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15 de septiembre de 2026

Los dolores de Nuestra Señora

 


Hoy se conmemora a María Santísima como Nuestra Señora de los Dolores.

Del sitio Portaluz: 

 Siete dolores, siete espadas atravesando el alma de la Santísima Virgen María, que por la gracia de la fe son faros para iluminar en todo tiempo y lugar la esperanza en el amor incondicional; un amor tan vasto y poderoso en su intercesión, que constituye la esencia del Inmaculado Corazón de María.

En el mes que celebramos con el corazón agradecido a la Madre de Dios hemos recreado en la siguiente narración y para provecho espiritual de los lectores de Portaluz un relato sobre los 7 dolores de la Santísima Virgen María.

En la polvorienta aldea de Nazaret, cuyas casas de piedra parecían susurrar secretos ancestrales, vivía María, una joven cuyo corazón guardaba silencios orantes más profundos que los pozos de la plaza. Un día, mientras el sol tejía hilos dorados entre las hojas de las higueras, un enviado celestial, con la voz suave como el viento del desierto, le anunció un misterio que florecería en su vientre por obra y gracia del Espíritu Santo. No hubo estruendo, pero el asombro la envolvió como una túnica invisible. Luego, las dudas de su prometido, José, se sintieron como una sombra fría que mordía su corazón. El primer dolor entonces fue la incomprensión silenciosa, las miradas esquivas que pesaban más que las piedras del camino.

Luego vino el viaje hacia Belén, un sendero empedrado donde cada paso resonaba con la profecía de un rey que nacería en la humildad. El cansancio se le pegaba a la piel como el polvo del camino, y la búsqueda de un refugio se tornó una odisea silenciosa. Las puertas cerradas tenían el eco metálico de la indiferencia, y la soledad la abrazó en la noche sin más luz que la de las estrellas ancestrales. El segundo dolor fue la falta de amparo, la sensación de que el mundo olvidaba la promesa que llevaba en su seno.

En un establo sencillo, donde el aliento cálido de los animales tejía una atmósfera de humildad, dio a luz al hijo de Dios, Jesús. La alegría que irradiaba en su alma como rayos de sol se vio amenazada cuando en el templo de Jerusalén, un anciano llamado Simeón le reveló un destino entrelazado con el sufrimiento: una espada de dolor atravesaría su alma (San Lucas 2,25-35). El tercer dolor fue la certeza anticipada, la sombra, de un futuro de angustia que se proyectaba sobre la reciente dicha.

Huyendo de la persecución de Herodes (Mateo 2,13-15)), María se sintió como una planta arrancada de su tierra. El miedo por la vida de su pequeño hijo era un fantasma constante que danzaba en los caminos mientras huían a Egipto, una preocupación silenciosa que la seguía como el eco de sus propios pasos. El cuarto dolor fue el exilio forzado, la fragilidad de la inocencia amenazada por la crueldad del poder.

Años después, en la bulliciosa Jerusalén, la angustia la encontró cuando Jesús, con la sabiduría precoz de un profeta, se demoró en el Beit HaMikdash durante la fiesta de la Pascua (Lucas 2,41-50). Tres días buscó María, con el corazón oprimido, hasta encontrarlo entre los maestros, absorto en diálogos sagrados. El quinto dolor fue la pérdida temporal, el temor punzante de haber extraviado la luz de su vida y Salvador de la humanidad.

Pero fue en la colina del Gólgota, bajo un cielo que ante sus ojos se teñía de luto, donde una espada le atravesó el alma y su dolor adquirió la fuerza de un terremoto. Ver a su hijo, Jesús, el Mesías que sanaba, expulsaba demonios, resucitaba a los muertos, que proclamaba ser uno con el Padre hablando de amor y perdón... verlo allí en esa ignominia, suspendido entre el cielo y la tierra, su cuerpo lacerado como un olivo azotado por la tormenta (Juan 19,17-30). Sintió cada latigazo, cada espina, cada golpe al ser clavado su hijo, como si fueran espadas en su propio corazón. El sexto dolor fue la tortura y crucifixión, la impotencia de una madre ante la injusticia y el sacrificio final.

Finalmente, sosteniendo el cuerpo sin vida de su amado Jesús (Marcos 15,42-46), sintió la ausencia como un vacío estallando el universo. El dolor de su alma era denso, la promesa parecía quebrada, y con Ella, una parte de su ser se desvaneció. La séptima espada de dolor fue la muerte del Hijo de Dios, el entierro de su cuerpo, el adiós terrenal, la aceptación del misterio del dolor. Pero en ese eclipse total de su existencia, gimiendo su alma, oró y renació la esperanza que, como una semilla dormida bajo la tierra, aguardaba su tiempo para florecer.

Siete dolores, siete espadas atravesando el alma de la Santísima Virgen María, que por la gracia de la fe son faros para iluminar en todo tiempo y lugar la esperanza en el amor incondicional; un amor tan vasto y poderoso en su intercesión, que constituye la esencia del Inmaculado Corazón de María. 

16 - mayo - 2025 

29 de agosto de 2026

Nuestra Santa Señora, ilumina nuestro camino

 


Del sitio Misioneros Digitales Católicos:

Somos tus hijos que te imploramos que 
nos obtengas la gracia de acercarnos a tu Inmaculado Corazón, 
desde nuestro propio corazón, para aprender a amarte y 
a honrarte con el amor que el Señor Jesús te tiene.
 
Madre Santa, Virgen María, 
ilumina nuestro camino, 
haznos ver nuestras faltas, 
llévanos por el camino del arrepentimiento, 
y haznos dignos de gozar las bienaventuranzas de tu Hijo.
 
Oh, dulce María, 
fuente de amor y compasión, 
que tu bondad nos haga conocer la gracia que 
tú has hallado junto a Dios; 
que podamos recurrir siempre a ti, 
para aliviar nuestro corazón sediento de la misericordia divina.

Amén

 

23 de agosto de 2026

La Segunda Guerra Mundial llevó a Pío XII a proclamar a Nuestra Señora Reina


 Traducido del sitio Aleteia:

La fiesta de la Realeza de María está estrechamente relacionada con su Inmaculado Corazón y con las revelaciones de Fátima.

En medio de la Segunda Guerra Mundial, había que hacer algo. El papa Pío XII, al ver toda la matanza, tomó la firme decisión de consagrar el mundo al Inmaculado Corazón de María como respuesta directa a la súplica de la Santísima Virgen María en Fátima.

La consagración se llevó a cabo el 31 de octubre de 1942, durante el año en que se celebraba el 25.º aniversario de las apariciones de Fátima. El papa Pío XII rezó: "¡Oh, Madre de la Misericordia, obtén para nosotros la paz de Dios! Intercede especialmente por aquellas gracias que puedan convertir rápidamente los corazones humanos. Aquellas gracias que puedan preparar, establecer y asegurar la paz. Reina de la Paz, ruega por nosotros; concede al mundo en guerra la paz que todos anhelan, paz en la verdad, la justicia y la caridad de Cristo. Concédeles la paz de las armas y la paz de la mente, para que en la tranquilidad y el orden se expanda el reino de Dios".

Dos años después, el 4 de mayo de 1944, el papa Pío XII estableció la fiesta del Inmaculado Corazón de María el 22 de agosto, octava de la fiesta de la Asunción. Lo hizo para que, por su intercesión, se obtuviera "la paz entre las naciones, la libertad para la Iglesia, la conversión de los pecadores, el amor a la pureza y la práctica de la virtud".

Avanzamos rápidamente hasta 1954, cuando la Guerra Fría se encontraba en sus primeras etapas y el papa Pío XII publicó su encíclica "Ad Caeli Reginam". En ella declaró: "Por nuestra autoridad apostólica, decretamos y establecemos la fiesta de la Realeza de María, que se celebrará cada año en todo el mundo el 31 de mayo. Asimismo, ordenamos que ese mismo día se renueve la consagración de la raza humana al Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María, con la esperanza de que, a través de dicha consagración, pueda comenzar una nueva era, llena de alegría en la paz cristiana y en el triunfo de la religión".

Posteriormente, tras el Concilio Vaticano II y la revisión del Calendario General, el papa Pablo VI decidió intercambiar estas fiestas. La fiesta del Inmaculado Corazón de María se unió a la del Sagrado Corazón de Jesús (celebrada el sábado siguiente a la fiesta del Sagrado Corazón) y la Realeza de María se trasladó al 22 de agosto. Esto se hizo, en parte, para reconocer el hecho de que la realeza de María está estrechamente relacionada con su Asunción al cielo.

No obstante, estas dos fiestas están claramente interrelacionadas. Como recitamos en la Letanía de Loreto, María es la "Reina de la Paz", pero también se la conoce como la "Reina de los Corazones". Simeón habló proféticamente de este título cuando le dijo a la Virgen María: "y una espada traspasará también tu propia alma, para que se revelen los pensamientos de muchos corazones" (Lucas 2:35). Ella conoce nuestros corazones, ve el dolor que hay en ellos y responde cuando le presentamos nuestras preocupaciones.

La institución de estas dos fiestas muestra que la realeza de María está estrechamente ligada a su Inmaculado Corazón, y es desde ese corazón que Ella desea la paz en nuestros corazones y en el mundo. Si anhelamos la paz en este mundo durante el año del centenario de Nuestra Señora de Fátima, acudamos a la Virgen María y oremos a Ella, con la esperanza de que "comience una nueva era, llena de alegría en la paz cristiana".

22 - Agosto - 2017

13 de agosto de 2026

Icono de la Madre de Dios de Nuestra Señora de Fátima

 


Del sitio Fátima Santuario en Rusia:

El Santuario de Fátima en Rusia va a estar dedicado al Icono de la Madre de Dios de Fátima, ya que los iconos son la forma natural en que los rusos veneran a la Virgen.

Por eso vale la pena dedicar un poco de tiempo para comprender este icono. Para comenzar es muy importante señalar que durante el período de creación del icono yo estuve en relación con el carmelo de Coimbra y Sor Lucía, la vidente de Fátima conoció y dió su visto bueno a este icono, aunque murió antes de que estuviese terminado del todo.

Puede decirse que de la Virgen de Fátima hay dos imágenes fundamentales. Una está en la capelinha en Fátima. La otra está en Coimbra. La estatua de Coimbra es una imagen del Inmaculado Corazón, y en ella es visible el corazón de María rodeado de espinas. El Icono de Fátima repite con formas bizantinas esta estatua de Coimbra, ya que la Virgen pidió que Rusia se consagrara a su Inmaculado Corazón. 

En el Icono, como en esta estatua, los vestidos no tienen dibujos, sólo una cenefa muy bonita que -según Lucía- debe recordarnos que en Fátima la Virgen siempre estaba rodeada de la Luz que es Dios.

En el Icono el Corazón Inmaculado de María Virgen está pintado de una forma especial, que al iconógrafo le llevó mucho tiempo diseñar, para que el icono estuviese “escrito” según todas las normas canónicas de la iconografía rusa. Por eso en lugar de estar dibujado un corazón, el icono lleva en su centro un medallón en el que está escrita en caracteres paleoeslavos la palabra “serdtse”, que significa corazón.

No se trata de un medallón eucarístico, como algunos han creído, sino del Corazón de María.

Además en el Icono están escritas en su lado izquierdo las palabras Toboiu Edinstvo, que quiere decir “en Ti la Unidad” y nos recuerda que tanto católicos como ortodoxos somos personas que amamos a la Virgen, y, lo que es mucho más importante, somos creyentes amados por la Madre de Dios, que nos lleva en su Corazón.

El Icono fue bendecido por el Arzobispo de Moscú Kondrusiewicz en el año 2006. Desde entonces su devoción se ha difundido por toda Rusia, y los países de la antigua Unión Soviética. En Ucrania es muy conocido y el Arzobispo Mayor de los ucranianos suele regalar copias de este icono a sus visitantes ilustres. En Kazajstán en 2017 una copia del icono recorrió todas las parroquias católicas del país y al final de ese periplo todos los obispos de Rusia y Kazajstán, junto a los nuncios y el legado papal, consagraron Rusia al Corazón Inmaculado.

En Fátima el icono lo han acogido con mucha atención. Una copia del icono la bendijo en 2007 el Secretario de Estado Cardenal Sodano ante cientos de miles de personas y el 13 de Julio de cada año lo ponen a la veneración de los fieles en la capelinha. Cuando estuvo Papa Francisco en Fátima esta copia la pusieron en la habitación papal. Además, se han editado más de un millón de copias del Icono con oraciones en más de 20 idiomas, y se han difundido por todo el mundo.

25 de julio de 2026

Gracias Señor por Nuestra Señora, Santa Ana y San Joaquín

 


Del sitio Misioneros Digitales Católicos:

María, 
desde niña aprendiste de tus padres los valores que te llevaron a decir “Sí”, 
sin dudarlo, cuando el Ángel te habló del Niño Jesús. 
Poco a poco, las enseñanzas de San Joaquín y Santa Ana 
modelaron el Inmaculado Corazón con el que naciste. 
Hoy, especialmente, damos gracias a Dios por eso.
 
Virgen santa, 
te pedimos que intercedas por nuestras familias. 
Ruega por la paz y la salud de cada uno de sus integrantes. 
Que grandes y chicos vivamos con la certeza de que el Señor está con nosotros.
 
Te pedimos que quienes tienen a sus abuelos aquí en la Tierra 
sean conscientes de esa bendición y 
que quienes los tienen en el Cielo, 
puedan sentir su cariño siempre cerca.
 
Madre Santísima, 
Virgen María, 
acompáñanos en nuestro camino de fe, 
para que podamos vivir según la voluntad de Dios.

Amén 

19 de julio de 2026

¿Por qué se presentó la Virgen María como Nuestra Señora del Carmen en una de las apariciones de Fátima?

 


Del sitio Gaudium Press:

En su última aparición en Fátima, durante el llamado milagro del Sol, la Santísima Virgen mostró a la multitud allí reunida una secuencia de imágenes que representaban los Misterios del Rosario. En cada nueva escena que se desarrollaba en el cielo, Ella se mostraba bajo alguno de los títulos con los que los fieles suelen invocarla. Y así fue como, en la visión de los Misterios Gloriosos, se presentó como Nuestra Señora del Carmen, cuya fiesta celebra la Iglesia el 16 de julio.

Como todo lo que realiza la Santísima Virgen tiene su razón de ser, sin duda habrá un nexo entre esta manifestación de Nuestra Señora del Carmen, los Misterios Gloriosos y el mensaje de Fátima que Ella, en aquella ocasión, revelaba. Me parece, por tanto, de gran interés que procuremos profundizar en esta relación, considerando también la especial belleza que encierra.

El término "Carmo" corresponde al Monte Carmelo, en Oriente. Allí, según una tradición muy respetable —y hay todos los motivos para admitirla como verdadera—, el profeta Elías reunió a un grupo de discípulos y con ellos constituyó la Orden del Carmelo, en alabanza a la Virgen Madre que debía venir, y en su espera.

Así, la primera corriente de devoción a Nuestra Señora, siglos antes de que Ella naciera, fue formada por los hijos del profeta Elías que la esperaban. Y San Elías representa el extremo de esa devoción, porque, como es doctrina común en la Iglesia, él deberá luchar al final del mundo contra el Anticristo, el último enemigo de Nuestro Señor y de su Santísima Madre. Elías constituye, por lo tanto, una especie de puente entre el inicio y el fin de la devoción a Nuestra Señora en la historia de la humanidad.

Cabe suponer que, en sus primeros tiempos, esta devoción se desarrolló y perseveró en medio de todo tipo de dificultades y objeciones. Pues surgió en una época en la que el pueblo elegido se cerraba cada vez más a su propia misión, a su propio espíritu, y, por eso, habría de sentir repulsión por esa corriente carmelita que anunciaba a la Virgen Madre, así como más tarde los herejes de todos los tiempos odiaron la devoción a Nuestra Señora.

Probablemente, los ermitaños del Monte Carmelo, representantes de los primeros frutos del amor a la Santa Madre de Dios, fueron perseguidos, mal vistos, calumniados y silenciados. A pesar de ello, y en la humildad de su situación, preveían el advenimiento de Nuestra Señora.

Y tenían razón, pues Ella vino. Y no solo vino, sino que recibió la mayor glorificación que se le podía rendir a una mera criatura: se convirtió en la Esposa del Divino Espíritu Santo, encarnándose en Ella el Verbo, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad.

Al término de su sublime existencia terrenal, María tuvo una muerte extremadamente suave: una separación efectiva y completa del alma y el cuerpo, pero de una manera tan delicada que la Iglesia, en su lenguaje incomparable, da al fallecimiento de Nuestra Señora el nombre de "dormición". Poco después, por designio y obra de Nuestro Señor Jesucristo, la Santísima Virgen resucitó y fue llevada a los Cielos en cuerpo y alma. Así recibió Nuestra Señora otra glorificación: una resurrección a la manera de la de Jesús, y una Asunción también comparable a la Ascensión de Él. Por cierto, en el lenguaje de antaño, Nuestra Señora de la Asunción es igualmente llamada Nuestra Señora de la Gloria, para significar el incomparable resplandor con el que se revistió su entrada en el Paraíso Celestial.

Este desenlace de la vida terrenal de Nuestra Señora puede considerarse como el final de la historia del Carmelo del Antiguo Testamento (aunque, estrictamente hablando, ya se encontrara en el Nuevo Testamento). Aquellos carmelitas tuvieron la alegría y el insigne honor de venerar a la Santísima Virgen en carne y hueso, y no a través de imágenes. Nada impide suponer que Nuestra Señora subió al Monte Carmelo y allí se colocó al frente de sus hijos y devotos, en momentos de inefable convivencia. Las hipótesis piadosas, enteramente razonables, que a este respecto se pueden formular, son innumerables.

Con la Asunción de Nuestra Señora y su glorificación en el Cielo, esa etapa de la existencia de la Orden Carmelita concluyó de manera magnífica, esplendorosa. Queda establecida una relación entre el Carmelo y la gloria: la devoción perseguida, fiel, profética, lucha hasta el momento en que es confirmada por Dios, y pasa a resplandecer en lo más alto del Cielo, en la persona de la Virgen Madre. 

Después, la historia del Carmelo vuelve a comenzar. La orden, existente solo en Oriente Próximo, se desarrolló en cierta medida, pero da la impresión de que los cristianos de esa región, en los primeros siglos, no le dieron gran importancia, privándose de los beneficios que les podría haber aportado. Esta actitud hacia el Carmelo fue una de las muchas infidelidades de la cristiandad oriental, que terminó castigada por las invasiones sarracenas, las cuales, entre otras calamidades, provocaron la huida de los carmelitas hacia Occidente.

Europa, toda católica y llena de fe, emprendía las Cruzadas para la liberación de los Lugares Santos. Por ese continente comenzaron a vagar los frailes del Carmelo, como miembros de una orden casi desconocida, poco admirada y al borde de la desaparición. La familia religiosa de Elías parecía un tronco seco y viejo, destinado a desintegrarse en polvo.

Era el momento que Nuestra Señora había esperado para hacer florecer, en lo alto de la rama seca, una flor: San Simón Stock. Este inglés de reconocida virtud había sido elegido para el cargo de General de la orden. Sin embargo, no ejercía una autoridad efectiva sobre sus súbditos, pues el Carmelo aún no poseía una estructura jurídica cohesionada y uniforme, capaz de conservar un espíritu, promoverlo y transmitirlo a la posteridad. [Situación que se prolongaba después de que el papa Inocencio IV aprobara la regla de los Hermanos de Nuestra Señora del Monte Carmelo, en 1245.]

La virtud compensaba, sin embargo, la falta de autoridad. Rezando a Nuestra Señora con gran fervor, San Simón le imploró que no permitiera la desaparición de la Orden del Carmelo. En medio de esa situación angustiosa, la Santísima Virgen se le apareció a su buen siervo [en 1251] y le entregó el escapulario, para que lo usara sobre la ropa.

En aquella época, los siervos usaban una túnica como atuendo civil. Sobre ella se ponían una túnica menor, que indicaba, por el color y por características peculiares, la identidad de su señor. El escapulario del Carmelo era similar a esa pequeña túnica. Nuestra Señora, por lo tanto, entregaba a San Simón Stock una librea propia de sus siervos, para que la usaran todos los carmelitas, y prometía: "Aquellos que mueran revestidos de él, no sufrirán el fuego del infierno". Quien use piadosamente el escapulario del Carmelo, recibirá la gracia de la perseverancia final.

A partir de esta misericordiosa intervención de la Madre de Dios, la Orden Carmelita resurgió y conoció otros períodos de gloria, acentuando en toda la Iglesia Católica la devoción a la Santísima Virgen. En la sucesión de esplendores iniciada entonces, nacieron tres soles, por no citar más que a ellos, que brillarán por siempre en el firmamento de la Iglesia: Santa Teresa la Grande, San Juan de la Cruz y Santa Teresita del Niño Jesús.

Recordemos, pues, la grandiosidad de la historia del Carmelo: una alternancia de glorias y desgracias que condujeron a un debilitamiento que hacía presagiar su desaparición. Pero se produce una intervención de Nuestra Señora, que salva y da incomparablemente más de lo que se tenía antes. La prosperidad en Occidente será mucho mayor que la verificada en Asia.

Junto con su bondad insondable, Nuestra Señora, al intervenir, mostraba también la confianza que se debe tener en Ella, así como su papel central en las obras que ama de manera especial. Aunque estas lleguen al punto en que todo parezca perdido, deben esperar el momento que Ella se reserva para actuar. Como decía cierto pensador católico, las grandes intervenciones de la Providencia van precedidas de situaciones dramáticas, a fin de dejar clara la inutilidad de cualquier socorro humano. Una vez comprobado el fracaso de los hombres, y en la misma hora de la desolación y del caos, Dios interviene, y Nuestra Señora se hace presente.

Lección de confianza aún más necesaria en vista de lo que ocurrió después: mientras la orden fundada por San Elías conocía nuevos esplendores y nuevas glorias, la cristiandad que la había acogido se veía presa de un inexorable proceso de ruina, que se aceleraba a lo largo de los siglos. Hasta que, en 1917, en una colina de Fátima, Nuestra Señora censuró la decadencia, recriminó al mundo por el torrente de pecados en el que estaba inmerso y anunció los castigos que caerían sobre la humanidad, en caso de que esta no se arrepintiera y enmendara sus faltas. Luego, expresándose con las famosas palabras que guardamos en nuestras almas, hizo la promesa de su reinado: "¡Al fin, mi Inmaculado Corazón triunfará!"

Y aquí volvemos a la consideración de ese vínculo al que nos referíamos al inicio de este artículo: en el punto culminante de las apariciones en las que Nuestra Señora proclama la realización de su realeza, bajo la forma del triunfo de su Corazón Inmaculado, Ella aparece revestida del atuendo de su devoción más antigua: la del Carmelo. Y, de este modo, realiza una síntesis entre lo históricamente más remoto, lo más reciente —el culto al Inmaculado Corazón de María— y el futuro glorioso, que es la victoria y el reinado de ese mismo Corazón.

Revista Arautos del Evangelio
julio de 2018
n.º 199 

20 de junio de 2026

Madre nuestra, inmaculada y tierna, camino seguro al Corazón de Jesús

 


Del sitio Misioneros Digitales Católicos:

Inmaculado Corazón de María, hoy rezamos con Vos. Que tu pureza motive siempre nuestras acciones y que tu fe nos demuestre, una vez más, que no hay imposibles para Dios.

Reina del Cielo, que llevas los dolores del mundo en tu corazón, déjanos enjugar tus lágrimas. Que nuestra oración por la conversión de los pecadores alivie tu alma. Que tu vida sin mancha nos inspire a pedir perdón, y perdonar.

Bendito sea tu corazón de Madre, que latió junto al de Jesús antes y después del parto. María, mujer prudente y amable, mira con bondad nuestras intenciones, sobre todo en este día en el que nos consagramos a tu amor.

Amén

 

13 de junio de 2026

Reza la Letanía al Inmaculado Corazón de María

 

 


Del sitio Aleteia:

Compuesta por San Juan Enrique Newman, la Letanía del Inmaculado Corazón de María es una hermosa forma de honrar a María.

San Juan Enrique Newman es conocido por haberse convertido al catolicismo romano tras haber sido sacerdote anglicano durante muchos años.

Llegó a ser sacerdote católico e incluso fue nombrado cardenal por el Papa.

Poco después de su conversión, escribió una hermosa Letanía del Inmaculado Corazón de María, que ofrece una forma única de honrar a la Santísima Virgen María.

Señor, ten piedad,
Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad,
Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad,
Señor, ten piedad.

Cristo, escúchanos,
Cristo, escúchanos con misericordia.

Dios Padre del Cielo,
ten piedad de nosotros.

Dios Hijo, redentor del mundo,
ten piedad de nosotros.

Dios Espíritu Santo,
ten piedad de nosotros.

Santísima Trinidad, un solo Dios,
ten piedad de nosotros.

Respuesta a lo siguiente: Ruega por nosotros.

Corazón de María
Corazón de María, según el Corazón de Dios
Corazón de María, en unión con el Corazón de Jesús
Corazón de María, vaso del Espíritu Santo
Corazón de María, santuario de la Trinidad
Corazón de María, morada del Verbo
Corazón de María, inmaculado en tu creación
Corazón de María, colmado de gracia
Corazón de María, bendito entre todos los corazones
Corazón de María, trono de gloria
Corazón de María, abismo de humildad,
Corazón de María, víctima de amor
Corazón de María, clavado en la cruz
Corazón de María, consuelo de los tristes
Corazón de María, refugio del pecador
Corazón de María, esperanza de los moribundos
Corazón de María, sede de la misericordia

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
Perdónanos, oh Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
Escúchanos con misericordia, oh Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
ten piedad de nosotros.

Cristo, escúchanos.
Cristo, escúchanos con bondad.

Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.

María Inmaculada, manso y humilde de corazón.
Conforma nuestros corazones al corazón de Jesús.

Oremos:

Oh Dios misericordiosísimo, que para la salvación de los pecadores y el refugio de los desdichados has hecho que el Inmaculado Corazón de María se asemeje en ternura y piedad al Corazón de Jesús, concédenos a nosotros, que ahora conmemoramos su dulcísimo y amoroso corazón, que por sus méritos e intercesión vivamos siempre en la comunión de los corazones de la Madre y del Hijo, por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.

03 - junio - 2024

7 de junio de 2026

Las luces de la Hostia y del Sagrado Corazón atraviesan el Inmaculado Corazón de Nuestra Señora


 Del sitio Un Minuto con María:

La beata Dina Bélanger relata: "Nuestro Señor, el Dios-Hombre, me mostró su adorable Corazón en la Sagrada Hostia. No miré su sagrado Rostro, pero su Corazón y la Hostia me cautivaron. 

Ambos, su Corazón y la Hostia, estaban perfectamente unidos, tan parte el uno del otro que no puedo explicar cómo podía distinguir uno del otro. 

De la Hostia emanaba un inmenso resplandor de luz. De su Corazón brotaba una inmensidad de llamas, que escapaban como torrentes impetuosos. La Santísima Virgen estaba allí, tan cerca de Nuestro Señor que parecía absorbida por Él, y sin embargo yo podía verla distinta de Él. ¡Oh, cuán pura era!

Todas las luces de la Hostia y todas las llamas del Corazón de Jesús pasaban a través del Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen. 

Nuestro Señor me dijo: 'Sí, hazme reinar a través de Jesús-María'. Ante esta visión, ante estas palabras, todavía interiormente, de rodillas, me postré, como aniquilada por el amor en presencia de mi Dios, y con un acento de súplica que no conocía, dije: 'Oh, Corazón Eucarístico de Jesús, te lo ruego, a través de Nuestra Señora del Corazón Eucarístico, reina en todas las almas como tú quieras'.

La beata Dina Bélanger, RJM, también conocida como María de Santa Cecilia de Roma (1898-1929), fue una canadiense miembro de las Religiosas de Jesús-María. Fue una destacada música.

6 de junio de 2026

Consagrarse al Inmaculado Corazón de Nuestra Señora

 


Del sitio Píldoras de Fe:

Oración para consagrarse al Inmaculado Corazón de María. Esto significa apartarse de las cosas del mundo, para servir a Dios con el alma y el corazón

Oración de consagración al Inmaculado Corazón de María.

Este es un poderoso acto de consagración al Inmaculado Corazón de María que puede llevarte hasta las mismas profundidades del amor de Dios. Nuestra amada Madre, la Virgen María, desea que la amemos con todo nuestro corazón, del mismo modo que ella amó a su Hijo y conservó cada una de sus enseñanzas en su interior. La consagración a la Virgen María es un acto religioso en el que una persona se dedica de manera especial y completa a la devoción y servicio de la Virgen María, Madre de nuestro Señor.

La Consagración a María.

Consagrarse a María significa apartarse de las cosas del mundo, para servir a Dios con todo el corazón, acompañado de la mano de María. La Iglesia siempre ha abogado por consagrarse a Jesucristo a través de la Santísima Virgen María, el modelo perfecto de discipulado.

En nuestros tiempos, el Papa San Juan Pablo II recomendó un "acto de encomienda" a María. Su lema papal fue una verdadera insignia de su amor por la Virgen: Totus Tuus (Totalmente Tuyo).

La consagración mariana no es ningún tipo de espiritualidad apartada del epicentro del amor de Dios; por el contrario, es un medio vivo y activo de avanzar en esa dirección. No es solo otra "devoción", sino que es una espiritualidad completa, una forma de entrega que puede hacerte uno con María y al mismo tiempo con Jesucristo.

Oración para consagrarse al Inmaculado Corazón de María.

Hay muchas fórmulas y oraciones para consagrarse a María; se pueden elegir varias al mismo tiempo, siempre que impliquen una completa ofrenda de sí mismo.

Oh, Virgen María, Madre de Misericordia poderosísima, Reina del Cielo y de la Tierra, de acuerdo con tu deseo dado a conocer en Fátima, me consagro hoy a tu Inmaculado Corazón. Te confío todo lo que tengo, todo lo que soy. Reina sobre mí, querida Madre, para que sea tuya en la prosperidad, en la adversidad, en la alegría y en la tristeza, en la salud y en la enfermedad, en la vida y en la muerte.

Corazón compasivo de María, Reina de las Vírgenes, vela por mi mente y mi corazón y presérvame del diluvio de impurezas que tanto lamentaste en Fátima. Quiero ser pura como tú. Quiero expiar los muchos crímenes cometidos contra Jesús y contra ti. Quiero invocar a este país y al mundo entero la paz de Dios en la justicia y la caridad.

Consciente de esta consagración, prometo ahora esforzarme por imitarte mediante la práctica de las virtudes cristianas, sin tener en cuenta el respeto humano. Me propongo recibir la Sagrada Comunión el primer sábado de cada mes, cuando sea posible, y ofrecer diariamente cinco decenas del Rosario, con todos mis sacrificios en el espíritu de penitencia y reparación. Amén.

Yo, (menciona aquí tu nombre), pecador sin fe, renuevo y ratifico hoy en tu Corazón, oh Virgen Madre Inmaculada, los votos de mi Bautismo; renuncio para siempre a Satanás, a sus pompas y obras; y me entrego enteramente a Jesucristo, la Sabiduría Encarnada, para llevar mi cruz en pos de Él todos los días de mi vida, y ser más fiel a Él que nunca antes.

Reina del Santísimo Rosario, en presencia de toda la corte celestial, te escojo este día como mi Madre y Señora. Te entrego y consagro a ti y a tu Corazón Inmaculado, como a tu Hijo y esclavo del amor, mi cuerpo y mi alma, mis bienes, tanto interiores como exteriores, e incluso el valor de todas mis buenas acciones, pasadas, presentes y futuras; dejándote a ti el pleno y total derecho de disponer de mí y de todo lo que me pertenece, sin excepción, según tu beneplácito, para mayor gloria de Dios, en el tiempo y en la eternidad. Amén.

Como algo adicional, puedes utilizar también esta pequeña oración de consagración al Inmaculado Corazón de María que puedes rezar al despertar cada mañana.

Renovación diaria para la consagración.

Reina del Santísimo Rosario, renuevo mi consagración a ti y a tu Inmaculado Corazón en este momento. Por favor, acéptame, mi querida Madre, y úsame como quieras para cumplir tus designios sobre el mundo. Soy todo tuyo, mi Madre, mi Reina, y todo lo que tengo es tuyo. Amén.

Acto de consagración al Inmaculado Corazón de María.

Nuestra Señora de Fátima, Reina del cielo y la tierra, me consagro a tu Inmaculado Corazón.

A Ti consagro mi corazón, mi alma, mi familia y todo lo que tengo. Hoy renuevo las promesas de mi Bautismo; y prometo vivir como un buen cristiano, fiel a Dios, al creer y vivir siempre la fe católica. Resuelvo rezar el Rosario todos los días, recibir dignamente la Sagrada Eucaristía, participar en los primeros sábados del mes y ofrecer sacrificios por la conversión de los pecadores.

Oh, Virgen Santísima, ruego que la devoción se extienda a tu Inmaculado Corazón para que todas las almas se consagren verdaderamente a ti, y que por tu propia intercesión se acelere la venida de nuestro Señor Jesucristo a este mundo. Acepto a esta querida Madre y bendíceme a mí y a mi familia. Amén.

Otras oraciones para consagrarse al Inmaculado Corazón de María.

Inmaculado Corazón de María, lleno de amor por Dios y la humanidad, y de la compasión por los pecadores, me consagro a ti. Te confío la salvación de mi alma. Que mi corazón esté siempre unido al tuyo, para que pueda odiar el pecado, amar a Dios y a mi prójimo, y alcanzar la vida eterna con aquellos que amo. Que pueda experimentar la bondad de tu corazón de madre y el poder de tu intercesión con Jesús durante mi vida y en la hora de mi muerte. Amén.

Inmaculado Corazón de María, te entrego todo mi corazón. Con él, quiero amarte, y contigo, y a través de ti, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y toda la creación divina. Mi querida Madre, me pongo en tu Santo e Inmaculado Corazón. Sé que me cuidarás, y a todos aquellos que recurren a ti, en todas nuestras necesidades. Con tu ayuda maternal, deseo santificar todo este día, para la conversión de los pecadores, la reparación de nuestros pecados, para la gloria y el amor de la Santísima Trinidad. Amén.

Oración de ofrecimiento al Inmaculado Corazón de María.

Dulce y Santa Madre de Dios, te amamos, te necesitamos. Oh, Inmaculado Corazón de María, refugio de los pecadores, te suplico por los infinitos méritos del Sagrado Corazón de Jesús, y por las gracias que Dios te ha concedido desde tu Inmaculada Concepción, la gracia de no extraviarte nunca más. Madre, guarda a este pecador, para que esté constantemente bañado en la luz de tu Inmaculado Corazón. Amén

Cuando esta consagración al Inmaculado Corazón de María se vive en el espíritu de humildad, obediencia y perseverancia, María Inmaculada tomará todo de nosotros y lo hará más perfecto para Dios, inspirándonos a la santidad y al servicio de la Iglesia.

Oriswell Quero

13 de mayo de 2026

Los tres secretos de Nuestra Señora de Fátima

 


Hoy es la festividad de Nuestra Señora de Fátima

Del sitio Aleteia:

La Virgen María reveló tres "secretos" en 1917 a los videntes de Fátima, que han cautivado al mundo e incluso han advertido sobre el futuro.

 En 1917, tres niños pastores informaron de una serie de revelaciones privadas de la Virgen María, en las que Ella les reveló secretos que en ese momento resultaban confusos, pero que más tarde se vieron confirmados por los acontecimientos mundiales.

Una de las videntes, Lucía, escribió más tarde lo que vio y oyó, y el texto se puede encontrar en la página web del Vaticano.

1. Primer secreto: visión del infierno

 
La primera parte es la visión del infierno.

Nuestra Señora nos mostró un gran mar de fuego que parecía estar bajo la tierra. Sumergidos en este fuego había demonios y almas con forma humana, como brasas transparentes ardientes, todas ennegrecidas o de bronce bruñido, flotando en la conflagración, ahora elevadas en el aire por las llamas que salían de su interior junto con grandes nubes de humo, ahora cayendo por todos lados como chispas en un gran incendio, sin peso ni equilibrio, y en medio de gritos y gemidos de dolor y desesperación, que nos horrorizaron y nos hicieron temblar de miedo. Los demonios se distinguían por su aterradora y repulsiva semejanza con animales espantosos y desconocidos, todos negros y transparentes. Esta visión duró solo un instante.   

Nuestra Señora les habló entonces y les explicó que la devoción al Inmaculado Corazón de María era un medio para salvar a las almas de ir al infierno.

"Habéis visto el infierno, adonde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si se hace lo que os digo, se salvarán muchas almas y habrá paz". 

2. Segundo secreto: la Primera y la Segunda Guerra Mundial

La guerra va a terminar, pero si la gente no deja de ofender a Dios, estallará otra peor durante el pontificado de Pío XI. Cuando vean una noche iluminada por una luz desconocida, sepan que es la gran señal que Dios les da para indicar que está a punto de castigar al mundo por sus crímenes, mediante la guerra, el hambre y las persecuciones de la Iglesia y del Santo Padre. Para evitarlo, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora los primeros sábados. 

Nuestra Señora de Fátima habló entonces de los "errores" de "Rusia", que muchos creen que es una referencia al "comunismo". El camino hacia la paz es una consagración mariana especial.

"Si se atienden mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, extenderá sus errores por el mundo, provocando guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados; el Santo Padre tendrá mucho que sufrir; varias naciones serán aniquiladas. Al final, mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará Rusia, que se convertirá, y se concederá al mundo un período de paz".

3. Tercer secreto: penitencia y atentado contra el Papa

 El tercer secreto contiene muchas imágenes apocalípticas, incluida la visión de un Papa al que disparan. El papa Juan Pablo II creía que esta visión tenía mucho que ver con su propia experiencia, aunque la Virgen María nunca menciona detalles concretos.

Según la interpretación de los "pastorcitos", que también ha sido confirmada recientemente por la hermana Lucía, "el obispo vestido de blanco" que reza por todos los fieles es el Papa. Mientras se abre paso con gran dificultad hacia la cruz entre los cadáveres de los mártires (obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas y muchos laicos), él también cae al suelo, aparentemente muerto, bajo una lluvia de disparos.

Tras el atentado del 13 de mayo de 1981, pareció evidente que fue "la mano de una Madre la que guió la trayectoria de la bala", permitiendo que "el Papa agonizante" se detuviera "en el umbral de la muerte".

Otra parte importante de esta tercera visión es la penitencia, que llama al mundo a volver a Dios.

"Después de las dos partes que ya he explicado, a la izquierda de Nuestra Señora y un poco más arriba, vimos a un ángel con una espada llameante en la mano izquierda; destellante, emitía llamas que parecían incendiar el mundo; pero se apagaban al entrar en contacto con el esplendor que Nuestra Señora irradiaba hacia él desde su mano derecha: señalando la tierra con su mano derecha, el ángel gritó con voz fuerte: '¡Penitencia, penitencia, penitencia!'".  

Cabe señalar que, aunque estas visiones son ciertamente sorprendentes y han cautivado al mundo, siguen entrando en la categoría de "revelación privada" y no forman parte de la "revelación pública" de la Iglesia que se encuentra en la Biblia y se interpreta en la Sagrada Tradición.

Los católicos no están obligados a dar su asentimiento religioso (creer) a nada que sea una revelación privada, como sí están obligados a dar su asentimiento religioso a las enseñanzas de la Iglesia.

Esto significa que, aunque muchos creen en las visiones de Nuestra Señora de Fátima, los católicos no están obligados a creer en ninguno de estos "secretos" ni a basar toda su espiritualidad en ellos. En el mejor de los casos, las apariciones tienen por objeto remitirnos a los Evangelios y recordarnos nuestra necesidad de arrepentirnos. Todo lo demás está en manos de Dios.

 28 - agosto - 2020

27 de marzo de 2026

El Viernes de Nuestra Señora de los Dolores

 

Del sitio Gaudium Press:

Hoy la Iglesia celebra el Viernes de Dolores, donde se medita en los sufrimientos que vivió la Virgen bendita en la Pasión del mejor de los hijos, su Divino Hijo, Nuestro Señor Jesucristo.

Este Viernes es el previo al Domingo de Ramos, que corresponde al viernes de la quinta semana de Cuaresma, y que en algunos lugares se considera el inicio de la Semana Mayor.

En este día, por ejemplo, se recuerdan los llamados 7 Dolores de María, que cubren no solo los días en que acompañó la pasión de Jesús.

Un primer dolor, como el que tuvo la Virgen cuando el profeta Simeón le anunció, en la presentación del Divino Infante en el Templo, que una espada de dolor atravesaría su Inmaculado Corazón (Cf. Lucas 2, 35).

El dolor de la Virgen en su huida a Egipto, que aunque acompañada por ángeles, debió abandonar su hogar por la persecución de un rey maldito, rumbo a una tierra desconocida donde ella también haría su obra.

El dolor de María cuando de regreso a Nazaret, se dio cuenta que el Divino Niño de 12 años tampoco estaba con San José, para después encontrarlo discutiendo en el Templo con los doctores de la Ley.

Y luego los dolores de los días que pronto celebraremos:

El encuentro de Nuestra Señora con su Hijo ensangrentado camino al Calvario.

El tener que presenciar la Crucifixión y Muerte del Señor, un dolor tan grande que no son poco los teólogos que de ahí deducen la condición co-redentora de Nuestra Señora.

El tener que recibir el cuerpo ya sin alma de Cristo, en el Descendimiento de la Cruz, y los cuidados que Ella misma le dispensó a ese cuerpo bendito, en preparación para la Resurrección.

Y el dolor de María, acompañando el cuerpo del Señor rumbo al sepulcro.

De esta manera, el recordar estos dolores de la Virgen, son una especie de preludio de los días de Pascua que pronto viviremos. Así como la Virgen es el camino más corto y eficaz para llegar a Cristo, el considerar los dolores de María es el mejor medio para bien pensar en los dolores redentores del Salvador.

 11- abril - 2025

4 de enero de 2026

¿Quieres adorar al Niño Dios? Descansa en el vientre de Nuestra Señora

 

Del sitio Píldoras de Fe:

Recientemente, me encontré anhelando sostener al Niño Dios mientras contemplaba este tiempo de Navidad/Adviento, pero para mantener la disciplina y tradición decidí esperar hasta la Noche Buena para desenvolver este grandioso regalo. Y al hacer esto, inmediatamente me encontré volteando hacia María y poniendo mi mano sobre su vientre, abriéndome para conectar con el Niño Dios ahí dentro.

Desde entonces, me encuentro uniéndome a Jesús en el vientre de María, primero desde afuera, pero luego, mientras paso tiempo con Jesús en adoración, me encuentro imaginándome que la capilla en donde estoy es el vientre de María, y empiezo a pasar más tiempo en el vientre con Jesús, abriéndome a mantenerme quieta ante Su Presencia, reposando en el amor de la Madre y del Padre Perfecto (María y nuestro Padre Celestial), tal como Jesús lo hizo… absorbiendo las verdades de mi propia dignidad e identidad como un hijo de Dios.

Y es que por esto fue que vino Jesús, para abrirnos las puertas del Cielo e invitarnos a regresar en comunión con nuestro Padre Celestial. Por Su Sangre hemos sido redimidos y recibimos de regreso nuestra dignidad e identidad, mismas que teníamos antes de la caída, siempre que hayamos elegido recibirlas.

Mi oración en este tiempo de Navidad/Adviento es que todos tengamos la gracias de reposar junto con el Niño Dios, para convertirnos en uno junto a Él, abriéndonos a la maravilla que fuimos hechos, la verdad sobre quién fuimos creados para ser.

Que entremos en la profunda gracia del tiempo de Navidad/Adviento; que lleguemos a conocer el amor de Dios, el amor de María, de una manera profunda e íntima. Nuestro Dios anhela unirse a nosotros como Sus Hijos. Quiere que descansemos en el vientre de Su Amor por nosotros, como Jesús lo hizo a través de su vida terrenal; que conozcamos el infinito e incondicional amor y aceptación de nuestro perfecto Padre Celestial.

Quiere que descansemos también en el vientre del amor de María por nosotros como Jesús lo hizo en su vida terrenal; que conozcamos el amor de la perfecta Madre a como Él lo hizo; que podamos experimentar el amor y la aceptación incondicional del Padre Celestial por nosotros a través del Corazón Maternal de María.

Las heridas de un padre y de una madre son las heridas más profundas que se pueden tener, porque nuestras madres y nuestros padres son los primeros en reflejar y atraernos al amor de Dios.

Su último propósito al amarnos es inclinarnos hacia la receptividad del Amor de nuestro Padre Celestial y nuestra Madre; que conozcamos el amor perfecto, incondicional de Dios y su aceptación.

Pero nuestros padres se quedan cortos en la vida en diversos aspectos debido a sus propias heridas, transmitidas de sus propios padres, y así todo el camino de regreso hasta Adán y Eva. Y así, podemos permanecer pobres de corazón, sin darnos cuenta de cuán profunda, incondicional e infinitamente somos amados.

Que este tiempo de Navidad/Adviento sea un tiempo para que todos nosotros vayamos a la fuente de la cual todo amor y verdad fluye, al unirnos con el Niño Dios, abriéndonos a recibir y reclamar nuestra verdadera dignidad e identidad como "hijos de Dios".

Mientras compartí con Sor Mary Clare mi reflexión de entrar en el vientre de María con Jesús, se sintió atraída a entrar también y después quiso compartir un poco de su experiencia:

Medité en el absoluto silencio de toda la Creación mientras esperaba el "Sí" de María cuando el ángel Gabriel le anunció que Ella concebiría y llevaría un Hijo y Su nombre sería Jesús. Cuando María dio su "Sí", ¡entró luz en su vientre y en este mundo! Mientras reflexionaba sobre entrar al vientre de María, vi una luz brillante y me di cuenta de que estaba con Jesús, ¡Luz del Mundo! Luego fui invitada por María a formarme tal a como ella estaba formando a Jesús en su vientre. En Su vientre estaba el Amor personificado, el gozo y la paz. ¡Me encontré descansando en este Amor, Gozo y Paz! También me di cuenta de que Jesús y María me estaban pidiendo, de hecho a todos nosotros, reparar la oscuridad en los vientres de algunas madres, causada por el pecado del aborto. Muchas madres dicen "No" a la vida en sus vientres, y sus vientres se convierten en lugares de oscuridad, faltos de amor, paz y gozo

Traducción y adaptación:
 María Mercedes Vanegas
 Nicaragüense viviendo en Alemania
soltera, ingeniera y misionera

19 de diciembre de 2025

Nuestra Señora del Ejército Azul

 


Traducido del sitio Our Lady's Blue Army:

 En los primeros años de la Guerra Fría, tras descubrir el mensaje de Nuestra Señora de Fátima, Mons. Harold V. Colgan se asoció con John M. Haffert para crear el "Ejército Azul de Nuestra Señora de Fátima".

Los miembros de este "Ejército Azul" eran la fuerza espiritual que se oponía a las políticas ateas de la Unión Soviética y su Ejército Rojo. Se comprometieron a ofrecer sus sufrimientos y dificultades diarios por la conversión de los pecadores, a rezar el rosario todos los días, a llevar el escapulario marrón como signo de consagración al Inmaculado Corazón de María y a practicar la devoción de los cinco primeros sábados.

El compromiso, que la propia sor Lucía ayudó a formular, ganó rápidamente popularidad en todo Estados Unidos y pronto se convirtió en un movimiento mundial, con entre treinta y cuarenta millones de personas que firmaron el Compromiso del Ejército Azul.

A principios de la década de 1950, monseñor Colgan, junto con John Haffert, fundó el Instituto Ave María en la granja de John Haffert en Washington, Nueva Jersey. La granja sirvió como centro administrativo para enviar y recibir nuevas tarjetas de compromiso, gestionar la correspondencia, publicar la revista Soul Magazine y coordinar los viajes de la estatua de la Virgen Peregrina. Por esa misma época, también compraron un terreno en Fátima y construyeron el hotel y centro de conferencias Domus Pacis, que sigue acogiendo a peregrinos y sirviendo como sede del Apostolado Internacional Mundial de Fátima.

Más tarde, John donó su granja al Ejército Azul y construyó un gran santuario con un techo altísimo y una estatua de bronce de María de 7 metros de altura en la propiedad. Hoy en día, este lugar se conoce como el Santuario Nacional del Ejército Azul de Nuestra Señora de Fátima, dedicado al Inmaculado Corazón de María.

El Ejército Azul de Nuestra Señora de Fátima se convirtió oficialmente en el Apostolado Mundial de Fátima y el 7 de octubre de 2010 fue nombrado Asociación Internacional Pública de Fieles. Hoy en día somos la voz oficial de la Iglesia sobre el auténtico mensaje de Fátima.
Ejército Azul de Nuestra Señora.

Respondamos a la llamada de Nuestra Señora de Fátima a la oración y al sacrificio para obtener el triunfo de su Inmaculado Corazón.

27 de noviembre de 2025

El significado de la Medalla Milagrosa y su maravilloso poder


 Del sitio Píldoras de Fe:

La Medalla Milagrosa de la Inmaculada Concepción, popularmente conocida por todo el mundo como la Medalla Milagrosa, tiene un lugar muy especial en los corazones de los Marianos de la Inmaculada Concepción, ya que allanó el camino para la declaración oficial de la Iglesia del dogma en 1854.

La medalla milagrosa es sorprendente porque Nuestra Señora misma presentó el diseño familiar que hoy se puede ver grabada en ella.

El frente de la medalla milagrosa representa a María de pie sobre un globo, con la cabeza de una serpiente bajo sus pies. Rodeando a la medalla ovalada se encuentra la inscripción: "Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti."

En el reverso, doce estrellas rodean una "M" grande de la que surge una cruz. Por debajo de la "M", la medalla muestra a dos corazones en llamas.

El corazón izquierdo, circundado de espinas, representa a Jesús. El corazón ubicado al lado derecho, traspasado por una espada, representa a María.

Del mismo modo que en el caso de las revelaciones de la Divina Misericordia, fue dado a conocer en 1930, en Polonia, a Santa Faustina, una joven monja sin pretensiones, una vez más, Dios escogió a una ayudante poco probable, y esto ocurrió 100 años antes.

EL Señor seleccionó a una novicia de 24 años de edad, en la comunidad de hermanas conocidas como las Hijas de la Caridad, París, Francia, en 1830.

La extraordinaria historia comienza en la noche del 18 de julio de 1830, cuando un niño misterioso despierta a Sor Catalina Labouré. El niño le lleva a la capilla del convento. Allí, la hermana Catalina ve a la Virgen María, sentada en una silla. Ella se arrodilla al lado de María, y descansa las manos en el regazo de la Virgen.

La Santísima Virgen y Santa Catalina hablaron por varias horas. Durante la conversación, María promete que regresará y que le daría a la joven monja "una misión". El niño lleva Catalina de vuelta a su cama. Catalina escucha el golpecillo del reloj, ya eran las 2:00 am del 19 de julio.

Cuatro meses después, la hermana Catalina se entera de lo que quiere María. Durante su meditación de la tarde, el 27 de noviembre de 1830, Catalina tiene una visión de María de pie en una posición similar a la representación en la medalla. Más tarde, los cambios en la visión incluyen la inscripción que se encuentra en la parte frontal de la medalla. La Virgen María habla con Catalina, diciendo: "Haz que se acuñe una medalla según este modelo. Las personas que la lleven recibirán grandes gracias. Las gracias serán abundantes para los que la lleven con confianza".

Las primeras medallas fueron hechas en 1832 y distribuidas por todo París. Según la Asociación de la Medalla Milagrosa, las bendiciones que María prometió comenzaron a derramarse en abundancia en los portadores de la medalla.

La devoción se extendió rápidamente. En 1836, la Iglesia llevó a cabo una investigación Iglesia declarando las apariciones como auténticas.

Para responder el significado de la medalla, vamos a descubrir por qué funciona en cada detalle que tiene inscrito esta milagrosa medalla.

1. Frontal de la medalla milagrosa.

  • María se encuentra en un globo, aplastando una serpiente bajo sus pies. Al describir la visión original, Catalina dijo que la Santísima Virgen se apareció tan radiante como un amanecer, en toda su belleza perfecta.

  • Los rayos que salen disparados de las manos de María, dijo a Catalina, simbolizan las gracias que se derraman sobre los que piden para ellos.

  • Las Palabras de la visión forman un marco ovalado en torno a María que dicen: "Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti."

Visto como una matriz, los elementos del diseño frontal encapsulan los principales dogmas marianos:

  • Una Madre con sus brazos abiertos, el "recurso" que tenemos en ella.

  • La Inmaculada, Las palabras "sin pecado concebida"

  • La Asunción. Ella se encuentra en el mundo

  • Mediadora. Los rayos que salen de sus manos que simbolizan "gracias"

  • Nuestra Protección que aplasta la serpiente (Gn. 3,15)

2. Reverso de la medalla milagrosa.

  • Una cruz y una barra transversal sobre una gran "M".

  • 12 estrellas dispersas alrededor del perímetro.

  • Dos corazones se muestran por debajo de la "M", el izquierdo está rodeado con una corona de espinas, el derecho atravesado por una espada. De cada uno, emana una llama de la parte superior. Una vez más, podemos ver cómo el diseño del lado del reverso contiene gran simbolismo que refleja los principales dogmas de la fe católica.

3. Diseño y significado de la Medalla Milagrosa.

  • La gran letra "M": María como Madre, Mediadora.

  • La Cruz y la barra: La Cruz de la redención de Jesús.

  • Las 12 estrellas: representan a los 12 apóstoles, que formaron la primera Iglesia.

  • El Corazón izquierdo: El Sagrado Corazón de Jesús, que murió por nuestros pecados.

  • El Corazón derecho: Es el Corazón Inmaculado de María, que intercede por todos nosotros.

  • Las Llamas: El amor ardiente que Jesús y María tienen para nosotros.

La medalla milagrosa es una de las devociones más preciosas concedidas por la Virgen María a los fieles. Practiquémosla con fe y esperanza en Dios, su significado nos hará entender el amor de Dios hacia nosotros.

Qriswell Quero 
Venezolano
esposo y padre de familia
servidor
ingeniero y misionero de la fe

26 de noviembre de 2025

Nuestra Señora de Itapiranga


Del sitio Un Minuto con María: 

En Itapiranga, en la región amazónica de Brasil, la Virgen María se apareció a Maria do Carmo y a su hijo, Edson Glauber, en 1994. Cristo, San José y San Miguel Arcángel también se aparecieron a los dos videntes. En 2009, el obispo local reconoció la naturaleza sobrenatural de las apariciones.

Maria do Carmo es una madre amazónica. Edson Glauber nació el 27 de octubre de 1972, y en el momento de las primeras apariciones, tenía 21 años y estudiaba economía en la Universidad de Amazonas. Las primeras apariciones tuvieron lugar en Manaus, capital de la Amazonia, donde vive la familia. Entonces la Virgen pidió a Edson y a su madre que fueran a Itapiranga, la ciudad natal del padre de Edson. Se escogió este lugar porque en aquella época estaba particularmente descristianizado y lejos de Dios. Maria do Carmo falleció el 8 de noviembre de 2020 y su hijo Edson un año después, en 2021, a causa de una enfermedad fulminante.

Nuestra Señora le explicó a Edson: "Quiero mostrar a mis hijos, en todo el mundo, el amor que siento por mi Hijo Jesús y el amor que Jesús siente por mí, su Madre. Por eso elegí a una madre y a un hijo para representar este amor". 

Estos son algunos de los principales mensajes de la Virgen:

Durante la aparición del 7 de mayo de 1994, la Santísima Virgen le mostró a María las almas que iban al infierno, especialmente las que pertenecían a sectas, a la masonería, practicaban el ocultismo o la brujería. La Virgen dijo: "Todas estas almas van al infierno, porque prefirieron las tinieblas a la luz".

El 8 de mayo de 1994, Día de la Madre, la Virgen apareció llorando, con un feto ensangrentado en sus manos. Ella quiere llamar la atención de las madres que rechazan y matan a sus hijos: "¡El aborto es un pecado grave!" Quienes practican el aborto deben confesarse ante el sacerdote, con profundo arrepentimiento; ¡Porque en este caso las palabras no son suficientes! Las madres que cometieron este acto deben rezar diariamente en reparación por el niño asesinado.

Fue también en Itapiranga que el Cielo reveló al mundo la devoción a los tres Sagrados Corazones de Jesús, María y José. Esta devoción le fue manifestada a Edson el 25 de diciembre de 1996 mediante una gran visión en la que vio el castísimo Corazón de San José coronado con 12 lirios; En su centro estaba la M de María rematada por una cruz (como en la medalla milagrosa), signo de su infinito amor a Jesús y María.

05 - mayo - 2025