31 de marzo de 2024

Nuestra Señora de la Resurrección

Del sitio Blog do Deiber:

María fue fiel al plan de salvación de Dios. Su fidelidad se manifiesta en el misterio pascual de su Hijo Jesucristo. María permaneció firme durante la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor. María es testigo de la Resurrección de Jesús y de lo que este misterio significó para la humanidad.

Ayudando a creer en el misterio pascual de Cristo, María nos enseña a creer en nuestra propia resurrección. La Madre de Dios nos muestra que es posible para la humanidad alcanzar la salvación que el Señor nos propone. La devoción a la Virgen de la Resurrección tiene una importancia fundamental para reavivar la esperanza de la humanidad en la Salvación que viene de Dios.

Oración

Virgen de la Resurrección, aleja de nosotros todo pesimismo, todo mal pensamiento que nos oprime y desespera. Aparta de nosotros todo sentimiento de tristeza, de amargura, todo lo que nos quita la alegría del Evangelio. Ven en nuestra ayuda ante la tendencia mundana a explotar las malas noticias, las cosas malas.

Madre celestial, que en cada situación de nuestra vida, en cada problema que afrontamos, tengamos una mirada resucitada, una mirada de esperanza que alimente nuestra vida y nos traiga la verdadera alegría del cielo. Que por ti sepamos creer y adorar a nuestro Señor resucitado.

Nuestra Señora de la Resurrección, ruega por nosotros.

30 de marzo de 2024

Nuestra Señora, Amada de Dios


 Del sitio Misioneros Digitales:

Oh, Santísima Virgen, bendita entre todas las criaturas, 
Madre de Dios y Señora del mundo, 
en ti se encierra la incomprensible grandeza de todas las virtudes y de todos los dones. 
 
Tú eres el Templo de Dios, 
el modelo de los justos, 
el consuelo de tus hijos, 
la fuente de nuestra alegría. 
 
Queremos celebrar tus grandezas, 
y te pedimos que nos ayudes a hacerlo dignamente.

¡Oh, Virgen purísima, Madre amada de Dios, 
refugio de pecadores, y tierna Madre nuestra!
 
Alcánzanos, por la bondad de tu Hijo Jesús, una fe viva, 
una esperanza firme, una ardiente caridad, 
el dolor por nuestros pecados y la pureza de alma y corazón.

Amén

29 de marzo de 2024

Unamos nuestros sufrimientos a Cristo por medio de Nuestra Señora

Adaptado del sitio Catholic Exchange:

Cuando éramos niños, nuestras madres nos aconsejaban a menudo “ofrecer” nuestras pequeñas molestias y sufrimientos. Estábamos lejos de sospechar que esa simple frase contenía la clave para comprender el profundo misterio de la corredención. Como oncólogo, he tenido la oportunidad de profundizar en este concepto, mirando más allá del velo físico del sufrimiento y el dolor para captar la profunda realidad espiritual que muchas veces pasa inadvertida.

El Señor Jesús proclamó: "Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me acogisteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, estuve en la cárcel y vinisteis a verme" (Mateo 25:35-36). Al identificarse con el que sufre, el Señor Jesús muestra que es uno con los que están en aflicción. ¡Qué consuelo saber que compartimos la dignidad de Cristo cuando sufrimos!

En nuestro sufrimiento, también podemos acudir a la Santísima Virgen María. Al pie de la cruz, María fue fuente de consuelo y fortaleza para Jesús. Ella lo acunó en sus brazos mientras su cuerpo sin vida era bajado de la cruz, una imagen conmovedora conocida como “La Piedad”. Este momento resume la profunda unión entre el dolor extremo de María y las heridas salvadoras de Jesús. En nuestro propio sufrimiento, también estamos unidos a María, como estamos unidos a Cristo, herido y sin aliento, en el abrazo reconfortante de su Madre.

Jesús tenía hambre y María lo alimentó no solo como cualquier madre alimenta a su hijo, sino también mediante su obediencia al plan salvífico compuesto por la Encarnación, la Pasión y la Resurrección. Jesús tenía y tiene hambre de almas que estén dispuestas a abandonarlo todo en Él para unirse a la voluntad de Dios.

Jesús tuvo sed y María no solo le dio agua durante su niñez y sus viajes de predicación, sino también mientras sufría en la cruz, cuando dijo "Tengo sed" (Juan 19, 28). Tenía sed de amarnos cada vez más plenamente y de recibir nuestro amor a cambio. María se mantuvo resuelta al pie de la cruz, aunque casi todos los discípulos lo habían abandonado. Ella permaneció allí por el profundo amor que le tenía a su Hijo y a su Dios.

Para el mundo, que el Hijo de Dios llegara a ser un niño era una idea extraña. Sin embargo, María acogió a Jesús llevándolo en su seno durante el misterio de la Encarnación. Este acto de aceptación divina desafió la razón humana, pero este extraño a quien María acogió era el Hijo de Dios, el Salvador del mundo.

Después de soportar torturas y burlas, Jesús llevó su cruz al Calvario donde fue crucificado entre dos criminales (Lucas 23, 26-43). En la aflicción de Jesús, representado como un leproso arrojado al Calvario, María permaneció fiel al pie de la cruz, cuidándolo. Su cuerpo, cubierto de pies a cabeza por crueles heridas, como las de un leproso, soportó el peso de nuestros pecados. Cuando unimos nuestros propios sufrimientos a los de Cristo, María intercede por nosotros con sus oraciones. Ella presenta nuestros sufrimientos, unidos a la pasión de su Hijo, a Dios Padre, con miras a la expiación de nuestros pecados y de los del mundo entero.

Luego, el cuerpo de Jesús fue colocado en una tumba custodiada por soldados durante tres días antes de resucitar como vencedor (Mateo 27, 62-66). Durante este tiempo de encierro en la oscura tumba de la muerte, María oró incansablemente por Él, sin vacilar nunca en su esperanza y fe en su resurrección.

Asimismo, cuando afrontamos momentos de encierro físico y encarcelamiento por causa de la enfermedad, cuando nuestro cuerpo está limitado en sus movimientos, María viene a consolarnos. A través de sus constantes oraciones y su fe inquebrantable en la resurrección de su Hijo, Ella nos concede la gracia de perseverar. Ella intercede para que se nos concedan los dones del Espíritu Santo que nos guían en nuestro camino. Así como oró incansablemente por Jesús en sus pruebas, ora por nosotros en nuestras enfermedades y angustias. Su fe sigue siendo nuestra ancla y las gracias que obtiene nos impulsan hacia la patria celestial.

Unidos a Cristo y consolados por María, podemos encontrar sentido a nuestro sufrimiento. Al sostener firmemente el rosario en nuestras manos y meditar en los misterios de este, nos abrimos a las gracias que provienen de caminar más cerca de Jesús y María en la enfermedad y en todos nuestros sufrimientos.

Elie Dib

28 de marzo de 2024

Nuestra Señora del Socorro de Montefalco

Del sitio Aleteia:

En el Museo de San Francisco en Montefalco, ciudad de la región italiana del Umbría, se encuentra un cuadro de la Virgen María muy particular, la Virgen del Socorro. Tan particular como la historia que representa.

En el centro del cuadro se ve la Virgen con el brazo derecho levantado sosteniendo un bastón. Con la mano izquierda tiene de la mano a un niño que intenta asustado escapar de las garras del diablo, y subirse al vestido de la Virgen.

En el lado derecho de la obre se puede ver al diablo de horribles facciones con cuernos, patas de cabra, alas de murciélago, boca ancha y la culebra alrededor de la cintura, que intenta llevarse el niño agarrándolo por su vestimenta.

Del otro lado se ve a una mujer de rodillas, rogándole a María, es la madre del niño que pide ayuda desesperadamente.

Delante de esta imagen generaciones tras generaciones han trasmitido su historia.

La tradición cuenta que cansada la madre por las tantas travesuras de su hijo, en un momento de exasperación pidió al diablo que se lo llevara y el diablo se presentó inmediatamente para ejecutar la petición.  

Desesperada la madre, viendo del gran error cometido y a su hijo estremecido del miedo, sabiendo que su alma estaba en grave peligro porque su niño aún no había sido bautizado, rogó a la Virgen.

Nuestra Madre enseguida vino a “socorrerla” y corrió literalmente a palos al horroroso diablo.

En realidad esta historia y el tipo de iconografía de la obra, era muy extendida en todo el centro de Italia en el período del Renacimiento.

Servía para desalentar la práctica del bautismo tardío, un tema que preocupaba mucho a la Orden de los Agustinos. De hecho, muchas pinturas como la de la Virgen del Socorro de Montefalco provienen de iglesias agustinas.

Seguramente más de un padre se apuró a bautizar a su niño, después de ver la imagen, sobre todo, después de ver aquel demonio horrible y siniestro queriéndose llevar a un pobre e indefenso pequeño espantado.

27 de marzo de 2024

Nuestra Señora de la Esperanza de Triana

Del sitio Hermandad Sacramental Esperanza de Triana:

La imagen de Nuestra Señora de la Esperanza, de 1.70 metros de altura, conserva desde sus orígenes el cuerpo y el cuello, respondiendo a las características formales de las imágenes del siglo XVII. Su autoría es incierta y en las diversas atribuciones ha pesado más lo pasional que lo científico. Los últimos estudios comienzan a arrojar cierta luz sobre un proceso en el que cada uno dejó su impronta, siendo el resultado de la misma, una dolorosa con una fuerza asombrosa, que concita el amor de todo aquel que la observa.

Triana, como centro del fervor popular a la Virgen de la Esperanza, se extiende más allá de las propias fronteras, haciéndose partícipe de su devoción universal. La dolorosa debió sufrir una importante restauración en 1816, realizada por Juan de Astorga con motivo de la inauguración de la Capilla. Algunos especialistas apuntaron que era obra de este escultor, aunque es una hipótesis actualmente en revisión. En 1898 se produjo un incendio fortuito en la Iglesia del Convento de San Jacinto, donde tenía su sede la Hermandad. Su extinción por parte del párroco y otras personas, no impidió que causara graves daños y desperfectos en la talla de la Virgen. La restauración realizada por Gumersindo Jiménez Astorga, fue la primera de las intervenciones más determinantes en la configuración de las facciones de la Virgen. Costosa y bastante compleja, otorgó a la Esperanza la mascarilla y el modelado que hoy conocemos. 

Un papel colocado en el busto de la Santísima Virgen, sirvió durante muchos años de recordatorio de aquel suceso: “Esta imagen de la Virgen de la Esperanza, sufrió un terrible incendio en la tarde del día 2 de Mayo de 1898, en que fue destruida en gran parte, encargándose de su restauración el antiguo escultor sevillano D. Gumersindo Jiménez Astorga, que la dejó en su más perfectísimo estado, y costeó su restauración Dª D.G.A., señora muy piadosa”.

Con el paso del tiempo, los vecinos del barrio no terminaban de identificarse con una dolorosa que poseía frialdad y un aspecto nacarado. El sustancial cambio en los rasgos de la Esperanza, llevó al descontento y la añoranza de aquella gracia y color moreno de antaño que poseía antes del desafortunado incendio. Causa de esto debió ser la restauración que realizó José Ordóñez Rodríguez en 1913.

Durante esta restauración, José Ordoñez devuelve a la Santísima Virgen el antiguo esplendor que la hace una Imagen singular, y que había perdido con el incendio de 1898 y la posterior restauración de Gumersindo Jiménez Astorga. Le aplica de nuevo sombra a los párpados y a las cejas además de devolver matices más cálidos a la pátina de la Santísima Virgen. Sus manos en la década de los años veinte se caracterizan por sus amplios dorsos y dedos escasamente flexionados. El resultado de la intervención es sublime, magistral y magnificente. En Nuestra Señora de la Esperanza se encontraba la primera Imagen castiza de la Semana Santa de Sevilla. Fue en 1916, cuando el escritor Eugenio Noel en su libro “Semana Santa en Sevilla”, la compara con la mujer de un torero por sus ojos y espesas cejas negras. De alguna manera, el pueblo buscaba identificar los rasgos de su Virgen con los de una mujer andaluza, y el resultado fue arrebatador.

Llegado el año 1929, la ciudad se viste de gala para celebrar la Magna Exposición Iberoamericana. El 24 de Septiembre de 1929 se inauguró en la Parroquia del Divino Salvador la segunda fase de la Exposición Mariana, en la que participaron entre otras Imágenes de gran devoción en el pueblo de Sevilla, la de Nuestra Señora de la Esperanza. Para aquel momento, Antonio Castillo Lastrucci le sustituye las manos, componiendo las más bellas de toda su producción, le refuerza los ensambles de la castigada mascarilla con telas encoladas, y le aplica nuevos aparejos junto a una nueva policromía que intensificara los rasgos castizos característicos de la Imagen Sagrada. La clausura de la Exposición aconteció el 1 de Diciembre, día en que por la tarde regresaba en su paso de palio hacía el viejo arrabal la Santísima Virgen de la Esperanza, en loor de multitudes.

Posteriormente, a la imagen se le sustituyó el candelero en mayo de 1936 y de nuevo en octubre del mismo año, realizado por el entonces primer prioste de la Hermandad, José Rodríguez Martínez. Dicho candelero fue sustituido nuevamente en febrero de 1981 por Luís Álvarez Duarte,(*) quien a su vez le incorporó nuevos brazos articulados y le retiró el sistema de enganche del manto a la nuca. Al componer el candelero de la Virgen para que éste pudiera desmontarse del busto en aquella primera mitad del siglo XX, se destrozó parte del apunte transcrito anteriormente, que recordaba la restauración acometida tras el incendio de 1898 en la Iglesia de San Jacinto. El recordatorio colocado en el busto, fue sustituido por otro que además de copiar al anterior, añadía el siguiente comentario: “Este escrito es copia del que la Virgen tenía en la parte baja del busto y que hubo necesidad de mutilar al poner a la imagen la planchuela con el tornillo que actualmente tiene para que sea el candelero de quita y pon en mayo de 1936”.

Durante los primeros meses de la Guerra Civil, la Virgen de la Esperanza tuvo que ser ocultada para no sufrir daño alguno. En los años posteriores, se produjo la eclosión de la Esperanza con un patrón de belleza absoluto e inigualable. El resultado de este proceso había sido madurado con la llegada de su antiguo vestidor, Fernando Morillo, quién concibió a la Esperanza como la más viva imagen de una Madre. En ese tiempo es cuando nace el lenguaje de las manos de la Esperanza. En ella, la mano derecha se extiende para ofrecerle el pañuelo al pueblo, mientras la izquierda señala hacía el ancla de su pechera en una hermosa reafirmación: “Yo soy la Esperanza, toma mi pañuelo”.

Casi cinco décadas transcurrieron hasta que la Virgen no necesitó una nueva restauración. La policromía de Castillo no aguantaba más, y se había oscurecido progresivamente por problemas en el soporte. Esta vez fue el escultor y hermano de la corporación don Luís Álvarez Duarte, quien tuvo que retirar algunas telas encoladas que fijaban la mascarilla en su parte inferior. Lo primero que se realizó fue una copia exacta en marmolina de la imagen. Luego se empezó con la limpieza y en palabras del propio Luís Álvarez Duarte “la encarnadura que le hizo don Antonio Castillo estaba prácticamente pasada y torcida. Y entonces es cuando entro a hacer la limpieza total con el decapante. Ya cuando he empezado puedo comprobar con enorme satisfacción como en la nariz, boca y barbilla van desapareciendo grumos de óleos y bastantes repintes y puedo comprobar cómo tiene la imagen modelado el paladar, la lengua y también una dentadura casi perfecta, cosa que antes no se apreciaba. Lo mismo me ha ocurrido con las fosas nasales que antes solamente las tenía señaladas y ahora las tiene perfectas como se podrá comprobar. Quiero que quede bien claro que estoy consolidando y encarnando a la Stma. Virgen, no creando (…) don Antonio Castillo le dio prácticamente aparejos y yesos a toda su cabeza”.

En esta última intervención, Álvarez Duarte resanó y consolidó la talla, eliminando los aparejos y yesos que le dio Castillo, y posteriormente pasó a reencarnarla totalmente y a la colocación de unas nuevas pestañas y lágrimas de cristal, éstas últimas más finas que las de Castillo, pero respetando el número de cinco y su ubicación.

En una conferencia pronunciada por el propio Álvarez Duarte con motivo del XXV Aniversario de la Coronación Pontificia de la Santísima Virgen afirmaba, sin dejar lugar a las dudas, que por la forma en que tiene tallada la Sagrada Imagen el paladar de la boca, la dentadura o el cuello puede fecharse a Nuestra Señora de la Esperanza como obra del siglo XVII sevillano.

En resumen, digamos que la Esperanza no tiene una edad concreta, es la visible huella del paso del tiempo, y el aroma de una Triana que nunca se apaga. Como escribió Eugenio Noel en 1916: “..Diga oste , Zeño, que eza Virgen no la iso nadie; tiene en zu cuerpo un peaso de cada trianero..”.


(*) Nota de José Luis Salvia: Escultor del Cristo de los Futbolistas que se expone en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires.



26 de marzo de 2024

Nuestra Señora de los Ángeles de Getafe

Del sitio Diócesis de Getafe:

Según la tradición la devoción a “Nuestra Señora de los Angeles” está unida a su santuario en el Cerro de los Angeles, junto al camino que de Madrid se dirige al Sur de la península. Muchos viajeros se han detenido en esta tierra al Sur en la Provincia de Madrid, habitándola; han reencontrado en la Virgen María su raíces y la acogida de su oración creyente.

A partir del siglo XVII consta documentación escrita sobre esta devoción. Según la tradición precedente, unos pastores hallaron la imagen de la Virgen en lo alto del Cerro en una noche de tormenta. La imagen gracias a la notable devoción del pueblo cristiano ha sido viajera desde tiempos remotos a Pinto, a Getafe, en los momentos de sequía, de plagas y de epidemias; sin embargo el relato nos dice que siempre ha regresado al Cerro.

La iglesia de Getafe, diócesis constituída en 1991, en un tierra donde la Virgen María es venerada significativamente por doquier, dirige su plegaria de unidad en el Espíritu a esta advocación de María que la ve Reina de los ángeles y madre nuestra.

La devoción de las gentes de Getafe y de la comarca a la imagen de Ntra. Sra. de los Angeles se pierde en la memoria de las generaciones. La leyenda o relato originante nos cuenta que unos pastores hallaron la imagen de la Virgen en lo alto del Cerro, en una noche de tormenta. También nos dice, que la llevaron a Pinto y la imagen desapareció durante la noche, regresando al Cerro. La trasladaron a Getafe y volvió a ocurrir la mismo. Ante estos sucesos extraordinarios el pueblo construyó una ermita a la que llamaron, como a la imagen, Nuestra Señora de los Angeles.

Hasta el siglo XVII no existe documento escrito sobre la devoción a la imagen de Ntra. Sra. de los Angeles. Las relaciones de los pueblos de España de 1576 (Felipe II) no menciona ermitas o santuarios en la zona. Las hipótesis de algunos historiadores a partir del silencio de las crónicas se atreven a pensar que fuera traída por los frailes del Paular ya que eran devotos de esta advocación.

Otro dato significativo es que el párroco de la Magdalena D. Eugenio Ximénez mando esculpir la imagen. Según consta en el archivo, fue entregada por el escultor el día de la Inmaculada Concepción del 610, siendo colocada con honores en la casa del Paular hasta el año 1.616, mes de abril cuando se celebraron las primeras fiestas en su honor.

La devoción es indicada por las crónicas de personaje ilustre que desvían su camino para poder contemplar la imagen, con fama de milagrosa.

Don Diego Santos Reolid, párroco de Santa María Magdalena, solicitó a la Santa Sede una concesión o privilegio especial para dar categoría al culto en honor de Nuestra Señora. Fue D. Francisco Pérez y Cuesta, a la sazón comisario de la Santa Cruzada, quien recibió, en su sede de Teruel, un Breve Pontificio del Papa Benedictino XIV en el que concedía a los getafenses y su comarca una serie de beneficios. En el documento se expone el beneficio otorgado: “Que habiendo confesado y comulgado visitasen devotamente l-Sic-de Getafe, Diócesis de Toledo, en un día del año en que señalara el ordinario de sus primeras vísperas, hasta dicho día al ocaso del sol y allí rogaren a Dios Nuestro Señor por la paz y la concordia entre los príncipes cristianos extirpadores de los herejes y demás necesidades de su indulgencia … ” La duración del privilegio, según lectura del Breve Pontificio, no podía pasar de siete años. En el mismo se hace referencia a determinadas condiciones: prohibición de todo signo externo, publicación del mismo en imprenta, sólo se notificará desde el púlpito de las iglesias o a través de Cédulas de mano.

La imagen se hace peregrina ante la adversidad. En el año 1.612, ante la sequía en los campos, el primer domingo del año, Jubileo del Rosario, la imagen de la Virgen sale en procesión de Rogativas desde la parroquia de Santa María Magdalena, junto con la imagen de la Virgen de Butarque, patrona de Leganés.

En mayo de 1.726 la imagen salió del Cerro hasta la Parroquia con motivo de una terrible plaga de langosta y de una prolongada sequía. Permaneció en la parroquia de Santa María Magdalena desde el día 3 de mayo hasta el 25 de agosto.

A finales de 1.750 debido, también, a la escasez de agua, se trajo a la Virgen hasta la Parroquia. Se nos narra, que fue tal la cantidad de agua, que cayó durante la misma procesión y durante la novena que, los getafenses organizaron una gran fiesta como agradecimiento.

Este amor a la Virgen María, se traduce en un influjo de vida espiritual y religiosa para toda esta comarca, y también para Madrid, por esa razón, en el año 1.774 el Arzobispo de Toledo, Cardenal Lorenzana otorgó la especialísima concesión de que: “Durante los cultos que se celebran en la iglesia parroquias de Santa María Magdalena, durante los tres días de la Pascua de Pentecostés que la imagen de Nuestra Señora. está presente, se puede exponer y hacer presente la Divina Majestad Sacramentada”.

Asímismo, D. Gregorio Esquileta, párroco de la Magdalena, en unas declaraciones al Arzobispo de Toledo, fechada en julio de 1.786 dice: “Que la población está compuesta por 830 familias, que suponen unos 3.400 personas”. Y con relación a la Virgen de los Angeles afirma: “Sobre un cerro más allá del Camino Real nuevo y algo más de media legua está el Santuario de Nuestra Señora de los Angeles, venerado en el contorno, visitado con mucha frecuencia y número de Madrid”.

Se tienen noticias de correcciones hechas por los arzobispos de Toledo; una fechada en 1793 a través del oidor del Arzobispo de Toledo, en la que indica a los mayordomos, que se abstuvieran de colocar la imagen debajo de una especie de tienda de campaña, por estar reflido con la seriedad del culto litúrgico. Y les indica unas bases, a tener en cuenta, para colocarla en un dosel… otras por exceso de las fiestas programadas en su honor, que, según referencia de la corrección, rayan en paganas.

D. Miguel Rosillo Montoya, presbítero y teniente vicario de Santa María Magdalena, en el prólogo de la novena a la Virgen, que él escribe en el año 1.807, dice así: “El pueblo de Getafe tiene el privilegio hermoso y amable de Nuestra Señora de los Angeles que se venera en la ermita del Cerro de los Angeles – ya cae en desuso el nombre de Almodovar (como se le llamaba antes)- y en quién siempre se haya el amparo, pues no ha habido vez alguna que se haya recurrido en su conflicto que no haya quedado socorrido…” Y agrega: “Desde el año 1.680 que es tiempo que nos acordamos (sic), siempre que se ha traído en rogativas por falta de agua ha habido siempre su favor. Díganlo los lugares vecinos, que son fieles testigos de sus finezas” y continua “Que escribe esta novena para los fieles de este pueblo como los innumerables devotos de Madrid y lugares del contonio que franquean la visita de esta soberana imagen en su Ermita.

A principios de siglo y en modo especial, a raíz de la guerra civil del 1936-39 el cerro de los Angeles fue un centro de peregrinación, unido a la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Así lo manifiesta la magna peregrinación a nivel nacional al Cerro de los Angeles ante los continuas ataques a la Religión por la República. La nota significativa es que los peregrinos portaban la medalla de la Virgen de los Angeles con un lazo azul. La peregrinación tuvo lugar el 25 de diciembre de 1.935 y fue presidida por el Excmo. Sr. D. José María Salvador, obispo; dio comienzo el acto con el rezo del rosario y la letanía, finalizando con la procesión de la imagen de la Virgen y la bendición del Santísimo. Se congregaron más de 30.000 personas.

25 de marzo de 2024

¿Quién se compadece de Nuestra Señora?

 Del sitio Fundación Cari Filii:

"Miro a todos los que viven en el mundo para ver si hay quien se compadezca de mí y medite mi dolor, mas hallo poquísimos que piensen en mi tribulación y padecimientos. Por eso tú, hija mía, no te olvides de mí, que soy olvidada y menospreciada por muchos. Mira mi dolor e imítame en lo que pudieres. Considera mis angustias y mis lágrimas y duélete de que sean tan pocos los amigos de Dios".

Son palabras de la Santísima Virgen a Santa Brígida a principios del siglo XIV, que resuenan hoy todavía porque continúan siendo verdad. En esas visiones, Nuestra Señora le describió cuáles habían sido las grandes angustias de su vida, representadas por la imaginería cristiana como puñales en el corazón de la Madre de Dios: la profecía de Simeón, la huida a Egipto, la pérdida de Jesús, el encuentro con Él camino del Calvario, su crucifixión y muerte, el descendimiento de la Cruz, la soledad en la que quedó hasta la gloria de la Resurrección

A quien los medite diariamente con siete avemarías, la Virgen prometió la paz en sus familias, consuelo en los sufrimientos y una protección especial en las luchas espirituales, en particular en el momento de la muerte. La Semana Santa es el momento propicio para meditar en esas siete espadas, sin olvidar que el verdadero dolor de nuestra Madre eran y son los pecados que están en su origen. Nuestros pecados.

24 de marzo de 2024

Nuestra Señora y el Plan de Dios

Del sitio Un Minuto con María:

Cuando Dios contemplaba con su pensamiento eterno a la Virgen, a Cristo y a la Iglesia, dio su aprobación absoluta a toda la creación, proclamándola, en hebreo, tob meod y, en latín, valde bona, esto es, “muy buena” (Gn 1, 31).

Este fue el mismo tema del gran gozo que sintió la Sabiduría Divina al pensar en los hijos del Hombre:

  • vio en ella a la única hija pura e inmaculada de Adán;

  • vio en ella al Hijo del Hombre por excelencia, el único justo;

  • vio en ella a la multitud humana unificada en la forma de una sola sociedad basada en el amor y la verdad.

La Sabiduría Divina contemplaba de esta forma su futura encarnación y, en los hijos de Adán, a sus propios hijos. Y se alegró al ver que valía la pena el proyecto de creación que ella ofrecía a Dios (cf. Mt 11, 19).).

Extracto de La Russie et l'Église universelle (“Rusia y la Iglesia universal”). 
Ed. Albert Savine, 
París 1889, 
LXVII, p. 260-261

23 de marzo de 2024

Nuestra Señora de los Pobres te Damos Gracias


 Del sitio Un Minuto con María:

Virgen de los Pobres
viniste hace mucho tiempo
a este rincón agreste y solitario
y desde entonces no has dejado de venir
nos haces señas
nos llamas por el camino
nos sonríes no dices nada
caminas delante de nosotros
nos conduces por el bosque
donde el viento silba
donde el Espíritu respira
donde el agua brota de lagos escondidos.

Virgen de los Pobres, te damos gracias
por haber venido y volver de nuevo
para aliviar nuestra soledad
y ponernos de nuevo en el camino
para disipar nuestras dudas y ansiedades
y abrirnos a las Bienaventuranzas.

Virgen de los Pobres
enséñanos a orar mejor
a creer sin reservas
a gritar desde el fondo de nuestro ser
pobres pecadores como somos
prisioneros de nuestra comodidad.
Para que abramos nuestra puerta
nuestras fronteras
y nuestro corazón
a los llamados de nuestro Padre
a las angustias de nuestros hermanos.

Amén.


autor cristiano francés nacido en 1926. 
(Traducción de Gloriantonia Henriquez).



22 de marzo de 2024

Nuestra Señora del Monasterio

Del sitio del Blog de Deiber:

En Portugal, la devoción a Nuestra Señora del Monasterio se remonta al siglo XIV, en la diócesis de Guarda. En aquella época, Nuestra Señora del Monasterio también era conocida como Nuestra Señora del Souto o Nuestra Señora de las Nieves. Su fiesta se celebraba junto con la de la Asunción de Nuestra Señora.

La razón del nombre Nossa Senhora do Mosteiro (Nuestra Señora del Monasterio) se debe a un monasterio que los Templarios mantenían en la prefectura de Almeida, donde se encontraba la capilla. Más tarde, el título de Nuestra Señora del Monasterio apareció también entre los frailes franciscanos de la arquiidiócesis de Braga.

OREMOS:

Nuestra Señora del Monasterio, vela por los que son invocados al servicio del Señor. 

Bendice a los jóvenes que deciden dedicar su vida a Dios. 

Dales ánimo y motivación. 

Vela también, Virgen del Monasterio, por los sacerdotes y monjas que ya están comprometidos en el servicio del Señor en monasterios y comunidades católicas. 

Vela por los que viven enclaustrados en una vida de oración y contemplación. 

Que todo el vigor de sus obras espirituales no se pierda ante la inmediatez y el secularismo de este mundo. 

Vela también, Madre, por las Comunidades Misioneras Católicas y las Congregaciones Religiosas, para que ninguna de ellas pierda su sentido y valor misionero.

Amén

Nuestra Señora del Monasterio, ruega por nosotros.


Traducción realizada con la versión gratuita del traductor DeepL.com

21 de marzo de 2024

Nuestra Señora de Sendang Sono

Del sitio Keuskupan Agung Semarang:

El 14 de diciembre de 1904, el padre Van Lith bautizó a 171 residentes locales con agua de dos árboles sono, incluido Bernabé como primer catecúmeno.  

Veinticinco años después, concretamente el 8 de diciembre de 1929, Sendangsono fue declarado oficialmente lugar de peregrinación por el Padre JB Prennthaler SJ.  

La estatua de la Virgen María en Sendangsono fue presentada por la Reina de España, que tuvo muchas dificultades para ser llevada desde debajo de la aldea de Sentolo por los fieles de Kalibawang.  

En 1945 la Juventud Católica Indonesia tuvo la oportunidad de peregrinar a Lourdes, de allí trajeron la piedra del sitio donde apareció la Virgen María para ubicarla bajo los pies de Nuestra Señora de Sendangsono como reliquia para que el lugar fuera llamado Lourdes Sendang Sono María. 

La cueva de Sendangsono se construyó por etapas desde 1974 y dependió únicamente de donaciones de la gente. El clérigo y cultural YB Mangunwijaya aportó un toque arquitectónico. 

El concepto de construcción del complejo Sendangsono tiene un matiz javanés respetuoso con el medio ambiente. Los materiales de construcción utilizaron productos naturales.  

En 1991, el complejo de edificios Sendangsono recibió el premio a la mejor arquitectura de la asociación de arquitectos de Indonesia, en la categoría de grupo de edificios especiales. 

 El 17 de octubre de 2004, Mons. Ignatius Suharyo Pr celebró una procesión y una misa eucarística a las 10.00 horas para conmemorar el centenario de Sendangsono.

 


 

20 de marzo de 2024

Nuestra Señora del Santo Rosario de Cardona o Virgen de Sapao

 Del sitio Pintakasi:

El Rosario es una de las devociones marianas más populares del país, donde podemos ver a la gente con ellos en las casas, las iglesias, las capillas, las procesiones, los desplazamientos diarios y allá donde vayamos como parte de nuestra identidad como católicos filipinos. Los numerosos santuarios del rosario, cofradías del rosario y grupos de oración repartidos por toda Filipinas atestiguan el amplio alcance de esta devoción, que ha desempeñado un papel crucial en la larga y tumultuosa historia del país.

Uno de los santuarios del rosario y la imagen que se convirtió en el centro de la devoción del rosario en la provincia de Rizal es el de Cardona, Rizal, donde la devoción a la Virgen del Rosario sigue floreciendo y los milagros siguen atrayendo a los devotos a su santuario hasta el día de hoy.

La venerable imagen de Nuestra Señora del Santísimo Rosario de Cardona - Virgen de Sapao es una imagen de vestir de la Virgen con el Niño bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario. La imagen está modelada en la iconografía típica de las imágenes filipinas del Santo Rosario que se ve el país: el bastidor grande, un vestido real, manto, rostrillo y las estrellas para la Virgen, una túnica real y babero al Niño Jesús, los accesorios tradicionales del bastón de mando y cetro y el rosario de diagnóstico. Para esta imagen, a menudo lucía su bellísima plancha. La talla tanto de la Madre como del Niño muestra una recreación del estilo chino filipino con ojos siníticos, narices finas y alargadas y labios pequeños. La imagen se presenta de pie sobre una base con nubes, querubines y una guirnalda de flores que se entroniza en el altar mayor para veneración de los fieles.

Los orígenes de la devoción a Nuestra Señora del Rosario de Sapao en Cardona, Rizal, comenzaron cuando los Misioneros Franciscanos llegaron a Sapao, antiguo nombre de Cardona. Los franciscanos establecieron una Visita dedicada a San Francisco de Asis en 1608. Una imagen de la Virgen María fue consagrada en la visita que los lugareños llamaron "Nuestra Señora de Sapao". Cerca de la visita se encontraba un manantial milagroso, llamado "Fuente Bendita", donde los fieles se bañaban en el agua y veneraban la imagen de la Virgen.

Según la tradición local, la imagen estuvo consagrada en la parroquia de San Gerónimo, en Morong. La gente del pueblo se daba cuenta de que las fresas de amorseco de Sapao se veían clavadas en la imagen. La gente se dio cuenta entonces de que la Virgen deseaba ser consagrada en Sapao. Más tarde, la imagen fue trasladada a dicho pueblo y la iglesia fue dedicada en honor de Nuestra Señora del Santo Rosario. Más tarde, en 1872, se fundó la Parroquia de Nuestra Señora del Santo Rosario de Sapao.

A lo largo de los siglos se atribuyeron numerosos milagros a la intercesión de la Virgen de Sapao, que fueron debidamente registrados y transmitidos a diferentes generaciones de devotos. Un ejemplo es el de una mujer que pudo tener un hijo tras rezar a la Virgen.

Durante la ocupación japonesa, un grupo de personas se escondió en primavera y rezó para que la Virgen les ayudara a esconderse a la vista de los soldados japoneses. Los soldados enemigos se marcharon sin ver a nadie en la fuente. Otro caso fue durante los días previos al final de la Segunda Guerra Mundial y la liberación del país, las fuerzas japonesas quemaron Cardona antes de rendirse a las fuerzas americanas. La gente del pueblo vio cómo los soldados japoneses lanzaban bolas de fuego contra la Iglesia. Sin embargo, la gente se sorprendió de que la iglesia se salvara del fuego y, sin embargo, las casas y el ayuntamiento ardieran.

Un día de tormenta, las aguas de la Laguna de Bay llegaron a la ciudad, lo que provocó inundaciones que están destruyendo la ciudad. Sin embargo, cuando llegó a las cercanías de la parroquia, el agua de la inundación no alcanzó la parroquia.

Con el continuo flujo de devotos y milagros que se le atribuían a la Virgen del Rosario de Cardona, la Parroquia fue elevada a la categoría de "Santuario Diocesano de Nuestra Señora del Santo Rosario" el 17 de agosto de 2017, y sus ritos de elevación tuvieron lugar el 1 de octubre de 2017.

La imagen de Nuestra Señora del Santísimo Rosario de Cardona, "Virgen de Sapao" recibió el honor de la Coronación Episcopal el 27 de septiembre de 2018. El 12 de enero de 2022, el Papa Francisco, a través del Decreto Pontificio emitido por la Congregación del Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos concedió la Coronación Pontificia de la imagen. Los Ritos de Coronación tuvieron lugar el 7 de octubre de 2022.

La devoción a Nuestra Señora del Santísimo Rosario de Cardona - Virgen de Sapao sigue floreciendo hasta nuestros días. Devotos y peregrinos siguen acudiendo al santuario de la Virgen, especialmente el día de su festividad, el 7 de octubre, Fiesta de Nuestra Señora del Rosario. El municipio de Cardona celebra anualmente el "Sapao-an Festival" en la víspera de la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, donde los devotos y todo Cardona bailan en la calle en honor de Nuestra Señora del Santísimo Rosario. El santuario tiene un día devocional dedicado a la Virgen del Rosario cada siete de mes llamado "Siete Día Devoción" donde los devotos y feligreses ofrecen sus oraciones del rosario y una misa votiva en su honor.

El impacto del rosario en la vida de los fieles es inmenso, ya que al rezarlo experimentan una sensación de paz, seguridad y una conexión contemplativa con Nuestro Señor Jesucristo y la Santísima Virgen María. A través del rosario, los devotos y los fieles viven su fe católica en conexión con Nuestro Señor mientras Nuestra Señora les guía y ejerce su papel de guía, mediadora y abogada. Recemos el rosario sin cesar, especialmente en estos tiempos de confusión e incertidumbre, para que Ella conceda la paz y la sanación en nuestra sociedad dividida y viva de acuerdo con la Voluntad de su Hijo.

19 de marzo de 2024

Nuestra Señora de Fátima que salva peces y corales

Del sitio Gaudium Press:

BBC Mundo constató que la Virgen sí podía salvar peces y corales.

Resulta que la pesca con dinamita, ilegal pero muy extendida en el sudeste asiático, no solo destruía peces no aptos para el consumo, sino que también estaba acabando con las barreras de coral, en costas de Filipinas.

Pero sabiendo que los filipinos son muy marianos, un grupo de buzos que se pusieron como nombre “Los Caballeros del Mar”, colocaron en ese lugar una estatua de Nuestra Señora de Fátima en el año 2010, con la esperanza de que los explosivos pescadores cesaran su accionar, por lo menos en los alrededores de la imagen.

13 años después el grupo de buzos – acompañados por un reportero-buzo de la BBC – quiso constatar si la medida había dado resultado y como se encontraban los corales.

Y si, la idea fue efectiva. Poco a poco, cuenta el biólogo marino William Villaver, los corales están volviendo a crecer. ‘Es una señal positiva’”, señala el biólogo.

Tal vez el éxito mueva a que la iniciativa se repita en varios lugares. Se calcula que el 50% de los corales han desaparecido en la región, a causa de la pesca con dinamita.

El paso del tiempo ha deteriorado la pintura de la imagen, a la que se han adherido también algas. Pero la estatua permanece firme sobre su pedestal, como símbolo del imperio de la Virgen, con sus manos juntas símbolo de su intercesión ante el Creador.


 

18 de marzo de 2024

Nuestra Señora de los Humildes

Del sitio El Blog de Deiber:

Este título se debe al ejemplo que la Madre de Jesús nos da de humildad. María es la Madre de los humildes porque, en cuanto recibió el encargo del ángel de ser la Madre del Salvador, se puso a su servicio, diciendo: "He aquí la esclava del Señor" (Lc 1, 38). A menudo, recibimos una tarea o una misión de alguien y queremos discutirla, diciendo: "¡Eso no es para mí, es para fulanito!". Otras veces, queremos discutir sobre nuestra capacidad para desempeñar ese papel, queriendo hacer las tareas más complejas que corresponden a nuestras capacidades, y despreciando las más sencillas. No es que ser la Madre de Nuestro Señor sea una tarea sencilla, ni mucho menos, pero la Virgen tiene la humildad de colocarse como sierva.

Los humildes son aquellos que merecen ser servidos, pero que se ponen a nuestro servicio. También nos lo enseña la Virgen cuando, sabiendo ya que llevaba en su seno al Hijo de Dios, se puso en camino hacia la casa de su prima Isabel. Fue a servir a su prima, que en su vejez se ocupaba del embarazo de Juan Bautista. Una persona humilde tiene la capacidad única de ponerse en el lugar de los demás, incluso antes que en el suyo propio.

La vida de la Virgen es una sucesión de lecciones de humildad. Más aún en un mundo competitivo como el nuestro. Al principio, la gente no reconoce al humilde, entre otras cosas porque no ve el reconocimiento en medio de una multitud ansiosa de minutos de fama. Hace falta otra mirada, más detallada, más escrutadora, para ver que la persona humilde destaca sobre las demás. Y el humilde siempre destaca, porque se encoge ante la arrogancia: "Yo soy pequeño, el otro es grande".

Quizá los teólogos, los estudiosos de la vida de Cristo, se fijaron primero en Dios Hombre, en su humildad, en su mansedumbre. Pero luego vieron también la humildad de María. Pronto se dieron cuenta de que Jesús tenía alguien en quien apoyarse. Por eso la Virgen es también Nuestra Señora de los Humildes.

OREMOS:

Virgen Santa, ¡cómo necesitamos aprender de ti la humildad! 

Enséñanos a callar cuando el momento pide que callemos nosotros, para que hable Dios. 

Enséñanos el don de ser servidores. La gracia de servir, de servir. 

Que estemos siempre disponibles para los demás, sin despreciar las tareas más elementales. 

Que sepamos esperar nuestro mérito, sin reclamar el lugar de los demás. 

Danos la empatía que tanto ha marcado tus caminos. 

Enséñanos a ponernos en el lugar del otro, haciéndole crecer en nuestra presencia, crecer en Dios.

Amén

17 de marzo de 2024

La intercesión de Nuestra Señora a la hora de nuestra Muerte

Del sitio Gaudium Press:

Puede surgir en muchas mentes una pregunta: "¿Por qué esta insistencia en pedir la protección de María en el momento de la muerte?".

En la oración que tan a menudo dirigimos a la Virgen, hay dos partes bien diferenciadas, que conviene analizar: una se refiere al presente, la otra al futuro. La primera cambia constantemente en cuanto al objeto de la petición; la segunda no, ruega siempre la misma gracia.

Ruega por nosotros ahora es la petición de la hora presente, cuyo objeto será diferente según nuestras necesidades. Unas veces será la petición de una gracia protectora, otras de consuelo, otras de alivio y curación de alguna enfermedad.

Pero la oración por nosotros en la hora de nuestra muerte se refiere al futuro, y es siempre la misma petición que hicimos ayer, que hacemos hoy, repetida 200 veces en el Rosario, y que volveremos a hacer mañana, si Dios nos concede un nuevo día y si rezamos en él la Salutación Angélica.

Entonces, ¿por qué la Santa Iglesia, a través del Ave María, oración cotidiana y familiar a todos los cristianos, incluso a los más indiferentes, ha formulado esta petición: Ruega por nosotros en la hora de nuestra muerte? Sólo puede ser por razones muy dignas de su sabiduría; es porque en la hora de la muerte la intercesión de la Santísima Virgen María es supremamente necesaria y sumamente eficaz.

Para comprender plenamente cuán necesaria es la asistencia de la Virgen en nuestros últimos momentos, debemos recordar que la hora de la muerte es la más decisiva y difícil de todas. En ella se fijará nuestro destino para toda la eternidad. Cuando un árbol cae, a la derecha o a la izquierda, donde cae se queda, dice el Eclesiastés (11,3). Si cae del lado derecho, si morimos en la gracia de Dios, seremos felices para siempre; pero si cae del lado equivocado, si morimos en la enemistad de Dios, nuestro lugar será con los réprobos. La hora de la muerte es la hora de la batalla suprema. Si triunfamos sobre el diablo, todas nuestras derrotas pasadas quedarán compensadas, seremos victoriosos para siempre, ocuparemos nuestro lugar entre los triunfadores eternos y el Rey del Cielo nos ceñirá la corona de la gloria eterna.

Fijémonos en el buen ladrón. Su vida estuvo manchada por muchos crímenes. Había sido un criminal infame que se había teñido las manos con la sangre de sus hermanos y hermanas; unos instantes antes de morir, se arrepintió, fue perdonado, sus crímenes fueron borrados y -como un ladrón piadoso del Cielo, como se le llama- por un instante de penitencia sincera, fue a compartir las alegrías del Paraíso con los patriarcas y profetas que habían pasado toda su vida practicando buenas acciones.

Si, por el contrario, nuestro enemigo, el demonio, triunfa sobre nosotros en el último momento, nuestras victorias, por numerosas o resonantes que hayan sido, no nos servirán de nada. Nuestras buenas acciones, aunque hubiéramos vivido como justos durante muchos años, se perderían para siempre y se volatilizarían como una nube dispersada por el viento. Seríamos como marineros que, tras triunfar de varias tempestades en alta mar, se encuentran naufragando en su propio puerto.

Recordemos la historia de los 40 mártires de Sebaste. Eran 40 soldados que, juntos en las tropas del ejército romano, libraron innumerables batallas en esta tierra, además de ganar batallas en el cielo, por practicar las virtudes cristianas bajo el estandarte de Jesucristo. Para defender su religión, comparecieron ante el tribunal de sus perseguidores, confesando valientemente su fe, sin dejarse intimidar por amenazas ni seducir por promesas. Todos fueron arrojados al calabozo y condenados a morir en un lago helado. Los ángeles volaban ya sobre ellos, portando las coronas destinadas a estos gloriosos atletas, cuando uno de ellos, vencido por el frío, salió del lago y se metió en un baño de agua tibia preparado con vistas a que uno de ellos se rindiera. Poco después murió (debido al brusco cambio de temperatura), perdiendo por un instante de debilidad los frutos de una larga vida gastada en el ejercicio de las virtudes, los méritos resplandecientes de su confesión de fe y la gloria de un martirio casi consumado, dejando a sus compañeros sumidos en el incomparable dolor de su defección.

La hora de la muerte es una hora decisiva, pero también difícil. ¡Cuán atroces son las angustias de los moribundos que no han perdido completamente la fe, cuando los remordimientos de conciencia, el temor del juicio inminente y la incertidumbre de la salvación eterna se combinan para llenarlos de turbación y espanto! Los demonios redoblan su furia para apoderarse de esta presa que se les escapa. Se arremolinan en torno al lecho del enfermo para realizar un esfuerzo supremo.

¡Si el moribundo pudiera reaccionar en la plenitud de sus fuerzas! ¡Pero no puede! Nunca ha sido atacado tan violentamente y nunca ha sido tan débil para defenderse. La deficiencia del cuerpo provoca una reacción desastrosa en el alma. La imaginación se desorganiza por completo. Es como si se tratara de un campo abierto que los animales salvajes -sería mejor decir los fantasmas más lúgubres y aterradores- cruzan libremente en todas direcciones. El espíritu está lleno de tinieblas, la voluntad sin energía y llena de languidez.

¡Cuán necesaria es la ayuda de Dios en estos momentos! ¡Cuán indispensable es la gracia divina para perseverar! Sin embargo, la gracia, especialmente la gracia de la perseverancia final, es un don de Dios que no merecemos, pero que podemos obtener infaliblemente por medio de nuestras oraciones.

Ahora bien, como por privilegio especialísimo de Dios, que quiere honrar así a su Madre, la Santísima Virgen es la Medianera obligada por cuyas manos deben pasar todos los favores del cielo, es a Ella a quien debemos pedir esta gracia de gracias. Comprendamos, pues, por qué la Santa Iglesia nos lleva tan a menudo a pedir la asistencia de María en la hora de nuestra muerte. Comprendamos también por qué nos exhorta a repetir cada día: Santa María, ruega por nosotros en la hora de nuestra muerte.

La intercesión de María Santísima es tan necesaria como eficaz en esta suprema y solemne circunstancia. ¡Cuán felices son las almas asistidas por María en esta hora! No pueden perecer. Aunque estén cautivas de la tiranía del demonio, esta buena Madre romperá sus grilletes y les obtendrá los frutos benéficos de una conversión sincera, exhortándolas a hacer verdadera penitencia. Ella estará junto a su lecho de dolor, como una madre junto al lecho de su hijo moribundo, disipando su angustia, calmando su dolor, endulzando sus penas, proporcionándoles santa paciencia y asumiendo su defensa contra los furiosos y múltiples ataques del espíritu de las tinieblas.

Cuando llega la hora final de un devoto de Nuestra Señora, dice San Buenaventura, esta buena Madre le envía los espíritus angélicos que están a sus órdenes, junto con San Miguel, su jefe. Y ella, que es el azote del infierno -como dice san Juan Damasceno-, ella cuya misión es odiar a la serpiente infernal, le hace sentir todo su poder victorioso, sobre todo cuando uno de sus devotos está a punto de dejar este mundo. Ella es tan terrible para el demonio como un ejército en formación de batalla. Se vuelve contra él como esa torre de la que habla el Cantar de los Cantares, donde se alzan mil escudos con las armas de los más valientes.

¡No, un siervo de María no puede perecer! - declara san Bernardo. - No, aquel por quien María se ha dignado rezar ya no puede dudar de su salvación y de su marcha a la gloria del cielo. - dice san Agustín.

No, aquel por quien María rezó una vez no perecerá. ¡No, aquel que ha rezado piadosamente el Ave María todos los días no será abandonado en la última hora! - exclama san Anselmo. Esta oración posee todas las cualidades capaces de hacerla infaliblemente victoriosa.

En primer lugar, es santa en su motivación. ¿Qué es lo que pedimos? La perseverancia final "en la hora de nuestra muerte". Luego, es humilde. Por ella, confesamos nuestra miseria a María Santísima, poniéndonos un título que nos va tan bien: "pobres pecadores".

También es confiada, porque nos dirigimos a la intercesora más poderosa que puede haber, a Aquella que es llamada la "Omnipotencia suplicante", en vista de su santidad sobresaliente y de su incomparable dignidad de Madre de Dios: "Santa María, Madre de Dios".

Esta oración es perseverante. ¿Qué oración puede ser más perseverante? Aunque, por hipótesis, sólo rezáramos un Avemaría al día, ¿cuántas veces a lo largo de nuestra vida le habríamos pedido que intercediera por nosotros a la hora de la muerte? ¿Y cómo sería si rezáramos al menos una docena de Rosarios? ¿Más aún si tomáramos la costumbre de rezar un Rosario entero cada día? ¿Es posible que María Santísima, tan celosa de nuestra salvación, no nos escuche? No, ¡eso es imposible! A esto se oponen las promesas y juramentos de Jesucristo Nuestro Señor sobre la oración, así como la bondad y ternura de su Santísima Madre.

Resolvámonos, pues, a rezar cada día de nuestra vida, con nueva fe, nueva confianza y nuevo cuidado, esta breve pero tan hermosa y eficaz oración del Avemaría. Así obtendremos cada día las gracias particulares que necesitamos y, sobre todo, la gracia que necesitamos al final de nuestra vida, la mayor de todas, la más importante de todas las gracias, la gracia de la perseverancia final.

Se cuenta que en el momento de la muerte de San Andrés Avelino, gran servidor de María, su lecho estaba rodeado por más de diez mil demonios; durante su agonía, tuvo que librar una batalla contra el infierno tan terrible que aturdió a todos los religiosos presentes. Vieron cómo su rostro se descomponía y se ponía lívido. Temblaba en todos sus miembros, rechinaba los dientes y las lágrimas corrían por sus mejillas, dando testimonio de la violencia del asalto al que fue sometido. El espectáculo arrancó lágrimas a todos los presentes. Todos redoblaron sus oraciones y temblaron por sí mismos al ver morir así a un santo. Sólo había una cosa que consolaba a los religiosos: el moribundo volvía a menudo el rostro hacia una imagen de la Virgen María, indicando así que pedía su ayuda y recordándoles que había dicho varias veces en vida que María Santísima sería su refugio a la hora de la muerte.

Al final, fue voluntad de Dios poner fin a esta batalla, concediendo al santo la más gloriosa victoria. Cesaron las agitaciones, el rostro del moribundo volvió a su serenidad original; le vieron permanecer tranquilo, mantener la mirada en la imagen, inclinarse en señal de reconocimiento y luego exhalar dulcemente en los brazos de la Santísima Virgen, a la que tanto había invocado en vida y que había venido a hacerle sentir su omnipotente protección en aquel momento supremo.

Imitemos la devoción de San Andrés Avelino y, como él, en nuestra última hora seremos asistidos y ayudados por la misericordiosísima Reina del Cielo.

L’Ami du Clergé” nº 39, 
23/9/1880

16 de marzo de 2024

Oración para Sanar la Relación con Nuestra Señora

Del sitio Píldoras de Fe:

Si te cuesta pedir a María su intercesión, tal vez quieras hacer esta oración especial para sanar la relación con ella que puede ayudarte a recuperar ese vínculo de amor maternal que puede conducirte de nuevo al amor de Dios.

En la Fiesta de la Natividad de Nuestra Señora, la Iglesia recuerda solemnemente la primera manifestación de la redención con la aparición de la Madre de nuestro Salvador. Al igual que también en la Fiesta de la Inmaculada Concepción

Un sermón de San Sofronio, obispo siglo VII, señala que, a través de María, la bendición del Padre ha brillado sobre toda la humanidad: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo".

¿Qué alegría podría superar esto, oh Virgen Madre? ¿Qué gracia podría superar aquella que Dios te ha concedido solo a ti? ¿Cuál gracia podría imaginarse cómo más deslumbrante o más deliciosa?

Ante el milagro que presenciamos en ti, todo lo demás palidece; todo lo demás es inferior en comparación con la gracia que te ha sido dada. Todo lo demás, incluso aquello que parece aún más deseable, debe tomar el segundo lugar. En efecto, María es la "nueva Eva" predicho en Génesis, cuya simiente (Cristo) aplastará la cabeza de la serpiente.

Entonces no dejes de acudir a esta oración para sanar la relación con María y llevarte al encuentro glorioso de la fuente del divino amor.

Oración especial a la Virgen María.

María, madre mía del cielo, quisiera confiar completamente en tu cariño y en tu compañía. 

Pero hay muchas cosas dentro de mí que no me dejan amarte con profundidad. 

A veces siento que no vale la pena dedicarte mi tiempo o depositar mi confianza en tus brazos de madre.

Otras veces hay dentro de mí una resistencia a tu amor, como si le tuviera miedo a tu ternura, como si pudieras absorberme o asfixiarme. 

Y otras veces me quedo confundido ante una imagen tuya, como si fueras fría o distante.

Ayúdame a sanar esa desconfianza y esa frialdad.

Quizás alguna vez no pude descubrirte a mi lado cuando más necesitaba tu ayuda, no recibí lo que te pedí, y entonces cerré mi corazón herido. 

Por eso te ruego María, que me ayudes a sanar cada vez más esta relación contigo.

Es bello poder confiar en una madre, hablar de nuestro cariño, y recibir su amor materno que fortalece y anima. 

Pero hay dentro de mí algunas perturbaciones afectivas que yo no puedo sanar.

Ayúdame Madre, intercede ante el Espíritu Santo, que llena tu corazón inmaculado. 

Pídele que sane esa falsa imagen que tengo de ti y que me haga reconocer tu verdadero rostro de madre, pura belleza, vida, paz y alegría.

Muéstrame que en tu amor no hay egoísmo, posesividad, debilidades ni peligros. 

Ayúdame a experimentar ese amor que me deja libre, que me alienta, que me sostiene, que me hace descansar.

Pídele al Espíritu Santo que toque mi interior y lo sane, porque quizás hay cosas que curar en la relación con mi madre de la tierra, porque mi trato con ella no fue siempre feliz y lleno de confianza. 

Y ahora traslado a mi relación contigo esas carencias de mi experiencia como hijo.

Pero, aunque a veces escapo de ti, yo sé que te necesito, que necesito reposar un poco en tu regazo, que me hace falta tu ternura inmensa de mujer.

Tómame con tu paciencia y tu delicadeza de madre y atráeme con dulzura, para que pueda experimentar tu ayuda cuando más te necesite. 

Engéndrame, fórmame de nuevo en tu seno por el poder del Espíritu Santo. 

Déjame desarrollarme en tu interior y dame a luz.

Quiero nacer de ti con alegría y comenzar de nuevo, para tomar conciencia de tu preciosa maternidad y vivir con más fortaleza y confianza. 

Tómame en tus brazos, y enséñame a liberarme de todas mis resistencias. 

Gracias, Madre, porque siempre me estás esperando. 

Amén.

"Para mejorar tu relación con María. Fundamentos Bíblicos, advocaciones y oraciones. 
Capitulo 6: Oraciones para sanar y mejorar nuestra relación con María"
Víctor Manuel Fernández

15 de marzo de 2024

Nuestra Señora de la Leche a través de Distintos Pintores

 Del sitio Aleteia:

La Edad Media vivió el apogeo de la adoración a la Virgen María. Infinidad de iglesias se erigieron a lo largo y ancho del Viejo Continente en honor a Nuestra Señora. Su representación como Madre de Jesús dándole el pecho al Niño apareció en aquellos siglos en muchos lugares, desde pequeños formatos, en los libros de horas, hasta grandes tablas reservadas para altares o capillas. 

En el Salterio de Amesbury de mediados del siglo XIII, custodiado en Oxford, aparece una hermosa miniatura en tonos azules de la Virgen de la leche

En estilo gótico encontramos distintos ejemplos, como la hermosa tabla gótica que Ambrogio Lorenzetti (1285 – 1348) que se conserva en la Pinacoteca Nacional de Siena. Bernabé de Módena (1328 - 1386), Jacobello del Fiore (1370 – 1439) o Lorenzo Zaragoza (1363 - 1406) realizaron varias tablas recreando a la Virgen de la Leche. 

 
Virgen de la leche, siglo XIV 
Bernabé de Módena
 

Virgen de la leche,
Lorenzo Zaragoza 

 
Virgen de la humildad, 1420
Jacobello de Fiore

Los grandes genios del Renacimiento no se olvidaron de dar su propia imagen de la Virgen de la Leche, también conocida como Virgo Lactans.

Leonardo da Vinci (1452 - 1519) hizo varias representaciones del tema. Una de 1510, que se conserva en la National Gallery de Londres o la más conocida, “Madonna Litta”, que se encuentra en el Museo del Hermitage de San Petersburgo. Esta Virgen recibió el nombre de los Litta, la familia noble de Milán a la que habría pertenecido la obra durante siglos hasta que fue adquirida en el siglo XIX por el zar Alejandro II.

 
Virgen de la Leche
Sandro Botticelli

Conocido como “Retablo de Bardi”, esta hermosa tabla de Sandro Botticelli (1444 - 1510) muestra a la Virgen de la Leche custodiada a ambos lados por Juan el Bautista y Juan Evangelista. El retablo fue un encargo de Giovanni d’Agnolo de Bardi, un banquero florentino, para su capilla familiar en la iglesia del Santo Espíritu de la ciudad del Arno

Fue en la última etapa de su larga carrera que Tiziano (1477 - 1576) realizó una sobria Virgen dando el pecho a Jesús en una sencilla escena intimista. 

 
Virgen de la Leche, 
Tiziano

Entre los pintores flamencos de la época renacentista, destaca Joos van Cleve (1485 - 1541) quien realizó varias pinturas de la Virgen, no solo él sino también artistas de su círculo. Roger van der Weyden (1400 - 1464) también hizo hasta cinco representaciones distintas de la Virgen de la Leche. 

 
Roger van der Weyden, 
Virgen con Niño

Alberto Durero (1471 – 1528) el artista alemán más famoso del Renacimiento, utilizó esta temática para realizar algunos de sus más bellas obras. Una se encuentra en el Kunsthistorisches de Viena y otra en la National Gallery de Londres. 

En un estilo típicamente manierista, El Greco (1541 - 1614) realizó su famosa “Sagrada Familia con Santa Ana”, conservada en el Hospital de Tavera de Toledo. En ella, no solo aparece María y el Niño, ambos están abrazados por el calor de San José y Santa Ana

 
Virgen lactante, 
El Greco

En el Barroco se experimentó una amplia producción artística religiosa con el fin de avalar la Contrarreforma católica. Escenas bíblicas, personajes de la Historia Sagrada y, por supuesto, la recreación de la Virgen de la Leche. 

Una de las pocas mujeres con nombre propio del arte barroco, Artemisia Gentileschi (1593 - 1656), tuvo en la historia del cristianismo una importante fuente de inspiración. Hasta en dos ocasiones convirtió a la Virgen María en una poderosa madre abrazando a su hijo mientras lo alimenta. En una de esas ocasiones, es probable que Artemisia reflejara su propio amor maternal por una madre desaparecida cuando ella era una niña. 

 
Virgen de la Leche, 
Artemisia Gentileschi

Otra mujer, la escultora española Luisa Roldán (1652 - 1706), supo igualmente plasmar la fuerza del amor maternal en distintas piezas, todas impecablemente modeladas.

 
Virgen de la Leche, 
Luisa Roldán

Descanso en la Huida a Egipto” es el título que eligió Francisco de Zurbarán (1598 - 1664) para un lienzo en el que toda la Sagrada Familia aparece representada. En una escena íntima, San José observa con ternura cómo su esposa da el pecho al Niño. No fue la única vez que representó a la Virgen de la Leche. Existe una imagen que se conserva en Moscú donde se muestra todo el talento del genio español. 

 
Virgen de la Leche, 
Zurbarán

Pedro Pablo Rubens (1577 - 1640) hizo una María Lactans siguiendo su propio estilo de mujeres robustas. Fechada a principios del siglo XVII, la luz ilumina con fuerza el cuerpecito del Niño y el pecho con el que le alimenta María. 

 
Virgen de la Leche, 
P. P. Rubens

En una escena que parecía el interior de una casa barroca, Rembrandt van Rijn (1606 – 1669) puso en la piel de una familia de su tiempo la escena sagrada. Imagen que repitió en varios lienzos. 

 
Virgen lactante, 
Rembrandt