta la expresión "llena de gracia" utilizada por el ángel Gabriel en la Exposición piadosísima de la salutación angélica. 

La enseñanza de Santo Tomás de Aquino se divide en tres partes:

  • María es completamente victoriosa sobre el pecado porque está llena de gracia.

  • María se convierte en madre de Dios por la plenitud de gracia que habita en ella.

  • María intercede eficazmente por toda la humanidad precisamente porque es infinitamente rica en gracia.

María está llena de gracia en su alma: "En efecto, Dios da la gracia para dos cosas, a saber, para hacer el bien y para evitar el mal; y, con respecto a estas dos cosas, la Santísima Virgen tuvo la gracia más perfecta" [...] "La Santísima Virgen llegó a practicar todas las virtudes de un modo perfecto; en cuanto a los demás santos, practicaron algunas de un modo más especial; uno las practicó especialmente. [En cuanto a los demás santos, practicaban algunas de ellas de modo más especial; uno practicaba sobre todo la humildad, otro la castidad, otro la misericordia; esto es lo que hace de ellos modelos de virtudes particulares: así el beato Nicolás es modelo de misericordia, etc. Pero la Santísima Virgen, que era santa, no practicaba todas las virtudes de modo perfecto; practicaba algunas de ellas de modo más especial; uno practicaba sobre todo la humildad, otro la castidad, otro la misericordia; esto es lo que hace de ellos modelos de virtudes particulares. Pero la Santísima Virgen es modelo de todas las virtudes, porque en Ella encontraréis un modelo de humildad. Está escrito en San Lucas, capítulo I: 'He aquí la esclava del Señor' y más adelante: 'Miró la humildad de su esclava'. Ella es modelo de castidad: 'No he conocido varón'; es, como es fácil ver, modelo de todas las virtudes. Por eso está llena de gracia, tanto para hacer el bien como para evitar el mal".

María, Madre de Dios. La gracia de la que se benefició el alma de María fluyó hacia su cuerpo. 

El alma de la Santísima Virgen estaba tan llena de ella que se derramó en su carne, hasta el punto de que, de esa misma carne, concibió al Hijo de Dios, lo que llevó a Hugues de Saint-Victor a decir: "Porque el amor del Espíritu Santo ardía en su corazón, obró maravillas en su carne, de modo que de ella nació un Dios-hombre".

La plenitud de la gracia de María se derrama sobre la humanidad: "Es mucho para cada santo tener la gracia suficiente para bastar a la salvación de varios hombres; pero tener la suficiente para la salvación de todos los hombres, eso es inmenso; y eso es lo que hay en Jesucristo y en la Virgen bendita. En toda clase de peligros puedes obtener la salvación de la Virgen gloriosa. Por eso se dice en el libro de los Cánticos, capítulo IV: 'Mil escudos, es decir, mil remedios están colgados contra los peligros, etc.'. Del mismo modo puedes tenerla como apoyo en toda obra de virtud; y esto es lo que le hace decir en el Eclesiástico, capítulo XXIV: 'En mí está toda esperanza de vida y virtud'».

"Tres maldiciones fueron pronunciadas contra los hombres a causa del pecado original en el Génesis:

La primera fue pronunciada contra la mujer: que concebiría en corrupción, que su gestación sería dolorosa y que daría a luz con dolor. Pero la Virgen bendita no fue objeto de esta maldición, porque concibió sin ningún tipo de corrupción, su gestación estuvo llena de consuelo y dio a luz al Salvador con alegría. Se dice en Isaías (Is. 35): 'Brotará y germinará en efusión de alegría y alabanza'.

La segunda fue pronunciada contra el hombre, que comería el pan con el sudor de su frente. La Virgen bendita estaba exenta de esta maldición, porque, como dice el Apóstol (Corintios, 7): 'Las vírgenes están libres de las preocupaciones del mundo, sólo se ocupan del servicio de Dios.'

La tercera era común al hombre y a la mujer, que se convertirían en polvo; y la bienaventurada Virgen fue preservada de esto, porque fue llevada con su cuerpo al cielo. Se dice (Salmos 131, 8): 'Levántate, Señor, para entrar en tu reposo, tú y el arca donde brilla tu santidad'.

Por eso estaba exenta de toda maldición, y por eso fue bendecida por encima de todas las mujeres, porque fue Ella quien levantó la maldición, trajo la bendición, abrió la puerta del paraíso, y, además, el nombre de María, que significa estrella del mar, le viene bien, porque como la estrella del mar conduce a los marineros al puerto, así María conduce a los cristianos a la gloria.»

19 de febrero de 2025

Nuestra Señora de Hasselth

 


Del sitio Christian Pure:

Desde hace 340 años, en la ciudad de Hasselt, al noreste de Bélgica, se celebra cada siete años un gran acontecimiento mariano, en honor de la "Virga Jesse", mediante procesiones, liturgias e iniciativas culturales. Este año, se espera que decenas de miles de personas asistan a la 47ª reunión, del 11 al 25 de agosto.

"Virga Jesé", que se traduce como "tronco de Jesé", es un término antiguo para designar a la Virgen María. En el Antiguo Testamento, el profeta Isaías predice el nacimiento de Cristo con estas palabras "Saldrá una rama del tronco de Jesé, padre de David; un retoño brotará de sus raíces" (Is 11,1). La tradición cristiana ha dado a la madre de Cristo, descendiente de la tribu de David, el saludo de "raíz de Jesé".

La celebración septenal de la Virga Jesse forma parte de una tradición de procesiones marianas en la Eurorregión Mosa-Rin, que reúne parte de Flandes en Bélgica, la parte sudoriental de Holanda y la parte occidental de Alemania. Las festividades septenales se celebran en Tongeren (Bélgica), Susteren (Holanda) y Aquisgrán (Alemania).

Este año, la ciudad de Hasselt, en Bélgica, ha organizado las fiestas en torno a su estatua mariana de la Basílica de Nuestra Señora. La estatua gótica de roble de María se venera en Hasselt desde el siglo XIV, y la tradición de las fiestas septenales comenzó en 1682. 

De un metro de altura y policromada, esta preciosa escultura está cargada de simbolismo. La túnica del niño Jesús, una mezcla de amarillo y marrón, hace referencia a lo divino y lo terrenal, según la sitio web oficial de la Virga Jesse de Hasselt.

Los habitantes de Hasselt sienten un gran apego por su Virgen, a la que han invocado en tiempos de calamidad a lo largo de generaciones. La Virgen de Hasselt recibió un reconocimiento oficial en una historia relatada en el sitio web de las fiestas. 

Durante el invierno de 1867, la peste bovina, una enfermedad vírica contagiosa que afecta a los animales de pezuña hendida, afectó gravemente a los rebaños de Hasselt, amenazando la supervivencia de los destiladores de jenever (antepasado de la ginebra moderna), especialidad local, debido a que utilizaban caballos. Como habían hecho durante siglos, los habitantes de Hasselt se refugiaron al pie de la Virga Jesse, iniciando una novena.

La enfermedad fue vencida y los habitantes, movidos por una profunda gratitud a su patrona, pidieron al Vaticano que coronara a la Virga Jesse. Roma accedió, y el 15 de agosto de 1867, la estatua recibió tales honores con la visita de un representante papal, Monseñor Xavier de Merode, en el centro de la ciudad.

Esta historia ha reforzado aún más la determinación de los habitantes de la ciudad de reunirse cada siete años para celebrar Virga Jesse. 

"Es una tradición espiritual, pero también cultural", dijo a CNA Luc Vandeweyer, responsable de comunicación del Comité Virga Jesse de Hasselt. "Las fiestas se centran en la Virgen María, pero se han desarrollado muchas iniciativas en los barrios, con adornos, tableaux vivants en las calles".

Aunque Vandeweyer reconoció que el catolicismo "se ha puesto menos de moda en las últimas décadas" en Bélgica, dijo estar encantado de que esta tradición mariana siga "viva y coleando". 

"Conseguimos reunir a más de 1.300 participantes en cada procesión, basada en episodios de la vida de María", dijo.

Durante meses, ocho grupos han estado preparando textos, canciones y danzas que ilustran la vida de la Virgen María en torno a temas como la apertura a Dios, la alegría, la fe, el amor eterno, la esperanza y la gratitud, con la ayuda del Comité organizador Virga Jesse de Hasselt y de un productor profesional. 

Por primera vez, este año los participantes pudieron contribuir activamente al contenido y la configuración de la procesión. El comité reservó espacio para entrevistas con los participantes en el folleto del programa escrito para los visitantes del festival. Por ejemplo, el hombre de más edad de la procesión, que tiene 97 años, seguirá la procesión en silla de ruedas. También está la historia de una familia que participa con cuatro generaciones de mujeres: abuela, hija y nieta embarazada de una hija. 

El propio comité organizador cuenta con unos 20 miembros y 250 voluntarios en agosto, que coordinan tres procesiones alrededor de la Virgen los días 15, 18 y 24 de agosto, así como la música, los trajes, la decoración y la seguridad de las celebraciones. Sólo cada procesión atrae a unos 20.000 visitantes.

En las calles de Hasselt, las pinturas representarán los "milagros" realizados por la patrona de Hasselt, y son muchos los hechos milagrosos atribuidos a Virga Jesse. 

La tradición cuenta que un niño que jugaba en una buhardilla se cayó por una ventana y su madre lo encontró muerto sobre los adoquines. Llevando al niño a la estatua de la Virga Jesse, la madre obtuvo de la Virgen la vuelta a la vida de su hijo.

En otra historia, "El hombre errante", un nativo de Hasselt llamado Christianus emprendió una peregrinación a Rocamadour, en Francia. Una noche, se adentró en un bosque, acabando siempre en el mismo lugar, incapaz de encontrar el camino de vuelta. Sumido en una angustia extrema, gritó "¡Virga Jesse, sálvame!". Y de repente sintió que la Virgen María le cogía de la mano y le ponía a salvo.

En otra historia milagrosa en torno a la Virga Jesse, la noche del 16 de agosto de 1659, un ladrón irrumpió en la basílica, atraído por las joyas de oro y plata, las piedras preciosas y los vestidos de encaje que cubrían la estatua de la Virgen. El ladrón llenó una bolsa con el botín y trepó por la valla entre el coro y el crucero cuando se dio cuenta de que estaba extrañamente pegado a la valla, a pesar de todos sus intentos de huir. Aquí lo encontró la policía.

Otro milagro data de la Segunda Guerra Mundial. En la noche del 3 al 4 de noviembre de 1944, una bomba destruyó gran parte de la iglesia que albergaba la Virga Jesse. Sin embargo, la estatua fue encontrada intacta bajo los escombros.

Además de las procesiones mencionadas, entre el 11 y el 25 de agosto tendrán lugar unos 50 servicios de oración, 100 conciertos, 70 representaciones teatrales y una docena de exposiciones. 

Una tradición que no hay que perderse es el reparto de "sopa de guisantes", que tiene lugar en la plaza frente a la basílica bajo la mirada del "Langeman", una estatua de 16 pies de altura de un gigante de la tradición local, que sólo sale de su sótano para las fiestas de Virga Jesse o la llegada de un nuevo rey belga.

Todo esto lo completan los "rotten", nombre tradicional en inglés de los 45 comités callejeros de los barrios del centro de Hasselt que decoran las calles y plazas de la ciudad con banderas, flores, obras de arte, banderines y cintas colgadas de los árboles. Estos mismos grupos también se encargan de representar todos los "milagros" que rodean a la querida Virga Jesse de la ciudad.

21 de enero de 2025

Nuestra Señora de la Señal - Arca de la Misericordia


Del sitio St. Stanislaus Kostka Parish:

En 2007, el cardenal Francis George designó la parroquia de San Estanislao Kostka Santuario de la Divina Misericordia de Chicago. El artista Stefan Niedorezo, en consulta con el padre Anthony, comenzó a trabajar en el diseño de una gran custodia.  El trabajo se completó en mayo de 2008, con la inauguración de la custodia el 31 de mayo de 2008.

La icónica custodia, "Nuestra Señora de la Señal - Arca de la Misericordia", bendecida por el Cardenal George en 2008, atrae a personas de Chicago y de otros lugares para la Adoración Eucarística las 24 horas del día en esta histórica iglesia. Además, salvo un breve periodo durante la pandemia de Covid-19 de 2020, nuestras puertas han permanecido abiertas día y noche para la oración y la Adoración individuales desde 2008. Puede encontrar un artículo sobre la inspiración y creación de la custodia aquí.

La icónica custodia representa a la mujer de Isaías 7:14, "El Señor mismo os dará una señal: la Virgen quedará encinta y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel", y a la mujer de Apocalipsis 11:19 - 12:1-2, "Entonces se abrió el templo de Dios en el cielo, y se vio el Arca de Su Alianza dentro de Su Santuario.... Y apareció en el cielo una gran Señal: una mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.  Estaba encinta y gemía de dolor al dar a luz".

María es el Signo del cumplimiento de la promesa de misericordia de Dios, pasada, presente y futura en la Nueva Jerusalén. Su aparición vestida con los cuerpos celestes representa el cuarto dogma mariano de la Asunción de María al cielo.  "María, habiendo cumplido el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial", Papa Pío XII.

"Nuestra Señora de la Señal - Arca de la Misericordia" es una custodia icónica. Es decir, un receptáculo de iconos en el que se guarda la Santísima Eucaristía para su adoración. La gran hostia blanca y redonda en el centro de la custodia es Jesucristo encarnado en el Santísimo Sacramento: "Yo soy el pan de vida... el que coma de este pan vivirá para siempre". (Juan 6,48.58)

Ponerte ante el Santísimo Sacramento en adoración y rezar de corazón: "Jesús, en Ti confío", cambiará tu vida, traerá sanación y una suave transformación. 

Santa Faustina, la Apóstol de la Divina Misericordia, escribió: "Vi los mismos rayos (de la Divina Misericordia) saliendo de la custodia y extendiéndose por toda la iglesia.  Bajo estos rayos un corazón se calentará aunque sea como un bloque de hielo". (Diario 370) Jesús dijo a Santa Faustina: "Deja que los rayos de la gracia entren en tu alma; traen consigo luz, calor y vida." (Diario 1486)

María es la Madre de la confianza.

Pídele que rece por ti y dile profundamente: "Jesús, en Ti confío".

Abre tu corazón y deja que los rayos de la Misericordia fluyan sobre ti.

29 de diciembre de 2024

La Ciudad Donde Vivió Nuestra Señora y la Sagrada Familia

Del sitio María de Nazaret:

El monasterio de Al-Mouharraq situado en el Alto Egipto, conocido también con el nombre de "monasterio de la Virgen" o "monasterio de la montaña de Qosqam", habría sido fundado por san Pacomio (†348), iniciador del cenobitismo, o por sus discípulos. Los coptos han considerado durante mucho tiempo Deir al-Muharraq como la etapa más meridional de la estancia de la Sagrada Familia en Egipto.

La tradición copta considera que la iglesia del monasterio fue, hacia el año 390, la primera en Egipto dedicada a la Virgen María. La liturgia copta celebra el aniversario de esta consagración cada año el 6 de Hastur, es decir, el 15 de noviembre. El evento habría estado acompañado de una aparición de Nuestra Señora al arzobispo Teófilo de Alejandría (345-412). Este milagro se relata en un famoso texto, La visión de Teófilo (que no debe confundirse con El milagro de Teófilo). Durante una gira por el Alto Egipto, a donde había sido enviado por el emperador para destruir los templos paganos, Teófilo habría ido al monte Qosqam para consagrar el santuario.

Habiéndose retirado a orar a la habitación en la que, según la tradición, la Virgen había estado, tuvo una aparición: "Una luz, tan radiante que parecía el sol mismo, me inundó. Vi un trono de luz, en el que estaba sentada la Reina de todas las mujeres, la Santísima Virgen, Nuestra Señora María, la Madre de Dios. Como el sol, su rostro irradiaba luz y estaba cubierta con un resplandor majestuoso, mientras miríadas de ángeles la rodeaban (...). Vi a Gabriel y a Miguel, y a una gran multitud de otros ángeles con ellos. Cuando los vi, caí de bruces en el suelo y quedé como muerto, pero Miguel calmó mi miedo y mi angustia. Entonces, la Santísima Virgen María, Madre de Dios, me habló".

María contó extensamente a Teófilo la huida de la Sagrada Familia y le reveló que la iglesia del monasterio, en la “montaña santa de Qosqam”, había sido construida por los apóstoles, transportados milagrosamente a estos lugares en una nube en compañía de Cristo resucitado, de su Madre, de María Magdalena y de María Salomé. Cristo incluso habría celebrado allí personalmente la primera Eucaristía después de la Pascua, en recuerdo de los seis meses de su infancia pasados ​​allí, con José, María y su sierva Salomé (prima de la Virgen), compañera de su exilio.

El monte Qosqam también dio cumplimiento a la profecía de Isaías (19, 19): "Aquel día habrá un altar dedicado al Señor en medio de la tierra de Egipto".

La Virgen María prometió a Teófilo que ayudaría a todos los que visitaran esa iglesia a perseverar en su fe hasta al final de su vida. La aparición de María a Teófilo y el paso de la Sagrada Familia se conmemoran con importantes peregrinaciones, las cuales reúnen anualmente a multitudes considerables de coptos ortodoxos en Deir al-Muharraq.

11 de octubre de 2024

Maternidad de Nuestra Señora

Del sitio Enciclopedia Mariana:

En el Concilio de Éfeso, en el año 431, la Virgen María fue proclamada “Theotokos”, “Madre de Dios”. Este es el primer dogma mariano de la Iglesia. La maternidad divina de María constituye el motivo principal del culto mariano: esto aparece en la actitud de Isabel y Juan el Bautista en el momento de la Visitación (Lucas 1,39-45), que es la continuación de la Anunciación:

  • Juan Bautista se estremece en el vientre de su madre porque está lleno del Espíritu Santo.

  • El Espíritu Santo introduce a Isabel en el misterio de la maternidad de María.

  • Isabel reconoce a María como Madre del Señor.

  • Es una maternidad virginal: María es virgen (Lc 1,27) y dice “No conozco varón” (Lc 1,34).

  • Es una maternidad real: este hijo es de la descendencia de David y su reinado no tendrá fin. Cumple las promesas de Natán (2 Sam 7) y la profecía de Isaías 7, 14, que tienen en común la iniciativa unilateral de Dios y su fidelidad. Madre del mesías davídico, María es la Reina Madre a quien se dirige el homenaje y la veneración de todo el pueblo mesiánico. El Príncipe que nacerá de Ella no es solo el hijo de David, sino el Hijo de Dios (obsérvese la progresión entre Lc 1,32 y Lc 1,35).

  • Es una maternidad por obra del Espíritu Santo, que con su poder divino pone a la Virgen María bajo su sombra, como la nube que cubrió el Arca de la Alianza haciendo presente al Señor.

Semejante maternidad virginal, real, divina, obra del Espíritu Santo, es objeto de una veneración llena de asombro por parte de Isabel, prima de María y por parte de la Iglesia: “Y ¿de dónde a mí que venga a verme la madre de mi Señor? (...) ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!” (Lc 1, 43-45).

Françoise Breynaert 
(con el apoyo del P. Ignazio Calabuig)

2 de octubre de 2024

Nuestra Señora Marija Svetogorska

 

Del sitio Conferencia Episcopal Eslovena:

El principal santuario de peregrinación de la Virgen María en la diócesis de Koper es Sveta Gora, por encima de Nova Gorica.

La historia del lugar comenzó en 1539, cuando la Madre de Dios María se apareció a Urška Ferligoj y le ordenó construir una iglesia en el lugar y pedir su misericordia. Sveta Gora es, por tanto, un lugar de gracia, elegido por la Virgen en una época en que los turcos lo quemaban todo, la peste era tan rampante que no había quien enterrara a los muertos, y el aire estaba tan saturado de hedor que la gente huía a los bosques. María dijo entonces: "Ven aquí, constrúyeme un hogar y pide misericordia".

La construcción comenzó poco después de la aparición. Al principio, la iglesia fue atendida por sacerdotes diocesanos, pero en 1565 llegaron de Bosnia, huyendo de los turcos, 26 franciscanos, entre ellos su antiguo provincial, el padre Marijan. El archiduque Carlos les ofreció el santuario de peregrinación de Sveti Gora como refugio. El pueblo los acogió calurosamente y el Patriarca también se alegró de verlos. En 1786, José II (1741-1790) prohibió la ruta de peregrinación, los franciscanos se retiraron a Gorizia y la imagen de María fue trasladada a Solkan, en Sveta Gora.

Tras la muerte de José, se construyó un nuevo santuario y los franciscanos regresaron en 1900. Durante la Primera Guerra Mundial se libraron terribles batallas a lo largo de la Soca, incluidas 11 ofensivas, que causaron muchas bajas. Las fronteras nacionales cambiaban a menudo, con los austriacos y los italianos más fuertes en un momento y los italianos en otro. 

Tras la guerra, los franciscanos eslovenos tuvieron que abandonar Sveti Gora y los franciscanos italianos ocuparon su lugar. La iglesia quedó destruida, al igual que todos los edificios que la rodeaban, así que los italianos empezaron a construir una nueva iglesia. Los italianos permanecieron en la montaña hasta la llegada de los alemanes. Tras la capitulación de Italia, los partisanos ayudaron a llevar la imagen de Nuestra Señora de Gracia a Ajdovščina. Sveta Gora se salvó milagrosamente en la ventisca de guerra del 30 de abril de 1945, cuando los bombarderos partisanos ya venían a destruir el puesto avanzado alemán. De repente, la niebla era tan densa que los bombarderos no alcanzaron su objetivo; los alemanes se retiraron y Sveta Gora se salvó. La imagen de Gracia fue devuelta a la Montaña Sagrada el 8 de abril de 1951 en una imponente procesión a la que asistieron 15.000 personas. Tras la Segunda Guerra Mundial, los franciscanos eslovenos regresaron a Sveta Gora.

En 1717, se coronó la imagen de la Virgen María, la segunda fuera de Italia (la primera imagen coronada de la Madre de Dios estaba en Trsat na Rijeka, en Croacia). En 1906, la iglesia de peregrinación fue declarada basílica.

El peregrino mira primero a María, que le dirige a Jesús, centro de la imagen y de la vida del cristiano. A la izquierda de María está Juan el Bautista, señalando con el dedo a Jesús, con la inscripción en su bastón de peregrino que proclama "He aquí el Cordero de Dios". A la derecha de María, el profeta Isaías. En su mano sostiene un libro de profecías sobre el Salvador del mundo y sobre su Madre virgen. Detrás de María hay una alfombra, típica de la pintura renacentista veneciana. La imagen de la Madre de Dios es obra del pintor veneciano Jacopo Palma el Viejo, cuyo verdadero nombre era Jacopo Negretti.

Nota de José Luis Salvia:

En la parroquia San Rafael Arcángel, en el barrio de Villa Devoto, CABA, Argentina, hay un cuadro de esta Virgen donado por la colectividad eslovena a mediados de la década de 1970.

Un domingo al mes la colectividad eslovena se reunía en esa parroquia para celebrar misa en su idioma y hacer una fiesta alrededor de Ella con sus trajes típicos.