Adaptado del sitio Aleteia:
Una iglesia de estructura octagonal hecha con aportes de asiáticos católicos en medio de una zona turística y costera del país sudamericano. Ubicado en lo alto de un cerro de la comuna Palmar, provincia ecuatoriana de Santa Elena, Ecuador, el Santuario Virgen de Fátima representa una gran invitación para respirar hondo, encontrar la paz, rezar y deleitarse con una maravillosa panorámica de esa zona costeña ecuatoriana.
Según recuerda una reseña para una tesis de grado publicada en 2008 que hace referencia a la historia de Palmar (ver aquí), en 1888 fue un sacerdote el encargado de darle el nombre a la localidad debido a la cantidad de palmeras del lugar.
La principal actividad que realizaban sus pobladores, algo que se mantiene hasta el día de hoy, era la pesca, en aquel momento artesanal. No en vano, una de sus fiestas religiosas más importantes se celebra el 16 de julio, Día de la Virgen del Carmen, considerada “patrona de los pescadores”.
Es sobre este maravilloso mirador natural que se erige esta particular estructura religiosa que homenajea a la Virgen de Fátima, que llama la atención por su forma octagonal y que fue inaugurado en el año 2000.
Detrás de este santuario, quien impulsó su desarrollo, se encuentra el misionero surcoreano Pablo María Kyu Up Choi. En ese sentido, recuerda un reporte publicado en junio de este año en El Telégrafo, la construcción fue posible gracias a los recursos provenientes de la propia comunidad, así como de católicos de Corea del Sur residentes en Ecuador y fuera del país.
Pero este templo, además de su estructura, esconde otros encantos y secretos.
33 por 33: El templo mide 33 metros de ancho por 33 de largo, algo que simboliza la edad de Cristo al momento de su muerte.
Evangelios: Al ingreso es posible toparse con cuatro columnas que son “ideograma a los cuatro evangelios de la Biblia, (Juan, Lucas, Mateo y Marcos)”, prosigue el reporte de El Telégrafo.
Los 12 apóstoles y las 12 tribus de Israel: Al lado del púlpito es posible visualizar 12 asientos que representan a los apóstoles, mientras que en el techo hay 12 escalinatas que emulan a las tribus de Israel.
Los profetas: Por último, otro de los encantos de este templo con fisonomía coreana son las 72 columnas que se perciben en el exterior en una plaza, algo que busca simbolizar a los profetas enviados para anunciar la llegada del Mesías.

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