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4 de septiembre de 2026

Nuestra Señora de Ludźmierz


 Traducido y adaptado del sitio Szalak Maryjini:

El Santuario de Nuestra Señora, Reina de Podhale, en Ludźmierz, es uno de los centros de peregrinación marianos más importantes de la arquidiócesis de Cracovia. Es la capital espiritual de Podhale, la capital espiritual de los montañeses. Desde hace siglos, los fieles de Podhale y de los rincones más recónditos de Polonia, así como de Eslovaquia y Hungría, acuden aquí para buscar consuelo ante la imagen milagrosa de la Señora de Podhale y pedirle a María su protección.

El culto a la imagen de la Virgen de Ludźmierz, famosa por sus gracias, se desarrolló gradualmente en Podhale a partir de la Edad Media. 

El culto a la Virgen María, en la imagen famosa por sus gracias de la "Gaździna de Podhale", experimentó un claro desarrollo durante el período de la renovación postridentina. Las actas de las visitas episcopales y decanales de los siglos XVII y XVIII dan fe de este culto. 

En los documentos posteriores a la visita del decano Zaskalski de 1765 se lee: "En el altar lateral del lado del Evangelio hay una escultura de madera dorada de la Virgen María, que sostiene en sus brazos a Jesús, famosa desde tiempos inmemoriales por sus grandes gracias".

El flujo de peregrinos a Ludźmierz en la segunda mitad del siglo XVIII ya era tan grande que, en 1776, las autoridades diocesanas acordaron que la imagen milagrosa de Nuestra Señora de Ludźmierz fuera colocada en el altar mayor. 

En 1795 se erigió un altar rococó especialmente para la imagen. Mieczysław Orłowicz, en su "Guía ilustrada de Galicia, Bucovina, Spiż, Orava y Silesia de Cieszyn", al describir Ludźmierz con su iglesia, que "cuenta con un cuadro milagroso de la Virgen", señaló que durante la fiesta principal "el 8 de septiembre se reúnen aquí hasta 20 000 montañeses de todo Podhale, y todos los caminos de los alrededores están llenos de sus carretas blancas. Esta fiesta, que reúne a multitud de montañeses de Podhale y Orava, merece la pena ser vista por sus trajes festivos y sus hermosos rostros". 

Por su parte, Władysław Orkan (1875–1930), en el poema "Sobre Janek y Liptak" (1903), le confesó a la Señora de Podhale: "Señorita de Ludźmierz, refugio de los hombres. Más pobres que pecadores, tú, que caminas por el camino lechoso —Reina de los cuentos de hadas. ... Más poderosa que la de Odrowąska, más hermosa que la de Kalwaryjska, ayúdame con tu recuerdo. En este recuerdo de tu gente".

Entre los años 1869 y 1877, en el lugar donde se encontraba la antigua iglesia demolida, se erigió el actual templo neogótico de mampostería. El 15 de agosto de 1890, el obispo de Cracovia, el cardenal Albin Dunajewski, consagró el templo.

El culto secular a la milagrosa imagen de Nuestra Señora de Ludźmierz y la importancia del santuario en la historia de la Iglesia católica en Podhale y en la arquidiócesis de Cracovia fueron reconocidos mediante un acto de la Congregación para el Culto Divino y los Sagrados Sacramentos del 22 de febrero de 2001, en el que la iglesia santuario dedicada a de la Asunción de la Santísima Virgen María en Ludźmierz fue elevada al rango de basílica menor. La ceremonia solemne de proclamación de este título se llevó a cabo el 18 de mayo de 2001.

En 1934, el párroco de Ludźmierz, el padre Józef Styrylski, inició los trámites para la coronación de la imagen. Lamentablemente, el estallido de la Segunda Guerra Mundial frenó este proyecto. 

El siguiente párroco de Ludźmierz, el padre Leonard Harędziński, retomó los esfuerzos para la coronación. Estos se culminaron el 15 de agosto de 1963. Las coronas papales fueron colocadas sobre la imagen milagrosa de la Reina de Podhale por el cardenal Stefan Wyszyński y el obispo Karol Wojtyła. Al concluir la ceremonia de coronación, cuatro obispos levantaron el feretrón con la imagen de Nuestra Señora de Ludźmierz para llevar en procesión la imagen coronada al interior de la iglesia. En el momento de levantar el feretrón, la imagen se inclinó y el cetro se le cayó de la mano a la Reina de Podhale; el obispo Karol Wojtyła lo atrapó con un reflejo excepcional. Este insólito suceso (grabado en un video amateur) fue comentado en ese momento por el P. Primado del Milenio, quien se dirigió al obispo Wojtyła con estas palabras: "Bueno, Karol, la Virgen te está entregando el poder". Unos meses después (el 13 de enero de 1964), el obispo Karol Wojtyła fue nombrado arzobispo metropolitano de Cracovia, y 15 años más tarde fue elegido sucesor de San Pedro.

San Juan Pablo II, durante su pontificado, se "encontró" en dos ocasiones con la milagrosa imagen de Gaździna de Podhale. 

Durante su primera peregrinación a Polonia y la misa celebrada por el Papa en el aeropuerto de Nowy Targ el 8 de junio de 1979, sobre el altar se encontraba la imagen de Nuestra Señora de Ludźmierz. En la homilía que pronunció entonces ante varios cientos de miles de peregrinos -en su mayoría montañeses-, Juan Pablo II dijo: "La Virgen María siempre se parece a la gente de su tierra. Cuando ahora contemplaba en México a la Virgen de Guadalupe, la Virgen de los indígenas, lo que más me venía a la mente era la Virgen de Ludźmierz, porque es una auténtica Gaździna de Podhale...».

El segundo encuentro de San Juan Pablo II con la Virgen de Ludźmierz tuvo lugar el 7 de junio de 1997. En esa ocasión, el Papa polaco visitó el santuario de Ludźmierz y rezó el rosario ante la imagen milagrosa de la Gaździna de Podhale. El Santo Padre recibió entonces como regalo una réplica del cetro de la Virgen María, Reina de Ludźmierz, con el cual bendijo a una multitud de 200 mil fieles reunidos en el Jardín del Rosario. 

Al concluir el encuentro, Juan Pablo II dijo: "Contemplo con admiración este santuario, que tanto ha crecido y se ha embellecido. Es una señal de su devoción y generosidad. Es su regalo para María, pero también para los peregrinos que llegan aquí. Es necesario que hoy el Papa -un peregrino de Ludźmierz- les agradezca en nombre de todos ellos por esta hospitalidad. ¡Que Dios los bendiga! Los bendigo de todo corazón. ¡Señora de Ludźmierz, Anfitriona de Podhale, ruega por nosotros!»

Cabe destacar que, durante su segunda peregrinación a su patria, el 23 de junio de 1983, en los Błonia de Cracovia, Juan Pablo II consagró nuevas coronas para la Virgen de Ludźmierz (las coronas colocadas sobre la imagen durante la coronación de 1963 habían sido robadas en marzo de 1983). La nueva coronación de la imagen milagrosa de Gaździna de Podhale la realizó el cardenal Franciszek Macharski el 15 de agosto de 1983.

En el 40.º aniversario de la coronación de la imagen milagrosa de Gaździna de Podhale, Juan Pablo II obsequió al santuario una pica, la cual se colocó en el altar junto a la imagen. Cabe destacar que una réplica de la imagen de Gaździna de Podhale permaneció en las habitaciones privadas de San Juan Pablo II durante todo su pontificado. El día de la canonización de Juan Pablo II por el papa Francisco (27 de abril de 2014), se colocó en el cetro de Nuestra Señora de Ludźmierz un anillo con reliquias del santo papa polaco.

Durante la fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen María en 2017, el arzobispo Marek Jędraszewski consagró la capilla dedicada a San Juan Pablo II, que se encuentra debajo del altar papal.

Las últimas investigaciones han revelado que la imagen de Nuestra Señora de Ludźmierz, Reina de Podhale, fue realizada alrededor del año 1400. Los historiadores del arte clasifican esta escultura dentro del tipo conocido como las "Madonas Bellas" de la llamada escuela de Nowy Sącz o de Spisz-Sącz. Un artista desconocido talló la imagen en madera de tilo. La escultura dorada mide 125 cm de altura y representa a la Virgen María, quien sostiene un cetro en su mano derecha y al Niño Jesús en la izquierda. El rostro de la Señora de Podhale es lleno de gracia y presenta una leve sonrisa.

A lo largo de los siglos, surgieron varias leyendas en torno a la figura de la Virgen de Ludźmierz, que intentaban explicar los orígenes del culto. La primera leyenda cuenta que a unos comerciantes que viajaban hacia Hungría se les apareció la Virgen. En el lugar de la aparición se construyó una iglesia y se colocó una estatua de la Virgen María. 

La segunda leyenda cuenta que un comerciante húngaro, que vendía vino, se dirigía a la feria de Nowy Targ. La noche lo sorprendió en los pantanos y turberas de Ludźmierz. Cuando comenzó a rezar, pidiendo ayuda a Dios, vio la figura de una Señora sonriente envuelta en una nube dorada. Ella lo animó a hacer un último intento por salir del pantano. De repente, los caballos recuperaron fuerzas de manera inesperada y el comerciante logró sacar la carreta al camino. Siguió su camino, guiado por la figura luminosa, que lo llevó hasta la iglesia de Ludźmierz. Comprendió que se trataba de la Virgen María. Cuando quiso arrodillarse para darle las gracias, la aparición se desvaneció y, en el lugar donde se había arrodillado, brotó un manantial. El comerciante hizo la promesa de llevar a la iglesia una estatuilla similar a la que había visto. Al parecer, esas promesas le agradaron a Dios, pues aquel lugar comenzó a ser famoso por sus gracias.

Junto a la iglesia de Ludźmierz se encuentra un extenso Jardín del Rosario. Bellamente diseñado y cuidado, recuerda la visita de San Juan Pablo II a Podhale y al santuario de Ludźmierz en 1997, así como su enseñanza sobre la importancia de la oración del rosario. Este lugar de oración, con 20 capillas de la región de Podhale que representan los misterios del Santo Rosario, fue fundado por habitantes de Podhale residentes en EE. UU. y Canadá, peregrinos, sacerdotes y feligreses. En la parte central del jardín se encuentra una escultura de tamaño natural que representa a San Juan Pablo II arrodillado, sosteniendo un rosario en sus manos.

Canto vespertino a la Virgen de Ludźmierz

¡Salve, María, Gaździna de Podhale!
Que toda la creación de la tierra te alabe.
Por tu protección, que todos tus hijos han experimentado
en las dificultades a lo largo del día.

Que tu poder nos envuelva en las tinieblas de la noche
 —te lo pedimos de todo corazón—,
¡María de Ludźmierz!

1 de septiembre de 2026

Nuestra Señora de Kieff

 


Del sitio Fatimazo por la Paz:

 Kieff, a orillas del río Dniéper, fue el primer lugar de descanso de la famosa imagen de la Virgen María. Se cuenta que el apóstol san Andrés se detuvo aquí en camino de Constantinopla a Roma. Un día por la mañana, mientras admiraba las colinas de Kieff, escuchó: “¿Ves esas colinas? En esas colinas resplandecerán en adelante la gracia de Dios”.

Fue hasta el año 1010 que se cumplió aquella profecía, antes de que el príncipe ruso Vladimir fuera bautizado en Kieff con todo su pueblo, y las enseñanzas del Evangelio comenzaron a salir desde las alturas de las colinas que tanto habían impresionado al apóstol.

El príncipe mandó traer de Kherson una imagen de la Virgen que, según la leyenda, fue pintada por Constantino. El príncipe encomendó al monasterio de Petchersk la custodia del cuadro y ahí permaneció hasta el siglo XV.

En 1467 Iván III, gran duque de Moscú, construyó la Iglesia de la Asunción en el Kremlin con motivo de su matrimonio, para lo que mandó traer el famoso cuadro de Kieff. Los habitantes de Kieff se entristecieron y protestaron porque no querían perder su tesoro más querido.

La Santísima Virgen se le apareció en sueños al príncipe y le pidió que devolviera la imagen, y Ella personalmente se encargaría de que fuera reemplazada. A la mañana siguiente, el príncipe devuelve la pintura a Kieff, y para su sorpresa cuando entra a su iglesia encuentra otro cuadro idéntico al que había devuelto.

24 de julio de 2026

Nuestra Señora, Madre de todos los sacerdotes

 


Del sitio de la Santa Sede:

Queridos hermanos y hermanas:

Es inminente la celebración de la solemnidad de la Asunción de la santísima Virgen, el sábado próximo, y estamos en el contexto del Año sacerdotal; por eso deseo hablar del nexo entre la Virgen y el sacerdocio. Es un nexo profundamente enraizado en el misterio de la Encarnación. Cuando Dios decidió hacerse hombre en su Hijo, necesitaba el "sí" libre de una criatura suya. Dios no actúa contra nuestra libertad. Y sucede algo realmente extraordinario: Dios se hace dependiente de la libertad, del "sí" de una criatura suya; espera este "sí". San Bernardo de Claraval, en una de sus homilías, explicó de modo dramático este momento decisivo de la historia universal, donde el cielo, la tierra y Dios mismo esperan lo que dirá esta criatura.

El "sí" de María es, por consiguiente, la puerta por la que Dios pudo entrar en el mundo, hacerse hombre. Así María está real y profundamente involucrada en el misterio de la Encarnación, de nuestra salvación. Y la Encarnación, el hacerse hombre del Hijo, desde el inicio estaba orientada al don de sí mismo, a entregarse con mucho amor en la cruz a fin de convertirse en pan para la vida del mundo. De este modo sacrificio, sacerdocio y Encarnación van unidos, y María se encuentra en el centro de este misterio.

Pasemos ahora a la cruz. Jesús, antes de morir, ve a su Madre al pie de la cruz y ve al Hijo amado; y este Hijo amado ciertamente es una persona, un individuo muy importante; pero es más: es un ejemplo, una prefiguración de todos los discípulos amados, de todas las personas llamadas por el Señor a ser "discípulo amado" y, en consecuencia, de modo particular también de los sacerdotes.

Jesús dice a María: "Madre, ahí tienes a tu hijo" (Juan 19, 26). Es una especie de testamento: encomienda a su Madre al cuidado del hijo, del discípulo. Pero también dice al discípulo: "Ahí tienes a tu Madre" (Jn 19, 27). El Evangelio nos dice que desde ese momento san Juan, el hijo predilecto, acogió a la madre María "en su casa". Así dice la traducción italiana, pero el texto griego es mucho más profundo, mucho más rico. Podríamos traducir: acogió a María en lo íntimo de su vida, de su ser, "eis tà ìdia", en la profundidad de su ser.

Acoger a María significa introducirla en el dinamismo de toda la propia existencia —no es algo exterior— y en todo lo que constituye el horizonte del propio apostolado. Me parece que se comprende, por lo tanto, que la peculiar relación de maternidad que existe entre María y los presbíteros es la fuente primaria, el motivo fundamental de la predilección que alberga por cada uno de ellos. De hecho, son dos las razones de la predilección que María siente por ellos: porque se asemejan más a Jesús, amor supremo de su corazón, y porque también ellos, como Ella, están comprometidos en la misión de proclamar, testimoniar y dar a Cristo al mundo. Por su identificación y conformación sacramental a Jesús, Hijo de Dios e Hijo de María, todo sacerdote puede y debe sentirse verdaderamente hijo predilecto de esta altísima y humildísima Madre.

El concilio Vaticano II invita a los sacerdotes a contemplar a María como el modelo perfecto de su propia existencia, invocándola como "Madre del sumo y eterno Sacerdote, Reina de los Apóstoles, Auxilio de los presbíteros en su ministerio". Y los presbíteros —prosigue el Concilio— "han de venerarla y amarla con devoción y culto filial" (cf. Presbyterorum ordinis, 18).

El santo cura de Ars, en quien pensamos de modo particular este año, solía repetir: "Jesucristo, cuando nos dio todo lo que nos podía dar, quiso hacernos herederos de lo más precioso que tenía, es decir, de su santa Madre" (B. Nodet, Il pensiero e l'anima del Curato d'Ars, Turín 1967, p. 305). Esto vale para todo cristiano, para todos nosotros, pero de modo especial para los sacerdotes.

Queridos hermanos y hermanas, oremos para que María haga a todos los sacerdotes, en todos los problemas del mundo de hoy, conformes a la imagen de su Hijo Jesús, dispensadores del tesoro inestimable de su amor de Pastor bueno.

¡María, Madre de los sacerdotes, ruega por nosotros! 

AUDIENCIA GENERAL
12 de agosto de 2009
 

3 de julio de 2026

El Sagrado Cinturón de Nuestra Señora


 Traducido del sitio Mary Undoer of Knots:

La fiesta de Santo Tomás Apóstol, el 3 de julio, es una oportunidad para presentar un importante tema iconográfico en las representaciones de la vida de Santo Tomás: la escena en la que Santo Tomás recibe el Santo Cinturón de la Virgen María en la Asunción.

Tomás, llamado Dídimo ("el gemelo") o Tomás el Apóstol, fue uno de los pocos discípulos que Jesús eligió, desde el comienzo de su vida pública, para ser sus apóstoles: San Juan, en su Evangelio (Juan 20:24), afirma que Tomás era "uno de los Doce".

Un episodio conocido sobre Tomás en el Evangelio es su incredulidad en la Resurrección, por lo que a veces se le llama "Tomás el incrédulo". De hecho, según se relata en el Evangelio de Juan, Tomás, que no estaba presente cuando Cristo resucitado se apareció a los apóstoles, expresó su incredulidad y provocó una nueva aparición de Cristo resucitado, esta vez en presencia de Tomás:

"Tomás, llamado Dídimo, uno de los Doce, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Entonces los otros discípulos le dijeron: 'Hemos visto al Señor'. Pero él les respondió: 'Si no veo la marca de los clavos en sus manos y meto mi dedo en las marcas de los clavos y meto mi mano en su costado, no creeré'. Una semana más tarde, sus discípulos estaban de nuevo dentro y Tomás estaba con ellos. Jesús vino, aunque las puertas estaban cerradas, se puso en medio de ellos y les dijo: 'La paz sea con ustedes'. Luego le dijo a Tomás: 'Pon aquí tu dedo y mira mis manos, y acerca tu mano y ponla en mi costado, y no seas incrédulo, sino creyente'. Tomás le respondió y le dijo: '¡Señor mío y Dios mío!'. Jesús le dijo: '¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que no han visto y han creído' (Jn 20, 24-29).

Después de ver a Jesús resucitado, Tomás se convirtió en un ferviente misionero, evangelizando Siria, luego Edesa, la India y China, antes de regresar a la India, donde fue martirizado en Mylapore, ahora llamado "Monte de Santo Tomás», cerca de Madrás. Sus restos se encuentran en la cripta de la basílica de Santo Tomás en Chennai, India.

Otro episodio de la vida de Santo Tomás está relacionado con la Asunción de María. Los relatos apócrifos (no canónicos) recogen diferentes versiones del regalo que la Virgen María hizo a Santo Tomás de su cinturón durante su Asunción al cielo, como prueba de su Asunción. Tomás fue el único apóstol que no estuvo presente al final de la vida de María en la tierra. Sin embargo, las excavaciones realizadas en la catedral de Nuestra Señora del Cinturón en Homs, Siria, llevaron al descubrimiento de un cinturón que data de la época romana, que llegó de Edesa en 476, al mismo tiempo que el traslado de algunas de las reliquias de Santo Tomás desde la India en 232.

Esta tradición del Santo Cinturón es conocida y celebrada tanto en Oriente como en Occidente: la fiesta ortodoxa del 31 de agosto celebra la Deposición del Cinturón de la Virgen en Chalcoprateia, en la iglesia de Santa María. En Occidente, esta tradición sigue muy viva: se pueden encontrar varias reliquias en Francia (en Puy-Notre-Dame, en Saumur; en la basílica de Notre-Dame de la Délivrance, en Quintin, en Bretaña; en la colegiata de Notre-Dame, en Loches, etc.). Una reliquia del Cinturón de la Virgen, traída de Jerusalén en 1141 por un comerciante de Prato, también se conserva en la catedral de Prato (Italia, Toscana). La Ostensión del Santo Cinturón (o Cinturón, o Cintura) tiene lugar allí cinco veces al año, en particular el 15 de agosto, día de la Asunción, y el 8 de septiembre, día de la Natividad de María.

Las representaciones del regalo del Cinturón Sagrado a Tomás se remontan al siglo XII en Francia (en la iglesia de Cabestany). En Italia, fue el pintor italiano de la escuela florentina prerrenacentista Agnolo Gaddi quien recibió el encargo de pintar los frescos de la leyenda de la Sacra Cintola en el Duomo, en la capilla del mismo nombre, que contiene la famosa reliquia.

Esta historia del cinturón liso del Cinturón Sagrado, una reliquia-regalo de la Virgen María, nos invita a rezar a María, por intercesión de Santo Tomás Apóstol, para deshacer los nudos de la "cinta" de nuestras vidas que están atados a la incredulidad, para que podamos crecer en la fe a pesar de ellos, o más bien, como solía decir San Juan Pablo II, "gracias a ellos".

19 de junio de 2026

Nuestra Señora de Chiquinquirá de Aregue

 

Del sitio Correo de Lara:

Fundada en 1616 por el presbítero Francisco de la Hoz Berrío, la población de Aregue, en el municipio Torres, es una de las más viejas del estado Lara, donde su devoción mariana en la advocación de la Virgen de Chiquinquirá es la más antigua en Venezuela y simboliza la fe y la presencia divina de Dios en todos los pueblos circunvecinos a Aregue que la celebran la primera semana de octubre.

La tradición indica que desde el siglo XVII, miles de peregrinos procedentes de diferentes regiones del país se congregan en Aregue este mes para asistir a la fiesta en su honor. También es la reina y patrona de Colombia, del estado Zulia y de la ciudad de Caraz, en Perú.

El obispo Mariano Martí conoció a Aregue en su visita pastoral a la Diócesis de Caracas en 1776 y le impresionó la belleza del templo y su libro parroquial de bautismos, abierto el 30 de marzo de 1692 y aseguran que el prelado debió ordenar recogimiento y prudencia por lo rumboso de las fiestas.

Esta Iglesia es bajo la advocación de Nuestra Señora de Chiquinquirá que es de pintura de unos cinco o seis palmos de alto, que esto tendrá el quadro, con la imagen de San Antonio a la derecha y la de San Andrés a la isquierda, y estos dos santos de medio cuerpo, pero la Virgen de cuerpo entero, con el Niño Jesús en el brazo isquierdo y la Virgen tiene un rosario en la mano derecha. Esta Iglesia es la mejor que he visto en este Obispado en pueblo de indios, toda de mampostería, de buenas paredes, con tres puertas, cubierta de texa y de obra limpia, con sus … cercada de un buen altosano de pared, que sirve de cementerio, dos Sacristías, la del lado de la Epístola para trastos y la del lado del Evangelio para revestirse, su buen campanario, y baxo de el Baptisterio muy aseado, coro alto, mediano y ornamentos.

Mariano Martí

Numerosas son las anécdotas y leyendas en la historia oral de Aregue. Cuentan que una india llamada Chiquinquirá andaba de cacería y de pronto vio una paloma silvestre. La persiguió con la intención de cazarla y el ave se metió en una cueva donde la india consiguió un extraño tubo de metal que por superstición no se atrevió a tocar.

Fue uno de los misioneros quien sacó el tubo y en su interior halló enrollado un lienzo con el rostro moreno de la Virgen y los indígenas le dieron el nombre de la india que la encontró y comenzaron a adorarla llamándola la Virgen India.

Según otra versión, esta imagen es una pintura de la Virgen del Chiquinquirá traída por los misioneros al pueblo de Dariguaco o Darihuaco hacia 1617, pueblo indígena cercano a Baragua en el actual municipio Urdaneta del estado Lara. Por razones aún no explicadas, esta encomienda fue trasladada al Aregue viejo, trayendo dichos aborígenes el lienzo de la virgen, al paso del tiempo conocida, venerada y amada, incluso por quienes la visitaban para invocar sus favores.

Según la leyenda, a fines del siglo XVI el navío del marino y comerciante español asentado en Carora Cristóbal de la Barreda naufragó en las tormentosas aguas del Atlántico y en su desesperación el acaudalado navegante pidió al Señor por su salvación y en su lugar se le aparece una virgen hermosa, quien lo salva de la muerte mientras moría el resto de la tripulación. De la Barreda prometió construir un templo a la Virgen con el inconveniente de no saber de quién se trataba. En un recorrido llegó a un poblado indígena donde adoraban una imagen que llamaban Chiquinquirá, de idéntico rostro a su salvadora en las aguas del Atlántico. Según investigaciones del padre Renzo Begni, en 1710 de la Barreda pidió al presbítero Antonio de Hoces, de quien se supone sea de la Hoz Berrío, la construcción de un templo en honor a la Virgen de la Chiquinquirá.

Cumplidos los requisitos religiosos y civiles, lejos de las inundaciones donde hoy encontramos al Aregue actual, se comenzó la obra a la cual de la Barreda destinó todos sus bienes, tierras, casas y esclavos. También se desprendió de su efectivo, las mercancías de su tienda, trescientas reses, el ganado cabrío y lanar de sus haciendas, todo cuanto poseía, a beneficio de la construcción de la iglesia para la Chiquinquirá. El total ascendía a dieciséis mil doscientos setenta y dos pesos y sesenta y tres centavos. Toda una fortuna para la época.

Datos registrados informan que de espectacular belleza, el templo fue concluido el 30 de abril de 1745 y abierto al culto el 11 de julio. Su entorno se fue poblando de manera ordenada como Pueblo de Doctrina de Nuestra Señora de Chiquinquirá de Aregue,  considerada su más antigua adoración en Venezuela.

En su condición de patrona oficial de la diócesis de Carora, la imagen venerada de Chiquinquirá visita todos los años las 27 parroquias y regresa para su día en una procesión proveniente de la Catedral de Juan Bautista en la Zona Colonial de la capital del municipio Torres, en una peregrinación llamada los once kilómetros de fe, hasta el regreso a su hogar, la hermosa iglesia de Aregue.

Al son de cohetes, aplausos y cantos marianos los feligreses llenan las principales calles de Carora hasta cumplir la tradicional ruta de fe. Despedida con música y montada en el Chiquinquirá Móvil, el lienzo sagrado realiza las paradas pautadas por la diócesis, siempre en el fervor religioso de su feligresía. Gran parte de las peticiones de los peregrinos son por salud, paz y la unión de los venezolanos en estos momentos de crisis y en especial el retorno de la democracia a Venezuela.

Aregue es la sede del culto a la virgen india donde la primera semana de octubre se congregan miles de peregrinos procedentes de diferentes regiones, incluso de países vecinos en torno a la bella basílica, a rendirle tributo de veneración por los favores recibidos, de amor y veneración, devoción de más de 400 años que permanece intacta y se transmite  por generaciones.

Algunos historiadores refieren que el lienzo proviene de España y otros de Colombia, pero su destino según ellos era el estado Lara porque el Niño Jesús en brazos de Nuestra Señora del Rosario de la Chiquinquirá tiene en su mano un cardenal, pájaro autóctono de la región. Su nombre originario del Rosario fue cambiado por la fe popular de los indios adoctrinados por padres misioneros que la nombraron Chiquinquirá, voz aborigen que significa “lugar pantanoso y cubierto de niebla”, descripción del Aregue viejo que inundaba el río Morere en temporada de lluvias.

 Juan José Peralta
18 - diciembre - 2018

2 de junio de 2026

Nuestra Señora del Magnificat

 


Del sitio Eco Católico:

A propósito de la celebración a Nuestra Señora de Los Ángeles durante el mes de agosto, tengo nuevamente el honor de plasmar en el prestigioso periódico Eco Católico, más que un texto, esta “polifonía” de las Sagradas Escrituras.

He querido reflexionar acerca de, lo que considero, es una majestuosa expresión bíblica relatada por San Lucas en su evangelio, específicamente en el capítulo 1, versículos del 46 al 55; la cual reconocemos como El Magnificat.

De este cántico podemos recoger abundantes luces por su rica enseñanza e ilustrar brevemente su composición teológica y espiritual.

Son notables en importancia y belleza las palabras que se generaron en el espíritu de la Virgen y fueron evocadas por sus labios.

Vienen a mi memoria los inicios de mi vida monástica, cuando leí por primera vez el libro “El Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen” de San Luis María Grignion de Montfort y me encontré con este texto icónico: “Recitarán frecuentemente el Magnificat -a ejemplo de la Beata María d’Oignies y de muchos otros santos- para agradecer a Dios las gracias que otorgó a la Santísima Virgen. El Magnificat es el único cántico compuesto por la Santísima Virgen, o mejor, en Ella por Jesucristo, que hablaba por boca de María. Es el mayor sacrificio de alabanza que Dios ha recibido en la ley de la gracia. Es el más humilde y reconocido; a la vez, el más sublime y elevado de todos los cánticos. En él hay misterios tan grandes y ocultos, que los ángeles los ignoran”.

A lo largo de más de 20 años, sigo experimentando realmente la belleza y la riqueza de este inspirado cántico y su efecto espiritual en mi vida sacerdotal.

Nos lo explica bellamente el Papa emérito Benedicto XVI: “La Madre del Señor profetiza las alabanzas marianas de la Iglesia para todo el futuro, la devoción mariana del pueblo de Dios hasta el fin de los tiempos. Al alabar a María, la Iglesia no ha inventado algo 'ajeno' a la Escritura: ha respondido a esta profecía hecha por María en aquella hora de gracia”.

En este canto maravilloso se refleja toda el alma, toda la personalidad de María. Podemos decir que este canto es un retrato, un verdadero icono de María, en el que podemos verla tal cual es.

Quisiera destacar sólo dos puntos de este gran canto. Comienza con la palabra Magníficat: mi alma “engrandece” al Señor, es decir, proclama que el Señor es grande. María desea que Dios sea grande en el mundo, que sea grande en su vida, que esté presente en todos nosotros. No tiene miedo de que Dios sea un “competidor” en nuestra vida, de que con su grandeza pueda quitarnos algo de nuestra libertad, de nuestro espacio vital. Ella sabe que, si Dios es grande, también nosotros somos grandes. No oprime nuestra vida, sino que la eleva y la hace grande precisamente con el esplendor de Dios.

Una segunda idea nos conduce a reflexionar que aunque  esta poesía de María es totalmente original, al mismo tiempo, es un “tejido” hecho completamente con “hilos” del Antiguo Testamento. Denota  que María, por decirlo así, “se sentía como en su casa” en la Palabra de Dios y vivía inmersa dentro de Ella.  En efecto, hablaba con palabras de Dios, pensaba con palabras de Dios; sus pensamientos eran los pensamientos de Dios; sus palabras eran las palabras de Dios. Estaba penetrada de la luz divina; y por eso era tan espléndida, tan buena; por eso irradiaba amor y bondad.

María recibía en todo tiempo también la luz interior de la sabiduría. Quien piensa con Dios, piensa bien; y quien habla con Dios, habla bien, tiene criterios de juicio válidos para todas las cosas del mundo, se hace sabio, prudente y, al mismo tiempo bondadoso y manso. Se hace fuerte y valiente con la fuerza de Dios, que resiste al mal y promueve el bien en el mundo.

Doy gracias al Señor, por la benevolente y fecunda colaboración de Su Espíritu Santo de promover en mi corazón, por intercesión de La Virgen María, una escucha renovada de la palabra de Dios, que es un elemento indispensable de la nueva evangelización.

Hoy deseo que el eco de estas palabras resuenen, de igual forma, en el corazón de cada persona, convirtiendo este himno único en una oración diaria.

Muy a propósito, es muy atinado y beneplácito de Dios, repetir las altas expresiones del cántico de María en su “Magníficat”, como una locución de acción de Gracias,  particularmente después de la Sagrada Comunión.

Nos dirigimos entonces ahora en oración a María Santísima, a quien veneramos en Costa Rica como Nuestra Señora de los Ángeles:

“Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón.

Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes.

A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada.

Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia - como había anunciado a nuestros padres - en favor de Abraham y de su linaje por los siglos”.

27 - Agosto - 2022

 

5 de abril de 2026

¿Se apareció Jesús Resucitado a Nuestra Señora?

 

Del sitio Fundación Cari Filii:

Muchas procesiones de Domingo de Pascua y de Lunes Santo, muchas tradiciones populares y grandes obras de la Historia del Arte recogen la escena del encuentro entre Jesús Resucitado y la Virgen María.

Los Evangelios no recogen esa escena ni tampoco los otros textos del Nuevo Testamento. La Iglesia no enseña oficialmente que tal cosa pasara en vida de María.

Pero la devoción popular y la imaginación de los artistas siempre han querido imaginar la escena, igual que muchos cristianos que han perdido a seres queridos pueden encontrar alegría y consuelo imaginando el reencuentro con ellos en el Cielo, ante la presencia de Dios.

Muchos teólogos han escrito sobre esta posibilidad. El sacerdote y teólogo agustino recoleto Donato Jiménez Sanz escribió hace unos años: "¿Qué añade esta aparición de Jesús a su Madre? Nada en lo esencial. O sí. Es bueno caer en la cuenta de que las acciones de Dios discurren muchas veces fuera del carril meticuloso que fabrican los hombres. Y que los más sabrosos secretos de Dios quedan ocultos a los ojos de los humanos. Es la teología de lo escondido que tanto inculca Jesús y que S. Mateo coloca como principio de santidad auténtica". Y añade: "Es, pues, justo y natural, es teológico, pensar que Jesús dio 'por añadidura' este gozo a su Madre".

Algunos santos que reflexionaron sobre ello

Jiménez Sanz cita algunos santos que hablan de esa posible aparición de Cristo a su madre la Virgen María, aunque los más antiguos (San Ambrosio, San Paulino de Nola) son autores del siglo IV. En la Edad Media la defendían San Alberto Magno y San Bernardino de Siena. Ya en el siglo XVI hablan de ella San Lorenzo de Brindisi y San Ignacio de Loyola, que en sus Ejercicios escribe: "Primero: apareció a la Virgen María, lo cual, aunque no se diga en la Escritura, se tiene por dicho en decir que apareció a tantos otros; porque la Escritura supone que tenemos entendimiento como está escrito".

Incluso en nuestros días hay teólogos y teólogas más o menos modernistas que por afán feminista están dispuestos a asegurar que Jesús se debió aparecer a María antes que a nadie más (y que una iglesia machista y molesta debió esconder tal hecho).

En España, y en lengua española, una de las visualizaciones más detalladas y difundidas de ese reencuentro se puede leer en la Mística Ciudad de Dios, la famosa obra escrita por la venerable y religiosa concepcionista Sor María de Jesús de Ágreda (1602-1665), en su célebre obra Mística Ciudad de Dios publicada en 1670. Recogemos dos fragmentos de su obra que describen escenas ligadas a la Resurrección de Jesús y a la Virgen María.

“Y en el mismo instante que el alma santísima de Cristo entró en su cuerpo y le dio vida, correspondió en el de la purísima Madre la comunicación del gozo, que […] estaba detenido en su alma santísima y como represado en ella aguardando la resurrección de su Hijo santísimo. Y fue tan excelente este beneficio, que la dejó toda transformada de la pena en gozo, de la tristeza en alegría y de dolor en inefable júbilo y descanso".

"Sucedió que en aquella ocasión el Evangelista San Juan fue a visitarla, como el día de antes lo había hecho, para consolarla en su amarga soledad, y encontróla repentinamente llena de resplandor y señales de gloria a la que antes apenas conocía por su tristeza. Admiróse el Santo Apóstol y, habiéndola mirado con grande reverencia, juzgó que ya el Señor sería resucitado, pues la divina Madre estaba renovada en alegría”.

"Estando así prevenida María santísima, entró Cristo nuestro Salvador resucitado y glorioso, acompañado de todos los Santos y Patriarcas. Postróse en tierra la siempre humilde Reina y adoró a su Hijo santísimo, y Su Majestad la levantó y llegó a sí mismo. Y con este contacto —mayor que el que pedía la Magdalena de la humanidad y llagas santísimas de Cristo— recibió la Madre Virgen un extraordinario favor, que sola ella le mereció, como exenta de la ley del pecado. Y aunque no fue el mayor de los favores que tuvo en esta ocasión, con todo eso no pudiera recibirle si no fuera confortada de los Ángeles y por el mismo Señor para que sus potencias no desfallecieran".

"El beneficio fue que el glorioso cuerpo del Hijo encerró en sí mismo al de su purísima Madre, penetrándose con ella o penetrándole consigo, como si un globo de cristal tuviera dentro de sí al sol, que todo lo llenara de resplandores y hermoseara con su luz. Así quedó el cuerpo de María santísima unido al de su Hijo por medio de aquel divinísimo contacto, que fue como puerta para entrar a conocer la gloria del alma y cuerpo santísimo del mismo Señor. Y por estos favores, como por grados de inefables dones, fue ascendiendo el espíritu de la gran Señora a la noticia de ocultísimos sacramentos. Y estando en ellos oyó una voz que le decía: Amiga, asciende más alto (Lucas 14, 10)".

"Y en virtud de esta voz quedó del todo transformada y vio la divinidad intuitiva y claramente, donde halló el descanso y el premio, aunque de paso, de todos sus trabajos y dolores. Forzoso es aquí el silencio, donde de todo punto faltan las razones y el talento para decir lo que pasó a María santísima en esta visión beatífica, que fue la más alta y divina que hasta entonces había tenido. Celebremos este día con admiración de alabanza, con parabienes, con amor y humildes gracias de lo que nos mereció y ella gozó y fue ensalzada".

Estas escenas y reflexiones han despertado la imaginación de pintores y artistas cristianos de todas las épocas.

 

4 de abril de 2026

Nuestra Señora toma la lanza donde está la sangre de su Hijo

 

Del sitio María de Nazaret: 

En este extracto de "El Evangelio tal como me fue revelado", la Virgen María está encerrada en el Cenáculo con María Magdalena, el Sábado Santo, cuando el dueño de casa viene a anunciarle que Longino, el oficial romano que traspasó el corazón de Cristo con su lanza, desea verla:

María Magdalena va a buscar a la Virgen: "Madre, Longino está afuera... Te quiere ofrecer la lanza”.

"Hazlo pasar." 

El dueño de casa, que está en el umbral, refunfuña: "Pero él es un pagano."

"Yo soy la Madre de todos, como Él es el Redentor de todos."

Longino entra, y en el umbral te saluda a la romana con un gesto del brazo (se ha quitado la capa) y luego vocalmente: "Ave, Domina. Un romano te saluda: Madre de la raza humana. La verdadera Madre. No habría querido estar en... en... en esto, pero recibí órdenes de estarlo. Sin embargo, si sirvo para darte lo que deseas, perdono al destino por haberme elegido para esta horrible cosa. Toma". Y le da la lanza, sin el asta, envuelta en una tela roja.

María la toma, poniéndose aún más pálida. Sus labios se desvanecen debido a su palidez. Parece que la lanza le está haciendo perder sangre. Toda Ella se estremece y tiembla, mientras dice: "Que Él te guíe hacia Él, por tu bondad".

– Fue el único Hombre Justo que conocí en el vasto imperio de Roma. Lamento haberlo conocido solo por las palabras de mis compañeros. Ahora... ¡es demasiado tarde!

 —No, hijo. Él ya terminó de evangelizar, pero su Evangelio permanece en su Iglesia.

- ¿Dónde está su Iglesia? - Longino se muestra ligeramente irónico.

Ella está sacudida y dispersa, pero mañana se recompondrá como un árbol que recupera sus hojas después de la tormenta. - Y aunque no quedara nadie, yo estoy aquí. Y el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios y mío, está escrito íntegramente en mi corazón. Solo tengo que mirar mi corazón para poder repetirlo. 

- Vendré. Una religión que tiene como líder a un héroe así sólo puede ser divina. ¡Salve, Señora! 

Y Longino se marcha.

María besa la lanza todavía con la Sangre de su Hijo... No quiere separarse de Su Sangre, "rubí de Dios en la lanza cruel", dice...

El Evangelio tal como me fue revelado
Extracto del volumen 10
§ 614.6


29 de marzo de 2026

Nuestra Señora, arquetipo de la mujer en la Iglesia

 

Del sitio María de Nazaret:

A pesar de sus orígenes poco conocidos, María de Nazaret es la mujer más famosa de toda la historia. Desde los primeros siglos de la Iglesia, los cristianos han afirmado que Ella dio a luz a Jesús siendo aún virgen, que no tenía pecado y que fue llevada milagrosamente al cielo al final de su vida terrena.

Se le reza en todos los idiomas. Cada día, sacerdotes, religiosos y laicos de todo el mundo se dirigen a Ella a través de Rosarios y, en la Liturgia de las Horas, rezan su Magníficat. Se han escrito innumerables libros y han surgido controversias sobre la relación precisa de María con su Hijo, con Dios Padre, con Dios Espíritu Santo, con todos los cristianos y con toda la creación. Ha sido representada en todos los medios artísticos, de manera realista, magistral, rústica, cruda y simbólica. En su honor se han compuesto innumerables himnos y canciones.

María de Nazaret, que ofreció a Cristo consuelo y sabiduría maternal en cada etapa de su vida terrena —incluidas las horas más oscuras de su pasión y muerte—, es la mujer por excelencia. Sin su libre adhesión a la misión que Dios le confió, la Iglesia no existiría.

Fue elegida para ser —y eligió serlo— la mujer arquetípica de la Iglesia, la única de las "piedras vivas" que Cristo utilizó para construir su Iglesia y en la que Él mismo fue esculpido, como piedra angular de la Iglesia. Ella dio ejemplo de fidelidad, paciencia, perseverancia, esperanza y amor a todos los primeros seguidores de Cristo. Desde el Cielo trae a toda la Iglesia el consuelo y la fortaleza de una madre.

María también jugó un papel decisivo en reunir a muchas otras mujeres entre los primeros discípulos. También ellas se convirtieron a su manera en madres de la Iglesia. En el evangelio de Lucas leemos que cuando Cristo viajó por diferentes ciudades, unas mujeres lo acompañaron junto a los Doce Apóstoles.

Extracto de Women of the Church
Bronwen McShea
Augustine Institute
Ignatius Press
 2024
 cáp. 1

15 de marzo de 2026

La hora de Nuestra Señora como Madre

 


Del sitio Zenit:

Mientras que el Viernes Santo es por excelencia la "Hora" de Jesús, que amó a los suyos hasta el punto de ofrecerse en el altar de la Cruz, el Sábado Santo es la "Hora" de la Madre, la cumbre de su largo y fatigoso camino de fe. María se situó al pie de la Cruz, como la nueva Eva, uniéndose al sacrificio de su Hijo y acogiendo como hijos suyos a todos los hombres redimidos por su divina Sangre.

Cuando los discípulos depositaron a Jesús en el sepulcro la tarde del Viernes Santo, la fe de María no se quebró, ni tampoco su unión indisoluble con su Hijo Redentor. Al contrario, solo en Ella se encontraba la fe de toda la Iglesia, y en Ella se reunían las esperanzas del mundo. Por eso es la Madre de nuestra fe.

San Juan Pablo II
escribió: "El Sábado Santo, la Iglesia se identifica con María: toda su fe se concentra en Ella, la primera creyente. En la oscuridad que envuelve la creación, solo Ella mantiene viva la llama de la fe, preparándose para acoger el gozoso y sorprendente anuncio de la resurrección".

Y el papa Francisco le rezó así: "Virgen y Madre María... Tú, que permaneciste firme junto a la Cruz con fe inquebrantable y recibiste el gozoso consuelo de la resurrección... Obtén para nosotros ahora un nuevo ardor nacido de la resurrección, para que podamos llevar a todos el Evangelio de la vida que triunfa sobre la muerte» (Evangelii gaudium, 288).

17 - abril - 2025

11 de marzo de 2026

Nuestra Señora de Fátima de Ecuador (Santuario con fisonomía coreana)

 

Adaptado del sitio Aleteia:

Una iglesia de estructura octagonal hecha con aportes de asiáticos católicos en medio de una zona turística y costera del país sudamericano. Ubicado en lo alto de un cerro de la comuna Palmar, provincia ecuatoriana de Santa Elena, Ecuador, el Santuario Virgen de Fátima representa una gran invitación para respirar hondo, encontrar la paz, rezar y deleitarse con una maravillosa panorámica de esa zona costeña ecuatoriana.

Según recuerda una reseña para una tesis de grado publicada en 2008 que hace referencia a la historia de Palmar (ver aquí), en 1888 fue un sacerdote el encargado de darle el nombre a la localidad debido a la cantidad de palmeras del lugar.

La principal actividad que realizaban sus pobladores, algo que se mantiene hasta el día de hoy, era la pesca, en aquel momento artesanal. No en vano, una de sus fiestas religiosas más importantes se celebra el 16 de julio, Día de la Virgen del Carmen, considerada “patrona de los pescadores”.

Es sobre este maravilloso mirador natural que se erige esta particular estructura religiosa que homenajea a la Virgen de Fátima, que llama la atención por su forma octagonal y que fue inaugurado en el año 2000.

Detrás de este santuario, quien impulsó su desarrollo, se encuentra el misionero surcoreano Pablo María Kyu Up Choi. En ese sentido, recuerda un reporte publicado en junio de este año en El Telégrafo, la construcción fue posible gracias a los recursos provenientes de la propia comunidad, así como de católicos de Corea del Sur residentes en Ecuador y fuera del país.

Pero este templo, además de su estructura, esconde otros encantos y secretos.

  1. 33 por 33: El templo mide 33 metros de ancho por 33 de largo, algo que simboliza la edad de Cristo al momento de su muerte.

  2. Evangelios: Al ingreso es posible toparse con cuatro columnas que son “ideograma a los cuatro evangelios de la Biblia, (Juan, Lucas, Mateo y Marcos)”, prosigue el reporte de El Telégrafo.

  3. Los 12 apóstoles y las 12 tribus de Israel: Al lado del púlpito es posible visualizar 12 asientos que representan a los apóstoles, mientras que en el techo hay 12 escalinatas que emulan a las tribus de Israel.

  4. Los profetas: Por último, otro de los encantos de este templo con fisonomía coreana son las 72 columnas que se perciben en el exterior en una plaza, algo que busca simbolizar a los profetas enviados para anunciar la llegada del Mesías.

  14-  septiembre - 2018

7 de marzo de 2026

Meditando el Rosario: Quinto Misterio Luminoso: La institución de la Eucaristía

 
Extraído del sitio Asalta el Cielo con tu Rosario:

Del sitio Misioneras de la Divina Revelación:

La narración más antigua de la institución de la Eucaristía es la que San Pablo hace en la primera carta a los Corintios. Esta narración es parte de un contexto de reprensión por los abusos en contra de la caridad que los corintios hacían respecto a los más pobres e indigentes.

En sus banquetes fraternos que seguían después de la Eucaristía y que tenían la finalidad de recordar las circunstancias históricas en las cuales la Eucaristía había sido instituida o de satisfacer las necesidades de las personas en la comunidad, se asistía a divisiones y a comportamientos faltantes de caridad hacia los más pobres que no tenían nada de comer, mientras que los ricos hacían sus banquetes. 

San Pablo reprende a los Corintios, haciéndoles entender que ese no era el modo justo para disponerse a la Cena del Señor y para recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo, alimento de vida eterna y escuela de caridad. San Pablo narra lo que sucedió durante la Cena del Señor, recordándoles así a los corintios la razón de sus reuniones: “Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido” (v.23). 

El binomio “recibir-transmitir”, tomado del vocabulario de la tradición rabínica, expresa la fidelidad a un dato recibido: Pablo, ha trasmitido, lo que él primero ha recibido, es decir, “El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, dio gracias, lo partió y dijo: 'Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía'. De la misma manera, después de cenar, tomó la copa, diciendo: 'Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban, háganlo en memoria mía'. Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor hasta que él vuelva (vv. 23-26). La formula de la consagración del pan: "Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes" (v. 24) expresa bien el aspecto de sacrificio y de redención del rito eucarístico y la presencia real de Cristo.

Con respecto a la consagración del cáliz, San Pablo usa una formula diferente a la que usa San Mateo (26,26 ss) y San Marcos (14,22 ss) diciendo: "Esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza", poniendo de esta forma el acento en la nueva alianza con la cual Cristo, con su sangre, sustituye la antigua alianza, también esa estipulada con sangre, entre Dios e Israel. Ya sea después de la primera formula, que después de la segunda, a diferencia del Evangelio de San Lucas (22,19 s), San Pablo agrega: "«Hagan esto en memoria mía" (vv. 24.25). de este modo San Pablo subraya que el rito Eucarístico es el memorial de la Ultima Cena que se diferencía del rito sacrifical del cordero del Antiguo Testamento, en el cual se recuerda la liberación de los Hebreos de Egipto. En el Antiguo Testamento el Cordero Pascual era solo el recuerdo simbolico y evocador, mientras que la celebración Eucarística realiza y reproduce el sacrificio de Cristo. Es una memoria no solo evocativa, sino creadora del hecho al cual se refiere.

Juan Pablo II afirma en la enciclica “Ecclesia de Eucharistia” que en la celebración eucarística el sacrificio redentor de Cristo “se hace presente, perpetuándose sacramentalmente en cada comunidad que lo ofrece por manos del ministro consagrado… En efecto, "el sacrificio de Cristo y el sacrificio de la Eucaristía son, pues, un único sacrificio"… el único y definitivo sacrificio redentor de Cristo se actualiza siempre en el tiempo” (n. 12). Si se tratara solo de una presencia simbolica, San Pablo no podria decir que “Por eso, el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente tendrá que dar cuenta del Cuerpo y de la Sangre del Señor” (1Cor 11,27). 

Ahora, para que el rito eucarístico sea verdadero memorial, es necesario que quien lo cumple se haya invertido en Cristo mismo de un poder especial de consagración. Las palabras pronunciadas por Jesús en la Última Cena: “Hagan esto en memoria mia”, eran dirigidas solo a los apóstoles que en aquel preciso momento fueron ordenados sacerdotes por el mismo Cristo. Es por lo tanto, el sacerdote ministerial quien "cumple el sacrificio Eucarístico en persona de Cristo y lo ofrece a Dios a nombre de todo el pueblo" (Ecclesia de Eucharistia, n. 28). En persona de Cristo significa que el sacerdote, en el momento de la consagración se identifica sacramentalmente “con el Sumo y Eterno Sacerdote, que es el autor y el principal sujeto de su propio sacrificio, en el cual en verdad no puede ser sustituido por ninguno” (Ecclesia de Eucharistia, n. 29). “El ministerio de los sacerdotes, en virtud del sacramento del Orden, en la economía de salvación querida por Cristo, manifiesta que la Eucaristía celebrada por ellos es un don que supera radicalmente la potestad de la asamblea y es insustituible en cualquier caso para unir válidamente la consagración eucarística al sacrificio de la Cruz y a la Última Cena”. El Misterio eucarístico, por lo tanto, “no puede ser celebrado en ninguna comunidad si no es por un sacerdote ordenado” (Ecclesia de Eucharistia, n. 29). Demos gracias al Señor por el “don incomparable” de la Eucaristía y pidámosle que mande santos sacerdotes a la Iglesia para que se perpetúe en los siglos el sacrificio de la Eucaristía.

19 de febrero de 2026

Nuestra Señora de Guayco

 


Del sitio Catholic.net:

La provincia ecuatoriana de Bolívar tiene un santuario célebre dedicado a la Santísima Virgen bajo el título de "Nuestra Señora del Guayco", que data de los tiempos de la Colonia. 

Se llaman "guaycos" en el Ecuador esas quiebras anchas y profundas, abiertas en el descenso de la cordilleras por las lluvias, torrenciales del invierno. En esas hondonadas hay a veces sitios pintorescos. En uno de estos se levanta el santuario de Nuestra Señora del Guayco en los pliegues últimos de las faldas occidentales del Chimborazo. 

La historia de la construcción del primer templo se ha conservado no solamente en las tradiciones populares sino también en una antíquísima inscripción y en otros documentos del archivo parroquial de Chapacoto.

Predicado el Evangelio en esa comarca y convertidos sus habitantes al Cristianismo, nadie contribuyó más eficazmente al establecimiento de la Magdalena que Chela, el jefe principal de la tribu. La fe viva y piedad generosa del cacique Chela se hicieron hereditarios en su familia. 

A principios del siglo XVIII llamaba la atención de Chapacoto una indiecita llamada María de la Luz Chela, último vástago de los antiguos caciques de ese pueblo, la cual se distinguía por su rara hermosura como por la inocencia de sus costumbres y una extraordinaria piedad. 

Los padres habían advertido con sorpresa que Luz se ausentaba a menudo de la casa y no acertaban a dar con el motivo de tan extraña conducta. 

Habiendo el día 8 de septiembre de 1708 salido la niña a una de estas excursiones misteriosas, regresó con el rostro encendido, la mirada absorta y fuera de sí, como si algo insólito le hubiese acontecido. La madre, arrebatada de la ira, desfogó su ciega pasión maltratando cruelmente a la pobrecilla, cubriéndola de heridas y contusiones. La heroica joven, que contaría 13 ó 14 años de edad, lo sufrió todo en silencio, esperando tranquila que el Cielo viniera en defensa suya. Así sucedió efectivamente. La tarde de ese mismo día, tornó a presentarse Luz delante de sus padres completamente curada de sus contusiones y heridas. Admirados los caciques avisaron al párroco quien obligó a la joven a darle cuenta exacta de todo lo ocurrido.

Ella entonces sencillamente refirió que en las soledades del Guayco vivía una bella señora que la acogía como hija predilecta y que le hablaba solamente de cosas del Cielo y que la había dejado sana de todas sus heridas tocándola amorosamente con sus delicadas manos.

El pueblo en masa acudió a la morada de Chela para conocer estos sucesos prodigiosos. El cura y los feligreses, enardecidos con lo que acababan de oír de los labios de la niña, resolvieron ir al punto en busca de la admirable Señora. Bajo la guía de Luz, hallaron una imagen de la Virgen Santísima, a cuyos pies brotaba un hilo de agua cristalina.

Se hizo una ramada y comenzaron a acudir devotos de todas partes. El obispo de Quito, Mons. Pedro Ponce Carras, después de haber visitado la portentosa imagen, dejó orden para que se fabricara una capilla; lo que no pudo efectuarse por estar la Virgen en una peña cortada a pico, a cuyo pie corría un río que en el invierno era caudaloso. El 8 de septiembre de 1876 se bendijo una capilla sobre arcos, por debajo de los cuales pasaba el río.

Desde entonces la fiesta de la Virgen se celebra en la fecha indicada, y fue creciendo en fama y devoción a la Madre de Dios, Nuestra Señora María de la Natividad del Guayco. En tiempos recientes, gracias a la iniciativa dinámica de Mons. Cándido Rada Senosiain, ya obispo de Guaranda, el santuario del Guayco declarado "santuario nacional", ha sido reedificado y ampliado. 

Su dedicación tuvo lugar en 1988.

15 de febrero de 2026

Somos hermanos de Jesus porque Nuestra Señora escuchó su palabra y la puso en práctica

 

Del sitio El Evangelio del Día:

 La Virgen María fue obediente cuando dijo: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra” (Lucas 1,38). Eva, por el contrario, fue desobediente; desobedeció cuando todavía era virgen… De la misma manera, pues, que Eva desobedeciendo fue causa de muerte para ella misma y para todo el género humano, María, teniendo por esposo aquel que ya anteriormente le había sido destinado y siendo sin embargo virgen, obedeciendo llegó a ser causa de salvación para ella misma y para todo el género humano… Porque lo que ha sido atado no puede desatarse sino es deshaciendo, en sentido inverso, las argollas del nudo; de esta manera una primera atadura es desligada por una segunda, y la segunda no hace otro servicio que el de desligamiento con respecto a la primera.

Por eso el Señor dice que los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros. (Mateo 19,30) También el profeta hace la misma afirmación diciendo: “A cambio de tus padres tendrás hijos”(Salmos 44, 17). Porque el Señor, siendo “el primogénito de entre los muertos” y acogiendo en su seno a los padres antiguos, los hace renacer a la vida de Dios, siendo él mismo “el primero en todo” (Colosenses 1,18) porque Adán se hizo el primero de los muertos. Por eso Lucas comienza su genealogía por el Señor, para hacerla remontar desde Cristo hasta Adán (Lc 3,23s), indicando con ello que no son los padres los que han dado la vida al Señor, sino todo lo contrario, es él quien los ha hecho renacer a través del Evangelio de la vida. Así, de la misma manera, el nudo de la desobediencia de Eva ha sido desatado por la obediencia de María, porque lo que le virgen Eva había atado por su incredulidad, la Virgen María lo ha desatado por su fe. 

3 de febrero de 2026

Nuestra Señora Mater Populis Fidelis

 


Del sitio Vaticano News:

La Virgen María, de pie junto a la cruz, recibió una misión maternal que ejerce cuidando con amor materno a los hermanos de su Hijo. Su corazón de madre, transfigurado por su plena participación en la gloria divina, ama profundamente a cada uno de sus hijos y busca los caminos para acercar el consuelo de su cercanía y el poder de su intercesión maternal. La devoción mariana es la respuesta humana a este desbordante amor materno. Como el discípulo amado, el cristiano recibe a María y la lleva entre sus cosas más íntimas.

Mater Populi Fidelis quiere ser –según afirmó el cardenal Fernandez en su presentación a los medios– un canto a la devoción popular mariana. Para captar esta intención de sus redactores, es útil leer el texto a la luz de los seis párrafos de la Presentación que lo precede. Allí se explica el contexto en el que hay que interpretar esta Nota doctrinal dedicada a clarificar el uso de algunos títulos marianos relativos a la maternidad de María respecto a los creyentes. Considera a la devoción mariana como un tesoro de la Iglesia y la ve expresada sobre todo en la piedad del Pueblo Fiel de Dios, especialmente en los pobres, que en el rostro de María encuentran la ternura y el amor de Dios y en Ella ven reflejado el mensaje esencial del Evangelio. También el último punto del documento llama a contemplar la piedad mariana popular que suscita la cercanía de María y cita las bellas palabras con que la Conferencia de Aparecida expresa el hondo valor teologal de esta experiencia. Quiere contemplarla, no para corregirla, sino para valorarla, admirarla y alentarla, ya que expresa la confianza en Dios que el Espíritu Santo suscita.

Sin embargo, la necesidad de clarificar algunos títulos marianos nace de la actividad de grupos cuya devoción mariana no expresa las mismas características de la devoción popular, sino que proponen un determinado desarrollo dogmático que por su falta de armonía puede confundir la fe de los fieles sencillos. Las propuestas de estos grupos, muy activos en las redes y algunos con cierta beligerancia, muchas veces expresan un maximalismo mariológico bajo el cual puede leerse una eclesiología preconciliar.

Para interpretar adecuadamente Mater Populi Fidelis es necesario reconocer esta diversidad de sujetos: la piedad popular mariana y la devoción de grupos eclesiales que no expresan bien la armonía del mensaje cristiano. El documento llama a apreciar la piedad popular mariana, que tanto valora la presencia de María en la vida cristiana. De hecho, si contemplamos estos dos milenios de misión maternal de María vemos que siempre estuvo rodeada de un halo de exuberancia afectiva. De Maria nunquam satis dice la famosa expresión atribuida a San Bernardo. El cardenal Newman, recientemente nombrado doctor de la Iglesia, explicaba que la devoción mariana toca los afectos más profundos del corazón humano y despierta energías que no son fáciles de controlar. Además, el amor verdadero comporta cierta tendencia a la exageración: “para hablar con franqueza, yo no daría mucho por un amor que nunca exagerara” (Carta a Pusey, Ed. Encuentro, 103). En el ámbito de los sentimientos y las pasiones la vida no conoce límites precisos. El Papa Francisco es consciente de eso cuando explica que “las cosas bonitas que la Iglesia y los santos dicen de María… son expresiones de amor como un hijo a la madre… el amor siempre nos hace hacer cosas exageradas, pero con amor” (Audiencia general, 24 de marzo de 2021).

Pero no todos los desbordes nacen del mismo cauce. Hay un maximalismo mariano que poco tiene que ver con la vitalidad de la piedad popular. Por ejemplo, no es lo mismo el título Reina del Cielo en los labios de un creyente sencillo en un santuario que esa expresión en el contexto de quienes insisten en la devoción a Cristo Rey como un signo de la vocación de la Iglesia a ser rectora de los destinos de la humanidad. Se trata de grupos que conjugan su admiración a María con posturas que no terminan de recibir la eclesiología del Concilio Vaticano II y que muestran poca sensibilidad frente a la necesidad de encontrar formulaciones doctrinales que sean significativas en los tiempos actuales. En el peor de los casos, la exaltación de María se vuelve caldo de cultivo de los clericalismos.

Sobre el título Corredentora el documento reconoce que se ha usado con naturalidad durante siglos, pero considera que en el contexto actual su uso resulta inoportuno porque, si no se lo explica adecuadamente, puede dar la idea de una acción de María de algún modo independiente de la de Cristo. No sería un verdadero honor a la Madre presentarla desplazando al Hijo de su lugar exclusivo. Esto no niega la incomparable participación de María en la obra redentora del Hijo. Sólo pide que se evite esa expresión por las resonancias confusas que ofrece. Como afirmó en una entrevista Joseph Ratzinger: “una intención correcta se expresa con un vocablo erróneo” (Dios y el mundo, Sudamericana, 2005, 288). Es llamativo la cantidad de veces que el documento usa la expresión “la cooperación de María en la obra de la redención”. Puede pensarse que intenta rescatar con una terminología más adecuada lo que puede haber de válido en el título Corredentora.

También sostiene que el título de Mediadora debe usarse con prudencia, considerando siempre que se trata de una mediación participada de la única mediación de Cristo (cf. n.28). Más reservas presenta al título Mediadora de todas las gracias, aclarando que la maternidad de María en el orden de la gracia debe entenderse como dispositiva y que “cualquier lenguaje sobre su ‘mediación’ en la gracia debe entenderse en analogía remota con Cristo y su mediación única” (n.53).

Esta Nota doctrinal, que por llevar la firma del Papa pertenece al magisterio ordinario de la Iglesia, también puede ser entendida como un capítulo más de la profunda reformulación que afecta a la mariología desde el Concilio Vaticano II. Es sabido que en el aula conciliar colisionaron dos posturas contrapuestas que se resolvieron aceptablemente en el capítulo VIII de Lumen Gentium al presentar a María en el misterio de Cristo y de la Iglesia. Si bien la mariología del Concilio es ampliamente admitida, hay tópicos que se siguen discutiendo y requieren una mayor maduración para ofrecer una formulación a la altura de estos tiempos. Uno de ellos es el influjo salvífico de María en la vida de los creyentes, al que se lo suele denominar maternidad espiritual o –especialmente desde Redemptoris Mater– mediación materna.

La aparición de este documento magisterial demuestra la actualidad del tema y la necesidad de que los teólogos trabajen en explicar de un modo culturalmente adecuado la participación de la Virgen en la única mediación histórico-salvífica de Cristo. Esta necesidad fue claramente presentada por la Pontificia Academia Mariana Internacional a principios del siglo XXI en su carta a los cultivadores de la mariología, que expone una propuesta en favor de la mediación mariana. Allí se explica que no se trata de regresar al enfoque preconciliar, ya superado, sino de avanzar en el camino del Concilio como hizo San Juan Pablo II en Redemptoris Mater y escuchando atentamente al sensus fidei fidelium (cf. La Madre del Signore… n.52).

Esta es la huella en la que es conveniente leer a Mater Populi Fidelis. No quiere ser un documento que obstaculice la devoción a María. Por el contrario, reconoce que Ella está como Madre en el corazón del Pueblo Fiel y quiere custodiar esa presencia de posibles instrumentalizaciones. Su intención es ofrecer un marco doctrinal para profundizar en el conocimiento del lugar único y singular de la Virgen en la salvación de la humanidad contemplando la piedad popular mariana que, como enseñó Francisco, siempre será “un lugar teológico al que debemos prestar atención” (Evangelii Gaudium 126). Clarificado el uso de estos títulos marianos, queda para los teólogos el desafío de formular la mariología vivida por el pueblo sencillo, que ama a la Madre y se siente amado por Ella, la ve siempre junto al Hijo trabajando con amor materno por la salvación, y “lee en esa imagen materna todos los misterios del Evangelio” (Evangelii Gaudium 285). 

Enrique Ciro Bianchi
Profesor de mariología
Facultad de Teología de Buenos Aires