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1 de septiembre de 2026

Nuestra Señora de Kieff

 


Del sitio Fatimazo por la Paz:

 Kieff, a orillas del río Dniéper, fue el primer lugar de descanso de la famosa imagen de la Virgen María. Se cuenta que el apóstol san Andrés se detuvo aquí en camino de Constantinopla a Roma. Un día por la mañana, mientras admiraba las colinas de Kieff, escuchó: “¿Ves esas colinas? En esas colinas resplandecerán en adelante la gracia de Dios”.

Fue hasta el año 1010 que se cumplió aquella profecía, antes de que el príncipe ruso Vladimir fuera bautizado en Kieff con todo su pueblo, y las enseñanzas del Evangelio comenzaron a salir desde las alturas de las colinas que tanto habían impresionado al apóstol.

El príncipe mandó traer de Kherson una imagen de la Virgen que, según la leyenda, fue pintada por Constantino. El príncipe encomendó al monasterio de Petchersk la custodia del cuadro y ahí permaneció hasta el siglo XV.

En 1467 Iván III, gran duque de Moscú, construyó la Iglesia de la Asunción en el Kremlin con motivo de su matrimonio, para lo que mandó traer el famoso cuadro de Kieff. Los habitantes de Kieff se entristecieron y protestaron porque no querían perder su tesoro más querido.

La Santísima Virgen se le apareció en sueños al príncipe y le pidió que devolviera la imagen, y Ella personalmente se encargaría de que fuera reemplazada. A la mañana siguiente, el príncipe devuelve la pintura a Kieff, y para su sorpresa cuando entra a su iglesia encuentra otro cuadro idéntico al que había devuelto.

19 de junio de 2026

Nuestra Señora de Chiquinquirá de Aregue

 

Del sitio Correo de Lara:

Fundada en 1616 por el presbítero Francisco de la Hoz Berrío, la población de Aregue, en el municipio Torres, es una de las más viejas del estado Lara, donde su devoción mariana en la advocación de la Virgen de Chiquinquirá es la más antigua en Venezuela y simboliza la fe y la presencia divina de Dios en todos los pueblos circunvecinos a Aregue que la celebran la primera semana de octubre.

La tradición indica que desde el siglo XVII, miles de peregrinos procedentes de diferentes regiones del país se congregan en Aregue este mes para asistir a la fiesta en su honor. También es la reina y patrona de Colombia, del estado Zulia y de la ciudad de Caraz, en Perú.

El obispo Mariano Martí conoció a Aregue en su visita pastoral a la Diócesis de Caracas en 1776 y le impresionó la belleza del templo y su libro parroquial de bautismos, abierto el 30 de marzo de 1692 y aseguran que el prelado debió ordenar recogimiento y prudencia por lo rumboso de las fiestas.

Esta Iglesia es bajo la advocación de Nuestra Señora de Chiquinquirá que es de pintura de unos cinco o seis palmos de alto, que esto tendrá el quadro, con la imagen de San Antonio a la derecha y la de San Andrés a la isquierda, y estos dos santos de medio cuerpo, pero la Virgen de cuerpo entero, con el Niño Jesús en el brazo isquierdo y la Virgen tiene un rosario en la mano derecha. Esta Iglesia es la mejor que he visto en este Obispado en pueblo de indios, toda de mampostería, de buenas paredes, con tres puertas, cubierta de texa y de obra limpia, con sus … cercada de un buen altosano de pared, que sirve de cementerio, dos Sacristías, la del lado de la Epístola para trastos y la del lado del Evangelio para revestirse, su buen campanario, y baxo de el Baptisterio muy aseado, coro alto, mediano y ornamentos.

Mariano Martí

Numerosas son las anécdotas y leyendas en la historia oral de Aregue. Cuentan que una india llamada Chiquinquirá andaba de cacería y de pronto vio una paloma silvestre. La persiguió con la intención de cazarla y el ave se metió en una cueva donde la india consiguió un extraño tubo de metal que por superstición no se atrevió a tocar.

Fue uno de los misioneros quien sacó el tubo y en su interior halló enrollado un lienzo con el rostro moreno de la Virgen y los indígenas le dieron el nombre de la india que la encontró y comenzaron a adorarla llamándola la Virgen India.

Según otra versión, esta imagen es una pintura de la Virgen del Chiquinquirá traída por los misioneros al pueblo de Dariguaco o Darihuaco hacia 1617, pueblo indígena cercano a Baragua en el actual municipio Urdaneta del estado Lara. Por razones aún no explicadas, esta encomienda fue trasladada al Aregue viejo, trayendo dichos aborígenes el lienzo de la virgen, al paso del tiempo conocida, venerada y amada, incluso por quienes la visitaban para invocar sus favores.

Según la leyenda, a fines del siglo XVI el navío del marino y comerciante español asentado en Carora Cristóbal de la Barreda naufragó en las tormentosas aguas del Atlántico y en su desesperación el acaudalado navegante pidió al Señor por su salvación y en su lugar se le aparece una virgen hermosa, quien lo salva de la muerte mientras moría el resto de la tripulación. De la Barreda prometió construir un templo a la Virgen con el inconveniente de no saber de quién se trataba. En un recorrido llegó a un poblado indígena donde adoraban una imagen que llamaban Chiquinquirá, de idéntico rostro a su salvadora en las aguas del Atlántico. Según investigaciones del padre Renzo Begni, en 1710 de la Barreda pidió al presbítero Antonio de Hoces, de quien se supone sea de la Hoz Berrío, la construcción de un templo en honor a la Virgen de la Chiquinquirá.

Cumplidos los requisitos religiosos y civiles, lejos de las inundaciones donde hoy encontramos al Aregue actual, se comenzó la obra a la cual de la Barreda destinó todos sus bienes, tierras, casas y esclavos. También se desprendió de su efectivo, las mercancías de su tienda, trescientas reses, el ganado cabrío y lanar de sus haciendas, todo cuanto poseía, a beneficio de la construcción de la iglesia para la Chiquinquirá. El total ascendía a dieciséis mil doscientos setenta y dos pesos y sesenta y tres centavos. Toda una fortuna para la época.

Datos registrados informan que de espectacular belleza, el templo fue concluido el 30 de abril de 1745 y abierto al culto el 11 de julio. Su entorno se fue poblando de manera ordenada como Pueblo de Doctrina de Nuestra Señora de Chiquinquirá de Aregue,  considerada su más antigua adoración en Venezuela.

En su condición de patrona oficial de la diócesis de Carora, la imagen venerada de Chiquinquirá visita todos los años las 27 parroquias y regresa para su día en una procesión proveniente de la Catedral de Juan Bautista en la Zona Colonial de la capital del municipio Torres, en una peregrinación llamada los once kilómetros de fe, hasta el regreso a su hogar, la hermosa iglesia de Aregue.

Al son de cohetes, aplausos y cantos marianos los feligreses llenan las principales calles de Carora hasta cumplir la tradicional ruta de fe. Despedida con música y montada en el Chiquinquirá Móvil, el lienzo sagrado realiza las paradas pautadas por la diócesis, siempre en el fervor religioso de su feligresía. Gran parte de las peticiones de los peregrinos son por salud, paz y la unión de los venezolanos en estos momentos de crisis y en especial el retorno de la democracia a Venezuela.

Aregue es la sede del culto a la virgen india donde la primera semana de octubre se congregan miles de peregrinos procedentes de diferentes regiones, incluso de países vecinos en torno a la bella basílica, a rendirle tributo de veneración por los favores recibidos, de amor y veneración, devoción de más de 400 años que permanece intacta y se transmite  por generaciones.

Algunos historiadores refieren que el lienzo proviene de España y otros de Colombia, pero su destino según ellos era el estado Lara porque el Niño Jesús en brazos de Nuestra Señora del Rosario de la Chiquinquirá tiene en su mano un cardenal, pájaro autóctono de la región. Su nombre originario del Rosario fue cambiado por la fe popular de los indios adoctrinados por padres misioneros que la nombraron Chiquinquirá, voz aborigen que significa “lugar pantanoso y cubierto de niebla”, descripción del Aregue viejo que inundaba el río Morere en temporada de lluvias.

 Juan José Peralta
18 - diciembre - 2018

2 de mayo de 2026

Meditando el Rosario: Segundo Misterio Glorioso: La Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo

 Extraído del Blog Asalta el sitio con tu Rosario:

Adaptado del sitio Reina del Cielo:

Un naciente rosicler de aurora en Oriente. Jesús pasea con su Madre por los escalones de la ladera del Getsemaní. No median palabras, sólo miradas de inefable amor. Quizás ya han sido dichas las palabras, quizás no; han hablado las dos almas: la de Cristo y la de la Madre de Cristo. Ahora lo que hay es contemplación de amor, recíproca contemplación; la conoce la naturaleza asperjada de rocío, y la pura luz matutina; la conocen esas delicadas criaturas de Dios que son las hierbas y las flores, los pájaros y las mariposas. Los hombres están ausentes.

Yo incluso me siento como incómoda de estar presente en esta despedida.

"¡Señor, no soy digna!" exclamo entre las lágrimas que me caen, mirando la última hora de unión terrena entre la Madre y el Hijo, y pensando que hemos llegado al final de la amorosa fatiga, tanto Jesús como María como el pequeño, indigno niño que Jesús ha querido que fuera testigo de todo el tiempo mesiánico y que se llama María (aunque a Jesús le gusta llamarla “el pequeño Juan”, o también “la violeta de la Cruz”).

Sí. Pequeño Juan (María Valtorta). Pequeño, porque no soy nada. Juan, porque soy verdaderamente aquella a quien Dios ha conferido grandes gracias, y porque, en medida infinitesimal -pero es todo lo que poseo, y, dando todo lo que poseo sé que doy en la medida perfecta que satisface a Jesús, porque es el “todo” de mi nada-, en medida infinitesimal, yo, como el gran Juan predilecto, he dado todo mi amor a Jesús y a María, compartiendo con ellos lágrimas y sonrisas, siguiéndolos angustiada de verlos afligidos y de no poder defenderlos del livor del mundo a costa de mi propia vida, palpitando ahora mi corazón al ritmo de los suyos por lo que termina para siempre…

Violeta. Sí. Una violeta que ha tratado de estar escondida entre la hierba para que Jesús no la esquivara -Él que amaba todas las cosas creadas por ser obra del Padre suyo-, sino que la calcara con su pie divino, y yo pudiera morir emanando mi tenue perfume en el esfuerzo de suavizarle el contacto con la tierra áspera y dura. Violeta de la Cruz, sí. Y su Sangre ha llenado mi cáliz hasta hacerlo plegarse y tocar el suelo…

... La aurora ha surgido completamente. Ya el sol está alto y los apóstoles hacen oír sus voces. Es una señal para Jesús y María. Se paran. Se miran, el Uno enfrente de la Otra, y luego Jesús abre los brazos y recibe en su pecho a su Madre… ¡Oh, vaya que si era un Hombre, un Hijo de Mujer! ¡Para creerlo basta mirar este adiós! El amor rebosa en una lluvia de besos a su Madre amadísima. El amor cubre de besos al Hijo amadísimo. Parece que no puedan separarse. Cuando ya parece que vayan a hacerlo, otro abrazo los une de nuevo, y, entre los besos, palabras de recíproca bendición… ¡Oh, verdaderamente es el Hijo del Hombre despidiéndose de la Mujer que lo generó! ¡Verdaderamente es la Madre que da el adiós -para restituirlo al Padre- a su Hijo, la Prenda del Amor a la Purísima!… ¡Dios besando a la Madre de Dios!…

En fin, la Mujer, como criatura, se arrodilla a los pies de su Dios, que es, de todas formas, su Hijo; y el Hijo, que es Dios, impone las manos sobre la cabeza de la Madre Virgen, de la eterna Amada, y la bendice en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y luego se inclina y la alza; en fin, deposita un último beso en la blanca frente como pétalo de azucena bajo el oro de los cabellos (¡tan juveniles todavía!)…

Regresan hacia la casa, y ninguno, viendo con qué serenidad caminan el Uno al lado de la Otra, pensaría en la onda de amor que poco antes los ha desbordado. ¡Pero qué diferencia también, en este adiós, respecto a la tristeza de otras despedidas ya superadas, y respecto a la desgarradora congoja del adiós de la Madre a su Hijo al que habían dado muerte y había que dejarlo solo en el Sepulcro!… En esta despedida -aunque los ojos brillen con ese llanto que es natural en quien está para separarse de su Amado- los labios sonríen con la alegría de saber que este Amado va a la Morada que en razón de su Gloria le corresponde…

-"¡Señor! Fuera están, entre el monte y Betania, todos los que, como habías dicho a tu Madre, querías bendecir hoy" -dice Pedro.

-"Bien. Ahora vamos donde ellos. Pero antes venid. Quiero compartir con vosotros una vez más el pan".

Entran en la habitación donde diez días antes estaban las mujeres para la cena del decimocuarto día del mes. María acompaña a Jesús hasta allí; luego se retira. Se quedan Jesús y los once. En la mesa hay carne asada, pequeños quesos y aceitunas pequeñas y negras, un ánfora de vino y otra, más grande, de agua, y panes anchos. Una mesa sencilla, no aparejada para una ceremonia de lujo, sino sólo por la necesidad de nutrirse. Jesús ofrece y divide. Está en el centro, entre Pedro y Santiago de Alfeo. Los ha llamado Él a estos lugares. Juan, Judas de Alfeo y Santiago están frente a Él; Tomás, Felipe y Mateo, a un lado; Andrés, Bartolomé y el Zelote, al otro lado. Así, todos pueden ver a su Jesús… Una comida de breve duración, y silenciosa. Los apóstoles, llegado el último día de cercanía de Jesús, y a pesar de las sucesivas apariciones, colectivas o individuales, desde la Resurrección, apariciones llenas de amor, no han perdido ni un momento esa devotísima compostura que ha caracterizado sus encuentros con Jesús Resucitado. La comida ha terminado. Jesús abre las manos por encima de la mesa, con su gesto habitual ante un hecho ineluctable, y dice: -"Bien… Ha llegado la hora en que debo dejaros para volver al Padre mío".

...Se pone en pie para abrazarlos. Todos hacen lo mismo. Pero, mientras que Jesús tiene una sonrisa pacífica de una hermosura verdaderamente divina, ellos lloran, llenos de turbación, y Juan, echándose sobre el pecho de Jesús, en medio de los fuertes espasmos a causa de los sollozos que le rompen el pecho de tan lacerantes como son, solicita, por todos, intuyendo el deseo de todos: -"¡Danos al menos tu Pan! ¡Que nos fortalezca en este momento!"

 -"¡Así sea!" – le responde Jesús.

Entonces toma un pan, lo parte después de haberlo ofrecido y bendecido, y repite las palabras rituales. Y lo mismo hace con el vino, repitiendo después: "-Haced esto en memoria mía" –añadiendo: "-De mí que os he dejado esta arra de mi amor para seguir estando y estar siempre con vosotros hasta que vosotros estéis conmigo en él".

Los bendice y dice: -"Y ahora vamos".

Salen de la habitación, de la casa…

Jonás, María y Marcos están afuera. Se arrodillan y adoran a Jesús.

-"La paz permanezca con vosotros, y el Señor os compense de todo lo que me habéis dado" – dice Jesús bendiciéndolos al pasar.

Marcos se alza y dice: "-Señor, los olivares que hay a lo largo del camino de Betania están llenos de discípulos que te esperan".

-"Ve a decirles que se dirijan al Campo de los Galileos.

Marcos se echa a correr con toda la velocidad de sus jóvenes piernas.

-"Entonces, han venido todos" – dicen entre sí los apóstoles.

Más allá, sentada entre Margziam y María Cleofás, está la Madre del Señor.

Y, viéndolo acercarse, se levanta, y lo adora con todo el impulso de su corazón de Madre y de fiel.

-"Ven, Madre, y también tú, María…" – invita Jesús al verlas paradas, paralizadas por la majestad que, resplandeciente, emana como en la mañana de la Resurrección. Jesús no quiere apabullar con esta majestad suya... 

...Las caras de Lázaro y sus hermanas, en medio de todos los domésticos de Betania, y la cara de Juana, semejante a una rosa bajo un velo de lluvia, y las de Elisa y Nique, ya marcadas por la edad (y ahora las arrugas se hacen más profundas a causa del dolor: dolor de cualquier modo, para la criatura humana, aunque el alma se alegre por el triunfo del Señor), y la cara de Anastática, y las caras de azucena de las primeras vírgenes, y el ascético rostro de Isaac, y el inspirado de Matías, y el rostro viril de Manahén, y los austeros de José y Nicodemo… Caras, caras, caras…

Jesús llama a los pastores, a Lázaro, a José, a Nicodemo, a Manahén, a Maximino y a los otros de los setenta y dos discípulos. Les dice que se acerquen, pero quiere tener especialmente cerca a los pastores...

...Jesús, al llegar al principio del Campo de los Galileos, despoblado de tiendas en este período situado entre las dos fiestas, ordena a los discípulos: -"Detened a la gente donde está. Luego seguidme".

Sigue subiendo, hasta el lugar más alto del monte, el lugar más próximo a Betania, a la que domina -no a Jerusalén- desde arriba. Arrimados a Él, su Madre, los apóstoles, Lázaro, los pastores y Margziam. Más allá, en semicírculo, manteniendo a distancia a la muchedumbre de los fieles, los otros discípulos.

Jesús está en pie sobre una ancha piedra un poco prominente y albeante entre la hierba verde de un claro. El sol incide en Él, haciendo blanquear, cual si fuera nieve, su túnica; relucir, cual si fueran de oro, sus cabellos. Sus ojos centellean con luz divina.

Abre los brazos en ademán de abrazar: parece querer estrechar contra su pecho a todas las multitudes de la Tierra, que su espíritu ve representadas en esa muchedumbre.

Su inolvidable, inimitable voz da la última orden: -"¡Id! Id en mi Nombre, a evangelizar a las gentes hasta los extremos confines de la Tierra. Dios esté con vosotros. Que su amor os conforte, su luz os guíe, su paz more en vosotros hasta la vida eterna".

Se transfigura en belleza. ¡Hermoso! Tanto y más hermoso que en el Tabor. Caen todos de rodillas, adorando. Él, elevándose ya de la piedra en que se apoyaba, busca una vez más el rostro de su Madre, y su sonrisa alcanza una potencia que nadie podrá jamás representar… Es su último adiós a su Madre.

Sube, sube… El Sol, aún más libre para besarlo -ahora que no hay frondas, ni siquiera sutiles, que intercepten el camino de sus rayos-, incide con sus resplandores sobre el Dios-Hombre que asciende con su Cuerpo santísimo al Cielo, y evidencia sus Llagas gloriosas, que resplandecen como rubíes vivos. El resto es un perlado sonreír de luces. Es verdaderamente la Luz que se manifiesta en lo que es, en este último instante como en la noche natalicia. Centellea la Creación con la luz del Cristo que asciende. Una luz que supera a la del Sol. Una luz sobrehumana y beatísima. Una luz que desciende del Cielo al encuentro de la Luz que asciende…

Y Jesucristo, el Verbo de Dios, desaparece para la vista de los hombres en este océano de esplendores… En la tierra, dos únicos ruidos en el silencio profundo de la muchedumbre extática: el grito de María cuando El desaparece: "¡Jesús!", y el llanto de Isaac. Los demás están enmudecidos por religioso estupor, y permanecen allí, como en espera de algo, hasta que dos luces angélicas candidísimas, en forma mortal, aparecen y dicen las palabras recogidas en el primer capítulo de los Hechos Apostólicos: "-Hombres de Galilea, ¿por qué estáis mirando al Cielo?"

Este Jesús, que os ha sido ahora arrebatado y que ha sido elevado al Cielo, su eterna morada, vendrá del Cielo, en su debido tiempo, tal y como ahora se ha marchado.

María Valtorta
El Evangelio como me fue revelado

9 de septiembre de 2025

Nuestra Señora de Covadonga y las leyendas de su santuario

 

Del sitio Aleteia:

Este santuario católico asturiano es a la vez un destino espiritual y un símbolo de la resistencia histórica de España.

Como escondida en los escarpados Picos de Europa de Asturias, en el norte de España, la Santa Cueva de Covadonga es un lugar rico en historia y significado religioso. Este santuario católico asturiano es a la vez un destino espiritual y un símbolo de la resistencia histórica de España. La cueva está asociada a los inicios de la Reconquista, el esfuerzo cristiano por recuperar tierras del dominio musulmán, lo que la convierte en lugar de peregrinación para los creyentes y en destino de investigación para los aficionados a la historia.

Los orígenes de la cueva como lugar de culto son legendarios. Las tradiciones cristianas locales afirman que Pelagio (el famoso Don Pelayo, no confundir con el hereje británico del mismo nombre), noble visigodo y futuro líder de la Reconquista, persiguió a un criminal hasta una cueva de los Picos. Una vez allí, encontró a un ermitaño rezando a la Virgen María.

El ermitaño pidió a Pelagio que perdonara la vida del hombre porque había buscado la protección de la Virgen. También predijo que Pelagio se refugiaría algún día en la misma cueva.

Esta profecía se cumplió durante la batalla de Covadonga en 718, cuando Pelagio y su pequeño grupo de combatientes se enfrentaron desafiantes a las fuerzas musulmanas. Según las crónicas musulmanas, Pelagio y sus hombres se escondieron en la cueva y sobrevivieron gracias a la miel que encontraron en las grietas de la roca. Por el contrario, los relatos cristianos hacen hincapié en la intervención milagrosa de la Virgen María, cuya protección se consideró la clave de su improbable victoria.

Esto marcó el comienzo de la Reconquista, un momento decisivo en la historia de España.

Tras la victoria, el rey Alfonso I de Asturias honró a la Virgen María construyendo una capilla en la cueva. Dedicada a Nuestra Señora de Covadonga (de cova domnica "Cueva de Nuestra Señora") -cariñosamente llamada La Santina-, el santuario se convirtió en un lugar importante para los peregrinos cristianos. La Cueva Sagrada también albergaba altares a san Juan Bautista y san Andrés, y fue confiada a monjes benedictinos.

La estatua mariana original se perdió en un incendio en 1777, pero una imagen de madera de la Virgen con el Niño del siglo XVI, donada por la Catedral de Oviedo, ocupó su lugar y permanece allí hasta hoy.

En el siglo XIX, el obispo Benito Sanz y Forés dirigió los esfuerzos para restaurar la Cueva Sagrada, que culminaron con la construcción de una nueva capilla de estilo románico. El arquitecto Luis Menéndez-Pidal diseñó la estructura actual, inaugurada en 1874.

La estatua de la Virgen desapareció momentáneamente durante la Guerra Civil española, y fue encontrada en la embajada de España en Francia en el año 1939.

7 de abril de 2025

Nuestra Señora de la Candelaria de Huajicori

 

Del sitio Gente Nayarit:

María de Huajicori, o la Virgen Candelaria es la protectora de la zona del Nayar, en el estado de Nayarit, contándose sobre ella numerosos auxilios por crecida de los ríos de la región.

Se cuenta que fue hallada y misteriosamente desaparecida varias veces y su templo fue comenzado a construir más de una vez, hasta que reapareció sobre un árbol y a su lado se le construyó la actual Iglesia…

El nombre de Huajicori proviene del término cora “Huaxi-imi”, compuesta de “Xicori” sinónimo de “Payol” (Biznaga llamada Peyote) y “Hua”, que indica la denominación de “Mucho Peyote” o “Donde hay mucho peyote”.

Una pintoresca población de agradable fisonomía que aún se niega a perder su encanto colonial. El lugar adquiere mayor realce con el colorido de las fiestas de la Virgen de la Candelaria.

La imagen de “Nuestra Señora. de los Remedios” es antigua y pequeña, no pasa de los 50 centímetros de altura y, al igual que las demás imágenes marianas de la época, está elaborada con pasta de Michoacán.

La visten con gran esplendor. A los costados de su manto están colocadas dos tiras de rosas que la hacen similar a la imagen de “NuestraSeñora de Talpa”; en su brazo izquierdo sostiene al Niño Jesús y, en la derecha, trae consigo una candela. Bajo sus pies está colocada una media luna y, sobre su cabeza, una corona y aureola de plata.

Está sentada sobre una peana circular que la hace ver un poco más alta.

Su propio título es el de “Nuestra Señora de la Purificación” o “la Candelaria”, de ahí que tenga en su brazo derecho la candela y que la festejen el día 2 de febrero de cada año, pero se le ha conocido con fama con el nombre de “Los Remedios de Huajicori”.

Es preciso mencionar también acerca de la Prelatura del Nayar, cuando el Papa Juan XXIII el 30 de abril de 1962, erigió la “Prelatura de Jesús María del Nayar”. Ésta queda exclusivamente dependiente de la Santa Sede y, entre las parroquias que la componen, se encuentra “San Sebastián de Huajicori”.

La Prelatura está a cargo de los Padres Franciscanos. Tiene un área de 20,000 Kilómetros cuadrados y una población de más de 30,000 indígenas.

El 15 de agosto de 1962 el Delegado apostólico en México, D. Luigi Raimondi consagró en la iglesia de “San Francisco” en Guadalajara, al primer Obispo Emérito de la Prelatura, P. Fr. Manuel Romero o.f.m. quien actualmente todavía dirige está prelatura juntamente con el Obispo Fr. Antonio Pérez Sánchez o.f.m quien, antes de partir a la Prelatura, estaba a cargo de la “Parroquia de Nuestra Señora de Santa Anita”, en Jalisco.

Es por esto que, al gozar de una gran fama, la “Virgen de los Remedios de Huajicori” en esta Prelatura y en gran parte del estado de Nayarit, es Ella la Protectora del Nayar.

El origen de la venerada imagen se remonta al siglo XVII. Fue Fr. Francisco de Fuentes o.f.m el donante de la “Virgen de Huajicori” entre los años de 1623 a 1629 y después fue colocada en el templo principal de la población de San Sebastián de Huajicori.

La “Virgen de Huajicori” ha sido siempre la protección de toda esta región nayarita, sobre todo del poblado de Acaponeta donde, en varias ocasiones, se han visto afectados sus habitantes por inundaciones de un río que corre cerca del pueblo y que se ha desbordado. Pero la misericordia de Dios se ve manifestada a través de María de Huajicori.

Su festividad, anual y tradicional, es el 2 de febrero, festividad de la Candelaria. Se la celebra con gran solemnidad y esplendor, es muy venerada, especialmente en el norte de Nayarit y el Sur de Sinaloa. Acuden a su Santuario más de 10 mil personas solamente en las festividades.

Huajicori es sede de las más antiguas fiestas religiosas en el estado el día 2 de febrero. Peregrinos de toda la entidad se da cita en este pintoresco lugar para celebrar fervorosamente el “Día de la Candelaria”, el 19 de marzo “Día de San José” y el 12 de octubre “Día de San Andrés”. La “Virgen de la Candelaria” es venerada en una fiesta anual del 25 de enero al 2 de febrero.

La celebración inicia con el alba, con “mañanitas” y peregrinaciones al Templo de “Nuestra Señora de los Remedios”. Hay danzas alusivas a la conquista española, acompañadas con chirimías; también hay bandas de música, juegos mecánicos, fuegos artificiales, palenque, exposición y venta de artesanías huicholas, verbena y baile popular.

En el interior del templo de “Nuestra Señora de los Remedios” se encuentra la imagen de “La virgen de la Candelaria”. La virgen está elaborada con pasta de maíz (técnica indígena tarasca).

Cuenta la leyenda que apareció flotando en las aguas del río Acaponeta un bule (similar a una calabaza hueca) la cual fue recogida por unos indígenas y llevada al templo de Huajicori por el fraile de Fuentes. Se dice que en la entrada está la piedra denominada “Teposilama” que, en el fervor popular, explica cómo la figura de una mujer que se arrepintió de haber visitado a la “Virgen de la Candelaria” se quedó petrificada sin poder regresar a su lugar de origen.

Otra versión de la leyenda de “La Candelaria” es la siguiente: Según los relatos de su origen (cosa que data de hace cientos de años), esta Virgen se apareció en el río de Cihuacora donde se le empezó a construir su parroquia y, cuando ya se estaban terminando los cimientos de dicha parroquia, la Virgen desapareció. Al poco tiempo, la encontraron más arriba, en un llano muy grande donde otra vez se le empezó a construir su capilla y también, como la vez pasada, al estar terminando los cimientos, volvió a desaparecer quedándole el nombre al lugar de los cimientos, los cuales todavía existen.

Tiempo después, se apareció en lo que hoy es Huajicori; pero no en el lugar donde está hoy la iglesia, sino que la encontraron cerca del río en medio de unos veranos de unos señores de apellido Juárez, los cuales dieron aviso del hallazgo y, como de antemano ellos ya tenían conocimiento de estas apariciones, se dio aviso a las autoridades tradicionales de San Francisco de Lajas, Durango; vinieron por ella para llevarla a donde se apareció por vez primera pero, a los pocos días de haberla llevado, volvió a desaparecer.

Tiempo después, en Huajicori (estaba poblado sólo por cinco familias), en lo que hoy es el centro del pueblo, que era una zona de monte con árboles muy grandes, encontraron a la Virgen arriba de uno de esos árboles. A dicho árbol lo conocían con el nombre de guaje y volvieron a dar aviso pero, esta vez ya no se la llevaron, sino que se le empezó a construir su iglesia a un lado del árbol, dejándola ahí hasta que concluyó dicha obra. El árbol permaneció hasta el año de 1971, fecha en la que se cayó debido al paso del tiempo.

Es por eso que, a dicho pueblo, le dieron el nombre de Huajecora, pero le han ido cambiando el nombre hasta llegar al que actualmente ocupa, “Huajicori”. Es así que, cada aniversario (2 de febrero), se celebra la fiesta más bonita de esa región a la que acuden desde todo el municipio y toda la sierra. Allí se presentan peregrinaciones, danzas, exposiciones.

A la festividad acuden feligreses de distintos lugares con la fe que le tienen a esta advocación de la Virgen. Las fiestas duran tres días hasta el día dos de febrero.

5 de marzo de 2024

Nuestra Señora del Buen Suceso de Parañaque

Del sitio Wikipedia:

La historia de Nuestra Señora del Buen Suceso de Parañaque se basó en los escritos de Nicolás de San Pedro, vicario de la Parroquia de San Andrés (actual la Parroquia Catedral de San Andrés), escritos en 1700.

Los padres agustinos trajeron la imagen de España en 1580 como regalo del Rey a los filipinos. Los agustinos se quedaron en Palanyag (actual Parañaque) y  ese año fundaron la parroquia de San Andrés. La imagen permaneció intacta y cubierta de polvo hasta que Catig, un pobre nativo de Don Galo, vio esto y preguntó al sacristán si podía llevarse la estatua a casa. El sacristán accedió y Catig la consagró en su casa, encendiendo velas en su honor.

Cuando Catig agonizaba, sus vecinos llamaron al sacerdote Juan de Guevarra para que le administrara la extremaunción. Al bendecir a Catig, de Guevarra vio la estatua cerca de la cama y le preguntó si podía comprarla por 24 pesos filipinos (nota: el peso tenía más valor durante el periodo español). 

Catig se negó en un principio, pero luego cambió de opinión, sabiendo que sería venerada por el pueblo. De Guevarra cogió la estatua y la colocó en su propia habitación tras la muerte de Catig.

Según De Guevarra, vio que la imagen emitía una luz misteriosa y escuchó cánticos gloriosos, lo que le llevó a concluir que la imagen era milagrosa. De Guevarra informó inmediatamente del milagro al superior agustino Alonzo de Mentrida.

En  palabras de Guevarra, de Mentrida ordenó que el icono fuera transportado a la iglesia de San Andrés. El 10 de agosto de 1625 se celebró procesión y la imagen fue consagrada en el altar.
Al no saber cómo llamar a la imagen de la Virgen María, de Mentrida pidió a los demás frailes que escribieran el nombre de todas las advocaciones famosas de la Virgen en Europa en tiras de papel y las colocaran en una urna.   Se pidió a un niño que dibujara el nombre y, por seis veces consecutivas, salió elegido el título de "Nuestra Señora del Buen Suceso", por lo que bautizaron la imagen como tal.

El arzobispo de Manila, Miguel García Serrano, y los funcionarios coloniales destinados en Manila llegaron y veneraron la imagen. Se atribuye a Serrano la institución de la novena y la reconstrucción del altar. Tras la reconstrucción, se celebró otra fiesta el 22 de febrero de 1626, a la que asistieron los habitantes de la ciudad y los de las provincias vecinas.

El Papa San Juan Pablo II concedió a la imagen un decreto de Coronación Canónica el 18 de diciembre de 1999. El rito de la coronación se ejecutó el 8 de septiembre de 2000. La ex vicepresidenta de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo, asistió al acto solemne.

Nuestra Señora del Buen Suceso es patrona de la diócesis de Parañaque junto con Andrés Apóstol, a quien está dedicada la catedral.

El 8 de septiembre de 2010, una réplica oficial del artesano santero filipino Thomas Joven (fallecido) fue bendecida por Manuel Gabriel durante la solemne Misa Mayor. 

El 10 de agosto de 2012, celebrando su 387º aniversario de entronización y fiesta, un decreto del Papa Benedicto XVI, con la aprobación de Jesse E. Mercado, obispo de la Diócesis de Parañaque, declaró que la Parroquia Catedral de San Andrés sería el "Santuario Diocesano de Nuestra Señora del Buen Suceso de Palanyag".

En su 12º aniversario de coronación canónica, el 8 de septiembre de 2012, la Diócesis de Parañaque declaró a Nuestra Señora del Buen Suceso de Parañaque como Patrona oficial de la Ciudad de Parañaque. La misa contó con la asistencia de funcionarios del gobierno de la ciudad de Parañaque y laicos.

21 de julio de 2023

Nuestra Señora de la Luz de Cainta

Del sitio Pintakasi:

En la histórica ciudad de Cainta, Rizal, se encuentra este santuario mariano al que acuden peregrinos de todo el país para venerar esta imagen mariana única en el país: la imagen milagrosa de Nuestra Señora de la Luz. Esta imagen de Nuestra Señora es una imagen venerada única en el país, ya que fue pintada por un renombrado artista nacional, Fernando Amorsolo, y se considera su única obra maestra venerada y milagrosa por el pueblo de Cainta.

La imagen de Nuestra Señora de la Luz de Cainta se basó en la imagen original venerada en Palermo, Sicilia y Guanajuato, México. La imagen era la de un lienzo en el que se representaba a la Virgen sosteniendo a su Hijo Jesús. La Virgen está impidiendo que un alma se acerque a la boca llameante de Satanás, mientras que un ángel sostiene una cesta llena de corazones y se la ofrece al Niño Jesús, que acepta estas ofrendas de corazones llameantes, los corazones de los fieles. Dos querubines se ciernen sobre la Virgen y están a punto de coronar a la Santísima Virgen María.

Esta representación se basó en la aparición de una mujer piadosa en Palermo, Sicilia, en 1722 y, por consejo del padre Giovanni Genovesi, sacerdote jesuita, se encargó la pintura original basada en la visión de la mujer con el propósito de su trabajo misionero en la isla.

La devoción de Nuestra Señora de la Lumen llegó a Filipinas de dos maneras, primero a través de los jesuitas en Cainta, Rizal en 1727 y en Loon, Bohol en 1754 bajo el título de Nuestra Señora de la Luz y segundo a través de los frailes franciscanos en Albay bajo un título diferente, Nuestra Señora de Salvación en 1776.

Los misioneros jesuitas llegaron a Cainta en 1591 e introdujeron la devoción a Nuestra Señora de la Luz en 1727, pocos años después del comienzo de la devoción en Sicilia gracias a los esfuerzos del Rev. P. Bartolommeo Cavanti, SJ, que vino de Ferrara, Italia, por lo que la devoción se extendió por Italia en aquella época.

La imagen original, traída por los jesuitas, fue consagrada primero en uno de los altares laterales de la Parroquia hasta su traslado al Altar Mayor en 1853. Desgraciadamente, la imagen original fue destruida durante la Revolución Filipina en 1899, sin embargo, existían dos copias de la imagen original que se veneraban mientras tanto, una estampa ilustrada que se imprimió en 1801 y que se solía entregar a las familias que hacían donaciones a Nuestra Señora y algunas de las copias existen en algunas residencias de Cainta. Otra copia de la imagen fue una pintura al carboncillo de Mariano Javier de Cainta que fue realizada en 1857 con algunas similitudes con la estampa del Verdadero Retrato y en la actualidad, la conservan los herederos de la difunta señora Flora Javier Buenviaje.

La actual imagen de Nuestra Señora de la Lumen fue encargada en 1950 por el P. Joseph Flameygh, CICM, entonces párroco de Cainta, al Artista Nacional Fernando Amorsolo basándose en una estampa que se cree provenía de Guanajauto, México. La imagen se pintó de una forma muy singular para que los rostros de la Virgen, el Niño, los ángeles y el alma tuvieran rasgos filipinos. La imagen fue consagrada inicialmente en una capilla provisional semiconcreta y más tarde a su altar permanente en la iglesia reconstruida de Cainta en 1968. La imagen fue sometida posteriormente a una "conservación artística" en 2007 y entronizada en su altar renovado ese mismo año.

La devoción a la Virgen de la Luz se hizo muy popular en Cainta que, al estar tan extendida, se convirtió en Patrona Secundaria de Cainta, con San Andrés como Patrono Titular. Años más tarde, con la publicación de la primera novena en tagalo a la Virgen de la Luz en 1884, la Virgen fue considerada Patrona Titular de la Parroquia y de la Villa de Cainta.

En la línea del 285 aniversario de la llegada de la devoción a Nuestra Señora de la Lumen por los jesuitas, la imagen milagrosa recibió el honor de la Coronación Episcopal el 7 de noviembre de 2012 por el Obispo Emérito Gabriel Reyes, DD y los ritos de Coronación se realizaron el 1 de diciembre de 2012, Fiesta de Nuestra Señora de la Luz de Cainta. Cinco años después, la Congregación del Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos concedió la Coronación Pontificia de la imagen el 6 de diciembre de 2017, y los ritos de Coronación se realizaron el 1 de diciembre de 2018. Los ritos de Coronación coincidieron con la declaración de la parroquia como Santuario Diocesano.

La devoción a Nuestra Señora de la Lumen de Cainta quedó arraigada en la conciencia popular de los habitantes de Cainta, Rizal, durante siglos debido a los numerosos milagros que obró en favor del pueblo. La fiesta de Nuestra Señora de la Lumen de Cainta se celebra el 1 de diciembre, un día después de la fiesta de San Andrés Apóstol, segundo patrón de Cainta, desde 1853. La Virgen celebra también su fiesta secundaria, que se celebra cada jueves después del domingo de Pentecostés. Los devotos de Nuestra Señora de la Lumen también celebran la novena de los Siete Sábados que precede a su fiesta en diciembre. Es conocida como la patrona de la reconciliación y de los que buscan la conversión.

La devoción a Nuestra Señora de la Lumen es una de las más populares y singulares de Filipinas, pues a través de su imagen nos comunica que está ahí, ayudándonos en el camino, para conducirnos a su Hijo, el Salvador de la Humanidad y Luz del Mundo.

Nuestra Señora de la Lumen de Cainta, ¡Ipanalangin mo Kami!

22 de junio de 2023

Nuestra Señora del Cosmos

Del sitio Cari Filii:

Alekséi Arjípovich Leónov (1934-2019) ha sido el primer pintor de iconos de la Virgen en el espacio. De hecho, ha sido, directamente, el primer ser humano en dar un paseo por el espacio. Lo hizo en 1965.

 Y también fue el primero en rezar a Dios, preocupado, porque no conseguía volver a su cápsula espacial, la Vosjod 2, flotando a 5 metros de su nave, atado por una correa, durante 12 minutos.

En ese momento no podía contar su vida de oración en la antirreligiosa sociedad soviética. Él era cosmonauta, ingeniero, militar en la Unión Soviética, y miembro del Partido Comunista. (como todos los cosmonautas).

Pero también era creyente, cristiano ortodoxo, con poca formación religiosa, pero con la fe sencilla de su familia numerosa y pobre.

Tenía 7 hermanos. Su madre era maestra, y creyente: una vez regañó al pequeño Aleksei cuando lo encontró con un icono de la familia. Rezar era peligroso. Su padre había sido represaliado en 1936, aunque rehabilitado en 1939.

El segundo viaje al espacio de Leónov también fue histórico. Fue el comandante de la mitad soviética de la misión Apolo-Soyuz, con la Soyuz 19, en 1975 la primera misión espacial conjunta entre la URSS y EEUU. Después, fue entrenador de cosmonautas. Anciano, en 2016, inauguró en La Palma (Canarias) el paseo de las Estrellas de la Ciencia (con Stephen Hawking y Brian May, guitarrista de Queen que es además profesor de astrofísica).

Sin formación formal como artista, Leónov era un gran dibujante y pintor. Ya de niño pintaba murales. Había estado en Riga intentando formarse en arte, pero la ciudad era cara para él. Se pasó a la escuela de aviación. Ya astronauta, se llevó lápices y colores al espacio, donde dibujó la Tierra, los astronautas…

Siendo cosmonauta famoso, conoció en 1965 al artista de ciencia ficción Andrei Sokolov: juntos lanzaron 7 álbumes de ilustraciones; uno hacía bocetos, el otro le daba color. Crearon juntos sellos para el Día de la Cosmonáutica en 1967 y para el 15 aniversario de la era espacial en 1972, que fueron premiados ese año en la revista "Ciencia y Tecnología Soviéticas". Es difícil para un artista tener un título más cientifista que ese. En 2004 fue nombrado miembro honorario de la Academia Rusa de las Artes.

En 2013, ya anciano Leónov, un sacerdote ortodoxo, capellán de cosmonautas, le pidió hacer un icono de la Virgen en el espacio, Nuestra Señora del Cosmos. No sólo sería el primer icono de temática "espacial", sino el primer icono mariano en viajar al espacio, porque entregó una copia a amigos cosmonautas que se lo llevaron a la Estación Orbital.

En 2019, Leonov lo contaba así en Pravoslavie.ru: "Un sacerdote amigo me llamó desde Kronstadt. ‘Alexey Arjípovich, ¿sabes qué? Tenemos una tarea para ti. Necesitamos un icono para el astropuerto. Construyeron una iglesia allí. Que sea de la Madre de Dios: Ella está en todas partes, tanto en la tierra como en el espacio, pero por alguna razón la muestran solo en su contexto terreno. ¿No puedes hacer que esté con el cosmos de telón de fondo? Queremos un icono así en esta iglesia".

Leónov aceptó el reto.  Además, incluyó dos naves espaciales formando una cruz, "un símbolo de paz", detalla. "Era la nave espacial Soyuz-Apolo, su vuelo, lo que detuvo la Guerra Fría", detalla. Él estuvo allí, en esa misión, en 1975.

Como modelo canónico adoptó una Virgen odigitria ("guía, la que señala el camino"), en concreto una modalidad llamada en ruso "Si estoy con vosotros, nadie contra vosotros", que le recomendó el capellán. El rostro se lo dejó a un pintor de iconos veterano.

Leónov prestó especial atención al planeta en su icono. Lo definía así en 2019: "Indefenso, más aún, sereno, tierno, redondo".

Leónov recordó que sus primeras palabras en el espacio fueron: "¡La Tierra es redonda!" También Yuri Gagarin, que subió antes que él (pero sin salir de su cápsula), con 27 años había dicho: "Vi lo hermoso que es nuestro planeta azul Tierra. Gente, conservemos y cuidemos la belleza de la Tierra, no la destruyamos". "¿De dónde sacó eso? Son palabras brillantes en defensa de la Tierra", explicaba el ya anciano cosmonauta, admirado del joven Gagarin. "Por eso representé a la Madre de Dios en el icono con el espacio y la Tierra de fondo. La Madre de Dios nos mira y protege la Tierra".

El padre Guennadiy Belovolov, que fue el capellán ortodoxo de cosmonautas que encargó el icono, da más detalles en su blog en LiveJournal, y cómo se lo propuso al pintor astronauta el 21 de mayo de 2013: "Le conté la idea de pintar un icono de la Madre de Dios para los astronautas. Parecía que esperaba tal conversación y reaccionó con gran interés, afirmando de inmediato afirmativamente que definitivamente pintaría tal icono. Inmediatamente comenzó a hacer preguntas, especificando qué icono podría ser: sus dimensiones, proporciones… Le conté sobre la maravillosa imagen de la Madre de Dios "Si estoy con vosotros, nadie contra vosotros" y su sentido espiritual. Me pidió que le enviara una imagen. La imagen le gustó de inmediato", detalla.

Según el padre Guennady, Leónov le había contado que era creyente desde niño, y que de pequeño rezaba con un libro de oraciones. "Pero la verdadera oración llegó allí, sobrevolando la Tierra. Me lo contó como sacerdote", detalla.

"Cuando salió al espacio, ocurrió un accidente de emergencia: su traje espacial se hinchó. Estba fuera, en el espacio, y no podía entrar en la nave, el traje se había hinchado y no pasaba por la escotilla. Llegó un momento crítico, se acababa el tiempo. Desde la Tierra le mandaban mensajes: ¿por qué no regresas? Decidió no crear pánico y no contó a nadie el problema, sino que comenzó a orar mentalmente. Y luego se le ocurrió una idea. Según las instrucciones, era necesario regresar a la nave con la cabeza por adelante. Él decidió regresar con los pies por adelante, contra de todas las reglas. Y funcionó. Estaba convencido de que este pensamiento le vino de Dios: se le reveló en oración cómo actuar", detalla el capellán.

"Este incidente lo percibió como un verdadero milagro. Sólo una vez en tierra contó lo que había sucedido. Para Alexei Arkhipovich, la caminata espacial se convirtió en un encuentro con Dios. El Señor permitió una situación extraordinaria para que una persona en el espacio abierto orara, no sólo completara una tarea. Toda esta historia se percibe como un milagro, como un evento que nos abrió el Cosmos. Leonov creía en Dios desde la infancia, pero este evento lo fortaleció en la fe. Alekséi Arjípovich experimentó la ayuda de Dios en el espacio abierto. Ir al espacio se convirtió en un encuentro con Dios".

El padre Guennady confirma que la idea de pintar la Apollo y la Soyuz acopladas, como un cruz, fue del astronauta. "Le llamé la atención sobre ello y él deliberadamente usó esta metáfora. También era importante para él que él mismo hubiera estado en esa nave en el momento del atraque [en 1975]. Por lo tanto, se retrató a sí mismo de manera invisible allí", añade.

El capellán comenta que Leónov no se atrevía a pintar el rostro de la Virgen y pidió que lo hiciera un pintor de iconos veterano.

"Aprecié su humildad. Después de todo, seguía un principio de la antigua tradición rusa: había pintores de iconos "lychnik" (que escribían el rostro) y "dolichnik" (que escribían todo lo demás). Aquí es apropiado recordar a Andrei Rublev y Daniel Cherny. Lo más probable es que Andrei Rublev fuera un "lichnik" que pintaba rostros, y Daniel Cherny un pintor "dolichnik", que pintaba fondos», relaciona el sacerdote.

La cara de Nuestra Señora del Cosmos la pintó Valery Shkoda, pintor de iconos y artista académico. El padre Guennady llevaba el lienzo de Moscú a San Petersburgo para que lo acabaran entre los dos. "El proceso creativo conjunto fue una verdadera alegría para mí".

Una vez acabado, el sacerdote y Leónov llegaron a la conclusión de que podía pintar copias para otros astropuertos, no sólo para el cosmódromo de Baikonur. Así, el artista astronauta pintó otras 3 o 4 copias el año siguiente. Una se envió a un lugar muy especial: el Templo de San Andrés el Primer Llamado, junto al lugar donde se estrellaron el astronauta Yuri Gagarin en 1968, junto con el instructor de vuelo Vladímir Seryoguin, en un extraño accidente cuando entrenaban con su caza Mig15.

Leónov encontró una iglesia antigua abandonada allí cerca, y se esforzó en restaurarla y pintó en ella frescos, lunas, soles y estrellas. También una copia de Nuestra Señora del Cosmos. Y a los dos fallecidos en el accidente, militares soviéticos, presentando sus obras ante Cristo.

El Sepulcro de Cristo y la Historia

Entrevistado en 2019, Leónov hablaba de su experiencia visitando Tierra Santa y el Santo Sepulcro. «El resultado de esa visita fue una cosa: entender que esto [Cristo y la Resurrección] no es una historia ficticia, que es verdad. Por desgracia, no se cuenta esto de manera inteligible, en la escuela, desde la infancia. ¿Por qué se nos ha privó de ese conocimiento? Es simplemente una estupidez de última generación», protestaba.

También criticaba a Lenin y la Revolución. «Lenin propuso: «¡Convirtamos la guerra imperialista en una guerra civil»! Matémonos unos a otros. ¡Debería habérselo pensado! ¿Para qué necesitamos una guerra civil? ¿Por qué nos matamos unos a otros? ¿Por poder? Y luego, bajo su Gobierno, ellos mismos [los bolcheviques] se dispararon unos a otros y dijeron al mismo tiempo: «El Partido es la mente, el honor y la conciencia de nuestra era». ¡Eso da miedo! Todos deberíamos saber la verdad sobre esto, para que no vuelva a suceder», explicaba el anciano astronauta y militar.

Casado durante 57 años, insistía en la importancia de la familia. «Al final, lo más importante para el ser humano es la familia. Sin familia, no hay humanidad, y ya no necesitas tierra ni nada. Que Dios nos ayude para que el ser humano sea razonable y siga su especie y permanezca en la Tierra», añadía, previniendo contra el peligro de la guerra nuclear.

Y finalizaba diciendo: «Deseo a todos que vivan según su conciencia. Una persona sin escrúpulos puede caer en cualquier parte. La conciencia es también decencia. ¡Deseo que todos vivan con buena conciencia!»

13 de octubre de 2022

Nuestra Señora de Mende

 Del sitio Lieux Sacrés:

Esta virgen de líneas bizantinas fue traída de Oriente por Guillaume de Peyre entre 1212 y 1222, donde los monjes del Monte Carmelo, herederos de Isaías, la esculpieron en una madera muy dura, (quizás de olivo), "en el culto a la Virgen Madre". Sin embargo, está fechada en el siglo XI.

Sentada en un asiento reciente, ataviada con un vestido de armoniosos pliegues, extiende los brazos frente a ella. Todo el cuerpo fue pintado de rojo, sólo la cabeza y el cuello están cubiertos con un barniz negro.

Aparece en la historia ya en 1249: Randon de Chateauneuf rinde homenaje al obispo Odilon de Mercoeur ante el "altar de Madona Santa María, en la gleiza de Mende".

Se salvvó dos veces de la destrucción. En 1579, cuando los hugonotes habían tomado Mende, una anciana tuvo la astucia de pedir "este viejo tocón de madera" para su hoguera a los soldados de Merle que iban a quemarla. El 8 de diciembre de 1793, los revolucionarios la arrojaron del trono para elevar a la diosa de la razón al altar. Después del festival, una mujer vino a recoger la estatua olvidada y se la llevó, furtivamente, bajo su abrigo.

El 15 de agosto de 1894, se retiró de su capilla (la capilla de las bodas, que más tarde se convirtió en la capilla de San Roque) y se reinstaló en el altar mayor.

Fue devuelta a su capilla en 1960, ya que el altar mayor es ahora una simple mesa. 

Entre sus dos hombros, en un relicario, se esconde un número impresionante de reliquias, algo casi único entre las vírgenes negras. El inventario canónico de 1857 da los detalles: Cabellos de la Virgen, trozos de su ropa, de su tumba, fragmentos de la verdadera cruz, sin olvidar los restos de los santos Pedro, Andrés, Pablo, Marcial, Dionisio, Santiago...

Para el quincuagésimo aniversario de su coronación, en 1946, el antiguo párroco de Mende escribió estas líneas: "Las 15 Madonnas lozanas más destacadas fueron las invitadas de Notre-Dame de Mende: algunas vinieron en persona, como la del Carce (Marvejols), la de todo poder (Langogne), la de la Pitié (Saint chély); otras, demasiado pesadas para desplazarse, se hicieron representar: así las vírgenes de la roca (Meyrueis y Serverette) o la del centinela (Nasbinals). Allí estaban las Madonas de Quézac, Nogaret y La Malène; la Virgen del Buen Socorro (Les Salelles), la de Beaulieu (Paulhac), la de La Salette (Saint-Privat de Vallongue), la de Todas las Gracias (Cheylard l'évêque) y, finalmente, la Virgen de Bouldoire, la última pero no la menos antigua. Todos ellos estuvieron presentes en este desfile, que habría asombrado a nuestros antepasados de la Edad Media, acostumbrados como estaban a las procesiones de reliquias y a las reuniones de prelados".

15 de diciembre de 2021

Nuestra Señora de la Consolación


 Del sitio Catholic.net:

El día 20 de junio se celebra la fiesta de la Santísima Virgen del Consuelo, patrona especial de Turín y del Piamonte.

 El culto de la Virgen del Consuelo data del siglo XI, cuando se amplió el primitivo edificio dedicado a San Andrés y se erigió, en el transcurso del siglo XVIII el Santuario de la Consolación, una de las iglesias más bellas y más amadas por los habitantes de Turín.

En relación con el culto de la Virgen del Consuelo, se narra que, en el mismo sitio en que hoy admiramos el santuario, había un pequeño templete que se vio destruido en una de las invasiones de los bárbaros.

Algunos años después, en la ciudad de Briançon, un hombre ciego de nacimiento, tuvo en sueños una visión de la Virgen María que le exhortó a llegarse a Turín para buscar un cuadro con su efigie que se había extraviado. 

El hombre, llegado a aquel sitio, recobró milagrosamente su vista y pudo ver a la Virgen, quien se presentó como "Consoladora" y se convirtió en la patrona de Turín.

Hoy, la Virgen del Consuelo no sólo es venerada por muchísimos fieles que a ella imploran gracia y consuelo y que con fe y con devoción participan en la procesión que, todos los años durante su celebración, sale del Santuario y serpentea por las calles de la ciudad. 

Ella es también la Madre inspiradora de los misioneros que, en su nombre, se empeñan en llevar el Evangelio por todo el mundo. Al igual que María, que veneran bajo el título de Consolación, pretenden llevar al mundo el auténtico Consuelo que es Jesús, el Evangelio y con ello su presencia junto a los marginados, con la ayuda a los afligidos, la cura a los enfermos, la defensa de los derechos humanos y el fomento de la justicia y de la paz. 

Por todo eso, ellos se dedican a la Misión de forma total, sin ninguna clase de vínculos, alejados de la materialidad de las cosas, profesando la pobreza y la obediencia en el espíritu de la beatitud evangélica.

18 de noviembre de 2018

Nuestra Señora de Chiquinquirá

Del sitio Aci Prensa: 

La palabra Chiquinquirá significa lugar de nieblas y pantanos. Esta ciudad se ubica en el departamento de Boyacá en la región andina del país a más de dos mil metros de altura.

La historia de la imagen se remonta a hace cuatro siglos, cuando don Antonio de Santana, encomendero de los pueblos de Suta y Chiquinquirá, solicitó al español Alonso de Narváez que pintara una imagen de la Virgen del Rosario para colocarla en una pequeña capilla.

La pintura fue realizada sobre una tela de algodón de procedencia indígena. Media 44 pulgadas de alto por 49 de ancho.

Alonso de Narváez usó colores al temple, realizó una imagen de la Virgen del Rosario con el Niño Jesús, y a los lados puso al Apóstol San Andrés y a San Antonio de Padua.

El cuadro fue ubicado en la capilla que tenía don Antonio en Suta. Estuvo allí durante más de una década, pero la capilla tenía el techo de paja, lo que provocó que la humedad deteriorara la pintura hasta dejarla borrosa.

Tras la muerte de Santana, su viuda se trasladó a Chiquinquirá entre los años 1577 y 1578. La imagen fue llevada a ese lugar, pero se encontraba en tan mal estado que fue abandonada en un cuarto, una habitación que un tiempo atrás había sido usada como oratorio.

Al comenzar el año 1586, se estableció en Chiquinquirá, una piadosa mujer, María Ramos, nacida en Sevilla, España.

La señora reparó el viejo oratorio y colgó en el mejor lugar de la capilla la deteriorada pintura de la Virgen del Rosario.

El día 26 de diciembre de 1586, María salía de la capilla, cuando pasó frente a ella una mujer indígena llamada Isabel y su pequeño hijo.

En ese momento Isabel gritó a María "mire, mire Señora. Ella dirigió la mirada hacia la pintura, la imagen aparecía rodeada de vivos resplandores. Sin explicaciones, los colores y su brillo original reaparecieron, mientras que los rasguños y agujeros de la tela habían desaparecido.

Con este sorprendente episodio se inició la devoción a la Virgen de Chiquinquirá.

El 9 de julio se celebra la fiesta de esta advocación, que fue proclamada Patronoma de Colombia por el Papa Pío VII en 1829. En 1919 fue coronada canónicamente luego que el Papa Pío X firmara el decreto.

El Santuario de la Patrona de Colombia es visitado como cada año por miles de fieles en especial durante esta fecha. En este recinto se encuentra el lienzo con la imagen, custodiada por los dominicos.

En 1986, San Juan Pablo II visitó la Basílica y consagró Colombia a la Virgen María, pidiendo que conceda “el don inestimable de la paz, la superación de todos los odios y rencores, la reconciliación de todos los hermanos”.