Traducido del sitio Magnificat:
En las cartas anuales de la Compañía de Jesús se lee que, en la India, un joven, al salir de su habitación para cometer un pecado, escuchó una voz que le gritaba: "¡Detente! ¿Adónde vas?".
Se dio la vuelta y sus ojos se fijaron en una estatua de Nuestra Señora de los Dolores que se encontraba allí y que, sacando la espada clavada en su pecho, se la presentó diciéndole: "Toma esta espada y traspásame a mí antes que herir a mi Hijo con ese pecado".
Al oír estas palabras, el joven, completamente contrito y desahogándose en lágrimas, se postró en el suelo, pidió perdón a Dios y a la Santísima Virgen por su falta y lo obtuvo.

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