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23 de agosto de 2026

La Segunda Guerra Mundial llevó a Pío XII a proclamar a Nuestra Señora Reina


 Traducido del sitio Aleteia:

La fiesta de la Realeza de María está estrechamente relacionada con su Inmaculado Corazón y con las revelaciones de Fátima.

En medio de la Segunda Guerra Mundial, había que hacer algo. El papa Pío XII, al ver toda la matanza, tomó la firme decisión de consagrar el mundo al Inmaculado Corazón de María como respuesta directa a la súplica de la Santísima Virgen María en Fátima.

La consagración se llevó a cabo el 31 de octubre de 1942, durante el año en que se celebraba el 25.º aniversario de las apariciones de Fátima. El papa Pío XII rezó: "¡Oh, Madre de la Misericordia, obtén para nosotros la paz de Dios! Intercede especialmente por aquellas gracias que puedan convertir rápidamente los corazones humanos. Aquellas gracias que puedan preparar, establecer y asegurar la paz. Reina de la Paz, ruega por nosotros; concede al mundo en guerra la paz que todos anhelan, paz en la verdad, la justicia y la caridad de Cristo. Concédeles la paz de las armas y la paz de la mente, para que en la tranquilidad y el orden se expanda el reino de Dios".

Dos años después, el 4 de mayo de 1944, el papa Pío XII estableció la fiesta del Inmaculado Corazón de María el 22 de agosto, octava de la fiesta de la Asunción. Lo hizo para que, por su intercesión, se obtuviera "la paz entre las naciones, la libertad para la Iglesia, la conversión de los pecadores, el amor a la pureza y la práctica de la virtud".

Avanzamos rápidamente hasta 1954, cuando la Guerra Fría se encontraba en sus primeras etapas y el papa Pío XII publicó su encíclica "Ad Caeli Reginam". En ella declaró: "Por nuestra autoridad apostólica, decretamos y establecemos la fiesta de la Realeza de María, que se celebrará cada año en todo el mundo el 31 de mayo. Asimismo, ordenamos que ese mismo día se renueve la consagración de la raza humana al Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María, con la esperanza de que, a través de dicha consagración, pueda comenzar una nueva era, llena de alegría en la paz cristiana y en el triunfo de la religión".

Posteriormente, tras el Concilio Vaticano II y la revisión del Calendario General, el papa Pablo VI decidió intercambiar estas fiestas. La fiesta del Inmaculado Corazón de María se unió a la del Sagrado Corazón de Jesús (celebrada el sábado siguiente a la fiesta del Sagrado Corazón) y la Realeza de María se trasladó al 22 de agosto. Esto se hizo, en parte, para reconocer el hecho de que la realeza de María está estrechamente relacionada con su Asunción al cielo.

No obstante, estas dos fiestas están claramente interrelacionadas. Como recitamos en la Letanía de Loreto, María es la "Reina de la Paz", pero también se la conoce como la "Reina de los Corazones". Simeón habló proféticamente de este título cuando le dijo a la Virgen María: "y una espada traspasará también tu propia alma, para que se revelen los pensamientos de muchos corazones" (Lucas 2:35). Ella conoce nuestros corazones, ve el dolor que hay en ellos y responde cuando le presentamos nuestras preocupaciones.

La institución de estas dos fiestas muestra que la realeza de María está estrechamente ligada a su Inmaculado Corazón, y es desde ese corazón que Ella desea la paz en nuestros corazones y en el mundo. Si anhelamos la paz en este mundo durante el año del centenario de Nuestra Señora de Fátima, acudamos a la Virgen María y oremos a Ella, con la esperanza de que "comience una nueva era, llena de alegría en la paz cristiana".

22 - Agosto - 2017

31 de diciembre de 2025

Nuestra Señora Reina de las Familias


 Traducido del sitio Where We Walked:

El domingo 31 de diciembre de 1995, a petición del papa Juan Pablo II, el Vaticano anunció una nueva adición a la Letanía de Loreto: "Reina de las familias, ruega por nosotros". La Sagrada Congregación para el Culto Divino eligió esta fecha para hacer el anuncio porque era la fiesta de la Sagrada Familia, que cae el domingo entre Navidad y Año Nuevo. Las oraciones a María, Reina de las Familias, la invocan como madre de la Sagrada Familia en Nazaret, donde Ella y José criaron al niño Jesús, y como Madre de la Iglesia, que ayuda a criar a todos los hijos de Dios.

El Papa Juan Pablo II, 4 de octubre de 1997, Río de Janeiro: "María, Reina de la Familia, Sede de la Sabiduría, Sierva del Señor, ruega por nosotros. Ruega por nosotros, ruega por los jóvenes, ruega por las familias".

El Papa Benedicto XVI, 16 de mayo de 2008, Roma: "Que María, Reina de la Familia, como brillante Estrella de esperanza, guíe el camino de todas las familias de la humanidad".

Papa Francisco, 29 de diciembre de 2019, Roma: "Confiemos a María, 'Reina de la Familia', todas las familias del mundo, especialmente las que sufren o están en dificultades, e invoquemos sobre ellas su protección maternal".

28 de octubre de 2025

Nuestra Señora de la Pureza

 

Adaptado del sitio Catholic Net:

La Pureza de Nuestra Señora, Nuestra Señora de la Pureza, Virgen de la Pureza o la Pureza de María, es una advocación de la Iglesia católica que tiene sus raíces en la Orden de los Teatinos y que luego fue adquirida por otras congregaciones religiosas como la Congregación de la Pureza de María.

Su festividad como patrona de los Teatinos y a nivel de la Iglesia Católica universal se celebra el 8 de mayo; pero su fiesta figuraba en los Misales anteriores al Concilio Vaticano II el 16 de octubre. Y, con el Concilio Vaticano II, se les pidió a los Teatinos festejarla el 8 de mayo, dentro la Pentecostés Pascual, como atestigua el ”Misal Propio de los Teatinos”, aprobado después de Vaticano II.

Los Teatinos festejan a su Patrona, “Madonna della Purità”, Santa María de la Puridad, la “Mater Purissima” de las letanías lauretanas.

Pero todo comienza con un cuadro de María que fue donado a la Orden teatina por un tal Diego de la familia napolitana Bernardo de Mendoza, a la iglesia de San Pablo el Mayor; el cuadro hasta ese momento no tenía un nombre. Diego consultó a su confesor, el padre José Caracciolo, ilustrado hombre de la Orden teatina quien estimó justo pedirle a la misma Virgen del Cielo le revelara con cuál nombre le gustaría ser invocada. Para lo cual, Caracciolo estimó cosa buena decorar la imagen con el hermoso nombre de Pureza, título aprobado por Diego y los padres teatinos. Entonces, con júbilo se comenzó a llamar el cuadro: Virgen de la Pureza.

Una copia de la espléndida imagen mariana fue enviada, este mismo año de 1646, por Don Diego Bernaldo de Mendoza, al entonces Prepósito General de la Orden, Reverendísimo Padre Gregorio Carafa, quien, a sus expensas, mandó colocarla en la hoy Basílica de Sant’Andrea della Valle. La capilla, entonces dedicada a la Sagrada Familia, quedó así, desde el 1º de febrero de 1647, intitulada a Nuestra Señora de la Pureza.

En 1956, en la basílica de San Pablo el Mayor de Nápoles, donde se encuentran los restos mortales de san Cayetano, fundador de la Orden teatina, se descubrió que en el fondo del cuadro estaban presentes algunas letras posiblemente cubiertas por las diversas restauraciones. Por encargo del padre March, General de los teatinos se descubrió el nombre del autor del cuadro: Luis Morales, pintor español llamado "El Divino"; además de las palabras "Du unu fit aliut no amictitur", es decir, "Mientras se hace una cosa no se pierde la otra", cuya interpretación maridó lógica el que se interpretara como "Mientras en su vientre generaba al Hijo de Dios, quedaba integra su virginidad".

La devoción a la Virgen de la Pureza se difundió rápidamente en Nápoles, al grado que los padres teatinos de la iglesia de San Pablo la eligieron protectora de la casa Teatina. En 1647 fue elegido como nuevo superior el padre Juan de los Duques de Guastala. Al mismo tiempo que fue tomada la siguiente decisión: Que la mencionada Virgen María bajo el título de la Pureza, fuera la Patrona y Protectora de toda la Orden Teatina.

Desde entonces, en su honor, se han levantado altares y capillas en todas las iglesias teatinas del mundo. Gracias al celo iluminado del Prepósito General P. D. Antonio March (1903-1988), muchas iglesias teatinas de hoy pudieron contar con una imagen de Ntra. Sra. de la Pureza. A ella fue dedicada la Provincia teatina de USA.

Cristina Huete García

9 de octubre de 2025

Nuestra Señora, Reina de las Misiones


 Adaptado del sitio Portal Misionero:

El título de Reina se le da a María Santísima desde los primeros siglos como indicación de su preeminencia y poder que los recibe de aquel que es el Todopoderoso: Su Hijo, Jesucristo. A partir del siglo V, casi en el mismo período en que el Concilio de Efeso proclama a la Virgen 'Madre de Dios', se comienza a atribuir a María el título de Reina (Juan Pablo II, Audiencia General del 23 de julio del 1997). En las Letanías Laurentanas (cuyo origen se suele situar hacia el año 1500 en el santuario Loreto) se ve asociado el título de Reina a otros secundarios como Reina de los Angeles, de los Profetas, de los Apóstoles, etc.

Como el vocablo “misiones” no es utilizado con el significado actual sino hasta después del siglo XVI, evidentemente no encontraremos el título “Reina de las Misiones” aplicado a María en los primeros tiempos de la Iglesia. Sin embargo, sí encontramos desde los primeros siglos el título “Reina de los Apóstoles” (no olvidar que hasta después del siglo XVI, el término “apóstol”, aparte de designar a los Doce, era utilizado entre otros, en el sentido que hoy damos al término “misionero”) que sería como decir hoy “Reina de los misioneros”.

El título “Reina de las Misiones” parece originarse en un momento muy posterior a esta fecha, recién en la primera mitad del siglo XX.  En España, los Misioneros Vicencianos, editaron durante los años 1935 y 1956, una revista llamada "Reina de las Misiones", lo cual nos dice que ya en la década de 1930, se adjudicaba a María este título. Sin embargo, su incorporación al vocabulario magisterial es posterior. Tal es así que en las invocaciones finales a la virgen en los documentos misioneros modernos del siglo XX escritos por Benedicto XV (Maximum Illud, 1919), Pío XI (Rerum Ecclesiae, 1926) y Pío XII (Fidei Donum, 1957) se la menciona como “Reina de los Apóstoles”. Recién en la Exhortación Princeps Pastorum (Juan XXIII, 1959), se la invoca como “Reina de las Misiones”    

A mediados del siglo XX, junto con la aparición del título Reina de las Misiones en documentos pontificios y otros textos misioneros, encontramos también a la imagen de la Virgen del Globo asociada a este título. En Octubre de 1952, con ocasión del Tercer Congreso Nacional Misionero en la ciudad de Monterrey (México), se montó una exposición misional, para la que el arquitecto mexicano Efrén Ordóñez realiza una talla de 2 metros en piedra artificial, de María Reina de las Misiones basada en esta imagen. 

También en algunas portadas de la revista antes mencionada de los Misioneros Vicencianos de España, se encuentran representaciones de María Reina de las Misiones inspiradas en esta imagen. 

9 de junio de 2025

Nuestra Señora, Madre de Dios

Adaptado del sitio Fundación Cari Filii:

Hoy la Iglesia universal celebra la Bienaventurada Virgen María Madre de la Iglesia. Una festividad instituida por el Papa Francisco el 11 de febrero de 2018, a través de un decreto firmado por el entonces prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el Cardenal Robert Sarah, y el Arzobispo Arthur Roche.

Aunque la festividad hunde sus raíces materialmente en los primeros siglos de la Iglesia y teóricamente fue enunciada por Pablo VI durante el Concilio Vaticano II, su escaso recorrido de siete años como festividad litúrgica oficial hace que se sea poco conocida por el común de los fieles.

En el documento que decretaba su celebración, Sarah menciona que la comprensión de María como Madre de la Iglesia ya se daba en el "sentir eclesial" de tiempos de San Agustín y León Magno.

"El primero dice que María es madre de los miembros de Cristo, porque ha cooperado con su caridad a la regeneración de los fieles en la Iglesia; el otro, al decir que el nacimiento de la Cabeza es también el nacimiento del Cuerpo, indica que María es, al mismo tiempo, madre de Cristo, Hijo de Dios, y madre de los miembros de su cuerpo místico, es decir, la Iglesia", detalla el decreto.

La celebración se explica desde que María, junto a la cruz, "aceptó el testamento de amor de su Hijo y acogió a todos los hombres como hijos para regenerar a la vida divina", al mismo tiempo que Cristo eligió en Juan "a todos los discípulos como herederos de su amor hacia la Madre, confiándosela para que la recibieran con afecto filial".

Ya desde entonces aparecieron a lo largo de los siglos expresiones similares al título de esta fiesta, como Madre de los discípulos, de los fieles, de los creyentes, de todos los que renacen en Cristo y también "Madre de la Iglesia", como mencionaban Benedicto XIV o León XIII.

Una de las veneraciones textuales de la bienaventurada Virgen María Madre de la Iglesia fue realizada por Pablo VI el 21 de noviembre de 1964, como conclusión de la tercera sesión del Concilio Vaticano II, cuando se refirió a María como "Madre de la Iglesia, es decir, Madre de todo el pueblo de Dios, tanto de los fieles como de los pastores que la llaman Madre amorosa", y estableció que "de ahora en adelante la Madre de Dios sea honrada por todo el pueblo cristiano con este gratísimo título".

Los pasos hacia la declaración formal de esta festividad se aceleraron cuando la Sede Apostólica propuso una misa votiva en honor de la bienaventurada María, Madre de la Iglesia, en el Año Santo de la Redención (1975), que fue incluida posteriormente en el Misal Romano.

Pocos años después concedió también la facultad de añadir la invocación de este título en las Letanías Lauretanas (1980), publicó otros formularios en el compendio de las misas de la bienaventurada Virgen María (1986) y concedió añadir esta celebración en el calendario particular de algunas naciones, diócesis y familias religiosas que lo pedían.

El último paso al respecto lo dio Francisco al considerar que la promoción de esta devoción podía "incrementar el sentido materno de la Iglesia en los Pastores, en los religiosos y en los fieles, así como la genuina piedad mariana". De este modo, estableció que la memoria de la bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, fuese inscrita en el Calendario Romano el lunes después de Pentecostés y celebrada cada año.

Una celebración que pretende ayudar a recordar que "el crecimiento de la vida cristiana debe fundamentarse en el misterio de la Cruz, en la ofrenda de Cristo en el banquete eucarístico, y en la Virgen oferente, Madre del Redentor y de los redimidos".

Para ello, se estableció que dicha celebración apareciese en todos los Calendarios y Libros litúrgicos para la celebración de la Misa y de la Liturgia de las Horas.

Días después de la publicación del decreto, la misma Congregación emitió una notificación donde mencionaba algunas directrices para la celebración de dicha memoria. Entre ellas, se hablaba de:

1º Las Misas del lunes y el martes de Pentecostés o las Misas votivas del Espíritu Santo

La primera, concierne la rúbrica que se lee en el Misal Romano después de los formularios de la Misa de Pentecostés, referida a las misas del lunes y martes después de Pentecostés, en que numerosos fieles asisten a misa y señala que “puede utilizarse la misa del domingo de Pentecostés o decirse la misa votiva del Espíritu Santo” (Misal Romano). La notificación de la Congregación para el Culto Divino señala que “sigue siendo válida, porque no deroga la precedencia de los días litúrgicos que, por su celebración , son regulados únicamente por la Tabla de los días litúrgicos” (cf. Normas universales sobre el año litúrgico y sobre el calendario, n. 59).

“Del mismo modo, la precedencia está ordenada por la normativa para las Misas votivas” las que “de suyo, están prohibidas los días en que coincide una memoria obligatoria, o una feria de Adviento hasta el día 16 de diciembre, o una feria del tiempo de Navidad desde el 2 de enero, o del tiempo pascual después de la octava de Pascua”. A este respecto la Congregación afirma que “si la utilidad pastoral lo pide, en la celebración con el pueblo puede utilizarse una misa votiva que responda a esa utilidad, a juicio del rector de la iglesia o del mismo sacerdote celebrante” (Misal Romano; cf. Ordenación general del Misal Romano, n. 376).

2º Con igual importancia, preferir la memoria de la Beata Virgen María

Sin embargo, agregaba la nota,  "en igualdad de condiciones, se prefiere la memoria obligatoria de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, cuyos textos van anexos al Decreto, con las lecturas indicadas, consideradas propias, porque iluminan el misterio de la Maternidad espiritual”.

La notificación de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos señala en este sentido que “en una futura edición del Ordo Lectionum Missae n. 572 bis, la rúbrica indicará expresamente que las lecturas son propias y, por tanto, aunque se trate de una memoria, deben tomarse en lugar de las lecturas del día” (cf. Leccionario, Prenotandos, n. 83).

3º Prevalencia de la memoria de la Beata Virgen María

Finalmente, en el caso de que esta memoria coincida con otra memoria, la indicación de la Congregación es que “se siguen los principios de las normas generales para el Año litúrgico y el Calendario” (cf. Tabla de los días litúrgicos, n. 60). Y recordando “la vinculación de la memoria de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia con Pentecostés, al igual que la memoria del Inmaculado Corazón de la Bienaventurada Virgen María con la celebración del Sagrado Corazón de Jesús”, la Congregación para el Culto Divino indica que “en caso de coincidencia con otra memoria de un Santo o de un Beato, según la tradición litúrgica de la preeminencia entre personas, prevalece la memoria de la Bienaventurada Virgen María”.

1 de mayo de 2025

Nuestra Señora del Buen Puerto

 

Del sitio Muéstrame tu Rostro:

La Virgen de Nuestra Señora del Buen Puerto, también conocida como Nuestra Señora de Buen Puerto, es una figura venerada en la iglesia de Paimpol, en Francia, por su papel milagroso en la protección de los marineros y navegantes. Su devoción se remonta al año 1838, cuando la tripulación de un barco, compuesta por cuarenta y ocho personas, se encontraba en una travesía peligrosa desde Terranova hacia Paimpol.

Durante la travesía, la tripulación se enfrentó a una tempestad aterradora que amenazaba con hundir su embarcación. Con las velas destrozadas y el barco comenzando a llenarse de agua, los marineros, desesperados, recurrieron a la Virgen María bajo el título de Estrella del Mar, suplicando por un buen puerto seguro. Prometieron que, si eran salvados, visitarían la iglesia de Paimpol, donde se encuentra una imagen venerada de Nuestra Señora. Milagrosamente, la tormenta comenzó a disminuir, permitiendo que la tripulación reparara sus velas y llegara a salvo a las costas de Bretaña.

Al llegar a tierra firme, los marineros cumplieron su promesa y se dirigieron a la iglesia de Nuestra Señora del Buen Puerto en Paimpol, donde fueron recibidos por una multitud agradecida. Padres dieron gracias por el regreso de sus hijos, esposas por el retorno de sus esposos. Arrodillados ante el altar de la Virgen, la comunidad entonó la Letanía de la Santísima Virgen en agradecimiento por su protección y salvación.

La imagen de Nuestra Señora del Buen Puerto, con su cabeza inclinada y brazos extendidos, parece invitar a todos a acudir a ella en busca de consuelo y protección. Los marineros, con profundo fervor, entonaron el himno "Ave Maris Stella", uniendo sus voces con las de la comunidad en gratitud por la intercesión de la Virgen en su momento de necesidad.

Desde entonces, Nuestra Señora del Buen Puerto ha sido invocada por marineros y navegantes como su protectora y guía en los peligros del mar, recibiendo la gratitud y devoción de aquellos cuyas vidas han sido salvadas por su intercesión milagrosa. Su imagen en la iglesia de Paimpol continúa siendo un lugar de peregrinación y oración para quienes buscan su amparo en sus travesías marítimas.

Salve, del mar Estrella,
Salve, Madre sagrada
De Dios y siempre Virgen,
Puerta del cielo Santa.


Tomando de Gabriel
El Ave, Virgen alma,
Mudando el nombre de Eva,
Paces divinas trata.


La vista restituye,
Las cadenas desata,
Todos los males quita,
Todos los bienes causa.


Muéstrate Madre, y llegue
Por Ti nuestra esperanza
A quien, por darnos vida,
Nació de tus entrañas.


Entre todas piadosa,
Virgen, en nuestras almas,
Libres de culpa, infunde
Virtud humilde y casta.


Vida nos presta pura,
Camino firme allana;
Que quien a Jesús llega,
Eterno gozo alcanza.


Al Padre, al Hijo, al Santo
Espíritu
alabanzas;
Una a los tres le demos,
Y siempre eternas gracias.

 

2 de febrero de 2025

En el siglo XVII se hablaba de Nuestra Señora Desatanudos

Del sitio Zenit:

Durante su visita privada a los niños del Instituto "Beato László
Batthyány-Strattmann
", el Papa Francisco regaló una estatua de María
que deshace nudos
, realizada en papel maché. Esta es la historia de una devoción de lo que podría pensarse.

La tradición de la estatua sagrada de papel maché en Salento se remonta al siglo XVII, cuando los artistas del sur de Apulia encontraron en el arte del modelado en papel una forma rápida y fácil de producir una vasta  colección de estatuas sagradas, capaces de adaptarse a cualquier situación, capaz de interpretar los más profundos sentimientos religiosos de este pueblo.

El primer fabricante de papel maché de la historia de Lecce fue un tal
Mesciu Pietru de li Cristi, apodado así por su gran producción de  crucifijos. Una serie de artesanos de Barroco de Lecce aprendieron de él este arte, transmitiendo las técnicas y aseguraron la distribución de estas obras.

Esta pequeña escultura, creada por el maestro artesano Marco Epicochi en su taller del centro histórico de Lecce, representa a María desatando nudos, una devoción mariana muy querida por el Papa Francisco, a quien conoció en 1986 cuando, siendo estudiante de teología en Alemania, visitó la iglesia de San Pedro en Augsburgo, para la que el artista alemán Johann Georg Melchior Schmidtner había pintado un cuadro de la Virgen Maria Knotenlöserin, o "Desatadora de nudos", hacia 1700.

La Virgen, con la paloma del Espíritu Santo sobre su cabeza y rodeada de ángeles, es un símbolo del amor de Dios, y se la representa como la Inmaculada Concepción que desata los nudos de la cinta nupcial -utilizada en la época por los alemanes para celebrar el enlace matrimonial-, mientras que justo encima, Tobías camino de su novia, guiado por el arcángel Rafael, le acompaña su perro. En aquel momento, el P. Jorge Mario Bergoglio, S.J., imprimió inmediatamente miles de postales de esta imagen, que envió a Buenos Aires, Argentina y a todo el sur de América Latina.

Esta obra es un exvoto del sacerdote Hyeronimus Langenmental, que la encargó al pintor Schmidtern para conmemorar la gracia recibida por sus abuelos Wolfgang y Sophie. Como la pareja pasaba por un mal momento, cada vez que discutían, Sophie hacía un nudo en la cinta nupcial, de modo que una vez llena de nudos y la separación era casi inminente, el marido desesperado se la entregó al jesuita Jakob Rem, quien se lo ofreció a la Virgen para que restaurara la armonía deshaciendo todos los nudos.

La devoción a María, que deshace los nudos, se basa de hecho en la antigua invocación de Maria Auxilium Christianorum, ya presente en las Letanías de Loreto desde el pontificado de San Pío V, y que
reconoce el papel único de la Virgen María en la vida del hombre como "mediadora de toda gracia", hasta el punto de que el propio Concilio Vaticano II la calificó de "Abogada", "Salvadora" y "Mediadora". 

Ya antes, encontramos una referencia a esta devoción mariana en los escritos de San Ireneo de Lyon: "El nudo de la desobediencia de Eva encontró su solución en la obediencia de María. Lo que la virgen Eva
había atado con su incredulidad, la virgen María lo desató con su fe
". Se trata de un concepto muy querido por el Papa Francisco, que lo evoca a menudo durante el Santo Rosario. Invocar a la Virgen María para desatar
los muchos "nudos" que la humanidad enreda a diario, representa y expresa una manera de sentirse unidos bajo su protección maternal.

  María que desata nudos
Historia de una tradición milenaria 
ZENIT - Español


20 de septiembre de 2024

Nuestra Señora del Pie de Plata

 Del sitio Puntadas Marianas:

En el departamento de Meuse-et-Moselle, en Lorraine, Francia, que formaba parte del antiguo ducado de Bar antes de la Revolución, se erige el pequeño pueblo de Toul, que es único en su tipo. Es uno de los pocos pueblos fortificados que quedan en Francia, y se le contó entre las ciudades más antiguas de Europa mucho antes de que se supiera de la existencia de América.

Cerrada al mundo por una doble barrera de muralla y foso, la misma existencia del antiguo lugar está casi olvidada; y a pesar de ello fue un famoso lugar en su tiempo. Se dice que varios cientos de santos canonizados esperan la resurrección bajo el pavimento de piedra de su catedral, y el gran Hildebrand, quien después gobernó la Iglesia como Gregorio VII, fue una vez Obispo de Toul.

Durante la guerra Franco-Prusiana el ejército invasor estuvo detenido seis semanas fuera de sus murallas, por los bravos hombres que lucharon y defendieron sus hogares, hasta que no quedó comida en la ciudad, y la hambruna los obligó a someterse. 

Los prusianos estaban tan enojados con la determinada resistencia que obligaron a sus enemigos a pagar un alto tributo. Esto no se llevó a cabo hasta el final de un año, y durante todo ese tiempo la gran campana de la catedral fue tañida durante la Bendición como por un funeral, y el versículo 14, "Libera, oh Señor, Libera a Tu pueblo, y no estés enojado con nosotros por siempre", fue cantado en lugar de la letanía de la Santísima Virgen, que era lo que se acostumbraba cantar antes del O Salutaris. 

Ciertamente los locales habían olvidado sus deberes hacia Dios, y se había perdido la bendición que una vez descansara sobre el pueblo. Muchos, muchos años habían pasado desde que Dios Todopoderoso llamó a cualquiera de sus habitantes a servirle como sacerdote o religioso, y los más piadosos entre ellos creyeron firmemente que esto era un castigo por los pecados de la gente, que además trabajaba el domingo como cualquier otro día y no solían acudir a Misa.

En una de las muchas capillas laterales de la catedral había un altar que fue objeto de gran devoción en Toul. Es llamado el altar de Nuestra Señora del Pie de Plata. La estatua de la Santísima Madre que se venera en ese altar no es lo que se podría considerar hermosa en una primera instancia, si bien antes de la revolución la catedral de Toul era muy rica. 

Sucedió entonces en el año 1284 que ciertos hombres malvados decidieron entrar en la catedral en la noche y llevarse tanto oro y piedras preciosas como pudieran, comenzando con los pertenecientes al altar de Nuestra Señora en una de las capillas laterales cercanas a la puerta. Persuadieron al hombre que cuidaba las llaves de la catedral para que los ayudara, y fácilmente se las ingeniaron para entrar a hurtadillas, temiendo ser escuchados porque en aquellos días muchos sacristanes y otros dormían o vigilaban en los claustros que rodeaban a la gran iglesia.

Pero los ladrones habían escogido su momento para después del festival de la Asunción, porque sabían que todos estarían cansados e irían a descansar sin guardar los preciosos ornamentos que adornaban el altar. Los rufianes se reunieron silenciosamente en la capilla, y el más importante de ellos estiró su mano para alcanzar un costoso jarrón, cuando sus camaradas le oyeron gritar de terror, sus ojos y boca bien abiertos, señalando con la mano estirada la figura de Nuestra Señora. Y entonces vieron que Ella había sacado su pie fuera de la túnica en un acto de descender hacia el sacrílego despojador de su santuario.

Aterrorizados, estaban por huir de la catedral cuando los negligentes cuidadores se levantaron por el ruido y llegaron corriendo. Los ladrones contaron la historia y mostraron el pie extendido de la Santísima Virgen, esculpida en piedra, y así todos vieron cómo Ella había defendido su propiedad del sacrilegio y a la catedral de la desecración. 

En agradecimiento por este favor los ciudadanos de Toul cubrieron el pie extendido de la estatua con una capa de plata, y se le conoció desde entonces como Nuestra Señora del Pie de Plata. Fue durante mucho tiempo objeto de gran devoción, y la gente piadosa con frecuencia realizaba peregrinaciones hasta el santuario cuando deseaban obtener algún favor especial de Nuestra Señora en sus necesidades 

La fiesta de la Virgen del pie de la Plata no aparece en la edición del Misal de Toul en 1750. Pero se registró en 1914. En la reforma del calendario diocesano de 1955, el siguiente tema se incluyó: "Se permite que la misa votiva, todos los días se les permite misas votivas, y también el día de la fiesta."

En 1284, a una mujer que llegó a la catedral a rezar a la Virgen por su marido y su hija que había perdido, se le advirtió, en una forma que parecía sobrenatural, del riesgo que corría la ciudad de ser tomada por sus enemigos.

En reconocimiento de esta revelación, el pie de la estatua de la Virgen estaba adornado con un zapato de plata, de ahí el nombre que se le dió. La estatua antigua, venerada, fue destruida durante la Revolución. Ha sido sustituida por el texto siguiente, a la que los habitantes de Toul continúan orando con confianza.

Todopoderoso santifica su templo, 
Dios es su santuario que nada desconcierte.

26 de marzo de 2024

Nuestra Señora de los Ángeles de Getafe

Del sitio Diócesis de Getafe:

Según la tradición la devoción a “Nuestra Señora de los Angeles” está unida a su santuario en el Cerro de los Angeles, junto al camino que de Madrid se dirige al Sur de la península. Muchos viajeros se han detenido en esta tierra al Sur en la Provincia de Madrid, habitándola; han reencontrado en la Virgen María su raíces y la acogida de su oración creyente.

A partir del siglo XVII consta documentación escrita sobre esta devoción. Según la tradición precedente, unos pastores hallaron la imagen de la Virgen en lo alto del Cerro en una noche de tormenta. La imagen gracias a la notable devoción del pueblo cristiano ha sido viajera desde tiempos remotos a Pinto, a Getafe, en los momentos de sequía, de plagas y de epidemias; sin embargo el relato nos dice que siempre ha regresado al Cerro.

La iglesia de Getafe, diócesis constituída en 1991, en un tierra donde la Virgen María es venerada significativamente por doquier, dirige su plegaria de unidad en el Espíritu a esta advocación de María que la ve Reina de los ángeles y madre nuestra.

La devoción de las gentes de Getafe y de la comarca a la imagen de Ntra. Sra. de los Angeles se pierde en la memoria de las generaciones. La leyenda o relato originante nos cuenta que unos pastores hallaron la imagen de la Virgen en lo alto del Cerro, en una noche de tormenta. También nos dice, que la llevaron a Pinto y la imagen desapareció durante la noche, regresando al Cerro. La trasladaron a Getafe y volvió a ocurrir la mismo. Ante estos sucesos extraordinarios el pueblo construyó una ermita a la que llamaron, como a la imagen, Nuestra Señora de los Angeles.

Hasta el siglo XVII no existe documento escrito sobre la devoción a la imagen de Ntra. Sra. de los Angeles. Las relaciones de los pueblos de España de 1576 (Felipe II) no menciona ermitas o santuarios en la zona. Las hipótesis de algunos historiadores a partir del silencio de las crónicas se atreven a pensar que fuera traída por los frailes del Paular ya que eran devotos de esta advocación.

Otro dato significativo es que el párroco de la Magdalena D. Eugenio Ximénez mando esculpir la imagen. Según consta en el archivo, fue entregada por el escultor el día de la Inmaculada Concepción del 610, siendo colocada con honores en la casa del Paular hasta el año 1.616, mes de abril cuando se celebraron las primeras fiestas en su honor.

La devoción es indicada por las crónicas de personaje ilustre que desvían su camino para poder contemplar la imagen, con fama de milagrosa.

Don Diego Santos Reolid, párroco de Santa María Magdalena, solicitó a la Santa Sede una concesión o privilegio especial para dar categoría al culto en honor de Nuestra Señora. Fue D. Francisco Pérez y Cuesta, a la sazón comisario de la Santa Cruzada, quien recibió, en su sede de Teruel, un Breve Pontificio del Papa Benedictino XIV en el que concedía a los getafenses y su comarca una serie de beneficios. En el documento se expone el beneficio otorgado: “Que habiendo confesado y comulgado visitasen devotamente l-Sic-de Getafe, Diócesis de Toledo, en un día del año en que señalara el ordinario de sus primeras vísperas, hasta dicho día al ocaso del sol y allí rogaren a Dios Nuestro Señor por la paz y la concordia entre los príncipes cristianos extirpadores de los herejes y demás necesidades de su indulgencia … ” La duración del privilegio, según lectura del Breve Pontificio, no podía pasar de siete años. En el mismo se hace referencia a determinadas condiciones: prohibición de todo signo externo, publicación del mismo en imprenta, sólo se notificará desde el púlpito de las iglesias o a través de Cédulas de mano.

La imagen se hace peregrina ante la adversidad. En el año 1.612, ante la sequía en los campos, el primer domingo del año, Jubileo del Rosario, la imagen de la Virgen sale en procesión de Rogativas desde la parroquia de Santa María Magdalena, junto con la imagen de la Virgen de Butarque, patrona de Leganés.

En mayo de 1.726 la imagen salió del Cerro hasta la Parroquia con motivo de una terrible plaga de langosta y de una prolongada sequía. Permaneció en la parroquia de Santa María Magdalena desde el día 3 de mayo hasta el 25 de agosto.

A finales de 1.750 debido, también, a la escasez de agua, se trajo a la Virgen hasta la Parroquia. Se nos narra, que fue tal la cantidad de agua, que cayó durante la misma procesión y durante la novena que, los getafenses organizaron una gran fiesta como agradecimiento.

Este amor a la Virgen María, se traduce en un influjo de vida espiritual y religiosa para toda esta comarca, y también para Madrid, por esa razón, en el año 1.774 el Arzobispo de Toledo, Cardenal Lorenzana otorgó la especialísima concesión de que: “Durante los cultos que se celebran en la iglesia parroquias de Santa María Magdalena, durante los tres días de la Pascua de Pentecostés que la imagen de Nuestra Señora. está presente, se puede exponer y hacer presente la Divina Majestad Sacramentada”.

Asímismo, D. Gregorio Esquileta, párroco de la Magdalena, en unas declaraciones al Arzobispo de Toledo, fechada en julio de 1.786 dice: “Que la población está compuesta por 830 familias, que suponen unos 3.400 personas”. Y con relación a la Virgen de los Angeles afirma: “Sobre un cerro más allá del Camino Real nuevo y algo más de media legua está el Santuario de Nuestra Señora de los Angeles, venerado en el contorno, visitado con mucha frecuencia y número de Madrid”.

Se tienen noticias de correcciones hechas por los arzobispos de Toledo; una fechada en 1793 a través del oidor del Arzobispo de Toledo, en la que indica a los mayordomos, que se abstuvieran de colocar la imagen debajo de una especie de tienda de campaña, por estar reflido con la seriedad del culto litúrgico. Y les indica unas bases, a tener en cuenta, para colocarla en un dosel… otras por exceso de las fiestas programadas en su honor, que, según referencia de la corrección, rayan en paganas.

D. Miguel Rosillo Montoya, presbítero y teniente vicario de Santa María Magdalena, en el prólogo de la novena a la Virgen, que él escribe en el año 1.807, dice así: “El pueblo de Getafe tiene el privilegio hermoso y amable de Nuestra Señora de los Angeles que se venera en la ermita del Cerro de los Angeles – ya cae en desuso el nombre de Almodovar (como se le llamaba antes)- y en quién siempre se haya el amparo, pues no ha habido vez alguna que se haya recurrido en su conflicto que no haya quedado socorrido…” Y agrega: “Desde el año 1.680 que es tiempo que nos acordamos (sic), siempre que se ha traído en rogativas por falta de agua ha habido siempre su favor. Díganlo los lugares vecinos, que son fieles testigos de sus finezas” y continua “Que escribe esta novena para los fieles de este pueblo como los innumerables devotos de Madrid y lugares del contonio que franquean la visita de esta soberana imagen en su Ermita.”

A principios de siglo y en modo especial, a raíz de la guerra civil del 1936-39 el cerro de los Angeles fue un centro de peregrinación, unido a la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Así lo manifiesta la magna peregrinación a nivel nacional al Cerro de los Angeles ante los continuas ataques a la Religión por la República. La nota significativa es que los peregrinos portaban la medalla de la Virgen de los Angeles con un lazo azul. La peregrinación tuvo lugar el 25 de diciembre de 1.935 y fue presidida por el Excmo. Sr. D. José María Salvador, obispo; dio comienzo el acto con el rezo del rosario y la letanía, finalizando con la procesión de la imagen de la Virgen y la bendición del Santísimo. Se congregaron más de 30.000 personas.

5 de febrero de 2024

Nuestra Señora Lirio de la Trinidad

Del sitio Aleteia:

Entre los muchos títulos de la Santísima Virgen María, uno que Santa Gertrudis vio en una visión fue el de "Lirio de la Trinidad".

La Santísima Virgen María recibe muchos nombres diferentes en la Iglesia católica, y muchos de ellos figuran en las Letanías de Loreto, o lauretanas, que rezamos al concluir los misterios del Santo Rosario.

Un título en particular le fue explicado a Santa Gertrudis la Grande, que lo vio revelado en una visión.

Según el libro del siglo XIX El espíritu de Santa Gertrudis, María se le apareció a la santa en forma de lirio. "Al día siguiente, mientras Gertrudis rezaba, la Madre de Dios se le apareció en presencia de la siempre adorable Trinidad bajo la forma de un lirio blanco con tres hojas, una erguida y las otras dos inclinadas".

Entonces comprendió mejor este título y llegó a conocer su simbolismo.

"Por esto entendió que no era sin razón que la Santísima Madre de Dios fuera llamada el lirio blanco de la Trinidad, ya que contenía en sí misma con más plenitud y perfección que cualquier otra criatura, las virtudes de la Santísima Trinidad, que nunca había mancillado por la más mínima mancha de pecado.

La hoja erguida del lirio representaba la omnipotencia de Dios Padre y las dos hojas que se inclinaban hacia abajo, la sabiduría y el amor del Hijo y del Espíritu Santo, a los que la Santísima Virgen se aproxima tanto".

Santa Gertrudis invocaba frecuentemente a la Virgen María bajo este título con la siguiente oración:

¡Salve, Lirio blanco de la siempre pacífica y gloriosa Trinidad! Salve, rosa refulgente, delicia celestial, de la que nació el Rey del cielo y con cuya leche se alimentó. Alimenta nuestras almas con las efusiones de tus divinas influencias.

La Virgen María dijo a Santa Gertrudis: "Me apareceré en la hora de la muerte a los que así me saluden con tal gloria, que anticiparán las mismas alegrías del cielo."

18 de junio de 2023

Frases de San Luis María Grignion de Monfort sobre la devoción a Nuestra Señora

 

Del sitio Gaudium Press;

San Luis María Grignion de Montfort fue un gran devoto de Nuestra Señora. Escribió el libro "Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen".

El día 28 de abril, la Iglesia católica celebra la memoria de San Luis María Grignion de Montfort. Su gran devoción mariana le llevó a añadir el nombre de María al suyo propio cuando se confirmó.

Fue el autor del "Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen", una obra que aún hoy influye en innumerables católicos de todo el mundo, siendo citada por el difunto Papa San Juan Pablo II, que adoptó el lema mariano "Totus Tuus, Mariae", que significa "Soy todo tuyo, oh María".

Hemos seleccionado algunas frases de San Luis María Grignion de Montfort sobre Nuestra Señora que reflejan su gran devoción mariana. Esperamos que su lectura devota aumente el amor de nuestros lectores por la Santísima Virgen.

Sobre la devoción a Nuestra Señora

  1. "Cuanto más se consagra un alma a María, tanto más se consagra a Jesucristo."
  2. "Por la devoción a María, Jesús mismo engrandece el corazón con una santa confianza en Dios, haciendo que se le vea como Padre e inspirando un amor tierno y filial."
  3. "(La Santísima Virgen) es tan caritativa que nadie que implore su intercesión, aunque sea pecador, es repelido; pues, como dicen los Santos, nunca se ha oído, desde que el mundo es mundo, que alguien que haya apelado a la Santísima Virgen, con confianza y perseverancia, haya sido abandonado o repelido."
  4. "Reconocerán que ella [la Virgen María] es el medio más seguro, más fácil, más rápido y más perfecto para llegar a Jesucristo, y se entregarán a ella en cuerpo y alma, sin restricciones, para que de este modo puedan pertenecer también a Jesucristo."
  5. "Ser tu devota, oh Santísima Virgen, es un arma de Salvación que Dios da a los que quiere salvar." Madre de misericordia", "Madre de esperanza", "Consoladora de los emigrantes" son las tres nuevas invocaciones añadidas por el Papa a las letanías lauretanas."
  6. "El espíritu de esta devoción (a la Virgen María) es hacer al alma interiormente dependiente y esclava de la Santísima Virgen y de Jesús por medio de ella".
  7. "Siendo María la criatura más conforme a Jesucristo, se sigue que entre todas las devociones, la que más consagra y conforma un alma a nuestro Señor es la devoción a María, su santa Madre".
  8. "Cuanto más obtengas la benevolencia de esta venerable Princesa y fiel Virgen (Nuestra Señora), tanto más se inspirará tu conducta de vida en la fe pura."
  9. "Quien encuentra a María, encontrará la Vida [Jesucristo]".
  10. "Dios, viéndonos indignos de recibir sus gracias directamente de sus manos divinas, se las da a María para que obtengamos por medio de ella lo que quiere darnos".

La Asunción de Nuestra Señora

  1. "Lo que conviene a Dios por la Naturaleza, conviene a María por la Gracia".
  2. "María sola halló gracia ante Dios (Lc 1,30), sin ayuda de ninguna otra criatura".
  3. "María es un lugar santo, el Santo de los Santos, en el que se forman y se moldean los santos".
  4. "Si examinamos atentamente el resto de la vida de Jesús, veremos que fue por María por quien quiso comenzar sus milagros".
  5. "Es a través de María que busco y que encontraré a Jesús, que aplastaré la cabeza de la serpiente y venceré a todos mis enemigos y a mí mismo, para mayor gloria de Dios".

29 de mayo de 2023

Nuestra Señora, Madre de la Iglesia

 

Del sitio Cari Filii:

En Llena de Gracia (fullofgracefilm.com),  una película hermosa y contemplativa de 2015, vemos a los apóstoles llegando de distintas partes del mundo para estar con la Virgen María en sus últimos días terrenales. Todos la saludan llamándola "Madre", como lo hizo su Maestro, el mismo Jesús. Quizá esta película sea la que mejor ha recogido a María como Madre de la Iglesia, a partir de su maternidad adoptiva de los apóstoles.

Desde 2018, por indicación del Papa Francisco, el lunes después de Pentecostés se celebra la fiesta de "María, Madre de la Iglesia". Aunque esta advocación y su simbología vienen de tiempos muy antiguos, y en varios países y regiones ya se celebraba litúrgicamente con grandes honores, el Papa Francisco ha querido que sea una fiesta de la Iglesia universal. San Pedro vuelve de un viaje y saluda a María como madre que lo recibe en el film Llena de Gracia.

El cardenal Sarah, que era Prefecto de Culto Divino en 2018, lo recordaba así en el decreto que lo promulgaba: "La Sede Apostólica, especialmente después de haber propuesto una misa votiva en honor de la bienaventurada María, Madre de la Iglesia, con ocasión del Año Santo de la Redención (1975), incluida posteriormente en el Misal Romano, concedió también la facultad de añadir la invocación de este título en las Letanías Lauretanas (1980) y publicó otros formularios en el compendio de las misas de la bienaventurada Virgen María (1986); y concedió añadir esta celebración en el calendario particular de algunas naciones, diócesis y familias religiosas que lo pedían". 

La motivación del Papa argentino la detallaba también Sarah: "El Sumo Pontífice Francisco, considerando atentamente que la promoción de esta devoción puede incrementar el sentido materno de la Iglesia en los Pastores, en los religiosos y en los fieles, así como la genuina piedad mariana, ha establecido que la memoria de la bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, sea inscrita en el Calendario Romano el lunes después de Pentecostés y sea celebrada cada año. Esta celebración nos ayudará a recordar que el crecimiento de la vida cristiana, debe fundamentarse en el misterio de la Cruz, en la ofrenda de Cristo en el banquete eucarístico, y en la Virgen oferente, Madre del Redentor y de los redimidos".

Con el nuevo decreto de Culto Divino, desde 2018 se establece que esa memoria "deberá aparecer en todos los Calendarios y Libros litúrgicos para la celebración de la Misa y de la Liturgia de las Horas", y detalla que "donde la celebración de la bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, ya se celebra en un día diverso con un grado litúrgico más elevado, según el derecho particular aprobado, puede seguir celebrándose en el futuro del mismo modo". Pontificio Colegio Maria Mater Ecclesiae en Roma.

A los pies de Jesús sólo había un apóstol, Juan, junto con María. Y Él encarga al apóstol que reciba a María «como algo suyo» o "como de su casa", es decir, como su Madre. "Madre, ahí tienes a tu hijo; hijo, ahí tienes a tu madre", les dice. Juan, símbolo de la Iglesia, acoge a María como Madre (Juan 19,25). 

María, recuerda Sarah, "aceptó el testamento de amor de su Hijo y acogió a todos los hombres, personificados en el discípulo amado, como hijos para regenerar a la vida divina, convirtiéndose en amorosa nodriza de la Iglesia que Cristo ha engendrado en la cruz, entregando el Espíritu. A su vez, en el discípulo amado, Cristo elige a todos los discípulos como herederos de su amor hacia la Madre, confiándosela para que la recibieran con afecto filial". 

Sarah recordó enseñanzas de antiguos padres de la Iglesia. 

San Agustín (354 – hacia 430) decía que María es "madre de los miembros de Cristo, porque ha cooperado con su caridad a la regeneración de los fieles en la Iglesia". 

El Papa San León Magno (s.V) dijo que "el nacimiento de la Cabeza es también el nacimiento del Cuerpo", es decir, que si María es la que da a luz a Cristo, cabeza de la Iglesia, también da a luz a los miembros de su cuerpo místico, es decir, la Iglesia, los cristianos. 

El título de Madre de la Iglesia lo usaron ya en su magisterio Benedicto XIV (en el siglo XVIII) y León XIII (pontífice de 1878 a 1903, gran impulsor de la Doctrina Social de la Iglesia). 

Así, San Pablo VI se inspiró en todos estos precedentes para declarar en 1964, en la tercera sesión del Concilio Vaticano II, a la bienaventurada Virgen María como "Madre de la Iglesia, es decir, Madre de todo el pueblo de Dios, tanto de los fieles como de los pastores que la llaman Madre amorosa", y estableció que "de ahora en adelante la Madre de Dios sea honrada por todo el pueblo cristiano con este gratísimo título". María como Madre de la Iglesia ligada a Pentecostés, los apóstoles y sus dones.

Después, San Juan Pablo II retoma ese título de Madre de la Iglesia en su su Carta Encíclica Redemptoris Mater de 1987 citando al Concilio Vaticano II. 

Así, retoma un texto de 1968 conocido como el "Credo del pueblo de Dios": "Creemos que la Santísima Madre de Dios, nueva Eva, Madre de la Iglesia continúa en el cielo su misión maternal para con los miembros de Cristo, cooperando al nacimiento y al desarrollo de la vida divina en las almas de los redimidos".

Y citando a Pablo VI añadió: "El conocimiento de la verdadera doctrina católica sobre María será siempre la clave para la exacta comprensión del misterio de Cristo y de la Iglesia». «María está presente en la Iglesia como Madre de Cristo y, a la vez, como aquella Madre que Cristo, en el misterio de la redención, ha dado al hombre en la persona del apóstol Juan. Por consiguiente, María acoge, con su nueva maternidad en el Espíritu, a todos y a cada uno en la Iglesia, acoge también a todos y a cada uno por medio de la Iglesia. En este sentido María, Madre de la Iglesia, es también su modelo», insiste Juan Pablo II.

24 de mayo de 2023

En el día de Nuestra Señora Auxiliadora, la Iglesia celebra su ‘omnipotencia’ de intercesión


Del sitio Gaudium Press:

Hoy la Iglesia celebra a María Auxilio de los Cristianos, invocación introducida por San Pío V en la letanía Lauretana, conmemorando la victoria alcanzada contra los mahometanos en la batalla de Lepanto, el 7 de octubre de 1571, victoria de la que este Papa dominico tuvo conocimiento por una visión en el momento en que se estaba produciendo.

Pío VII instituyó su fiesta, el 26 de septiembre de 1814, como acción de gracias por su regreso a Roma, después de haber estado preso por el corso Napoleón.

La Virgen es poderosísima, y puede ayudarnos con todo, es una auxiliadora que tiene la omnipotencia de la intercesión. Además es muy misericordiosa, particularmente con los cristianos, que son sus hijos espirituales. Ella es verdaderamente Madre. Esas consideraciones, nos deben mover a confiar en el auxilio de Ella, y a pedir ese auxilio.

Si invocamos a María Auxiliadora, Ella nos socorrerá.

Pero no solo debemos invocar su auxilio durante las situaciones difíciles, sino constantemente.

Para ir progresando en el camino hacia Dios, debemos invocarla frecuentemente. En las cosas grandes, y en las pequeñas, pidiendo la asistencia de la Virgen de forma anticipada, pidiendo la fecundidad de todas nuestras acciones en la medida en que para eso se necesite la asistencia de la gracia, pues Ella es la Reina de la Gracia.

Regar el día de jaculatorias a la Virgen es una práctica que atiende la intención anterior: con una simple jaculatoria dirigida a la Madre de Dios, Ella vuelve sus ojos hacia nosotros.

A la Virgen gusta que se le pida mucha cosa, como Madre poderosa y amorosa que es. A diferencia de los potentados de la tierra, que no gustan que se les pida mucho, Ella se agrada con que sus hijos confíen en Ella y le hagan muchos pedidos.

Es claro, los pedidos primeros deben dirigirse a su mayor gloria, que es la misma de su Divino Hijo; luego a nuestra santificación, y también todas las demás cosas, pero siempre condicionadas a estas dos primeras. Pero no hay que temer en pedirle cualquier cosa honesta a la Virgen, que si Ella no atiende un pedido específico, otorgará algo mejor. No hay oración que se dirija a María Auxiliadora que quede sin fruto.

Un pedido ‘completo’ que podemos hacer ya a María Auxiliadora es que ella haga del alma de cada unos de nosotros aquello que Ella quiere. Que Ella nos haga conocer como es eso y con su gracia nos permita caminar en esa dirección.

20 de mayo de 2023

Nuestra Señora asiste a un devoto suyo

Ejemplo 11 de Las Glorias de María:

 En Reischersperg vivía Arnoldo, canónigo regular muy devoto de la
santísima Virgen. Estando para morir recibió los santos sacramentos y rogó a los religiosos que no le abandonasen en aquel trance. 

Apenas había dicho esto, a la vista de todos comenzó a temblar, se turbó su mirada y se cubrió de frío sudor,comenzando a decir con voz entrecortada: “¿No veis esos demonios que me quieren arrastrar a los infiernos?” Y después gritó: “Hermanos, invocad para mí la ayuda de María; en ella confío que me dará la victoria”. 

Al oír esto empezaron a rezar las letanías de la Virgen, al decir: Santa María, ruega por él, dijo el moribundo: “Repetid, repetid el nombre de María, que siento como si estuviera ante el tribunal de Dios”. Calló un breve tiempo y luego exclamó: “Es cierto que lo hice, pero luego también hice penitencia”. Y volviéndose a la Virgen le suplicó: “Oh María, yo me salvaré si tú me ayudas”.

Enseguida los demonios le dieron un nuevo asalto, pero él se defendía haciendo la señal de la cruz con un crucifijo e invocando a María. Así pasó toda aquella noche. Por fin, llegada la mañana, ya del todo sereno, Arnoldo exclamó: “María, mi Señora y mi refugio, me ha conseguido el perdón y la salvación”. Y mirando a la Virgen que le invitaba a seguirlo, le dijo: “Ya voy, Señora, ya voy”. Y haciendo un esfuerzo para incorporarse, no pudiendo seguirla con el cuerpo, suspirando dulcemente la siguió con el alma, como esperamos a la gloria bienaventurada.

ORACIÓN ANTE EL PELIGRO
María, esperanza mía,
mira a tus pies a un pobre pecador
tantas veces por mi culpa esclavo del mal.
Reconozco que me dejé vencer del enemigo
por no acudir a ti, refugio mío.
Si a ti hubiera siempre recurrido
y siempre te hubiera invocado,
jamás hubiera caído.
Espero, Señora y Madre,
haber salido por tu medio del mal
y que Dios me habrá perdonado.
Pero temo caer de nuevo en sus cadenas.
Sé que mis enemigos desean perderme
y me preparan nuevos asaltos y tentaciones.
Ayúdame tú, mi reina y mi refugio.
Tenme bajo tu protección;
no consientas que de nuevo
me vea esclavo del pecado.
Sé que siempre que te invoque
me ayudarás a salir victorioso.
Virgen santísima,
que siempre de ti me acuerde,
sobre todo al encontrarme en la batalla;
haz que no deje de invocarte
diciendo: “María, ayúdame; ayúdame, María”.
Y cuando llegue la hora de mi muerte,
reina mía, asísteme entonces como nunca;
haz tú misma que me acuerde de invocarte
con la boca y el corazón con más frecuencia
para que, expirando
con tu dulce nombre en los labios
y el de tu Hijo Jesús,
pueda ir a bendeciros y alabaros
para no separarme de vosotros
por toda la eternidad en el paraíso. 

Amén

San Alfonso María de Ligorio

29 de junio de 2022

Nuestra Señora de Balamand

 Del sitio Capital:

El sagrado icono muestra a la Virgen Madre de Dios con un hermoso rostro sereno que inspira paz, pues dirige su mirada hacia quien ora ante ella mientras con su mano derecha le presenta al espectador a su divino Hijo.

Líbano es tierra santa que Jesús conoció bien, pues allí estuvo en diversas ocasiones y de ahí procedían algunos de sus muchos discípulos. Aunque en las Sagradas Escrituras no aparece el nombre de Líbano, las ciudades de Tiro y Sidón, por ejemplo, forman parte del territorio libanés, localizado al sur de Israel (Cfr. Mt 15,21-28 y Mc 3,7-8).

La Fe de los libaneses es grande y suelen invocar de manera constante a la Virgen Madre de Dios en una devoción que se caracteriza por su intensidad al presentarle sus anhelos y tristezas y al confiar en ella sus esperanzas. En todo el Líbano, esta devoción encuentra su arraigo profundo en la Tradición milenaria, pues se asocia el nombre de este noble pueblo a diversas citas bíblicas de donde surgen cantos de alabanza a la Virgen Madre: “María, tú te levantas como los cedros del Líbano”, “el perfume de tus vestidos es como el perfume del Líbano”, y en las letanías lauretanas, después de la invocación “Rosa Mística”, se añaden las palabras: “Cedro del Líbano, ruega por nosotros”. Así, todos los libaneses, conscientes de estas referencias bíblicas, se sienten profundamente vinculados a María. Por esta razón es que la Virgen Santa está presente en todo el territorio libanés en sus innumerables santuarios de los que entre los más conocidos están los de Balamand, Kannubin, Harissa, Zahlé, Magdouché, Bikfaya, Ksara y Bzommar. En cada pueblo libanés, aún en el más pequeño, existe una iglesia o al menos una capilla dedicada a María; y las iglesias del patriarcado Maronita, a su vez, están todas dedicadas a la Virgen: Nuestra Señora de Yanouh, de Ilij, de Maïfouk, de Diman y de Bkerké.

El santuario mayor y más querido por los libaneses es el de Nuestra Señora del Líbano, situado en la colina de Harissa. Allí, la gran estatua de la Virgen, que se levanta junto al santuario y se dirige con las manos extendidas y abiertas hacia el mar y la capital Beirut, asegura su protección maternal, e iluminada de noche, se ve desde casi todo el Líbano.

Es tradición de siglos entre las familias libanesas rezar el Rosario, cantar el himno Ya Ummalllah (Oh Madre de Dios) y bendecirse ante algún icono de la Virgen María. Y quienes han tenido que emigrar de esta tierra santa han llevado consigo su fidelidad a María, pues en cualquier país de la emigración, la primera iglesia fundada por una comunidad libanesa está dedicada a Nuestra Señora del Líbano, como ha ocurrido en las ciudades de México, París, Marsella, Boston, Sidney, Dakar, Abidján y Londres.

De entre los varios iconos marianos del Líbano, goza de gran veneración el de Nuestra Señora de Balamand, cuyos orígenes datan del año 1318 cuando fue escrito, y cuya imagen de la Virgen María se ha constituido en la santa Patrona de la zona del Koura, donde se venera en el monasterio de Balamand emplazado a ocho kilómetros de la ciudad de Trípoli.

El sagrado icono muestra a la Virgen Madre de Dios con un hermoso rostro sereno que inspira paz, pues dirige su mirada hacia quien ora ante ella mientras con su mano derecha le presenta al espectador a su divino Hijo. La cubre un omophorion de color rojo oscuro con tres estrellas, una sobre su frente y una en cada hombro en alusión a su virginidad perpetua antes del parto, en el parto y después del parto.

El Niño Jesús viste túnica dorada, que indica su divinidad, con faja roja y con un manto del mismo color que el su Madre. Sus rasgos faciales son infantiles aunque su cabeza y su mirada son de adulto a fin de resaltar su sabiduría infusa. Glorioso y sedente sobre el brazo izquierdo de su madre, que actúa como trono, con su mano izquierda sostiene un pergamino con el texto del Evangelio: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí” (Jn 14,6). Con los dedos índice y mediano de su mano derecha indica su doble naturaleza, divina y humana; en tanto que con sus dedos pulgar, anular y meñique indica la trinidad santa del único Dios.

En la parte superior del icono, sobre las figuras de Jesús y de María, resaltadas ambas con sendos nimbos, los arcángeles Miguel y Gabriel, también adornados con nimbos, sostienen en sus manos las Sagradas Escrituras con los textos que proféticamente anuncian al Mesías.

Una antigua letanía reza así: “Oh María, Reina de los montes y de los mares: Patrona del Líbano, dirige una mirada materna a todos tus hijos, extiende hacia nosotros tus manos puras y bendícenos”.

3 de junio de 2022

Nuestra Señora Mater Ter Admirabilis de Ingolstadt

Del sitio Mundo Schoenstatt:

En el año 1914-15 la Congregación Mariana fundada por el P. Kentenich y los primeros congregantes en Abril de 1914, buscaba una imagen adecuada de la Virgen María para la capilla de su congregación. Un profesor del colegio (Huggle) les regaló una reproducción litográfica de un cuadro del pintor italiano Crossio. Al inicio esta imagen no les agradó especialmente, ya que, para algunos, merecía reparos desde el punto de vista estético. Como no tenían dinero para comprar otra, colocaron esta imagen en la capilla el 19 de agosto de 1915. Desde ese momento, ha permanecido siempre en el Santuario.

Originalmente la imagen que se colocó en la capillita de Schoenstatt tenía el nombre de "Refugium peccatorum", "Refugio de los pecadores". Sin embargo, leyendo el libro del sacerdote jesuita, P. Hattler, "El P. Rem y sus Conferencias Marianas", los estudiantes de la Congregación Mariana de Schoenstatt, encontraron que en tiempos de la Reforma protestante los Congregantes de Ingolstadt habían actuado activamente en la transformación cristiana de su época. Constataron el gran parentesco que existía entre sus propias metas y las de éstos. Los congregantes de Ingolstadt veneraban la imagen de la Santísima Virgen María en forma especialísima bajo la advocación de "Mater Ter Admirabilis", Madre Tres Veces Admirable. 

Ahora bien, en la Congregación Mariana de Ingolstadt (Ingolstadt queda a 80 Km al norte de München, en el sur de Alemania), se empezó a llamar a la Virgen "Tres Veces Admirable", porque el Padre Rem, su asesor o Padre Espiritual, en una oportunidad le pidió a la Virgen que le indicara bajo qué titulo quería que se le invocara en ese lugar. Tuvo entonces la inspiración, mientras se cantaba en las letanías lauretanas la advocación "Mater admirabilis" ("Madre Admirable"), que a María le agradaba ese titulo y pidió que se repitiera tres veces esta advocación. Por eso, desde ese momento se empezó a cantarlo así. De allí surgió el nombre "Mater Ter Admirabilis de Ingolstadt".

En recuerdo de ello los congregantes schoenstattianos dieron el mismo nombre a su imagen. Fue a mediados del año 1916 cuando se empezó a venerar la imagen de la Santísima Virgen en el Santuario de Schoenstatt bajo este título.

"MTA" es la abreviación de la advocación en lengua latina: "Mater Ter Admirabilis", Madre Tres Veces Admirable. El significado gramatical del título podría ser "Madre Muy Admirable", pues el "ter" en latín implica un superlativo. Posteriormente se le ha explicado en forma simbólica. Así, por ejemplo, se la llama Tres Veces Admirable como Madre de Dios, Madre del Redentor y Madre de los redimidos; o bien, admirable por su fe, su amor y su esperanza; o Tres veces Admirable como hija del Padre, Compañera y Colaboradora de Cristo Redentor, como Vaso escogido e Instrumento del Espíritu Santo, etc.