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18 de abril de 2025

¿Cuál es la relación entre San Dimas y Nuestra Señora?

Del sitio Misioneros Digitales Católicos:

Dos personajes históricos que han brillado y lo siguen haciendo sin buscar protagonismo, me han inspirado estas líneas. Son universalmente conocidos y los creyentes, además, los veneramos como santos. Me refiero a una mujer, María de Nazaret, y a un varón, Dimas, también conocido como “el buen ladrón”, único santo directamente canonizado por Dios, cuando Jesús le dijo: "Hoy estarás conmigo en el Paraíso" (Juan 23, 43).

¿Qué relación hay entre María y Dimas, para unirlos estrechamente y decir que brillan sin buscar protagonismo? Porque sus figuras, por diversos motivos, resultan atractivas y resuenan en todo el mundo pues ¿quién tan ignorante que no haya oído hablar de la Madre de Dios y del “buen ladrón”? Sin embargo, ninguno de los dos ha pretendido su propia gloria, ni ha querido ser referente exclusivo de nadie. Es la paradoja de los santos: personas que han brillado por sus virtudes, merced a la gracia recibida, y Dios los ha hecho senderos de luz para todo el mundo.

Además, entre la Madre de Dios y Dimas hay un curioso motivo de estrecha relación -accidental, desde luego-, pero que no se da entre otros santos; y también por esto los he hecho concurrir en estas líneas. Es un motivo apenas conocido ni siquiera por los mismos creyentes, porque ¿quién de ellos sabe qué día del año conmemora la Iglesia a san Dimas? Pues nada menos que el mismo día en que celebramos una gran fiesta de María: el 25 de marzo, cuando la Virgen de Nazaret, por la Anunciación del arcángel san Gabriel, se sabe escogida para ser la Madre del Hijo eterno de Dios. Ignoro porqué, en su momento, el correspondiente Dicasterio romano dispuso que la conmemoración de san Dimas fuera, precisamente, el mismo día en que celebramos la Encarnación del Verbo. Lo cierto es que la festividad del “buen ladrón” siempre pasa inadvertida en la liturgia, oculta y silenciada por la solemnidad de la fiesta de la Virgen.

Este año (*), sin embargo, también quedará silenciado el 25 de marzo como fiesta de María, porque coincide con el Lunes de la Semana Santa, que tiene precedencia. Podría parecer que María y Dimas, juntos ese día 25, como ya lo estuvieron en el Calvario, hubieran querido dejar el entero protagonismo a Jesús, que muere por nosotros en la Cruz. Con todo, la fiesta de María por la Encarnación del Verbo, “recuperará” su solemnidad el lunes de la segunda semana de Pascua, aunque Dimas seguirá pasando inadvertido.

La curiosa simultaneidad de los dos, brillando ya en el Cielo, pero “silenciados” casualmente este año por el Lunes Santo, se me antoja una llamada a una existencia sencilla y humilde, sin ir por la vida “buscando medallas”. Hoy, sin embargo, asistimos muchas veces a una experiencia contraria: vemos por tantos sitios a gentes afanadas por acaparar los focos de la actualidad; personas atentas a “salir en la foto” y a ser posible en el centro, o lo más cercano a la estrella de turno, sea ésta político, futbolista, “influencer” de moda; o a moderadores de entrevistas que parecen el invitado principal… Son actitudes que, junto a instantes de celebridad, dejan a la persona esclava de la soberbia del “yo”, y sumida en el vacío de su aislamiento, porque sucede que quien se busca a sí mismo, al desaparecer los focos, encuentra la soledad.

El papa Francisco, hace menos de un mes, se ha referido a esa actitud de vanagloria: “Ésta va de la mano con el demonio de la envidia, y estos dos vicios juntos son característicos de una persona que aspira a ser el centro del mundo, (…), el objeto de toda alabanza y amor. La vanagloria es una autoestima inflada y sin fundamentos. Quien se vanagloria posee un "yo" dominante: carece de empatía y no se da cuenta de que hay otras personas en el mundo además de él. Sus relaciones son siempre instrumentales, marcadas por la prepotencia hacia el otro. Su persona, sus logros, sus éxitos deben ser mostrados a todo el mundo: es un perpetuo mendigo de atención.” (Francisco, Audiencia gral. 28-II- 2024).

Los santos han ido por otro camino. San Josemaría decía haber tomado como lema de su vida la actitud de Juan Bautista, que fue la de “ocultarse y desaparecer”, echarse a un lado tan pronto llega el Señor. En efecto, el Bautista “brilló” con su predicación hasta el punto de hacer pensar que pudiera ser el Mesías esperado; pero supo “desaparecer” dejando paso al Señor y, refiriéndose a Jesús, contestó a quienes le preguntaban: "Es necesario que Él crezca y que yo disminuya" (Jn 3, 30). En un punto de “Surco” san Josemaría alude a ello, con estas palabras: “Mientras sigas persuadido de que los demás han de vivir siempre pendientes de ti, mientras no te decidas a servir —a ocultarte y desaparecer—, el trato con tus hermanos, con tus colegas, con tus amigos, será fuente continua de disgustos, de malhumor…: de soberbia.” (Surco, n. 712)

“Brillar sin buscar protagonismo” fue toda la vida de María, y aunque solo al final y puntualmente, también Dimas lo consiguió con su oración humilde y llena de fe: "Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino" (Lucas 23, 42). Aunque pueda sonar paradójica la combinación de “brillar” y a la vez “pasar ocultos”, la presunta paradoja se desvanece si meditamos la petición de Jesús a todos sus discípulos: "Vosotros sois la luz de la tierra (…) Brille vuestra luz delante de los hombres, de modo que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos" (Mateo 5, 14.16). Nos pide que busquemos atraer por el brillo de las virtudes, por las buenas obras, pero con la mirada puesta únicamente en el amor de Dios y en la gloria de Dios-Padre, como él mismo lo hizo.

"Cristo es el modelo supremo que, yendo por delante, brilló por sus virtudes y milagros, pero a la vez se anonadó a sí mismo tomando la forma de siervo (…), haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz". (Filipenses 2, 7-8). Su recompensa, como añade san Pablo, fue que "Dios le otorgó el nombre que está sobre todo nombre; para que (…) toda lengua confiese: ‘Jesucristo es el Señor!’, para gloria de Dios Padre" (Fil 2, 9.11). Jesús, haciéndose Camino, desea que lo sigamos, e identificados con él brillemos también para la gloria del Padre sin buscarnos a nosotros mismos.

 

14 de agosto de 2024

Tránsito de Nuestra Señora

Del sitio Misioneros Digitales Católicos:

El título de estas líneas quizá suscite en el lector una conexión con la fiesta de la Asunción de la Virgen María, que celebramos el 15 de agosto. Tal vez suene algo original, y hasta cierto punto con un toque poético-romántico, por aquello del “corazón”. He tomado prestada del papa Benedicto XVI la expresión “geografía del corazón”, para referirme a la realidad sobrenatural del Cielo. Y solo me ha bastado anteponerle “una Madre” -con mayúscula por tratarse de la madre de Dios- para recordar su Asunción: que Ella, en cuerpo y alma gloriosos, vive ya eternamente en el gozo infinito del Amor divino.

¿En qué contexto menciona Benedicto XVI la “geografía del corazón”? Lo hizo en la Nochebuena del año 2007, para referirse al Cielo, tomando pie del nacimiento de Cristo. Decía en la homilía de la Misa: “El cielo no pertenece a la geografía del espacio, sino a la geografía del corazón. Y el corazón de Dios, en la Noche santa, ha descendido hasta un establo: la humildad de Dios es el cielo.” Y después de animar a salir al encuentro de Dios que, en Jesús, ha venido a nosotros, añadía: “Toquemos la humildad de Dios, el corazón de Dios. Entonces su alegría nos alcanzará y hará más luminoso el mundo.” Así, la fe cristiana nacida de la acogida y encuentro con Cristo, transfigura y eleva -purificándolas- las realidades terrenas, comenzando por el amor, para hacer vivir a la persona humana en una dimensión nueva: en la “geografía del corazón”, aunque todavía seamos peregrinos en la tierra. 

La fe nos dice también que el alma espiritual puede gozar y llegar a la morada celestial, en el momento mismo de nuestra muerte, si no requiere previa purificación. Pero la felicidad completa solo se alcanzará cuando, después de la resurrección, cuerpo y alma vuelvan a unirse definitivamente. Toda la persona, cuerpo y espíritu, está llamada al gozo, como bien expresa el Salmo 16, 9 al hablar del Cielo, donde: “Se alegra, por tanto, mi corazón y se regocijan mis entrañas; también mi carne reposará segura.”

La Asunción de María nos alegra hondamente porque festeja, precisamente, su elevación y llegada, en cuerpo y alma gloriosos, a la vida del Cielo: al Amor y felicidad infinitos y eternos de las tres Personas divinas. Esta verdad de fe, creída desde siempre por los cristianos, fue declarada dogma de fe por el papa Pío XII en la fiesta de Todos los Santos del año 1950. 

Solo en María Virgen se han cumplido ya en plenitud los deseos de Jesús, cuando en la Última Cena decía: “En la casa de mi Padre hay muchas moradas. (…) Cuando me haya marchado y os haya preparado un lugar, de nuevo vendré y os llevaré junto a mí, para que, donde yo estoy, estéis también vosotros” (Jn 14, 2-3). El Señor hablaba para todos y, por tanto, esta fiesta de María nos recuerda que somos peregrinos y nuestra meta definitiva reside en esa geografía del corazón, donde junto al Padre y al Espíritu, Ella y su Hijo divino nos esperan.

En Fátima, al final de la reciente JMJ de Lisboa, el papa Francisco decía que “María nos señala esto que nos pide Jesús: caminar en la vida, colaborando con Él (..) Nos señala a Jesús, a veces nos señala también alguna cosita que en el corazón no funciona bien.” (Discurso, 5-VIII-23). Nos invitaba así, a hacer un examen para limpiar nuestro corazón de lo que impida caminar hacia la meta definitiva.

La Asunción de la Virgen, al avivar nuestra esperanza del más allá, no deja de tener muy estrecha relación con la JMJ 2023, concluida en Fátima, el lugar donde Ella ha sido, precisamente, embajadora del Cielo en la tierra. María nos recordó allí, hace más de un siglo, que debemos caminar como buenos hijos de Dios. Lisboa ha sido una etapa más de tantas JMJ; la próxima, ya anunciada, será Seúl 2027; pero son, al fin, etapas terrenas de la geografía del espacio, donde sin embargo todos podemos tomar un nuevo impulso hacia la geografía del corazón. 

Quizá pueda sorprender si recojo palabras de un agnóstico, premio Nobel, tomadas de un artículo que escribió al terminar la JMJ 2011, celebrada en Madrid y presidida por Benedicto XVI. Decía así Vargas Llosa: “Creyentes y no creyentes debemos alegrarnos por eso de lo ocurrido en Madrid en estos días en que Dios parecía existir, el catolicismo ser la religión única y verdadera, y todos como buenos chicos marchábamos de la mano del Santo Padre hacia el reino de los cielos.” (La fiesta y la cruzada, El País, 28-VIII-2011).

Ese juicio sería muy aplicable a lo que acabamos de ver en Portugal. Y si prescindimos de la eventual ironía que pudieran encerrar esas palabras del premio Nobel y las tomamos en serio, eso es lo que nuestra Madre la Virgen desea y espera que hagamos; como decía san Josemaría: “que todos, bien unidos al Papa, vayamos a Jesús, por María.” (Forja, 647); es decir, hacia el Cielo, donde Ella nos ha precedido y espera.

Por cierto, el Nobel peruano, escribía también en el mencionado artículo y refiriéndose a Benedicto XVI, que su “fragilidad es engañosa pues se trata probablemente del papa más culto e inteligente que haya tenido la Iglesia en mucho tiempo, uno de los raros pontífices cuyas encíclicas o libros un agnóstico como yo, puede leer sin bostezar”. Ignoro qué juicio haría el escritor peruano si leyera hoy eso de “la geografía del corazón”. Ojalá, y así se lo pido al Señor, que si llegase a leerlas y meditarlas, le ayuden a superar su agnosticismo.    

Pbro. José Antonio Garcia-Prieto Segura

14 de marzo de 2024

Nuestra Señora del Amor Hermoso de la Universidad de Navarra

 Del sitio Aleteia:

La Virgen del Amor Hermoso cuida de alumnos y profesores de la Universidad de Navarra desde su ermita ubicada en el Campus.

La capilla está situada en la zona más elevada del campus de esta universidad navarra, al lado de uno de los senderos de salida del Camino de Santiago por Pamplona. En su interior se venera una imagen de la Virgen, en su advocación de Santa María Madre del amor hermoso.

La pequeña capilla mariana fue construida hace más de 50 años por iniciativa de San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador de este centro educativo para que sus estudiantes, profesores y empleados o cualquier ciudadano que pasara por allí subiera el tramo de escaleras y pudiera saludar a la Virgen.

Hoy la ermita sigue siendo ese lugar por donde circulan cientos de personas que al pasar saludan, oran y agradecen a la Virgen.

Es el corazón orante del campus: es habitual ver a estudiantes pedir luces antes de realizar sus exámenes, a jóvenes rezar el rosario, a ciudadanos poniendo en sus manos intenciones nobles y a muchos enfermos y familiares que visitan la Clínica Universitaria y acuden a la Virgen.

En 1963 san Josemaría encargó al escultor italiano Pasquale Sciancalepore la talla de una Virgen para regalarla a la Universidad. Y en una nota manuscrita, fechada el 19 de abril de ese año, le dejó por escrito una serie de instrucciones para que cincelara la escultura en mármol blanco.

Concretamente decía así:

"Encargar a Sciancalepore una imagen de la Sma. Virgen con las siguientes características:

  1. de tamaño natural, más bien alta;
  2. sentada y sosteniendo al Niño Jesús, que estará de pie sobre un rimero de libros;
  3. se verán, al menos, los lomos de tres de esos libros: el más bajo, en el que se leerá el título: Derecho Civil; en otro, se leerá Medicina; y, en el más alto, Ius Canonicum;
  4.  el Niño tendrá una rosa, en la mano izquierda, apretada contra su pecho; y, con la mano derecha, bendecirá."

 La nota escrita por San Josemaría también incluía un requerimiento piadoso para el escultor, muy en la línea de la espiritualidad del Opus Dei, fundado por este santo aragonés: santificar y ofrecer el trabajo diario.  

Decía lo siguiente: "Dile a Sciancalepore que rece cada día un Avemaría a la Madonna, antes de ponerse a trabajar."Y concluía: "Hay que pensar en el pedestal, que llevará grabado: Sancta Maria, Mater Pulchrae Dilectionis. Ora pro nobis."

Cuando unos jóvenes le preguntaron a San Josemaría por qué había escogido esta advocación de la Virgen contestó: "Para que no tengáis miedo al amor humano, limpio y noble, como el de vuestros padres y podáis confiarle vuestras alegrías y las preocupaciones que tengáis." Y añadió: "No te avergüences de tener novia. Debes quererla mucho, pensando que será la madre de tus hijos."

Sciancalepore siguió las instrucciones del encargo fielmente y cinceló en Roma una bella imagen de la Virgen, llena de majestad y dulzura. La estatua mide 1’70 m de altura y la Madre de Dios aparece sentada, con un velo que cae sobre sus hombros y recoge sus cabellos. El manto que cubre su túnica está ribeteado en dorado. El Niño Jesús aparece de pie sobre una pila de libros, tal como indicaba la nota del encargo.

Cuando la imagen estuvo acabada, el papa San Pablo VI acudió a bendecirla el 21 de noviembre de 1965 al oratorio del Centro Elis de Roma, dedicado a la formación profesional de jóvenes obreros.

Y desde allí viajó hasta Pamplona para ocupar el interior de la ermita que el arquitecto Heliodoro Dols proyectó en una zona elevada del campus, inspirándose en los típicos humilladeros de la zona. 

Un humilladero es un lugar de culto al aire libre que suele situarse a las entradas o salidas de los pueblos, junto a los caminos, que contiene habitualmente una cruz o una imagen de algún santo o virgen venerados en la zona. Los cristianos, al pasar por estos lugares, inclinaban la cabeza o se arrodillaban para "humillarse" ante Dios.

La ermita es de planta cuadrada y tres de sus lados están abiertos para poder contemplar la imagen de la Virgen a través de unos arcos de medio punto acristalados protegidos con rejas de hierro forjado.

La ermita fue inaugurada el día de la Inmaculada de 1966 por el Arzobispo de Pamplona y ese día también se recibió un telegrama del papa Pablo VI en el que imploraba, por mediación de la Virgen, muchas gracias para toda la familia universitaria.

En 1968 se instaló en la pared del fondo de la ermita un mosaico que representa un conjunto de ángeles cantores y otros que tocan distintos instrumentos musicales y sostienen un manto adornado con rosas, obra de José Alzuet.

La Virgen del Amor Hermoso preside y protege desde entonces, y ya son más de 50 años, la vida del campus de la Universidad de Navarra.

Como cuando el 30 de octubre de 2008, tras un atentado de la banda terrorista ETA en uno de los parkings de la universidad, no hubo que lamentar ninguna víctima. Aquel día llovía y todos los estudiantes estaban bajo los porches resguardándose de la lluvia y además el aparcamiento estaba lleno, así que ningún coche ni conductor estaba por la zona de la explosión.

De manera casi espontánea, algunos alumnos pusieron un ramo de flores en la ermita, agradeciéndole a la Virgen su protección. En esta página se puede leer la oración que se compuso. Desde entonces, cada 30 de octubre es costumbre que personal y alumnos de la universidad pongan flores a la Virgen, igual que en el mes de mayo.

Hoy se cumple un nuevo aniversario del último atentado de ETA en la Universidad.
Una vez más, hemos agradecido a la Virgen del Amor Hermoso su protección desde la Ermita del Campus. Entonces y siempre. 💐 pic.twitter.com/GxBfZxVSPC 

— Universidad de Navarra (@unav) October 30, 2021

 Entonces, y siempre, contamos con la protección de la Virgen del Amor Hermoso desde la Ermita del Campus.

En marzo de 2020, justo cuando comenzó el confinamiento debido a la pandemia de Covid-19, un antiguo alumno de la universidad realizó una donación para que la Virgen del Amor Hermoso tuviera flores frescas todas las semanas.

Además, para poder visitar virtualmente a la Virgen, impulsó la instalación de una webcam para retransmitir en directo la imagen de la Madre del Amor Hermoso desde la ermita del campus a cualquier parte del mundo.

El alumni, que ya en su época de estudiante era muy devoto de la Virgen, realizó una aportación económica a un fondo para que generara rendimientos anualmente, y así financiar la compra de flores frescas para siempre. En el cristal delantero de la ermita hay un texto que así lo indica.

La inscripción en el cristal habla de la donación de flores frescas y de la webcam que donó el alumni.

El rector de la Universidad en ese momento, Alfonso Sánchez-Tabernero, quiso agradecer esta donación con este tuit:

"Quisiera dar las gracias en nombre de la Universidad de Navarra. La instalación de la cámara llega en unos momentos difíciles, pero nos permite acudir a la protección de la Virgen del Amor Hermoso que tanto nos ha cuidado en otros momentos. Ahora que los edificios del campus están cerrados, la ermita se ha hecho accesible desde todos los rincones del mundo".

12 de marzo de 2023

El Rosario de Nuestra Señora, única arma permitida

Del sitio Arlington Catholic Herald:

Todos los católicos conocemos lo que es el Rosario, ese pequeño collar de 59 piedras que muchos cargamos en el bolsillo, en el cuello u otros que de forma equivocada han colgado en el espejo retrovisor del carro y lo llevan nada más como un adorno. Desafortunadamente, lo tenemos pero no apreciamos su gran valor espiritual, porque desconocemos las gracias que podemos recibir con tan solo recitar con nuestros labios y el corazón esas cincuenta aves marías cada día y meditar de forma pausada los misterios del nacimiento, vida, pasión, muerte y resurrección del Señor.

El Santo Rosario es un arma poderosa contra las asechanzas del mal; es tan poderoso que desarma al demonio y cambia los corazones tibios en corazones ardientes, y enamorados de Jesús nuestro Señor. Cuando lo rezamos con devoción nos vamos configurando con el Señor. Según los testimonios de Sor Lucía, vidente en Fátima, cuando lo rezamos con amor, el cielo se abre y se derraman muchas gracias sobre la persona que lo reza. Por tal razón, es importante el orarlo con amor, desgranar esas aves marías con alegría y entusiasmo, sabiendo que apaleamos y destruimos toda acechanza del demonio.

El demonio es astuto, y sabe lo que le hace daño y le molesta, por ello siembra en nosotros la desidia y la pereza; hace que nos desinteresemos y no lo recemos, o que lo hagamos de manera rutinaria y con una devoción fingida, o sin piedad. En una ocasión, Sor Lucia pregunto a la Virgen, ¿qué pasa si durante el rezo hay una o más personas que no rezan con devoción, no se derraman esas gracias sobre ellas? Y la Madre le contesto: “Las personas que están rezando sin devoción es como si se pusieran un paraguas rechazando las gracias, mientras que aquellos que rezan con devoción las reciben con plenitud”. El Santo Rosario se debe rezar pausadamente, recemos con amor, recordemos que los Misterios son la descripción grafica de la vida de nuestro Señor Jesucristo. 

Muchas personas afirman que esta oración les parece monótona; en lo particular considero que cuando se entiende el porqué se ora de esa forma y se hace con amor no es monótona, sino todo lo contrario, enriquece el alma y el espíritu. Yo comparo esta oración con las actitudes de los enamorados, ellos, no se cansan de decir las mismas palabras, nunca se cansan de decirse cuanto se quieren y entre mas se lo dicen su amor crece más; pues, lo mismo sucede cuando recitamos pausadamente el Ave María muchas veces, con nuestros labios solo ofrecemos una rosa mas a nuestra Madre y ella la lleva a los pies de su hijo y Él nos devuelve su bendición que se transforma en gracia en nuestras vidas.

San Josemaría Escriba decía que: "El Santo Rosario es un arma poderosa. Empléala con confianza y te maravillarás del resultado" (Camino, 558). Esta confianza al rezar se manifiesta en creer en la poderosa intercesión de la Virgen María ante cualquier problema o dificulta por el cual pasemos. Si vemos la historia como la batalla de Lepanto entre otros, el Rosario era un arma demoledora, ahora al ver el desorden moral en el que vivimos, la Madre la ha convertido en un arma nuclear, así lo afirmaba ella a los videntes en Fátima, ella le ha dado nueva eficacia, hasta tal punto que no hay problema ni cuestión, por más difícil que sea, temporal, o sobre todo, espiritual, en la vida personal de cada uno de nosotros, de nuestras familias, de las familias del mundo, o de las comunidades religiosas, o inclusive de la vida de los pueblos y de las naciones, que no puedan ser resueltas por el Rosario. No hay problema, ni cuestión por difícil que sea, que no pueda resolverse por medio de la oración del Santo Rosario. Oremos el Santo Rosario, dejemos de usarlo como un adorno y comencemos a desgastar esas cuentas y a cosechar las gracias y bendiciones reservadas para nosotros. ¿Qué te parece si hacemos una cadena de rosarios y le damos una paliza al demonio?  
 

Padre Alexander Díaz

 vicario parroquia en Nuestra Señora de los Ángeles

Woodbridge.


17 de octubre de 2022

Nuestra Señora Madre del Amor Hermoso de Cañete

 Del sitio Opus Dei:

La imagen de Nuestra Señora, Madre del Amor Hermoso, que se venera en Cañete, es un regalo de San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, a la Prelatura de Cañete-Yauyos-Huarochirí en el año 1964.

Original de la imagen de la Virgen 'Madre del Amor Hermoso' ubicada en el Santuario de Cañete que lleva el mismo nombre.

La idea de regalar una imagen de la virgen surgió en el año 1962 por parte de San Josemaría, estando en Roma Mons. Ignacio María de Orbegozo, primer prelado de la Prelatura de Yauyos, quien participaba de las sesiones del Concilio Vaticano II.

Es una imagen de bulto hecha por el escultor español Manuel Caballero (ya fallecido), con la asesoría de San Josemaría, quien volcó todo su cariño al Perú en esta obra. Procuró conseguir diversas fotografías, así como diapositivas de mujeres de Yauyos, para que el escultor recogiera mejor los datos del color de la piel, de las trenzas y de los rasgos de la cara de las peruanas y niños de esta zona de la sierra peruana. Además, desde el Perú, se enviaron a Roma telas con los colores típicos y también postales y fotografías para facilitar el parecido.

La imagen llegó al Perú en noviembre de 1965 y se trasladó a una Ermita ubicada en el Seminario menor “Nuestra Señora del Valle” de Nuevo Imperial, en la provincia de Cañete, donde estuvo durante 26 años.

Durante la primera estancia del Papa San Juan Pablo II en nuestro país, en Febrero de 1985, la imagen fue trasladada a la Nunciatura Apostólica (residencia del Papa durante su estancia en tierras peruanas) donde Juan Pablo II tuvo ocasión de bendecirla. La imagen de la virgen, Madre del Amor Hermoso permaneció allí durante toda la estadía del Santo Padre en nuestro país.

Con la presencia de Mons. Luigi Dossena, Nuncio Apostólico de Su Santidad en el Perú en ese entonces, el 31 de mayo de 1991 la imagen se trasladó a su lugar definitivo: Un Santuario –al aire libre– construido a la entrada de San Vicente de Cañete, el cual puede albergar a miles de personas y al que se le añadió un hermoso retablo de madera tallada, de estilo colonial.

El lugar donde ahora se ubica el santuario, era originalmente un teatro donde se hacía la representación de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo durante la Semana Santa de cada año. Esta representación prosigue año a año.

La fiesta de la Virgen, Santa María, Madre del Amor Hermoso se celebra en San Vicente de Cañete el último domingo de mayo de cada año, a la cual asisten cada vez más personas del Valle y sus alrededores.

Por otro lado, una copia de la misma escultura de la Virgen “Madre del Amor Hermoso” permanece en el sitio donde estuvo originalmente esta imagen: el Seminario menor en Nuevo Imperial, lugar donde sigue siendo venerada por los alumnos y exalumnos del seminario, sacerdotes y la población del lugar.

La advocación Santa María, Madre del Amor Hermoso (Sancta Maria, Mater Pulchrae Dilectionis), fue escogida por San Josemaría para pedir a la Virgen la virtud de la Santa Pureza, el amor limpio y casto que deben tener todas las hijas e hijos de María, solteros o casados, jóvenes y menos jóvenes. Es también una petición en favor de la familia y de los matrimonios para que conserven siempre la pureza y juventud del amor conyugal.

También conviene decir que el Amor Hermoso es el Niño Jesús, con quien los cristianos debemos procurar identificarnos.

8 de julio de 2022

Iglesia Prelaticia Santa María de la Paz

 

Del sitio Opus Dei:

Tras cruzar la puerta de Viale Bruno Buozzi 75 y bajar un tramo de escaleras, se accede a un vestíbulo en el que se encuentra una imagen de la Virgen María, Madre del Amor Hermoso.

En el atrio de la iglesia se conserva la pila bautismal donde fue bautizado san Josemaría, el 13 de enero de 1902. Fue donada por el obispo y el capítulo de la catedral de Barbastro, su ciudad natal.

El altar del templo está situado bajo un pequeño baldaquino, siguiendo la costumbre de muchas iglesias romanas. La iglesia está presidida por una imagen de la Virgen, obra de Manuel Caballero, que se colocó el 18 de diciembre de 1959. Los fieles pueden rezar ante la tumba de san Josemaría, dispuesta bajo el altar.

El 31 de diciembre de 1959, san Josemaría celebró la primera misa en Santa María de la Paz que, desde la erección del Opus Dei como prelatura personal, pasó a ser la iglesia prelaticia. La devoción de san Josemaría a la Virgen es la razón del título de la iglesia y de la imagen que la preside.

En palabras de san Josemaría: "Santa María es —así la invoca la Iglesia— la Reina de la paz. Por eso, cuando se alborota tu alma, el ambiente familiar o el profesional, la convivencia en la sociedad o entre los pueblos, no ceses de aclamarla con ese título: “Regina pacis, ora pro nobis!” —Reina de la paz, ¡ruega por nosotros! ¿Has probado, al menos, cuando pierdes la tranquilidad?... —Te sorprenderás de su inmediata eficacia".

En una pequeña cripta bajo la iglesia prelaticia, a la que se accede a través de unas escaleras, están enterrados los obispos Álvaro del Portillo, beatificado en 2014, y Javier Echevarría, primer y segundo sucesor de san Josemaría al frente del Opus Dei, respectivamente.

Inicialmente, san Josemaría fue enterrado en esta cripta el 27 de junio de 1975. Sobre la losa de mármol se colocó, bajo el sello del Opus Dei, la inscripción: EL PADRE, que aún perdura. Tras la beatificación, en 1992, el cuerpo del fundador se trasladó a la iglesia prelaticia y se colocó debajo del altar, en donde se encuentra en la actualidad.

Personas de todo el mundo acuden al fundador del Opus Dei para solicitar a Dios nuestro Señor gracias de toda clase. Y son muchos quienes se acercan hasta la iglesia prelaticia para seguir pidiendo o para agradecer las gracias recibidas por su intercesión.

En la misma cripta están enterradas Carmen Escrivá —hermana de san Josemaría— y Dora del Hoyo —la primera mujer que pidió la admisión en el Opus Dei como numeraria auxiliar—, cuya causa de beatificación inició en junio de 2012.

A un costado de la cripta se encuentran la capilla del Santísimo y los confesonarios. San Josemaría predicó con incansable celo la necesidad de frecuentar los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía, dones de Dios a sus hijos los hombres, fuente de paz y de alegría imperecedera.

26 de octubre de 2019

Nuestra Señora de Torreciudad

Del sitio del Opus Dei:

Promovido por San Josemaría, y gracias a la ayuda de miles de personas, el Santuario de Torreciudad se inauguró el 7 de julio de 1975. Torreciudad (España) es un santuario dedicado a la Virgen María, situado en Huesca. Cerca de una ermita que data del siglo IX, el fundador del Opus Dei quiso que muchas personas se acercaran aquí a Dios.

La historia de Torreciudad llega viva hasta nuestros días, y recogió a comienzos del siglo XX un nuevo capítulo, inserto plenamente en una tradición de siglos de fe cristiana y piedad mariana. Este episodio se halla íntimamente ligado a la vida del Fundador del Opus Dei, y en él se inscribe la construcción del nuevo santuario donde hoy se rinde culto a la Madre de Dios, bajo la advocación de Nuestra Señora de Torreciudad, Reina de los Ángeles.

Este capítulo es también parte entrañable de la historia del Opus Dei, y se abrió en 1904, en Barbastro (Huesca, España). San Josemaría Escrivá de Balaguer, cuando apenas tenía dos años de edad, contrajo una grave enfermedad y fue desahuciado por los médicos. Éstos, perdida ya toda esperanza, anunciaron a los padres que al niño le quedaban pocas horas de vida. En esos momentos de ansiedad, cuando los medios humanos ya nada podían, la madre, doña Dolores Albás, pidió confiadamente a Nuestra Señora de Torreciudad —por la que sentía gran devoción— el favor de la curación de su hijo, prometiéndole que, si se salvaba, lo llevaría a la ermita para ofrecerlo a la Virgen, en peregrinación de acción de gracias.

Nuestra Señora acogió su oración. La noche en que el médico había abandonado la casa la enfermedad hace crisis y comienza a remitir. Cuando a la mañana siguiente vuelve el doctor Camps y, en tono ya de condolencia, pregunta: —“Pepe, ¿a qué hora ha muerto el niño?”, los padres contestan con alegría: “No solo no ha muerto, sino que está perfectamente”. El alborozo fue grande en la casa, y el agradecimiento a la Virgen también. Los padres cumplieron puntualmente su promesa. No era fácil, por los caminos de entonces, llegar desde Barbastro a Torreciudad; y el viaje se hacía más incómodo, y hasta peligroso, en la última parte del recorrido, cuando había que seguir los vericuetos de un escarpado sendero que remontaba a media altura las empinadas laderas de la hoz del Cinca. La memoria de aquella romería permaneció viva en el hogar de los Escrivá, y allí, Josemaría oiría más tarde el relato de la aventura. Se le quedó muy grabada, y habría de recordarla a menudo: “Me trajeron mis padres —contaba—. Mi madre me llevó en sus brazos a la Virgen. Iba sentada en la caballería, no a la inglesa, sino en silla, como entonces se hacía, y pasó miedo porque era un camino muy malo”.

Torreciudad ha sido, desde tiempo inmemorial, punto de encuentro de piedad mariana: millares de personas se han postrado a los pies de la Virgen de Torreciudad durante nueve siglos para solicitar su amparo y agradecer los favores recibidos. A esta larga historia se quiso sumar San Josemaría Escrivá de Balaguer. Bajo su impulso espiritual y con el deseo de difundir la devoción a la Madre de Dios, se levantó un nuevo santuario como lugar de conversión bajo el amparo de la Santísima Virgen, y se abrió al culto en 1975. El santo esperaba frutos espirituales: gracias que el Señor querrá dar a quienes acudan a venerar a su Madre Bendita en su Santuario. Esos son los milagros que deseo: la conversión y la paz para muchas almas. Con ese fin, dispuso que se construyeran las capillas de confesonarios y que todo se cuidase para rezar con paz y devoción.

Los inconvenientes para plantear un santuario de envergadura eran de gran entidad: la lejanía de cualquier núcleo de población de cierto tamaño le privaba de una feligresía habitual; un sendero tortuoso y peligroso desde el pueblo de Bolturina era el único camino de acceso; no había luz ni agua corriente, y el Cinca corría por un congosto ochenta metros por debajo. Por eso, el proyecto inicial consistió en una sencilla casa de convivencias junto a la ermita original. Sin embargo, la perspectiva histórica del Fundador del Opus Dei y una fe y amor marianos muy grandes, que fueron lo más importante, hizo que se ampliaran las dimensiones de los elementos previstos y que se añadieran otros. Movilizó a muchas personas que contribuyeron con su oración y limosnas a convertir aquel sueño (una locura de amor, le gustaba decir) en realidad. Y no era fácil imaginar que un lugar casi despoblado y escarpado, sin accesos para el tráfico rodado, lejos de las vías habituales de comunicación del Altoaragón y sin ninguna ciudad o pueblo importante cerca, pudiera convertirse en frecuente punto de encuentro para muchas personas de procedencia muy diversa. “No lo hagas pequeño, yo no lo veré, pero vosotros veréis que acabarán llegando miles de peregrinos”, le decía San Josemaría al arquitecto, Heliodoro Dols. Y a pesar de las dificultades, cuarenta años después se cuentan los visitantes por cientos de miles cada año.

Este nuevo santuario es el último homenaje que San Josemaría hizo en esta tierra a la Virgen, en cierto modo, en palabras de Mons. Álvaro del Portillo, fue la última piedra de su devoción mariana. Quiere ser manifestación de un gran amor a María y del deseo de que muchas personas la conozcan y la amen. Junto a una creciente promoción social del entorno, gracias también a la colaboración de muchos, el santuario buscará siempre su fin apostólico, como decía San Josemaría: A la Virgen de Torreciudad no le pediremos milagros externos. En cambio, sí que nos dirigiremos a Ella para que haga muchos milagros interiores, cambios en las almas, conversiones.