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3 de junio de 2023

Favor de Nuestra Señora a Teófilo

Ejemplo 13 de Las Glorias de María:

Es famosa la historia de Teófilo escrita por Eutiquiano, patriarca de Constantinopla, testigo ocular de los hechos, y que es referida luego por san Pedro Damiano, san Bernardo, san Buenaventura, san Antonino y otros que nombra el P. Crasset.
 
Teófilo era arcediano de la Iglesia de Adana, en Cilicia. Tan estimado por los fieles que lo querían por su obispo; pero él, por humildad, lo rehusó. Pero habiéndole acusado calumniosamente unos malvados y habiendo sido depuesto de su cargo, concibió tal dolor que, cegado por la pasión, fue en busca de un mago
judío a fin de que le evocara a Satanás para que le ayudase en su desgracia. El demonio le exigió que, si quería su ayuda, renegase de Jesús y su Madre María y lo declarase en documento firmado por su mano. Teófilo firmó el abominable documento.
 
Al día siguiente, el obispo, habiendo reconocido el mal hecho, le pidió perdón y lo rehabilitó en su cargo. Desde ese momento Teófilo, lacerado de remordimientos de conciencia por su enorme pecado, no hacía otra cosa más quellorar. ¿Y qué hizo? Fue a la iglesia y postrado a los pies de la imagen de María, llorando, le dijo: “Oh Madre de Dios, no me quiero desesperar teniéndote a ti que eres tan piadosa y me puedes ayudar...” Y así estuvo durante cuatro días ante la santísima Virgen, llorando y rezando.
 
Y he aquí que al fin, por la noche, se le apareció la madre de misericordia y le dijo: “Teófilo, ¿qué has hecho? Has renunciado a mi amistad y a la de mi Hijo. ¿Y por qué? ¿Por entregarte a mi enemigo y al tuyo?” “Señora –respondió Teófilo–, perdóname y consígueme el perdón de tu Hijo”. Entonces María, viendo su
confianza, le dijo: “Tranquilízate, que quiero rogar a mi Hijo por ti”. Animado por esto, Teófilo redobló sus lágrimas, sus plegarias y sus penitencias, no apartándosedel lado de la imagen. Y he aquí que de nuevo se le apareció María, y con rostro risueño le dijo: “Teófilo, alégrate, he presentado tus lágrimas y oraciones a Dios y Él te ha recibido y perdonado. De hoy en adelante le serás agradecido y fiel”. “Señora –le dijo Teófilo–, esto no basta para consolarme plenamente. El enemigo tiene en su poder aquella impía escritura en que firmé mi renuncia a ti y a tu Hijo; tú puedes hacer que me la restituya..." Después de tres días, al despertar Teófilo, encontró sobre su pecho la malhadada escritura.
 
Al día siguiente, mientras el obispo oficiaba en la Iglesia, en presencia de todo el pueblo, fue Teófilo a postrarse a sus pies y le refirió todo lo sucedido llorando a mares, y le entregó la maldita escritura, que el obispo hizo quemar inmediatamente delante de todos los fieles, que no hacían más que llorar de alegría exaltando la bondad de Dios y la misericordia de María para con aquel gran pecador. Teófilo se volvió a la iglesia de la Virgen, donde después de tres días murió lleno de contento, dando gracias a Jesús y a su santa Madre.
 
ORACIÓN PARA PEDIR LA PROTECCIÓN DE MARÍA
Reina y madre de misericordia
que otorgas la gracia
a todos los que a ti recurren
con tal generosidad porque eres reina
y con tanto amor
porque eres madre amantísima.
 
A ti acudo, pobre de méritos y virtudes
y cargado de deudas con la divina justicia.
 
María, tú tienes
las llaves de la divina misericordia;
no me abandones en mis miserias
y no me dejes postrado en mi pobreza.
 
Eres tan generosa con todos
y tan acostumbrada a otorgar
mucho más que lo que se te pide...
 
Sé igual de generosa conmigo.
 
Protégeme, Señora, que es lo que te pido.
 
Si tú me proteges, nada temo.
 
No temo a los demonios porque tú eres
más poderosa que todo el infierno.
 
No temo por mis pecados
porque me puedes conseguir perdón de todos
con una palabra que digas al Señor.
 
No temo ni al enojo de Dios
si tengo tu favor,
porque con una súplica tuya se aplaca.
 
Si tú me amparas
lo espero todo, porque lo puedes todo.
Madre de misericordia, en ayudar a pecadores
pones tu gozo y tu gloria;
y los socorres si no se obstinan.
 
Yo soy pecador, pero no soy obstinado.
 
Ya que puedes ayudarme, ayúdame.
 
Yo me pongo del todo en tus manos.
Dime lo que he de hacer para agradar a Dios,
que quiero hacerlo presto y con tu ayuda.
 
María, eres mi Madre, mi luz, mi consuelo,
refugio y esperanza mía.
 
 Amén, amén.

San Alfonso María de Ligorio

24 de noviembre de 2017

Nuestra Señora de Iver

Del sitio Father Alexander:

El primer icono de IVER (Iver o Iveria) que ahora se conserva en un monasterio en el Monte Athos, Grecia, fue pintado, según dice la tradición, por el Apóstol y Evangelista Lucas. En el Siglo IX el icono estaba en casa de una viuda que vivía cerca de Nicea. Esta ciudad de Asia Menor que no existe hoy en día, se hizo famosa debido a los dos Concilios Ecuménicos que se llevaron a cabo allí. Entre otras cosas, en el último Concilio (séptimo en orden numérico y segundo celebrado en esa ciudad), después de luchar largo tiempo contra los iconoclastas, se logró restablecer la veneración a los iconos.

Durante el reinado de Teófilo, Emperador de Bizancio, quien estaba en contra de los iconos, cierta vez los soldados entraron en casa de la viuda para confiscar todos los iconos. Entre ellos estaba el de la Virgen María, pintado por el Apóstol Lucas, que ocupaba un lugar preponderante.

Uno de los soldados asestó un golpe al icono con su espada y al instante salió sangre de la mejilla de la Virgen María de ese lugar. Profundamente conmovido por este milagro, el soldado se arrepintió de haber cometido ese sacrilegio, dejó de apoyar la herejía que iba contra los iconos y al poco tiempo se recluyó en un monasterio, donde posteriormente se hizo monje.

Siguiendo los consejos del soldado arrepentido, la viuda decidió ocultar el icono de la Virgen María para protegerlo contra posibles ultrajes posteriores y después de orar, lo colocó sobre las aguas del mar, alegrándose mucho cuando el icono se paró en forma vertical y comenzó a desplazarse hacia el oeste por las aguas.

Escapándose de la herejía de los iconoclastas el hijo de la viuda dejó Nicea y se instaló en Athos, donde pasó el resto de su vida como monje. Precisamente de él los monjes de Athos escucharon hablar sobre ese icono, que su madre había dejado ir por las aguas del mar. Los monjes de Athos conservaron durante mucho tiempo esa leyenda sobre el milagroso icono.

Muchos años más tarde el icono apareció de repente, como dice la tradición de Athos, rodeado de fuego en las cercanías del monasterio de Iver. Por aquel entonces en el monasterio de Iver vivía el Santo monje Gabriel, quien era de procedencia georgiana. La Virgen María se le presentó en sueños y le indicó que le dijera al abad y a los hermanos del monasterio que Ella deseaba darles Su icono como ayuda y protección, y solicitó a Gabriel que se dirigiera sin temor, caminando por el agua, hacia el icono y que lo tomase en sus manos. Cumpliendo las indicaciones de la Madre de Dios, dice la tradición, Gabriel caminó por el agua, como sí lo hiciera por tierra firme tomó el icono y lo llevo a la orilla. 

El icono fue llevado al monasterio y colocado en el altar. Al día siguiente los monjes no lo hallaron en el mismo lugar; lo encontraron en la pared sobre el portón de entrada del monasterio. Volvieron a colocar el icono en el altar, pero al día siguiente otra vez volvió a estar arriba del portón de entrada. Esto se repitió varias veces, hasta que la Virgen María le reveló a Gabriel en sueños que no deseaba ser protegida por los iconos, sino que quería ser Ella la Protectora del Monasterio.

Consecuentemente, se edificó una iglesia en el lugar del portón principal, donde se conserva el icono hasta hoy en día. Por estar en el Monasterio de Iver, el icono también fue denominado Virgen María de Iver y por su ubicación, "Portaitisa," cuidadora del portal.

Los peregrinos al Monte Athos llevaron a Rusia noticias sobre el icono ortodoxo de Iver. En el siglo 17 un Archimandrite del monasterio de Novosspassky en Moscú, Nikon (el futuro Patriarca), se dirigió al abad del monasterio de Iver, solicitándose que envíe a Rusia una copia del milagroso icono de Iver, lo que fue hecho. 

Antes de la revolución (1917) este icono se encontraba en una capilla edificada cerca de los muros del Krem1in; pero esta capilla fue posteriormente destruida por la revolución.