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23 de agosto de 2026

La Segunda Guerra Mundial llevó a Pío XII a proclamar a Nuestra Señora Reina


 Traducido del sitio Aleteia:

La fiesta de la Realeza de María está estrechamente relacionada con su Inmaculado Corazón y con las revelaciones de Fátima.

En medio de la Segunda Guerra Mundial, había que hacer algo. El papa Pío XII, al ver toda la matanza, tomó la firme decisión de consagrar el mundo al Inmaculado Corazón de María como respuesta directa a la súplica de la Santísima Virgen María en Fátima.

La consagración se llevó a cabo el 31 de octubre de 1942, durante el año en que se celebraba el 25.º aniversario de las apariciones de Fátima. El papa Pío XII rezó: "¡Oh, Madre de la Misericordia, obtén para nosotros la paz de Dios! Intercede especialmente por aquellas gracias que puedan convertir rápidamente los corazones humanos. Aquellas gracias que puedan preparar, establecer y asegurar la paz. Reina de la Paz, ruega por nosotros; concede al mundo en guerra la paz que todos anhelan, paz en la verdad, la justicia y la caridad de Cristo. Concédeles la paz de las armas y la paz de la mente, para que en la tranquilidad y el orden se expanda el reino de Dios".

Dos años después, el 4 de mayo de 1944, el papa Pío XII estableció la fiesta del Inmaculado Corazón de María el 22 de agosto, octava de la fiesta de la Asunción. Lo hizo para que, por su intercesión, se obtuviera "la paz entre las naciones, la libertad para la Iglesia, la conversión de los pecadores, el amor a la pureza y la práctica de la virtud".

Avanzamos rápidamente hasta 1954, cuando la Guerra Fría se encontraba en sus primeras etapas y el papa Pío XII publicó su encíclica "Ad Caeli Reginam". En ella declaró: "Por nuestra autoridad apostólica, decretamos y establecemos la fiesta de la Realeza de María, que se celebrará cada año en todo el mundo el 31 de mayo. Asimismo, ordenamos que ese mismo día se renueve la consagración de la raza humana al Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María, con la esperanza de que, a través de dicha consagración, pueda comenzar una nueva era, llena de alegría en la paz cristiana y en el triunfo de la religión".

Posteriormente, tras el Concilio Vaticano II y la revisión del Calendario General, el papa Pablo VI decidió intercambiar estas fiestas. La fiesta del Inmaculado Corazón de María se unió a la del Sagrado Corazón de Jesús (celebrada el sábado siguiente a la fiesta del Sagrado Corazón) y la Realeza de María se trasladó al 22 de agosto. Esto se hizo, en parte, para reconocer el hecho de que la realeza de María está estrechamente relacionada con su Asunción al cielo.

No obstante, estas dos fiestas están claramente interrelacionadas. Como recitamos en la Letanía de Loreto, María es la "Reina de la Paz", pero también se la conoce como la "Reina de los Corazones". Simeón habló proféticamente de este título cuando le dijo a la Virgen María: "y una espada traspasará también tu propia alma, para que se revelen los pensamientos de muchos corazones" (Lucas 2:35). Ella conoce nuestros corazones, ve el dolor que hay en ellos y responde cuando le presentamos nuestras preocupaciones.

La institución de estas dos fiestas muestra que la realeza de María está estrechamente ligada a su Inmaculado Corazón, y es desde ese corazón que Ella desea la paz en nuestros corazones y en el mundo. Si anhelamos la paz en este mundo durante el año del centenario de Nuestra Señora de Fátima, acudamos a la Virgen María y oremos a Ella, con la esperanza de que "comience una nueva era, llena de alegría en la paz cristiana".

22 - Agosto - 2017

22 de agosto de 2026

Nuestra Señora, Reina y Madre

 


Traducido del sitio Mary Undoer of Knots:

El 22 de agosto, ocho días después de la Asunción, celebramos la fiesta de la Realeza de María. Esta fiesta, instituida en octubre de 1954 por el papa Pío XII a través de su encíclica "Ad caeli Reginam", nos invita a reflexionar sobre lo que significa y cómo se ejerce esta realeza, íntimamente vinculada a la de Cristo.

  • María Reina, Madre de Cristo Rey

En su audiencia general del 22 de agosto de 2012, el Papa Benedicto XVI explicó la profunda conexión entre la realeza de María y la realeza de Jesús: "María es Reina porque está unida de manera única a su Hijo, tanto en su camino terrenal como en la gloria del Cielo". El gran santo de Siria, Efrén el Sirio, afirma, con respecto a la realeza de María, que "deriva de su maternidad: Ella es la Madre del Señor, el Rey de reyes (cf. Isaías 9,1-6), y nos señala a Jesús como nuestra vida, nuestra salvación y nuestra esperanza".

  • La realeza de Cristo y la realeza de María

Esta realeza espiritual de María es completamente similar a la realeza espiritual de Cristo. En palabras del mismo papa Benedicto XVI: "En Cristo, la realeza se mezcla con la humildad, el servicio y el amor: es ante todo servir, ayudar y amar. Recordemos que Jesús fue proclamado rey en la cruz con esta inscripción escrita por Pilato: 'Rey de los judíos' (cf. Marcos 15,26). En ese momento en la cruz, se reveló como rey. ¿Y cómo es rey? Al sufrir con nosotros, por nosotros, al amar hasta el final, y así gobierna y crea la verdad, el amor y la justicia".

La Virgen María participó en la Pasión de su Hijo, ofreciendo su sufrimiento y su Persona por nuestra salvación. A través de este inmenso sacrificio, cooperó así en nuestra redención y en el reino de amor de Dios.

  • María, Reina del Amor

La Virgen María es "reina del amor, que vive la entrega de sí misma a Dios para entrar en el plan de salvación de la humanidad. (...) Ella es reina precisamente porque nos ama, porque nos ayuda en todas nuestras necesidades; es nuestra hermana, nuestra humilde sierva". La realeza de amor de María se ejerce, por lo tanto, velando por nosotros.

  • María, Reina del Cielo

El papa Pío IX dijo: "Nombrada Reina del Cielo y de la Tierra por el Señor, exaltada por encima de todos los coros de ángeles y santos, y sentada a la diestra de su único Hijo, Jesucristo nuestro Señor, [María] intercede poderosamente por nosotros con oraciones maternales. Así obtiene lo que pide y no puede ser rechazada". La realeza de María es, por lo tanto, inseparable de su maternidad: ella es a la vez Madre de Dios y Madre de los hombres en el orden de la gracia. Santa Teresa de Lisieux dijo de la Virgen María que "es más Madre que Reina".

Confiemos, pues, con confianza a la Virgen María, Reina del Cielo y del amor, el hilo de nuestra vida: Ella sabrá brindarnos su ayuda maternal, desatar los nudos y guiarnos hacia su Hijo.

16 de agosto de 2026

La celebración de la Asunción de Nuestra Señora en los países de habla alemana

 


Del sitio Fundación Cari Filii:

Aunque la Asunción de María sólo fue definida como dogma por el Papa Pío XII el 1 de noviembre de 1950, la tradición existía desde muchos siglos antes. En la Iglesia oriental, el obispo Cirilo de Alejandría introdujo la “Solemnidad de la Dormición de la Santísima Madre de Dios” en el año 431. En la Iglesia católica-romana, la “Solemnidad de la Asunción de María al Cielo” comenzó a celebrarse a partir del siglo VII.

En las regiones de habla alemana se celebra, como fiesta popular, sobre todo en Baviera y Austria. Una de las costumbres más arraigadas es la “consagración de hierbas”: siete hierbas diferentes se unen en un ramo, entre ellas ajenjo, manzanilla, hierba de San Juan, salvia, gordolobo, estramonio y árnica. Esta costumbre se remonta a la leyenda de que un maravilloso aroma de hierbas y flores emanó del lecho de María cuando fue llevada al cielo. El 15 de agosto es festivo en los territorios tradicionalmente católicos: en Austria y, en Alemania, principalmente en Baviera, pero no en la otra gran región católica, Renania. 

Uno de los lugares más antiguos donde se celebra la Asunción es el santuario nacional bávaro de Altötting. Desde el siglo IX, el 15 de agosto se celebra el patronazgo mariano de la Capilla de la Gracia. El Papa Juan Pablo II rezó aquí en su primer viaje a Alemania en 1980. En 2006, Benedicto XVI entregó a la Virgen el anillo episcopal que había llevado hasta su elección como Papa. Desde entonces, este anillo adorna el manto de la pequeña estatua de madera de tilo, que data del siglo XIV.

Las celebraciones en Alemania, comienzan con la misa de víspera, el 14 de agosto a las 20.00 horas en la Basílica de Santa Ana, seguida de una gran procesión con velas alrededor de la Capilla. El 15 de agosto, “Día de la Alta Señora”, dedicado a la patrona de Baviera, la imagen es trasladada en solemne procesión desde la capilla hasta la Basílica de Santa Ana, donde a las 10.00 horas se celebra la misa festiva de la Asunción de la Virgen María.

La iglesia de peregrinación de María Reina de la Paz de Neviges, en Velbert (Renania del Norte-Westfalia), se remonta a una aparición de 1680. El 15 de agosto se celebra por la tarde una misa mayor en el Mariendom, seguida de una procesión de antorchas por el Marienberg. También en Renania del Norte-Westfalia está Warendorf, donde el día de la Asunción se celebra la tradicional “Fiesta de la Patria de Warendorf” con una procesión y la iluminación ceremonial de los “nueve arcos marianos”, erigidos cada año por las comunidades locales..

En el Este, los denominados nuevos estados federados, el lugar de peregrinación mariana de Etzelsbach, en Eichsfeld, ha experimentado un importante auge después de que Benedicto XVI visitara en 2011 esta localidad de larga tradición mariana. Como aquí el 15 de agosto no es festivo, la fiesta patronal con consagración de hierbas y devociones se traslada al domingo 18 de agosto.

En Austria, tienen una tradición especial las peregrinaciones en barco: miles de católicos participan el 15 de agosto en las procesiones por el lago Wörthersee y el lago de Constanza, comenzando en el embarcadero de Klagenfurt. Durante la peregrinación, los barcos procedentes de Lindau (Alemania), Bregenz (Austria) y Rorschach (Suiza) se reúnen en el “triángulo fronterizo”, en pleno lago de Constanza, para rezar juntos por la paz.

En la isla de Reichenau, la fiesta de la Asunción, patrona de su catedral, incluye una misa pontifical por la mañana presidida este año por el cardenal Jean-Claude Hollerich SJ, arzobispo de Luxemburgo, seguida de una procesión, desfile y ceremonia de izado de la bandera en la plaza de la catedral. En 2024, la isla de Reichenau celebra su 1300 aniversario: en 724, el obispo errante Pirmin, luego canonizado, fundó el monasterio.

Se esperan miles de peregrinos en el santuario nacional austriaco de Mariazell, en Estiria. El Superior Michael Staberl presidirá la misa festiva a las 10 de la mañana en la basílica de Mariazell. La víspera, 14 de agosto, habrá una gran procesión con velas por la ciudad de Mariazell a las 20.30 horas.

En Suiza, el día de la Asunción se celebra sobre todo en Einsiedeln; como no es festivo, se traslada al domingo 18 de agosto. En 2024 coinciden dos aniversarios: 1100 años del nacimiento de San Wolfgang en 924, obispo de Ratisbona y un santo muy popular sobre todo en el sur de Alemania y Suiza, y el centenario del Teatro Mundial de Einsiedeln. Tradicionalmente, el lunes después de la Asunción de María (este año el 19 de agosto), se celebra en la Capilla de Gracia una liturgia de la palabra con unción de los enfermos en el marco de la tradicional “Jornada del Enfermo de Einsiedeln”.

La adoración eucarística tiene lugar en la iglesia baja de 13:15 a 16:15 horas. La Asunción de la Virgen María es una celebración llena de devoción y tradición en gran parte de los países de habla alemana, donde la fe y las costumbres locales se entrelazan para conmemorar esta importante fiesta mariana.

José M. García Pelegrín 
14 - agosto - 2024

14 de agosto de 2026

Dormición de Nuestra Señora


 Del sitio de la Santa Sede:

Sobre la conclusión de la vida terrena de María, el Concilio cita las palabras de la bula de definición del dogma de la Asunción y afirma: "La Virgen inmaculada, preservada inmune de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo" (Lumen gentium, 59). Con esta fórmula, la constitución dogmática Lumen gentium, siguiendo a mi venerado predecesor Pío XII, no se pronuncia sobre la cuestión de la muerte de María. Sin embargo, Pío XII no pretendió negar el hecho de la muerte; solamente no juzgó oportuno afirmar solemnemente, como verdad que todos los creyentes debían admitir, la muerte de la Madre de Dios.

En realidad, algunos teólogos han sostenido que la Virgen fue liberada de la muerte y pasó directamente de la vida terrena a la gloria celeste. Sin embargo, esta opinión era desconocida hasta el siglo XVII, mientras que, en realidad, existe una tradición común que ve en la muerte de María su introducción en la gloria celeste.

¿Es posible que María de Nazaret haya experimentado en su carne el drama de la muerte? Reflexionando en el destino de María y en su relación con su Hijo divino, parece legítimo responder afirmativamente: dado que Cristo murió, sería difícil sostener lo contrario por lo que se refiere a su Madre. En este sentido razonaron los Padres de la Iglesia, que no tuvieron dudas al respecto. Basta citar a Santiago de Sarug († 521), según el cual "el coro de los doce Apóstoles", cuando a María le llegó "el tiempo de caminar por la senda de todas las generaciones", es decir, la senda de la muerte, se reunió para enterrar "el cuerpo virginal de la Bienaventurada» (Discurso sobre el entierro de la santa Madre de Dios, 87-99 en C. Vona, Lateranum 19 [1953], 188). San Modesto de Jerusalén († 634), después de hablar largamente de la "santísima dormición de la gloriosísima Madre de Dios", concluye su "encomio", exaltando la intervención prodigiosa de Cristo, que "la resucitó de la tumba" para tomarla consigo en la gloria (Enc. in dormitionem Deiparae semperque Virginis Mariae, nn. 7 y 14: PG 86 bis, 3.293; 3.311). San Juan Damasceno († 704), por su parte, se pregunta: "¿Cómo es posible que aquella que en el parto superó todos los límites de la naturaleza, se pliegue ahora a sus leyes y su cuerpo inmaculado se someta a la muerte?". Y responde: "Ciertamente, era necesario que se despojara de la parte mortal para revestirse de inmortalidad, puesto que el Señor de la naturaleza tampoco evitó la experiencia de la muerte. En efecto, él muere según la carne y con su muerte destruye la muerte, transforma la corrupción en incorruptibilidad y la muerte en fuente de resurrección" (Panegírico sobre la dormición de la Madre de Dios, 10: SC 80, 107).

Es verdad que en la Revelación la muerte se presenta como castigo del pecado. Sin embargo, el hecho de que la Iglesia proclame a María liberada del pecado original por singular privilegio divino no lleva a concluir que recibió también la inmortalidad corporal. La Madre no es superior al Hijo, que aceptó la muerte, dándole nuevo significado y transformándola en instrumento de salvación.

María, implicada en la obra redentora y asociada a la ofrenda salvadora de Cristo, pudo compartir el sufrimiento y la muerte con vistas a la redención de la humanidad. También para ella vale lo que Severo de Antioquía afirma a propósito de Cristo: "Si no se ha producido antes la muerte, ¿cómo podría tener lugar la resurrección?" (Antijuliánica, Beirut 1931, 194 s.). Para participar en la resurrección de Cristo, María debía compartir, ante todo, la muerte.

El Nuevo Testamento no da ninguna información sobre las circunstancias de la muerte de María. Este silencio induce a suponer que se produjo normalmente, sin ningún hecho digno de mención. Si no hubiera sido así, ¿cómo habría podido pasar desapercibida esa noticia a sus contemporáneos, sin que llegara, de alguna manera, hasta nosotros?

Por lo que respecta a las causas de la muerte de María, no parecen fundadas las opiniones que quieren excluir las causas naturales. Más importante es investigar la actitud espiritual de la Virgen en el momento de dejar este mundo. A este propósito, san Francisco de Sales considera que la muerte de María se produjo como efecto de un ímpetu de amor. Habla de una muerte "en el amor, a causa del amor y por amor", y por eso llega a afirmar que la Madre de Dios murió de amor por su hijo Jesús (Traité de l’Amour de Dieu, Lib. 7, cc. XIII-XIV).

Cualquiera que haya sido el hecho orgánico y biológico que, desde el punto de vista físico, le haya producido la muerte, puede decirse que el tránsito de esta vida a la otra fue para María una maduración de la gracia en la gloria, de modo que nunca mejor que en ese caso la muerte pudo concebirse como una "dormición".

Algunos Padres de la Iglesia describen a Jesús mismo que va a recibir a su Madre en el momento de la muerte, para introducirla en la gloria celeste. Así, presentan la muerte de María como un acontecimiento de amor que la llevó a reunirse con su Hijo divino, para compartir con Él la vida inmortal. Al final de su existencia terrena habrá experimentado, como san Pablo y más que él, el deseo de liberarse del cuerpo para estar con Cristo para siempre (cf. Flp 1, 23).

La experiencia de la muerte enriqueció a la Virgen: habiendo pasado por el destino común a todos los hombres, es capaz de ejercer con más eficacia su maternidad espiritual con respecto a quienes llegan a la hora suprema de la vida. 

AUDIENCIA GENERAL
25 - junio - 1997

 

18 de junio de 2026

Nuestra Señora del Argeme

 


Del sitio Montehermoso Cultural:

La devoción a la Virgen de Argeme se remonta a la Reconquista. León XIII, por solicitud del obispo Ramón Peris Mencheta, la nombrará patrona de Coria y de la Diócesis de Coria-Cáceres. 

Será coronada el 20 de mayo de 1956, bajo el pontificado de Pío XII, por el entonces obispo titular Manuel Llopis Ivorra y por el entonces nuncio apostólico en España, monseñor Ildebrando Antoniutti. Recordemos que Coria se halla a poco más de 20 kilómetros de Montehermoso, y menos aún de la ermita de la Virgen de Valdefuentes.

La imagen se presenta como una virgen de gloria, con atributos que aparecen en el capítulo 11 del Apocalipsis. Se trata de una mujer de pie, coronada de estrellas y con la media luna a los pies. Ha sido muy modificada a lo largo de los años, con alteraciones y añadidos.

La imagen original de la Virgen de Argeme es una talla románica, datada hacia el siglo XIII. Muy similar a la imagen de la Virgen de Guadalupe, podría haber sido la imagen de campaña que llevaba Alfonso VII cuando reconquistó la ciudad. Con el paso de los años, fue adaptada a los gustos dieciochescos, para vestirla. Esto supuso la retirada de la mano derecha, que se sustituyó por otra para sostener el cetro.

Tras estos avatares, ya durante el siglo XIX se decide realizar una nueva imagen acorde con los gustos de la época. Sobre la imagen original se monta un nuevo busto, con brazos articulados. Esta intervención es la que le da a la imagen el aspecto que ofrece hoy en día.

16 de mayo de 2026

Meditando el Rosario: Cuarto Misterio Glorioso: La Asunción de Nuestra Señora a los Cielos

 

Del sitio Gaudium Press:

La Iglesia celebró hace poco la Asunción de Nuestra Señora, en cuerpo y alma, a la gloria celestial.

Un hecho tan extraordinario ha sido de creencia católica desde los tiempos apostólicos. Documentos litúrgicos que datan del siglo V demuestran que en esa época se celebraba una Misa especial en honor de la Madre de Dios por su Asunción a los Cielos.

Sin embargo, recién en 1950 el Magisterio se pronunció oficialmente sobre el hecho. En esa ocasión, Pío XII proclamó: “Declaramos y definimos como dogma divinamente revelado, que la inmaculada Madre de Dios, la siempre Virgen María, habiendo cumplido el curso de la vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial”.

Al declarar el dogma de la Asunción, Pío XII no mencionó si Nuestra Señora sufrió o no la muerte antes de ascender al Cielo. El Magisterio de la Iglesia, hasta la fecha, tampoco se ha pronunciado sobre este tema. El hecho, sin embargo, es que los teólogos difieren sobre el asunto.

Independientemente, “la doctrina católica enseña que la caridad es una virtud que está enraizada en la voluntad”. Cuando la caridad —que se caracteriza por el amor a Dios y al prójimo— es muy fuerte, el amor impulsa a los que aman a unirse con los amados. Por lo tanto, todo cristiano, en el Día del Juicio, debe presentar su progreso en esta virtud, ya que es indispensable para entrar al Cielo.

Pues hubo alguien que se fue de esta vida lleno de amor a Dios: Nuestra Señora. San Alberto Magno afirma que “tiene más obligación de amar a quien más da. La Santísima Virgen fue dada más que todas las criaturas; por lo tanto, estaba obligado a amar más que a ningún otro”. Y así lo hizo – concluye el santo doctor.

En ella, en efecto, la caridad se intensificó de tal manera que el cuerpo ya no podía sostener el alma, y ​​el deseo de contemplar a Dios cara a cara para unirse a Él hizo que el alma de María Santísima, al subir, se también se llevase el cuerpo. A la par de esto, es cierto que la gracia en ella, aunque plena desde su concepción, aumentó incesantemente a lo largo de su vida hasta el punto de no sostenerla más cuando tuvo lugar la Asunción.

He aquí la maravilla de una criatura humana que, de plenitud en plenitud, de perfección en perfección, había llegado al límite extremo de todas las medidas, hasta que casi no hubo diferencia entre su comprensión del universo creado y la visión misma de Dios.

¿Qué faltaba? Sólo la Asunción. Su alma alcanzó tal sublimidad y esplendor, que el velo de separación entre la naturaleza humana y la visión beatífica se adelgazó y disolvió, y sin necesidad de juicio alguno comenzó a contemplar a Dios en bienaventuranza. Como resultado, su cuerpo se volvió glorioso y fue llevada al cielo.

María Santísima fue elevada al Cielo y se sienta en un trono de gloria, pero también tiene el honor de ser la Madre de la Iglesia.

Si vuestra vida en esta tierra fue una lucha constante, la historia de sus hijos, los miembros del Cuerpo Místico de Cristo, no podría ser diferente. No olvidemos que ya al principio de la creación Dios estableció la enemistad entre la serpiente y la mujer, entre su descendencia y la de ella. Y estaba profetizado que la Virgen aplastaría la cabeza de Satanás, y que este vil dragón le heriría el calcañar (cf. Gn 1,15). Así, habiendo sido llevados al cielo, estamos llamados a continuar la lucha iniciada por ella, hasta el momento en que todos sus enemigos sean puestos bajo sus pies (cf. 1Cor 15,27).

En nuestros días, en la lucha entre el bien y el mal, Dios volverá a mostrar la fuerza de su brazo, dispersando y derribando de sus tronos a los soberbios, y levantando a los humildes (cf. Lc 1,51-52), hijos y devotos de la Santísima Virgen.

En la fase histórica actual, escenario de una acentuada crisis religiosa, la consideración de la Asunción de María nos llama a tener una confianza inquebrantable en el triunfo de la Santa Iglesia, incluso cuando se encuentre refugiada en el desierto (cf. Ap 12). ,6) o durmiendo de una muerte aparente; porque, como Nuestra Señora, después de su “Dormición”, la Iglesia será exaltada por encima de los coros angelicales.

Guillermo Maia

29 de abril de 2026

Nuestra Señora de las Gracias de Costa Folgaria


 Traducido del sitio Collegamento Nazionale Santuari:

El Santuario de la Madonna delle Grazie en Costa di Folgaria (Trento) se encuentra cerca de la carretera que lleva al paso del Sauro, a 21 kilómetros de Rovereto, a una altitud de 1230 metros sobre el nivel del mar.

La construcción de la iglesia primitiva se debe al monje Pietro Dal Dosso, quien, durante un éxtasis en enero de 1588, recibió de la Virgen la orden de ir a su pueblo natal y construir una capilla en su honor en el prado que poseía en Ecken, a un kilómetro de Folgaria. Pietro Dal Dosso, hijo de Andrea di Giovanni, joven educado en la virtud por sus piadosos padres, había dado su nombre al Instituto Religioso del Beato Pietro da Pisa, en el convento de Bassano y luego en el de Treviso, como fraile converso. Vivió una vida modesta y ejemplar, que le hizo ser querido por todos.

Nutría sobre todo una gran devoción por la Virgen, que difundía entre todos sus conocidos. Por ello, en 1588, tras obtener el permiso de sus superiores, regresó a su pueblo natal e animó a sus conciudadanos a construir una capilla en honor a la Virgen, sin revelarles la visión que había tenido ni la orden que había recibido; solo revelaría su secreto en el lecho de muerte, el 27 de abril de 1634.

Él mismo indicó el lugar, en su finca de Ecken, y consiguió las primeras ayudas para la construcción, que en poco tiempo se terminó; ese mismo año obtuvo la autorización para utilizarla para las funciones sagradas. Él mismo llevó a hombros una estatua de María que, en un inventario de 1626, se denomina "di terra bassanese" (de Bassano) y que aún hoy se venera en el edificio sagrado.

Son muchos los prodigios que se narran y que tuvieron lugar durante la construcción.

La estatua, trasladada a la iglesia parroquial de Folgaria, fue encontrada en tres ocasiones en la capilla situada en la montaña. El propio Pietro Dal Dosso, que se lesionó durante la construcción al perder un dedo de la mano bajo una roca que le cayó encima, se curó en pocas horas. Un niño, mordido por una serpiente venenosa, fue milagrosamente salvado. Tras una terrible tormenta, la nieve caída sobre el lugar adoptó la forma de rosas y lirios tallados en el hielo y de estrellas luminosas, mientras el viento traía melodiosas canciones.

Ya en 1637 se amplió la capilla y en 1662 se construyó el hermoso campanario. En 1700 se llevó a cabo una nueva ampliación, por iniciativa de la comunidad de Folgaria, y en 1885 se realizaron nuevos retoques.

Después de la guerra de 1914-1918 fue necesaria una restauración radical y total, debido a los numerosos daños sufridos en estas tierras fronterizas. El 8 de septiembre de 1951, los Padres Capuchinos se encargaron de la custodia del Santuario y se bendijo la primera piedra del hospicio que, gracias a la generosidad de la población, se construyó en muy poco tiempo, hasta el punto de poder inaugurarse ya el 8 de septiembre de 1952.

Durante el año mariano, el 1 de agosto de 1954, la estatua de la Virgen con el Niño fue coronada por el cardenal Angelo Giuseppe Roncalli, patriarca de Venecia y futuro papa Juan XXIII.

Así, con una bula papal, fechada el 7 de enero de 1955, Pío XII proclamó a la Virgen de las Gracias de Folgaria patrona insigne y principal de todos los esquiadores de Italia.

Es hermoso releer las propias palabras del papa Pío XII: "En el ardiente deseo de que toda la vida cristiana, como todas las manifestaciones artísticas, se informe de los principios de la fe y la piedad, y de que en la penosa y crítica situación actual se propague con mayor intensidad el culto a la Madre de Dios, hemos pensado acoger benévolamente tal súplica... Asignamos y declaramos a la Santísima Virgen María, bajo el título de 'Madonna delle Grazie di Folgaria', Patrona insigne y principal de todos los esquiadores de Italia, con todos los honores y privilegios que por derecho corresponden a los patronos principales".

Como testimonio del amor por el Santuario de Folgaria, uno de los lugares más místicos de oración y devoción de nuestras montañas, la ciudad de Milán ha ofrecido una copia de la estatua de la Madonnina del Duomo, que ha sido colocada sobre una columna antigua, ofrecida, a su vez, por la ciudad de Roma.

Cada 8 de septiembre se conmemora con una fiesta de origen antiguo y una solemne procesión en la que la estatua es llevada por los maestros de esquí.

Don Mario Morra 

17 de marzo de 2026

Aparición de Nuestra Señora a San Bernardino Realino

 


Del sitio Catholic.net:

En Lecce, en la región de Apulia, san Bernardino Realino, presbítero de la Orden de la Compañía de Jesús, ilustre por su caridad y su benignidad, el cual, despreciando los honores del mundo, se entregó al cuidado pastoral de los presos y de los enfermos, así como al ministerio de la palabra y de la penitencia.  († 1616).

Con San Bernardino Realino ocurrió un hecho insólito: Sin esperar a que traspasase el umbral de la muerte fue nombrado patrono celestial de la ciudad de Lecce, donde murió.

Ocurrió a comienzos de 1616. Por toda la ciudad corrió el rumor de que el padre Bernardino Realino, que había sido su apóstol durante cuarenta y dos años, estaba a punto de muerte. Era por entonces alcalde de la ciudad Segismundo Rapana, hombre previsor y decidido. Informado de la gravedad del "Santo Bernardino", se presenta con una comisión del Ayuntamiento en el colegio de los jesuitas. Los guardias le abren paso entre el gentío que se ha formado en la portería del colegio. Llegado a la presencia del moribundo, saca de su casaca un documento que llevaba preparado y lo lee delante de todos: "Grande es nuestro dolor, oh padre muy amado, al ver que nos dejáis, pues nuestro más ardiente deseo sería que os quedarais para siempre entre nosotros. No queriendo, sin embargo, oponernos a la voluntad de Dios, que os convida con el cielo, deseamos, por lo menos, encomendaros a nosotros mismos y a toda esta ciudad, tan amada por vos, y que tanto os ha amado y reverenciado. Así lo haréis, oh padre, por vuestra inagotable caridad, la cual nos permite esperar que queráis ser nuestro protector y patrono en el paraíso, pues por tal os elegimos desde ahora para siempre, seguros de que nos aceptaréis por fieles siervos e hijos, ya que con vuestra ausencia nos dejáis sumergidos en el más profundo dolor".

El anciano padre, acabado como estaba por la enfermedad, hizo un supremo esfuerzo y pudo, al fin, pronunciar un "Sí, señores" que llenó al alcalde y a toda la ciudad de inmenso júbilo.

Había nacido San Bernardino Realino en Carpi, ducado de Módena, el 1 de diciembre de 1530. Su familia pertenecía a la nobleza provinciana. Su padre, don Francisco Realino, fue caballerizo mayor de varias cortes italianas. Por este motivo estaba casi siempre ausente de su casa. La educación del pequeño Bernardino estuvo confiada a su madre, Isabel Bellantini.

Dicen que Bernardino era un niño hermoso, de finos modales, todo suavidad en el trato, siempre afable y risueño con todos. A su buena madre le profesó durante toda su vida un cariño y una veneración extraordinarios. Durante sus estudios un compañero le preguntó: "Si te dieran a escoger entre verte privado de tu padre o de tu madre. ¿qué preferirlas?" Bernardino contestó como un rayo: "De mi madre jamás." Dios, sin embargo, le pidió pronto el sacrificio más grande.

Su madre se fue al cielo cuando él todavía era muy joven. Su recuerdo le arrancaba con frecuencia lágrimas de los ojos. Ella se lo había merecido por sus constantes desvelos y principalmente por haberle inculcado una tierna devoción a la Virgen María.

En Carpi comenzó el niño Bernardino sus estudios de literatura clásica bajo la dirección de maestros competentes. "En el aprovechamiento —escribe el mismo Santo—, si no aventajó a sus discípulos, tampoco se dejó superar por ninguno de ellos." De Carpi pasó a Módena y luego a Bolonia, una de las más célebres universidades de su tiempo, donde cursó la filosofía.

Fue un estudiante jovial y amigo de sus amigos. Más tarde se lamentará de "haber perdido muchísimo tiempo con algunos de sus compañeros, con los cuales trataba demasiado familiarmente".

Fue, pues, muchacho normal. Hizo poesías. Llevó un diario íntimo como todos, y se enamoró como cualquier bachiller del siglo XX. Hasta tuvo sus pendencias, escapándosele alguna cuchillada que otra...

"Habiéndome introducido por senda tan resbaladiza —escribe el Santo refiriéndose a aquellos días—, vino el ángel del Señor a amonestarme de mis errores, y, retrayéndome de las puertas del infierno, me colocó otra vez en la ruta del cielo".

¿Quién fue este "ángel del cielo"?

Un día vio en una iglesia a una joven y quedó prendado de ella. La amó con un amor maravilloso, "hasta tal punto -son sus palabras- de cifrar toda mi dicha en cumplir sus menores deseos. No obedecerla me parecía un delito, porque cuanto yo tenía y cuanto era reconocía debérselo a ella". Esta joven se llamaba Clorinda. Bellísima, había dominado por sí misma, sin ayuda de nadie, el vasto campo de la literatura y la filosofía. Era profundamente piadosa. Frecuentaba la misa y la comunión. Precisamente la vista de su angelical postura en la iglesia fue lo que prendió en el corazón de Bernardino aquella llama de amor puro y bello que elevó su espíritu a lo alto, como lo demuestran las cartas y poesías que se cruzaron entre los dos y que todavía se conservan. Clorinda y Bernardino tuvieron una confianza cada día creciente, pero siempre delicada y noble.

Bernardino tenía proyectado graduarse en Medicina. Pero a Clorinda no le gustaba, y él se sometió dócilmente a los deseos de ella. Había que cambiar de carrera y comenzar la de Derecho.

-Grande y ardua empresa quieres que acometa- le dijo Bernardino.

-Nada hay arduo para el que ama- fue la respuesta de Clorinda.

Dicho y hecho. Bernardino se sumergió materialmente en los libros de leyes, que le acompañaban hasta en las comidas, y tan absorto andaba con Graciano y Justiniano, que a veces trastornaba extrañamente el orden de los platos, Por fin, el 3 de junio de 1546, a los veinticinco años, se doctoró en ambos Derechos, canónico y civil, coronando así gloriosamente el curso de sus estudios.

A los seis meses de terminar la carrera fue nombrado podestá, o sea alcalde, de Felizzano. Del gobierno de esta pequeña ciudad pasó al cargo de abogado fiscal de Alessandría, en el Piamonte. Después se le nombró alcalde de Cassine, De Cassine pasó a Castelleone de pretor a las órdenes del marqués de Pescara.

En todos estos cargos se mostró siempre recto y sumamente hábil en los negocios. He aquí el testimonio —un poco altisonante, a la manera de la época— de la ciudad de Felizzano al terminar en ella su mandato el doctor Realino: "Deseamos poner en conocimiento de todos que este integérrimo gobernador jamás se desvió un ápice de la justicia, ni se dejó cegar por el odio, ni por codicia de riquezas. No es menos de admirar su prudencia en componer enemistades y discordias; así es que tanta paz y sosiego asentó entre nosotros, que creíamos había inaugurado una nueva era la tranquilidad y bonanza. Siempre tomó la defensa de los débiles contra la prepotencia de los poderosos; y tan imparcial se mostró en la administración de la justicia que nadie, por humilde que fuese su condición, desconfió jamás de alcanzar de él sus derechos".

El marqués de Pescara quedó tan satisfecho de las actuaciones de Realino que, cuando tomó el cargo de gobernador de Nápoles en nombre de España, se lo llevó consigo como oidor y lugarteniente general.

En Nápoles le esperaba a Bernardino la Providencia de Dios.

La felicidad de este mundo es poca y pasa pronto. Clorinda se cruzó en la vida de Bernardino rápida y bella como una flor. Ella, que le había animado tanto en los estudios, murió apenas daba los primeros pasos en el ejercicio de su carrera. La muerte de Clorinda abrió en el alma de Bernardino una herida profunda que difícilmente podría curarse. Fue una lección de la vanidad de las cosas de este mundo.

El recuerdo de aquella joven querida le alentaba ahora desde el cielo, presentándosele de tiempo en tiempo radiante de luz y de gloria y exhortándole a seguir adelante en sus santos propósitos.

Un día paseaba el oidor por las calles de Nápoles cuando tropezó con dos jóvenes religiosos cuya modestia y santa alegría le impresionó vivamente. Les siguió un buen trecho y preguntó quiénes eran. Le dijeron que "jesuitas", de una Orden nueva recientemente aprobada por la Iglesia.

Era la primera noticia que tenía Bernardino de la Compañía de Jesús. El domingo siguiente fue oír misa a la iglesia de los padres.

Entró en el momento en que subía al púlpito el padre Juan Bautista Carminata, uno de los oradores mejores de aquel tiempo. El sermón cayó en tierra abonada. Bernardino volvió a casa, se encerró en su habitación y no quiso recibir a nadie durante varios días. Hizo los ejercicios espirituales, y a los pocos días la resolución estaba tomada. Dejaría su carrera y se abrazaría con la cruz de Cristo.

Su madre había muerto, Clorinda había muerto. Su anciano padre no tardaría mucho en volar al cielo. No quería servir a los que estaban sujetos a la muerte. Pero, ¿cuándo pondría por obra su propósito? ¿Dónde? ¿No sería mejor esperar un poco?

Un día del mes de septiembre de 1564, mientras Bernardino rezaba el rosario pidiendo a María luz en aquella perplejidad, se vio rodeado de un vivísimo resplandor que se rasgó de pronto dejando ver a la Reina del Cielo con el Niño Jesús en los brazos. María, dirigiendo a Bernardino una mirada de celestial ternura, le mandó entrar cuanto antes en la Compañía de Jesús.

Contaba Bernardino, al entrar en el Noviciado, treinta y cuatro años de edad. Era lo que hoy decimos una vocación tardía. Por eso una de sus mayores dificultades fue encontrarse de la noche a la mañana rodeado de muchachos, risueños sí y bondadosos, pero que estaban muy lejos de poseer su cultura y su experiencia de la vida y los negocios. Con ellos tenía que convivir, y el exlugarteniente del virrey de Nápoles tenía que participar en sus conversaciones y en sus juegos, y vivir como ellos pendiente de la campanilla del Noviciado, siempre importuna y molesta a la naturaleza humana. Pero a todo hizo frente Bernardino con audacia y a los tres años de su ingreso en la Compañía se ordenó de sacerdote. Todavía continuó estudiando la teología y al mismo tiempo desempeñó el delicado cargo de maestro de novicios.

En Nápoles permaneció tres años ocupado en los ministerios sacerdotales como director de la Congregación, recogiendo a los pillos del puerto, visitando las cárceles y adoctrinando a los esclavos turcos de las galeras españolas. Pero en los planes de Dios era otra la ciudad donde iba a desarrollar su apostolado sacerdotal. Lecce era y es una población de agradable aspecto. Capital de provincia, a 12 kilómetros del mar Adriático, es el centro de una comarca rica en viñedos y olivares. Sus habitantes son gentes sencillas que se enorgullecen de las antiguas glorias de la ciudad, cargada de recuerdos históricos.

El ir nuestro Santo a Lecce fue sin misterio alguno. Desde hacia tiempo la ciudad deseaba un colegio de Jesuitas, y los superiores decidieron enviar al padre Realino con otro padre y un hermano para dar comienzo a la fundación y una satisfacción a los buenos habitantes de la ciudad, que oportuna e inoportunamente no desperdiciaban ocasión de pedir y suspirar por el colegio de la Compañía.

Los tres jesuitas, con sus ropas negras y sus miradas recogidas, entraron en la ciudad el 13 de diciembre de 1574. Por lo visto la buena fama del padre Bernardino Realino le había precedido, porque el recibimiento que le hicieron más parecía un triunfo que otra cosa. Un buen grupo de eclesiásticos y de caballeros salió a recibirles a gran distancia de la ciudad. Se organizó una lucidísima comitiva, que recorrió con los tres jesuitas las principales calles de Lecce hasta conducirlos a su domicilio provisional.

El padre Realino era el superior de la nueva casa profesa. En cuanto llegó puso manos a la obra de la construcción de la iglesia de Jesús y a los dos años la tenía terminada. Otros seis años, y se inauguraba el colegio, del cual era nombrado primer rector el mismo Santo.

Desde el primer día de su estancia en Lecce el padre Realino comenzó sus ministerios sacerdotales con toda clase de personas, como lo había hecho en Nápoles. Confesó materialmente a toda la ciudad, dirigió la Congregación Mariana, socorrió a los pobres y enfermos. Para éstos guardaba una tinaja de excelente vino que la fama decía que nunca se agotaba. Después de los pobres de bienes materiales, comenzaron a desfilar por su confesonario los prelados y caballeros, tratando con él los asuntos de conciencia. "Lo que fue San Felipe Neri en la Ciudad Eterna —dice León XIII en el breve de beatificación de 1895— "esto mismo fue para Lecce el Beato Bernardino Realino. Desde la más alta nobleza hasta los últimos harapientos, encarcelados y esclavos turcos, no había quien no le conociese como universal apóstol y bienhechor de la ciudad." El Papa, el emperador Rodolfo II y el rey de Francia Enrique IV le escribieron cartas encomendándose en sus oraciones. Tal era la fama de el "Santo de Lecce".

Los superiores de la Compañía pensaron en varias ocasiones que el celo del padre Realino podría tal vez dar mejores frutos en otras partes y decidieron trasladarle del colegio y ciudad de Lecce. Tales noticias ocasionaron verdaderos tumultos populares. En repetidas ocasiones los magistrados de la ciudad declararon que cerrarían las puertas e impedirían por la fuerza la salida del padre Bernardino. Pero no fue necesario, porque también el cielo entraba en la conjura a favor de los habitantes de Lecce. Apenas se daba al padre la orden de partir, empeoraba el tiempo de tal forma que hacía temerario cualquier viaje. Otras veces, una altísima fiebre misteriosa se apoderaba de él y le postraba en cama hasta tanto se revocaba la orden. De aquí el dicho de los médicos de Lecce: "Para el padre Realino, orden de salir es orden de enfermar".

Pasaron muchos años y la santidad de Bernardino se acrisoló. Recibió grandes favores del cielo. Una noche de Navidad estaba en el confesonario y una penitente notó que el padre temblaba de pies a cabeza a causa del intenso frío. Terminada la confesión la buena señora fue al que entonces era padre rector a rogarle que mandara retirarse al padre Bernardino a su habitación y calentarse un poco. Obedeció el Santo la orden del padre rector. Fue a su cuarto y mientras un hermano le traía fuego se puso a meditar sobre el misterio de la Navidad. De repente una luz vivísima llenó de resplandor su habitación y la figura dulcísima de la Virgen María se dibujó ante él. Como la otra vez, llevaba al Niño Jesús en sus brazos. "¿Por qué tiemblas, Bernardino?", le preguntó la Señora. "Estoy tiritando de frío", le respondió el buen anciano. Entonces la buena Madre, con una ternura indescriptible, alarga sus brazos y le entrega el Niño Jesús. Sin duda fueron unos momentos de cielo los que pasó San Bernardino Realino. Lo cierto es que, al entrar poco después el hermano con el brasero, le oyó repetir como fuera de sí: "Un ratito más, Señora; un ratito más." En todo aquel invierno no volvió a sentir frío el padre Bernardino.

Llegó el año 1616. La vida del padre Realino se extinguía. "Me voy al cielo", dijo, y con la jaculatoria "Oh Virgen mía Santísima" lo cumplió el día 2 de julio. Tenía ochenta y dos años, de los cuales la mitad, cuarenta y dos, los había pasado en Lecce, dándonos ejemplo de sencillez y de constancia en un trabajo casi siempre igual.

Muerto el padre, el ansia de obtener reliquias hizo que el pueblo desgarrara sus vestidos y se los llevara en pedazos, lo cual hizo imposible la celebración de la misa y el rezo del oficio de difuntos. Y, así, los funerales de este hombre tan popular y tan querido de todos tuvieron que celebrarse a puerta cerrada y en presencia de contadísimas personas.

Fue canonizado por el Papa Pío XII en el año 1947.

23 de febrero de 2026

¿Nuestra Señora de Fátima que cierra los ojos?

 

Del sitio WFLA:

¿Los ojos de una estatua bendita cobraron vida y luego se cerraron? Algunos de los que presenciaron el evento, que fue captado por la cámara, lo llaman un milagro.

“Sabía que era un milagro porque la había estado mirando toda la mañana”, dijo Connie Liptak, quien presenció el fenómeno. “Están realmente cerrados. Quiero decir, realmente puedes ver que tiene las pestañas caídas”.

Sucedió el viernes en la Basílica de San Juan Bautista en Cantón.

La Estatua de la Virgen Peregrina Internacional de Nuestra Señora de Fátima se encuentra actualmente haciendo paradas en el noreste de Ohio y estuvo en exhibición allí ese día.

La estatua viaja por el mundo difundiendo el mensaje de Nuestra Señora de Fátima.

La escultura fue encargada en 1947 siguiendo las especificaciones de la Venerable Sor Lucía, una de los tres niños pastores de Fátima, Portugal, que informó haber visto apariciones de María, la madre de Jesús, en 1917, revelando secretos del infierno y profecías de guerra y la necesidad de que la humanidad dejara de ofender a Dios.

También sucedió “el milagro del sol”, que, según dicen, fue predicho por María y presenciado por 70,000 personas y reportado en los periódicos de esa época.

“Cuando el sol bailaba en el cielo, todos miraban hacia arriba y de repente comenzó a caer en picada a la tierra”, dijo Katie Moran, presidenta del Apostolado Mundial de Fátima Estados Unidos.

Katie capturó las imágenes de los ojos abriéndose y cerrándose. En el pasado, trabajó para traer otras versiones de la estatua al área. Ella dice que la estatua “internacional” es diferente y especial en muchos sentidos.

Se cree que la escultura es la semejanza más cercana a la que vieron los niños y fue bendecida por el obispo de Fátima y el Venerable Papa Pío XII.

Ha estado viajando desde entonces y dicen que informes de curaciones y milagros la siguen a dondequiera que vaya, desde el cáncer hasta la infertilidad.

“Sabemos que lloró 15 veces”, dijo Larry Maginot, el custodio de las estatuas.

Larry viaja con la estatua y dice que ha escuchado numerosas afirmaciones y curas milagrosas, incluida la de un niño de 3 años en Vietnam que padecía malaria incurable.

“Dijo: ‘los médicos se habían rendido conmigo'”, dijo Maginot, pero su padre lo llevó a la estatua, “y terminó recuperándose”.

Ahora bien, existe este último acontecimiento milagroso.

“Según los teólogos, místicamente su presencia está allí con la estatua”, dijo Moran.

El lunes, compartió las imágenes con FOX 8 mientras la escultura estaba en exhibición en St. Andrews en Parma. Katie dijo que estaba tomando fotografías para publicarlas en las redes sociales cuando vio los ojos.

“Lo tomé y pensé, ‘es realmente linda’, y tomé una más para estar seguro y cuando la miré, los ojos estaban cerrados y dije, ‘¡guau!’”, expresó.

Katie cree que Mary vuelve a enviar una advertencia al mundo y, en cuanto a los escépticos, tiene un mensaje.

“Para aquellos que creen, no son necesarias pruebas. para aquellos que no lo hacen, no hay pruebas posibles”, dijo. “Es fe y creo”.

“Simplemente digo: ‘No miento, sé lo que he visto y creo en lo que he visto'”, añadió Liptak.

23 de noviembre de 2025

Nuestra Señora de Guadalupe en la renovada Notre Dame de París


Del sitio Aleteia:

La catedral de Notre Dame de París está totalmente restaurada y abierta para los fieles de todo el mundo. Entre sus 29 capillas, se encuentra una especialmente cercana a México: la capilla de la Virgen de Guadalupe. Conócela.

Con el replique de las campanas, la procesión de más de 100 estandartes y la bendición del altar, entre muchos otro ritos, la catedral de Notre Dame de París quedó inaugurada y lista para recibir a fieles y turistas que, después de cinco años de trabajos de restauración, podrán volver a ingresar para rezar y maravillarse con su belleza.

Además del coro y la nave, los visitantes podrán conocer las 29 capillas que pretenden evangelizar en todos los niveles. Algunas de estas capillas fueron rebautizadas, como la que ahora está dedicada a santo Tomás de Aquino (antes a santa Ana), o la capilla de san Vicente de Paúl (antes de san José).

Sin embargo, la capilla de Nuestra Señora de Guadalupe permanece presente en este recinto histórico.

En 1938, el episcopado mexicano pidió permiso al Papa Pio XII para coronar a la Guadalupana en la catedral de París; sin embargo, el inicio de la segunda guerra mundial retrasó su llegada hasta el 26 de abril de 1949, cuando la Virgen de Guadalupe por fin fue coronada en la capilla construida en su honor.

La réplica enviada era exacta, con las mismas dimensiones que el ayate de Juan Diego. Durante el incendio de 2019, sorprendentemente, no presentó ningún daño.

La capilla se encuentra en la nave sur, a un costado de la capilla de la Virgen de Czestochowa. Y será aquí en donde la comunidad de hispanos celebre cada 12 de diciembre, como lo hacían antes del devastador incendio.

Es tradición que los fieles se reúnan para la celebración de la Misa y para las tradicionales mañanitas con mariachi.

La edición francesa de Aleteia reportó que la catedral propone una ruta de peregrinación que comienza por la nave izquierda. De esta forma, el visitante puede ver que “Dios promete, desde el principio, la reconciliación y la recuperación de la humanidad después del pecado original”.

La nave norte fue rebautizada como “Callejón de la Promesa” y cada capilla recibió una figura del Antiguo Testamento. El recorrido inicia por la capilla de Noé, que recuerda el primer anuncio de salvación de toda la creación; y termina con la capilla dedicada a Elías, que anuncia finalmente la inminencia de la venida del Mesías y la reconciliación definitiva.

La nave sur también fue renombrada; ahora tiene el nombre de “Avenida Pentecostés” y cuenta con siete capillas asociadas a los dones del Espíritu Santo. Además, siendo la catedral de la diócesis de París, estas capillas llevan ahora el nombre de un gran número de santos parisinos.

 11 - diciembre - 2024

21 de noviembre de 2025

La fiesta de la Presentación de Nuestra Señora se celebra desde el Siglo VI

 

Del sitio Fundación Cari Filii:

Cada 21 de noviembre la Iglesia celebra la Presentación de María Santísima en el Templo y por ello también realiza la “Jornada Pro Orantibus”, día en que los fieles son invitados a dar gracias a Dios por aquellos y aquellas que entregan su vida a Dios en los conventos de clausura.

Según la tradición, la niña María fue llevada al Templo por sus padres para que integrara el grupo de doncellas que allí eran consagradas a Dios e instruidas en la piedad.

Según el “Protoevangelio de Santiago”, una fuente cristiana que no está incluida en el Canon de la Biblia, la Virgen fue recibida por el sacerdote, que la bendijo y exclamó: “El Señor ha engrandecido tu nombre por todas las generaciones, pues al fin de los tiempos manifestará en ti su redención a los hijos de Israel”.

“El Señor derramó gracia sobre la niña, quien danzó, haciéndose querer de toda la casa de Israel”, añade el texto.

En el sigo VI ya se celebraba esta Fiesta en el Oriente. En 1372, el Papa Gregorio XI la introdujo en Aviñón y posteriormente el Papa Sixto V la extendió a toda la Iglesia.

En esta fecha también se recuerda la Dedicación de la Iglesia de Santa María la Nueva, en el año 543, y edificada cerca del Templo de Jerusalén.

El 21 de noviembre de 1953, el Papa Pío XII instituyó este día como la “Jornada Pro Orantibus”, en honor a las comunidades religiosas de clausura.

Por ello, el Papa Francisco en el 2014 animó a que sea “una ocasión oportuna para agradecer al Señor por el don de tantas personas que, en los monasterios y en las ermitas, se dedican a Dios en la oración y en el silencio activo, reconociéndole aquella primacía que sólo a Él le corresponde”.

“Demos gracias al Señor por los testimonios de vida claustral y no les hagamos faltar nuestro apoyo espiritual y material, para cumplir esta importante misión”, enfatizó el Pontífice.

 

9 de octubre de 2025

Nuestra Señora, Reina de las Misiones


 Adaptado del sitio Portal Misionero:

El título de Reina se le da a María Santísima desde los primeros siglos como indicación de su preeminencia y poder que los recibe de aquel que es el Todopoderoso: Su Hijo, Jesucristo. A partir del siglo V, casi en el mismo período en que el Concilio de Efeso proclama a la Virgen 'Madre de Dios', se comienza a atribuir a María el título de Reina (Juan Pablo II, Audiencia General del 23 de julio del 1997). En las Letanías Laurentanas (cuyo origen se suele situar hacia el año 1500 en el santuario Loreto) se ve asociado el título de Reina a otros secundarios como Reina de los Angeles, de los Profetas, de los Apóstoles, etc.

Como el vocablo “misiones” no es utilizado con el significado actual sino hasta después del siglo XVI, evidentemente no encontraremos el título “Reina de las Misiones” aplicado a María en los primeros tiempos de la Iglesia. Sin embargo, sí encontramos desde los primeros siglos el título “Reina de los Apóstoles” (no olvidar que hasta después del siglo XVI, el término “apóstol”, aparte de designar a los Doce, era utilizado entre otros, en el sentido que hoy damos al término “misionero”) que sería como decir hoy “Reina de los misioneros”.

El título “Reina de las Misiones” parece originarse en un momento muy posterior a esta fecha, recién en la primera mitad del siglo XX.  En España, los Misioneros Vicencianos, editaron durante los años 1935 y 1956, una revista llamada "Reina de las Misiones", lo cual nos dice que ya en la década de 1930, se adjudicaba a María este título. Sin embargo, su incorporación al vocabulario magisterial es posterior. Tal es así que en las invocaciones finales a la virgen en los documentos misioneros modernos del siglo XX escritos por Benedicto XV (Maximum Illud, 1919), Pío XI (Rerum Ecclesiae, 1926) y Pío XII (Fidei Donum, 1957) se la menciona como “Reina de los Apóstoles”. Recién en la Exhortación Princeps Pastorum (Juan XXIII, 1959), se la invoca como “Reina de las Misiones”    

A mediados del siglo XX, junto con la aparición del título Reina de las Misiones en documentos pontificios y otros textos misioneros, encontramos también a la imagen de la Virgen del Globo asociada a este título. En Octubre de 1952, con ocasión del Tercer Congreso Nacional Misionero en la ciudad de Monterrey (México), se montó una exposición misional, para la que el arquitecto mexicano Efrén Ordóñez realiza una talla de 2 metros en piedra artificial, de María Reina de las Misiones basada en esta imagen. 

También en algunas portadas de la revista antes mencionada de los Misioneros Vicencianos de España, se encuentran representaciones de María Reina de las Misiones inspiradas en esta imagen. 

27 de agosto de 2025

Nuestra Señora del Boschetto


Del sitio Vidas Santas:

Los marineros y pescadores en una hermosa ciudad de Liguria (en Génova) tienen un culto celoso y dedicado al Milagroso cuadro de la Virgen, vigilado en el santuario construido por sus antepasados, en el lugar de una aparición de Nuestra Señora.

La historia se transmiten de padres a hijos hasta nuestros días. En una pequeña colina con vistas a Camogli, llamada el Boschetto, entre 1612 y 1630 se construyó un santuario dedicado a Nuestra Señora de Boschetto, para recordar que el 2 de julio de 1518 la Virgen María apareció a una pastora de doce años de edad.

En el año del Señor 1518, pocas casas dispersas rompían la monotonía del valle de Ruta, lleno de olivares y viñedos, y una parte que estaba cubierta de bosques, de los cuales un hermoso sombreaba el centro del valle.

En el Boschetto hubo una vez castaños, robles y olmos. Donde se unían tres vías, existía una construcción con un cuadro que representa a la Virgen y el Niño Jesús en sus brazos. Se ignora cómo y por quién fue expuesta y pintada.

Delante del capitel se detenían a recitar oraciones los transeúntes, en su mayoría campesinos. Entre los más asiduos había una chica de doce años de edad, pastora, llamada Angela Schiaffino, que el día 2 del mes de julio, se paró como siempre a orar frente al cuadro. Absorta en la oración de repente apareció una hermosa Señora, que le manifiesta el deseo de que se le cumpla su aspiración de que se le construya una Iglesia. Esa mujer dijo que tenía que decir a la gente que este lugar debía levantarle una Iglesia. Pero Angela la dice que dice que nadie le va a creer.

A continuación, la Virgen le hace una marca en la palma de su mano, precisamente una M que en ese tiempo se usaba hacer en carácter gótico, presentándose los ojos de la gente con similitud con una herradura, e hizo lo mismo en una gran piedra cerca de ellos, lo que indicaba el sitio donde debería construirse el Santuario y el Monasterio.

Todos los Camoglini dieron gracias a la dulce Reina del Cielo, que de una vez rompió con su luz las sombras del Boschetto, que bien podría simbolizar la oscuridad de nuestro intelecto, y nos santifica por sus múltiples apariciones en esta tierra para la alegría de los justos.

 El mensaje divino confiado a la niña, como lo demuestran los signos en la mano y en la piedra, y muchas otras maravillas, encontraron rápidamente la aprobación del pueblo. Inmediatamente después comenzó la construcción de una capilla.

 Por último el cuadro Milagroso fue colocado en el pequeño santuario. Angela Schiaffino, elocuente testigo, vivió largos años y fue muy considerada a lo largo del valle, por su don especial de predecir muchas cosas ocultas y que iban a ocurrir. Cuando terminó su paso por esta tierra, fue enterrada a los pies del cuadro de la Virgen.

 Durante casi 500 años de historia, cuatro Pontífices romanos intervinieron con actos que afectan directamente a la adoración de Nuestra Señora del Boschetto de Camogli.

 El papa Pío VII el 12 de agosto de 1817 concedió la coronación de taumaturga, que ocurrió con gran solemnidad el 30 de agosto de 1818 en el tercer Centenario de la aparición. 

El papa Gregorio XVI el 22 de mayo de 1841 le concedió Oficio y Misa propia.

El papa Pío X el 24 de octubre de 1905 concedió la norma de altar privilegiado, con el beneficio de celebrar misas en sufragio de las almas para ganar la liberación del Purgatorio.

Por último el papa Pío XII el 27 de marzo de 1955 proclamó a Nuestra Señora del Boschetto como Patrona a la Ciudad de Camogli.

15 de agosto de 2025

¿Qué es la Asunción de Nuestra Señora?

 


Del sitio Fundación Cari Filii:

-¿Qué se celebra en la Asunción?

La Asunción, también llamada Assumptio Beatae Mariae Virginis (Asunción de la Bienaventurada Virgen María), es una solemnidad de la Iglesia Católica que celebra la elevación en cuerpo y alma de la Virgen María desde la vida terrena hasta el cielo. La Virgen no tuvo que padecer la corrupción de su cuerpo al llegar la hora de su partida y, a diferencia de su hijo Jesucristo, que ascendió al cielo, ella fue asunta. La Asunción está considerada un dogma para todos los católicos desde el año 1950.

-¿En qué fechas tiene lugar?

La fiesta de la Asunción en la Iglesia Católica tiene lugar cada año el día 15 de agosto. Es una fiesta fija en el calendario, por lo que siempre se celebra en esta fecha, sin importar el día de la semana en la que caiga.

-¿Cuál es su trasfondo histórico?

Las primeras referencias oficiales a la Asunción de la Virgen datan del siglo IV, cuando se celebraba la fiesta de El Recuerdo de María. Fue en el siglo VII cuando esta fiesta pasó a llamarse la Dormición o Asunción.

La doctrina de la Asunción de María se cree que comenzó a ser desarrollada en el siglo XII, cuando aparece el tratado "Ad Interrogata", atribuido a san Agustín, en el cual se aceptaba la asunción corporal de María. Tiempo después, Santo Tomás de Aquino y otros grandes teólogos declararían estar de acuerdo con este texto.

Sin embargo, el gran empujón para que esta fiesta se convirtiera poco a poco en lo que es hoy en día se lo dio el Papa San Pío V, en el siglo XVI. Fue en ese tiempo cuando reformó el Breviario, donde eliminó frases en las que se dudaba de la Asunción de María y las sustituyó por otras que defendían su elevación corporal. Fue otro Papa, Benedicto XIV, el que fomentaría en el pueblo cristiano la piedad a la fiesta de la Asunción.

-¿Cuándo y cómo se aprueba el dogma de la Asunción?

Ya desde el año 1849 habían llegado hasta Roma las primeras peticiones de obispos solicitando que se reconociera la Asunción como parte de la doctrina católica. Sin embargo, tuvo que pasar casi un siglo para que el Papa Pío XII consultara sobre esta cuestión al episcopado, por medio de la carta Deiparae Virginis Mariae (1946). El resultado fue casi unánime, los obispos apoyaban que se declarara dogma la Asunción de la Virgen María.

El 1 de noviembre de 1950 se publicó la constitución apostólica Munificentissimus Deus en la que el Papa, basado en la tradición de la Iglesia católica, tomando en cuenta los testimonios de la liturgia, la creencia de los fieles guiados por sus pastores, los testimonios de los Padres y Doctores de la Iglesia y con el consenso de los obispos del mundo, declaraba como dogma de fe la Asunción de la Virgen María.

Texto de la Constitución apostólica Munificentissimus Deus:

«Por eso, después de que una y otra vez hemos elevado a Dios nuestras preces suplicantes e invocado la luz del Espíritu de Verdad, para gloria de Dios omnipotente que otorgó su particular benevolencia a la Virgen María, para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte, para aumento de la gloria de la misma augusta Madre, y gozo y regocijo de toda la Iglesia, por la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo y nuestra, proclamamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado: Que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrestre, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial".

-¿Qué dice la Biblia y otras fuentes cristianas sobre la Asunción?

Aunque la Biblia no habla explícitamente de la Asunción de la Virgen, ni de su muerte física, hay elementos claros que la defienden. Un ejemplo es el salmo 131, 8: "Levántate, Señor, a tu reposo, tú y el arca de tu santificación". Como defiende San Alberto Magno, estas palabras fueron dichas figuradamente de María, quien es el arca de la santificación.

Otro pasaje que confirma la Asunción de la Virgen es el Apocalipsis de San Juan: "Entonces fue abierto el Templo de Dios, el que está en el cielo, y fue vista en su Templo el Arca de Su Alianza; y hubo relámpagos y voces y truenos y terremoto y pedrisco grande". Y, en una segunda cita: "Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas".

Los teólogos también consideran muy vinculado con la Asunción este pasaje del Cantar de los Cantares: "¿Quién es ésta que se muestra como el alba, hermosa como la luna, esclarecida como el sol, imponente como ejércitos en orden?". En la Biblia aparecen más asunciones, además de la de la Virgen, como las de Elías o Enoc.

El Catecismo de la Iglesia afirma en su número 966 lo siguiente sobre la Asunción de la Virgen: «Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo y enaltecida por Dios como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores y vencedor del pecado y de la muerte».

-¿Qué importancia tiene para los cristianos la Asunción?

Durante el rezo del Ángelus del día de la Asunción del año 2018 el Papa Francisco dijo lo siguiente: "El cuerpo de la Madre ha sido preservado de la corrupción, como el del Hijo. Este día la Iglesia invita a contemplar este misterio que nos muestra que Dios quiere salvar al hombre por completo, alma y cuerpo. La asunción de María, criatura humana, nos da la confirmación de nuestro destino glorioso. La resurrección de la carne es un elemento propio de la revelación cristiana, una piedra angular de nuestra fe. La realidad estupenda de la Asunción de María manifiesta y confirma la unidad de la persona humana y nos recuerda que estamos llamados a servir y glorificar a Dios con todo nuestro ser, alma y cuerpo. Servir a Dios solo con el cuerpo sería una acción de esclavos; servirlo solo con el alma estaría en contraste con nuestra naturaleza humana. Nuestro destino, en el día de la resurrección, será similar al de nuestra Madre celeste".

-¿Qué tradiciones se asocian a esta fiesta?

La fiesta de la Asunción es un motivo de celebración religioso y popular en todo el orbe católico. Son innumerables las ciudades y pueblos donde procesionan con María y le ofrecen todo tipo de homenajes. En este día la Virgen María se viste bajo distintos títulos y advocaciones en todo el mundo. En España destaca la fiesta de la Virgen de los Reyes de Sevilla, de la Virgen del Sagrario en Toledo, de la Virgen de Prado en Ciudad Real, de la Virgen de la Paloma en Madrid y de la Virgen de Begoña en Bilbao. La Asunción es también la fiesta principal de Elche, con su célebre Misterio.

Dándole nombre a la capital de Paraguay, la Asunción es una fiesta muy importante para toda América. En la región de Yucatán, en México, sus habitantes salen a las calles para celebrar a La Pobre de Dios. En Guatemala, pasean una aparatosa plataforma con la Virgen por los alrededores de la catedral. Mientras que en Ohio (EE.UU) se organizan todo tipo de entretenimientos, comidas y música por las calles.

Ya en Europa, en Malta sus habitantes terminan el día de la fiesta de la Virgen de Mosta con un espectáculo de fuegos artificiales. En Francia, la celebración de la Asunción cuenta diferentes procesiones.