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19 de julio de 2026

¿Por qué se presentó la Virgen María como Nuestra Señora del Carmen en una de las apariciones de Fátima?

 


Del sitio Gaudium Press:

En su última aparición en Fátima, durante el llamado milagro del Sol, la Santísima Virgen mostró a la multitud allí reunida una secuencia de imágenes que representaban los Misterios del Rosario. En cada nueva escena que se desarrollaba en el cielo, Ella se mostraba bajo alguno de los títulos con los que los fieles suelen invocarla. Y así fue como, en la visión de los Misterios Gloriosos, se presentó como Nuestra Señora del Carmen, cuya fiesta celebra la Iglesia el 16 de julio.

Como todo lo que realiza la Santísima Virgen tiene su razón de ser, sin duda habrá un nexo entre esta manifestación de Nuestra Señora del Carmen, los Misterios Gloriosos y el mensaje de Fátima que Ella, en aquella ocasión, revelaba. Me parece, por tanto, de gran interés que procuremos profundizar en esta relación, considerando también la especial belleza que encierra.

El término "Carmo" corresponde al Monte Carmelo, en Oriente. Allí, según una tradición muy respetable —y hay todos los motivos para admitirla como verdadera—, el profeta Elías reunió a un grupo de discípulos y con ellos constituyó la Orden del Carmelo, en alabanza a la Virgen Madre que debía venir, y en su espera.

Así, la primera corriente de devoción a Nuestra Señora, siglos antes de que Ella naciera, fue formada por los hijos del profeta Elías que la esperaban. Y San Elías representa el extremo de esa devoción, porque, como es doctrina común en la Iglesia, él deberá luchar al final del mundo contra el Anticristo, el último enemigo de Nuestro Señor y de su Santísima Madre. Elías constituye, por lo tanto, una especie de puente entre el inicio y el fin de la devoción a Nuestra Señora en la historia de la humanidad.

Cabe suponer que, en sus primeros tiempos, esta devoción se desarrolló y perseveró en medio de todo tipo de dificultades y objeciones. Pues surgió en una época en la que el pueblo elegido se cerraba cada vez más a su propia misión, a su propio espíritu, y, por eso, habría de sentir repulsión por esa corriente carmelita que anunciaba a la Virgen Madre, así como más tarde los herejes de todos los tiempos odiaron la devoción a Nuestra Señora.

Probablemente, los ermitaños del Monte Carmelo, representantes de los primeros frutos del amor a la Santa Madre de Dios, fueron perseguidos, mal vistos, calumniados y silenciados. A pesar de ello, y en la humildad de su situación, preveían el advenimiento de Nuestra Señora.

Y tenían razón, pues Ella vino. Y no solo vino, sino que recibió la mayor glorificación que se le podía rendir a una mera criatura: se convirtió en la Esposa del Divino Espíritu Santo, encarnándose en Ella el Verbo, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad.

Al término de su sublime existencia terrenal, María tuvo una muerte extremadamente suave: una separación efectiva y completa del alma y el cuerpo, pero de una manera tan delicada que la Iglesia, en su lenguaje incomparable, da al fallecimiento de Nuestra Señora el nombre de "dormición". Poco después, por designio y obra de Nuestro Señor Jesucristo, la Santísima Virgen resucitó y fue llevada a los Cielos en cuerpo y alma. Así recibió Nuestra Señora otra glorificación: una resurrección a la manera de la de Jesús, y una Asunción también comparable a la Ascensión de Él. Por cierto, en el lenguaje de antaño, Nuestra Señora de la Asunción es igualmente llamada Nuestra Señora de la Gloria, para significar el incomparable resplandor con el que se revistió su entrada en el Paraíso Celestial.

Este desenlace de la vida terrenal de Nuestra Señora puede considerarse como el final de la historia del Carmelo del Antiguo Testamento (aunque, estrictamente hablando, ya se encontrara en el Nuevo Testamento). Aquellos carmelitas tuvieron la alegría y el insigne honor de venerar a la Santísima Virgen en carne y hueso, y no a través de imágenes. Nada impide suponer que Nuestra Señora subió al Monte Carmelo y allí se colocó al frente de sus hijos y devotos, en momentos de inefable convivencia. Las hipótesis piadosas, enteramente razonables, que a este respecto se pueden formular, son innumerables.

Con la Asunción de Nuestra Señora y su glorificación en el Cielo, esa etapa de la existencia de la Orden Carmelita concluyó de manera magnífica, esplendorosa. Queda establecida una relación entre el Carmelo y la gloria: la devoción perseguida, fiel, profética, lucha hasta el momento en que es confirmada por Dios, y pasa a resplandecer en lo más alto del Cielo, en la persona de la Virgen Madre. 

Después, la historia del Carmelo vuelve a comenzar. La orden, existente solo en Oriente Próximo, se desarrolló en cierta medida, pero da la impresión de que los cristianos de esa región, en los primeros siglos, no le dieron gran importancia, privándose de los beneficios que les podría haber aportado. Esta actitud hacia el Carmelo fue una de las muchas infidelidades de la cristiandad oriental, que terminó castigada por las invasiones sarracenas, las cuales, entre otras calamidades, provocaron la huida de los carmelitas hacia Occidente.

Europa, toda católica y llena de fe, emprendía las Cruzadas para la liberación de los Lugares Santos. Por ese continente comenzaron a vagar los frailes del Carmelo, como miembros de una orden casi desconocida, poco admirada y al borde de la desaparición. La familia religiosa de Elías parecía un tronco seco y viejo, destinado a desintegrarse en polvo.

Era el momento que Nuestra Señora había esperado para hacer florecer, en lo alto de la rama seca, una flor: San Simón Stock. Este inglés de reconocida virtud había sido elegido para el cargo de General de la orden. Sin embargo, no ejercía una autoridad efectiva sobre sus súbditos, pues el Carmelo aún no poseía una estructura jurídica cohesionada y uniforme, capaz de conservar un espíritu, promoverlo y transmitirlo a la posteridad. [Situación que se prolongaba después de que el papa Inocencio IV aprobara la regla de los Hermanos de Nuestra Señora del Monte Carmelo, en 1245.]

La virtud compensaba, sin embargo, la falta de autoridad. Rezando a Nuestra Señora con gran fervor, San Simón le imploró que no permitiera la desaparición de la Orden del Carmelo. En medio de esa situación angustiosa, la Santísima Virgen se le apareció a su buen siervo [en 1251] y le entregó el escapulario, para que lo usara sobre la ropa.

En aquella época, los siervos usaban una túnica como atuendo civil. Sobre ella se ponían una túnica menor, que indicaba, por el color y por características peculiares, la identidad de su señor. El escapulario del Carmelo era similar a esa pequeña túnica. Nuestra Señora, por lo tanto, entregaba a San Simón Stock una librea propia de sus siervos, para que la usaran todos los carmelitas, y prometía: "Aquellos que mueran revestidos de él, no sufrirán el fuego del infierno". Quien use piadosamente el escapulario del Carmelo, recibirá la gracia de la perseverancia final.

A partir de esta misericordiosa intervención de la Madre de Dios, la Orden Carmelita resurgió y conoció otros períodos de gloria, acentuando en toda la Iglesia Católica la devoción a la Santísima Virgen. En la sucesión de esplendores iniciada entonces, nacieron tres soles, por no citar más que a ellos, que brillarán por siempre en el firmamento de la Iglesia: Santa Teresa la Grande, San Juan de la Cruz y Santa Teresita del Niño Jesús.

Recordemos, pues, la grandiosidad de la historia del Carmelo: una alternancia de glorias y desgracias que condujeron a un debilitamiento que hacía presagiar su desaparición. Pero se produce una intervención de Nuestra Señora, que salva y da incomparablemente más de lo que se tenía antes. La prosperidad en Occidente será mucho mayor que la verificada en Asia.

Junto con su bondad insondable, Nuestra Señora, al intervenir, mostraba también la confianza que se debe tener en Ella, así como su papel central en las obras que ama de manera especial. Aunque estas lleguen al punto en que todo parezca perdido, deben esperar el momento que Ella se reserva para actuar. Como decía cierto pensador católico, las grandes intervenciones de la Providencia van precedidas de situaciones dramáticas, a fin de dejar clara la inutilidad de cualquier socorro humano. Una vez comprobado el fracaso de los hombres, y en la misma hora de la desolación y del caos, Dios interviene, y Nuestra Señora se hace presente.

Lección de confianza aún más necesaria en vista de lo que ocurrió después: mientras la orden fundada por San Elías conocía nuevos esplendores y nuevas glorias, la cristiandad que la había acogido se veía presa de un inexorable proceso de ruina, que se aceleraba a lo largo de los siglos. Hasta que, en 1917, en una colina de Fátima, Nuestra Señora censuró la decadencia, recriminó al mundo por el torrente de pecados en el que estaba inmerso y anunció los castigos que caerían sobre la humanidad, en caso de que esta no se arrepintiera y enmendara sus faltas. Luego, expresándose con las famosas palabras que guardamos en nuestras almas, hizo la promesa de su reinado: "¡Al fin, mi Inmaculado Corazón triunfará!"

Y aquí volvemos a la consideración de ese vínculo al que nos referíamos al inicio de este artículo: en el punto culminante de las apariciones en las que Nuestra Señora proclama la realización de su realeza, bajo la forma del triunfo de su Corazón Inmaculado, Ella aparece revestida del atuendo de su devoción más antigua: la del Carmelo. Y, de este modo, realiza una síntesis entre lo históricamente más remoto, lo más reciente —el culto al Inmaculado Corazón de María— y el futuro glorioso, que es la victoria y el reinado de ese mismo Corazón.

Revista Arautos del Evangelio
julio de 2018
n.º 199 

5 de julio de 2026

7 santos que recibieron el Escapulario marrón de Nuestra Señora del Carmen

 


Del sitio Aleteia:

 Dado por la Virgen del Carmen, el escapulario es un sacramental que ayudará a quien lo use para alcanzar a salvación, aunado a una verdadera vida cristiana.

El escapulario es un sacramental que fue entregado por la santísima Virgen del Carmen a san Simón Stock, con la promesa de que quien lo portara alcanzaría la salvación.

Por supuesto, no se trata únicamente de traerlo puesto como si fuera un amuleto, a la par, hay que llevar una vida cristiana coherente y apegarse a la petición de la Virgen de orar y hacer la voluntad de su Hijo.

Pero para entender su fuerza espiritual y el alcance de las promesas de santa María, la vivencia de los santos nos alecciona con respecto a su uso.

1. San Simón Stock

Él fue quien tuvo la gracia de recibir el escapulario de las manos de la Reina del Cielo. El mismo día, san Simón lo apoyó en el cuerpo de un moribundo impenitente y obtuvo el primer milagro del escapulario: la conversión del enfermo.

2. San Juan de la Cruz

Al fraile que lo asistía en su última enfermedad, san Juan le preguntó muchas veces qué día de la semana era y explicó: 

"Pregunto porque me vino a la memoria qué beneficio tan grande es el que hace Nuestra Señora a los religiosos de su orden que han llevado su hábito y han hecho lo que pide ese privilegio".

San Juan de la Cruz falleció en la alborada del sábado 14 de diciembre de 1591.

3. Santa Teresa de Jesús

Con frecuencia, santa Teresa de Jesús se gloriaba de llevar el escapulario "como indigna carmelita" y velaba para que sus religiosas no dejaran de dormir con él puesto. Se dirigía a ellas escribiendo: "Solo puedo confiar en la misericordia del Señor… y en los merecimientos de su Hijo y la Santísima Virgen María, su Madre, cuyo hábito indignamente traigo y vos traéis".

4. San Alfonso María de Ligorio

Usaba el escapulario y lo recomendaba insistentemente a los fieles. El escapulario con el que san Alfonso fue enterrado permaneció incorrupto en el sepulcro y hoy es venerado en un relicario en Marianella, su ciudad natal.

5. San Pedro Claver

Se sirvió incesantemente del escapulario del Carmen en su apostolado con los esclavos en Colombia. Se conserva una pintura representando a san Pedro Claver en el lecho de muerte, con un crucifijo en una de las manos y el escapulario sobre el pecho; alrededor de su cama, los fieles a quienes sirvió también traen el escapulario al cuello.

6. San Juan Bosco

Lo recibió en la infancia y lo difundió durante toda la vida. San Juan Bosco fue enterrado en 1888 con el escapulario. En 1929, el escapulario fue encontrado en perfecto estado de conservación, bajo las ropas podridas y los restos mortales momificados del gran apóstol e incomparable educador de la juventud.

7. San Buenaventura

San Buenaventura decía:"Desahoguen el pecho frente a la Virgen del Carmen los pecadores empedernidos: revístanse de su santo escapulario y ella los conducirá al puerto de la conversión. Hónrenla con el uso del escapulario y demás obligaciones u obsequios de la cofradía".

 16 - julio - 2020

16 de julio de 2025

San Juan Pablo II y el escapulario de la Virgen del Carmen

 Del sitio Aleteia:

Descubre por qué san Juan Pablo II llevó el escapulario de la Virgen del Carmen toda su vida y el profundo significado espiritual detrás de este sencillo trozo de tela. Conoce su inspiradora historia y legado

Karol Wojtyla, el futuro san Juan Pablo II, recibió su primer escapulario siendo un niño de escasos 10 años, según narra él mismo en su libro Don y Misterio. En la misma obra describe que, siendo estudiante, entró en contacto con los escritos de san Juan de la Cruz y de Santa Teresa de Ávila, "Esto acrecentó en mí el interés por la espiritualidad carmelitana", escribe.

Siguiendo con el escrito, el querido san Juan Pablo II menciona que, en Cracovia, había un monasterio de Padres Carmelitas Descalzos. "Tenía contactos con ellos y una vez hice allí mis Ejercicios Espirituales, con la ayuda del P. Leonardo de la Dolorosa. Durante un cierto tiempo consideré la posibilidad de entrar en el Carmelo".

¿Cómo fue que se le impuso el escapulario? el Santo Padre detalla que en Wadowice, su ciudad natal, había un monasterio carmelita sobre la colina.

Los habitantes de Wadowice acudían al monasterio, por lo que se notaba la devoción al escapulario de la Virgen del Carmen. "También yo lo recibí, creo que cuando tenía diez años, y aún lo llevo. Se iba a los Carmelitas también para las confesiones. De ese modo, tanto en la iglesia parroquial, como en la del Carmen, se formó mi devoción mariana durante los años de la infancia y de la adolescencia hasta la superación del examen final".

Reiteró su devoción a la santísima Virgen y a portar el escapulario en su mensaje a la Orden del Carmen con motivo de la Dedicación del Año 2001 a María: "Con el signo del escapulario se manifiesta una síntesis eficaz de espiritualidad mariana, que alimenta la devoción de los creyentes, haciéndolos sensibles a la presencia amorosa de la Virgen Madre en su vida. También yo llevo sobre mi corazón, desde hace mucho tiempo, el escapulario del Carmen. Por el amor que siento hacia nuestra Madre celestial común, cuya protección experimento continuamente". no. 5 y 6

El último escapulario usado por san Juan Pablo II se encuentra exhibido en su casa de Wadowice, en un altar dedicado a la Virgen del Carmen.

1 de febrero de 2025

Oración de Santa Teresa del Niño Jesús a Nuestra Señora

 


Del sitio Evangelio del día:

"Madre, aquí tienes a tu Hijo"

Los pobres pecadores escuchan la doctrina
de quien quisiera a todos en el cielo admitir;
tú te encuentras con ellos, María, en la colina;
alguien dice a tu Hijo que lo buscas allí;
entonces tu divino Jesús ante las turbas
nos demuestra su amor a nosotros sin fin:
dice:"¿Quién es mi hermano, mi hermana, mi Madre
sino aquel que practica mi voluntad por Mí?"
(Mateo 12,24-50)

Virgen Inmaculada y Madre la más tierna,
oyendo eso a Jesús, comprendes su ideal;
No te apena, te alegra que nos haga entender
que nuestra alma se torna su familia aquí ya;
Sí, ¡te causa alegría que Él su vida nos done
y el tesoro infinito de su divinidad!...
¿Cómo no te he de amar, oh, mi Madre querida,
viendo en ti tanto amor y tan honda humildad?
Tú nos amas María, como Jesús nos ama,
por nosotros aceptas verte alejada de Él.

Amar es darlo todo, darse incluso a sí mismo
tú quisiste probarlo, siendo nuestro sostén.
Sabía el Salvador de tu inmensa ternura,
tu corazón de Madre conocía muy bien;
del pecador refugio, te nos dejó a nosotros
junto a la Cruz y al cielo a esperarnos se fue. (...)
La casa de San Juan se hace tu único asilo,
de Zebedeo el hijo a Jesús reemplaza...

Es el postrer detalle que nos da el Evangelio;
de la Reina del cielo ya nunca más se habla.
Mas este hondo silencio, ¡oh, mi Madre querida!,
¿no revela, quizás, que quiere el Verbo eterno
por sí mismo cantar de tu vida el misterio,
asombrando a tus hijos, los electos del cielo?
Yo escucharé muy pronto esa dulce armonía,
iré muy pronto a verte en el hermoso cielo.

Pues viniste a sonreírme de mi vida en la aurora,
¡sonríeme... Madre... en la tarde... que ya va oscureciendo!...
No temo el resplandor de tu gloria suprema,
He sufrido contigo y ahora yo deseo
cantar en tus rodillas, María, por qué te amo,
¡y repetir por siempre que soy tu hija, quiero!...

Santa Teresa del Niño Jesús

29 de junio de 2024

Oración a Nuestra Señora de la Sonrisa para curar la depresión


Del sitio Píldoras de Fe:

Oh María, Madre de Jesús y nuestra,
que con una clara sonrisa te dignaste consolar
y curar a tu hija Santa Teresita del Niño Jesús de la depresión,
devolviéndole la alegría de vivir
y el sentido de su existencia en Cristo Resucitado.

Mira con maternal afecto a tantos
Hijos e hijas que sufren con la depresión,
trastornos y síndromes psiquiátricos y males psicosomáticos.

Que Jesús Cristo cuide y de sentido a la vida de tantas personas,
cuya existencia a veces está deteriorada.

María, que su hermosa sonrisa no deje que
las dificultades de la vida oscurecen nuestra alma.

Sabemos que sólo tu hijo Jesús puede satisfacer
los anhelos más profundos de nuestro corazón.

María, mediante la luz que brota de tu rostro,
transparenta la misericordia de Dios.

Que tu mirada nos acaricie, y nos convenza de que
Dios nos ama y nunca nos abandona,
y tu ternura renueve en nosotros la autoestima,
la confianza en las propias capacidades,
el interés por el futuro y el deseo de vivir feliz.

Que los familiares de los que sufren con la depresión
ayuden en el proceso de curación, nunca considerándolos
farsantes que usan la enfermedad con intereses de comodidad,
sino que los demás los valores, escuchen, comprendan y animen.

Virgen de la Sonrisa, alcánzanos de Jesús la verdadera curación
y líbranos de alivios temporales e ilusorios.

Curados, nos comprometemos a servir con alegría,
Disposición y entusiasmo a Jesús como discípulos misioneros,
con nuestro testimonio de vida renovada.

Amén.

3 de marzo de 2024

Diez Frases compuestas por Santa Teresa del Niño Jesus a Nuestra Señora

Del sitio Píldoras de Fe:

La pequeña florecilla de Dios, Santa Teresita, amaba muchísimo a la Santísima Virgen María. Tales expresiones de este amor, han sido recogidas en distintos textos. Aquí mostramos algunas. Sin ningún orden en particular:

  1. "¡Oh, cuánto amo a la Santísima Virgen! Si fuese sacerdote, ¡con cuánta frecuencia le hablaría! La describen como inalcanzable, cuando más bien debería ser señalada como modelo. Ella es más una Madre que una Reina". (Santa Teresita del Niño Jesús)

  2. "No tiemblo al ver mi debilidad, porque los tesoros de la madre pertenecen también a su hija, y yo soy tu hija, mi querida Madre María". (Santa Teresita del Niño Jesús)

  3. "No temas amar en exceso a la Santísima Virgen. Nunca se la puede amar lo suficiente. Y Jesús estará muy feliz, porque la Santísima Virgen es su madre". (Santa Teresita del Niño Jesús)

  4. "¡Oh, Virgen María, cambia mi corazón para que se convierta en el más hermoso y puro corporal, y así recibir la blanca Hostia en la que se esconde nuestro dulce Cordero!". (Santa Teresita del Niño Jesús)

  5. "En esta primera "fusión" con Jesús [Santa Comunión], fue de nuevo mi Madre Celestial quien me acompañó hasta el altar, porque fue Ella misma quien colocó a su Jesús en mi alma". (Santa Teresita del Niño Jesús)

  6. "Me consagré con todo mi corazón a la Santísima Virgen María, y le pedí que cuidase de mí. Me pareció que miraba con cariño a su Florecilla y que le sonreía de nuevo". (Santa Teresita del Niño Jesús)

  7. "¡Qué alegría recordar que ella [María] es nuestra Madre! Puesto que ella nos ama y conoce nuestras fragilidades, ¿qué hemos de temer?" (Santa Teresita del Niño Jesús)

  8. "¡De rodillas escucho, sublime Reina de todos los Ángeles, ese dulce cántico que derrama tu alma! ¡Enséñame, pues, cómo cantar cómo lo hacen los bellos ángeles celestiales! Y a glorificar a mi Jesús, que solo Él puede llenarme". (Santa Teresita del Niño Jesús)

  9. "Pedirle algo a la Santísima Virgen no es lo mismo que pedirle algo a Dios. Ella sabe bien qué hacer con todos mis pequeños deseos, y a ella le corresponde decidir si pedirlos o no". (Santa Teresita del Niño Jesús)

  10. "Mi querida Madre María, creo que soy más feliz que tú. Porque yo te tengo como Madre, y tú no tienes a la Santísima Virgen para amarla, como te tengo yo". (Santa Teresita del Niño Jesús)

Santa Teresita del Niño Jesús, con su vida espiritual, entregó un mensaje sencillo, pero poderoso que todavía hoy resuena en los corazones de millones de personas. Aún murió a la tierna edad de 24 años, ella cumplió con la voluntad de Dios pasando su cielo, haciendo el bien en la tierra. Su prometida "lluvia de rosas" comenzó y se ha convertido en un torrente en la Iglesia desde entonces. Fue declarada Doctora de la Iglesia por el Papa San Juan Pablo II, convirtiéndose en la segunda monja carmelita en recibir esa distinción después de Santa Teresa de Ávila. Al respecto de ella, San Juan Pablo II declaró:

"Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz es la más joven de todos los "Doctores de la Iglesia", pero su ardiente itinerario espiritual muestra tal madurez, y las intuiciones de fe expresadas en sus escritos son tan vastas y profundas que merecen un lugar entre los grandes maestros espirituales".

Aquella prometida lluvia de rosas de Santa Teresita, comenzó a su muerte y se ha convertido en una fuente de espiritualidad profunda para muchos en la Iglesia desde entonces. 

Santa Teresita del Niño Jesús, ruega por nosotros. Amén.

21 de febrero de 2023

Virgen del Cerrito del Carmen

Del sitio Perspectiva:

La Virgen del Carmen da nombre a uno de los lugares emblemáticos de Guatemala, el Cerrito del Carmen. Su llegada se entrelaza con la fundación de la Ciudad en el valle de la Ermita. Hoy, Perspectiva comparte la historia de la Virgen del Cerrito del Carmen.

La celebración de la Virgen del Carmen, es la fiesta principal del Cerrito del Carmen. Desde su llegada al Valle de las Vacas hace 400 años, la imagen de la Virgen del Carmen contó con un gran número de devotos que pronto comenzaron a expresar la  protección divina de la Virgen del Carmen.

La imagen de la Virgen del Carmen fue traída a Guatemala por el ermitaño Juan Corz, personaje  virtuoso que forma parte de la historia fundacional del  Cerro del Carmen. Era considerado  autor de milagros en el tiempo que fue protector de la Virgen del Carmen.  Tanto su llegada a Guatemala como su desaparición estuvieron rodeadas de un misterio que género diversas interpretaciones al respecto.

Corz, había salido de su tierra natal para realizar el peregrinaje a Jerusalén, a su regreso  pasó por el monasterio de Ávila, lugar donde le confiaron  traer a Guatemala una imagen de la Virgen dejada por Santa Teresa de Jesús con instrucciones de ser llevada a América para su protección.

Según, cuenta la historia, Santa Teresa de Jesús pidió a las hermanas del convento que trasladaran la imagen a América para que fuera venerada, pues a sus pies se fundaría una gran ciudad.

Fue así que Juan Corz llegó a Guatemala con la imagen de la Virgen del Carmen y  buscó el sitio apropiado para cumplir con la promesa realizada. Siguiendo el camino Real, llegó al  Valle de las Vacas, hallando en la zona conocida como El Rincón de la Leonera, un peñasco donde encontró dos cuevas que consideró adecuadas para su resguardo  (se guarda registro de su veracidad gracias a la tradición oral y su registro oportuno). Permaneció en este sitio, en donde fue acogido por los pobladores, quienes regularmente llegaban a visitar a la Virgen del Carmen.

Finalmente Juan Corz visitó un cerro que inmediatamente le recordó el Monte Carmelo. Fue así que decidió pedir ayuda a los pobladores para construir la primera capilla para la imagen de la Virgen del Carmen.

En los años siguientes fue construida la ermita del Cerro del Carmen en 1620, motivo por el cual el Valle de las Vacas, fue bautizado como Valle de la Ermita. Posteriormente  fueron llevadas varias familias de indígenas de Canalitos, originarios de Santa Cruz Vera-Paz  para confiar  su cuidado y protección.

Casi un siglo después sería trasladada la Ciudad de Guatemala al Valle de la Ermita, tal como había señalado la Santa.

Cien años después de la fundación de la primera iglesia, se dispuso construir una iglesia mayor en la parte de abajo del Cerro, quitándole el título de Parroquia a la Iglesia del Cerro del Carmen, pasando por una época de abandono debido a la falta de cura. Con  el traslado de la Ciudad de Guatemala al Valle de la Ermita en 1776, se inicia la reconstrucción de la Iglesia por encargo de Juan Morales y Alfaro, debido a los daños ocasionados en las vigas del techo por el paso del tiempo. Posteriormente la Iglesia sufriría otras transformaciones a consecuencia de desastres naturales.

Durante la década de 1930, se realizan trabajos de remodelación, que incluye la jardinización, el empedrado, la construcción de pérgolas y bancas donadas por familias o embajadas, así como la donación del gobierno mexicano de una fuente con azulejos estilo Puebla, decorada por cabezas de león. A finales de 1970,  durante la alcaldía de Manuel Colom Argueta se construyó un tanque de agua municipal debajo de la plaza de la Iglesia.

Desde su llegada al Valle de las Vacas, la imagen de la Virgen del Carmen contó con un gran número de devotos que pronto comenzaron a expresar la  protección divina de la Virgen del Carmen.

En el 2001, la Virgen del Carmen fue robada, sin embargo se recuperó en el 2003, situación que fortaleció la creencia de la voluntad de la Virgen del Carmen a permanecer en el Cerrito.

María Renee Saravia

21 de marzo de 2022

Nuestra Señora de la Clemencia de Avila

Del sitio Cari Filii:

La Virgen de la Clemencia es una antigua imagen muy venerada. El día 19 de enero, se celebra su fiesta con gran solemnidad y amor, por ser éste el aniversario de su aparición a Santa Teresa.

La historia de esta entrañable aparición la relata la primera cronista del Monasterio, doña María Pinel, y dice así:

«Llegó, en fin, el día en que la Santa había de venir a ser Priora, y fue el 6 de octubre de 1571. Protestaban las religiosas que las dejasen votar. El Padre Provincial decía: «¿Pues, en fin, no quieren a la Madre Teresa de Jesús?» Pero en medio de la resistencia, doña Catalina de Castro levantó la voz y dijo: «La queremos y la amamos: Te Deum laudamus». Palabras que hasta hoy se repiten en esta santa Comunidad con la fuerza del amor. Con esto la siguieron muchas; y todas le dieron la obediencia. Y como en todo la guiaba nuestro Señor y gobernaba sus acciones, se valió de un medio grande para allanar los interiores."

"Puso en la silla Prioral una imagen de nuestra Señora. La Santa le puso las llaves del convento en las manos y tocó a Capítulo. Los corazones de todas quedaron derretidos. Y porque Cristo nuestro Bien y su Santísima Madre se esmeraban en favorecer esta santa Comunidad, quiso la soberana Reina bajar a aceptar el oficio de Priora perpetua de su convento".

En la serie "Teresa de Jesús" de RTVE, dirigida en 1984 por Josefina Molina e interpretada por Concha Velasco, vemos la escena del Capítulo presidido por la Virgen de la Clemencia entre los minutos 4:47 y 13:20, con el "La queremos y la amamos" en el minuto 9:03. Los hechos sucedieron el 6 de octubre de 1571, meses antes de la aparición. 

En esa noche, del 19 de enero de 1572, la Virgen de la Clemencia –la imagen que Santa Teresa había puesto en la silla prioral del Coro alto–, habló a la Santa al finalizar el oficio litúrgico de Completas.

Así lo narra ella:

"La víspera de San Sebastián, comenzando la Salve, vi en la silla prioral, adonde está puesta nuestra Señora, bajar con gran multitud de ángeles la Madre de Dios y ponerse allí. A mi parecer, no vi la imagen entonces, sino esta Señora que digo. Parecíame [se ponían] encima de las sillas ángeles. Estuvo así toda la Salve, y díjome: 'Bien acertaste en ponerme aquí; yo estaré presente a las alabanzas que hicieren a mi Hijo, y se las presentaré'.

Después de esto quedéme yo en la oración que traigo de estar el alma con la Santísima Trinidad, y parecíame que la persona del Padre me llegaba a Sí y decía palabras muy agradables. Entre ellas me dijo, mostrándome lo que quería: 'Yo te di a mi Hijo y al Espíritu Santo y a esta Virgen. ¿Qué me puedes tú dar a mí?'"

El relato es conmovedor y no deja ninguna duda de la experiencia mariana que la Santa tuvo y la comunidad de aquel tiempo.

Las carmelitas del Monasterio de La Encarnación así lo han vivido durante los siglos que han transcurrido desde entonces. Han sentido la necesidad de transmitir esta devoción a la Virgen de la Clemencia, y han sido testigos de los milagros que Ella ha obrado como Madre e intercesora nuestra.

Su imagen se conserva en el mismo Coro en el que la puso Santa Teresa. En el siglo XVIII, con el fin de realzarla, fue elevada de la silla prioral a un retablo hecho expresamente para Ella en el mismo lugar. La Virgen de la Clemencia puede verse desde la iglesia principal: situados en el presbiterio, basta con alzar la vista hacia el coro superior y desde el exterior de la calle, a través de una ventana en la que se percibe las dos luces que la iluminan.

Como todos los años por la fecha del 19 de enero, la comunidad de carmelitas cantará en el Coro de la Virgen de la Clemencia (Coro alto de la iglesia del Monasterio) a las 18.00 horas las mismas Completas que cantó la Santa con la comunidad aquel día de 1572, seguidas de varias Salves.

María, Salud de los Enfermos, ruega por nosotros

12 de diciembre de 2018

Nuestra Señora del Moretón

Del sitio Aleteia:

En la ciudad de Chillón, una comunidad autónoma de Castilla-La Mancha en España, todos los 12 de agosto se realiza una romería a la patrona de la localidad, la Virgen del Castillo que tiene un signo muy particular en su rostro, un “moretón”.

La leyenda cuenta que un pastor perdió su rebaño, siguió a una mujer que se le había aparecido hasta una cueva debajo del castillo calatravo que se alzaba en la sierra y encontró a uno de sus animales allí adentro.

El pastor un poco asustado por la oscuridad y pensando que pudiese haber otro animal, lanzó una piedra que hirió a la mujer en la mejilla y salió corriendo al pueblo.

Los pueblerinos fueron al lugar y encontraron la imagen de la Virgen dentro de la cueva. Quisieron trasladarla al pueblo para poder honrarla pero no pudieron moverla de allí, entonces comprendieron que la Virgen quería estar en el lugar y le construyeron una ermita.

Esta ermita está ubicada al sur de Chillón, a 700 metros de altitud y fue construida en los restos de un antiguo castillo de la época de la reconquista de origen árabe.

La imagen de la Virgen del Castillo de estilo gótico es venerada desde el siglo XIV y se encuentra en perfecto estado de conservación excepto por el moretón que lleva en un pómulo, y que según cuentan la gente del lugar, generalmente cambia de color, siendo más o menos intenso su morado.

Quien la visita puede gozar de espectacular panorama de la naturaleza, desde su impresionante mirador. Desde allí se puede ver a los lejos las tierras de Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha.

Y entre tantos que han visitado la imagen se encuentran algunos peregrinos ilustres como: Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz y San Juan de Ávila.


Himno a la Virgen del Castillo

Chillón a tus plantas viene
Virgen madre del Castillo,
implorando confiado
tu poder en el ·exilio. 
 
Diamante piedra preciosa,
de Chillón eres fulgor;
linda rosa la más bella
en el jardín del creador.
 
Quisiste ser Chillonera
y nunca tuviste a mal
una pedrada sufrir
de un asustado zagal.
 
Por eso el pueblo orgulloso
viendo tu amor hacia él,
no dudó en edificar.
en la sierra tu dosel.
 
Este pueblo de raigambre,
nobleza, historia, alta cuna,
junta a toda la comarca
te profesa su ternura.
 
En el campo y en la mina,
en la villa, en la ciudad,
todos los hijos del pueblo
en tí tienen su solaz.
 
Gloria de Chillón, tu manto
siempre fue la protección
de este pueblo que te aclama
agradeciendo tu amor.

¡Viva la Virgen del Castillo! ¡Viva su Santísimo hijo!

20 de octubre de 2018

Mater Admirabilis o Nuestra Señora del Lirio

El Monasterio de la Trinidad del Monte, Roma, fue fundado en el siglo XV por San Francisco de Paula, General de la Orden de los Mínimos. En 1828 se le entregó a las Religiosas del Sagrado Corazón, de acuerdo a los deseos del Papa León XII. La Trinidad del Monte se convirtió en centro de irradiación de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, en santuario mariano y centro educación para la juventud.

En 1844 una joven francesa, Paulina Perdreau, mas tarde religiosa del Sagrado Corazón, manifestaba a la Rda. Madre de Coriolis, Superiora de la Trinidad, el deseo de "hacer venir a la Sma. Virgen" pintando su imagen en uno de los muros del claustro. La Rda. Madre dudó porque la joven no conocía el arte de pintura al fresco. Pero al final le concedió el permiso. La joven no cesó de invocar la asistencia de la Virgen María. El resultado fue la pintura que admiramos hoy. Se llamó "La Madonna del Lirio" (el lirio es signo de pureza también relacionado con San José), hasta el 20 de Octubre de 1846, día en que el Papa Pío IX, al visitar el monasterio y viendo la imagen exclamó: "Verdaderamente es Mater Admirabilis", título que ostenta hasta este día. 

Los milagros empezaron en Noviembre del mismo año con la curación de Monseñor Blampin, Misionero de la Congregación del Corazón de María. Recobró su voz totalmente perdida. El 20 de Octubre de 1849, el Santuario fue enriquecido con indulgencias y se autorizó el celebrar en esa fecha cada año la fiesta de Mater Admirabilis. 

Una de las gracias mas especiales que allí se reciben es un llamamiento a la vida interior. Junto a la Virgen, las palabras de la salutación angélica adquieren toda su plenitud: "Ave, gratia plena, Dominus tecum". Entre los peregrinos a la capilla se encuentran muchos santos, entre ellos, Sta. Magdalena Sofía Barat, fundadora de la Sociedad del Sagrado Corazón; San Juan Bosco, Santa Teresa del Niño Jesús, San Pío X, San Vicente Pallotti y Don Orione. El Papa Pío IX con mucha frecuencia confiaba a Mater Admirabilis los asuntos de su Pontificado.

Oración a Mater Admirabilis.

¡Oh Madre Santísima de Jesús!, venimos a Vos como a la fuente viva que refrigera, como a la llama que calienta, como a la aurora que disipa las tinieblas, como a la Madre siempre atenta a las necesidades de sus hijos.

¡Oh Madre Admirable!, hay horas, en que el camino de nuestra vida es duro, No es fácil andar siempre con paso igual en el camino del deber.

No es fácil amar al prójimo, nuestro hermano, como Jesús quiere que lo amenos.
No es fácil conservar un alma serena en medio de las vicisitudes de la vida.
No es fácil amar a las criaturas y reservarse para Dios.
No es fácil hacerse pequeño y humilde cuando el orgullo relama.
No es fácil ir caminando hacia el Dios de luz por caminos llenos de sombra.

Hay días en los que todo es carga. Pero Vos, oh Madre Admirable, hacéis todo fácil. Y sin embargo, no quitáis el sacrificio de nuestros caminos, como Dios tampoco lo quitó del vuestro, pero facilitáis el esfuerzo haciendo que crezca el amor. El amor siempre vencedor en Vos, os hizo decir en el umbral de vuestro destino: "Fiat mihi secundurn Verbum tuum". Esta palabra de adhesión al amor que os guiaba, jamás la retirasteis. Jamás os rebelasteis ante el sufrimiento, sino que ofrecisteis a su acción un alma mansa y humilde. entregada a Dios.

¡Oh María!, que vuestro ejemplo sea mi fuerza. Haced que todo sea fácil en mi vida, no suprimiendo toda pena. sino por un amor generoso, siembre mayor que la pena.

¡Oh Madre dulcísima!, dadme un corazón lleno de fortaleza; y si veis que mi amor se apaga pronto, os suplico, dad a vuestra(o) hija(o) un poco del vuestro y repetidle la lección del verdadero amor.



27 de julio de 2018

Nuestra Señora de la Sonrisa

Del sitio Catholic net:
En sus escritos, Santa Teresita del Niño Jesús relataba que cuando era niña sufría de una enfermedad que, por los síntomas, se asemeja a lo que hoy conocemos como depresión, un mal que aqueja a millones de personas en todo el mundo y que la santa habría superado gracias a la “Virgen de la Sonrisa”.
En sus textos, la santa carmelita escribió: “13 de mayo de 1883, fiesta de Pentecostés. Sobre la cama, puse mi mirada hacia la imagen de Nuestra Señora y…de pronto la Santísima Virgen me ha parecido bella, tan bella que nunca vi algo semejante, su rostro exhalaba una bondad y una ternura inefables, pero lo que caló hondo en mi alma fue la ‘sonrisa encantadora de la Santísima Virgen’”.
“En ese momento se fueron todas mis penas, dos gruesas lágrimas rodaron por mis mejillas y cayeron por mi rostro, eran lágrimas de pura alegría… ¡Ah! pensé, la Santísima Virgen me sonrió, estoy feliz… (…) Fuera por causa de ella, por sus intensas oraciones, que tuve la gracia de la sonrisa de la Reina de los Cielos…”, expresó.
Santa Teresita del Niño Jesús llamó a esta imagen “La Virgen de la Sonrisa” y difundió esta advocación primero en su familia. Luego la llevó al Carmelo de Lisieux. Finalmente, fue divulgada en todas las órdenes carmelitas y se propagó en el mundo.
Según indicó el sitio web IlTimone.org, alrededor del mundo muchas personas han asegurado que se han curado de la depresión y de otras enfermedades del alma gracias a esta devoción.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), define la depresión como “un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración”.
La OMS advierte que “la depresión puede llegar a hacerse crónica o recurrente, y dificultar sensiblemente el desempeño en el trabajo o la escuela y la capacidad para afrontar la vida diaria. En su forma más grave, puede conducir al suicidio. Si es leve, se puede tratar sin necesidad de medicamentos, pero cuando tiene carácter moderado o grave se pueden necesitar medicamentos y psicoterapia profesional”.

La oración a la Virgen de la Sonrisa

Oh María, Madre de Jesús y nuestra,
que con una clara sonrisa te dignaste consolar
y curar a tu hija Santa Teresita del Niño Jesús de la depresión,
devolviéndole la alegría de vivir
y el sentido de su existencia en Cristo Resucitado.
Mira con maternal afecto a tantos
Hijos e hijas que sufren con la depresión,
trastornos y síndromes psiquiátricos y males psicosomáticos.
Que Jesús Cristo cuide y de sentido a la vida de tantas personas,
cuya existencia a veces está deteriorada.
María, que su hermosa sonrisa no deje que
las dificultades de la vida oscurecen nuestra alma.
Sabemos que sólo tu hijo Jesús puede satisfacer
los anhelos más profundos de nuestro corazón.
María, mediante la luz que brota de tu rostro,
transparenta la misericordia de Dios.
Que tu mirada nos acaricie, y nos convenza de que
Dios nos ama y nunca nos abandona,
y tu ternura renueve en nosotros la autoestima,
la confianza en las propias capacidades,
el interés por el futuro y el deseo de vivir feliz.
Que los familiares de los que sufren con la depresión
Ayuden en el proceso de curación, nunca considerándolos
farsantes que usan la enfermedad con intereses de comodidad,
sino que los demás los valores, escuchen, comprendan y animen.
Virgen de la Sonrisa, alcánzanos de Jesús la verdadera curación
y líbranos de alivios temporales e ilusorios.
Curados, nos comprometemos a servir con alegría,
Disposición y entusiasmo a Jesús como discípulos misioneros,
con nuestro testimonio de vida renovada.
Amén.