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19 de julio de 2026

¿Por qué se presentó la Virgen María como Nuestra Señora del Carmen en una de las apariciones de Fátima?

 


Del sitio Gaudium Press:

En su última aparición en Fátima, durante el llamado milagro del Sol, la Santísima Virgen mostró a la multitud allí reunida una secuencia de imágenes que representaban los Misterios del Rosario. En cada nueva escena que se desarrollaba en el cielo, Ella se mostraba bajo alguno de los títulos con los que los fieles suelen invocarla. Y así fue como, en la visión de los Misterios Gloriosos, se presentó como Nuestra Señora del Carmen, cuya fiesta celebra la Iglesia el 16 de julio.

Como todo lo que realiza la Santísima Virgen tiene su razón de ser, sin duda habrá un nexo entre esta manifestación de Nuestra Señora del Carmen, los Misterios Gloriosos y el mensaje de Fátima que Ella, en aquella ocasión, revelaba. Me parece, por tanto, de gran interés que procuremos profundizar en esta relación, considerando también la especial belleza que encierra.

El término "Carmo" corresponde al Monte Carmelo, en Oriente. Allí, según una tradición muy respetable —y hay todos los motivos para admitirla como verdadera—, el profeta Elías reunió a un grupo de discípulos y con ellos constituyó la Orden del Carmelo, en alabanza a la Virgen Madre que debía venir, y en su espera.

Así, la primera corriente de devoción a Nuestra Señora, siglos antes de que Ella naciera, fue formada por los hijos del profeta Elías que la esperaban. Y San Elías representa el extremo de esa devoción, porque, como es doctrina común en la Iglesia, él deberá luchar al final del mundo contra el Anticristo, el último enemigo de Nuestro Señor y de su Santísima Madre. Elías constituye, por lo tanto, una especie de puente entre el inicio y el fin de la devoción a Nuestra Señora en la historia de la humanidad.

Cabe suponer que, en sus primeros tiempos, esta devoción se desarrolló y perseveró en medio de todo tipo de dificultades y objeciones. Pues surgió en una época en la que el pueblo elegido se cerraba cada vez más a su propia misión, a su propio espíritu, y, por eso, habría de sentir repulsión por esa corriente carmelita que anunciaba a la Virgen Madre, así como más tarde los herejes de todos los tiempos odiaron la devoción a Nuestra Señora.

Probablemente, los ermitaños del Monte Carmelo, representantes de los primeros frutos del amor a la Santa Madre de Dios, fueron perseguidos, mal vistos, calumniados y silenciados. A pesar de ello, y en la humildad de su situación, preveían el advenimiento de Nuestra Señora.

Y tenían razón, pues Ella vino. Y no solo vino, sino que recibió la mayor glorificación que se le podía rendir a una mera criatura: se convirtió en la Esposa del Divino Espíritu Santo, encarnándose en Ella el Verbo, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad.

Al término de su sublime existencia terrenal, María tuvo una muerte extremadamente suave: una separación efectiva y completa del alma y el cuerpo, pero de una manera tan delicada que la Iglesia, en su lenguaje incomparable, da al fallecimiento de Nuestra Señora el nombre de "dormición". Poco después, por designio y obra de Nuestro Señor Jesucristo, la Santísima Virgen resucitó y fue llevada a los Cielos en cuerpo y alma. Así recibió Nuestra Señora otra glorificación: una resurrección a la manera de la de Jesús, y una Asunción también comparable a la Ascensión de Él. Por cierto, en el lenguaje de antaño, Nuestra Señora de la Asunción es igualmente llamada Nuestra Señora de la Gloria, para significar el incomparable resplandor con el que se revistió su entrada en el Paraíso Celestial.

Este desenlace de la vida terrenal de Nuestra Señora puede considerarse como el final de la historia del Carmelo del Antiguo Testamento (aunque, estrictamente hablando, ya se encontrara en el Nuevo Testamento). Aquellos carmelitas tuvieron la alegría y el insigne honor de venerar a la Santísima Virgen en carne y hueso, y no a través de imágenes. Nada impide suponer que Nuestra Señora subió al Monte Carmelo y allí se colocó al frente de sus hijos y devotos, en momentos de inefable convivencia. Las hipótesis piadosas, enteramente razonables, que a este respecto se pueden formular, son innumerables.

Con la Asunción de Nuestra Señora y su glorificación en el Cielo, esa etapa de la existencia de la Orden Carmelita concluyó de manera magnífica, esplendorosa. Queda establecida una relación entre el Carmelo y la gloria: la devoción perseguida, fiel, profética, lucha hasta el momento en que es confirmada por Dios, y pasa a resplandecer en lo más alto del Cielo, en la persona de la Virgen Madre. 

Después, la historia del Carmelo vuelve a comenzar. La orden, existente solo en Oriente Próximo, se desarrolló en cierta medida, pero da la impresión de que los cristianos de esa región, en los primeros siglos, no le dieron gran importancia, privándose de los beneficios que les podría haber aportado. Esta actitud hacia el Carmelo fue una de las muchas infidelidades de la cristiandad oriental, que terminó castigada por las invasiones sarracenas, las cuales, entre otras calamidades, provocaron la huida de los carmelitas hacia Occidente.

Europa, toda católica y llena de fe, emprendía las Cruzadas para la liberación de los Lugares Santos. Por ese continente comenzaron a vagar los frailes del Carmelo, como miembros de una orden casi desconocida, poco admirada y al borde de la desaparición. La familia religiosa de Elías parecía un tronco seco y viejo, destinado a desintegrarse en polvo.

Era el momento que Nuestra Señora había esperado para hacer florecer, en lo alto de la rama seca, una flor: San Simón Stock. Este inglés de reconocida virtud había sido elegido para el cargo de General de la orden. Sin embargo, no ejercía una autoridad efectiva sobre sus súbditos, pues el Carmelo aún no poseía una estructura jurídica cohesionada y uniforme, capaz de conservar un espíritu, promoverlo y transmitirlo a la posteridad. [Situación que se prolongaba después de que el papa Inocencio IV aprobara la regla de los Hermanos de Nuestra Señora del Monte Carmelo, en 1245.]

La virtud compensaba, sin embargo, la falta de autoridad. Rezando a Nuestra Señora con gran fervor, San Simón le imploró que no permitiera la desaparición de la Orden del Carmelo. En medio de esa situación angustiosa, la Santísima Virgen se le apareció a su buen siervo [en 1251] y le entregó el escapulario, para que lo usara sobre la ropa.

En aquella época, los siervos usaban una túnica como atuendo civil. Sobre ella se ponían una túnica menor, que indicaba, por el color y por características peculiares, la identidad de su señor. El escapulario del Carmelo era similar a esa pequeña túnica. Nuestra Señora, por lo tanto, entregaba a San Simón Stock una librea propia de sus siervos, para que la usaran todos los carmelitas, y prometía: "Aquellos que mueran revestidos de él, no sufrirán el fuego del infierno". Quien use piadosamente el escapulario del Carmelo, recibirá la gracia de la perseverancia final.

A partir de esta misericordiosa intervención de la Madre de Dios, la Orden Carmelita resurgió y conoció otros períodos de gloria, acentuando en toda la Iglesia Católica la devoción a la Santísima Virgen. En la sucesión de esplendores iniciada entonces, nacieron tres soles, por no citar más que a ellos, que brillarán por siempre en el firmamento de la Iglesia: Santa Teresa la Grande, San Juan de la Cruz y Santa Teresita del Niño Jesús.

Recordemos, pues, la grandiosidad de la historia del Carmelo: una alternancia de glorias y desgracias que condujeron a un debilitamiento que hacía presagiar su desaparición. Pero se produce una intervención de Nuestra Señora, que salva y da incomparablemente más de lo que se tenía antes. La prosperidad en Occidente será mucho mayor que la verificada en Asia.

Junto con su bondad insondable, Nuestra Señora, al intervenir, mostraba también la confianza que se debe tener en Ella, así como su papel central en las obras que ama de manera especial. Aunque estas lleguen al punto en que todo parezca perdido, deben esperar el momento que Ella se reserva para actuar. Como decía cierto pensador católico, las grandes intervenciones de la Providencia van precedidas de situaciones dramáticas, a fin de dejar clara la inutilidad de cualquier socorro humano. Una vez comprobado el fracaso de los hombres, y en la misma hora de la desolación y del caos, Dios interviene, y Nuestra Señora se hace presente.

Lección de confianza aún más necesaria en vista de lo que ocurrió después: mientras la orden fundada por San Elías conocía nuevos esplendores y nuevas glorias, la cristiandad que la había acogido se veía presa de un inexorable proceso de ruina, que se aceleraba a lo largo de los siglos. Hasta que, en 1917, en una colina de Fátima, Nuestra Señora censuró la decadencia, recriminó al mundo por el torrente de pecados en el que estaba inmerso y anunció los castigos que caerían sobre la humanidad, en caso de que esta no se arrepintiera y enmendara sus faltas. Luego, expresándose con las famosas palabras que guardamos en nuestras almas, hizo la promesa de su reinado: "¡Al fin, mi Inmaculado Corazón triunfará!"

Y aquí volvemos a la consideración de ese vínculo al que nos referíamos al inicio de este artículo: en el punto culminante de las apariciones en las que Nuestra Señora proclama la realización de su realeza, bajo la forma del triunfo de su Corazón Inmaculado, Ella aparece revestida del atuendo de su devoción más antigua: la del Carmelo. Y, de este modo, realiza una síntesis entre lo históricamente más remoto, lo más reciente —el culto al Inmaculado Corazón de María— y el futuro glorioso, que es la victoria y el reinado de ese mismo Corazón.

Revista Arautos del Evangelio
julio de 2018
n.º 199 

16 de julio de 2026

Nuestra Señora del Carmen en Malta

 

Adaptado del sitio Aleteia:

Al igual que los marineros se guiaban por las estrellas, los fieles se dirigen a María en busca de dirección y fuerza en su camino espiritual.

La fiesta de Nuestra Señora del Monte Carmelo, que se celebra anualmente el 16 de julio, es una de las devociones marianas más apreciadas de Malta. Profundamente arraigada en la cultura y la historia del archipiélago, esta fiesta revela la duradera confianza de Malta en María como guía, protectora y fuente de renovación. En este año jubilar, la devoción a Nuestra Señora del Monte Carmelo invita a los fieles a abrazar los temas de la renovación y la confianza a través de su intercesión.

Los carmelitas, que llevaron la devoción a Malta en 1418, establecieron su primer priorato en Lunzjata, cerca de Rabat. A lo largo de los siglos, construyeron varias iglesias, incluida la emblemática Basílica Carmelita de La Valeta, que hoy domina el perfil de la ciudad con su monumental cúpula. Esta basílica alberga el venerado retablo que representa a María entregando el Escapulario Marrón a san Simón Stock mientras consuela a las almas del purgatorio. La pintura, la primera de Malta coronada por el Capítulo Vaticano en 1881, personifica el papel de María como madre e intercesora de sus hijos.

El escapulario marrón, elemento central de esta devoción, representa el compromiso de vivir una vida de oración y confianza en la protección de María. Esta tradición, enraizada en la visión de san Simón Stock en 1251, conecta a los fieles con la promesa de salvación y renovación.

La llamada del año jubilar a la renovación espiritual coincide perfectamente con el mensaje de la fiesta de Nuestra Señora del Carmen. María, la Estrella del Mar, conduce a sus devotos hacia su Hijo, ofreciéndoles esperanza en medio de las tormentas de la vida. Al igual que los marineros miraban a las estrellas en busca de guía, los fieles acuden a María en busca de dirección y fuerza en sus viajes espirituales.

En Malta, esta devoción va más allá de la oración individual. El pueblo maltés ha recurrido históricamente a la Virgen del Carmen en tiempos de crisis. Durante las plagas, los asedios y las guerras, las procesiones y las oraciones a María eran fundamentales en la súplica colectiva de protección de la nación. Estos actos de fe ejemplifican cómo la devoción a María puede unir a las comunidades en la esperanza y la resistencia.

La Basílica Carmelita de La Valeta ha sido testigo de innumerables expresiones de fe e historias milagrosas. Una de las más notables es la de san Ġorġ Preca, el primer santo de Malta. De niño, estuvo a punto de ahogarse, pero lo salvó un barquero que se dirigía a la fiesta de la iglesia carmelita. Más tarde, san Ġorġ se convirtió en terciario carmelita y ferviente promotor del escapulario marrón, lo que consolidó la importancia de esta devoción en Malta.

Otros sucesos milagrosos incluyen la supervivencia de la capilla y la fuente de Fawwara durante una sequía, atribuida a un voto hecho a Nuestra Señora del Monte Carmelo. Estos milagros sirven como recordatorio del cuidado constante de María por sus devotos, fomentando la confianza y la gratitud entre los fieles.

La contribución de Malta a la Orden Carmelita se extiende mucho más allá de sus costas. Durante la época napoleónica, cuando el monasterio del Monte Carmelo en Tierra Santa fue destruido, los carmelitas malteses desempeñaron un papel clave en su restauración. Del mismo modo, los malteses aportaron fondos y mano de obra para recuperar el convento carmelita inglés de Aylesford, que se cree fue el lugar de la visión de san Simón Stock.

Este impacto global subraya cómo la devoción a María fomenta la renovación no sólo en las personas, sino también en las comunidades e instituciones. La fe perdurable de Malta ha dado frutos en todo el mundo, demostrando el poder transformador de la devoción mariana.

En el corazón de la fiesta de Nuestra Señora del Carmen hay un mensaje de confianza y esperanza. La confianza inquebrantable del pueblo maltés en la intercesión de María ha sido una fuente de fortaleza a través de siglos de desafíos. Siempre que los fieles malteses se han dirigido a María como fuente de esperanza y renovación, Ella ha respondido.

En este año jubilar, la fiesta nos invita a todos a profundizar nuestra confianza en María y a abrazarla como modelo de fe. Su vida, caracterizada por la humildad y la apertura a la voluntad de Dios, ofrece un camino de renovación y transformación espiritual.

La fiesta de Nuestra Señora del Carmen sigue siendo una fuente de inspiración para el pueblo maltés y más allá de sus fronteras. Su rica historia, sus historias milagrosas y su profundo significado espiritual encarnan los temas de la renovación, la confianza y la unidad.

Cuando Malta celebra esta fiesta tan querida, nos recuerda la presencia perdurable de María en nuestras vidas, guiándonos más cerca de su Hijo y ayudándonos a afrontar los retos de nuestro tiempo. En palabras de santa Teresa de Lisieux, la célebre santa carmelita: "En la prueba o en la dificultad, recurro a la Madre María, cuya sola mirada basta para disipar todo temor".

5 de julio de 2026

7 santos que recibieron el Escapulario marrón de Nuestra Señora del Carmen

 


Del sitio Aleteia:

 Dado por la Virgen del Carmen, el escapulario es un sacramental que ayudará a quien lo use para alcanzar a salvación, aunado a una verdadera vida cristiana.

El escapulario es un sacramental que fue entregado por la santísima Virgen del Carmen a san Simón Stock, con la promesa de que quien lo portara alcanzaría la salvación.

Por supuesto, no se trata únicamente de traerlo puesto como si fuera un amuleto, a la par, hay que llevar una vida cristiana coherente y apegarse a la petición de la Virgen de orar y hacer la voluntad de su Hijo.

Pero para entender su fuerza espiritual y el alcance de las promesas de santa María, la vivencia de los santos nos alecciona con respecto a su uso.

1. San Simón Stock

Él fue quien tuvo la gracia de recibir el escapulario de las manos de la Reina del Cielo. El mismo día, san Simón lo apoyó en el cuerpo de un moribundo impenitente y obtuvo el primer milagro del escapulario: la conversión del enfermo.

2. San Juan de la Cruz

Al fraile que lo asistía en su última enfermedad, san Juan le preguntó muchas veces qué día de la semana era y explicó: 

"Pregunto porque me vino a la memoria qué beneficio tan grande es el que hace Nuestra Señora a los religiosos de su orden que han llevado su hábito y han hecho lo que pide ese privilegio".

San Juan de la Cruz falleció en la alborada del sábado 14 de diciembre de 1591.

3. Santa Teresa de Jesús

Con frecuencia, santa Teresa de Jesús se gloriaba de llevar el escapulario "como indigna carmelita" y velaba para que sus religiosas no dejaran de dormir con él puesto. Se dirigía a ellas escribiendo: "Solo puedo confiar en la misericordia del Señor… y en los merecimientos de su Hijo y la Santísima Virgen María, su Madre, cuyo hábito indignamente traigo y vos traéis".

4. San Alfonso María de Ligorio

Usaba el escapulario y lo recomendaba insistentemente a los fieles. El escapulario con el que san Alfonso fue enterrado permaneció incorrupto en el sepulcro y hoy es venerado en un relicario en Marianella, su ciudad natal.

5. San Pedro Claver

Se sirvió incesantemente del escapulario del Carmen en su apostolado con los esclavos en Colombia. Se conserva una pintura representando a san Pedro Claver en el lecho de muerte, con un crucifijo en una de las manos y el escapulario sobre el pecho; alrededor de su cama, los fieles a quienes sirvió también traen el escapulario al cuello.

6. San Juan Bosco

Lo recibió en la infancia y lo difundió durante toda la vida. San Juan Bosco fue enterrado en 1888 con el escapulario. En 1929, el escapulario fue encontrado en perfecto estado de conservación, bajo las ropas podridas y los restos mortales momificados del gran apóstol e incomparable educador de la juventud.

7. San Buenaventura

San Buenaventura decía:"Desahoguen el pecho frente a la Virgen del Carmen los pecadores empedernidos: revístanse de su santo escapulario y ella los conducirá al puerto de la conversión. Hónrenla con el uso del escapulario y demás obligaciones u obsequios de la cofradía".

 16 - julio - 2020

16 de febrero de 2025

¿El Escapulario de Nuestra Señora del Carmen protege contra el mal?

Del sitio Píldoras de Fe:

Puede ser fácil pasar de una devoción legítima a una superstición. El Escapulario de la Virgen del Carmen te protege del mal, pero hay que tener cuidado

Un día, leyendo sobre el Santo Cura de Ars, leí un testimonio de este Santo sobre la Virgen María que me impresionó mucho. En ella narraba que, una joven se confesó con el Cura de Ars, (San Juan Vianney). Antes de siquiera comenzar su confesión, San Juan María Vianney le interrumpió y le dijo: "¿Recuerdas hace algunos días en el salón de baile a un joven guapo que bailaba con todas las chicas menos contigo? ¿Y se sentía como avergonzado cuando te veía? ¿Y recuerdas que viste algunas chispas saliendo de sus pies cuando se fue? Tienes que saber que ese era el demonio en forma humana, y la única razón por la que no bailó contigo es porque llevabas el escapulario. Agradece a la Virgen por eso".

Uno de los signos en la tradición de la Iglesia, desde hace muchos siglos, es el Escapulario Marrón de Nuestra Señora del Monte Carmelo. Es un signo aprobado por la Iglesia y aceptado por la Orden del Carmelo como un signo externo de amor a María, de la confianza que sus hijos tienen en Ella y del compromiso de vivir como Ella.

La palabra escapulario indica una forma de ropa que los monjes usaban cuando trabajaban. Con el paso del tiempo, las personas comenzaron a darle un significado simbólico: "la cruz que debe ser llevada cada día como discípulos y seguidores de Cristo".

En algunas órdenes religiosas, como las Carmelitas, el Escapulario se convirtió en un signo de su forma de vida. El Escapulario llegó a simbolizar la especial dedicación de los carmelitas a María, la Madre de Dios, y a expresar la confianza en su protección maternal, así como el deseo de ser como ella en su compromiso con Cristo y con los demás. Así, el Escapulario marrón se convirtió en un signo de María. Pero tengamos cuidado  de no pasar de una hermosa devoción como esta a un signo de superstición. Así nos lo cuenta el Padre Sergio Román en su experiencia:

"El otro día fui a la Basílica de Guadalupe y se me ocurrió pasar entre los puestos que invaden la calle frente a la Basílica. En varios puestos vi en venta escapularios en gran cantidad. Escapularios de la Virgen, de Juan Diego, de san Judas y de san Charbel, que son los más populares; escapularios rojos, verdes, azules, blancos, amarillo y de todos los colores habidos y por haber.

Me llamó la atención un collar hecho con escapularios de varios colores bellamente trenzados formando un cordón multicolor para lucirse en el cuello. No cabe duda: los escapularios están de moda, una moda impuesta por el ingenio y la creatividad de los comerciantes en artículos religiosos para incrementar sus ventas.

Los recuerdos religiosos en los santuarios de todo el mundo son parte importante en el peregrinar. Son recuerdo de una visita al santuario que se lleva a casa para recordarla siempre. Es como llevar al hogar un pedacito de cielo.

Yo veo a muchos fieles de mi comunidad lucir al cuello no uno, sino muchos escapularios que cuelgan allí hasta que se caen de viejos y de sucios. ¿Por qué usas tantos escapularios?: '¡Porque me dan protección, son poderosos!'

¡Qué fácil es pasar de una devoción legítima a la superstición, sustituto de la fe en las personas que no están ilustradas en su religión! Y yo, sacerdote, me sentí culpable por no haber explicado suficientemente a mis fieles el uso de los escapularios, antigua tradición de la Iglesia convertida ahora en práctica de magia y brujería.

Si mis fieles supieran lo que significa un escapulario no usarían tantos y, si aceptaran usar uno solo, lo llevarían con más devoción y respeto".

Literalmente, un Escapulario es una prenda que se lleva sobre los hombros colgando por delante y por detrás. Se usa a través de la historia en diferentes tipos de vestiduras y de uniformes, pero es, sobre todo, un hábito religioso.

Es la ropa que usan los monjes y las monjas. Consiste en una tira de tela que se lleva sobre el hábito y en la que se borda el escudo de la comunidad a la que se pertenece. El que lleva un escapulario es porque quiere pertenecer a esa orden o comunidad religiosa.

Cuando surgieron las órdenes religiosas, a finales de la Edad Antigua y principios de la Edad Media, se fundaron la "primera orden" para varones, la "segunda orden" para mujeres y la "tercera orden" para laicos de ambos sexos que anhelaba pertenecer a la orden religiosa, pero que querían hacerlo desde su estado de vida propio.

Las terceras órdenes agruparon a muchos fieles laicos que se comprometían en un tipo especial de vida, en la pobreza, en la castidad dentro del matrimonio y en la obediencia a Dios y a sus ministros.

Mediante la oración, la mortificación y las obras buenas, aunadas a ciertas prácticas características de la orden, buscaban su santificación en medio del mundo. Se organizaban bajo la dependencia de la orden religiosa e incluso hacían una especie de votos que renovaban año con año.

Estas terceras órdenes, bendecidas y propiciadas por la Iglesia, hicieron y hacen mucho bien entre los fieles laicos, de los cuales muchos han llegado a los altares, como santa Rosa de Lima, que era terciaria dominica.

Estos fieles no podían usar el hábito completo de la orden, pero se les concedía usar un "mini hábito", es decir, el escapulario reducido a su mínima expresión.

Hay escapularios de los dominicos, mercedarios, franciscanos, agustinos, carmelitas y demás órdenes y comunidades religiosas. El más conocido y usado, sin duda, es el escapulario de la Virgen del Carmen.

En las costas de Palestina, hacia el mar Mediterráneo, hay una montaña escarpada que domina sobre el mar. Es el Monte Carmelo. En el Antiguo Testamento vivió allí el profeta Elías y desde allí hacía oración para que lloviera sobre aquella tierra que padecía sequía desde hacía varios años.

Dios le hizo caso y un día vio en el horizonte una nubecita, del tamaño de una mano, que se acercaba hacia la tierra firme. Aquella nubecita trajo la lluvia esperada. Elías, desde entonces, meditó en el Mesías que era esperado como una lluvia salvadora para su pueblo, y en la Madre del Mesías, que sería como aquella nube que trajo la lluvia. Muchos siglos después nació Jesús de María, la Virgen.

Sobre ese monte hubo, después de Elías, una comunidad de profetas que adoraban a Dios y pedían la venida del Mesías. Esa comunidad reconoció en Cristo al esperado y desde entonces en ese monte se veneró a la Madre del Mesías, a María, a la que llamaron cariñosamente "Estrella del mar", Stella Maris.

Un 16 de julio, en el S. XI, la Virgen María se apareció al superior de la Orden Carmelitana, San Simón Stock, y le dio las reglas de su Orden. Según la tradición le entregó al santo un escapulario de color café con el escudo de la Orden y prometió a los que lo llevaran el salir del purgatorio al siguiente sábado de su muerte. A esto se le llama el "privilegio sabatino".

La Virgen pudo prometer esto, porque llevar el escapulario de la Virgen del Carmen es un compromiso de vivir en oración, en mortificación y en obras buenas, medios clásicos que la Iglesia ofrece a sus fieles para hacer penitencia por sus pecados.

El escapulario de la Virgen del Carmen debe ser impuesto por un sacerdote a los que acepten santificarse en el amor e imitación de María y en la recepción frecuente de la Eucaristía. No es tan fácil usar un escapulario. ¿O sí?

Forma corta para dar el Escapulario.

"Recibe este escapulario, signo de tu especial relación con María la Madre de Jesús, a quien te comprometes a imitar. Que te recuerde tu dignidad como cristiano, sirviendo a los demás e imitando a María. Llévalo como un signo de su protección y de pertenecer a la familia del Carmelo, haciendo voluntariamente la voluntad de Dios y dedicándote a construir un mundo fiel a su plan de comunidad, justicia y paz".

Oración a Nuestra Señora del Monte Carmelo.

Con el Escapulario en la mano y, preferiblemente de rodillas, rezar la siguiente oración invocando a María su protección contra el mal.

Oh hermosa Flor del Monte Carmelo, 
vid fecunda, esplendor del Cielo, 
Bendita Madre del Hijo de Dios, 
Virgen Inmaculada, 
ayúdame en esta mi necesidad. 
Oh Estrella del Mar, 
ayúdame y muéstrame aquí que eres mi Madre. 
Oh Santa María, Madre de Dios, 
Reina del Cielo y de la Tierra, 
te suplico humildemente desde el fondo de mi corazón, 
que me ayudes en esta mi necesidad.
 No hay nadie que pueda soportar tu poder. 
Muéstrame aquí que eres mi Madre.
 
"Oh María, concebida sin pecado,
ruega por nosotros que recurrimos a ti". 
(Repite tres veces)
 
"Dulce madre, pongo esta causa en tus manos". 
(Repite tres veces)

Rezar el Padrenuestro, el Avemaría y el Credo.

Confiarse en las manos de María a través del Escapulario de la Virgen del Carmen, puede brindarte una poderosa protección contra el mal haces todo con mucha fe y devoción desde el corazón.

Qriswell Quero, 
Venezolano,
 esposo y padre de familia,
  Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. 
Quien a Dios tiene nada lo detiene.

 


15 de julio de 2024

El origen y el sentido del escapulario de Nuestra Señora del Carmen

 Del sitio Fundación Cari Filii:

Los seres humanos nos comunicamos por símbolos. Así como tenemos banderas, escudos y también uniformes que nos identifican. Las comunidades religiosas llevan su hábito como signo de su consagración a Dios.

Los laicos no pueden llevar hábito, pero los que desean asociarse a los religiosos en su búsqueda de la santidad pueden usar el escapulario.

La Virgen dio a los Carmelitas el escapulario como un hábito miniatura que todos los devotos pueden llevar para significar su consagración a Ella.

Consiste en un cordón que se lleva al cuello con dos piezas pequeñas de tela color café, una sobre el pecho y la otra sobre la espalda. Se usa bajo la ropa. Junto con el rosario y la medalla milagrosa, el escapulario es uno de los mas importantes sacramentales marianos.

Dice San Alfonso Ligorio, doctor de la Iglesia: "Así como los hombres se enorgullecen de que otros usen su uniforme, así Nuestra Señora Madre María está satisfecha cuando sus servidores usan su escapulario como prueba de que se han dedicado a su servicio, y son miembros de la familia de la Madre de Dios." 

Un sacramental es un objeto religioso que la Iglesia haya aprobado como signo que nos ayuda a vivir santamente y a aumentar nuestra devoción. Los sacramentales deben mover nuestros corazones a renunciar a todo pecado, incluso al venial.

El escapulario, al ser un sacramental, no nos comunica gracias como hacen los sacramentos. Las gracias nos vienen por nuestra respuesta de amor a Dios y de verdadera contrición del pecado, lo cual el sacramental debe motivar.

La palabra escapulario viene del Latín "scapulae" que significa "hombros". Originalmente era un vestido superpuesto que cae de los hombros y lo llevaban los monjes durante su trabajo. Con el tiempo se le dio el sentido de ser la cruz de cada día que, como discípulos de Cristo llevamos sobre nuestros hombros.

Para los Carmelitas particularmente, pasó a expresar la dedicación especial a la Virgen Santísima y el deseo de imitar su vida de entrega a Cristo y a los demás. 

En el año 1246 nombraron a San Simón Stock general de la Orden Carmelita. Este comprendió que, sin una intervención de la Virgen, a la orden le quedaba poco tiempo. Simón recurrió a María poniendo la orden bajo su amparo, ya que ellos le pertenecían. En su oración la llamó "La flor del Carmelo" y la "Estrella del Mar" y le suplicó la protección para toda la comunidad.

En respuesta a esta ferviente oración, el 16 de julio de 1251 se le aparece la Virgen a San Simón Stock y le da el escapulario para la orden con la siguiente promesa:"Este debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los Carmelitas: quien muera usando el escapulario no sufrirá el fuego eterno"

Aunque el escapulario fue dado a los Carmelitas, muchos laicos con el tiempo fueron sintiendo el llamado de vivir una vida mas comprometida con la espiritualidad carmelita y así se comenzó la cofradía del escapulario, donde se agregaban muchos laicos por medio de la devoción a la Virgen y al uso del escapulario. La Iglesia ha extendido el privilegio del escapulario a los laicos. 

Muchos Papas, santos como San Alfonso Ligorio, San Juan Bosco, San Claudio de la Colombiere, y San Pedro Poveda, tenían una especial devoción a la Virgen del Carmen y llevaban el escapulario.

Santos y teólogos católicos han explicado que, según esta promesa, quien tenga la devoción al escapulario y lo use, recibirá de María Santísima a la hora de la muerte, la gracia de la perseverancia en el estado de gracia (sin pecado mortal) o la gracia de la contrición (arrepentimiento).

Por parte del devoto, el escapulario es una señal de su compromiso a vivir la vida cristiana siguiendo el ejemplo perfecto de la Virgen Santísima. 

El escapulario tiene 3 significados:

  • El amor y la protección maternal de María: El signo es una tela o manto pequeño. Vemos como María cuando nace Jesús lo envuelve en un manto. La Madre siempre trata de cobijar a sus hijos. Envolver en su manto es una señal muy maternal de protección y cuidado. Señal de que nos envuelve en su amor maternal. Nos hace suyos. Nos cubre de la ignominia de nuestra desnudes espiritual.

Vemos en la Biblia:

– Dios cubrió con un manto a Adán y Eva después de que pecaron. (manto – signo de perdón)

– Jonás le dio su manto a David: símbolo de amistad -Elías dio su manto a Eliseo y lo llenó de su espíritu en su partida.

– S. Pablo: revístanse de Cristo: vestirnos con el manto de sus virtudes.

  • Pertenencia a María: Llevamos una marca que nos distingue como sus hijos escogidos. El escapulario se convierte en el símbolo de nuestra consagración a María.
  • Consagración: “pertenecer a María” es reconocer su misión maternal sobre nosotros y entregarnos a ella para dejarnos guiar, enseñar, moldear por Ella y en su corazón. Así podremos ser usados por Ella para la extensión del Reino de su Hijo.

En 1950 Papa Pío XII escribió acerca del escapulario: "que el escapulario sea tu signo de consagración al Inmaculado Corazón de María, lo cual estamos particularmente necesitando en estos tiempos tan peligrosos". Quien usa el escapulario debe ser consciente de su consagración a Dios y a la Virgen y ser consecuente en sus pensamientos, palabras y obras. Dice Jesús: "Cargad con mi yugo y aprended de mi, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera". (Mt 11:29). El escapulario simboliza ese yugo que Jesús nos invita a cargar, pero que María nos ayuda a llevar. El escapulario es un signo de nuestra identidad como cristianos, vinculados íntimamente a la Virgen María con el propósito de vivir plenamente nuestro bautismo. Representa nuestra decisión de seguir a Jesús por María en el espíritu de los religiosos pero adaptado a la propia vocación, lo que exige que seamos pobres, castos y obedientes por amor. 

Al usar el escapulario constantemente estamos haciendo silenciosa petición de asistencia a la Madre, y Ella nos enseña e intercede para conseguirnos las gracias para vivir como ella, abiertos de corazón al Señor, escuchando su Palabra, orando, descubriendo a Dios en la vida diaria y cercanos a las necesidades de nuestros hermanos, y nos está recordando que nuestra meta es el cielo y que todo lo de este mundo pasa.

En la tentación, tomamos el escapulario en nuestras manos e invocamos la asistencia de la Madre. Kilian Lynch, antiguo general de la Orden dice: "No lleguemos a la conclusión de que el escapulario está dotado de alguna clase de poder sobrenatural que nos salvará a pesar a pesar de lo que hagamos o de cuanto pequemos…Una voluntad pecadora y perversa puede derrotar la omnipotencia suplicante de la Madre de la Misericordia."

El suave yugo de Cristo: "Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana". (Mt 11:29-30)

– El escapulario simboliza ese yugo que Jesús nos invita a cargar pero que María nos ayuda a llevar.

Quién lleva el escapulario debe identificarse como católico sin temor a los rechazos y dificultades que ese yugo le traiga. 

El escapulario es un signo de nuestra identidad como católicos, vinculados de íntimamente a la Virgen María con el propósito de vivir plenamente según nuestro bautismo. Representa nuestra decisión de seguir a Jesús por María en el espíritu de los religiosos pero adaptado a la propia vocación. Esto requiere que seamos pobres (un estilo de vida sencillo sin apegos materiales), castos y obedientes por amor a Dios.

En momentos de tentación, tomamos el escapulario en nuestras manos e invocamos la asistencia de la Madre, resueltos a ser fieles al Señor.

Ella nos dirige hacia el Sagrado Corazón de su Hijo Divino y el demonio es forzado a retroceder vencido.

San Claude de la Colombiere advierte: "Tu preguntas: ¿y si yo quisiera morir con mis pecados?, yo te respondo, entonces morirás en pecado, pero no morirás con tu escapulario."

El primer escapulario debe ser bendecido por un sacerdote e impuesto por él mientras dice: "Recibe este escapulario bendito y pide a la Virgen Santísima que por sus méritos, lo lleves sin ninguna mancha de pecado y que te proteja de todo mal y te lleve a la vida eterna"

El escapulario es signo de la Maternidad Espiritual de María y debemos recordar que ella es madre de todos. Muchos milagros de conversión se han realizado en favor de buenos no-católicos que se han decidido a practicar la devoción al escapulario.

Se sabe de un anciano fue llevado al Hospital de San Simón Stock en la ciudad de Nueva York, inconsciente y moribundo. La enfermera al ver al paciente con el Escapulario Carmelita llamó a un sacerdote. Mientras rezada las oraciones por el moribundo, éste recobró el conocimiento y dijo:

-"Padre, yo no soy católico".

-"¿Entonces, ¿por qué está usando el Escapulario Carmelita?", preguntó el sacerdote.

-"He prometido a mis amigos usarlo", explicó el paciente. "Además rezo un Ave María diariamente."

-"Usted se está muriendo" replicó el sacerdote. "¿Quiere hacerse católico?"

-´Toda mi vida lo he deseado", contestó el moribundo. Fue bautizado, recibió la Unción de los Enfermos antes de fallecer en paz.

Oración a la Virgen del Carmen
Súplica para tiempos difíciles

Tengo mil dificultades:
ayúdame.
 
De los enemigos del alma:
sálvame.
 
En mis desaciertos:
ilumíname.
 
En mis dudas y penas:
confórtame.
 
En mis enfermedades:
fortaléceme.
 
Cuando me desprecien:
anímame.
 
En las tentaciones:
defiéndeme.
 
En horas difíciles:
consuélame.
 
Con tu corazón maternal:
ámame.
 
Con tu inmenso poder:
protégeme.
 
Y en tus brazos al expirar:
recíbeme.
 
Virgen del Carmen, ruega por nosotros.
 
Amén.

16 de julio de 2023

Nuestra Señora del Carmen y los regalos que trajo al mundo

 Del sitio Gaudium Press: 

Era el 16 de julio de 1251, y el superior de los carmelitas, Simón Stock, pedía a la Virgen auxilio para resolver no pequeños problemas de su comunidad. La confianza del santo no solo consiguió que la Virgen lo atendiera, sino que ella misma quiso traspasar la muralla del cielo, para aparecerse y decirle: “Hijo amadísimo, recibe el Escapulario de tu Orden, señal especial de mi amistad fraterna, privilegio para ti y todos los carmelitas. Aquellos que mueran con este Escapulario no padecerán el fuego del Infierno. Es señal de salvación, amparo y protección en los peligros, y alianza de paz para siempre”. 

Era pues, un mensaje para él, para la orden carmelita, y para todos los que a ella se afilian usando el escapulario. Usar el escapulario con devoción, haciendo que este sea un vínculo que nos une con Nuestra Señora, es el boleto hacia el cielo, aunque antes debamos pasar por las dolorosas y regenerantes llamas del purgatorio. De hecho, decía San Claudio de La Colombière que “no basta decir que el Escapulario es una señal de salvación. Yo sustento que no hay otro que haga nuestra predestinación tan segura”.

Cuántas veces la Virgen del Carmen ha intercedido por sus devotos, por intermedio del escapulario, es algo de lo que ya se perdió la cuenta.

Cuenta Mons. Marcos Barbosa en su obra “El Escapulario de Nuestra Señora del Carmen” que un caballero inglés, bien impío, aún en el trance de la muerte daba todos los signos de condenación gritando: “¡Quiero el infierno y al diablo!”. Locura total.

Fue avisado entonces el fraile Simón Stock que en un exceso de su caridad caminó hasta donde estaba ese insensato bribón, y le extendió el escapulario sobre su cuerpo. Entonces se operó unos de los mayores milagros que pueden ocurrir, que son los de esas conversiones. Al final pidió los sacramentos. Parecería que ese fue un hecho permitido y querido por Dios para demostrar la fuerza de este sacramental por entonces mero retoño, hoy árbol frondoso.

En estos tiempos de descreencia, si hay muchos que no creen en el infierno, pues los hay más que no creen en el purgatorio. No obstante, este sí que existe y le tiene sin cuidado que no crean en él, ni en su fuego purificador terrible que prepara al cielo, pero que es un tormento muy similar al del infierno. Pero para todos los de esta Iglesia purgante, también hay un regalo de la Virgen del Carmen, y es que según una reconocida tradición, la propia Madre de Dios se apareció al Papa Juan XXII, diciendo que liberaría del purgatorio el primer sábado después de su muerte, a todos los que portasen devotamente el Escapulario.

Pero sigamos con Mons. Barbosa, contando signos con los que Dios ha querido resaltar ante los hombres la importancia del escapulario: En Santo André, Brasil, una niña de 5 años cayó dentro de un pozo de 20 metros de profundidad. Una hora después, fue encontrada flotando sobre el agua, con el Escapulario al cuello. La familia, naturalmente, atribuyó el hecho a la protección de la Madre del Carmelo.

Este otro es contado por el fraile carmelita Juan Fernández Martín, en su libro “Milagros y Prodigios del Santo Escapulario del Carmen”: Una niña francesa ve un día morir a su padre, y se va con su madre a París. La chica, para sostener el hogar pues su madre es bien anciana, monta un taller. Pero la madre cae enferma de cáncer, y no solo consume su vida sino también las pocas economías que había en ese hogar. La muchacha se desespera, y un día coge muchos carbones y llena con ellos el brasero para morir asfixiada.

Temprano llega a la casa una amiga que la encuentra como muerta, grita, avisa. Pasaba por ‘casualidad’ un famoso médico, el Dr. Recamier que examina y dice: – No señores, no; no debe estar muerta esta mujer; lleva puesto el santo escapulario, y ningún suicida logra morir, aunque en ello se empeñe, cuando lleva consigo este objeto.

Sin embargo, a pesar de las insistencias médicas de Recamier, el cuerpo estaba yerto, no reaccionaba, por lo que se decidió al uso de medidas extremas que hoy tal vez le hubieran valido un proceso en un comité de ética: Pidió dos palos y comenzó a golpear el cuerpo de la chica, particularmente la región abdominal. Después de unos minutos la vida comenzó a regresar al cuerpo. La joven llegó a ser superiora de las Hermanitas de los Pobres.

Un día en Puerto Rico, por vuelta de 1923, unos jóvenes realizaron una parodia en la que una chica de apellido Domínguez hacía el papel de joven princesa, mientras que el joven Pietri haciendo de cura, insultaba a la princesa porque esta no le daba dinero: “Te vas a condenar, eres mala católica”, decía el actor presbítero.

La ‘princesa’ para garantizar al ‘cura’ su catolicidad, le muestra el escapulario que portaba en su cuello, pero entonces el ‘cura’ Pietri se lo arranca y amenaza con lanzarlo al suelo mientras decía: “Esto es una tontería, una por…”, pero no alcanza a terminar la frase…

El brazo se le había paralizado. Al final, tiene que ser sacado del sitio tieso, paralítico y medio idiota. Varios asistentes atestiguan el hecho.

Lo cierto es que ahí esta Ella, la Virgen del Carmen, casi que suplicante para recibir nuestros pedidos, especialmente el que no nos abandone, que nos auxilie con su gracia, con su afecto materno.

9 de julio de 2023

El mejor regalo para un cristiano, un Escapulario de Nuestra Señora del Carmen

 

Del sitio Aleteia:

Lejos de ser un “talismán”, esta prenda se convierte para la persona que lo cuelga al cuello en un gesto de amor a Dios y de cariño por su Madre. Descubre su verdadero significado antes de regalarlo.

El mejor regalo no depende del dinero; depende de la intención y del bien que se desea para la persona agasajada. Por este motivo, desde hace más de cuatro siglos, no hay mejor regalo para muchos cristianos que el Escapulario de la Virgen.

El Escapulario de Nuestra Señora del Monte Carmelo, también conocido como Escapulario del Carmen, constituye una forma reducida del hábito de los religiosos carmelitas que todo cristiano puede colgar al cuello.

Desde el siglo XVI casi todos los Papas lo han vestido y propagado. El papa Juan Pablo II recordó en diversas ocasiones que lo vestía con devoción desde niño.

Según la tradición, cuya primera referencia data del siglo XIV, la Virgen María se apareció a San Simón Stock, prior general de la Orden del Carmen a mediados del siglo XIII, portando en las manos el Escapulario y diciéndole “Este es para ti y los tuyos un privilegio: quien lo porte será salvado de todo”.

​Interpretaciones populares de siglos posteriores podrían ver en esta tradición una especie de talismán cristiano: bastaría vestir el Escapulario para salvarse  en la hora de la muerte.

La Orden de los Carmelitas en su página web deja muy claro que el Escapulario no es:

  •     un amuleto mágico para protegerte;
  •     una garantía de salvación automática;
  •     un pretexto para no vivir las exigencias de la vida cristiana.

La Santa Sede, en el número 205 del Directorio sobre la piedad popular y la liturgia, descalifica todo carácter supersticioso al Escapulario y subraya la decisión de llevarlo como un gesto de reconocer “la primacía de la vida espiritual y la necesidad de la oración”.

Como explica la misma  Orden de los Carmelitas en su página web, el Escapulario  tiene varios significados espirituales, aprobados por la Iglesia católica desde hace varios siglos:

  •     estar abiertos a Dios, y a su voluntad evidente en los eventos de nuestra vida;
  •     escuchar a la Palabra de Dios en la Biblia y en la vida, a creer en ella y a poner en práctica lo que nos pide;
  •     orar en todo momento como un medio para descubrir la presencia de Dios en todo lo que sucede a nuestro alrededor;
  •     involucrarnos con las personas estando atentos a sus necesidades;
  •     es una expresión de nuestra creencia que algún día encontraremos a Dios en la vida eterna, ayudados por la intercesión y la oración a María.

Si usted está pensando en regalar un Escapulario a una persona querida, tenga en cuenta que la Iglesia recomienda su imposición por un sacerdote o una persona autorizada. En caso de dudas, lo más práctico es consultar o pedir ayuda a un religioso o religiosa carmelita.

17 de noviembre de 2022

Hasta que punto nos ayuda a salvarnos Nuestra Señora

 Del sitio Aleteia:

"A Jesús por María": María intercede por sus hijos de la tierra y por los del purgatorio.

Se cuenta que en el cielo le llegó a oídos de Jesús que se habían colado algunas almas. Jesús se le acerca a san Pedro y le pregunta: “¿Qué está pasando aquí?”. 

San Pedro le responde: “Según parece han entrado algunos sin tener por escrito tu autorización”.

Jesús le dice: “Pero, ¿qué pasa contigo? ¿Por qué no desempeñas bien tu trabajo?”. San Pedro, en un primer momento, no responde nada, porque ve que Jesús tiene la razón.

Pero en un segundo momento le dice: “Yo cumplo con mi misión. Yo mantengo cerrada la puerta, pero me han dicho que tu Madre coge las llaves, abre la puerta y termina metiéndolos. Señor, comprenderás que yo no puedo con tu Madre”.

Jesús le dice: “Ya me lo temía; pero mi Madre es mi Madre”.

María es pues la puerta del cielo porque el mismo Jesucristo se rinde ante los deseos de su Madre cuando intercede por nosotros. No le puede resistir.

Esto no quiere decir que entre Jesús y su Madre no existan diferencias sustanciales; las hay, por supuesto.

“Ninguna creatura puede ser puesta nunca en el mismo orden con el Verbo Encarnado y Redentor… La única mediación del Redentor no excluye, sino que suscita en las creaturas una colaboración diversa que participa de la única fuente”.LG, 62.

Jesucristo es el Redentor, es el camino que nos lleva al Padre y es la puerta del redil.

Y María, la llena de gracia, es la primera de las redimidas y es quien nos lleva a su Divino Hijo. Es la intercesora por excelencia, es nuestra Madre.

Cristo es mediador principal, porque nos ha redimido con sus propios méritos. Y su Madre es mediadora secundaria, subordinada a su Hijo.

Como se dice comúnmente: ‘A Jesús por María’. María es el camino para llegar a Cristo, EL CAMINO.

Así como María es el canal para que la segunda divina persona de la Santísima Trinidad se encarnara, ella también es el canal para entrar al cielo. 

Es decir Ella nos ayuda a pasar la puerta verdadera que es Jesucristo.

Ella coopera en la distribución de la gracia. Y de la misma manera que todas las gracias concedidas a la tierra y distribuidas por María, Ella también lo hace con las almas del purgatorio.

En su oración litúrgica de la misa cotidiana por los difuntos, la Iglesia solicita la clemencia de Dios: la Iglesia pide para los difuntos la entrada en la eterna beatitud.

Y para obtener esta gracia no podría hacer nada mejor que encomendarse a la intercesión de la bienaventurada Virgen María.

María se ocupa de las almas del Purgatorio, pues tiene capacidad para intervenir en su favor.

Y si pide por ellas, serán auxiliadas y salvadas, porque la oración de María es eficaz y obtiene siempre su efecto.

Dios lo quiere así para honrar a su Madre. Recordemos el poder intercesor de María en las bodas de Caná.

Dios libera a las almas del purgatorio como acto de misericordia, acortando las penas. 

Y esto no es por el mérito de las almas que allí purgan sino por la intercesión de la Virgen y los santos y por las oraciones de los que aún estamos aquí y pedimos por esas almas (la comunión de los santos).

Esto es confirmado por la Iglesia cuando dice que la Virgen María, según el proyecto de Dios, está asociada estrechamente a Cristo en toda su obra salvadora.

Y “con su múltiple intercesión, continua obteniéndonos la gracia de la vida eterna” (LG 62).

En la comunión de los santos (la Iglesia triunfante, la purgante y la militante) existe un vínculo de amor y un intercambio de bienes. Estos bienes espirituales son llamados el tesoro de la Iglesia.

“Pertenecen igualmente a este tesoro el precio verdaderamente inmenso, inconmensurable y siempre nuevo que tienen ante Dios las oraciones y las buenas obras de la Bienaventurada Virgen María y de todos los santos…”. Catecismo 1477.

Si nosotros podemos beneficiar a las almas purgantes, imaginemos cómo lo podrá hacer María Santísima que siempre es una Madre amorosa.

Sobre esta base teológica se entiende y se acepta la intervención de María en la liberación eficaz de las almas del purgatorio y en la liberación más rápida de algunas más que de otras.

Según la tradición, al papa Juan XXII se le apareció la Virgen María y le prometió que sacaría del purgatorio el sábado siguiente a la muerte a quien muriese con el escapulario del Carmen puesto. El sábado es el día dedicado a la Virgen María.

El Papa puso por escrito tanto la aparición como la promesa de la Virgen María en la bula sabatina en la primera mitad del siglo XIV. Tal es el privilegio sabatino a favor de quien lleve el escapulario y cumpla con las condiciones.

La aparición al papa Juan XXII significó la confirmación de la promesa que la misma Virgen María le hizo a san Simón Stock en el año 1251, de que quien muera con el escapulario no padecerá el «fuego eterno».

Desde hace más de siete siglos, muchas personas llevan el escapulario del Carmen para asegurarse la protección de María en todas las necesidades de la vida.

Y en particular para obtener, mediante su intercesión, la salvación eterna y una solícita liberación del purgatorio.

El privilegio del escapulario es una gracia que María Santísima obtiene de su amado hijo a favor de sus devotos como premio de su dedicación generosa.

Quien tenga la devoción al escapulario y lo use, recibirá de María Santísima a la hora de la muerte, la gracia de la perseverancia en el estado de gracia, sin pecado mortal, o la gracia de la contrición.

Pero el uso de este escapulario se ha de entender bien. Por parte del devoto, el escapulario es una señal de su compromiso a vivir la vida cristiana siguiendo el ejemplo perfecto de la Virgen Santísima.

La Santísima Virgen cumple con su promesa de llevar las almas del purgatorio al cielo el sábado siguiente a la muerte, siempre y cuando en vida hayan sido muy buenos cristianos, hayan vivido en gracia de Dios y al llevar el escapulario cumplan con las condiciones debidas.

Es decir el escapulario no es un amuleto o algo mágico que produzca por sí sólo determinados efectos. El escapulario tampoco se debe entender como una dispensa de las exigencias de la vida cristiana, como tampoco es garantía automática de salvación.

Según las enseñanzas de la Iglesia, la salvación eterna es fruto de la fidelidad del hombre a la palabra de Dios y de su colaboración a la gracia divina.

Sería peligroso y erróneo considerar que, para salvarse, sea suficiente llevar el escapulario, sin ninguna preocupación de vivir la fe y el amor.

Quien lleva el escapulario debe comprometerse a llevar una conducta ejemplar: el fiel cumplimiento de sus responsabilidades y su corresponsabilidad eclesial.

Por tanto el escapulario no garantiza acciones milagrosas por parte de la Virgen María para quien voluntariamente se obstina en el pecado aunque lleve el escapulario.

Lo que asegura es la asistencia continua a cuantos se esfuerzan en la lucha contra el pecado y perseveran en el bien.

Henry Vargas Holguín 

16 de julio de 2018

Nuestra Señora del Carmen

Del sitio María de Nazareth:

La Orden del Carmelo tiene un origen antiguo y glorioso; se cree y no sin justa razón, que esta Orden es la continuación de la escuela de los profetas establecida en el Monte Carmelo por el profeta Elías. Los discípulos de esta escuela ocuparon el primer lugar entre los conversos al cristianismo naciente, y el Carmelo llega a ser la cuna de la vida monástica a partir de Cristo.

Después de la dispersión de los Apóstoles, en el año 38, ellos construyeron una capilla en honor a María y se consagraron muy especialmente a celebrar Sus Alabanzas. Más tarde, sufrieron bajo los Sarracenos y los musulmanes, cuando Francia, en concierto con Europa, emprendió las Cruzadas para recuperar los Lugares Santos. Fue durante esas duras pruebas que los Carmelitas fueron a Francia y abrieron allí varias casas, logrando incluso establecerse en Inglaterra.
San Simón Stock llega a ser en 1245 el superior general de los Carmelitas, y no descuida nada para avivar la llama de la devoción a María en su Orden. La Virgen María se le apareció el 16 de julio rodeada de ángeles y en medio de una gran luz, vestida del hábito del Carmelo y del escapulario de la Orden para decirle: "Este es un privilegio para ti y para todos los carmelitas, aquél que muera tras haber llevado este hábito no padecerá el fuego eterno." El santo hizo milagros para confirmar la realidad de esta visión.

Este fue el origen de la Orden de N. S. del Monte Carmelo, así los cristianos que no pudieran abrazar las Reglas, podrían recibir las bendiciones prometidas en torno al escapulario. El privilegio más importante acordado a los hermanos del Carmelo, después del que María le dio a conocer a san Simón Stock, sería el revelado al Papa Juan XXII: la liberación del purgatorio, el sábado después de su muerte a los hermanos que hubiesen sido fieles al espíritu y a las Reglas de la Cofradía. Además de esos dos privilegios, existen numerosas indulgencias ligadas al escapulario.