Mostrando entradas con la etiqueta Santa Catalina Labouré. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Santa Catalina Labouré. Mostrar todas las entradas

21 de junio de 2026

Recordando la M que Nuestra Señora trazó en Francia

 

Del sitio 1000 razones para creer:

 En el siglo XIX, la Virgen visitó Francia en cinco ocasiones: en la Rue du Bac (1830), donde también se representó la famosa "Medalla Milagrosa", en La Salette (1846), en Lourdes (1858), en Pontmain" (1871) y por último en Pellevoisin (1876). Unidos entre sí, estos lugares de aparición forman una sorprendente "M" sobre Francia, símbolo que también se encuentra en el reverso de la Medalla Milagrosa entregada en 1830. 

Del 1 de junio al 12 de septiembre de 2020, la Association du M de Marie organizó una gran peregrinación que recorrió la "M" sobre Francia en un vibrante despliegue de piedad popular. Partiendo de Lourdes y La Salette, dos carrozas marianas atrajeron a multitud de peregrinos y conmovieron el corazón de muchos franceses. Hoy en día, la asociación M de Marie quiere trabajar en el desarrollo de una nueva ruta de peregrinación inspirada en el Camino de Santiago de Compostela. Para delimitar la ruta y darle una identidad visual, se están construyendo ciento ochenta oratorios de Notre-Dame de Francia cada diez kilómetros. Estos oratorios se instalarán a lo largo del camino, en terrenos privados o parroquiales, en estrecha colaboración con las parroquias. Se convertirán en puntos de parada para los peregrinos. 

El domingo 26 de mayo de 2024, Día de la Madre, se inaugurará oficialmente el proyecto con un acto nacional extraordinario en el que se recorrerán en pocas horas los dos mil kilómetros de la "M" de María. La ruta se ha dividido en doscientos tramos de diez kilómetros. Doscientos equipos de peregrinos caminarán diez kilómetros cada uno de una etapa a la siguiente, recorriendo colectivamente la "M" de María a través de Francia en un día especial. Es una forma concreta y simbólica de decirle a la Virgen María que queremos dirigirnos a ella más que nunca, y que le rogamos fervientemente que recuerde que nuestro país le está dedicado, como Ella misma reconoció cuando dejó su huella en él.

Desde el principio, según un viejo adagio, "el reino de Francia es el reino de María". Desde los tiempos más remotos, nuestro país ha tenido un vínculo especial con la Madre de Dios, a la que se veneraba en la Galia incluso antes de la venida de Cristo como "la Virgen que va a dar a luz". En el siglo XVII, el Parlamento ratificó el voto de Luis XIII de consagrar Francia a María y lo convirtió en ley fundamental del reino. No es de extrañar, pues, que, en respuesta a todo ello, la Virgen María viniera a dejar su huella en nuestro país.

A lo largo de treinta y seis años, la serie de cinco grandes apariciones marianas reconocidas en el siglo XIX trazó una "M" de dos mil kilómetros a través de Francia, utilizando el símbolo de la Virgen María dibujado en la Medalla Milagrosa, mostrada por la Madre de Dios a Santa Catalina Labouré durante las apariciones de la Rue du Bac, en París, en 1830.

La gigantesca distribución de esta Medalla, en centenares de millones de ejemplares, y las innumerables gracias que ha inspirado, han puesto de relieve este símbolo de la "M" de María, dado por el Cielo, asociado a esta magnífica oración, que en 1830 preparó y anunció el dogma de la Inmaculada Concepción, proclamado en 1854: "¡Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti!"

Olivier Bonnassies

27 de noviembre de 2025

El significado de la Medalla Milagrosa y su maravilloso poder


 Del sitio Píldoras de Fe:

La Medalla Milagrosa de la Inmaculada Concepción, popularmente conocida por todo el mundo como la Medalla Milagrosa, tiene un lugar muy especial en los corazones de los Marianos de la Inmaculada Concepción, ya que allanó el camino para la declaración oficial de la Iglesia del dogma en 1854.

La medalla milagrosa es sorprendente porque Nuestra Señora misma presentó el diseño familiar que hoy se puede ver grabada en ella.

El frente de la medalla milagrosa representa a María de pie sobre un globo, con la cabeza de una serpiente bajo sus pies. Rodeando a la medalla ovalada se encuentra la inscripción: "Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti."

En el reverso, doce estrellas rodean una "M" grande de la que surge una cruz. Por debajo de la "M", la medalla muestra a dos corazones en llamas.

El corazón izquierdo, circundado de espinas, representa a Jesús. El corazón ubicado al lado derecho, traspasado por una espada, representa a María.

Del mismo modo que en el caso de las revelaciones de la Divina Misericordia, fue dado a conocer en 1930, en Polonia, a Santa Faustina, una joven monja sin pretensiones, una vez más, Dios escogió a una ayudante poco probable, y esto ocurrió 100 años antes.

EL Señor seleccionó a una novicia de 24 años de edad, en la comunidad de hermanas conocidas como las Hijas de la Caridad, París, Francia, en 1830.

La extraordinaria historia comienza en la noche del 18 de julio de 1830, cuando un niño misterioso despierta a Sor Catalina Labouré. El niño le lleva a la capilla del convento. Allí, la hermana Catalina ve a la Virgen María, sentada en una silla. Ella se arrodilla al lado de María, y descansa las manos en el regazo de la Virgen.

La Santísima Virgen y Santa Catalina hablaron por varias horas. Durante la conversación, María promete que regresará y que le daría a la joven monja "una misión". El niño lleva Catalina de vuelta a su cama. Catalina escucha el golpecillo del reloj, ya eran las 2:00 am del 19 de julio.

Cuatro meses después, la hermana Catalina se entera de lo que quiere María. Durante su meditación de la tarde, el 27 de noviembre de 1830, Catalina tiene una visión de María de pie en una posición similar a la representación en la medalla. Más tarde, los cambios en la visión incluyen la inscripción que se encuentra en la parte frontal de la medalla. La Virgen María habla con Catalina, diciendo: "Haz que se acuñe una medalla según este modelo. Las personas que la lleven recibirán grandes gracias. Las gracias serán abundantes para los que la lleven con confianza".

Las primeras medallas fueron hechas en 1832 y distribuidas por todo París. Según la Asociación de la Medalla Milagrosa, las bendiciones que María prometió comenzaron a derramarse en abundancia en los portadores de la medalla.

La devoción se extendió rápidamente. En 1836, la Iglesia llevó a cabo una investigación Iglesia declarando las apariciones como auténticas.

Para responder el significado de la medalla, vamos a descubrir por qué funciona en cada detalle que tiene inscrito esta milagrosa medalla.

1. Frontal de la medalla milagrosa.

  • María se encuentra en un globo, aplastando una serpiente bajo sus pies. Al describir la visión original, Catalina dijo que la Santísima Virgen se apareció tan radiante como un amanecer, en toda su belleza perfecta.

  • Los rayos que salen disparados de las manos de María, dijo a Catalina, simbolizan las gracias que se derraman sobre los que piden para ellos.

  • Las Palabras de la visión forman un marco ovalado en torno a María que dicen: "Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti."

Visto como una matriz, los elementos del diseño frontal encapsulan los principales dogmas marianos:

  • Una Madre con sus brazos abiertos, el "recurso" que tenemos en ella.

  • La Inmaculada, Las palabras "sin pecado concebida"

  • La Asunción. Ella se encuentra en el mundo

  • Mediadora. Los rayos que salen de sus manos que simbolizan "gracias"

  • Nuestra Protección que aplasta la serpiente (Gn. 3,15)

2. Reverso de la medalla milagrosa.

  • Una cruz y una barra transversal sobre una gran "M".

  • 12 estrellas dispersas alrededor del perímetro.

  • Dos corazones se muestran por debajo de la "M", el izquierdo está rodeado con una corona de espinas, el derecho atravesado por una espada. De cada uno, emana una llama de la parte superior. Una vez más, podemos ver cómo el diseño del lado del reverso contiene gran simbolismo que refleja los principales dogmas de la fe católica.

3. Diseño y significado de la Medalla Milagrosa.

  • La gran letra "M": María como Madre, Mediadora.

  • La Cruz y la barra: La Cruz de la redención de Jesús.

  • Las 12 estrellas: representan a los 12 apóstoles, que formaron la primera Iglesia.

  • El Corazón izquierdo: El Sagrado Corazón de Jesús, que murió por nuestros pecados.

  • El Corazón derecho: Es el Corazón Inmaculado de María, que intercede por todos nosotros.

  • Las Llamas: El amor ardiente que Jesús y María tienen para nosotros.

La medalla milagrosa es una de las devociones más preciosas concedidas por la Virgen María a los fieles. Practiquémosla con fe y esperanza en Dios, su significado nos hará entender el amor de Dios hacia nosotros.

Qriswell Quero 
Venezolano
esposo y padre de familia
servidor
ingeniero y misionero de la fe

30 de noviembre de 2024

Estos rayos simbolizan las gracias que Yo derramo sobre los que las piden.


 Del sitio Misioneros Digitales Católicos:

Querida Madre, te presentaste como mediadora de todas las gracias ante un alma buena que supo difundir tu mensaje por el mundo entero. Santa Catalina nos acercó tu deseo de interceder por nuestras necesidades y atender personalmente cada petición.

Con gran caridad, te dispones a escuchar los anhelos de nuestros corazones. Los pones en manos de Dios y esperas que se haga su voluntad.

Gracias, María, por quedarte a nuestro lado. Por hacerte presente en detalles cotidianos, por sorprendernos con tu ternura, por demostrarnos día a día cuánto nos ama el Señor.

Aquí estamos, a tus pies, confiando. Tenemos fe en que por medio del Espíritu Santo al final todo saldrá bien.

Virgen de la Medalla Milagrosa, ruega por nosotros que recurrimos a Vos.

7 de febrero de 2024

Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa de Muntinlupa

Del sitio Pintakasi:

Sucat se encuentra entre Parañaque City y Muntinlupa City, donde se puede ver una imagen de una escapada urbana, especialmente en Posadas Village. Es en este pueblo montañoso donde se encuentra el Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, donde la gente de la ciudad puede encontrar consuelo y paz en los brazos extendidos de la Santísima Virgen María, como hizo con Santa Catalina Labouré en 1890.

La imagen de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa de Muntinlupa es una versión a tamaño natural de la imagen de la Santísima Virgen vista por Santa Catalina Labouré. En esta imagen, la Virgen está de pie sobre un globo terráqueo, aplastando a la serpiente, con las manos extendidas con rayos unidos a ella, la cabeza inclinada hacia abajo pero mirando directamente al espectador con una expresión encantadora. Viste túnica blanca, manto azul pintado al estilo estofado. Lleva un velo blanco y en la cabeza luce una corona con el diagnóstico doce estrellas.

La imagen está entronizada en el altar mayor de la imagen y puede verse fácilmente desde lejos.

En 1957, el Apostolado de la Medalla Milagrosa se estableció en la Parroquia de San Vicente de Paúl de Manila. Apenas seis meses después de asumir el cargo de Director del CdM, el P. Teodoro Barquín asumió también el de la MMA tras la muerte del P. Luis Angulo, CM primer director del Apostolado de la Medalla Milagrosa. El P. Barquín había suscrito la idea de mantener la visión de difundir la devoción a la Inmaculada Madre de Dios por medio de la Medalla Milagrosa y ayudar en la educación de los seminaristas vicentinos para el sacerdocio.

El P. Barquin visualizó en 1964 dos ambiciosos proyectos: un Centro Mariano y el Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa se levantarían en un terreno de 5 hectáreas en algún lugar de Quezon City en un futuro próximo; dos soberbias y modernas estructuras de acero y piedra que proclamarían la gloria de Dios. El Centro Mariano se realizó, no en un terreno de cinco hectáreas, sino en un terreno de unos 400 metros cuadrados junto a la iglesia de San Vicente de Paúl, de 85 años de antigüedad, también Santuario de Nuestra Señora, en la concurrida calle de San Marcelino, Manila, donde se encuentra hasta hoy la sede del Apostolado de la Medalla Milagrosa.

De 1964 a 1978, la visión de un Santuario Nacional nunca se desdibujó en la mente del P. Barquín. Quedó relegada temporalmente a un segundo plano, ocupado como estaba en sus numerosos deberes y funciones. Pero en los momentos de reflexión personal, sobre todo cuando estaba solo ante la imagen de María, sus pensamientos saboreaban la visión, rezando por el día en que se hiciera realidad.

La respuesta llegó inesperadamente. En 1978, un amigo le presentó a una matrona, Estela Posadas, devota mariana, cuya familia era propietaria de Posadas Village, en Sucat, Muntinlupa. Le dijo que su familia había decidido donar un terreno de 500 m2 en su subdivisión. Con la escritura de donación ya firmada, el P. Barquin contrató a dos destacados profesionales: José Zaragosa, Artista Nacional de Arquitectura, y Eduardo Santiago, contratista.

Y así, fue como el 19 de julio de 1979 se llevó a cabo la bendición de la primera piedra del nuevo santuario encabezada por el fallecido Arzobispo Jaime Cardenal Sin. La colocación de la primera piedra tuvo lugar ese día, un día después del 18, que en la historia de la Medalla Milagrosa es significativo, ya que fue el 18 de julio de 1830 cuando María se apareció por primera vez a Santa Catalina Labouré.

Así, el 19 de julio de 1979 tuvo lugar la bendición de la primera piedra del nuevo santuario, presidida por el difunto arzobispo Jaime Cardenal Sin. La colocación de la primera piedra tuvo lugar ese día, un día después del 18, que en la historia de la Medalla Milagrosa es significativo, ya que fue el 18 de julio de 1830 cuando María se apareció por primera vez a Santa Catalina Labouré.

Las obras del Santuario prosiguieron sin contratiempos con la ayuda de generosas donaciones y patrocinadores, y en julio de 1980 estaba terminado. Su inauguración y bendición se fijó dos meses más tarde, el 7 de septiembre de 1980, víspera de la natividad de María. Además, el año 1980 fue declarado Año Mariano, ya que se celebraba el 150 aniversario de la Medalla Milagrosa, la misma Medalla para cuya propagación se construyó y consagró el Santuario. Cerca de tres mil devotos marianos y peregrinos, incluidos invitados, se reunieron para asistir a la Solemne Dedicación del Santuario Nacional. El Vaticano envió un mensaje telegráfico, leído por el Rvmo. Rolando dela Goza, Provincial de la CM. Los prelados presidentes, sus Eminencias el Cardenal Jaime Sin de Manila y el Cardenal Julio Rosales de Cebú.

Ese día, la imagen de altar de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, encargada a España, fue entronizada solemnemente en su altar y coronada simbólicamente por el entonces Nuncio Papal Bruno Torpigliani y el P. Frank Vargas, CM.

Para hacer frente a las crecientes necesidades pastorales de la comunidad, el Santuario Nacional se estableció como parroquia, abarcando entonces subparroquias desde Taguig hasta Cupang, en la ciudad de Muntinlupa, el 2 de febrero de 1981.

Desde su fundación, el santuario se ha convertido en un lugar de peregrinación para los devotos marianos. También se han registrado milagros por intercesión de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa de Muntinlupa. Su fiesta, el 27 de noviembre, es muy concurrida por los residentes de Posadas Village, sus barangays vecinos, peregrinos, estudiantes de diferentes escuelas de la zona y devotos de Nuestra Señora.

En una homilía del obispo Teotimo Pacis, destacó por qué es necesario el santuario en una zona muy serena de la ciudad, lo que resume esta entrada de blog dedicada a la Virgen de la Medalla Milagrosa: "El Santuario es un hogar para todos: los pobres y los ricos; los humildes y los poderosos; los creyentes y los incrédulos; los pecadores y los santos. Un hogar donde la Madre de Dios reza por la humanidad. Encima del santuario hay una cruz alta y altísima, tan alta que el mundo puede saber que la salvación del mundo es Cristo, pero a través de María. El Santuario nos invita a acercarnos a Cristo a través de los brazos amorosos de su Madre, María, cuya medalla llevamos como símbolo de nuestra fe, esperanza y amor".

Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti.

8 de diciembre de 2023

Frases de Santos y Papas sobre la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora

Del sitio Gaudium Press:

Hoy, 8 de diciembre, la Iglesia católica celebra la solemnidad de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora. Este dogma mariano fue declarado por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854, mediante la bula "Ineffabilis Deus".

En dos apariciones, Nuestra Señora confirmó que estaba exenta del pecado original desde el momento de su concepción. Una de ellas fue en 1830, cuando pidió a Santa Catalina Labouré que acuñara una medalla con la oración: "Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti".

Así pues, en 1858, tras la proclamación del dogma, la Santísima Virgen se apareció a santa Bernadette Soubirous en la ciudad francesa de Lourdes. En aquella ocasión, la Virgen se presentó diciendo: "Yo soy la Inmaculada Concepción".

Innumerables santos y papas han hablado sobre el dogma de la Inmaculada Concepción. Echa un vistazo a algunos de estos pensamientos:

  1. "¿No sería conveniente que una virgen purísima e inmaculada se pusiera al servicio de este misterioso designio? ¿Y dónde podría encontrarse esta virgen sino en esta mujer, única entre todas, elegida por el creador del universo antes de todas las generaciones?" (San Andrés de Creta)
  2. "¡Oh mujer llena y más que llena de gracia, el desbordamiento de tu plenitud hace renacer a toda criatura! Oh Virgen bendita y más que bendita, por tu bendición es bendecida toda la naturaleza, no sólo las cosas creadas por el Creador, sino también el Creador por la criatura!" (San Anselmo)
  3. "Tú, está escrito, te levantas con belleza (Sal 44,14); y tu cuerpo virginal es todo santo, todo casto, todo morada de Dios". (San Germán de Constantinopla)
  4. "Sí, es la Madre de Dios, María de nombre divino, cuyo vientre dio a luz al Dios encarnado, que se había preparado sobrenaturalmente para ser templo." (San Andrés de Creta)
  5. "¡Inmaculada Concepción, purifica mi corazón para que pueda amar mejor a Dios!" (San Pío)
  6. "Dios la hizo la primera en heredar la santidad de su Hijo. Primera entre los redimidos por su sangre, de Ella recibida humanamente hablando. La hizo inmaculada en el momento mismo de la concepción". (San Juan Pablo II)
  7. "Preservada de toda mancha de culpa, Tú eres para nosotros, peregrinos por los caminos del mundo, modelo luminoso de coherencia evangélica y prenda preciosísima de esperanza segura". (San Juan Pablo II)
  8. "Llena eres de gracia, María, colmada de amor divino desde el primer momento de tu existencia, providencialmente predestinada a ser la Madre del Redentor, e íntimamente unida a Él en el misterio de la salvación". (Papa emérito Benedicto XVI)
  9. "Fue Ella, la Inmaculada, libre de toda mancha original o actual, y siempre íntimamente unida a su Hijo, quien, como otra Eva, junto con el holocausto de sus derechos maternales y de su amor materno, lo ofreció en el Gólgota al Padre Eterno por todos los hijos de Adán, manchados por su miserable caída..." (Papa Pío II)
  10. "Rendimos homenaje a María Santísima, preservada desde el primer instante del contagio de la culpa original y de toda sombra de pecado, en virtud de los méritos de su Hijo Jesucristo, nuestro único Redentor". (San Juan Pablo II)
  11. "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que te concedió, oh Virgen de Nazaret, toda bendición espiritual en Cristo. En Él fuiste concebida inmaculada. Elegida para ser su Madre, en Él y por Él fuiste redimida más que ningún otro ser humano" (San Juan Pablo II).
  12. "Por singular gracia y favor de Dios omnipotente, y en previsión de los méritos de Jesucristo, Salvador del género humano, la bienaventurada Virgen María fue preservada intacta de toda mancha de pecado original en el primer instante de su concepción". (Beato Pío IX)
  13. "Dios la eligió desde el principio, desde el primer instante de su concepción, haciéndola digna de la maternidad divina, a la que en el tiempo señalado sería llamada". (San Juan Pablo II)
  14. "La augusta Madre de Dios, inmaculada en la concepción, virgen enteramente intacta en su maternidad divina, generosa compañera del divino Redentor, que obtuvo el triunfo pleno sobre el pecado y sus consecuencias, ha alcanzado ser mantenida inmune de la corrupción del sepulcro, como corona suprema de sus privilegios". (Papa Pío XII)
  15. "La Virgen María, beneficiada de antemano por la muerte redentora de su Hijo, desde su concepción fue preservada del contagio de la culpa. Por eso, con su Corazón inmaculado nos dice: encomendaos a Jesús, Él os salvará". (Papa emérito Benedicto XVI)
  16. "En la concepción inmaculada de María se nos invita a reconocer la aurora del mundo nuevo, transformado por la obra salvífica del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo." (Papa Francisco)
  17. "Preservada de la herencia del pecado original, fuiste concebida y viniste al mundo en estado de gracia santificante. Lleno de gracia!" (San Juan Pablo II)
  18. "En medio de las pruebas de la vida y, sobre todo, de las contradicciones que el hombre experimenta en sí mismo y a su alrededor, María, la Madre de Cristo, nos dice que la Gracia es más grande que el pecado, que la misericordia de Dios es más poderosa que el mal y sabe convertirlo en bien." (Papa emérito Benedicto XVI)
  19. "Virgen Santa e Inmaculada, tú eres el honor de nuestro pueblo y la solícita guardiana de nuestra ciudad, a ti nos dirigimos con amorosa confianza. Todo es bello, ¡oh María! En ti no hay pecado". (Papa Francisco)
  20. "En tu Inmaculada Concepción resplandece la vocación de los discípulos de Cristo, llamados a ser, con su gracia, santos e inmaculados en el amor". (Papa emérito Benedicto XVI).

27 de noviembre de 2023

La mejor manera de obtener gracias es por medio de Nuestra Señora

Hoy es el día de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa

Del sitio Encyclopedia Mariana:

Volvamos a un detalle de la visión que tuvo santa Catalina Labouré, religiosa francesa, el 27 de noviembre de 1930, en la calle del Bac de París.

Estamos en vísperas del primer domingo de Adviento, es decir, en el umbral del año litúrgico por el que el cristiano se une a Cristo en todos sus misterios. Catalina nota que María lleva en cada mano 15 anillos (tres en cada dedo), resplandecientes y adornados con piedras magníficas, algunas de las cuales tienen poco o ningún brillo: "Es el símbolo de las gracias que esparzo sobre quienes me las piden y las gemas de las que no salen rayos, son las gracias que la gente se olvida de pedirme", le dijo.

María obtiene de Dios, para nosotros, todas esas gracias simbolizadas por los rayos de luz que irradian de sus manos abiertas, con la única condición de que nos atrevamos a pedirlas, con la confianza, el atrevimiento, la sencillez de un niño. Y así María nos conduce a su divino Hijo.

La aparición no pide explícitamente rezar el Rosario; pero el número de anillos, tres en cada dedo, evoca sin duda los quince misterios del rosario. De hecho, en el pasado, el Rosario solo incluía 15 misterios y a menudo se rezaba con un decenario, un anillo cubierto con diez cuentas para contar las avemarías.

Este detalle de la aparición sería, por tanto, una indicación discreta, un tanto secreta, de que la mejor manera de pedir gracias es rezar el Rosario, es decir, contemplar la vida de Cristo con María, hacer nuestras peticiones a Cristo con María, dejarnos transfigurar por Cristo y anunciar a Cristo con María.

 F. Breynaert


6 de febrero de 2023

Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa de Monte Picayo de Sagunto

 

Del sitio Foros de la Virgen:

¡Así hizo Construir el santuario la Virgen! ¡Así lo hizo restaurar!

Una historia de devociones, milagros y mucho amor.
De gente común que es llamada por la Virgen para que primero se construya un santuario en su honra. Y luego de que éste fuera abandonado, para que se lo pusiera de nuevo en condiciones y en funcionamiento…

En el año 1961, el padre Fernando Molluna Monné, acompañado de los alumnos del colegio Virgen de Begoña, del que era profesor, realizó una excursión al Monte Picayo, situado en Sagunto (Valencia).

Y allí recibió la inspiración de fundar un santuario a la Virgen, al que él, por ser paúl, puso la advocación de Milagrosa.

Comunicada la idea a los superiores surgió la polémica (como todas las obras de Dios) entre defensores y detractores.

Después de muchos sacrificios, que el padre superó con mucha fe y esperanza en la Virgen, el santuario se levantó y el padre Fernando quedó en cuerpo y alma al servicio de la Virgen.

En 1982, el padre Fernando enfermó de cierta gravedad, y los superiores decidieron mandarle para reponerse a Cataluña, de donde es oriundo.

Con la marcha del padre Fernando desapareció toda actividad en el santuario y culto a la Virgen, quedando todo abandonado. 

En octubre de 1993, de nuevo la Virgen toma la iniciativa. Y por medio de una voz interior, muestra su deseo de ser venerada de nuevo en ese santuario, a una persona que no quiere ser identificada, y que le lleva a restaurar el santuario.

En mayo de 1994, la Virgen, por medio de un cuadro, fue puesta al culto y veneración de los que quisieran visitarla.

En mayo de 1995, ya restaurado el santuario, se procedió a la inauguración que realizó el padre Fernando, desplazado desde Barcelona a sus 86 años con un permiso especial del padre Provincial.

El Santuario se encuentra en el Monte Picayo, en la parte perteneciente al término municipal de Sagunto, provincia de Valencia.

El principal protagonista de esta historia inicial es el padre Fernando Molluna Monné de la Congregación de la Misión de San Vicente de Paúl, en Cataluña.

El año 1947 estaba el padre Fernando en la parroquia de la Santísima Virgen de Monteolivete, de Valencia, regida por los Padres Paúles, ejerciendo su ministerio pastoral entre los feligreses de la misma.

Mostraba un especial interés sacerdotal en la administración de los sacramentos de confesión y comunión viático a los enfermos que lo requerían, tanto de día como de noche.

Era proverbial entre los feligreses la devoción del padre Fernando a la Santísima Virgen y el entusiasmo y fervor que mostraba cuando hablaba de Ella.

Luego fue a trabajar en Puerto Sagunto, en esta ciudad la Congregación de la Misión de San Vicente de Paúl tenían un colegio apostólico, donde los jóvenes aspirantes a religiosos sacerdotes se preparaban mediante los estudios primarios.

Los sacerdotes también paúles regentaban dos parroquias en la ciudad: una dedicada a la Santísima Virgen del Carmen y la otra a la Santísima Virgen de Begoña.

En el curso escolar 1960-61, el padre Fernando con los alumnos del Colegio Apostólico hizo una excursión a lo alto del Monte Picayo entre Sagunto y Puzol.

Y contemplando desde esa altura a 385 metros sobre el nivel del mar, la maravilla que la madre naturaleza ponía ante sus ojos, tuvo la inspiración de en ese inaccesible pero maravilloso lugar, de construir un santuario en honor de la Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa, que sin él saberlo sería el único dedicado a la Milagrosa en toda la Comunidad Valenciana.

Comunicada la idea a los superiores, éstos, después de un tiempo de reflexión y consultar a los superiores mayores, decidieron, por lo inaccesible del lugar y lo costoso que sería construirlo, desistir de la idea.

Y sin dar un no rotundo y definitivo se pospuso para más adelante, si esa era la voluntad de Dios y deseo de la Virgen inspiradora de ser allí venerada.

El padre Fernando, obediente, aceptó la decisión de los superiores y todo quedó olvidado por el momento. Pero la semilla estaba echada, y la fe mueve montañas…

A principios del año 1964 fue requerido el padre Fernando Molluna Monné por don Jesús Gómez Escardó, fundador de la urbanización Monte Picayo, de Sagunto Puzol, para que se encargara en calidad de sacerdote de la ermita dedicada a santa Alicia construida dentro de la urbanización.

Como el padre Fernando vivía en el Puerto de Sagunto, se acordó que en principio sólo se celebraría la Eucaristía los domingos y días festivos de precepto, hasta que el padre Fernando consiguiera una vivienda más cerca y prestar mejor servicio a los feligreses a él encomendados. Posteriormente pasó a ocupar una vivienda muy cerca de la ermita.

El lugar donde unos años antes había concebido la idea inspiración de construir un santuario en honor de la Virgen Milagrosa estaba a sólo 30 minutos a pie subiendo por la montaña, de donde actualmente residía el padre Fernando.

Ese mismo año 1964, el padre Ángel Miserach, director de anales de la Congregación de la Misión de San Vicente de Paúl de la provincia de Barcelona, le pide al padre Fernando más información respecto al Monte Picayo, de Sagunto Puzol.

El padre Fernando le escribe y de nuevo, como al principio, surge la polémica de lo conveniente o no de la construcción del santuario en honor de la Virgen Milagrosa en el Monte Picayo de Sagunto.

Ante los detractores y defensores más detractores que defensores, le dio motivo al padre Fernando para decir estas casi proféticas palabras: "El Monte Picayo, signo de contradicción porque así son las cosas y empresas de Dios en la vida."

El proyecto era justo es reconocerlo muy difícil y costoso hacerlo realidad en el lugar escogido: 385 metros sobre el nivel del mar en pleno monte, sin ningún camino para llegar hasta él, sin luz eléctrica y sin agua.

Sombrío era el panorama que se le presentaba al padre Fernando: la construcción del santuario a la Virgen en ese lugar. Pero esa era la voluntad de Dios y había que obedecer a Dios, antes que a los hombres.

Finalmente sus superiores le dieron plenos poderes para la realización material de la construcción del santuario a la Virgen Milagrosa en el Monte Picayo. Pero con la condición que durante la realización del proyecto que la Congregación no contribuiría en nada económicamente a su construcción.

El padre Fernando aceptó las condiciones, confiando sólo y exclusivamente en la protección y ayuda de la Santísima Virgen sabiendo que no lo abandonaría.

El día 13 de junio de 1965, el Ministerio de Agricultura cede a la Congregación de la Misión de San Vicente de Paúl, por un período de noventa y nueve años, cinco hectáreas de monte para la construcción del santuario solicitado.

De lo que tuvo que luchar el padre Fernando para adquirir fondos para realizar su ambicionado proyecto, vista la negativa de sus superiores a cooperar económicamente, sólo Dios y él lo saben. Empezó por la campaña "MILLÓN DE LADRILLOS", que por medio de boletos de 5 pesetas vendía a los que quisieran ayudarle. También algunas personas de la urbanización Monte Picayo le ayudaron bastante.

Con el dinero recogido por los medios ya mencionados, se procedió, con el asesoramiento y cooperación de arquitectos y aparejadores, planificar y preparar el terreno del lugar donde se construiría el santuario. Se hizo un boceto de cómo quería el padre Fernando fuera el edificio que albergara en su interior la Santísima Virgen Milagrosa.

Al principio fueron bastantes los albañiles maestros y peones que trabajaban en las obras, y que a pesar de lo inaccesible del lugar se realizaban bastante bien. Pero pronto llegó la hora de la prueba, y la cruz como en todas las obras de Dios se hizo presente para que, cargado con ella, fuera compañera inseparable del padre Fernando hasta el final de las obras comenzadas.

Las personas que con ilusión y generosidad empezaron a darle dinero para ayudarle, empezaron a recortar las cantidades que le daban al principio e incluso muchos de ellos dejaron de darle. La venta de boletos de la campaña "millón de ladrillos" había perdido interés por lo larga de la misma y la colaboración de particulares había mermado considerablemente e producían las obras emprendidas.

Un día, estando en la ermita de Santa Alicia de la urbanización Monte Picayo, preparándose para celebrar la santa misa, mirando la Virgen al pie de la cruz que preside el altar, sintió una paz y una alegría interior como no había sentido nunca. Él continuaba mirando la Virgen al pie de la cruz con el Hijo muerto en sus brazos, que le decía:"Continúa sin desfallecer la construcción del santuario en mi honor.
La cruz que cargaste cuando se te encomendé esta misión, seguirá pesando sobre tus hombros hasta el final, que tú contemplarás con gran satisfacción.
"

"Para el feliz éxito de la misión encomendada es necesario: Primero: Que desistas de la grandiosidad del santuario programado al principio, por otro más sencillo y de menos coste. Segundo: Para recoger el dinero necesario para la construcción hasta el final, acude a las Religiosas Hijas de la Caridad. Ellas acogerán con interés tu propuesta y cooperarán contigo con los medios que sean necesarios."

No podía la Virgen haber escogido mejores cooperadoras. Las Religiosas Hijas de la Caridad aceptaron con entusiasta alegría la propuesta del padre Fernando y empezaron, mediante la venta de participaciones de lotería, rifas, boletos y todo lo que fuera necesario, su laboriosa y larga colecta que duró varios años. Todas las religiosas mayores preguntadas recuerdan con cariño y satisfacción esta ayuda a la construcción del santuario.

Las obras continuaron lentamente con la valiosa cooperación de las religiosas. 

Pero a pesar de todos los esfuerzos los gastos superaban los ingresos y se pensó reducir más el número de trabajadores cualificados por no poderles pagar el sueldo, quedando sólo uno que, ayudado por el mismo padre Fernando, continuó trabajando.

Todos los días, desde la urbanización Monte Picayo, donde residía el padre Fernando, subían los dos solos a trabajar.

Se desconoce la fecha exacta de la terminación de las obras y la inauguración oficial del santuario; se calcula los años 1974-75, pero llegó la hora de la gratitud, y el padre Fernando, ante el altar de la Virgen Milagrosa, pudo decir: "MISIÓN CUMPLIDA. GRACIAS MADRE Y PROTECTORA".

El padre Fernando quedó en cuerpo y alma al servicio de la Santísima Virgen Milagrosa en su santuario del Monte Picayo, compaginando con la ermita de Santa Alicia de la urbanización su ministerio sacerdotal. Así pasó unos años propagando la devoción a la Virgen Milagrosa y organizando convivencias y días de retiro espiritual a los que lo solicitaban.

En el año 1980-82 con alrededor de 70 años, el padre Fernando enferma de cierta gravedad y los superiores decidieron destinarle a Reus, provincia de Tarragona, a una pequeña residencia de los Padres Paúles para su recuperación. Los responsables de continuar la labor comenzada por el padre Fernando no creyeron necesario continuarla y la abandonaron por completo, cesando toda actividad en el santuario.

El año 1989, ocho- diez años después de haber sido abandonado, deciden los superiores prescindir de los derechos y obligaciones que tenían respecto al santuario de la Virgen Milagrosa, del Monte Picayo. Con fecha 20 de junio de 1990, se les comunica oficialmente que la solicitud había sido considerada y aceptada, y que desde esa fecha era responsabilidad de la parroquia de Santa María, de Sagunto, la atención del santuario dedicado a la Virgen Milagrosa, del Monte Picayo.

El rector de la parroquia de Santa María se dio por enterado de la resolución tomada por la Consellería y se hizo cargo del santuario. También el Ayuntamiento de Sagunto se comprometió a cuidar y limpiar el monte que rodea la zona; compromiso que cumplió hasta 1994, que dejó de prestar este servicio.

Los largos años de completo abandono deterioraron considerablemente tanto el interior del santuario como los adjuntos edificios complementarios de alrededor.

En el mes de octubre de 1993 un señor, por medio de una casual, yo diría, providencial lectura se entera que en el Monte Picayo existe un santuario a la Virgen Milagrosa. A la que declara tener una especial devoción, gratitud y amor, por haber recibido de ella muchas muestras de maternal protección y amparo.

Recordando los beneficios que a manos llenas derrama la Virgen sobre él, pensó visitarla en ese santuario para darle gracias. Pero pasó el tiempo, y aunque siempre que pasaba en el tren por Sagunto miraba el monte pensando dónde estaría el santuario, la deseada visita no se realizó.

Por medio de unos signos providenciales varias veces repetidos, el segundo fundador cuyo nombre no se menciona, vio claramente que a sus 63 años de edad, con seis intervenciones quirúrgicas en su cuerpo, con gran cantidad de pecados de toda índole y gravedad; sin saber leer ni escribir correctamente, sólo lo imprescindible para no ser completamente analfabeto y con muchas faltas de ortografía; residir en una ciudad a 40 Km. de distancia donde estaba el santuario a 385 metros de altura, sin vehículo propio para desplazarse, desconocer el monte pues no había estado nunca, estaba completamente solo para llevar a feliz término la misión que se le encomendaba.

Aquí empieza la historia que con las vicisitudes, problemas y contrariedades que llevan consigo todas las obras de Dios.

Terminaba el último domingo del mes de mayo de 1994 con la entronización, para ser públicamente venerada la Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa en su santuario del Monte Picayo como lo había pedido. Pero la transformación que desde que la Virgen estaba allí se había producido en el santuario y sus alrededores pronto dio sus frutos.

Y visto el interés que las buenas gentes devotas de la Virgen Milagrosa, que habían sido testigos del abandono y brutal deterioro progresivo durante varios años, tenían por saber el motivo de este resurgir y callado trabajo que para conseguirlo se estaba realizando, pensó contra su voluntad y deseo de mantenerlo en secreto para evitar que en lo sucesivo si se contaba de palabra se interpretara mal. 

Una noche, en el mes de octubre de 1993, ¿durmiendo?, ¿despierto? No se sabe. Lo que sí asegura (el señor del que no se conoce su nombre) es haber escuchado una voz interior muy clara y con autoridad, lo siguiente: "QUIERO EN EL SANTUARIO A MÍ DEDICADO DEL MONTE PICAYO HOY ABANDONADO VOLVER A SER VENERADA DE NUEVO."

La verdad que no le di ninguna importancia, pues se es más amante de la fe creída que de la razón vista. 

Por la proximidad a Puzol del Monte Picayo, se puso en comunicación por teléfono con el párroco de la parroquia de los Santos Juanes, que me dijo saber la existencia de ese santuario en su tiempo bastante importante y que hasta incluso se llegaron a hacer días de retiros y otras actividades de carácter pastoral. Pero que actualmente aquello estaba todo roto, las puertas y ventanas arrancadas y todo completamente destruido. Se dio por válida la información del párroco y dejé el caso cancelado.

Pero aquella misma noche la misma voz interior, claramente me decía: "INSISTE, NO TE CANSES, NO TE HAN DICHO TODA LA VERDAD. EN ESE SANTUARIO POR MÍ ESCOGIDO TENGO QUE SER VENERADA DE NUEVO."

En vista de lo sucedido, de nuevo me puse en comunicación por teléfono con el párroco de los Santos Juanes, de Puzol, insistiéndole, me dijo que esa zona pertenece a la parroquia de El Salvador, de Sagunto. Me puse en comunicación por teléfono con el párroco de la parroquia de El Salvador, de Sagunto, que me confirmó pertenecer la zona a la parroquia, pero que él desconocía la existencia de ningún santuario a la Milagrosa en ese lugar.

Decidí por mi cuenta buscar el santuario de la Milagrosa, que la voz interior me decía que existía, pero que nadie sabía nada del lugar donde estaba enclavado.Como primer paso, y viendo que los sacerdotes de las parroquias cercanas preguntados no me daban ninguna respuesta satisfactoria verídica ni clara al respecto, pensé dirigirme a Puzol y preguntar a la gente de la calle, al pueblo sencillo y noble. A todos los que veía mayores les preguntaba, pero nadie sabía nada del santuario ni el lugar donde estaba para indicarme su subida.

Al llegar a casa aquella noche, postrado de rodillas a los pies de un cuadro de la Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa que compré en París cuando fui a visitarla, le dije: “Madre mía, ¿qué hago? Yo quiero lo que tú quieras. Dame luz y fuerzas para continuar sin desfallecer hasta encontrar el lugar donde según tu manifestada voluntad deseas ser honrada y venerada de nuevo.”

Transcurridos unos días y en vista de que la paz interior no la recuperaba, que no vivía durante el día ni descansaba por la noche, pensé nuevamente encaminarme a Puzol para entrevistarme con el párroco de la parroquia de los Santos Juanes, que me dijo que había que ir con vehículo hasta el Alfinach y desde allí a pie subir al santuario.

El taxista me hace ver que ese no es el camino más indicado para subir allí por la distancia que lo separa y me dice que él conocía al padre Fernando, fundador de ese santuario, que vivía en la urbanización Monte Picayo y que fue su guardián hasta su muerte hace unos años. Me llevó hasta un lugar donde había un camino de tierra bastante ancho y me dijo: "esta es la subida".

Le pagué el servicio, y rezando el Rosario como siempre, empecé la subida; pero a los 100-200 metros el camino hasta entonces ancho se empieza a estrechar hasta el punto de hacerse intransitable por completo. El taxista se había equivocado. Vuelta a Puzol, esta vez a pie y sin lograr mi objetivo.

Después de una fervorosa y confiada oración a la Virgen Santísima pidiéndole su ayuda y protección, me encaminé hacia Sagunto.

Le expongo a otro taxista el caso del santuario, me dice no saber nada de ello, pero que en vista del interés que tenía me subiría a lo más alto de la montaña; a pesar de una cuidadosa y paciente búsqueda a pie del monte y sus alrededores, nada positivo encontré. Cuando ya bajaba con el taxi sin ningún resultado positivo y alentador y con la firme resolución por mi parte de dejar el caso como irrealizable, una voz interior me decía: "¡PARA! ¡BAJA! y ¡MIRA!". Le dije al taxista que parara, por favor. Entonces pude observar que bastante lejos y sin ningún camino visible para llegar hasta allí. Un pequeño grupo de construcciones que desde arriba no tenía visos de ser ningún edificio religioso, pero que la voz interior como antes me decía ser ese el santuario que buscaba.

Llegado a casa, una vez más me puse a los pies de la Virgen para darle gracias y renovarle mi confianza en su ayuda y protección. Estaba localizado el santuario, por lo menos a lo lejos.

El presentimiento que sentí al acostarme se cumplió. Y como en otras veces anteriores de nuevo la voz interior de siempre que me dice: "QUIERO QUE SUBAS OTRA VEZ PERO A PIE, Y QUE HAGAS EN EL SANTUARIO UN ACTO DE HUMILDE REPARACIÓN Y AMOR, POR LOS QUE NO ME AMAN Y OFENDEN."

A primera hora de la tarde y sin pensarlo ni un momento, desde Puzol y a pie como se me había mandado, me lancé al monte y saltando una alambrada de hierro que había, por un cortafuegos que desde arriba vi el día anterior, emprendí la subida. Sólo Dios y yo sabemos lo que pasé en esa accidentada subida. Pero valió la pena, pues después de ciento cinco días de intensa búsqueda la Virgen premió mi incondicional sacrificio y constancia en buscar el santuario de la Virgen Milagrosa en pleno monte. Por fin el feliz hallazgo del tan deseado y buscado santuario.

Estaba ante un sólido, bonito y bien construido santuario. La pequeña campana que ocupaba la espadaña arriba de la puerta de entrada había desaparecido. La puerta estaba abierta porque la cerradura estaba rota. El aspecto exterior estaba bastante aceptable. Pasado el umbral de la puerta, el panorama que a primera vista se presentó ante mí fue triste, lamentable y desolador. Contemplar hasta dónde es capaz de llegar la mano destructora del ser humano.

Había llegado la hora de hacer el acto de reparación pedido la noche anterior, que puesto de rodillas al pie del altar y con los brazos en cruz realicé, cumpliendo así el motivo para lo que había sido convocado en ese lugar concretamente ese día.

Aquella misma noche, de nuevo la voz interior ya familiarizada de siempre, me dice: "A PARTIR DE AHORA TIENES QUE BUSCAR AYUDA Y COOPERACIÓN. TENDRÁS MUCHAS DIFICULTADES, CONTRARIEDADES Y POCA COMPRENSIÓN; PERO NO TE DESANIMES, PUES YO ESTOY CONTIGO."

Como primer paso había que buscar los actuales responsables del santuario y comunicarles lo sucedido.

Después de largas y costosas indagaciones, me enteré que en el Palacio Arzobispal de Valencia sección patrimonios están registrados todos los edificios religiosos de la diócesis.

Con esta espina clavada en el corazón, a primeros de mayo de 1994 viajé a Pontevedra (Galicia) para terminar la práctica de los primeros sábados de mes. Después de la comunión, dando gracias en la pequeña capilla de la aparición antes celda de la hermana Lucía, cuando yo menos lo esperaba ni me acordaba de ello, de nuevo la tan conocida voz interior de siempre: "ANTES QUE TERMINE EL MES DE MAYO QUIERO SER VENERADA DE NUEVO EN EL SANTUARIO A Mí DEDICADO DEL MONTE PICAYO."

Alarmado y al mismo tiempo deseoso de cumplir lo mandado, cuando llegó a Valencia consultó el caso con mi confesor, que me dijo: "Insiste, eso es obra de Dios y mediadora la Santísima Virgen María. Tendrás dificultades por la actual burocracia pero al final se hará lo que ella quiere. Cierra por tu cuenta si puedes económicamente la puerta rota y abierta del santuario y entrega las llaves al responsable. De momento evitarás la posible profanación de ese santo lugar, escogido por la Virgen para ser de sus amantes hijos visitada y venerada."

Subí dos veces al santuario, con taxi desde Sagunto, limpié con medios rudimentarios lo que pude. Saqué unos animales muertos que había y con las manos sacó las piñas y las hojas de los pinos que prácticamente cubrían todo el piso. Los bancos rotos de madera, la cómoda también de madera y el armario de hierro. Yo solo no podía. Se estaba cumpliendo lo dicho por la voz interior: "Desde ahora tienes que buscar ayuda y cooperación."

En estos días también gestioné en una casa de imágenes religiosas la compra de una imagen de la Virgen Milagrosa.

El día 22 de mayo de 1994, me presenté en la residencia de religiosas Hijas de la Caridad, pregunto por la superiora y me pasan a la sala de lecturas de la residencia para que espere mientras avisan a una hermana. 

Encima de la estantería que guardan los libros había una imagen del Corazón de Jesús y otra de la Virgen de la Medalla Milagrosa.

Pues bien, nada más poner los ojos en la imagen de la Milagrosa se transformó en una potente luz que me cegó como cuando miras al sol, hasta el extremo de tener que frotarme los ojos para poder recuperar la vista. Y a continuación, de nuevo la voz interior de siempre, ya conocida y familiar: "ÉSTA ES LA IMAGEN QUE SERÁ VENERADA EN MI SANTUARIO DEL MONTE PICAYO."

Sale la superiora, y me invita a pasar a un salón diferente y empieza la conversación sobre el santuario de la Virgen Milagrosa, del Monte Picayo de Sagunto. Entra en otra sala y señalándome la imagen de la Milagrosa me dice: "AHÍ TIENE A LA VIRGEN MILAGROSA PARA SER VENERADA EN EL SANTUARIO DEL MONTE PICAYO." 

Sólo faltaban siete días para que terminara el mes de mayo. De nuevo acudí a la maternal protección y ayuda de la Virgen por medio de la oración. Puesto de rodillas a los pies del cuadro de la Virgen Milagrosa, le pido que me iluminara e inspirara lo que debía hacer.

Con la lámina de un calendario de la Milagrosa se improvisó un cuadro, que sirvió para hacer realidad el mandato de la Virgen a primeros de mayo. Resuelta ya cómo tomaría posesión de nuevo la Virgen del santuario a Ella dedicado, quedaba todavía pendiente ya con carácter de urgencia la necesidad de retirar los objetos rotos. Bancos, cómoda, armario, que tirados por el suelo daban un lamentable estado de deterioro que me hacían sufrir mucho, pues no quería ni era digno de la Reina y Señora que tenía que habitarlo. Al menos limpio y barrido.

Después de varios intentos de contratar ayudantes, le dije a la señora que me limpia la casa si por favor podía venir conmigo a Sagunto para limpiar y adecentar un poco el santuario de la Milagrosa, en lo alto del Monte Picayo. Cogimos el cuadro, que resultó ser bastante grande y representativo, y lo más imprescindible de artículos de limpieza y nos fuimos en tren hasta Sagunto. Allí alquilamos un taxi diciéndole a quien guié y subimos.

Por el camino le dije al taxista lo que teníamos que hacer y que decidiera por lo que más le interesara: o quedarse y cobrar la espera o bajar y volver a subir a por nosotros.Decidió esperarse y cooperar con nosotros en la limpieza del santuario, que hizo con mucho interés y para mí con mucho amor a la Virgen. Se cumplió una vez más lo advertido en su día: "TENDRÁS DIFICULTADES PERO NO TEMAS, PUES YO ESTOY CONTIGO."

 Terminado el trabajo de limpieza y adecentamiento del santuario, se procedió a colocar el cuadro de la Virgen Milagrosa en el altar que por cierto lo puso el taxista. Se pusieron a los pies del cuadro un ramo de flores que llevaba de tela y así con ese sencillo pero entrañable acto de entronización quedaba cumplida la misión encomendada en su día de ser venerada la Virgen Milagrosa en el santuario a ella dedicado en el Monte Picayo, antes de terminar el mes de mayo de 1994.

Una vez más: "LA SANTÍSIMA VIRGEN, VENCEDORA DE TODAS LAS BATALLAS DE DIOS, HABÍA VENCIDO", de los enemigos que habían querido hacer desaparecer de la Comunidad Valenciana el único santuario dedicado a la Virgen Milagrosa, abandonándolo el año 1980.

Después de rezada la felicitación sabatina, estuve unos momentos mirándola y oyendo por última vez la voz interior de siempre esta vez en forma de inspiración más que de viva voz. Que prometía a los que el último domingo del mes de mayo y el día 27 de noviembre, fiesta litúrgica de la Virgen de la Medalla Milagrosa, suban a visitarla y, postrados a los pies del altar la veneren y con confianza y fervor se las pidan, obtendrán gracias especiales.

De esta inspiración nació la idea de que todos los años el último domingo de mayo y 27 de noviembre se organiza una romería que, saliendo de diferentes puntos de la Comunidad Valenciana. Se reúnen en torno a la Virgen Milagrosa en este su escogido santuario del Monte Picayo para rogarle con confianza y fervor que nos mire con ojos misericordiosos y nos ayude en nuestras humanas necesidades. Ha prometido gracias especiales a los que ese día suban a visitarla y ella siempre cumple lo que promete. ¡PRUÉBALO!.

De momento la Virgen, según su deseo, ya estaba en su santuario. Pobre pero limpio. Esa fue la primera noche que descansé y dormí bien, desde octubre de 1993.

En el mes de junio subió el carpintero para arreglar la puerta, que después de fortalecerla por dentro y por fuera, puso fuertes cerraduras y candados, quedando por fin cerrada la puerta, evitando con ello una posible profanación que me preocupaba y quería evitar a toda costa y que gracias a Dios conseguí.

A pesar de mi gran interés e intensa y preocupante búsqueda, nada había podido solucionarse respecto a los actuales propietarios o responsables del santuario del Monte Picayo y los adjuntos edificios.

En este compás de espera confiado estaba cuando, al fin, superando todas mis aspiraciones, aparece la grandiosa noticia, el padre Fernando, fundador y alma del santuario de la Virgen Milagrosa del Monte Picayo (Sagunto), a quien todos daban por muerto estaba en Reus, provincia de Tarragona. Mi alegría fue inmensa. De nuevo la protección de la Virgen, no me abandonó y una vez más, después de probar mi constancia en servirla, vino en mi ayuda. ¡Gracias Madre!.

Recabada la información tan deseada, tantas veces buscada y por tan diferentes medios, por fin ya estaba en mi poder de labios de su iniciador, fundador, alma y mantenedor del mismo, hasta que una enfermedad le alejó de su querido santuario, obligado por su voto de obediencia religioso que tiene hecho. También me entregó todo lo que había escrito al respecto desde el principio hasta la fecha y que tanto me sirvió para continuar luchando hasta conseguir hacer realidad la misión que se me encomendó en su día.

Transcurridos los primeros momentos de satisfacción y alegría, había que poner manos a la obra y trabajar en el santuario. Los bancos de madera para sentarse, rotos e inservibles, junto con la cómoda también de madera y un armario de hierro todo estropeado y fuera de uso. No había soporte ni urna de cristal para poner dignamente la imagen de la Virgen después de restaurada. En las pequeñas ventanas que dan luz y ventilación no había cristales. La puerta de entrada necesitaba una mano de pintura. Se había puesto una mirilla en la puerta, para que desde el exterior se viera el interior y la Virgen Milagrosa en su altar. 

Ante la pronta entrega de la imagen de la Virgen Milagrosa en restauración había que preparar un no lujoso pero sí digno soporte que, junto a una urna de cristal, sirviera para guardar y preservar del posible deterioro la imagen de la Virgen Milagrosa escogida para ser allí venerada.

Viendo cómo el carpintero hacía las cosas le dije si sería posible restaurar el mobiliario viejo. Al principio se resistió, pues verdaderamente aquello estaba inservible a todas luces. Pero después, como era para la Virgen que él también quiere mucho, aceptó. Y ahí están restaurados, pintados y pulimentados, dando un aspecto más acogedor y propio de un santuario. ¡En nombre de la Virgen, gracias carpintero!.

El día 8 de septiembre de 1994, fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen, me comunica el restaurador que la imagen ya restaurada la tenía a mi disposición para cuando quisiera retirarla. Unos días después la retiro y la tengo unos días en casa.

Aunque el santuario presentaba un aspecto bastante aceptable de orden y limpieza, no sucedía lo mismo en el altar. Para solucionar este problema, antes de subir la imagen lo primero que hice fue dirigirme a las religiosas Hermanitas de los Ancianos Desamparados de Valencia que contribuyeron confeccionando unos ramos de flor artificial.

Yo, por mi parte, compré unos candelabros de cerámica, a los que puse cuatro velas azules, improvisé un mantel para el altar con una sábana azul mía, cogí un crucifijo de plástico que tenía en casa y marché al santuario a preparar el altar para colocar la imagen de la Virgen.

El día 7 de octubre de 1994, fiesta de la Virgen del Rosario, fue el escogido para llevar la imagen. Con la colocación de la imagen de la Virgen Milagrosa, en la urna del altar, se había cumplido el deseo mandato que por medio de un providencial fenómeno extraordinario había empezado en lo alto de una estantería de libros, en la sala de lectura de la residencia de ancianos de Manises, el 24 de mayo de 1994, como se ha explicado anteriormente.

Para testimoniar la fe y esperanza en la intercesión de la Virgen, se encendieron dos luces que día y noche arden a sus pies, con la intención de pedirle favores y darle gracias por los ya concedidos.

Se continuó trabajando para mejorar en el embellecimiento y adorno del altar para el día 27 de noviembre de 1994, fiesta litúrgica de la Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa. Se pusieron dos paneles, uno a la derecha y otro a la izquierda, con la historia de las dos apariciones en París, escritas por santa Catalina Labouré, que las vivió personalmente; y dos pequeños cuadros, uno de san Vicente de Paúl y otro de santa Catalina Labouré. Posteriormente también se puso un cuadro con unas fotos de cómo está en la actualidad el santuario de las apariciones de la Virgen Milagrosa, en París (Francia).

Para no hacer más largo este pequeño trabajo, escrito sólo y exclusivamente para informar de lo sucedido a los que lo quieran leer, se deja a la consideración de los que visitaron este santo lugar durante los años que estuvo completamente abandonado comparen la diferencia de entonces a ahora.

5 de enero de 2023

Nuestra Señora de Sión o de los Milagros

Del sitio Academia Marial: 

La historia de Nuestra Señora de Sión o Virgen de los Milagros se refiere a la conversión milagrosa del joven Marie Alphonse Ratisbonne al cristianismo. El joven Alphonse Ratisbonne nació en Estrasburgo, lugar que hoy pertenece a Francia, el 1 de mayo de 1814. Era culto, inteligente, tenía buenos contactos y procedía de una familia muy rica, tenía un futuro prometedor porque era el heredero de una familia aristocrática de banqueros judíos y estaba emparentado con la famosa familia Rothschild. Lo que llama la atención de la conversión de este hombre, aparte del hecho de que era judío en ese momento, es que albergaba un odio implacable hacia la Iglesia católica. Alfonso era un judío no practicante. Dijo que incluso podría convertirse al protestantismo, pero nunca al catolicismo.

En ese estado de ánimo, de verdadero odio a la Iglesia católica, Ratisbonne recibe como regalo el que será el signo de su conversión: la Medalla Milagrosa de Nuestra Señora de las Gracias. A partir de 1830, cuando la Virgen reveló a Santa Catalina Labouré las gracias que se derramarían a través de la Medalla Milagrosa, se produjo una difusión sorprendente. La devoción cruzó los océanos y se extendió por todo el mundo. En este proceso histórico, la conversión del joven judío Alphonse Ratisbonne atrajo la atención de toda Europa hacia la Medalla y, de este modo, contribuyó expresivamente a su difusión.

El odio al cristianismo se acentuó aún más cuando su hermano, Teodoro, se convirtió al cristianismo en 1827 y se ordenó sacerdote años después. La conversión de Teodoro hizo que Ratisbonne cortara las relaciones con su hermano durante muchos años. Teodoro sufriría no sólo por el alejamiento de su hermano, sino por toda la familia que se volvió contra él.

Alphonse, licenciado en Derecho, estaba comprometido con una joven judía llamada Flore Ratisbonne y se iba a casar pronto. Antes de la boda, decidió hacer un viaje de vacaciones por Europa y Oriente. El viaje no sólo serviría para descansar y reflexionar, sino también para fortalecer su salud, algo debilitada. Alphonse decidió casarse en agosto, el mes siguiente a su regreso del viaje, y así hacerse cargo del negocio familiar. Este viaje marcaría para siempre su vida y sus opiniones respecto a la Iglesia, y también daría lugar a su conversión.

El viaje comenzaría en Nápoles, donde pasaría el invierno en Malta para fortalecer su salud. Pero cuando llegó a Palermo, se dio cuenta de que se había equivocado de camino, y aunque se dio cuenta de su error, decidió sacar un billete en el vapor (barco) que iba a Roma, embarcando el 5 de enero de 1842 hacia la "Ciudad Eterna". Llegó al día siguiente, el 6 de enero, día de la fiesta de los Santos Reyes.

En Roma, visitó algunos museos para apreciar las obras de arte y también algunas iglesias católicas, lo que reforzó aún más su odio al catolicismo. Todavía en Roma, visitó a un viejo amigo llamado Gustavo de Bussières. Gustavo era protestante y se esforzó por convertir a su amigo, pero sin éxito.

En casa de Gustavo, Alphonse conoce al barón Teodoro Bussières, hermano de Gustavo y convertido al catolicismo. Alphonse descubrió que el barón era amigo de su hermano mayor, lo que hizo que la relación entre ambos fuera algo tensa.

No quiso reunirse con él para evitar más disgustos y se dirigió a su casa para dejarle una tarjeta de agradecimiento por su acogida en vísperas de su partida a Francia. El criado de la casa, que era italiano, no entendió bien su francés y le hizo entrar. Teodoro le recibió con gran alegría y durante la conversación le habló de su fe católica con la intención de convertir a Alfonso.

Tras mucha insistencia, el barón consiguió que Alfonso se quedara unos días más en Roma para poder participar en una ceremonia religiosa en la Basílica de San Pedro del Vaticano. Para sorpresa de Alfonso, por si la visita al Vaticano no fuera suficiente, el barón le regaló también un ejemplar de la Medalla Milagrosa de Nuestra Señora de las Gracias y una copia de la oración "Acuérdate de mí" de San Bernardo de Claraval, que debía rezar cada mañana. Alfonso aceptó todo de muy buena gana por fuera, pero se enfadó mucho por dentro por la desfachatez de Teodoro al hacerle la propuesta y darle regalos católicos. Tenía la intención de escribir un libro de su viaje en el que todo esto no serían más que hechos que no se contarían y Theodore sólo sería mencionado como un personaje excéntrico.

El 18 de enero muere en Roma un amigo íntimo del barón de Bussières, el conde de La Ferronays, antiguo embajador de Francia ante la Santa Sede y hombre de gran virtud y piedad. La víspera de su repentina muerte, La Ferronays había hablado con Bussières sobre Ratisbonne y había rezado cien veces la oración "Acuérdate de mí" por su conversión a petición de Bussières. Es posible que incluso ofreciera su vida a Dios por la conversión del joven banquero.

El 20 de enero, dos días después de su muerte, Alphonse acompañó al barón Bussières a la iglesia de Sant'Andrea delle Fratte para los preparativos del funeral de su difunto amigo. Le irritaba la situación de ver su fiesta consumida por un rito funerario de una religión que odiaba. El barón, entristecido por la muerte de su amigo y por las actitudes de Alphonse, le pide que espere unos minutos porque iba a la sacristía para asistir al funeral de su amigo y volvería enseguida.

Como se le impidió entrar en la sacristía con Bussières debido a los preparativos del funeral, Alphonse comenzó a caminar por un lado de la iglesia y observó cuidadosamente los frescos y las imágenes que había a lo largo de la nave.

Cuando volvió al interior de la iglesia, para su sorpresa, el barón no encontró a Alphonse y empezó a buscarlo hasta que lo encontró llorando en un altar de la nave lateral. Asombrado por la escena, Bussières pregunta la razón de tan copiosas lágrimas y recibe la respuesta de labios de Alphonse de que sólo hablaría en presencia de un sacerdote.

En ese momento Alphonse fue llevado por el Barón a la Iglesia Madre de los Jesuitas en presencia del Padre Villefort. Todavía muy emocionado, tomó la Medalla Milagrosa de su cuello, la levantó y dijo en voz alta: "¡La he visto! Lo he visto". Continuando con su relato, afirma haber visto a la Virgen Madre de Dios: "Estaba ahora mismo en la iglesia, cuando de repente me sentí invadido por una inexplicable inquietud. Levanté los ojos; todo el edificio había desaparecido de mi vista; una sola capilla había concentrado, por así decirlo, toda la luz, y en medio de ese esplendor aparecía, de pie sobre el altar, grandiosa, brillante, llena de majestuosidad y dulzura, la Virgen María, tal como figura en mi medalla. Una fuerza irresistible me atrajo hacia ella. La Virgen me hizo una señal con la mano para que me arrodillara, y pareció decir: "¡Muy bien!". No me dijo nada, pero lo entendí todo".

La noticia de la conversión de Alphonse tuvo eco en toda Europa. Enterado del suceso, el Papa Gregorio XVI quiso conocer al joven vidente y lo recibió paternalmente en el Vaticano. Tras contarle al Papa lo que había vislumbrado en la iglesia de Sant'Andrea delle Fratte, el Santo Padre solicitó una investigación exhaustiva del suceso.

El 31 de enero de ese mismo año, Alphonse fue bautizado, recibió la Primera Comunión y la Confirmación de manos de Su Eminencia el Cardenal Patrizi, que entonces era Vicario de Su Santidad el Papa. En febrero de ese mismo año tuvo lugar el proceso canónico para investigar la conversión de Alphonse.

Tras una larga investigación se llegó a la conclusión de que su conversión fue totalmente milagrosa y fruto de la aparición de la Virgen María al joven.

Sólo unos meses después de la aparición, se colocó para su veneración un cuadro de la Virgen del Milagro exactamente en el mismo lugar y con la misma forma en que se apareció. El lienzo fue pintado por el artista Natale Carta, quien, según la tradición, siguió las directrices del propio Ratisbonne.

El 3 de junio de 1842, el mismo año de la aparición, tras una investigación, el cardenal Patrizi declaró legítima para la veneración la aparición del 20 de enero.

En 1843, Alphonse se reconcilió con su hermano Theodore y juntos fundaron la Hermandad de Nuestra Señora de Sión.

En 1847, tras romper su matrimonio con Flore Ratisbonne, se ordena sacerdote y entra en la Compañía de Jesús. En 1855, decidido a convertir a los judíos, dejó la Compañía de Jesús con el consentimiento del Papa Pío IX y trasladó a las Hermanas de Sión a Jerusalén, construyendo para ellas al año siguiente el Convento Ecce Homo con una escuela y un orfanato para niñas.

En 1860, construyó el convento de San Juan en la montaña de Ain Karim. También junto al convento construyó otra escuela y otro orfanato para niñas. En este bendito lugar, Alphonse trabajó incansablemente por la conversión de judíos y musulmanes junto a grandes compañeros como Pères de Sion hasta el día de su muerte, el 6 de mayo de 1884.

El 17 de enero de 1892, reconociendo el gran número de milagros atribuidos a la Virgen de los Milagros, el Papa León XIII coronó la venerada imagen de la Madre de Dios con una diadema.

La famosa Iglesia de la Aparición fue elevada al rango de Basílica el 25 de abril de 1942. El Papa Juan XXIII elevó la misma Basílica al título de Iglesia Cardenalicia el 12 de marzo de 1960.

El 28 de febrero de 1982, San Juan Pablo II también peregrinó y visitó la Basílica de Sant'Andrea delle Fratte, rezando devotamente ante la imagen milagrosa de la Virgen de los Milagros.

22 de noviembre de 2018

Nuestra Señora de Soufanieh

Del sitio de las Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y de María:

El 22 de noviembre de 1982, en la ciudad de Damasco, Siria, muy cerca de la casa de Ananías, donde se alojó después de su conversión, Myrna, rezaba por su cuñada Layla que estaba muy enferma. Otras dos mujeres rezaban con ella: una ortodoxa y la otra musulmana. Mientras rezaban, la musulmana vio una luz que emanaba de las manos de Myrna, y un poco después aceite que también emanaba de su piel sin que Myrna lo supiese. La musulmana le informó de lo que le ocurría y le dijo que ponga sus manos sobre la enferma, la cual quedó sanada de inmediato.

Esa noche su esposo, Nicolas, vino a recoger a Myrna y le explicaron lo ocurrido. El se enfadó y regañó a su esposa. Ninguno de los dos era muy religioso, y no sabían como responder a lo sucedido. Eran jóvenes dados al baile y a una vida sin devoción. El 25 de noviembre, la madre de Myrna se sanó de la misma manera.

El 27 de noviembre es aniversario de las apariciones de la Virgen Milagrosa a Santa Catalina Labouré, fecha que marca el comienzo de las apariciones modernas. Ese día una imagen de tres pulgadas de la Virgen con el Niño Jesús comenzó a exudar aceite. Tanto era el aceite que fluía que caía al piso junto a la cama de Nicolas y Myrna. Nuevamente, aceite comenzó a salir de las manos de Myrna.
Nicolas fue a llamar a sus familiares quienes vinieron y todos comenzaron a rezar. El aceite seguía saliendo de la imagen y en una hora llenó cuatro platos. Entonces Myrna quedó completamente sorda, puso su cabeza junto al icono milagroso y escuchó la suave voz de una mujer: "María no tengas miedo. Estoy contigo. Abre las puertas y no prives a nadie de verme. enciendeme una vela" Myrna pensó que era su imaginación. Tenía miedo de decir lo que le ocurría. Mientras pensaba, las luces de la casa se apagaron y Myrna tuvo que encender la vela. En ese instante la luz volvió.

La imagen continuó sudando aceite por cuatro días llenando numerosos recipientes. Desde entonces la se han encendido muchas velas a la Virgen en su casa. Al día siguiente vinieron varios sacerdotes, católicos, entre ellos el Padre Elias Zahlaoui. Las autoridades trajeron a un médico y cuatro oficiales de seguridad. Sacaron la imagen de su cuadro y descubrieron que el aceite salía de la imagen propiamente. Le pidieron a Myrna que se lavara las manos y fuera a rezar. Inmediatamente había otra vez aceite en sus manos. El médico examinó sus manos y dijo al oficial: "Dios es grande". Tomaron muestras del aceite en piezas de algodón y se marcharon.

A Myrna no le gustaba que el aceite saliese de sus manos porque atraía atención hacia ella, por lo que rezó a la Virgen para que el aceite saliese de la imagen pero no de sus manos.

El Padre Zahlaoui y otras personas estaban junto a ella cuando ella dijo: "Padre, siento que la Virgen ha entrado en mi". El aceite brotaba de las manos de Myrna y de la imagen. El sacerdote fue al obispo, le contó la historia y le llevó una muestra del aceite. El obispo dijo que olía como el aceite que se utiliza para los sacramentos.

En la casa de Myrna y Nicolás la gente se agolpaba. Miles de personas, católicos, musulmanes y ortodoxos, visitaron la imagen que suda aceite. Nunca cerraron las puertas de su casa.

La noche del 15 de diciembre de 1982, mientras una multitud de fieles rezaba frente al ícono milagroso, de repente, sintió algo que jalaba su brazo. Era la misma hora en que el ángel había llevado a Santa Catalina Labouré a la capilla para ver a la Virgen (11:37PM). Myrna no conocía a la santa. La fuerza que la jalaba la llevó a la terraza en el tejado de la casa. Allí temblando se arrodilló. Cuando levantó los ojos vio a la Santísima Virgen. Myrna corrió a su cuñada que vivía allí, gritando: "Helene, Helene, es la Virgen".

El 18 de diciembre la Virgen regresó y habló por primera vez. Otra vez era la misma hora que cuando la visitó a Santa Catalina y le habló (11:37PM).

Las apariciones de Nuestra Señora de Soufanieh han sido aprobadas por la Iglesia Católica y Ortodoxa.
 

Para saber más sobre las apariciones y los Mensajes de la Virgen de Soufanieh: Nostra Señora de Soufanieh