Del sitio Enciclopedia Mariana:
Herederos de la teología de san Atanasio y san Cirilo de Alejandría, los coptos siempre han apoyado la maternidad divina de María. Las Theotokies, - composiciones poéticas en honor de la Madre de Dios -, el oficio mariano del mes de Kiahk, las homilías y las colecciones de milagros dan fe de ello.
Cuando se habla de María Theotokos, los coptos ven su destino como Madre universal. Ella fue Madre en sentido pleno: Madre de Cristo-hombre, Madre de Cristo-Dios, Madre del Cristo místico, Madre de la Iglesia y Madre de cada fiel.
La virginidad perpetua de María es la principal fuente de inspiración de toda su literatura religiosa. Los atributos más utilizados son: “puerta sellada”, “zarza ardiente”, “tierra fértil”, etc. Para los coptos, el privilegio de la virginidad es también una gloria para María: en la tierra se parece a los ángeles y en el cielo merece una gloria mayor que ellos.
María es “superlativa”: grande por su perfección personal y por la función que desempeña siguiendo a Jesús. Su santidad es don de la Santísima Trinidad, pero también la merece por una vida de sacrificio. María dio su “sí” de forma voluntaria y generosa a lo largo de toda su vida.
Los coptos están profundamente convencidos de la misión mediadora de María y precisan que Ella es intermediaria entre Cristo y las criaturas dignas de la gracia divina. Se ponen bajo su protección las personas, las instituciones y la Iglesia universal. María actúa a favor de los casos desesperados, cura el desaliento, actúa contra las enfermedades y vela en la hora de la muerte.
En cuanto a la "escatología mariana", es decir, todo lo relativo al final de la vida terrena de María y a su vida después de la muerte, los coptos creen que María murió el 21 de tubah (finales de enero) y, como su Hijo, que su cuerpo no sufrió corrupción.
Después de 206 días, y por acción de su Hijo, su cuerpo se reunió con su alma y esta fue llevada al paraíso donde María triunfa, cerca del trono de Dios, con un grado de gloria que sobrepasa todo lo que podamos imaginar. María es la verdadera reina: reina junto al trono de su Hijo y su reino es un reino de misericordia.
La Iglesia copta se sorprendió mucho al saber que la Iglesia Romana no hubiera definido un dogma sino hasta 1950 para lo que ha sido una verdad de fe desde la antigüedad.
Según la tradición, Jesús y María hicieron un pacto. Según ese pacto, Jesús concede el perdón a todo aquel que invoque el nombre de María y celebre su memoria.
“Este pacto de misericordia es el nombre de Nuestra Señora, Virgen María Madre de Dios. Cuando se invoca este pacto, tiembla el firmamento y las entrañas de la tierra, hasta sus cimientos en la profundidad de los abismos. Las alas de los ángeles se agitan de miedo como hojas al viento.
Cuando se invoca este nombre, no solo temen las criaturas, sino que además Nuestro Señor y Salvador, su Hijo, que tiene en sus manos la omnipotencia, cuando manda traer ante sí al pecador para pronunciar su juicio, al ver el nombre de la Virgen escrito con los colores de este pacto en su frente, abandona con clemencia la sala del juicio y suspende la sentencia".