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7 de noviembre de 2025

El asedio a Malta: La victoria a través de la esperanza en Nuestra Señora

 


Del sitio Aleteia:

 La fe del pueblo maltés y su devoción inquebrantable a la Virgen transformaron lo que parecía una derrota segura en un momento de gracia y esperanza.

En 1565, Malta tuvo que enfrentarse a su Goliat: el poderoso Imperio Otomano lanzó un asedio masivo contra el pequeño archipiélago. Decidieron conquistar la legendaria encrucijada mediterránea. Y aun así, contra todo pronóstico, los malteses y los Caballeros de San Juan salieron victoriosos, un resultado atribuido no solo a la estrategia militar, sino a la fe inquebrantable y a la intervención divina.

Este extraordinario triunfo el 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María, es uno de los testimonios más significativos del poder de la oración, la gratitud y la devoción a Nuestra Señora en la historia cristiana.

El 18 de mayo de 1565, una armada otomana de más de 200 navíos de guerra con 30 mil soldados llegó a las costas de Malta. Los defensores de la isla, una combinación de los Caballeros de San Juan y combatientes malteses de todas las clases sociales, sólo sumaban 6 mil hombres. Los invasores estaban decididos a aplastar el pequeño bastión cristiano que servía de baluarte a la cristiandad occidental.

El asedio fue brutal, con bombardeos incesantes y feroces asaltos. Las ciudades de Birgu y Senglea soportaron el mayor peso del ataque, con sus fortificaciones bajo el constante fuego otomano. A pesar de la escasez de recursos y el poder abrumador de sus adversarios, los defensores se mantuvieron firmes, fortificados por su fe.

Durante todo el asedio, los malteses y los Caballeros recurrieron constantemente a la oración, encomendando su causa a la Santísima Virgen María. El Gran Maestre Jean Parisot de la Valette rezaba fervientemente ante el icono damasquinado de Nuestra Señora de Damasco, pidiendo su intercesión. Los defensores sabían que su supervivencia no dependía únicamente del esfuerzo humano, sino de la ayuda divina.

Sus plegarias fueron escuchadas. El 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de María, las fuerzas otomanas abandonaron inesperadamente el asedio. Los malteses y sus aliados habían vencido. El Gran Maestre de la Valette, abrumado por la gratitud, depositó su espada y su sombrero en los escalones del altar de la iglesia de Nuestra Señora de Damasco, dedicando la victoria a la Santísima Virgen.

La victoria se celebró como un milagro mariano, y los malteses empezaron a honrar a María como "Nuestra Señora de la Victoria" (Il-Madonna tal-Vitorja). Para conmemorar su intercesión, La Valette fundó una nueva ciudad, La Valeta, y se aseguró de que su primer edificio fuera una iglesia dedicada a la Natividad de María. Del mismo modo, las ciudades de Birgu y Senglea adoptaron nuevos títulos, Città Vittoriosa (Ciudad Victoriosa) y Città Invicta (Ciudad Invicta), respectivamente, como testimonio de su milagroso triunfo.

La devoción a Nuestra Señora de la Victoria no se limitó a Malta. Pronto se extendió desde el archipiélago a todo el Mediterráneo. De hecho, solo seis años más tarde, el 7 de octubre de 1571, se produjo otra milagrosa intervención mariana en la batalla de Lepanto, una victoria considerada imposible de no haber sido por el triunfo maltés, que inspiró a la Liga Santa, ampliamente superada en número, liderada por los Estados Pontificios y las fuerzas cristianas aliadas. En ella, la Liga derrotó a la flota otomana después de que el Papa san Pío V llamara al rezo universal del Rosario. En agradecimiento, el Papa instituyó la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, originalmente llamada Nuestra Señora de la Victoria.

La devoción mariana de Malta se profundizó a lo largo de los siglos, con numerosas iglesias y santuarios dedicados a la Natividad de María, incluido el Santuario Mariano Nacional de Mellieħa, que forma parte de la Red Mariana Europea. La veneración maltesa de María como protectora e intercesora ha seguido siendo una fuente de esperanza en momentos de peligro. De hecho, Malta es conocida por sus singulares peregrinaciones marianas. Por ejemplo, el Camino Mariæ Melitensis. La ruta de 60 kilómetros (37 millas) desde Castrum Maris hasta Mellieha, creada por XirCammini en colaboración con VisitMalta, ha entretejido algunos de los hitos más significativos de la rica devoción mariana de Malta. La información para ayudar al peregrino y obtener la credencial del camino está disponible en el sitio web dedicado o en el sitio web genérico de XirCammini.

El Gran Asedio de 1565 fue más que una victoria militar: fue un triunfo espiritual. La fe del pueblo maltés y su inquebrantable devoción a Nuestra Señora transformaron lo que parecía una derrota segura en un momento de gracia y esperanza. Su gratitud a Dios y a María se expresó no sólo en sus oraciones y exvotos, sino también en su compromiso de construir una ciudad, numerosas iglesias y una cultura que honrara a su Madre Celestial.

Mientras meditamos sobre los acontecimientos de 1565 y posteriores, recordamos las palabras de san Pío V, el "Papa del Rosario": "El Rosario es un arma contra los males del mundo actual". Era cierto entonces, y sigue siéndolo ahora. Las victorias de Malta a través de la fe son un testimonio del poder de la oración y del amor imperecedero de Nuestra Señora de la Victoria.

3 de diciembre de 2018

Nuestra Señora de Filermo

Del sitio Foros de la Virgen:

La historia del icono viene de tiempos legendarios cuando los Caballeros de la Orden de San Juan, en el 1310, tomaron posesión de la Isla de Rodas y encontraron el icono en el Monte Filermo. 

Ya en ese momento era venerada por la población local y los Caballeros también habían comenzado a venerarla, y pronto se convirtió en famosa más allá de las fronteras de Rodas. 

La Madonna de Filermo era considerada por los Caballeros como su posesión más valiosa… Tomó su nombre del santuario del monte Fileremos (Moní Filérimos) en Rodas que ya era un popular centro de culto antes que los Caballeros conquistaran la isla en 1306-9.

Los habitantes de Rodas que la veneraban bajo su titulo de (‘Madre de Dios de Fileremos’) devotamente creían que fue pintada por San Lucas y fue traída a Rodas de Jerusalén alrededor del año 1000. Su fama como una imagen milagrosa era bien conocida en Egeos

Relatos de viajeros del siglo XV mencionan la citadela en el monte de Fileremos y reportan sobre el icono con su santuario y de su adjunto monasterio en donde los Caballeros prodigan su munificencia.

Dos nuevas capillas fueron añadidas por el Gran Master Pierre d’Aubusson después del sitio de 1480 que, según relatos de testigo Guillaume Caoursin, salió a favor de los Caballeros por intersección de la Virgen y de San Juan Bautista. Durante el sitio el icono fue trasladado para su protección adentro del as murallas de la Ciudad y la misma precaución fue tomada en 1513 cuando hubo una amenaza de invasión, y en el sitio de 1522. En la última instancia fue puesto en la iglesia de San Marco. 

Después de la perdida de Rodas, el icono siguió a los Caballeros en su exilio de siete años y, entre 524- 27, era venerado en la capilla de SS. Faustino y Giovita en Viterbo. 

En Malta fue puesto en la Iglesia de San Lorenzo en Birgu donde escapó del daño cuando la iglesia fue destruida por el fuego en 1532. 

Después de la construcción de Valletta, fue transferido primero a la iglesia de la Virgen de La Victoria y subsecuentemente a la iglesia conventual cuando una capilla fue preparada para recibirlo. El icono fue venerado detrás de un panel de cristal y tenia cuatro ‘vestidos’ de plata con perlas y piedras preciosas. 

Después de la conquista Napoleónica de Malta en 1798, fue uno de los pocos tesoros que el Grand Master Ferdinand von Hompesch le fue permitido sacar de la isla.

En Octubre 12 de 1799, después de la resignación de Hompesch, fue presentado, junto a la reliquia de la mano de Juan Bautista y una astilla de la cruz verdadera, al Czar Pablo I quien había sido electo Grand Master por unos pocos Caballeros rebeldes. 

El icono de Philermos se trasladó a Rusia, donde el 12 de octubre (juliano) de 1799, fue presentado al emperador Pablo I, ahora el Gran Maestro de la Orden, en su residencia en Gatchina, a 30 millas de San Petersburgo. Aunque su elección era completamente irregular, fue aceptada en espera de que Pablo I pudiese influenciar el retorno de Malta a los Caballeros. La presentación fue hecha por el representante de la Orden el Conde de Litta.

A partir de entonces, la ortodoxia rusa ha honrado a la Madre de Dios de Philermos en esta fecha (25 de octubre en el calendario moderno). 

Después de la muerte de Pablo en 1801, el icono, cubierto con una riza de oro con piedras preciosas, fue transferido al palacio de invierno en San Petersburgo. 

El icono sobrevivió a la Revolución Rusa de octubre de 1917 porque se había trasladado desde el palacio real de San Petersburgo de vuelta a Gatchina para la ocasión. En 1920, la emperatriz María Fedorovna se lo llevó consigo cuando huyó a Dinamarca. 

Antes de morir en 1928, la emperatriz se los confió a sus hijas las Gran Duquesas Xenia Alessandrowna y Olga Alessandrowna, quien lo pasaron al presidente del Sínodo de Arzobispos Rusos Ortodoxos en exilio, Arzobispo Antoniye de Kieff y Galizia.

El clero ortodoxo trasladó la sagrada imagen a la recién construida Iglesia Rusa en Berlín, pero en 1929, fueron transferidos a Belgrado donde en Abril 1932 fueron oficialmente consignados a la custodia de Alexander I de Yugoslavia

Ellos eran mantenidos en una capilla en el palacio real de Dedinje hasta 1941 que debido a la amenaza de una invasión de los Nazis estos fueron enviados aparentemente al monasterio ortodoxo de Ostrog, cerca de Niksic, en Montenegro. De hecho, se escondió tan bien que se creía perdido hasta su redescubrimiento allí en 1997, con incluso la mayor parte de sus joyas sorprendentemente intacta. 

El icono original de nuestra Señora de Filermo, esta ahora en el Museo Nacional de Cetinje, Montenegro. El icono esta en buenas condiciones, con su pintura y valiosa cobertura aun intactas. Esto de por si, es sorprendente considerando por todo lo que ha pasado y la pobreza de la gente en los lugares donde este valioso tesoro ha estado. 

Mide 50 x 37cm y tiene una rica cobertura de oro la cual deja solamente al descubierto la cara de la Virgen. En la cobertura de oro esta la cruz esmaltada con sus ocho puntas que irradian alrededor la cabeza de la Virgen. Una preciosa Aureola esta alrededor de la cara, decorada con una hilera de piedras preciosas y adornada con nueve rubíes grandes alterándose con diamantes en un diseño de flor. Uno de los rubíes falta pero parece que falta desde que fue entregado al rey Alejandro. 

El manto de la Virgen tiene un cuello con doble fila de diamantes, un collar de zafiros y diamantes, y colgando de él, seis zafiros en forma de gotas. El zafiro central falta y parece haber sido remplazado por un arete. Alrededor del cuadro hay un marco en oro con Ángeles en las esquinas trofeos de la Orden en el centro. 

La imagen proviene de una copia de un icono de la Santa Virgen del Monte de Filermo, realizada en Rusia a principios del siglo XIX. Esta copia conservada en la Basílica de Santa María de los Ángeles en Asís (Italia) que hoy es objeto de veneración.

En 1987 la Santa Sede estableció que el 8 de septiembre (Día de la Natividad de la Madonna) fuera el día de la Festividad de la Madonna de Filermo, con su propia misa solemne. En 1988, la Orden de Malta es encomendada a la Santa Virgen, durante una celebración eucarística delante de la Gruta de Lourdes y con la promesa de que sería solemnemente renovada cada año. 

Cada 8 de septiembre la Soberana y Militar Orden de Malta organiza una peregrinación a Asís y una Misa Solemne en la iglesia de Santa Maria de los Ángeles delante de la imagen de Santa Virgen de Filermo.