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8 de diciembre de 2023

Frases de Santos y Papas sobre la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora

Del sitio Gaudium Press:

Hoy, 8 de diciembre, la Iglesia católica celebra la solemnidad de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora. Este dogma mariano fue declarado por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854, mediante la bula "Ineffabilis Deus".

En dos apariciones, Nuestra Señora confirmó que estaba exenta del pecado original desde el momento de su concepción. Una de ellas fue en 1830, cuando pidió a Santa Catalina Labouré que acuñara una medalla con la oración: "Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti".

Así pues, en 1858, tras la proclamación del dogma, la Santísima Virgen se apareció a santa Bernadette Soubirous en la ciudad francesa de Lourdes. En aquella ocasión, la Virgen se presentó diciendo: "Yo soy la Inmaculada Concepción".

Innumerables santos y papas han hablado sobre el dogma de la Inmaculada Concepción. Echa un vistazo a algunos de estos pensamientos:

  1. "¿No sería conveniente que una virgen purísima e inmaculada se pusiera al servicio de este misterioso designio? ¿Y dónde podría encontrarse esta virgen sino en esta mujer, única entre todas, elegida por el creador del universo antes de todas las generaciones?" (San Andrés de Creta)
  2. "¡Oh mujer llena y más que llena de gracia, el desbordamiento de tu plenitud hace renacer a toda criatura! Oh Virgen bendita y más que bendita, por tu bendición es bendecida toda la naturaleza, no sólo las cosas creadas por el Creador, sino también el Creador por la criatura!" (San Anselmo)
  3. "Tú, está escrito, te levantas con belleza (Sal 44,14); y tu cuerpo virginal es todo santo, todo casto, todo morada de Dios". (San Germán de Constantinopla)
  4. "Sí, es la Madre de Dios, María de nombre divino, cuyo vientre dio a luz al Dios encarnado, que se había preparado sobrenaturalmente para ser templo." (San Andrés de Creta)
  5. "¡Inmaculada Concepción, purifica mi corazón para que pueda amar mejor a Dios!" (San Pío)
  6. "Dios la hizo la primera en heredar la santidad de su Hijo. Primera entre los redimidos por su sangre, de Ella recibida humanamente hablando. La hizo inmaculada en el momento mismo de la concepción". (San Juan Pablo II)
  7. "Preservada de toda mancha de culpa, Tú eres para nosotros, peregrinos por los caminos del mundo, modelo luminoso de coherencia evangélica y prenda preciosísima de esperanza segura". (San Juan Pablo II)
  8. "Llena eres de gracia, María, colmada de amor divino desde el primer momento de tu existencia, providencialmente predestinada a ser la Madre del Redentor, e íntimamente unida a Él en el misterio de la salvación". (Papa emérito Benedicto XVI)
  9. "Fue Ella, la Inmaculada, libre de toda mancha original o actual, y siempre íntimamente unida a su Hijo, quien, como otra Eva, junto con el holocausto de sus derechos maternales y de su amor materno, lo ofreció en el Gólgota al Padre Eterno por todos los hijos de Adán, manchados por su miserable caída..." (Papa Pío II)
  10. "Rendimos homenaje a María Santísima, preservada desde el primer instante del contagio de la culpa original y de toda sombra de pecado, en virtud de los méritos de su Hijo Jesucristo, nuestro único Redentor". (San Juan Pablo II)
  11. "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que te concedió, oh Virgen de Nazaret, toda bendición espiritual en Cristo. En Él fuiste concebida inmaculada. Elegida para ser su Madre, en Él y por Él fuiste redimida más que ningún otro ser humano" (San Juan Pablo II).
  12. "Por singular gracia y favor de Dios omnipotente, y en previsión de los méritos de Jesucristo, Salvador del género humano, la bienaventurada Virgen María fue preservada intacta de toda mancha de pecado original en el primer instante de su concepción". (Beato Pío IX)
  13. "Dios la eligió desde el principio, desde el primer instante de su concepción, haciéndola digna de la maternidad divina, a la que en el tiempo señalado sería llamada". (San Juan Pablo II)
  14. "La augusta Madre de Dios, inmaculada en la concepción, virgen enteramente intacta en su maternidad divina, generosa compañera del divino Redentor, que obtuvo el triunfo pleno sobre el pecado y sus consecuencias, ha alcanzado ser mantenida inmune de la corrupción del sepulcro, como corona suprema de sus privilegios". (Papa Pío XII)
  15. "La Virgen María, beneficiada de antemano por la muerte redentora de su Hijo, desde su concepción fue preservada del contagio de la culpa. Por eso, con su Corazón inmaculado nos dice: encomendaos a Jesús, Él os salvará". (Papa emérito Benedicto XVI)
  16. "En la concepción inmaculada de María se nos invita a reconocer la aurora del mundo nuevo, transformado por la obra salvífica del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo." (Papa Francisco)
  17. "Preservada de la herencia del pecado original, fuiste concebida y viniste al mundo en estado de gracia santificante. Lleno de gracia!" (San Juan Pablo II)
  18. "En medio de las pruebas de la vida y, sobre todo, de las contradicciones que el hombre experimenta en sí mismo y a su alrededor, María, la Madre de Cristo, nos dice que la Gracia es más grande que el pecado, que la misericordia de Dios es más poderosa que el mal y sabe convertirlo en bien." (Papa emérito Benedicto XVI)
  19. "Virgen Santa e Inmaculada, tú eres el honor de nuestro pueblo y la solícita guardiana de nuestra ciudad, a ti nos dirigimos con amorosa confianza. Todo es bello, ¡oh María! En ti no hay pecado". (Papa Francisco)
  20. "En tu Inmaculada Concepción resplandece la vocación de los discípulos de Cristo, llamados a ser, con su gracia, santos e inmaculados en el amor". (Papa emérito Benedicto XVI).

1 de abril de 2023

Devoción de los Cinco Primeros Sabados a Nuestra Señora (Cuarto Sábado)

Del sitio Centenaire des apparitions de Fátima:

Fue durante la aparición del 13 de julio de 1917 cuando la Virgen habló por primera vez de los primeros sábados de mes, revelando a los pequeños videntes: "Vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la Comunión Reparadora los primeros sábados de mes".

Nótese que la Virgen habla de los primeros sábados de mes de manera general, sin especificar el número. No fue hasta el 10 de diciembre de 1925, en Pontevedra, cuando lo hizo. He aquí las palabras de Nuestra Señora que Sor Lucía escuchó aquel día (tomadas de una carta a su confesor, el Padre Aparicio) 

"Mira, hija mía, mi Corazón rodeado de las espinas que los hombres me clavan a cada instante con sus blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, intentas consolarme y dices que todos los que,
    - durante cinco meses, el primer sábado,
    - se confesará,
    - recibir la Sagrada Comunión,
    - rezará un rosario
    - y hazme compañía durante quince minutos, meditando los quince misterios del Rosario
    - en un espíritu de reparación,
Prometo asistirles en la hora de la muerte, con todas las gracias necesarias para la salvación de sus almas."

Dos meses más tarde, el 15 de febrero de 1926, el Niño Jesús se apareció a Sor Lucía y suavizó las condiciones impuestas por Nuestra Señora. He aquí un extracto del diálogo entre ambos (tomado de una carta a Monseñor Pereira Lopès, uno de sus antiguos confesores):

" - Mi confesor decía en su carta que esta devoción no faltaba en el mundo, porque ya había muchas almas que Te recibían cada primer sábado, en honor de Nuestra Señora y de los quince misterios del Rosario.
 - Es verdad, hija mía, que muchas almas comienzan, pero pocas llegan hasta el final, y las que perseveran lo hacen para recibir las gracias prometidas. Las almas que hacen los cinco primeros sábados con fervor y con el fin de reparar al Corazón de vuestra Madre celestial me agradan más que las que hacen quince, tibias e indiferentes.
- ¡Jesús mío! A muchas almas les resulta difícil confesarse los sábados. ¿Y si permitiera que la confesión en ocho días fuera válida?
 - Sí, puede hacerse incluso después, con tal de que las almas estén en estado de gracia el primer sábado en que me reciban, y que, en esta confesión previa, se propongan hacer reparación al Sagrado Corazón de María.
- ¡Jesús mío! ¿Y los que olvidan hacer esta intención?
- Pueden hacerlo en la siguiente confesión, aprovechando la primera oportunidad que tengan para confesarse."

Cuatro años más tarde, el padre Gonçalvès, que había sustituido al padre Aparicio como confesor, pidió a sor Lucía que respondiera por escrito a cinco preguntas sobre la devoción de los primeros sábados de mes. He aquí sus respuestas (extracto de la carta enviada al Padre González):
1. ¿Cuándo? 10 de diciembre de 1925.
¿Cómo se hizo? Por una aparición de Nuestro Señor y de la Santísima Virgen que me mostró su Corazón Inmaculado rodeado de espinas y pidiendo reparación.
¿Dónde? En Pontevedra (Pasaje Isabel II). La primera aparición (tuvo lugar) en mi habitación, la segunda cerca de la puerta del jardín donde estaba trabajando.

2. ¿Los requisitos?
Durante cinco meses, el primer sábado, comulgar, rezar el Rosario, hacer compañía a la Virgen durante quince minutos, meditando los misterios del Rosario, y confesarse con la misma intención. La confesión puede hacerse otro día, siempre que se esté en estado de gracia al recibir la Sagrada Comunión.

3. Beneficios o promesas.
"A las almas que me pidan reparación de este modo (dice la Virgen), les prometo asistirlas en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación."

4. ¿Por qué cinco sábados y no nueve, o siete, en honor de los dolores de Nuestra Señora?
Estando en la capilla con Nuestro Señor parte de la noche del 29 al 30 de este mes de mayo de 1930, y hablando con Nuestro Señor sobre las preguntas cuarta y quinta, me sentí de pronto más íntimamente poseído por la presencia divina y, si no me equivoco, he aquí lo que me fue revelado:    "Hija mía, la razón es simple. Hay cinco clases de ofensas y blasfemias contra el Inmaculado Corazón de María:
    1) blasfemias contra la Inmaculada Concepción,
    2) blasfemias contra su virginidad,
    3) blasfemias contra su maternidad divina, negándose al mismo tiempo a reconocerla como Madre de los hombres,
    4) las blasfemias de quienes públicamente pretenden poner indiferencia o desprecio, o incluso odio, en el corazón de los niños hacia esta Madre Inmaculada,
    5) las ofensas de los que la ofenden directamente en sus santas imágenes.
 Esta es, hija mía, la razón por la que el Inmaculado Corazón de María me ha inspirado pedir esta pequeña reparación y, en consideración a ella, mover mi misericordia a perdonar a las almas que han tenido la desgracia de ofenderla. En cuanto a ti, procura sin cesar, con tus oraciones y tus sacrificios, mover mi misericordia hacia estas pobres almas."

 5. Los que no pueden cumplir las condiciones el sábado, ¿no pueden cumplirlas el domingo?
"También se aceptará la práctica de esta devoción el domingo siguiente al primer sábado, cuando mis sacerdotes, por justas razones, lo permitan a las almas."

Para comprender la finalidad de los primeros sábados de mes, es importante tener en cuenta los siguientes puntos.

En la respuesta a la cuarta pregunta, Nuestro Señor dice a Sor Lucía que es Él quien pide esta devoción: "... el Inmaculado Corazón de María Me ha inspirado pedir esta pequeña reparación y, en consideración a Ella, mover Mi misericordia".

Si la posibilidad de elegir un día distinto del primer sábado para confesarse se deja a la libre voluntad de cada persona, la posibilidad de recibir la Sagrada Comunión al día siguiente sólo puede ser concedida por un sacerdote. Sin embargo, está claro que se trata sólo de excepciones: la regla general establecida por el Cielo es confesar y comulgar el sábado. Para hacerlo otro día, debe haber un impedimento real.

El punto más importante, aquel del que esta devoción extrae toda su eficacia, es la voluntad de reparar los ultrajes sufridos por la Virgen por parte de los pecadores. Este es uno de los puntos esenciales del mensaje de Fátima: reparar las ofensas cometidas contra los santos corazones de Jesús y de María. En octubre de 1928, en una carta a su obispo, Mons. da Silva, Sor Lucía escribió:

"El buen Dios, en su infinita misericordia, se queja de que ya no puede soportar las ofensas cometidas contra la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen. Dice que a causa de este pecado, un gran número de almas caen en el infierno, y promete salvarlas, en la medida en que se practique la siguiente devoción [los primeros sábados de mes], con la intención de hacer reparación al Corazón Inmaculado de nuestra Santísima Madre."

Sor Lucía también confió al Padre Aparicio (carta del 19 de marzo de 1939):

"De la práctica de esta devoción, unida a la consagración al Corazón Inmaculado de María, depende para el mundo la paz o la guerra. Por eso he deseado tanto su propagación; y sobre todo porque es la voluntad de nuestro buen Dios y de nuestra querida Madre del Cielo."

Más tarde, Sor Lucía nos indicó que debíamos practicar esta devoción todos los primeros sábados de mes, porque cada vez podríamos obtener la conversión de un mayor número de pecadores:

"Así hago las meditaciones sobre los misterios del Rosario los primeros sábados. Primer misterio: la Anunciación del ángel Gabriel a Nuestra Señora (...)" 

"En el segundo mes, medito sobre el segundo misterio gozoso. En el tercer mes medito en el tercero y así sucesivamente, siguiendo el mismo método de meditación. Cuando he terminado estos cinco primeros sábados, empiezo otros cinco y medito los misterios dolorosos, luego los gloriosos y, cuando los he terminado, empiezo de nuevo los gozosos".

Esta precisión de Sor Lucía indica claramente que esta devoción debe realizarse todos los primeros sábados de mes y no sólo cinco veces, porque esta práctica es sobre todo para salvar almas. Este es el sentido de la primera petición de la Virgen el 13 de julio de 1917: "Vendré a pedir (...) la Comunión Reparadora los primeros sábados de mes".

La práctica de cinco sábados sucesivos concede una gracia adicional, la de la asistencia de Nuestra Señora en el momento de nuestra muerte. Pero no debemos confundir la práctica general con la gracia adicional concedida a quienes lo hacen los cinco primeros sábados seguidos. Esta gracia extraordinaria es sobre todo una señal de que el Cielo concede gran importancia a esta devoción.

MEDITACIÓN PARA EL CUARTO SÁBADO

JUAN PABLO II

 Miércoles 9 de julio de 1997

LA ASUNCIÓN DE MARÍA EN LA TRADICIÓN DE LA IGLESIA

1. La perenne y concorde tradición de la Iglesia muestra cómo la Asunción de María forma parte del designio divino y se fundamenta en la singular participación de María en la misión de su Hijo. Ya durante el primer milenio los autores sagrados se expresaban en este sentido.
Algunos testimonios, en verdad apenas esbozados, se encuentran en san Ambrosio, san Epifanio y Timoteo de Jerusalén. San Germán de Constantinopla († 733) pone en labios de Jesús, que se prepara para llevar a su Madre al cielo, estas palabras: «Es necesario que donde yo esté, estés también tú, madre inseparable de tu Hijo...» (Hom. 3 in Dormitionem: PG 98, 360).
Además, la misma tradición eclesial ve en la maternidad divina la razón fundamental de la Asunción.
Encontramos un indicio interesante de esta convicción en un relato apócrifo del siglo V, atribuido al pseudo Melitón. El autor imagina que Cristo pregunta a Pedro y a los Apóstoles qué destino merece María, y ellos le dan esta respuesta: "Señor, elegiste a tu esclava, para que se convierta en tu morada inmaculada (...). Por tanto, dado que, después de haber vencido a la muerte, reinas en la gloria, a tus siervos nos ha parecido justo que resucites el cuerpo de tu madre y la lleves contigo, dichosa, al cielo» (De transitu V. Mariae, 16: PG 5, 1.238).
Por consiguiente, se puede afirmar que la maternidad divina, que hizo del cuerpo de María la morada inmaculada del Señor, funda su destino glorioso.

2. San Germán, en un texto lleno de poesía, sostiene que el afecto de Jesús a su Madre exige que María se vuelva a unir con su Hijo divino en el cielo: «Como un niño busca y desea la presencia de su madre, y como una madre quiere vivir en compañía de su hijo, así también era conveniente que tú, de cuyo amor materno a tu Hijo y Dios no cabe duda alguna, volvieras a él. ¿Y no era conveniente que, de cualquier modo, este Dios que sentía por ti un amor verdaderamente filial, te tomara consigo?» (Hom. 1 in Dormitionem: PG 98, 347). En otro texto, el venerable autor integra el aspecto privado de la relación entre Cristo y María con la dimensión salvífica de la maternidad, sosteniendo que: "Era necesario que la madre de la Vida compartiera la morada de la Vida" (ib.: PG 98, 348).

3. Según algunos Padres de la Iglesia, otro argumento en que se funda el privilegio de la Asunción se deduce de la participación de María en la obra de la redención. San Juan Damasceno subraya la relación entre la participación en la Pasión y el destino glorioso: "Era necesario que aquella que había visto a su Hijo en la cruz y recibido en pleno corazón la espada del dolor (...) contemplara a ese Hijo suyo sentado a la diestra del Padre" (Hom. 2: PG 96, 741). A la luz del misterio pascual, de modo particularmente claro se ve la oportunidad de que, junto con el Hijo, también la Madre fuera glorificada después de la muerte.
El concilio Vaticano II, recordando en la constitución dogmática sobre la Iglesia el misterio de la Asunción, atrae la atención hacia elprivilegio de la Inmaculada Concepción: precisamente porque fue"preservada libre de toda mancha de pecado original" (Lumen gentium, 59), María no podía permanecer como los demás hombres en el estado de muerte hasta el fin del mundo. La ausencia del pecado original y la santidad, perfecta ya desde el primer instante de su existencia, exigían para la Madre de Dios la plena glorificación de su alma y de su cuerpo.

4. Contemplando el misterio de la Asunción de la Virgen, es posible comprender el plan de la Providencia divina con respecto a la humanidad: después de Cristo, Verbo encarnado, María es la primera criatura humana que realiza el ideal escatológico, anticipando la plenitud de la felicidad, prometida a los elegidos mediante la
resurrección de los cuerpos. En la Asunción de la Virgen podemos ver también la voluntad divina de promover a la mujer.
Como había sucedido en el origen del género humano y de la historia de la salvación, en el proyecto de Dios el ideal escatológico no debía revelarse en una persona, sino en una pareja. Por eso, en la gloria celestial, al lado de Cristo resucitado hay una mujer resucitada, María: el nuevo Adán y la nueva Eva, primicias de la resurrección general de los cuerpos de toda la humanidad.
Ciertamente, la condición escatológica de Cristo y la de María no se han de poner en el mismo nivel. María, nueva Eva, recibió de Cristo, nuevo Adán, la plenitud de gracia y de gloria celestial, habiendo sido resucitada mediante el Espíritu Santo por el poder soberano del Hijo.

5. Estas reflexiones, aunque sean breves, nos permiten poner de relieve que la Asunción de María manifiesta la nobleza y la dignidad del cuerpo humano.
Frente a la profanación y al envilecimiento a los que la sociedad moderna somete frecuentemente, en particular, el cuerpo femenino, el misterio de la Asunción proclama el destino sobrenatural y la dignidad de todo cuerpo humano, llamado por el Señor a transformarse en instrumento de santidad y a participar en su gloria.
María entró en la gloria, porque acogió al Hijo de Dios en su seno virginal y en su corazón. Contemplándola, el cristiano aprende a descubrir el valor de su cuerpo y a custodiarlo como templo de Dios, en espera de la resurrección. La Asunción, privilegio concedido a la Madre de Dios, representa así un inmenso valor para la vida y el destino de la humanidad

26 de diciembre de 2019

Nuestra Señora del Cinturón

Del blog Espolón:

En la catedral de Prato, Italia, no lejos de Florencia hoy se venera en forma solemne el santo cinturón, faja o cinturón de Nuestra Señora.

Lo llevaron a Jerusalén, en el año 1141 por Michele Dagomari, habitante de la ciudad y peregrino en Tierra Santa.

Sin embargo, en 1173, ya que no había confirmación de la autenticidad de la reliquia, la Providencia se aprovechó de un acontecimiento extraordinario para que todos lo puedan reconocer como verdadero.

La presencia de los apóstoles en la Asunción es una tradición que se remonta a los primeros siglos del cristianismo. No forma parte del dogma proclamado gloriosamente por el Papa Pío XII, pero es ampliamente aceptado, como se puede observar en la iconografía tradicional.

El Obispo Gregorio de Tours (538-594), el más grande historiador del siglo VI, fue el primero en escribir sobre la Asunción. Según la tradición se transcribe, un ángel le había dicho de Nuestra Señora su próxima partida a los cielos.

A su vez, la Virgen se había comunicado la noticia a las personas más cercanas, incluyendo San Juan Evangelista.

Los apóstoles habrían sido advertidos y han tenido tiempo de venir en forma natural. Sin embargo otro, milagrosamente no llegó.

La liturgia del rito católico maronita dice: "Tú eres, oh María, la Inmaculada Madre, fuente de abundantes bendiciones, Tú eres llena de gracia, que cuando te fuiste de este mundo, todos los santos apóstoles provenían de regiones distantes, para ver la partida al cielo, mientras antes los ángeles del Altísimo, cantaban con alegría ".

Los apóstoles ciertamente fueron seguidos y contó con la presencia de los creyentes que vivían cerca de la casa de la Virgen María. La Santa Casa de Loreto mantiene un santuario donde se dijo, los Apóstoles, celebraron la Santa Misa con ocasión de las visitas que hicieron a la Virgen.

San Juan Damasceno, Padre de la Iglesia, se refiere a la tradición de oriente al respecto. Según él, durante el Concilio de Calcedonia, el emperador y la emperatriz Pulqueria Marciano pidió el cuerpo de la Virgen a Juvenal (422-458), obispo y primer Patriarca de Jerusalén de la ciudad.

El obispo respondió, según el Damasceno, que murió rodeado de todos los apóstoles excepto Tomás, que llegó unos días más tarde.

El rezagado Santo Tomas ha pedido a San Pedro ver el sepulcro y encontraron que estaba vacío. En este momento, al elevar su mirada al cielo, Santo Tomas vio a Nuestra Señora en la gloria, que, sonriendo, se aflojó el cinturón y lo arrojó en sus manos como símbolo de bendición y protección maternal.

Según otras versiones, Santo Tomas, que llegó tarde, acabó de ver la Asunción en ese momento. Hubiera sido una pena porque dudaba de la Resurrección. Pero un castigo atemperado por la misericordia de la Virgen habría terminado con el don de su cinturón.

El culto de Nuestra Señora de la banda fue fundada por San Agustín, el gran doctor de la Iglesia, y sigue siendo difundida por los buenos sacerdotes agustinos. Es el famoso cinturón de bento, decía San Agustín, sino que es de la Virgen, que es especialmente protector contra los asaltos del demonio y la impureza.

Es el origen de la devoción a Nuestra Señora Belt, también llamada Nuestra Señora de la Consolación.

Acerca de este culto piadoso y muy popular escribió San Germano, Patriarca de Constantinopla, alrededor del año 720: "No se puede ver el cinturón venerable, oh Virgen, sin sentirse lleno de alegría y penetrado de devoción ".

El monje Eutino que vivió en los 1098 años, predicando sobre ella, dijo: "Nosotros veneramos la Faja del Santo, sálvate a ti mismo todo después de 900 años realmente creo que la Reina del Cielo y se ciñó con ella."

La banda estaba en Prato, Italia, en 1173. Pero el problema es que nadie estaba seguro de la autenticidad de la reliquia, la falta de documentación o otra forma canónica digna de fe.

Ese año, la Providencia se aprovechó de un hecho extraordinario para que todos lo reconozcan como cierto.

En el día de San Esteban, (26 de diciembre), patrono de la ciudad, puso todas las reliquias en el altar, que fueron bendecidas con los enfermos y poseídos.

En ese momento, también fue expuesto el cuadro que contiene la cinta de Nuestra Señora. Entonces vino un poseído y en el momento en que tocó la caja, comenzó a afirmar enfáticamente que esta cinta fue de la Santísima Virgen, y en seguida se vio relevado de su mal.

Entonces comenzó el culto público de la reliquia sagrada. Incluso San Francisco de Asís ve esto con sus primeros frailes en Prato, en el año 1212,para venerarla.

Entre las muchas representaciones del episodio de esta cinta durante la Asunción, tenemos el famoso terracota de Andrea della Robbia o el famoso cuadro de Benozzo Gozzoli (arriba) en el glorioso hecho de lo mismo.

Creemos tan devotamente en unión con la tradición de la Iglesia, que todos los apóstoles, entre ellos Santo Tomas rezagado, se reunieron en la Asunción.

A este partido se le puede plantear la misma oración que San Agustín escribió sobre el tema de la duda que el apóstol tenía en la Resurrección:

"Oh, bienaventurado Tomás, que tocó con la mano y los escépticos que dudaron, muchos terminaron creyendo."

Fue a través de él o de su propósito de que el cíngulo de la Virgen estaba en esta tierra y es venerada desde la Edad Media, en la catedral de Prato, Italia.