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7 de octubre de 2026

Nuestra Señora del Rosario, protectora en Lepanto y anunciadora de su reino en Fátima

 

Del sitio Gaudium Press:

Hoy conmemoramos los católicos a la Virgen del Rosario.

Recordemos que la propia Madre de Dios le enseñó a Santo Domingo de Guzmán, por vuelta del año 1208, la recitación del Rosario, como medio por el cual se convertirían muchas almas y se combatiría de forma eficaz la herejía albigense, en el sur de Francia.

Pero la razón por la que hoy es la fiesta de esta advocación se debe a un hecho histórico, del que dependió el futuro de todas las naciones cristianas.

Era Papa San Pío V, pontífice también de la familia espiritual de Santo Domingo, hombre enérgico, que había convocado a los reyes cristianos para defender Europa de la amenaza turca.

Sin embargo, no fueron muchos los monarcas que respondieron a su llamado, dadas las divisiones y luchas que los separaban. Pero al final, el gran y serio Felipe II de España ofreció tropas y buques capitaneados por un medio hermano suyo, Don Juan de Austria, los que se sumaron a las fuerzas de Génova, Venecia y a las de los Estados Pontificios. No obstante, la desproporción seguía siendo inmensa con relación a los turcos.

Y así como hizo Santo Domingo de Guzmán y el ejército antes de una de las principales batallas contra los albigenses, antes de la Batalla de Lepanto los soldados rezaron el rosario.

Era un 7 de octubre de 1571 cuando se encontraron las dos flotas, la musulmana y la cristiana, en el Golfo de Corinto. En esos momentos San Pío V también rezaba el rosario.

La batalla duró interminables horas. Hechos ‘misteriosos’ ocurrieron en el fragor de la lucha, como cambios de vientos de forma intempestiva, y algo impresionante que cuentan algunas de las propias crónicas musulmanas, de que muchos marinos vieron una señora vestida de armadura que los miraba con rostro fiero y que les devolvía las balas de sus cañones. Finalmente vencieron los hijos de la Cruz, y la amenaza islámica sobre la Cristiandad quedó en extremo debilitada, casi herida de muerte. Todo ocurrió el 7 de octubre.

El Papa dominico, ese mismo día, tras salir de la capilla, anunció a los presentes que la Virgen había concedido la victoria a los cristianos, algo que fue confirmado después por el parte de victoria enviado por Don Juan de Austria, el 21 de octubre. El Papa mirando por su ventana, había tenido una visión de la batalla victoriosa que recién había concluido.

En agradecimiento, San Pío V instauró la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias, que después Gregorio XIII transformaría en fiesta de Nuestra Señora del Rosario, el 7 de octubre.

Tras la batalla de Temevar, en la que el príncipe Eugenio de Saboya derrotó nuevamente a los turcos, Clemente XI extendió la fiesta de Nuestra Señora del Rosario a la Iglesia universal, pues atribuyó también esta victoria al auxilio de tal advocación de la Virgen.

Es clara la predilección de la propia Virgen por esta devoción. En Lourdes, en Fátima, Ella apareció con un rosario en la mano. En Fátima fue demasiado explícita, hablando de los beneficios de esta oración, que muchos han llamado como devoción de predestinados.

Redacción Gaudium Press
07 - octubre - 2025

7 de noviembre de 2025

El asedio a Malta: La victoria a través de la esperanza en Nuestra Señora

 


Del sitio Aleteia:

 La fe del pueblo maltés y su devoción inquebrantable a la Virgen transformaron lo que parecía una derrota segura en un momento de gracia y esperanza.

En 1565, Malta tuvo que enfrentarse a su Goliat: el poderoso Imperio Otomano lanzó un asedio masivo contra el pequeño archipiélago. Decidieron conquistar la legendaria encrucijada mediterránea. Y aun así, contra todo pronóstico, los malteses y los Caballeros de San Juan salieron victoriosos, un resultado atribuido no solo a la estrategia militar, sino a la fe inquebrantable y a la intervención divina.

Este extraordinario triunfo el 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María, es uno de los testimonios más significativos del poder de la oración, la gratitud y la devoción a Nuestra Señora en la historia cristiana.

El 18 de mayo de 1565, una armada otomana de más de 200 navíos de guerra con 30 mil soldados llegó a las costas de Malta. Los defensores de la isla, una combinación de los Caballeros de San Juan y combatientes malteses de todas las clases sociales, sólo sumaban 6 mil hombres. Los invasores estaban decididos a aplastar el pequeño bastión cristiano que servía de baluarte a la cristiandad occidental.

El asedio fue brutal, con bombardeos incesantes y feroces asaltos. Las ciudades de Birgu y Senglea soportaron el mayor peso del ataque, con sus fortificaciones bajo el constante fuego otomano. A pesar de la escasez de recursos y el poder abrumador de sus adversarios, los defensores se mantuvieron firmes, fortificados por su fe.

Durante todo el asedio, los malteses y los Caballeros recurrieron constantemente a la oración, encomendando su causa a la Santísima Virgen María. El Gran Maestre Jean Parisot de la Valette rezaba fervientemente ante el icono damasquinado de Nuestra Señora de Damasco, pidiendo su intercesión. Los defensores sabían que su supervivencia no dependía únicamente del esfuerzo humano, sino de la ayuda divina.

Sus plegarias fueron escuchadas. El 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de María, las fuerzas otomanas abandonaron inesperadamente el asedio. Los malteses y sus aliados habían vencido. El Gran Maestre de la Valette, abrumado por la gratitud, depositó su espada y su sombrero en los escalones del altar de la iglesia de Nuestra Señora de Damasco, dedicando la victoria a la Santísima Virgen.

La victoria se celebró como un milagro mariano, y los malteses empezaron a honrar a María como "Nuestra Señora de la Victoria" (Il-Madonna tal-Vitorja). Para conmemorar su intercesión, La Valette fundó una nueva ciudad, La Valeta, y se aseguró de que su primer edificio fuera una iglesia dedicada a la Natividad de María. Del mismo modo, las ciudades de Birgu y Senglea adoptaron nuevos títulos, Città Vittoriosa (Ciudad Victoriosa) y Città Invicta (Ciudad Invicta), respectivamente, como testimonio de su milagroso triunfo.

La devoción a Nuestra Señora de la Victoria no se limitó a Malta. Pronto se extendió desde el archipiélago a todo el Mediterráneo. De hecho, solo seis años más tarde, el 7 de octubre de 1571, se produjo otra milagrosa intervención mariana en la batalla de Lepanto, una victoria considerada imposible de no haber sido por el triunfo maltés, que inspiró a la Liga Santa, ampliamente superada en número, liderada por los Estados Pontificios y las fuerzas cristianas aliadas. En ella, la Liga derrotó a la flota otomana después de que el Papa san Pío V llamara al rezo universal del Rosario. En agradecimiento, el Papa instituyó la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, originalmente llamada Nuestra Señora de la Victoria.

La devoción mariana de Malta se profundizó a lo largo de los siglos, con numerosas iglesias y santuarios dedicados a la Natividad de María, incluido el Santuario Mariano Nacional de Mellieħa, que forma parte de la Red Mariana Europea. La veneración maltesa de María como protectora e intercesora ha seguido siendo una fuente de esperanza en momentos de peligro. De hecho, Malta es conocida por sus singulares peregrinaciones marianas. Por ejemplo, el Camino Mariæ Melitensis. La ruta de 60 kilómetros (37 millas) desde Castrum Maris hasta Mellieha, creada por XirCammini en colaboración con VisitMalta, ha entretejido algunos de los hitos más significativos de la rica devoción mariana de Malta. La información para ayudar al peregrino y obtener la credencial del camino está disponible en el sitio web dedicado o en el sitio web genérico de XirCammini.

El Gran Asedio de 1565 fue más que una victoria militar: fue un triunfo espiritual. La fe del pueblo maltés y su inquebrantable devoción a Nuestra Señora transformaron lo que parecía una derrota segura en un momento de gracia y esperanza. Su gratitud a Dios y a María se expresó no sólo en sus oraciones y exvotos, sino también en su compromiso de construir una ciudad, numerosas iglesias y una cultura que honrara a su Madre Celestial.

Mientras meditamos sobre los acontecimientos de 1565 y posteriores, recordamos las palabras de san Pío V, el "Papa del Rosario": "El Rosario es un arma contra los males del mundo actual". Era cierto entonces, y sigue siéndolo ahora. Las victorias de Malta a través de la fe son un testimonio del poder de la oración y del amor imperecedero de Nuestra Señora de la Victoria.

15 de agosto de 2025

¿Qué es la Asunción de Nuestra Señora?

 


Del sitio Fundación Cari Filii:

-¿Qué se celebra en la Asunción?

La Asunción, también llamada Assumptio Beatae Mariae Virginis (Asunción de la Bienaventurada Virgen María), es una solemnidad de la Iglesia Católica que celebra la elevación en cuerpo y alma de la Virgen María desde la vida terrena hasta el cielo. La Virgen no tuvo que padecer la corrupción de su cuerpo al llegar la hora de su partida y, a diferencia de su hijo Jesucristo, que ascendió al cielo, ella fue asunta. La Asunción está considerada un dogma para todos los católicos desde el año 1950.

-¿En qué fechas tiene lugar?

La fiesta de la Asunción en la Iglesia Católica tiene lugar cada año el día 15 de agosto. Es una fiesta fija en el calendario, por lo que siempre se celebra en esta fecha, sin importar el día de la semana en la que caiga.

-¿Cuál es su trasfondo histórico?

Las primeras referencias oficiales a la Asunción de la Virgen datan del siglo IV, cuando se celebraba la fiesta de El Recuerdo de María. Fue en el siglo VII cuando esta fiesta pasó a llamarse la Dormición o Asunción.

La doctrina de la Asunción de María se cree que comenzó a ser desarrollada en el siglo XII, cuando aparece el tratado "Ad Interrogata", atribuido a san Agustín, en el cual se aceptaba la asunción corporal de María. Tiempo después, Santo Tomás de Aquino y otros grandes teólogos declararían estar de acuerdo con este texto.

Sin embargo, el gran empujón para que esta fiesta se convirtiera poco a poco en lo que es hoy en día se lo dio el Papa San Pío V, en el siglo XVI. Fue en ese tiempo cuando reformó el Breviario, donde eliminó frases en las que se dudaba de la Asunción de María y las sustituyó por otras que defendían su elevación corporal. Fue otro Papa, Benedicto XIV, el que fomentaría en el pueblo cristiano la piedad a la fiesta de la Asunción.

-¿Cuándo y cómo se aprueba el dogma de la Asunción?

Ya desde el año 1849 habían llegado hasta Roma las primeras peticiones de obispos solicitando que se reconociera la Asunción como parte de la doctrina católica. Sin embargo, tuvo que pasar casi un siglo para que el Papa Pío XII consultara sobre esta cuestión al episcopado, por medio de la carta Deiparae Virginis Mariae (1946). El resultado fue casi unánime, los obispos apoyaban que se declarara dogma la Asunción de la Virgen María.

El 1 de noviembre de 1950 se publicó la constitución apostólica Munificentissimus Deus en la que el Papa, basado en la tradición de la Iglesia católica, tomando en cuenta los testimonios de la liturgia, la creencia de los fieles guiados por sus pastores, los testimonios de los Padres y Doctores de la Iglesia y con el consenso de los obispos del mundo, declaraba como dogma de fe la Asunción de la Virgen María.

Texto de la Constitución apostólica Munificentissimus Deus:

«Por eso, después de que una y otra vez hemos elevado a Dios nuestras preces suplicantes e invocado la luz del Espíritu de Verdad, para gloria de Dios omnipotente que otorgó su particular benevolencia a la Virgen María, para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte, para aumento de la gloria de la misma augusta Madre, y gozo y regocijo de toda la Iglesia, por la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo y nuestra, proclamamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado: Que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrestre, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial".

-¿Qué dice la Biblia y otras fuentes cristianas sobre la Asunción?

Aunque la Biblia no habla explícitamente de la Asunción de la Virgen, ni de su muerte física, hay elementos claros que la defienden. Un ejemplo es el salmo 131, 8: "Levántate, Señor, a tu reposo, tú y el arca de tu santificación". Como defiende San Alberto Magno, estas palabras fueron dichas figuradamente de María, quien es el arca de la santificación.

Otro pasaje que confirma la Asunción de la Virgen es el Apocalipsis de San Juan: "Entonces fue abierto el Templo de Dios, el que está en el cielo, y fue vista en su Templo el Arca de Su Alianza; y hubo relámpagos y voces y truenos y terremoto y pedrisco grande". Y, en una segunda cita: "Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas".

Los teólogos también consideran muy vinculado con la Asunción este pasaje del Cantar de los Cantares: "¿Quién es ésta que se muestra como el alba, hermosa como la luna, esclarecida como el sol, imponente como ejércitos en orden?". En la Biblia aparecen más asunciones, además de la de la Virgen, como las de Elías o Enoc.

El Catecismo de la Iglesia afirma en su número 966 lo siguiente sobre la Asunción de la Virgen: «Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo y enaltecida por Dios como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores y vencedor del pecado y de la muerte».

-¿Qué importancia tiene para los cristianos la Asunción?

Durante el rezo del Ángelus del día de la Asunción del año 2018 el Papa Francisco dijo lo siguiente: "El cuerpo de la Madre ha sido preservado de la corrupción, como el del Hijo. Este día la Iglesia invita a contemplar este misterio que nos muestra que Dios quiere salvar al hombre por completo, alma y cuerpo. La asunción de María, criatura humana, nos da la confirmación de nuestro destino glorioso. La resurrección de la carne es un elemento propio de la revelación cristiana, una piedra angular de nuestra fe. La realidad estupenda de la Asunción de María manifiesta y confirma la unidad de la persona humana y nos recuerda que estamos llamados a servir y glorificar a Dios con todo nuestro ser, alma y cuerpo. Servir a Dios solo con el cuerpo sería una acción de esclavos; servirlo solo con el alma estaría en contraste con nuestra naturaleza humana. Nuestro destino, en el día de la resurrección, será similar al de nuestra Madre celeste".

-¿Qué tradiciones se asocian a esta fiesta?

La fiesta de la Asunción es un motivo de celebración religioso y popular en todo el orbe católico. Son innumerables las ciudades y pueblos donde procesionan con María y le ofrecen todo tipo de homenajes. En este día la Virgen María se viste bajo distintos títulos y advocaciones en todo el mundo. En España destaca la fiesta de la Virgen de los Reyes de Sevilla, de la Virgen del Sagrario en Toledo, de la Virgen de Prado en Ciudad Real, de la Virgen de la Paloma en Madrid y de la Virgen de Begoña en Bilbao. La Asunción es también la fiesta principal de Elche, con su célebre Misterio.

Dándole nombre a la capital de Paraguay, la Asunción es una fiesta muy importante para toda América. En la región de Yucatán, en México, sus habitantes salen a las calles para celebrar a La Pobre de Dios. En Guatemala, pasean una aparatosa plataforma con la Virgen por los alrededores de la catedral. Mientras que en Ohio (EE.UU) se organizan todo tipo de entretenimientos, comidas y música por las calles.

Ya en Europa, en Malta sus habitantes terminan el día de la fiesta de la Virgen de Mosta con un espectáculo de fuegos artificiales. En Francia, la celebración de la Asunción cuenta diferentes procesiones.

2 de junio de 2025

Nuestra Señora de la Victoria de Lepanto

Del sitio Muéstrame tu Rostro:

 Nuestra Señora de la Victoria de Lepanto es una advocación mariana con una rica historia ligada a la batalla de Lepanto, un enfrentamiento naval que tuvo lugar en 1571. La batalla enfrentó a la Liga Santa Católica, liderada por Don Juan de Austria, contra la flota del Imperio Otomano, comandada por Ali Pachá. La Liga Santa, compuesta por países como España, los Estados Pontificios, la República de Venecia y otros, se enfrentó a una flota otomana mucho más numerosa.

La batalla fue un momento crucial en la lucha contra la expansión otomana en Europa. Ante la superioridad numérica de los otomanos, el Papa Pío V instó a todos los cristianos a rezar el Rosario pidiendo la intercesión de la Virgen María. La victoria de la Liga Santa en Lepanto fue atribuida ampliamente al poder de la oración y la protección de la Virgen María, quien fue invocada bajo el título de Nuestra Señora de la Victoria.

La victoria en Lepanto fue un punto de inflexión en la expansión otomana en Europa, demostrando que los turcos podían ser derrotados. La batalla resultó en la pérdida de la mayoría de las naves otomanas y una gran cantidad de hombres. Muchos historiadores consideran a Lepanto como una de las batallas navales más decisivas de la historia, después de la Batalla de Actium en el 31 a.C.

La devoción a Nuestra Señora de la Victoria de Lepanto no se limita a ese momento histórico. También se recuerda en otras ocasiones, como la batalla de Petenwardein en 1716, donde nuevamente se invocó su intercesión para obtener la victoria sobre las fuerzas turcas.

La figura de Nuestra Señora de la Victoria de Lepanto representa la fe católica en la protección celestial en tiempos de conflicto y adversidad. Su devoción continúa siendo relevante para los católicos como símbolo de esperanza y fortaleza en la lucha contra el mal y la persecución.

 Óscar Úbeda

2 de febrero de 2025

En el siglo XVII se hablaba de Nuestra Señora Desatanudos

Del sitio Zenit:

Durante su visita privada a los niños del Instituto "Beato László
Batthyány-Strattmann
", el Papa Francisco regaló una estatua de María
que deshace nudos
, realizada en papel maché. Esta es la historia de una devoción de lo que podría pensarse.

La tradición de la estatua sagrada de papel maché en Salento se remonta al siglo XVII, cuando los artistas del sur de Apulia encontraron en el arte del modelado en papel una forma rápida y fácil de producir una vasta  colección de estatuas sagradas, capaces de adaptarse a cualquier situación, capaz de interpretar los más profundos sentimientos religiosos de este pueblo.

El primer fabricante de papel maché de la historia de Lecce fue un tal
Mesciu Pietru de li Cristi, apodado así por su gran producción de  crucifijos. Una serie de artesanos de Barroco de Lecce aprendieron de él este arte, transmitiendo las técnicas y aseguraron la distribución de estas obras.

Esta pequeña escultura, creada por el maestro artesano Marco Epicochi en su taller del centro histórico de Lecce, representa a María desatando nudos, una devoción mariana muy querida por el Papa Francisco, a quien conoció en 1986 cuando, siendo estudiante de teología en Alemania, visitó la iglesia de San Pedro en Augsburgo, para la que el artista alemán Johann Georg Melchior Schmidtner había pintado un cuadro de la Virgen Maria Knotenlöserin, o "Desatadora de nudos", hacia 1700.

La Virgen, con la paloma del Espíritu Santo sobre su cabeza y rodeada de ángeles, es un símbolo del amor de Dios, y se la representa como la Inmaculada Concepción que desata los nudos de la cinta nupcial -utilizada en la época por los alemanes para celebrar el enlace matrimonial-, mientras que justo encima, Tobías camino de su novia, guiado por el arcángel Rafael, le acompaña su perro. En aquel momento, el P. Jorge Mario Bergoglio, S.J., imprimió inmediatamente miles de postales de esta imagen, que envió a Buenos Aires, Argentina y a todo el sur de América Latina.

Esta obra es un exvoto del sacerdote Hyeronimus Langenmental, que la encargó al pintor Schmidtern para conmemorar la gracia recibida por sus abuelos Wolfgang y Sophie. Como la pareja pasaba por un mal momento, cada vez que discutían, Sophie hacía un nudo en la cinta nupcial, de modo que una vez llena de nudos y la separación era casi inminente, el marido desesperado se la entregó al jesuita Jakob Rem, quien se lo ofreció a la Virgen para que restaurara la armonía deshaciendo todos los nudos.

La devoción a María, que deshace los nudos, se basa de hecho en la antigua invocación de Maria Auxilium Christianorum, ya presente en las Letanías de Loreto desde el pontificado de San Pío V, y que
reconoce el papel único de la Virgen María en la vida del hombre como "mediadora de toda gracia", hasta el punto de que el propio Concilio Vaticano II la calificó de "Abogada", "Salvadora" y "Mediadora". 

Ya antes, encontramos una referencia a esta devoción mariana en los escritos de San Ireneo de Lyon: "El nudo de la desobediencia de Eva encontró su solución en la obediencia de María. Lo que la virgen Eva
había atado con su incredulidad, la virgen María lo desató con su fe
". Se trata de un concepto muy querido por el Papa Francisco, que lo evoca a menudo durante el Santo Rosario. Invocar a la Virgen María para desatar
los muchos "nudos" que la humanidad enreda a diario, representa y expresa una manera de sentirse unidos bajo su protección maternal.

  María que desata nudos
Historia de una tradición milenaria 
ZENIT - Español


6 de octubre de 2024

El secuestro de Nuestra Señora del Rosario

Del sitio Gaudium Press:

Reporta Javier García Herrería en Cari Filii la Historia de la Virgen del Rosario que participó en la batalla de Lepanto, en 1571, donde las huestes cristianas que se encontraban en minoría de fuerzas derrotaron a la flota turca, salvando la Cristiandad y apagando el ímpetu del avance musulmán.

San Pío V, el Papa de la época y alma de esa que era una verdadera cruzada, había dado disposiciones muy específicas para preservar la moral cristiana de las tropas: todos los soldados debían recibir confesión, Eucaristía y rezar el Rosario justamente antes de la batalla; cualquier soldado cuyo comportamiento pudiera ofender a Dios debía ser apartado de la lucha; y, por último, las naves debían portar emblemas religiosos. Los que quedaron en tierra también tenían trabajo: las naciones cristianas debían rezar también el Rosario y realizar ayunos.

Uno de los grandes de esa batalla —al lado de don Juan de Austria, Alejandro Farnesio, Luis de Requesens y Juan Andrea Doria— fue don Álvaro de Bazán, quien siguió escrupulosamente las recomendaciones papales.

Horas antes de embarcar, cargó en su nave una imagen de Nuestra Señora del Rosario, de tamaño natural, que actualmente se encuentra en la iglesia de Santo Domingo de Granada, en un excelente camarín.

Su vestido es una armadura de plata, que recuerda su participación en Lepanto, y también que revela su condición de Capitana General de la Armada española, como ella es.

Un texto del almirante Luis de Córdoba rememora los detalles magníficos del como don Álvaro de Bazán ‘secuestró’ esta imagen del convento de los dominicos de Granada:

"Corría el año de 1571 y las galeras españolas repartidas por los puertos se preparaban para reunirse en Mesina con las demás armadas de la liga cristiana. Una noche en la que la galera capitana de D. Álvaro [de Bazán] se encontraba en Cartagena, ordenó éste de improvisto que sacaran los enseres que había en su cámara, y en su lugar hiciesen un altar. Tomó a treinta hombres de la tripulación, con ellos salió de la galera, y ya en tierra montaron en caballos y desaparecieron".

"Al toque de oración del día siguiente llegaban a las puertas del convento de Santo Domingo de Granada pidiendo D. Álvaro hablar con el prior de aquella orden. En presencia de éste expuso su fin, venía a por la imagen de la Virgen del Rosario, que allí se veneraba, para llevarla en su galera a combatir al Turco". 

"El prior reunió a la comunidad sorprendido por la demanda. Pío V les había ordenado rogar a la Virgen por el triunfo de las armas cristianas, y si la imagen no estaba allí, ¿ante quién hacer las rogativas?".

"A esto contestó el de Bazán: ´Los rezos los oirá la Virgen en donde quiera que esté, más los soldados gustan de ver entre ellos a quien los manda`. ´Si el Santo Padre os manda pedir a la Virgen por nuestro triunfo, él será gustoso en saber que Ella está entre nosotros`". 

"Se tratan algunos puntos y la comunidad consiente. A media noche aquellos treinta rudos soldados de mar, sacaban en secreto a la Virgen de su convento, y en la noche siguiente estaba rodeada de luces en el altar de la cámara de la galera. Nadie supo cómo había ido, y solo los demás hombres de la galera que la recibieron arrodillados en cubierta supieron cómo había llegado. Al día siguiente salían para Mesina, y después a Lepanto".

"La voluntad de Dios hizo que Don Juan de Austria dispusiera a toda la armada cristiana en forma de cruz para la batalla. Seis galeazas y las galeras del de Austria formaban la cabeza y centro de la cruz; las de Andrés Doria, el brazo derecho de la cruz; las de Barbarigo, el brazo izquierdo; y las galeras de don Álvaro, formando la retaguardia, el pie de la cruz. La Virgen estaba al pie de aquella cruz que triunfó sobre la media luna que formaban las galeras de Alí-Bajá. Al volver Don Álvaro a España, después de la batalla, la Virgen que llevaba retornó a su convento de Granada con el mismo y grande secreto".

 José Antonio Palma Fernández
La Virgen del Rosario, Álvaro de Bazán y la Batalla de Lepanto. 
Nuevos hallazgos documentales

 

3 de octubre de 2024

Nuestra Señora de la Victoria de Lepanto

Del sitio Encomienda Mayor de Castilla:

A principios del siglo XIX, el P. Parrondo, en su novena a la Virgen de la Victoria se hacía eco de esta disyuntiva. Decía el religioso franciscano: "Hay fundamentos para creer que la imagen de Nuestra Señora de la Victoria fué traída de Italia por el Sr. Requeséns, o bien sea aquella misma delante de la cual oraba San Pío V cuando se consiguió y tuvo el santo Padre revelación de la victoria, por donación que de ella hicise S. S. al Sr. Requeséns, en premio del ardor y acierto con que S. E. había peleado, o bien alguna de las que en las naves principales llevaba el ejército católico" (D. Parrondo, Novena de Nuestra Señora de la Victoria (Madrid 31944) 8).

El P. Elpidio de Mier, en su memoria sobre el convento fechada en el fatídico 1898, afirmaba lo siguiente: "Reunida en Mesina la flota combinada, recibió don Luis de Requesens una hermosa imagen de la Virgen, ofrecida por Pío V, para la proa del poderoso buque de su mando, que pronto debería ir á la lucha contra las naves otomanas" (Cf. E. de Mier, El Santuario de la Virgen de la Victoria (Santander 1898) 40).

El antiguo rector del convento afirmaba que, en el momento de la batalla, en la proa de la galera de D. Luis de Requesens, se erguía la imagen de la Virgen de San Pío V y ligaba este dado a uno completamente erróneo, a saber, que la nave del Comendador entró la primera en liza con la del turco Alí Pachá (Cf. E. de Mier, El Santuario… 42).

Elpidio de Mier fue un nombre inquieto y polémico (Cf. L. A. Domingo Puertas, "Elpidio De Mier y su ignorada obra sobre el Santuario de Ntra. Sra. de la Victoria de Lepanto escrita a finales del siglo XIX", en Programa de fiestas, 2013, 30-31). Hay que valorar estas noticias que transmite en el contexto de este libro escrito con fino resentimiento y apoyado en documentos que él dice haber visto en el archivo del convento, pero que no coteja críticamente.

Por su parte, la historiadora Isabel Redondo recoge en su libro Villarejo de Salvanés: una historia viva (Arganda del Rey 1992) la leyenda según la cual dicha imagen iba en la nave de Requesens compartiendo así protagonismo en la batalla con el Cristo de Lepanto (cf. 324). La falta de documentos fidedignos y el tamaño y ornato de la imagen echarían por tierra esta teoría. Lo cierto es que a día de hoy tampoco hay un estudio crítico sobre la presencia de la imagen del Cristo del Lepanto de Barcelona ni de la Virgen del Rosario de Granada, imágenes que a la sazón son también bastante voluminosas.

¿Cómo sería la imagen de la Victoria en aquella época? ¿Concordaba con las características de una imagen embarcable para una batalla naval o por el contrario era más cercana a los cánones de una imagen de la Curia vaticana? Sabemos que, a finales del siglo XVI, cuando comenzaba a manifestarse la religiosidad barroca de una manera incipiente, muchas tallas de bulto redondo fueron alteradas, cercenadas, revestidas con ropajes señoriales… Quizá la imagen primitiva de la Virgen de la Victoria podría haber sido similar a la Virgen del Palau de Barcelona, también propiedad de Requesens.

El caso es que decididamente Isabel Redondo se inclinaba hace treinta años por la segunda versión: "la teoría más factible es que se trate de la Imagen ante la cual orase el Papa Pío V el rezo del Santo Rosario el mismo día de la batalla pidiendo la intercesión de la Virgen en favor de la flota cristiana, y que luego aquél regalara a Luis de Requesens su vuelta de Lepanto" (p. 324).

Nosotros hemos rescatado un manuscrito de la Biblioteca histórica de la Universidad de Salamanca: "Noticias referentes a D. Luis de Requesens con alusión a dos bulas de Pío V en que se conceden privilegios a la iglesia del Palau de Barcelona y sobre la imagen de Nuestra Sra. de la Victoria de Lepanto de Villarejo de Salvanés (Madrid)", <c. 1573>. Bibl. Marcos, 335-336. En él se habla de la imagen del Palau menor de Barcelona, que comenzó a llamarse de la Victoria desde la batalla. Se menciona también el compromiso de Requesens y del pueblo de Villarejo de construir un convento. Por último, se consigna la primera de las versiones sobre nuestra imagen, aunque sin darle apoyo documental:

"Esto es quanto resulta", dice el amanuense anónimo de Salamanca, "de los papeles que hasta el día se han encontrado, pero las ideas que tenemos sobre la imagen de Ntra. Sra. de la Victoria de Villarejo de Salvanes son que el Papa Sr. Pío V la tenia en su oratorio donde le rebeló la victoria el día que se dio la Batalla naval de Lepanto, que después se la dio a Don Luis de Requesens, quien deseando darle el mayor culto la colocó en la Iglesia del citado Pueblo que hera de su encomienda y trato de fundar quatro capellanías pero después mudo de intención y hizo el conicerto ya indicado que es regular exista en el Archivo de la Villa ó en el del convento y en esta escritura se hara sin duda mencion de la historia de esta Imagen".

Hay que valorar el contenido de escrito teniendo en cuenta que lo que afirma lo hace diciendo que son "las ideas que tenemos" y remitiendo al documento en el que Requesens y el pueblo de Villarejo se comprometían a hacer el convento, donde "se hará sin duda mención de la historia de esta imagen". Por desgracia, dicho documento está perdido (Cf. I. Redondo, Villarejo de Salvanés… 315). Además, el escritor anónimo nos da una noticia interesante: Requesens dejó primeramente en la imagen de la iglesia e intentó instituir cuatro capellanías. ¿Habría tenido lugar esto antes de venir los frailes franciscanos a Villarejo?

5 de noviembre de 2023

Promesas y beneficios del Rosario de Nuestra Señora

 Del sitio Infovaticana:

El 7 de octubre de 1571 se llevó a cabo la Batalla de Lepanto, en la cual los cristianos vencieron a los turcos, contra todo pronóstico. En juego estaba occidente y el cristianismo y es por ello por lo que el Papa San Pío V pidió a los cristianos rezar el Rosario por la flota. Confiaron en la ayuda de Dios a través de la intercesión de la Santísima Virgen y lograron la victoria. Días más tarde, llegaron los mensajeros con la noticia oficial del triunfo cristiano. Como muestra de agradecimiento, Pío V instituyó la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias el 7 de octubre. Un año más tarde, Gregorio XIII cambió el nombre de la fiesta por el de Nuestra Señora del Rosario y determinó que se celebrase el primer domingo de Octubre (día en que se había ganado la batalla).

Sin embargo, el Santo Rosario en la forma y método de que hoy nos servimos en su recitación fue inspirado a la Iglesia en 1214 por la Santísima Virgen que lo dio a Santo Domingo para convertir a los herejes albigenses y a los pecadores. Ocurrió de la forma siguiente, según lo cuenta el Beato Alano de Rupe en su famoso libro titulado De Dignitate Psalterii (de la dignidad del Salterio de María). Viendo Santo Domingo que los crímenes de los hombres obstaculizaban la conversión de los albigenses, entró en un bosque próximo a Tolosa y permaneció allí tres días y tres noches dedicado a la penitencia y a la oración continua. La Santísima Virgen se le apareció y le dijo: "¿Sabes, querido Domingo, de qué arma se ha valido la Santísima Trinidad para reformar el mundo?" "¡Oh Señora, tú lo sabes mejor que yo, respondió él; porque después de Jesucristo, Tu Hijo, Tú fuiste el principal instrumento de nuestra salvación!"

"Pues sabe", añadió Ella, "que la principal pieza de batalla ha sido el salterio angélico (El Rosario), que es el fundamento del Nuevo Testamento. Por ello, si quieres ganar para Dios esos corazones endurecidos, predica mi salterio". Inflamado de celo por la salvación de aquellas gentes, entró en la catedral. Al momento sonaron las campanas para reunir a los habitantes, gracias a la intervención de los ángeles. Al comenzar él su predicación, se desencadenó una terrible tormenta, tembló la tierra, se oscureció el sol, truenos y relámpagos repetidos hicieron temblar y palidecer a los oyentes. El terror de estos aumentó cuando vieron que una imagen de la Santísima Virgen expuesta en un lugar prominente, levantaba por tres veces los brazos al cielo para pedir a Dios venganza contra ellos si no se convertían y recurrían a la protección de la Santa Madre de Dios.

Quería el cielo con estos prodigios promover esta nueva devoción del Santo Rosario y hacer que se la conociera más. Gracias a la oración de Santo Domingo, se calmó finalmente la tormenta. Prosiguió él su predicación, explicando con tanto fervor y entusiasmo la excelencia del Santo Rosario, que casi todos los habitantes de Tolosa lo aceptaron, renunciaron a sus errores. En poco tiempo se experimentó un gran cambio de vida y de costumbres en la ciudad.

En el año 1475 el fraile Dominico francés, Alano de Rupe, conocido actualmente como el beato Alano, puso por escrito los acontecimientos milagrosos de que había sido protagonista unos años antes: especialmente lo que la Virgen había prometido "a todos los que recen devotamente mi Rosario".

El Rosario se mantuvo como la oración predilecta durante casi dos siglos. Cuando la devoción empezó a disminuir, la Virgen se apareció a Alano de Rupe y le dijo que reviviera dicha devoción. La Virgen le dijo también que se necesitarían volúmenes inmensos para registrar todos los milagros logrados por medio del Rosario y reiteró las promesas dadas a Santo Domingo referentes al Rosario.

Estas son las 15 promesas de Nuestra Señora, Reina del Rosario, tomadas de los escritos del Beato Alano:

  1. Quien rece constantemente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me pida.
  2. Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi Rosario.
  3. El Rosario es el escudo contra el infierno, destruye el vicio, libra de los pecados y abate las herejías.
  4. El Rosario hace germinar las virtudes para que las almas consigan la misericordia divina. Sustituye en el corazón de los hombres el amor del mundo con el amor de Dios y los eleva a desear las cosas celestiales y eternas.
  5. El alma que se me encomiende por el Rosario no perecerá.
  6. El que con devoción rece mi Rosario, considerando sus sagrados misterios, no se verá oprimido por la desgracia, ni morirá de muerte desgraciada, se convertirá si es pecador, perseverará en gracia si es justo y, en todo caso será admitido a la vida eterna.
  7. Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin los Sacramentos.
  8. Todos los que rezan mi Rosario tendrán en vida y en muerte la luz y la plenitud de la gracia y serán partícipes de los méritos bienaventurados.
  9. Libraré bien pronto del Purgatorio a las almas devotas a mi Rosario.
  10. Los hijos de mi Rosario gozarán en el cielo de una gloria singular.
  11. Todo cuanto se pida por medio del Rosario se alcanzará prontamente.
  12. Socorreré en sus necesidades a los que propaguen mi Rosario.
  13. He solicitado a mi Hijo la gracia de que todos los cofrades y devotos tengan en vida y en muerte como hermanos a todos los bienaventurados de la corte celestial.
  14. Los que rezan Rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi Unigénito Jesús.
  15. La devoción al Santo rosario es una señal manifiesta de predestinación de gloria.

Tras "entregar" las quince promesas, la Virgen se despidió de Alano pidiéndole un gesto de obediencia: "Predica cuanto has visto y oído. Y no temas, porque yo estaré siempre contigo y con todos los devotos de mi Rosario. Castigaré a los que se opongan a ti."

2 de julio de 2023

Los Papas y el Rosario de Nuestra Señora

Del sitio María de Nazareth:

Anclado en la tradición espiritual dominica del Rosario, el santo papa Pío V (1504-1572) jugó un papel importante en su promoción, gracias a la institución, tras la victoria de Lepanto, de la festividad del 7 de octubre de Nuestra Señora de las Victorias, que se convertirá en Nuestra Señora del Rosario. 

Además, la bula Consueverunt romani pontifices, fechada el 17 de septiembre de 1559, promovía la devoción del Rosario, atribuyéndola a santo Domingo y mostrando su eficacia de intercesión y santificación.

 Muchos otros Papas han instado a los fieles a practicar el Rosario. León XIII, apodado "el papa del Rosario", hizo mucho por promover esta devoción: fue él quien dio al mes de octubre, en 1887, el nombre de "mes del Rosario" y dedicó once encíclicas al Rosario. 

En 2002, el papa Juan Pablo II sumó a las tres series de misterios una cuarta: los misterios luminosos, correspondientes a la vida pública de Cristo, entre su bautismo y la institución de la Eucaristía. 

Finalmente, según los acontecimientos políticos, económicos y eclesiales, los papas nunca han dejado de alentar el rezo del Rosario, por los frutos que puede aportar tanto a nivel individual como colectivo: León XIII, denunciando los escollos de la revolución industrial; Pío XI, en el momento de la llegada del nacionalsocialismo; san Juan XXIII, por el Concilio Ecuménico en preparación; san Pablo VI, que recomienda el rezo del Rosario en familia, así como san Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco. Este último organizó un maratón de oración en mayo de 2021 para pedir por el fin de la pandemia del coronavirus

24 de mayo de 2023

En el día de Nuestra Señora Auxiliadora, la Iglesia celebra su ‘omnipotencia’ de intercesión


Del sitio Gaudium Press:

Hoy la Iglesia celebra a María Auxilio de los Cristianos, invocación introducida por San Pío V en la letanía Lauretana, conmemorando la victoria alcanzada contra los mahometanos en la batalla de Lepanto, el 7 de octubre de 1571, victoria de la que este Papa dominico tuvo conocimiento por una visión en el momento en que se estaba produciendo.

Pío VII instituyó su fiesta, el 26 de septiembre de 1814, como acción de gracias por su regreso a Roma, después de haber estado preso por el corso Napoleón.

La Virgen es poderosísima, y puede ayudarnos con todo, es una auxiliadora que tiene la omnipotencia de la intercesión. Además es muy misericordiosa, particularmente con los cristianos, que son sus hijos espirituales. Ella es verdaderamente Madre. Esas consideraciones, nos deben mover a confiar en el auxilio de Ella, y a pedir ese auxilio.

Si invocamos a María Auxiliadora, Ella nos socorrerá.

Pero no solo debemos invocar su auxilio durante las situaciones difíciles, sino constantemente.

Para ir progresando en el camino hacia Dios, debemos invocarla frecuentemente. En las cosas grandes, y en las pequeñas, pidiendo la asistencia de la Virgen de forma anticipada, pidiendo la fecundidad de todas nuestras acciones en la medida en que para eso se necesite la asistencia de la gracia, pues Ella es la Reina de la Gracia.

Regar el día de jaculatorias a la Virgen es una práctica que atiende la intención anterior: con una simple jaculatoria dirigida a la Madre de Dios, Ella vuelve sus ojos hacia nosotros.

A la Virgen gusta que se le pida mucha cosa, como Madre poderosa y amorosa que es. A diferencia de los potentados de la tierra, que no gustan que se les pida mucho, Ella se agrada con que sus hijos confíen en Ella y le hagan muchos pedidos.

Es claro, los pedidos primeros deben dirigirse a su mayor gloria, que es la misma de su Divino Hijo; luego a nuestra santificación, y también todas las demás cosas, pero siempre condicionadas a estas dos primeras. Pero no hay que temer en pedirle cualquier cosa honesta a la Virgen, que si Ella no atiende un pedido específico, otorgará algo mejor. No hay oración que se dirija a María Auxiliadora que quede sin fruto.

Un pedido ‘completo’ que podemos hacer ya a María Auxiliadora es que ella haga del alma de cada unos de nosotros aquello que Ella quiere. Que Ella nos haga conocer como es eso y con su gracia nos permita caminar en esa dirección.

30 de abril de 2023

Asi se fue forjando el Rosario de Nuestra Señora

Del sitio Cari Filii:

El 7 de octubre se celebra Nuestra Señora del Rosario, una de las advocaciones marianas más conocidas y que más devoción han despertado en los últimos siglos. Además, esta fiesta está unida a una de las oraciones más extendidas y a importantes acontecimientos históricos que marcaron el devenir de la historia, como es la batalla de Lepanto, que se celebró justamente un 7 de octubre de 1571.

La Virgen del Rosario es además la patrona de la Orden de Predicadores, conocidos popularmente como los dominicos, debido al nombre de su fundador, el fraile español Santo Domingo de Guzmán. Fue precisamente esta orden la que expandió por el mundo entero el rezo del Rosario y la devoción a esta advocación.

Uno de estos dominicos, Fray Julián de Cos OP, fraile español y doctor en Teología, explica de manera clara, ordenada y sencilla en la web de los dominicos el origen del Santo Rosario que tanto bien ha hecho a la humanidad:

El rezo del santo Rosario ha tardado mucho en formarse tal y como ahora lo conocemos. No fue ideado en un momento concreto, sino que es fruto de una larga evolución. Una evolución que aún no ha concluido.

Todo comenzó, probablemente, en el siglo X. En el año 910 se fundó la Orden Cluniacense. Ésta le dio una gran importancia a la oración coral comunitaria. Quería que sus abadías fuesen un anticipo de la Jerusalén celestial, en la que los santos y los ángeles están continuamente cantando alabanzas a Dios e intercediendo por todos los seres humanos (cf. Ap 5,9; 14,3; 15,3). Por ello distinguieron entre dos tipos de monjas y monjes: los dedicados a la oración coral (que rezaban al día unos 150 salmos, dependiendo de las circunstancias litúrgicas) y los dedicados al trabajo manual. Éstos últimos solían ser personas sencillas e iletradas que se ocupaban de la cocina, la portería, la huerta u otros oficios. Pero era preciso que también orasen. Por ello algunos de estos monjes ‒y monjas‒ comenzaron a rezar individualmente 150 Padrenuestros al día, en lugar de los 150 salmos que rezaban los que asistían a la oración coral. Esta piadosa costumbre se fue difundiendo no sólo entre los cluniacenses, sino también entre otras comunidades religiosas, y entre sacerdotes y laicos.

En el siglo XII, la Orden Cisterciense (fundada en 1098) le va a dar una gran importancia al culto a la Virgen María. Tanto es así, que casi todas sus abadías fundadas por ellos llevan el nombre de una advocación mariana. Su principal teólogo, san Bernardo de Claraval (1090-1153), difundió mucho la devoción a María como Madre, más que como Reina (que era lo normal desde el siglo V). Es él quien inventó el título de "Nuestra Señora": de tal forma que María va dejando de tener la imagen de "la Señora feudal" y pasa a ser "Nuestra Señora", es decir, "Nuestra Madre". Pues bien, en este contexto, las monjas y los monjes cistercienses van a reemplazar en el Rosario algunos Padrenuestros por Salutaciones de la Virgen María. Todavía no se había creado la oración del Avemaría, sino que se rezaba sólo su primera parte, la Salutación del ángel, tomada de Lc 1,28-33: "Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo" y algunos le añadían la segunda parte del saludo: "Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre".

A lo largo del siglo XIII se va extendiendo la costumbre de rezar tres cincuentenas de Salutaciones, es decir, 150 Salutaciones, en lugar de 150 Padrenuestros. Se crea así el "Salterio de María". Y se va a añadir el nombre de "Jesús" al final de la Salutación del Ángel. Además, es en esta época cuando comienza a generalizarse el uso de "contadores", es decir, de rosarios, para poder llevar la cuenta de las Salutaciones que se van rezando.

En el siglo XIV las Órdenes mendicantes (Franciscanos, Dominicos, Carmelitas y Agustinos, fundados, junto a sus ramas femeninas, en la primera mitad del siglo XIII), van a difundir el rezo del Salterio de María en sus predicaciones y entre los laicos que ellos acompañaban espiritualmente. Sobre todo lo difundieron en la zona ribereña del Rin, la zona renana, donde en el siglo XIII se había desarrollado el movimiento espiritual de las beguinas, que eran mujeres piadosas que vivían en comunidad, con una espiritualidad mística muy profunda, la cual fue el núcleo de donde surge en la primera década del siglo XIV la mística renana del Maestro Eckhart (ca. 1260-ca. 1327) y otros dos dominicos discípulos suyos: Juan Tauler (ca. 1300-1361) y el beato Enrique Susón (ca. 1295-1365). Pero la espiritualidad de las beguinas cayó bajo la sospecha de herejía, por lo que un medio de reconducir a aquellas mujeres fue inculcándolas el rezo del Salterio de María.

Dado que la mística renana fue también sospechosa de herejía, surgió hacia 1380 otra corriente espiritual: la Devotio Moderna, que proponía, básicamente, una oración sencilla y metódica y la meditación de los pasajes del Evangelio. En este contexto encajaba muy bien el sencillo y metódico rezo del Salterio de María. Pues bien, es entonces cuando en ciertas abadías cartujas de la zona renana, se van a añadir al final de cada Salutación del Ángel una coletilla que ayude al orante a meditar un pasaje de la vida de Jesús. Por ejemplo: "… y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús, que nació en Belén". O "… que murió en la Cruz". Y, así, se va extendiendo la costumbre de añadir a cada una de las 150 Salutaciones una terminación diferente sobre Jesús. Hubo diversos modos de hacerlo.

Parece que es a comienzos del siglo XV cuando se crea el Avemaría completo, añadiendo la segunda parte: "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén". Y es así como poco a poco se va conformando el rezo del Rosario que todos conocemos, en el que se combina el recitado de Avemarías y la meditación de pasajes de la vida de Jesús y su Madre.

En 1470 el dominico fr. Alain de la Roche ‒o Alano de Rupe‒ (1428-1475), funda en Douai (ciudad del norte de Francia, cercana a la zona renana) la Cofradía del Salterio de la Gloriosa Virgen María. Sus principales objetivos eran: difundir la devoción al Rosario, crear un ambiente de espiritualidad mariana entre sus cofrades y pedir la intercesión de la Virgen. Pues bien, inspirado en Alain de la Roche, el prior de los dominicos de Colonia (ciudad situada en la zona renana) creó en 1475 la primera Cofradía del Rosario. Ésta tuvo tanto éxito entre el pueblo fiel y las autoridades civiles y eclesiásticas, que rápidamente comenzaron a fundarse Cofradías del Rosario en otros conventos dominicos, pasando a ser responsabilidad de la Curia Generalicia de la Orden de Predicadores (Roma) en 1485. Desde entonces serán los dominicos los grandes difusores del Rosario, aunque también lo hicieron muchos otros religiosos, laicos y sacerdotes.

Hay cuatro factores que contribuyeron al éxito de esta oración: es muy sencilla, se puede rezar individual o comunitariamente, anima a meditar los Evangelios y ayuda a pedir correctamente lo que necesitamos. Gracias a esto último, la Iglesia cree que el rezo del Rosario contribuyó a que sucedieran muchas acciones milagrosas, como curaciones, conversiones, la liberación de ciudades sitiadas o el apaciguamiento de fenómenos naturales como terremotos, tempestades, erupciones volcánicas o tsunamis.

Tratando de integrar el rezo del Rosario en la espiritualidad dominicana, en esta época comienza a identificarse a santo Domingo con el Rosario. Y, pasado el tiempo, surgió la conocida tradición de que la Virgen María entregó a este santo un rosario, pidiéndole que propagara esta oración por el mundo entero; considerando así a santo Domingo el fundador del Rosario.

En el siglo XVI hubo un acontecimiento muy importante: la victoria en la batalla de Lepanto (1571), en la que la armada cristiana venció a la turca, que era muy superior. La clave la encontramos en que el Papa san Pío V (1504-1572) pidió a los fieles cristianos que rezaran el Rosario para que María intercediera. Como consecuencia de esta victoria, en 1573 el Papa Gregorio XIII (1502-1585) instituyó la fiesta de la Virgen del Rosario el primer domingo de octubre. Posteriormente esta fiesta pasó al 7 de octubre, día de la batalla de Lepanto.

Además, san Pío V fijó el modo de rezar el Rosario. Éste va a constar de tres grupos de 5 misterios. Los primeros son los gozosos que invitan a meditar los pasajes más importantes de la infancia de Jesús. Después están los misterios dolorosos, sobre la pasión de nuestro Señor. Y por último están los misterios gloriosos, en los se medita la resurrección del Señor y otros acontecimientos posteriores. En cada misterio se rezan un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria mientras se medita un pasaje de la vida de Jesús o de María. Básicamente, es una oración en la que se repite rítmicamente el Avemaría. Esto nos ayuda a "sintonizar" nuestro corazón con el corazón de la Virgen, para que ella nos conduzca hacia su Hijo.

Durante los siglos XVII y XVIII se difundió mucho el rezo del Rosario entre el pueblo fiel. En 1629 el dominico fray Timoteo Ricci (1579-1643) creó el Rosario Perpetuo. Para ello repartió 8.760 tarjetas (correspondientes a las 8.760 horas que tiene un año solar), para que en cada hora del año hubiese alguien rezando los quince misterios del Rosario. Fue tan bien acogido que en algunas ciudades tuvieron que repartirse varios grupos de tarjetas, porque los solicitantes sobrepasaban con mucho el número de 8.760. Con el apoyo de los Papas, el Rosario Perpetuo fue difundido por Europa y las tierras de misión.

Tras la Revolución Francesa (1789) y las siguientes revoluciones liberales del siglo XIX, la Iglesia sufrió un cataclismo: perdió su influencia pública, le arrebataron sus posesiones y, sobre todo, intentaron desplazarla como referente moral ante la sociedad. Valores tan evangélicos como la libertad, la fraternidad y la igualdad fueron asumidos por los revolucionarios, y el marxismo acusó a la Iglesia de ser el "opio del pueblo". Como consecuencia de este ambiente anticlerical, las Órdenes religiosas fueron expulsadas y se pusieron muchas trabas a los sacerdotes.

Ante esta situación, el pueblo fiel encontró su refugio espiritual en las devociones. Una de las principales fue el rezo del Rosario. La joven seglar Paulina Jaricot (1799-1862), tomando como referencia el Rosario Perpetuo ‒que apenas se rezaba ya por estar desfasado‒ ideó el Rosario Viviente, pensando sobre todo en las clase obrera. Consistía en crear grupos de 15 personas en los que cada una se comprometiese a rezar, al día, un misterio del Rosario. Así, cada grupo rezaba un Rosario completo al día. Otro objetivo del Rosario Viviente era apoyar espiritual y económicamente a las misiones, siendo el precursor de las Obras Misionales Pontificias. Este rezo se extendió muy rápidamente por Europa, y los dominicos se implicaron mucho en su difusión.

No es extraño que en dos apariciones de la Virgen el Rosario sea un elemento central: en Lourdes (1858) la Virgen pide expresamente que se rece el Rosario y en Fátima (1917) la propia Virgen se llama a sí misma "Nuestra Señora del Rosario". El Papa León XIII (1810-1903), viendo la importancia que tiene esta oración, le va a dedicar once Encíclicas. En la primera (1883) declara octubre como mes del Rosario.

Llegado el siglo XX, en 1908, los dominicos de la Provincia de Toulouse crean la peregrinación anual del Rosario a Lourdes en octubre. Es, actualmente, la peregrinación anual más multitudinaria a este santuario.

Como consecuencia del estallido de la Segunda Guerra Mundial, nace en Bélgica la Cruzada del Rosario. Promovida generalmente por dominicos, ha empleado diferentes plataformas de evangelización: misiones populares, fraternidades, revistas, programas de radio y televisión…

En 1948 el P. Patrick Peyton (1909-1992) fundó en Estados Unidos el Apostolado del Rosario en Familia, y se difundió por el mundo. Su lema era: "La familia que reza unida, permanece unida". Se apoyaba en programas de radio de gran difusión y en una serie de películas: Los Misterios del Rosario, que los promotores proyectaban para dar a conocer el Rosario en Familia.

En el Concilio Vaticano II (1962-1965) la Iglesia supera la mentalidad tridentina y se abre a la sociedad contemporánea, propiciando profundos cambios espirituales. A resultas de ello, en 1967 se crean los Equipos del Rosario por iniciativa del dominico francés fray Marie-Bertrand Eyquem. Este movimiento tiene un fuerte carácter apostólico y ecuménico. Los equipos están formados por 15 personas, en los que también se admiten a no católicos. Además de comprometerse cada miembro a rezar un misterio del Rosario al día (como ya se hacía en el Rosario Viviente), se reúnen una vez al mes en la casa de uno de los miembros para orar en común, invitando a otras personas a participar.

Pero la sociedad fue cambiando mucho y rápidamente. La Revolución del 68 trajo una mentalidad nueva que rompió con los valores tradiciones. Y tras el derrumbe del comunismo soviético en los años 1990-1991, y el gran desarrollo de las comunicaciones (TV, Internet, telefonía…), llegó la Posmodernidad, donde la globalización y los valores consumistas se han acabado imponiendo.

Y así llegamos al siglo XXI. Es tanto lo que la sociedad está cambiando, que la Iglesia ha de modernizar el culto mariano para hacerlo asequible a la persona actual. En este sentido, el Papa san Juan Pablo II (1920-2005) además de promover mucho el rezo del Rosario, introdujo cinco nuevos misterios: los luminosos, que versan sobre la vida pública de Jesús.

Pero queda aún mucho por hacer para difundir en la sociedad esta importante oración, sobre todo entre los jóvenes. ¿Hay que explicarla mejor?: sin duda. ¿Hay que introducir en ella algunos cambios?: probablemente, pero con mucho cuidado, no vaya a ser peor el remedio…

Roguemos a María para que nos ilumine.

8 de noviembre de 2021

Nuestra Señora del Rosario de Guatemala


 Del sitio ACI Prensa:

Patrona de Guatemala, su festividad se celebra el 7 de octubre. La devoción a María bajo la advocación de la Virgen del Rosario, se remonta al medioevo y cobra fuerza durante el Renacimiento. En Guatemala, con el establecimiento de los dominicos en Ciudad Vieja, Almolonga, se empezó a difundir la tradición del rezo del Rosario. La primera cofradía del Rosario fue fundada en 1559. Francisco Marroquín, primer obispo consagrado de América, exhortó al pueblo de Santiago, hoy Antigua Guatemala, a «que sería conveniente se erigiese en la iglesia de Santo Domingo la Confraternidad del Rosario, como había en muchos conventos de la Orden, para que ahí se extendiese tan santa devoción». La fiesta del Rosario a nivel mundial tiene su origen en la batalla de Lepanto, el 7 de octubre de 1571. Según los Papas San Pío V y Gregorio XIII, la ayuda de "Nuestra Señora" y la revelación de que mediante el Rosario se ganaría la batalla, fueron la chispa para instituir la fiesta.

Siglos atrás, Santo Domingo de Guzmán y la Orden de Predicadores habían difundido la devoción en España, Portugal e Italia. Fray Lope de Montoya, predicador dominico en Guatemala, mandó esculpir en madera y plata la imagen de la Virgen del Rosario, terminada en diciembre de 1592. No se conoce el nombre del escultor guatemalteco que esculpió tan maravillosa imagen. Según Antonio de Remesal, «era el mejor que existía en su tiempo en Indias, 1619». Su forma original no puede ser apreciada, pues la imagen se presenta a los fieles revestida de elaboradas vestiduras y adornos.

Antonio de Fuentes y Guzmán escribiría más tarde: «Tiene dos varas de alto y lleva en sus brazos un niño, como de un mes, dormido, de movimiento tan natural, tan vivo y halagüeño...», también lleva un gran rosario en la mano derecha. La tradición popular dice que la Virgen María salió a recorrer América y el Niño se durmió al llegar a Guatemala, por eso se quedó en la imagen así. La imagen es producto de la orfebrería colonial. Es típicamente barroca y representa a María reina del cielo y tierra, con manto y corona imperial, y con el cetro en sus manos. Completa el cuadro la luna bajo sus pies, símbolo de pureza inmaculada. La Virgen tiene un hermoso rostro que, según cuentan sus devotos, cambia su color rosado encendido a otro mucho más pálido cuando surge algún conflicto o se aproxima alguna desgracia para la nación. Fue declarada patrona de Santiago, hoy Antigua Guatemala, en 1651 con ocasión de los temblores que azotaron la ciudad. Luego, en 1717 y 1773, la imagen fue restaurada, debido a los daños ocasionados por los terremotos de Santa Marta. El 1 de enero de 1776, con la instalación de los dominicos en la Nueva Guatemala, hoy la capital del país, la imagen fue trasladada al templo de Santo Domingo en la ciudad de Guatemala, donde se encuentra actualmente. Este templo que fue bendito en 1808, es de estilo neoclásico, aunque con reminiscencias barrocas. Los caudillos de la independencia la escogieron en 1821 como Patrona, cuando reunidos en los claustros de Belén, bajo las órdenes de Juan de la Concepción, determinaron liberar a su país.

Durante el tiempo de la colonia su cofradía fue una de las más grandes de todo el territorio. La Virgen del Rosario fue solemnemente declarada "Reina de Guatemala" en 1833 y coronada canónicamente por monseñor Luis Durou y Sure el 28 de enero de 1934. La gran ceremonia tuvo lugar en la plaza principal, al frente de la fachada de la Catedral, por autorización del Papa Pío XI. La coronación de la imagen debió hacerse al aire libre pues no se halló ningún templo lo suficientemente grande para albergar a la multitud. La corona que el Arzobispo le colocó sobre la cabeza de la bendita imagen, es una valiosa obra de orfebrería que manifiesta la devoción y el entusiasmo popular de los guatemaltecos.

Los artistas que la confeccionaron utilizaron entre otras piedras preciosas, 121 esmeraldas, 44 brillantes, 80 perlas y una rosa de oro. En 1992, a 400 años de que la imagen fuera terminada, fue nombrada Alcaldesa Perpetua de la Ciudad de Guatemala.