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23 de enero de 2026

Los esponsales de Nuestra Señora y San José

 

Del sitio Gaudium Press:

Diversas voces se están haciendo escuchar para volver a instaurar en el calendario litúrgico la fiesta del esponsalicio de la Virgen Santísima con el Patriarca San José, que hasta 1961 se celebraba hoy 23 de enero.

Una de esas voces, no de poca importancia, es la de Luisella Scrosati, quien en La Nuova Bussola Quotidiana ha escrito con este fin la nota titulada Lo Sposalizio di Maria e Giuseppe, una festa da reintrodurre (Los esponsales de María y José, una fiesta a reintroducir). Entre otras razones para esta proposición, plantea que enviaría “un mensaje de extrema actualidad en tiempos de crisis del matrimonio”, pero también “de la vida consagrada”.

Retoma la filósofa italiana la argumentación expuesta en su momento por el otrora canciller de la Universidad de París, Jean Charlier de Gerson (1369-1420), a quien se le llamó Doctor Christianissimus, teólogo apasionado por la figura de San José, y quien “empleó numerosas energías para profundizar teológicamente la figura del padre putativo de Jesús y difundir su devoción. Él sostiene, por ejemplo, la santificación [de San José] en el vientre materno, de alguna manera análoga a aquella del Bautista”.

Pero su gran sueño era que “fuese reconocida y celebrada una fiesta litúrgica en honor de los esponsales del castísimo esposo con la Santísima Virgen”, y en este sentido escribió una epístola dirigida a todas las iglesias, una exhortación pública, un estudio titulado “Consideraciones sobre San José”, y hasta un poema de alrededor de 3.000 hexámetros latinos “y más de trescientas notas en dos volúmenes, que repasan los misterios de la vida de Cristo en relación con San José e introducen en la devoción católica la idea de una ‘trinidad’ terrenal, la de la Sagrada Familia”.

Es claro que Gerson recoge la doctrina Paulina (Efesios 5, 25-32) sobre el matrimonio como signo del matrimonio místico de Cristo con su Iglesia: “Maridos, amen a su esposa, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella”, dice el Apóstol. “Pero es de particular relevancia que la expresión del Apóstol, [Gerson] se atribuya al matrimonio de María y José, casi como para resaltar en este último una ejemplaridad arquetípica de todo matrimonio”, comenta Luisella Scrosati.

En las consideraciones del antiguo Canciller de la Universidad de París, el matrimonio de María y José “se eleva sobre todos los demás en cuanto a su capacidad de significar la unión entre Dios y la Iglesia, no sólo por la santidad moral de sus miembros, sino también por su característica de matrimonio contraído entre un hombre y una mujer a quien Gerson afirmaba que se le había concedido el privilegio singular de la santificación en el seno materno, es decir, de nacer sin pecado original”. Recordemos que aún no se había definido el dogma de la Inmaculada Concepción, pero ya Gerson sostiene la altísima conveniencia de que San José haya nacido sin pecado original, pues él fue “predestinado a ser no solo el Precursor del Hijo de Dios, como San Juan Bautista, del cual conocemos con certeza su santificación en el seno materno, pero también el Padre Putativo, por ser esposo castísimo de la siempre Virgen María”, expresa Scrosati.

Entretanto, la filósofa italiana quiere ir “un paso más adelante” que el propio Gerson, y recuerda que Juan Pablo II en Redemptoris Custos (n. 7) dice que “he aquí que en el umbral del Nuevo Testamento, como ya al comienzo del Antiguo, hay una pareja. Pero, mientras la de Adán y Eva había sido fuente del mal que ha inundado al mundo, la de José y María constituye el vértice, por medio del cual la santidad se esparce por toda la tierra. El Salvador ha iniciado la obra de la salvación con esta unión virginal y santa, en la que se manifiesta su omnipotente voluntad de purificar y santificar la familia, santuario de amor y cuna de la vida”. Es decir, si Cristo era el nuevo Adán, y la Virgen la nueva Eva, también al inicio del Nuevo Testamento hubo una nueva pareja, con carácter típicamente esponsal, la de María y José. Luisella Scrosati, desarrollará estas ideas:

“El texto es notable, dice la filósofa italiana, porque retoma la gran idea teológica de la ‘recapitulación’ de san Ireneo de Lyon, pero esta vez intercalando el matrimonio de María y José. Recordemos que la recapitulación considera la redención de los hombres como una renovación del orden antiguo, desfigurado por el pecado. Y por tanto el primer Adán es recapitulado/renovado en el nuevo, Jesucristo, como la primera Eva lo es en la segunda, María Santísima, constituyendo así una nueva pareja (Jesús-María) que renueva y reemplaza a la antigua (Adán-Eva). La inclusión del matrimonio esponsal María-José llena, podríamos decir, un vacío en el paralelo [ndr. el paralelo de la recapitulación], porque la relación entre Jesús y María fue místicamente esponsal, pero en sus relaciones humanas fue la de madre e hijo. Era, pues, oportuno que una pareja verdaderamente nupcial a nivel humano inaugurara los nuevos tiempos, recapitulando y superando a la pareja antigua, que marcó el comienzo de los tiempos antiguos. El matrimonio de María y José inaugura una ‘nueva creación’: Dios conduce una vez más al hombre la nueva Eva (cf. Genesis 2, 22), pero esta vez en una relación no sólo libre de toda concupiscencia, sino elevada a la virginidad perpetua que sella y garantiza la intervención directa de Dios tanto en la concepción como en la persona que nacerá”.

Es claro que “el matrimonio de María y José significa así la unión de Cristo y la Iglesia más que cualquier otro matrimonio de la Nueva Alianza”, pero no solo “se convierte en el arquetipo tanto del matrimonio cuanto de la virginidad y el celibato consagrados. La falta de consumación no quita en absoluto la completa donación mutua de los esposos, que llegan a ser verdaderamente dueños del cuerpo del cónyuge, sino la salvaguarda de su integridad en el servicio de Dios; su unión mantiene así la nota de la custodia de la virginidad, característica de la relación entre Cristo y la Iglesia, sin sacrificar la verdadera fecundidad, que Dios concede de manera misteriosa, superior a la concebida en la creación. Por tanto, es en este matrimonio donde Dios puso los orígenes de la vida cristiana, expresada tanto en la forma de vida matrimonial como en la de virginidad para el Reino de los Cielos. En verdad, ‘¡grande es este misterio!’”. Por tanto, la relación de María y José, al mismo tiempo que casta, es fecunda, como debe ser la del célibe consagrado con la comunidad a la que sirve.

En estos tiempos, de “crisis radical tanto del matrimonio como de la vida consagrada, podría ser una gran gracia reintroducir esta fiesta en el calendario litúrgico”, gracia para la Iglesia Universal, concluye Scrosati.

 

2 de febrero de 2025

En el siglo XVII se hablaba de Nuestra Señora Desatanudos

Del sitio Zenit:

Durante su visita privada a los niños del Instituto "Beato László
Batthyány-Strattmann
", el Papa Francisco regaló una estatua de María
que deshace nudos
, realizada en papel maché. Esta es la historia de una devoción de lo que podría pensarse.

La tradición de la estatua sagrada de papel maché en Salento se remonta al siglo XVII, cuando los artistas del sur de Apulia encontraron en el arte del modelado en papel una forma rápida y fácil de producir una vasta  colección de estatuas sagradas, capaces de adaptarse a cualquier situación, capaz de interpretar los más profundos sentimientos religiosos de este pueblo.

El primer fabricante de papel maché de la historia de Lecce fue un tal
Mesciu Pietru de li Cristi, apodado así por su gran producción de  crucifijos. Una serie de artesanos de Barroco de Lecce aprendieron de él este arte, transmitiendo las técnicas y aseguraron la distribución de estas obras.

Esta pequeña escultura, creada por el maestro artesano Marco Epicochi en su taller del centro histórico de Lecce, representa a María desatando nudos, una devoción mariana muy querida por el Papa Francisco, a quien conoció en 1986 cuando, siendo estudiante de teología en Alemania, visitó la iglesia de San Pedro en Augsburgo, para la que el artista alemán Johann Georg Melchior Schmidtner había pintado un cuadro de la Virgen Maria Knotenlöserin, o "Desatadora de nudos", hacia 1700.

La Virgen, con la paloma del Espíritu Santo sobre su cabeza y rodeada de ángeles, es un símbolo del amor de Dios, y se la representa como la Inmaculada Concepción que desata los nudos de la cinta nupcial -utilizada en la época por los alemanes para celebrar el enlace matrimonial-, mientras que justo encima, Tobías camino de su novia, guiado por el arcángel Rafael, le acompaña su perro. En aquel momento, el P. Jorge Mario Bergoglio, S.J., imprimió inmediatamente miles de postales de esta imagen, que envió a Buenos Aires, Argentina y a todo el sur de América Latina.

Esta obra es un exvoto del sacerdote Hyeronimus Langenmental, que la encargó al pintor Schmidtern para conmemorar la gracia recibida por sus abuelos Wolfgang y Sophie. Como la pareja pasaba por un mal momento, cada vez que discutían, Sophie hacía un nudo en la cinta nupcial, de modo que una vez llena de nudos y la separación era casi inminente, el marido desesperado se la entregó al jesuita Jakob Rem, quien se lo ofreció a la Virgen para que restaurara la armonía deshaciendo todos los nudos.

La devoción a María, que deshace los nudos, se basa de hecho en la antigua invocación de Maria Auxilium Christianorum, ya presente en las Letanías de Loreto desde el pontificado de San Pío V, y que
reconoce el papel único de la Virgen María en la vida del hombre como "mediadora de toda gracia", hasta el punto de que el propio Concilio Vaticano II la calificó de "Abogada", "Salvadora" y "Mediadora". 

Ya antes, encontramos una referencia a esta devoción mariana en los escritos de San Ireneo de Lyon: "El nudo de la desobediencia de Eva encontró su solución en la obediencia de María. Lo que la virgen Eva
había atado con su incredulidad, la virgen María lo desató con su fe
". Se trata de un concepto muy querido por el Papa Francisco, que lo evoca a menudo durante el Santo Rosario. Invocar a la Virgen María para desatar
los muchos "nudos" que la humanidad enreda a diario, representa y expresa una manera de sentirse unidos bajo su protección maternal.

  María que desata nudos
Historia de una tradición milenaria 
ZENIT - Español


31 de julio de 2024

Nuestra Señora Desatanudos de Cancún

Del sitio Catholic net:

En una atmósfera selvática que llena de paz a los visitantes, se encuentra el Santuario de la Virgen Desatadora de Nudos, en Cancún, Quintana Roo, en cuyo atrio se puede apreciar más de medio millón de listones colgando de cuerdas dispuestas para esta piadosa práctica de colocar cintas con nudos, mismos que representan problemas que las personas no han podido resolver y para los cuales necesitan de un milagro.

Los visitantes cuelgan estos listones como “recordatorios” a la Virgen María para que interceda por ellos ante toda clase de problemas, pero en especial los relacionados con el Matrimonio.

Sobre el tema, el padre Luis Pablo Garza LC, quien está al frente de este santuario, explica que la devoción tiene su origen en Alemania en el siglo XVII, por una pintura al óleo mandada hacer por un joven -quien posteriormente se haría sacerdote-. Él mandó elaborarla por un milagro que la Virgen concedió a sus abuelos, quienes pudieron encontrar solución a sus múltiples problemas matrimoniales.

“En el siglo XVII -platica el padre Luis Pablo-, la costumbre en Alemania para quienes contraían Matrimonio era usar un listón blanco durante la ceremonia religiosa. A los esposos se les ataban las manos para simbolizar una nueva comunión de vida, y conforme iban surgiendo los problemas, le iban haciendo nudos al listón”.

Así, refiere aquel Matrimonio cuyo nieto mandó pintar el óleo ya había llenado de nudos su listón; sus problemas eran grandes, por lo que se propusieron rezar durante 40 días con un sacerdote. Al final, este sacerdote presentó el listón a la Virgen, y le suplicó: ‘María, desata los nudos de este Matrimonio’. “Se desataron milagrosamente, el listón recobró su belleza y el Matrimonio se reconcilió”.

Explica que, aunque la devoción tiene su origen en el siglo XVII con este óleo, el fundamento teológico de la imagen corresponde al siglo III, con san Irineo, quien señalaba que Eva ató a todos los seres humanos en el nudo del pecado original, y la Nueva Eva, que es María, los desató al traer al mundo al Salvador.

El padre Luis Pablo refiere que la devoción fue llevada hace varias décadas de Alemania a Argentina por el Papa Francisco, quien durante muchos años se dedicó a difundir la imagen a través de tarjetas; y cuando fue nombrado Obispo Auxiliar de Buenos Aires, consiguió colocar una imagen de ella en la Parroquia San José del Talar. “De ahí, la devoción fue llevada a Brasil por un piloto francés, y en este país se le construyó un santuario".

“Yo la conocí en Brasil -refiere-. Me di cuenta de que los fieles le tenían un especial cariño a la imagen, así que viajé a Alemania y visité la Iglesia donde está el cuadro original, para enterarme más de su historia. Ahí además obtuve una réplica de la imagen. En el año 2015 la coloqué bajo una humilde carpa y abrí las Misas. En 2016, en San Cristóbal de las Casas, el Papa Francisco me bendijo la primera piedra, y comencé la construcción del santuario, que finalmente quedó hecho en madera”.

A cuatro años y medio de que el padre Luis Pablo celebrara la primera Misa, el Santuario de la Virgen Desatadora de Nudos se ha vuelto todo un referente para el turismo religioso nacional e internacional, e incluso hay agencias de viaje que ya lo ponen como un punto a visitar en los recorridos para quienes van a Cancún.

“Aquí hay muchas iglesias, pero hacía falta un lugar apto para la oración y la meditación. A las personas les gusta venir ya que es una experiencia original en medio de la selva; el lugar mezcla los signos tradicionales de la fe, con la convivencia en un ambiente de acogida, en el que se puede andar entre la naturaleza”.

Después de que empezara en 2015 como una humilde carpa, el Santuario de la Virgen Desatadora de Nudos hoy cuenta con varias capillas: “Tenemos la Capilla del Santo Silencio, donde adoramos al Santísimo; la Capilla de la Virgen de Guadalupe, que es una ermita muy bonita; la Capilla de la Divina Misericordia, donde hay reliquias de san Juan Pablo II y santa Faustina Kowalska, y la Plaza de los agradecimientos, donde la gente regresa a agradecer a la Virgen con listones de colores”.

El padre Luis Pablo ha sido testigo de conmovedores milagros obrados por Dios por intercesión de la Virgen Desatadora de Nudos.

“Aquí vienen muchas personas de Monterrey -explica-, y los primeros milagros que me tocó atestiguar fueron a dos niños de aquel estado: vinieron con problemas muy graves del corazón; ambos sanaron, y las familias quedaron muy agradecidas con la Virgen”.

Pero también el padre ha visto muchas reconciliaciones matrimoniales, así como mujeres que no se podían embarazar, que han hecho sus peticiones a la Virgen y posteriormente han vuelto al santuario con sus niños para colgar sus listones de agradecimiento.

Finalmente, el padre Luis Pablo explica que el cuadro de la Virgen Desatadora de Nudos tiene toda una simbología teológica relacionada con el matrimonio: “Abajo está san Rafael guiando a Tobías -un símbolo del Matrimonio cristiano-; la Virgen es la mujer del Apocalipsis, con su corona de estrellas, la luna a sus pies, y aplastándole la cabeza a la serpiente; arriba está el Espíritu Santo, que nos recuerda que María sólo es intercesora y la gracia sólo viene de Dios; y flotando en el cielo están dos ángeles, uno que le presenta los listones llenos de nudos y otro que ya trae las cintas desatadas”.

18 de junio de 2022

Nuestra Señora, la nueva Eva

 Del sitio Agencia de Noticias Fides:

Ya en el siglo II San Ireneo, Obispo de Lyon, se refería a la Virgen María, como la nueva Eva y a Jesús como el nuevo Adán, dando a entender cómo Dios creador impidió que la maldad del ángel maligno, bajo la figura de la serpiente, destruyera con su astucia el plan divino de crear la familia humana a su imagen y semejanza.

Tal como se relata en el tercer capítulo del Génesis, el ofidio tentó primero a Eva para que, desobedeciendo a Dios, comiese del fruto prohibido, y para que luego incitase a Adán para que hiciese también lo mismo para poder ser ambos como dioses.

Ante esa transgresión Yahveh Elohim les castigó con la expulsión del paraíso y con otras penalidades, incluyendo la muerte, extensibles también a todos sus descendientes. Toda la humanidad quedó marcada por esa desobediencia inicial como una herencia fatal, teológicamente denominada la mancha del pecado original.

Sin embargo en el mismo relato se narra cómo Dios en su misericordia promete que rehará la creación haciéndola nueva para que no quede contaminada por el pecado original: Por eso anunció al ofidio tentador con estas palabras: “Pondré enemistad entre ti y la mujer entre su descendencia y la tuya. Tú le acecharás el calcañar, pero ella te aplastará la  cabeza” (Gn 3).

Ya en el siglo II San Ireneo, Obispo de Lyon, vio el cumplimiento de esta promesa en Joaquín y Ana, padres de María, que a causa de su infecundidad no podían tener hijos. Dios hizo que su unión conyugal fuese fecunda y concibiesen a una niña, predestinada para ser la madre virginal de Jesús el Salvador. Por eso la Virgen María y Jesús fueron constituidos como la nueva Eva y el nuevo Adán, destinados a rehacer el plan divino de la creación humana a imagen y semejanza de la Familia Divina.

La Iglesia Católica desde los primeros siglos entendió que la desobediencia de Adán y Eva afectaba a la humanidad entera y que por lo tanto todo ser humano ya desde su misma concepción lleva la mancha del pecado original, que aunque no es un pecado personal, le contamina en el cuerpo y en el espíritu, inclinándolo hacia el pecado. Esta contaminación es borrada al recibir el sacramento del bautismo que la Iglesia imparte ya desde el nacimiento.

Los teólogos en la Edad Media discutieron con mucho ahínco si también la Virgen María tuvo la mancha del pecado original. Algunos sostenían que la Virgen María fue también concebida con el pecado original, ya que todavía no se había producido la redención de Jesús en la cruz.

Sin embargo, otros indicaban que la Virgen María fue concebida sin la mancha del pecado original según la promesa divina en contra del ofidio: “Pondré enemistad ente ti y la mujer, entre su descendencia y la tuya. Tú le acecharás el calcañar, pero ella te aplastará la cabeza” (Génesis 3, 13).

El argumento decisivo lo formuló el franciscano Duns Escoto con el famoso proverbio latino: “Potuit, decuit ergo fecit” o sea “(Dios) lo pudo, convenía y por tanto lo hizo”. Esta doctrina de la Inmaculada Concepción se expandió en España y con ella a varios países americanos y a Filipinas.

Ya en el siglo XIX, el Papa Pío IX, el 8 de diciembre de 1854, después de recibir numerosos pedidos de obispos y fieles de todo el mundo, ante más de 200 cardenales, obispos, embajadores y miles de fieles católicos, declaró en la bula “Inefable Dios”: “Afirmamos y definimos que ha sido revelada por Dios, y, de consiguiente, que debe ser creída firme y constantemente por todos los fieles, la doctrina que sostiene que la santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original, en el primer instante de su concepción, por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles”.

Recordemos que pocos años después en 1858 en una de las apariciones la Virgen en Lourdes respondió a la adolescente Santa Bernardita Soubirous que le preguntó sobre su identidad: “Yo soy la “Inmaculada Concepción”. Hoy en los momentos tan graves que atraviesa la humanidad la Virgen protegerá a quienes confían en Ella como Madre y Esposa de Jesús, imagen perfecta de la Iglesia, llena de la Santa Rúaj (Espíritu) con la que proclama incesantemente: “Ven Señor Jesús” (cf. Apocalipsis 22, 20).


2 de junio de 2019

Nuestra Señora Desatanudos

Del sitio Aleteia:

La historia de la devoción a “María Desatanudos” (Maria Knotenlöserin, en alemán) es una historia de un divorcio que nunca ocurrió, gracias a lo que se cree que fue la intervención milagrosa de la Santísima Virgen María.

Ese milagro fue representado en una pintura, que el Papa Francisco, cuando era el arzobispo Jorge Bergoglio, vio colgando sobre el altar de una iglesia en Alemania. Impactado por la imagen y la historia detrás de él, dedicó a la Santísima Madre ese título y llevó su devoción a Argentina.

La historia se remonta a aproximadamente el año 1700, cuando se le pidió al pintor alemán Johann Melchior Georg Schmittdner que realizara una pintura para el altar de la noble familia alemana Langenmantel. Eligió como tema un evento que le había ocurrido a esa misma familia unos 85 años antes, y que era fundamental para la historia familiar.

Según un relato de Richard Lenar de la Universidad de Dayton, en 1612 el noble alemán Wolfgang Langenmantel y su esposa, Sophie Imoff, estaban al borde del divorcio. En un intento por salvar su matrimonio, Wolfgang buscó consejo en varias ocasiones al padre Jacob Rem, un sacerdote jesuita, conocido por su piedad y sabiduría, y que, según se creía, había experimentado una aparición de la Virgen María.

El día de su última reunión juntos, el padre Rem había estado orando en la capilla de su monasterio ante una imagen de la Virgen María bajo el título de “Nuestra Señora de los Dolores”.

Cuando Wolfgang conoció al padre Rem, le entregó el lazo de su boda, que, según la costumbre, había atado las manos de los novios como símbolo de su unión de por vida. Mientras oraba con Wolfgang, el sacerdote lanzó la cinta al aire y se desataron sus nudos.

Lenar escribe: “Cuando el padre Rem tomo de nuevo la cinta, se había vuelto intensamente blanca. Gracias a este milagroso suceso, Wolfgang y Sophie pudieron evitar el divorcio y continuar su matrimonio”.

La pintura basada en esta historia muestra a la Virgen María desatando los nudos de la vida matrimonial. Lenar explica el simbolismo en la pintura:

El aplastamiento de la serpiente ilustra que María es la Inmaculada Concepción, ya que ella, como la única exenta por gracia especial de toda mancha del pecado original, es el oponente eterno de la serpiente. La paloma es una referencia a María como la Novia del Espíritu Santo. Los ángeles asisten a la Santísima Madre; uno le presenta los nudos de nuestras vidas a ella, mientras que otro ángel nos presenta la cinta, liberada de nudos, para nosotros. Debajo de María, el preocupado noble Wolfgang, acompañado por el Arcángel Rafael, camina hacia un monasterio.
 

Aunque la devoción a “María Desatanudos” se remonta a San Ireneo en el siglo II, según Lenar, solo se hizo popular recientemente, en parte gracias a los esfuerzos del Papa Francisco. Aquellos que acuden a María para ayudar a desatar sus nudos no solo vienen por problemas matrimoniales, sino también por cualquier problema aparentemente insuperable que exija su intercesión.

 

Ver: El poder de la novena a Nuestra Señora Desatanudos