25 de enero de 2019

Nuestra Señora de Hildesheim

Del sitio Sembrar el Camino:
Nuestra Señora de Hildesheim es una advocación que tiene su origen en el ducado de Brunswick, en Alemania. Una imagen es venerada allí, que Luis el Manso siempre llevaba con él. Un día, cuando él lo había olvidado en un bosque, se hizo tan pesada que era imposible sacarlo, lo que hizo el rey resolver para construir una iglesia allí.
La Catedral de Santa María de Hildesheim, Alemania, fue construida entre los años 1010 y 1020. Es un edificio de estilo románico, con gruesos muros y torres fuertes. Durante la Segunda Guerra Mundial, la catedral fue casi completamente destruida por los bombardeos aliados, aunque más tarde fue reconstruido lo más cerca posible a su aspecto original. Está incluida en la lista de Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 1985. Hay muchos tesoros medievales que aún se pueden ver en el interior de la catedral, pero no hay ninguna mención de una imagen una vez venerado por el rey Luis el Manso.
Hay una estatua, conocida como la Tintenfassmadonna en exhibición dentro de la catedral, que se cree que datan del siglo 15. La Virgen lleva un abrigo azul sobre una túnica blanca, así como una gran corona de oro con cinco lirios trifoliadas. En su brazo izquierdo sostiene al Niño Jesús Divino. Él sostiene una pluma en su mano derecha, y hay un rollo desenrollado que llega a sus pies. ¿Podría ser el libro de la vida, en la que está escrito el nombre de los salvos?
También existe lo que se dice que es un viejo rosal de mil años que está escalando el muro de ábside de la catedral. El arbusto sobrevivió al bombardeo de la catedral en 1945, ya que las raíces se mantuvieron con vida bajo los escombros, y según la leyenda, Hildesheim seguirá siendo próspera mientras el rosal siga floreciendo.

24 de enero de 2019

Nuestra Señora de la Tirana

Del sitio de la Conferencia Episcopal de Chile:
La Leyenda de La Tirana y de su milagrosa Virgen comenzó a gestarse en los albores de 1535 cuando Diego de Almagro salió del Cuzco y a la Conquista de Chile. Lo acompañaban quinientos cincuenta españoles y alrededor de diez mil indios peruanos.

Iban también dos hombres importantes: Paulino Tupac, príncipe de la familia de los Incas y Huillac Huma, último Sumo Sacerdote del extinguido culto al Dios Sol.

Ambos eran tratados en forma deferente por los españoles y estaban destinados a pagar con la vida si se producía conato de rebelión entre los indios que formaban parte de la expedición.
Vinieron también secretamente, muy camuflados en las filas, un cierto número de “Wilkas” o capitanes experimentados de los antiguos ejércitos imperiales Incas y un grupo de sacerdotes, quienes bajo su aparente humildad y sumisión esperaban sólo el momento oportuno para vengarse.
Acompañaba en la expedición a Huillac Huma su hija, la “ÑUSTA”, que nacida años antes, tenía un sus venas sangre de los Incas soberanos de Tahuantisuyu, que aún sufrían el vejamen que les impuso el débil y confiado Atahualpa. Al rendirse, Paullo Tupac nunca pensó acompañar hasta el fin la expedición; es así como Huillac Huma, desprendiéndose sigilosamente del Ejército Español, encontró la ocasión que tanto esperaba . A la altura de lo que era Atacama la Grande, más tarde Calama, huyó a la provincia de Charcas. Sus planes eran fomentar la rebelión que promoviera en el Cuzco el Inca Manco.

El grupo de Incas que se quedó con la “Ñusta” Huillac, también pensaba en huir con su princesa.

Al alcanzar la hueste desertora la cálida región de Pica, huyó esta vez la “Ñusta Huillac”, seguida de un centenar de Wilkas y adictos servidores. Se refugiaron en un bosque de tamarugos y acacias silvestres, que por entonces cubrían en su mayor extensión lo que ahora llamamos Pampa del Tamarugal. Lo que queda aún en nuestros días, muchos lugares de salvaje belleza, en las inmediaciones del pueblo de Tarapacá y en los alrededores de los caseríos de Canchona y La Tirana. Por eso apodaron con el nombre indígena “Tarapacá” esa región, porque en lengua incaica significa escondite o bien de boscaje impenetrable.

Y así fue como durante cuatro años la “Ñusta Huillac”, rodeada de sus fieles y valientes “Wilcas”, fue la reina y señora de esos lugares. Con inteligencia organizó sus huestes, las distribuyó y convirtió esos bosques de tamarugos en un baluarte inexpugnable, regido por la férrea mano de la bella princesa incaica, que pasó a llamarse “La Tirana del Tamarugal

La “Ñusta” regía su territorio con puño de hierro. Sus hazañas gestadas en su ardiente dedicación a la causa de su nación, traspasó muy pronto los límites de su comarca y su fama comenzó a extenderse por todo el norte. Las tribus vecinas y las muy remotas vieron en la bella princesa la capitana viviente y gallarda de sus ideales y la apoyaron en su airada protesta contra la dominación extranjera.

De todos los rincones del territorio de Tanhuntisuyu acudieron a rendirle pleitesía y a jurarle lealtad; nutridas huestes de hombres de corazón bien puesto y dispuestos a luchar y sucumbir al lado de la animosa “Ñusta” por el suelo natal y su fe.

La selva primitiva y bravía del Tamarugal fue durante cuatro años el extremo reducto de una raza y de un culto que estaba proscrito y, sin embargo, cada día ganaba más fieles, porque los indígenas renegaban del cristianismo.

Rodeado de peligros y asechanzas ese puñado de indios peruanos valerosos e indómitos que dirigía la “Ñusta” se vio obligado por el rigor de las circunstancias a hacer frente a sus enemigos y a vivir una guerra sin cuartel que tenía una regla invariable: dar muerte a todo español o indio bautizado que cayese en su poder. Y así era la costumbre hasta que La Tirana sucumbió ante el amor.

La Ñusta Huillac”, temida por sus enemigos y conocida en treinta leguas a la redonda como la bella “Tirana del Tamarugal”, no pudo cumplir lo que había predicado: un día sus huestes atacaron en las inmediaciones de las selvas a un grupo enemigo y capturaron algunos prisioneros. Así fue como llevaron a su presencia un apuesto extranjero: cuando lo interrogó, muy altivo dijo llamarse don Vasco de Almeida y pertenecer a un grupo de mineros portugueses establecidos en Huantajaya, añadiendo que se había internado en la comarca en busca de la “Mina del Sol”, cuya existencia le había revelado un cacique amigo.

Mirarlo y enamorarse fue una sola cosa. El corazón de la “Ñusta” tan implacable comenzó a latir más a prisa. El amor llegó y la “Ñusta” no pudo contenerse. Pero lamentablemente, reunidos los “Wilkas” y los ancianos de la tribu, acordaron que se aplicase la pena de muerte al prisionero.

Su corazón, que no había conocido vacilación y que hasta ese instante estaba embargado de odio y de venganza, se estremeció de pena al escuchar la cruel sentencia.
Un sentimiento de amor y compasión brotó de ella y comenzó a pensar como romper la tradición de odio y librarlo de la muerte.

Una sola mirada del apuesto prisionero bastó para hacerla quebrantar sus principios y todas las leyes se derrumbaran. La juventud, el porte distinguido, el estoico desdén de la muerte que demostró el noble y gallardo prisionero, aumentaron su amor y le indujeron a amar con desesperación a ese hombre, cuya vida estaba en sus manos como sacerdotisa y reina de su pueblo.

Después de pensar la noche entera, la “Ñusta” encontró una fórmula para salvar a su cariño. Un ardid para prolongar la vida del hombre amado.

En su carácter de sacerdotisa fingió consultar los astros del cielo e interrogar a los ídolos, tutelares de la tribu. Después de meditar, reunió a su tribu y dijo que la ejecución del prisionero debía retardarse hasta el término del cuarto plenilunio, que así los ídolos le habían respondido.

Los cuatro meses siguientes fueron de descanso para los guerreros del Tamarugal. La “Ñusta” Huillac no repitió durante ese período las correrías asoladoras que eran el espanto de los colonos de Pica y Huantajaya. Ella tenía otro objetivo: quería vivir su pasión y eso le dio al prisionero dos “lunas más de vida”,

Las miradas de la “Ñusta” y Vasco de Almeida fueron cuajando en una amor una pasión incontenible; nada podía detener la pasión de la sacerdotisa incaica, que empezó a mirar la vida con los ojos del portugués.
Los diálogos bajo los tamarugos se prolongaban de sol a sol. Mirando a los ojos al portugués, la “Ñusta” preguntó: “Y de ser cristiana y morir como tal ¿renaceré en la vida del más allá y mi alma vivirá unida a la tuya por siempre jamás? ...

- “Así es, amada mía”- contestó el portugués.
- “Estás seguro de ello, ¿verdaderamente seguro?", inquirió la “Ñusta”.
- “Me mandan creerlo mi religión y mi Dios, que es la fuente de toda verdad”.
En un rapto impetuoso la “Ñusta” pronunció las palabras que serían su perdición.
- “Entonces bautízame, quiero ser cristiana; quiero ser tuya en ésta y en la otra vida” ...

La “Ñusta” comenzó a vivir sólo para su pasión. Entregada al deleite del amor, la sacerdotisa descuidó las prácticas del rito incaico al Dios Sol.

Su embeleso de mujer amada impedíanle ver el ceño adusto de sus “Wilkas”, ni el hosco ademán de los sacerdotes, ni la reserva glacial de sus súbditos, cuando la veían en sus devaneos amorosos con el extranjero.

Altiva y serena, actuando bajo los impulsos de una firma resolución, se dirigió un día a la fuente que había en una de los claros del bosque. Vinieron los besos, los juramentos y el “NUNCA NADIE nos separe”. En el paroxismo de su pasión, la “Ñusta”le dijo:

Llévame a tu Dios que nos permitirá estar eternamente unidos”. Diego de Almeida le contestó: “tienes que bautizarte”, la “Ñusta” hincó la rodilla en el césped –cruzó sus brazos sobre el seno en actitud de humilde e inefable espera y pidió ser bautizada -.

Almeida cogió agua vertiéndola sobre la cabeza de la amada neófita pronunció las palabras sacramentales:
Yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espí ...

No pudo terminar la frase, porque los “Wilcas” que los vigilaban y que no aceptaban esa pasión, no pudieron resistir esa traición de sus principios y en airada reacción dispararon una nube de flechas sobre ellos.

Ambos cayeron abatidos como tronchados por el huracán.
Ñusta Huillac”, herida de muerte, sobreponiéndose a sus intolerables dolores, llamó a su alrededor a los Wilkas, a los sacerdotes y al pueblo y con voz entrecortada les dijo:

-“Muero contenta, muero feliz, segura como estoy, como creyente en Jesucristo, de que mi alma inmortal ascenderá a la Gloria y llegaré al trono de Dios, junto al cual estará mi amado, con quien estaré toda una eternidad. Sólo les pido que después de mi muerte, coloquen una cruz en mi sepultura, que estará al lado de la de mi amado”.
Corrían los años de 1540 a 1550 cuando fray Antonio Rondon, de la real orden mercedaria, evangelizador de Tarapacá y Pica, llegó al Tamarugal para levantar en todas partes el estandarte de Cristo.
Un día vio un arco iris y siguió su comienzo hasta un bosque de tamarugos. Ahí, con infinita sorpresa, encontró una cruz cristiana en uno de los claros de este bosque.

El santo varón vio en ello una especie de indicio del cielo, una llamada de recuerdo a la Princesa Tirana del Tamarugal. Por eso edificó una Ermita, que con el correr del tiempo, se convirtió en Iglesia que colocó bajo advocación de Nuestra Señora del Carmen de La Tirana, pensando en el escapulario Carmelita que llevaba Vasco de Almeida.

Dicha iglesia se convirtió desde los primeros años de su consagración en asidua romería de los naturales de los pueblos y sierras inmediatas, en cuyas venas corre sangre coya. Fue la que fluía por las venas de la bella, sensible y desdichada “ÑUSTA HUILLAC”, que le legó su nombre y que con su historia de fe y amor impulsó el culto a “LA TIRANA”.


Virgencita del desierto

Virgencita del desierto,
chinita del Carmen.,
escucha la voz de un pueblo
que hoy reunido
se acerca a tus brazos, en busca de Dios.
Tamarugos y algarrobos agitan tus ramas,
siguen el compás de ritmos y melodías
que cantan los hijos de la tierra.
Carmelita, Carmelita
Madre de Nuestro Señor,
intercede por tus hijos
que hoy en la Tirana cantan con fervor.
Con la flor de la Chamiza
que brota en la arena del Tamarugal,
hagámosle una corona
que ciña la frente de Carmelita
Y con los cantos y rezos
de los peregrinos y del bailarín,
hagámosle un ramillete
de hermosas canciones a Carmelita.

23 de enero de 2019

Nuestra Señora de Bandel o del Buen Viaje

Del sitio María de Nazaret:

Bandel se encuentra a 40 km de Calcuta, India. El Santuario de Nuestra Señora del Santo Rosario, también conocido como la Iglesia de Bandel, fue construido por los portugueses en 1599. 

La basílica es visitada por centenares de personas todos los días, y, en días feriados o festivos, miles de personas de todas las creencias van al santuario para venerar a la Madre de Dios.

La estatua de Nuestra Señora de Bandel o Nuestra Señora del Buen Viaje sobre el techo de la basílica se considera milagrosa. Frente a la estatua, cientos de velas son encendidas por los peregrinos y los fieles.

Cada noviembre, el santuario está lleno de peregrinos durante la novena de Nuestra Señora del Buen Viaje.

22 de enero de 2019

Nuestra Señora de Ceignac

Del sitio Pèlerinages de France:

La basílica de Notre-Dame de Ceignac está situada en el municipio de Calmont, en las montañas de Ségala, a unos doce kilómetros de Rodez, en la región del Aveyron. Este lugar espiritual en Rouergue tiene una historia muy larga dedicada a la Virgen María.

Los historiadores atribuyeron su fundación al mismo San Marcial cuando vino a evangelizar Rouergue, pero no tenemos pruebas de esta fundación.
Por otra parte, tenemos dos historias del santuario: la primera, escrita por el Padre Cavaignac, jesuita, en 1610; la segunda, por el Padre Nazeau, prior de Ceignac, en 1697. Además, el caballero de Rudelle, sacerdote de Ceignac, elaboró una tercera en 1823, tomada en 1890 por R. -Père Drochon, de la que nos hacemos cargo aquí: "la tradición común, basada en un título antiguo, tomado de su antiguo original por el maestro Jean Bergonhou, notario, el 7 de julio de 1307, nos muestra que alrededor del año 1150, había en Hungría un príncipe palatino ciego, muy devoto de la Santísima Virgen, a quien había acostumbrado a invocar a menudo en una capilla, encendiendo incesantemente siete lámparas delante de su imagen. Rezándole una tarde, la Santísima Virgen se le apareció en visión, y preguntándole qué quería de Ella, le contestó que era un placer para él darle la vista: "Te la concederé", la Santísima Virgen se marchó de nuevo, "pero no en este lugar": vayan al reino de Francia, a una capilla devota construida y dedicada a mi nombre cerca de la ciudad de Rodez, en el bosque de Cayrat, llamado así por las montañas, entre los ríos Aveiron y Viaur; allí es donde responderé a sus oraciones". El príncipe partió y atravesó el mar Adriático, donde una tormenta le provocó la pérdida de parte de su pueblo. Luego fue conducido a pie a través de las montañas del Languedoc hasta la capilla de las Montañas, donde, después de haber saludado a la Santísima Virgen, entró y comenzó la Misa, durante la cual recibió tres gracias extraordinarias, la primera de las cuales fue la recuperación de la vista, durante la elevación del Santísimo Sacramento, de la que disfrutó el resto de su vida; la segunda gracia que recibió allí fue la curación de las fiebres con las que trabajaba; y la tercera, que no parece menos milagrosa, fue el inesperado encuentro de su pueblo que se encontraba disperso en el mar.

"Después de haber cantado el Te Deum en acción de gracias, reanudó su viaje desde Hungría, pasando por Rodez para visitar al obispo, del que obtuvo que esta capilla se llamara en adelante Ceignac, en memoria de un centenar de hombres de su entorno, milagrosamente encontrados en este lugar, contra toda esperanza. Y recordando siempre estas gracias singulares que había recibido, magnificó con extrema alegría la bondad y la misericordia de Dios, por la milagrosa ayuda que había recibido de la Virgen en su iglesia de Ceignac, que desde entonces ha sido este gran milagro mucho más ilustre y recomendable que antes."

El autor, informa de nuevo R. -Padre Drochon, luego enumeró una multitud de otras curaciones, obtenidas en varias ocasiones, el rico ex-voto, como cuatro lámparas de plata, dadas por los señores de Arpajon, los señores de Calmont-de-Plancatge, otros seis por el Cardenal Pellagrue, pariente del Papa Clemente V, uno por Jean d'Amboise, Obispo de Maillezais, tres por los señores de Planèzes.

El santuario se convirtió en un lugar de peregrinación. En 1420, el Papa Martín V concedió la indulgencia plenaria a los peregrinos que acudían a esta iglesia para las grandes fiestas de la Santísima Virgen María y el domingo siguiente a la Asunción, "el día del gran Perdón de Ceignac". Estas indulgencias fueron confirmadas y aumentadas por el Papa Alejandro VII, a petición del Obispo de Rodez, Hardouin de Péréfixe.

La ciudad de Alby, por su parte, reconoció en 1629 que debía a Notre-Dame de Ceignac por el cese de la plaga de la peste. En 1652, fue la ciudad de Rodez la que, a su vez, se benefició de la protección mariana para protegerse de la plaga de la peste, que entonces se extendía por toda la región, después de que una procesión de los habitantes y cónsules de Rodez se dirigiera a Ceignac. Así lo atestiguó un testigo, el Padre Le Beau, mientras trabajaba en una biografía del Beato Francisco de Estaín, obispo de Rodez. Un cuadro, donado por la ciudad en agradecimiento, fue destruido durante la revolución. La estatua de la Virgen María del siglo XIII, por otra parte, podría salvarse del fanatismo revolucionario.

En 1837, las antiguas indulgencias fueron confirmadas por el Papa Gregorio XVI. En 1873, una gran peregrinación reunió a 30.000 peregrinos en la cabecera de Notre-Dame de Ceignac. En 1876, la venerable estatua fue coronada por el Cardenal Guibert, Arzobispo de París, en representación del Papa Pío IX, en grandes solemnidades celebradas en Rodez.

En 1930 se añadió una segunda iglesia a la primera; la nave central, de estilo románico, es de la parte antigua del edificio, pero la basílica data principalmente de los siglos XV y XVI. En el santuario, se puede admirar el estadio en particular

21 de enero de 2019

Nuestra Señora de Yagma

Del sitio de los Hermanos Marianistas:

Burkina Faso:Yagma, 40 años de peregrinaciones marianas.

El pasado 31 de marzo (2018) se cumplieron 40 años de la primera peregrinación al santuario mariano de Yagma, en Burkina Faso. Este lugar de culto, nacido de la devoción popular, busca financiación para terminar la construcción de un gran templo.

El deseo de Mons. Jean-Marie Untaani Compaoré, arzobispo de Uagadugú, era que la iglesia se pudiese inaugurar el 31 de marzo pasado, día en que se cumplen los 40 años de la primera peregrinación. Sin embargo, tendrá que esperar. Las dificultades financieras para terminar la construcción no lo han hecho posible.
En cualquier caso, Mons. Compaoré espera poder inaugurarla el próximo 15 de agosto, fiesta de la Asunción.

Yagma no nació de ninguna aparición de la Virgen, como en el caso de los grandes santuarios marianos. Sin embargo, desde hace 40 años es un lugar de peregrinación al que acuden masivamente miles de cristianos de todo el país.En 1966, el entonces arzobispo de Uagadugú, el cardenal Zoungrana, lanzó un reto a los cristianos que deseaban un lugar para el culto mariano: “Buscad vosotros mismos lugares que os gusten, preparadlos y entonces vendremos para construir una iglesia”. Un año después, las colinas de Yagma, a pocos kilómetros de la capital burkinesa, eran las elegidas para albergar la morada de la Madre de Dios.

En noviembre de 1967 se comenzaba la construcción de la gruta y el 31 de marzo de 1968 Yagma acogía el primer grupo de peregrinos.

El 5 de febrero de 1971, el cardenal Zoungrana lo declaraba oficialmente lugar de peregrinación diocesano. Primero fue una pequeña gruta; más adelante un podio y en 1978 se colocaba la primera piedra de lo que será la basílica de Nuestra Señora de Yagma.

Han pasado 30 años y el templo aún no está terminado. Los trabajos avanzan muy lentamente, sobre todo por falta de financiación. En 1988 Yagma es declarado por la Conferencia Episcopal de Burkina lugar de peregrinación nacional.

El 29 de enero de 1990 fue un día histórico. Yagma acogía ese día al Papa San Juan Pablo II. Tras una Eucaristía a la que asistieron más de 600.000 personas, el Papa bendecía una imagen de la Virgen de Lourdes que él mismo ofrecía a Yagma, al tiempo que animaba a los cristianos a hacer todo lo posible para que Yagma pueda gozar de un santuario digno de la Madre de Dios.

20 de enero de 2019

Nuestra Señora de Los Toldos



Del sitio Abadía Los Toldos:

Hay en el mundo miles y miles de representaciones de la Virgen santa y nos alegramos que haya ese amor a la Madre de Jesús.

La imagen de la Virgen Negra que veneramos en el Monasterio de SANTA MARÍA DE LOS TOLDOS es una hermosa representación de la Madre de nuestro Salvador, el cual quiso que Ella fuese a su vez la Madre de todos nosotros. Si la miramos bien nos evocará su presencia maternal, nos atraerá a su amor; nos inspirará confianza para que le hablemos y le manifestemos nuestros pensamientos y anhelos.

Es una talla de madera que representa a María, joven madre, sonriente y que viene a nuestro encuentro; nos ofrece al Niño Jesús. Casi se le cae de la mano, porque ella nos Lo quiere dar. El Niño en brazos de la Madre nos sonríe también y levanta la mano derecha para bendecirnos. En su izquierda lleva un pajarito. Es posible que este detalle aluda a un texto de la Biblia (Eclesiástico 24) o que el artista haya pensado en las leyendas de un evangelio apócrifo donde se cuenta que el Niño Jesús, jugando con algún compañero había modelado pequeños pajaritos de barro y golpeando las manos los habría hecho volar.

María aparece como una joven de esbelta figura. Poco artistas han logrado expresar un rostro tan bello y puro. Su cabello redondea su delicada cabeza con una trenza que se abre luego sobre sus hombros. Sus ojos dicen de humildad y ternura. Su vestido, de tono rojo oscuro, le cae bien en pliegues paralelos hasta los pies. La orla, el cinto y el cierre del cuello son delicadamente dorados. La típica línea gótica le da a la figura vida y movimiento. Su mano derecha sostiene un cetro que, como la corona que lleva, señala su dignidad de Reina, su gloria y su poder intercesor ante el trono de Dios por medio de su Hijo divino.

¿No es cierto que la imagen invita a rezar y a meditar? ¡Cuántos le han rezado, le han cantado, le han agradecido y la han amado!

La Virgen Negra, en su talla original, es la imagen que se venera desde siglos en el Santuario y Monasterio de Einsiedeln, situado en el corazón de Suiza. Nadie ha podido averiguar quién ha sido el tallador de esa imagen. Se cree que es obra de un artista que vivía en el siglo quince en el área cultural del Norte de Suiza, tal vez en la región del Lago de Constanza. Fue entronizada en el Monasterio de Einsiedeln, reemplazando a la imagen primitiva que había sufrido daño en un gran incendio.

 Su capilla o camarín, que se halla dentro de la iglesia abacial, desde siglos había sido la meta de numerosos peregrinos. Allí había vivido el monje y ermitaño san Meinrado hasta su santa muerte, ocurrida en 861. Luego otros hombres de oración fundaron junto a su ermita (Einsiedeln) el Monasterio que pronto se haría famoso. Y año tras año, se multiplicaron los devotos que acudían a la capilla de san Meinrado y de la Virgen venerada por él. Ciertamente el lugar cobró más fama por la tradición que decía que Cristo en compañía de los ángeles había bendecido ese lugar. Y como se rezaba mucho allí, la Virgen intercesora alcanzó a sus peregrinos muchísimos favores. Yo creo que María Santísima se hace más prodigiosa donde más se le ama y le rezan. Hay libros que cuentan los milagros obtenidos ante la Virgen Negra de Einsiedeln: ciegos que vieron, tullidos que saltaron y muchos milagros de conversión.

Muy numerosos "ex-votos" testimonian las glorias de María intercesora. Pero más notable es la ininterrumpida afluencia de peregrinos al Santuario de la Virgen Negra, y entre ellos hubo santos y santas, dignatarios e incluso el Papa San Juan Pablo II. Desde niños hasta ancianos desean ver a la Virgen. Ella es la Madre de nuestro pueblo, Vida para sus fieles y esperanza de los pecadores.
Qué la Virgen sea negra también tiene su historia. En su origen no fue negra; se fue oscureciendo a través de los siglos a causa del humo de velas y lámparas que ardían constantemente en su altar. Los peregrinos las entregaban o las encendían con el deseo que continuaran ante la Virgen su presencia, su rezo y su amor.

Además intervino otro factor: en 1798, las tropas francesas de la Revolución invadieron gran parte de Suiza saqueando por doquier, incluso en las iglesias. Llegaron también a devastar el Monasterio de Einsiedeln, hasta demolieron parte del camarín de la Virgen con manos sacrílegas. Luego mandaron a París noticias que sus tropas traían un gran botín de ese santo lugar y entre lo más valioso la famosa Virgen Negra con sus joyas. Pero, en realidad, se habían llevado una copia de ella; pues los monjes, al tiempo que tuvieron noticias de la invasión, habían sustituido la imagen venerada por otra similar que tenían en la capillita de la enfermería, y así salvaron la sagrada imagen. Primero alguien la enterró al pie del monte Mythen. Más tarde la hicieron trasladar a su priorato en Voralberg, donde gran parte de la comunidad se había refugiado. Plácido Káhlin, un fiel capataz del Monasterio se ingenió para trasladarla en una caja puesta sobre sus espaldas. Allí, en San Geroldo, quedó oculta más de un año. Cuando los Padres se propusieron devolver la imagen a la veneración pública en Einsiedeln, se percataron de la necesidad de restaurar sus colores previamente y encargaron ese trabajo al pintor Juan Adán Fütscher.

Éste quitó el hollín de la Virgen y de las partes ennegrecidas, devolviéndoles el tinte original. Pero la imagen restaurada extrañó tanto a los que habían conocido la imagen oscura en sus peregrinaciones a Einsiedeln que la comunidad monástica resolvió pedir al pintor que devolviera el color negro al Niño y a la Madre. Y así lo hizo. Todo esto está asentado en los documentos archivados en el Monasterio. Desde entonces esta imagen es llamada la Virgen Negra.

 Es de notar que muchas estatuas de conocidos santuarios son de color negro: La Virgen de Czestochowa, en Polonia; la Morenita en Montserrat; la Pilarica de Zaragoza; la de Puig, en Francia.
En 1948 vino la Virgen Negra a la pampa bonaerense y allí se eligió un lugarcito en el Monasterio Benedictino Santa María de Los Toldos. Alguien dijo una vez que le habían gustado las caras morenas de los mapuches de este vecindario. El grupo fundador de este Monasterio pampeano trajo esta imagen que es copia exacta de la que se exhibe a la veneración en Einsiedeln; de allí vinieron doce monjes para fundar una nueva comunidad monástica y un nuevo hogar para la Virgen Madre donde fuese amada.
El Hermano Simón Welti de Einsiedeln la talló con especial esmero y el Padre Bernardo la pintó.

Aquí, en Los Toldos, la veneramos en primer lugar los monjes; pero también viene mucha gente a orar junto a Ella, vecinos y los que llegan de lejos para hacer unos días de retiro. Año tras año aumenta el número de peregrinos que, en determinada fecha de primavera, convergen desde los diversos pueblos de la diócesis en el Monasterio de Santa María de Los Toldos.

El 3 de Mayo es para la historia del Monasterio de Santa María de Los Toldos una fecha memorable, pues ese día de 1948 llegaron los monjes enviados para la fundación a la Estancia "La Ciudadela" en el Partido de General Viamonte.

Aquí le regalaron a la Virgen Negra un nuevo "trono de misericordia" que sería un lugar de profundos encuentros con Dios.

Desde el día de la llegada de la Virgen Negra a Los Toldos, la comunidad monástica la tienen como Patrona de la capilla y del lugar. Todas las tardes finalizan los monjes las Vísperas con el canto solemne de la Salve Regina.

La melodía gregoriana de esta sentida oración ha sido creada en el siglo XI, al parecer, por un monje de la Abadía de Reichenau, abadía abuela de la fundación de Los Toldos y bisabuela de la de Tupäsy María, en el Paraguay. La armonización a cuatro voces es obra del P. Marcos Landtwing (1787).

19 de enero de 2019

Nuestra Señora de Dijón

Del sitio Roman Catholic Saints:

En el siglo V la Abadía de S. Etienne de Dijon tuvo un capítulo regular que observaba la Regla de S. Agustín; fue entregada a los cánones seculares, y más tarde Clemente XI hizo de la iglesia la catedral de Dijon.

La imagen de Nuestra Señora de Dijon en Borgoña se llamaba antiguamente la "Virgen Negra" y "Nuestra Señora de la Buena Esperanza". En el año 1513, María liberó milagrosamente de las manos de los suizos a la ciudad de Dijon, la antigua ciudad de los duques de Borgoña. Las fuerzas alemanas y suizas que se enfrentaron a ellos sumaron un total de 45.000 hombres, y aunque Dijon estaba bien abastecido para un asedio, sólo contaban con unos 6.000 defensores. Había muchas flechas, pero poca pólvora, y la mayoría de los cañones franceses necesitaban reparaciones.
La fuerza invasora estaba tan segura de su éxito que había columnas de carros vacíos tirados detrás del ejército para traer de vuelta el botín que esperaban llevarse de los pueblos y monasterios franceses. El Monasterio de Beze no se salvó, ya que incluso los monjes muertos fueron desenterrados en busca de tesoros.

El ejército llegó el 8 de septiembre, la solemnidad de la Natividad de Nuestra Señora. Había tantos hombres que los defensores no vieron nada más que un vasto mar de brillantes armaduras dondequiera que miraban. Al día siguiente, los suizos comenzaron a disparar con cañones pesados y, sin embargo, hubo muy pocas víctimas mortales. Cuando se produjeron brechas en las murallas y el enemigo atacó, se les repelió con una gran pérdida de vidas.

El domingo 11 de septiembre se organizó una procesión después de la Misa. La "Virgen Negra" fue llevada por las calles mientras los franceses rezaban a la Madre de Dios para que los salvara de sus enemigos mortales. Al día siguiente se firmó un tratado y el conflicto terminó inesperadamente. En acción de gracias por este favor, fue titulada Nuestra Señora de Dijon, y cada año se hace una procesión general a su santuario.

Durante la Revolución Francesa la iglesia sufrió la indignación de ser transformada en un almacén de forraje. Después, en expiación a Nuestra Señora por este insulto, los fieles de Francia reconstruyeron el santuario, y pidieron a la Santa Sede que concediera numerosas reliquias y valiosos recuerdos para ser colocados allí. La Generosa Madre respondió a la generosidad y al amor de la gente otorgando favores y curas y extendiendo su poder milagroso dado por Dios sobre la gente.

En 1944 el ejército alemán ocupó la ciudad de Dijon. La gente se volvió hacia María, rezando: "Virgen Santa, Madre Compasiva, tú que protegiste a nuestros caballeros de antaño y liberaste a nuestra ciudad del ataque enemigo, mantuviste a nuestros antepasados en sus tiempos difíciles... Nuestra Señora de la Buena Esperanza, ruega por nosotros." El 11 de septiembre, el ejército nazi abandonó Dijon inesperadamente.

18 de enero de 2019

Nuestra Señora del Cisne

Del sitio de los Misioneros Oblatos o.cc.ss:
 
La Virgen de El Cisne es una de las imágenes más veneradas del Ecuador. Se caracteriza porque su devoción no sólo se encuentra entre quienes viven en El Cisne, sino que se expande alrededor de todo el Ecuador e incluso existe mucha devoción en ciudades como Nueva York y Madrid.
 
La Virgen María del Cisne recibe su nombre como parte de la tradición que comenzó en Europa con miembros de la denominada 'Orden de los Caballeros del Cisne' que elevaban templos en honor a la Virgen María en la cima de las montañas especialmente en Francia, Alemania y España, bajo el cuidado de los padres Franciscanos.
 
Fueron los padres franciscanos quienes acompañaron a Alonso de Mercadillo en la Fundación de Loja, por lo que crearon el culto a la virgen en El Cisne.
 
La devoción a la Virgen María del Cisne tiene más de cuatro siglos de Vida.
 
Indígenas del pueblito de El Cisne viajaron a la ciudad de Quito con la finalidad de solicitar a Diego de Robles la elaboración de una imagen de la Virgen de Guadalupe similar a la que era venerada en la iglesia de Guápulo. Sin embargo Diego de Robles talla la imagen de una virgen venerada en el santuario de la Provincia de Cáceres en España.
 
En 1594, al poco tiempo de establecerse con la imagen en este pueblo, azotó a la región una fuerte sequía, razón por la cual Don Diego Zorrilla, Auditor de la Real Audiencia de Quito, ordenó que todos los moradores de El Cisne se trasladaran a otro sitio, los indios obedecieron pero se llevaron con ellos a la venerada imagen de la virgen.
 
Se cuenta que poco tiempo después se desencadenó un fuerte huracán que arrancó árboles, destrozó casas y destruyó sembrados. Los indígenas pensaron que era una maldición de la Virgen por haberla sacado de El Cisne, por lo que volvieron a su tierra a pesar de la oposición de las autoridades; las cuales al final comprendieron que Dios no permitía que El Cisne quedara abandonado y que la imagen fuese trasladada de lugar.
 
Ese mismo año, los indígenas levantaron un santuario a la Virgen, que fue el primero, luego vinieron otros hasta que en 1934 fue construido el que se mantiene hasta la actualidad bajo el cuidado de la Misión de Padres Oblatos, fundados por el Padre Matovelle.
 
La fe en la Virgen del Cisne está ligada a numerosos milagros que se cuentan de ella y que se trasmite de generación en generación y que ha sido llevada a todo el Ecuador y el Mundo gracias a los emigrantes lojanos que comparten su devoción y fe. En la última romería, se calcula la presencia de más de 20.000 personas que emprenden una caminata desde El Cisne hasta la ciudad de Loja, aproximadamente 75 kilómetros de recorrido. Para los lojanos, la presencia de la Virgen del Cisne es un encuentro de tradiciones, devoción y fe que se ha convertido en la fiesta más importante del año.
 
A 70 km. De Loja, en medio de una humilde aldea de campesinos, se levanta un enorme templo gótico, muy concurrido durante todo el año, por peregrinos del austro ecuatoriano y del norte peruano. El templo es imponente en sí y mayor grandiosidad le da su ubicación en la cumbre de una escarpada montaña. En su interior se venera una imagen de la Virgen María tallada en cedro, a fines del siglo XVI por Diego de Robles, el autor de la Virgen del Quinche y la de Guápulo.
 
La Basílica es de estilo ojival, su construcción fue iniciada por el Reverendo Padre Ricardo Fernández quien dejó sentados los cimientos y las columnas del primer piso, la obra fue continuada por los Padres Oblatos quienes terminaron el Santuario y actualmente regentan la parroquia de El Cisne.
 
Fue en sus comienzos una hermandad destinada a alcanzar sublimes logros entre los príncipes y señores feudales, cuya sede principal se encontraba situada en la ciudad de Branderbourg, sobre la montaña de Harlung. Se dice que ésta iglesia fue fundada hacia 1140 por el príncipe Prioslaw sobre los cimientos del templo de Triglaff y pronto adquirió la fama de un lugar santo que atrajo la devoción y las romerías de toda Alemania.
 
"La Real Orden de los Caballeros del Cisne" tiene íntima relación con la leyenda de Lohengrin, Caballero Cristiano del Santo Grial, quien se presentó misteriosamente ante el castillo de Steen, situado a orilllas del Rhin, en una barquilla halada con un Cisne blanco para reclamar el Ducado de Brabant a favor de Beatriz, hija del Duque Godofredo de Brabant, que había fallecido sin dejar heredero varón y por lo cual su tío, el Duque de Sajonia trataba de imponerse por la fuerza. Enfrentados en leal duelo venció Lohengrin, quien restituyó a la princesa su Ducado y luego se casó con ella, pero con la condición de que nunca le preguntaría de donde él había venido.
 
Pero Beatriz, cuando ya hubo sido madre de dos preciosos niños quiso saber la misteriosa procedencia del padre de sus hijos y un día se atrevió a preguntárselo, entonces él le respondió: Soy Lohengrin, Caballero del Santo Grial e hijo de Parseval, el héroe puro. Por esa pregunta que hiciste, tú misma has roto nuestra dicha y debo partir y dejarte. Así fue: otra vez apareció sobre el Rhin la frágil embarcación tirada por el cisne blanco y en ella partió Lohengrin hacia su patria. Para perpetuar esta leyenda se creó la "Real Orden de los Caballeros del Cisne", y su origen sirvió de inspiración a grandes creaciones artísticas tales como el "Canto del Cisne de Schubert", "El Cisne de Saint-Saenz", "La recóndita amada de Verdi", entre otras.

17 de enero de 2019

Nuestra Señora de Guápulo


"Que no te den rosas sin espinas”, decía el poeta. “Que tampoco te den un templo cristiano sin misterios”. Por supuesto que el Santuario de Guápulo no es una excepción. Estas construcciones dedicadas a la fe eran las cunas del saber y del poder y durante siglos albergaban dentro de sus impenetrables muros grandes secretos.
Aquí descansa el primer cuadro de la Virgen María que llegó al Ecuador hace 433 años. Fue un regalo hecho por el mismísimo rey español Carlos V a los conquistadores españoles para que difundieran la devoción a la santa en América. Llegó a Quito en el año 1580. Al principio el cuadro estuvo custodiado en La Catedral hasta que se formó una cofradía y encontraron un lugar adecuado para ubicar el cuadro.
 Ese lugar no era otro que el actual Santuario de Guápulo. El por qué de esta ubicación lo conoce su párroco Jesús Mosquera. “Existe un hecho importante que mucha gente desconoce. Esta iglesia está dedicada a la Virgen de Guápulo de Cáceres (Extremadura) en España, y no a la mexicana, como la mayoría de la gente piensa”.
Mosquera añade que “eso es importante para explicar por qué se encuentra aquí. Se ubicó en este lugar porque responde a la misma ubicación geográfica que la iglesia de la Virgen de Guápulo en España: En una montaña, pero no arriba ni abajo sino en el medio. En este caso está también a la mitad de una loma, arriba está el Hotel Quito y abajo el río Machángara, como ocurre con la ubicación de la iglesia que está en España”.
El Santuario data de 1587, cuando era una pequeña ermita. La primera ampliación se realizó en 1593 por orden del Obispo de Quito y estuvo a cargo de Luis López Solís. La tercera y más importante fue en 1649 a cargo del arquitecto franciscano Fray Antonio Rodríguez. La iglesia contiene estilos superpuestos como el arabesco, barroco, riberesco, manierista o neoclásico. Desde su privilegiada localización es posible admirar el panorama oriental, e incluso se divisan poblaciones vecinas, como El Quinche.
 Otra de las particularidades que posee este santo lugar es la imagen de la Virgen. Los cofrades, fascinados por la devoción de la imagen de la santa traída de ultramar, encargaron una talla para ponerla en el altar. Lo curioso es que no hicieron sólo una copia, sino tres.
Los cofrades reunieron el dinero suficiente para realizar la talla que se la encargaron a Diego de Robles en 1584. Las otras dos imágenes se encuentran una el Santuario de El Quinche y en el Santuario de la Virgen del Cisne, cerca de Loja”, explicó Satiago Asimbaya, responsable del Museo de Guápulo”.
Lamentablemente, la talla original de Guápulo se perdió en un incendio en 1936. “Lo que podemos contemplar hoy en día es una réplica”, comenta Asimbaya. El mes más florido para visitar un Santuario es cuando se celebran las romerías. En Guápulo fue durante todo el mes de mayo, mientras que la festividad de la Virgen es el 8 de septiembre.

16 de enero de 2019

Corazón Inmaculado de Nuestra Señora

Del sitio Catholic.net:
La devoción al Inmaculado Corazón de María, junto con la del Sagrado Corazón de Jesús, fue promovida por San Juan Eudes en el siglo 17.
El Papa Pío VII y Pío IX sugirieron su celebración como Purísimo Corazón de María.
En 1944, el Papa Pío extendió esta devoción a toda la Iglesia fijando la celebración del Inmaculado Corazón de María el 22 de agosto, ocho días después de la Asunción.
Con la renovación litúrgica, se le restó importancia a esta fiesta para dársela a las principales fiestas marianas y, se cambió la fecha para un día después de la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús.
San Juan Eudes, decía que el Corazón de María es la fuente y el principio de todas las grandezas y excelencias que la adornan y que la hacen estar por encima de todas las creaturas; por ser hija predilecta de Dios Padre, madre muy amada de Jesús y esposa fiel del Espíritu Santo.
Y que ese santísimo Corazón de María es fuente de todas las virtudes que practicó.
También San Antonio María Claret, fundador de los Misioneros del Inmaculado Corazón de María, profesó un inmenso amor a esta advocación.
Quiso que sus misioneros, salieran por todo el mundo extendiendo la devoción al Inmaculado Corazón de María. Fue un profeta de Fátima, porque en Fátima la Virgen personalmente nos manifestó que Dios quería salvar al mundo, por medio de su Inmaculado Corazón.
La fiesta del Inmaculado Corazón de María sigue a la del Sagrado Corazón de Jesús. El corazón expresa y es símbolo de la intimidad de la persona. La primera vez que se menciona en el Evangelio el Corazón de María es para expresar toda la riqueza de esa vida interior de la Virgen: “María conservaba estas cosas en su corazón

El corazón de María conservaba como un tesoro el anuncio del Ángel sobre su Maternidad divina; guardó para siempre todas las cosas que tuvieron lugar en la noche de Belén, o la adoración de los pastores ante el pesebre, y la presencia, un poco más tarde, de los Magos con sus dones,... y la profecía del anciano Simeón, y las preocupaciones del viaje a Egipto.
Más tarde, el corazón de María sufrió por la pérdida de Jesús en Jerusalén a los doce años de edad, según lo relata San Lucas en el evangelio.
Pero María conservaba todas estas cosas en el corazón....
Jamás olvidaría los acontecimientos que rodearon a la muerte de su Hijo en la Cruz, ni las palabras que le oyó decir: “Mujer, he ahí a tu hijo”. Y al mirar a Juan ella nos vio a todos nosotros. Vio a todos los hombres. Desde aquel momento nos amó con su Corazón de madre, con el mismo Corazón que amó a Jesús.
Pero María ejerció su maternidad desde antes que se consumase la redención en el Calvario, pues Ella es madre nuestra desde que prestó su colaboración a la salvación de los hombres en la Anunciación.
En el relato de las bodas de Cana, San Juan nos revela un rasgo verdaderamente maternal del Corazón de María: su atenta disposición a las necesidades de los demás. Un corazón maternal es siempre un corazón atento, vigilante.
La devoción al Corazón de María no es una devoción más. Nos lleva a aprender a tratar a nuestra Madre con más confianza, con la sencillez de los niños pequeños que acuden a sus madres en todo momento: no sólo se dirigen a ellas cuando están en gravísimas necesidades, sino también en los pequeños apuros que le salen al paso. Las madres les ayudan a resolver los problemas más insignificantes. Y ellas – las madres – lo han aprendido de nuestra Madre del Cielo.
Hoy queremos encontrarnos con María, con nuestra madre. Si recurrimos confiados a ella, ella nos va a decir qué debemos hacer y sentiremos su amor por nosotros. Ese mismo amor que Jesús tiene por cada uno de nosotros. y ella nos dirá que nos quiere, que nos quiere con toda su alma.
Pidamos a Dios que preparó en el Corazón de María, una morada digna al Espíritu Santo, que haga que nosotros, por intercesión de la Santísima Virgen lleguemos a ser templos dignos de su gloria.

Consagración al Sagrado Corazón de María

Oh Corazón Inmaculado de María, por tu perfecta comunión de amor con el Corazón de Jesús, eres la escuela viviente de total consagración y dedicación a Su Corazón.
En tu Corazón, Oh Madre, queremos vivir para aprender a amar, sin divisiones, al Corazón de Jesús; a obedecerle con diligencia y exactitud; servirle con generosidad y a cooperar activa y responsablemente en los designios de Su Corazón.
Deseamos consagrarnos totalmente a tu Corazón Inmaculado y Doloroso que es el camino perfecto y seguro de llegar al Corazón de Jesús. Tu Corazón, es también refugio seguro de gracia y santidad, donde nos vamos liberando y sanando de todas nuestras oscuridades y miserias.
Deseamos pertenecer a tu Corazón, Oh Virgen Santísima, sin reservas y en total disponibilidad de amor a la voluntad de Dios, que se nos manifestará a través de tu mediación maternal.
En virtud de esta consagración, Oh Inmaculado Corazón, te pedimos que nos guardes y protejas de todo peligro espiritual y físico. Qué nuestros corazones ardan con el fuego del Espíritu como arde tu Corazón.

15 de enero de 2019

Nuestra Señora de Banneaux o de los Pobres

Del sitio de la Fundación Cari Filli:

Al poco tiempo de las apariciones de Beauraing, la Virgen se volvió a aparecer a una niña llamada Mariette Beco, en la pequeña localidad belga de Banneux Notre-Dame.Es un pobre caserío agrupado en torno a su Iglesia, y depende del pueblo de Louveigné y está a 25 Km de Lieja, capital de la provincia. Se halla encuadrado en los valles de Ambléve, de la Vesdre y de la Hoëgne.

Era el tiempo de la Gran depresión cuando Europa aún tenía las heridas de la Primera Guerra Mundial. La Familia Beco no practicaba la religión católica, el padre de Mariette era un obrero desempleado que hace años no asistía a la Iglesia. Tampoco la madre se ocupaba de la educación religiosa de su gran prole. Así Mariette creció en este ambiente, pobre y secularizado. Tenía en la cabecera de su cama una imagen de la Virgen María, guardaba un rosario y de vez en cuando lo rezaba.

El invierno de 1933 fue especialmente duro y en estas condiciones climatológicas, una noche oscura, Mariette percibió desde la ventana de su casa una luz en el huerto del jardín, prestó de nuevo atención a la luz y vio una dama hermosa iluminada con su propio halo de luz. Tuvo miedo. Llamó a su madre y se lo contó pero no la creyó, tampoco Julien, uno de sus hermanos. Mariette se quedó muy extrañada de lo que vio por la ventana. Decidió acudir de nuevo a las clases de catequesis, pues lo que presenció le dejó una gran huella en el corazón. El sacerdote que impartía las clases se quedó extrañado de este cambio de actitud de Mariette, ante las verdades del catecismo. Le preguntó y la niña le contó lo que había viso. 

El padre Jamin transmitió un informe completo a su obispo.Tres días después de esa primera aparición, Maritte salió de casa en medio de la oscuridad, rezó bajito y la Virgen se le apareció por encima del bosque, pequeñita en lo lejos del cielo. Mariette siguió rezando. Su padre la estaba observando desde la casa, salió para buscarla y cuando la encontró estaba rezando en bajo; se dio cuenta que estaba ocurriendo algo extraño y fue a buscar al sacerdote del pueblo. La niña continuaba rezando y apoyó sus rodillas cerca de un manantial en el que oyó las palabras de la Virgen: "Posa tus manos en el agua. Esta fuente me está reservada. Hasta pronto, buenas noches”.

Mientras tanto el padre confesó al párroco que creía que su hija estaba viendo a la Virgen y que en prueba de su fe, prometió ir a la Iglesia para recibir la Comunión de nuevo y confesarse

Yo soy la Virgen de los Pobres", y le dice a Mariette, que el manantial es "para todas las naciones, para todos los enfermos”. La niña respondió, "Gracias" y la Virgen le dijo: “Pediré por ti, hasta pronto”.

 Mariette se encontró mal pero aún así decidió de nuevo salir al bosque en busca de la Virgen que le dice: “Desearía una capillita. Vengo a aliviar el dolor. Adiós”.

Creed en mí, yo creeré en vosotros”. “Soy la Virgen de los Pobres”. “Rezad mucho”. “Adiós”. “Hijita, rezad mucho, Adiós.” “Soy la Madre del Salvador, Madre de Dios. Rezad mucho.

Y se despidió definitivamente de Mariette.

Mariette Beco era la mayor de once hijos del matrimonio Beco. Nació el 25 de marzo de 1921. Se la consideraba una niña normal que crecía en la pobreza y en la indiferencia religiosa. No era muy devota antes de su experiencia con la Virgen. Había abandonado sus lecciones de catecismo para la Primera Comunión.

Pero después de la primera aparición, las retoma y vuelve al aprendizaje con un entusiasmo renovado. Así se da cuenta el maestro, el Padre Jamin, pues Mariette había sido siempre la peor estudiante.

Mariette regresa al catecismo y le explica al Padre sus experiencias con la Virgen. 

Después de la primera visita de la Virgen, la niña se convirtió. Pero no sería la única; inmediatamente después su padre, y ocurrieron milagros de curaciones tan rápido que la Iglesia local se sorprendió.

En 1949 las apariciones de Beauraing y de Banneux fueron aprobadas por la Santa Sede.

Mariette Beco se casó y tuvo tres hijos. El 2 de diciembre de 2011 ha fallecido en el Hogar de la Virgen de los Pobres, de Banneux

La capillita que la Virgen le pidió a Mariette se construyó, siendo desde entonces lugar de peregrinación constante de personas de todas las naciones.

Después de la Segunda Guerra Mundial, se construyó una basílica. La Capilla original se encuentra en el jardín de la familia Beco. A unos pocos metros la estatua de Nuestra Señora de Banneux, La Virgen de los Pobres, de pie sobre el manantial que ella se reservó para todas las naciones, para aliviar el sufrimiento de los enfermos.

En la actualidad de la fuente brotan 2000 galones de agua diarios, recordándonos el amor de la Virgen y las aguas del bautismo, fuente de vida y perdón.

14 de enero de 2019

Nuestra Señora de la Palabra

Del sitio Roman Catholic Saints:

En el año 1514, Nuestra Señora fue venerada en un santuario cerca de Montserrat, España. Su ayuda fue invocada en nombre de un hombre mudo que peregrinó allí, y la Santísima Virgen restauró milagrosamente su habla. A partir de ese momento se le dio el título de Nuestra Señora de la Palabra.

Aquí también se verificaron las palabras del "Memorae": "Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, quejamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio, haya sido desamparado. Animado por esta confianza, a Vos acudo, Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vos. Madre de Dios, no desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente".

Cuando Dios se hizo hombre, fue ella quien dio voz a la Palabra. En el Magnificat, Dios Espíritu Santo, su místico esposo, habló a través de ella. Cuando Cristo era niño, ella era su voz. Cuando Nuestro Señor era hombre, hablaba por sí mismo, mientras su madre permanecía en silencio.

Después de la Ascensión, Ella se convirtió de nuevo en Su voz mientras guiaba a la Iglesia infantil a través de esos tiempos peligrosos. Una y otra vez las palabras de Dios vinieron a través de ella, porque ella es su Mediadora de gracia, el vínculo entre nosotros y Él.

Vestida con el poder todopoderoso de su Divino Hijo, María, imitándolo, visita la tierra, hace el bien, concede peticiones, satisface las necesidades de los que la invocan y da consuelo, consuelo y ayuda a sus hijos. Ella es en verdad Nuestra Señora del Verbo; Madre del Verbo Encarnado; "Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros", a través de su "Fiat".

Como consecuencia, incluso mientras estuvo en la tierra, la palabra de Su Madre tuvo una gran influencia sobre Cristo. "No tienen vino", pronunciado en nombre de los recién casados avergonzados en Caná, fue todo lo que se necesitó para producir el primer milagro de sus Hijos.

Y así, a través de los siglos, María escucha las palabras de sus hijos nacidos en el Calvario y habla en su nombre a Jesús. Su intercesión, su palabra, su discurso, nunca es en vano. No dejemos de invocar a esta poderosa protectora, que no quiere otra cosa que interceder por nosotros, sus hijos, ante el trono de Dios.

13 de enero de 2019

Nuestra Señora de la Vetrana

Del sitio Foros de la Virgen:
Innumerables son los milagros que la Virgen de la Vetrana obtiene de su Hijo Divino a través de los tiempos, como cuando liberó de la peste a Castellana.
Llamada “de la Vetrana” desde entonces, el santuario se ha convertido en un destino para los fieles y peregrinos que continuamente van a venerar la imagen sagrada.
Castellana es una pequeña ciudad situada en la ladera de una cuenca cársica en el sur-este de Murge, a 40 km de Bari y a 300 metros del nivel del mar. Su origen es anterior al año 1000.
Fue llamada Vico Kastella y se había levantado como un pueblo formado por los colonos de la Abadía benedictina de Conversano.
El antiguo Vico, que se encuentra a un kilómetro de la ciudad, está desocupado a finales de 1100, posteriormente fue refundado y reconstruido por Constantino y Nicolás, dos colonos de Salento, en 1172.
Castellana, empezó a ser conocida en todo el mundo entre el el 23 de enero de 1938, cuando el espeleólogo Prof. Franco Anelli descubrió un sistema de cuevas cársticas.
Por este fascinante mundo subterráneo, desde 1950, Castellana ha cambiado su nombre por el de Castellana Grotte.
La Iglesia, que se levanta en una colina que domina la ciudad, de Castellana se conserva, y es “objeto de gran devoción, un bonito fresco en losa de piedra de la Virgen María.
El icono de María, del final del trescientos, se llama Virgen de la Vetrana (veterana, antigua).
Aunque una visión diferente del historiador Fray Casimiro de SM Magdalena dice que Vetrana se deriva de la palabra en dialecto que se utiliza para describir la vacuna de sarampión.
A finales de 1690 la iglesia estaba casi en ruinas cuando un grave incidente vino a perturbar la Castellana y la zona circundante.
Una plaga grave se difunde, llevando la muerte y el luto.
Casimiro escribió en 1726: “Este mal que hacía una gran masacre en el pueblo, en un tiempo atacó, a todos los seis hijos de Adriano (Conde de Conversano) y también a su esposa Isabel Caracciolo. El que amaba a esposa e hijos, al ver tal peligro, recurrió a la intercesión de la Virgen … Toda su familia se libró del mal.
En 1690 atacó la enfermedad a la ciudad de Monopoli y de Conversano, se extendió a Polignano, Mola, Fagiano, e incluso entró en Castellana. Dos buenos sacerdotes recurrieron a la intercesión de Santa María de la Vetrana, y replicando sus fervientes oraciones a la Santísima Virgen, el 11 de enero de 1691 uno de ellos escuchó una voz interior que ordenó a la peste en el nombre de la Virgen partir de aquella la tierra, y cesar el flagelo”.
La Virgen también expresó el deseo de que se ampliara la iglesia.
También se extendió la noticia de que si alguien atacado por el mal, fuera ungido con el aceite de la lámpara encendida ante su imagen sería liberado del mal.
Todos los vecinos de la región fueron liberados del mal.
Así que – continúa Casimiro – la gente de Castellana, en reconocimiento de los beneficios recibidos por la Virgen, y para ejecutar lo que se había impuesto al sacerdote, acordó reconstruir y ampliar la iglesia de S. Maria de la Vetrana”.
El trabajo duró sólo un año y tomaron parte los propios ciudadanos de la Castellana.
El pequeño campanario es datado de 1774. En su parte delantera está escrito en latín:”IN PETRA EXALTAVIT ME”. Incluso la puerta del monasterio, en el interior, la la data en 1774.
La cúpula de la Iglesia está recubierta con azulejos de Capodimonte de Nápoles.
De hecho, los hermanos Alcantarini (ahora conocidos simplemente como “hermanos menores”) tenían su Superior en Nápoles, y por vía de su reformador San Pedro de Alcántara, español, estaban muy ligados al Reino de Nápoles, donde sus conventos fueron construidos en Foggia, Capurso, Taranto, Castellana.
En la sacristía hay un panel de la pared con fecha de 1754, con mayólicas napolitanas. Varios años más tarde fue sentida la necesidad de «encomendar a la hermosa iglesia los religiosos.
La condesa Dorotea Acquaviva d’Aragona, de los duques de Atri, esposa de Giulio Antonio III, para agradecer a la Virgen por haber salvado al niño Giulio Antonio IV, fundó un convento conectado a la misma iglesia.
En 1866, el acto de supresión de las órdenes religiosas en Italia por el gobierno hizo evacuar a todos los conventos incluyendo la Castellana.
Se salvaron por un milagro, la mayoría de los libros del primer núcleo histórico de fray Casimiro.
Durante el período de la clausura del convento, la presencia franciscana está garantizada por la reactivación de la Tercera Orden Franciscana (hoy Orden Franciscana Seglar) alrededor de 1870.
Esta realidad eclesial ha mantenido viva la espiritualidad de la devoción franciscana a Nuestra Señora de la Vetrana, a pesar de la cruel ley del Estado laico que ha eliminado físicamente la presencia de los hermanos en la Castellana.
Junto con la Orden Franciscana Seglar se afinca la Juventud Franciscana y el grupo Araldini como presencia viva en la vida religiosa de la Castellana, que gravitan en todos los eventos y liturgias del santuario, y también apoyan a la parroquia de la ciudad.
Durante la Primera Guerra Mundial fueron “alojados” en el convento los prisioneros de guerra húngaros.
Estos, para agradecer a las personas por su estancia en la Castellana, por ser tratados no como prisioneros, sino como hermanos, donaron una estatua de Santa Isabel de Hungría, Patrona de la Tercera Orden Franciscana. La estatua, que se encargó a los artesanos lugareños todavía se venera en la iglesia.
En Marzo 21 de 1931, la iglesia y el convento se transfieren a los monjes en arrendamiento perpetuo.
Su renovación radical ha hecho más espacio vital alrededor del edificio y la iglesia más funcional.
Las renovaciones han hecho posible la hospitalidad de grupos de estudio, conferencias, semanas de ejercicios, retiros espirituales.

12 de enero de 2019

Nuestra Señora de la Calle Ancha

Del sitio Puntadas Marianas:

La capilla de Nuestra Señora de la Calle Ancha se encuentra en la ciudad de Roma. Su nombre deriva del fresco de la Madonna della Strada, venerado como milagrosa y especialmente querido por San Ignacio.

La imagen de la Madonna della Strada es un fresco hecho probablemente, entre la segunda mitad del siglo XIII y la primera mitad del XIV. Actualmente se encuentra en un soporte de pizarra de 68 x 75 cm.

La Virgen está representada por el busto con el niño apoyado en su brazo izquierdo, mientras que la derecha se halla abierta, dirigida a los fieles. Su cabeza se halla coronada rodeada de un halo, y toda la figura está rodeada por un manto de oro. El niño tiene su cabeza una cruz y la postura sentada en el regazo de su Madre, la mirada se inspiró en una serena tranquilidad y con su mano derecha en un gesto de bendición.

En general, la imagen parece evocar la naturaleza de la Madre y Mediadora de gracias, al mismo tiempo, pide confianza en el Hijo y con Él intercede.

La imagen estuvo originalmente en la pequeña iglesia de la Astalli.

El medio ambiente en su conjunto ha sido diseñado y decorado por Giuseppe Valeriano (1542-1596), que también tiene pinturas sobre madera que representan episodios de la vida de la Virgen.

Los frescos de la cúpula, con ángeles tocando las trompetas, son obra de GP Pozzi (1561 - 1589), activo pintor durante el pontificado de Sixto V

El piso de mármoles y bronces dorados se hallan cubiertos de estrellas.

La imagen de la Madonna della Strada fue limpiado y restaurado en el año 2006.




11 de enero de 2019

Nuestra Señora de Bessiere

Del sitio Roman Catholic Saints:

La región de Limousin está situada cerca del corazón de Francia, y la zona esencialmente rural ha sufrido muchas herejías como la de los hugonotes franceses a lo largo de los siglos. La devoción a la Virgen es siempre un remedio seguro, hasta el punto de que uno de sus títulos es Destructor de herejías.

Entre los muchos milagros que se dice que tuvieron lugar en el santuario de Nuestra Señora de Bessiere, en Limousin, Francia, se cuenta de un cierto hereje que se había burlado de la devoción pagada a Nuestra Señora. Se escondía en el bosque y acechaba a los peregrinos que se dirigían al santuario.

No temiendo ni a Dios ni a su Santa Madre, se burlaba de ellos por emprender tal viaje, se burlaba de sus creencias cristianas y se burlaba de ellos con reproches sarcásticos y burlas asquerosas.

El infeliz pronto se arrepentiría de su insensatez. Un día fue severamente castigado, ya que al regresar a casa, vio que su casa ardía en llamas ante sus propios ojos. Incluso con la ayuda de sus vecinos, todos los intentos de apagar las llamas fueron infructuosos. En cuestión de minutos su casa quedó completamente envuelta en llamas.

Cuando el fuego estaba en su apogeo, la Virgen se apareció en las llamas con toda su majestad y se le vio fruncir el ceño al hereje. Esta visión fue presenciada por todos los presentes, quienes inmediatamente cayeron de rodillas, instando al hereje a hacer lo mismo.

Hombre quebrantado, asustado y frustrado, se postró, llamando a la Madre de Dios a ser misericordioso con él.
Sus súplicas no fueron en vano, pero no fue su casa la que salvó, sino su alma. En ese momento experimentó una verdadera y duradera conversión. Pasó a vivir una vida muy penitencial y murió como un verdadero creyente.

10 de enero de 2019

Nuestra Señora de los Guias

Del sitio Roman Catholic Saints:

Actualmente está expuesta en la Iglesia de la Ermita, y es la patrona de Manila.

Uno de los marineros que desembarcó en la isla de Luzón en 1570, mientras caminaba por los bosques cerca del poblado nativo de Manila, se encontró con una ceremonia religiosa organizada por los nativos. Estaban honrando una imagen de la Madre de Dios, una estatua en un pedestal áspero. Los nativos dijeron a los españoles que la estatua tenía el poder de hacer realidad sus peticiones y que, de hecho, se hacían milagros.

Como no se sabía nada de su origen, los marineros decidieron nombrar la estatua con algún "título de señora"; el nombre que le dieron los españoles fue "Nuestra Señora de la Guía"; todos estuvieron de acuerdo en que ella los había guiado en su peligroso viaje.

Cuando se construyó la catedral de Manila, la estatua fue consagrada allí. Cien años después, tras la destrucción de esta catedral, se construyó una nueva iglesia, visible desde el mar. En su alta torre se colocó una luz como faro para los barcos que llegaban, un lugar adecuado para Nuestra Señora de los Guías. Más tarde la estatua fue colocada dentro de las paredes de la catedral restaurada.

En cuanto a la misteriosa naturaleza del origen desconocido de la estatua, algunos piensan que la estatua llegó flotando desde un barco naufragado, y así fue capturada por los nativos.

La estatua de Nuestra Señora de la Guía fue coronada canónicamente en el año 1955 por el Nuncio Papal de las Islas Filipinas. El santuario es visitado por obreros que buscan trabajo en muchos países, y cuando regresan dejan regalos de agradecimiento a la Reina del Cielo ante su estatua.

Hoy en día la devoción a Nuestra Señora de los Guías sigue floreciendo. Para todos los que viajamos por este amplio y solitario mundo, ella es la patrona, el Faro Queenly, la Estrella del Mar.

9 de enero de 2019

Nuestra Señora de Nátaga

Del sitio Aleteia:
Una imagen que se “hizo pesada” es símbolo de fe en un pueblo de ascendencia indígena. Cada 24 de septiembre, miles de devotos visitan a la ‘Patrona de los presos’ para pedir y agradecer por su liberación física y espiritual Marta María Pacheco Salcedo, (nombre cambiado a pedido de la protagonista), lleva más de diez años seguidos visitando a la Virgen de las Mercedes, en Nátaga, Huila, un diminuto pueblo ubicado a más de 400 kilómetros de Bogotá.
Su fervor por esta advocación nació en una cárcel en donde había sido recluida por un delito que no cometió. Ella cuenta que siendo funcionaria del Estado fue involucrada injustamente en un proceso por el manejo de dineros públicos. El día que fue detenida los medios de la comunicación la mostraron como delincuente y durante las audiencias públicas ante un juez apareció esposada.
Fueron dos largos años en los que siendo inocente, la gente creyó que era una ladrona. Pero en la cárcel, en soledad y orando todos los días, supe que la Virgen de las Mercedes daba la mano a los presos perseguidos por la injusticia”, relató a Aleteia esta abogada de 50 años.
Una novena publicada en los años 60 fue la herramienta que le permitió “pegarse día y noche” a esa Virgen encumbrada en un lugar de la cordillera Central, en la región Andina. Esos momentos los recuerda Marta María con nitidez: “Cuando faltaban pocos meses para el juicio y era inminente una condena de por los menos quince años de prisión, una amiga me regaló la novena Para ti peregrino. Tan pronto la empecé a rezar con mucha fe, asumí que la Virgen de Nátaga me iba a declarar inocente. A los ocho días de terminada la novena, todas las acusaciones de la Fiscalía fueron retiradas y en cuestión de semanas salí libre para siempre”.
Todos los años, Marta María, su esposo y dos hijos recorren su automóvil más de 1.000 kilómetros, desde Barranquilla hasta Nátaga, para cumplir la promesa hecha a la Virgen en prisión si lograba “salir limpia”: visitarla cada 24 de septiembre, confesarse y recibir la comunión en su templo y entregar una generosa ofrenda para los presos.
Como ella, miles de peregrinos de Colombia, Ecuador, Perú, Panamá y Venezuela visitan a esta hermosa imagen de madera y vistosos atuendos para pagar promesas y pedir favores, especialmente los que se relacionan con ataduras físicas y espirituales. Según el padre Ángel Palma, párroco de Nátaga, se trata de una devoción que data de 1630, en plena época de la Colonia española, y que pese a los diversos fenómenos de violencia padecidos por el país, nunca ha decaído.
Es tanta la fama de sus milagros que el poblado, de apenas 6.500 habitantes, no da abasto para albergar a más de 250.000 visitantes que llegan durante las fiestas patronales. La alcaldesa Edna Magally Álvarez sostiene que gran parte de la vida económica de este municipio de agricultores se debe al turismo religioso, especialmente a la compra de estampas religiosas, imágenes católicas, novenas, libros, veladoras, medallas y escapularios. También es notable el movimiento de hoteles, restaurantes, negocios de comida rápida y transporte terrestre.
Al igual que la historia de Nuestra Señora de Luján, patrona de Argentina, esta imagen no estaba destinada para ser venerada en el sitio donde se quedó sino que se pretendía llevarla a otro lugar. Por esa razón, algunos historiadores aseguran que su establecimiento en Nátaga no fue una coincidencia sino un designio divino, de la misma Virgen que resolvió quedarse en la región habitada por los indígenas nátaga.
Todas las versiones conocidas desde el siglo XVII indican que unos comerciantes que pernoctaron en el sitio conocido como El Paso, habían adquirido la obra de arte en Quito para venderla en Santa Fe de Bogotá junto con un Niño Dios de brazos. Su propósito era ganarse unos buenos pesos aprovechando que las imágenes, si bien no parecían del mismo autor, sí hacían parte del estilo de la Escuela Quiteña, un movimiento artístico de gran prestigio en América y Europa en esa época.
Sin embargo, cuando los comerciantes terminaron su descanso en el largo recorrido desde Ecuador, el cajón de madera que conservaba las imágenes “se hizo tan pesado que varios hombres muy fuertes no fueron capaces de moverlo”. Ese hecho interpretado como el deseo de María de permanecer en la zona fue aprovechado por los devotos para comprar la imagen sin el Niño, ya que el dinero no les alcanzó. Días después ―dice la leyenda― el Jesús que llevaban los comerciantes para Bogotá, “tornó volando” y misteriosamente apareció en brazos de la Virgen.
Las imágenes permanecieron muchos años en El Paso y hacia 1762 fueron trasladadas a Nátaga en donde a lo largo de 388 años se han erigido siete templos, de los cuales cinco fueron demolidos y dos se conservan en la actualidad. Desde esos años Nuestra Señora y el Niño han permanecido en el altar mayor y nunca han salido de la población.
La devoción a Nuestra Señora de las Mercedes se debe a Pedro Nolasco, el santo español que por inspiración mariana fundó en 1218 la Orden de la Merced. Su apostolado consistió en ayudar a liberar a miles de católicos perseguidos por su credo y esclavizados por los musulmanes en África. Un siglo después esta advocación llegó a Colombia con los padres Mercedarios que emprendieron sus misiones en Huila y Cauca, departamentos donde los indígenas guambianos la llaman la ‘Virgen del invierno’ porque ante sus oraciones ella les provee el agua necesaria para sus cultivos.
Los testimonios expresados en placas pegadas a las paredes del santuario dicen que la Virgen de Nátaga ha prodigado muchos favores a sus devotos, especialmente a quienes padecían enfermedades graves. Otros milagros, sostiene el párroco Palma, los han recibido personas “que pidieron su intercesión para liberarse de cadenas espirituales, afectivas, familiares, económicas y materiales que los han tenido presos durante mucho tiempo”.