22 de octubre de 2019

Nuestra Señora de las Maravillas

Del sitio Virgen de las Maravillas:
La historia de la Virgen de las Maravillas de Cehegín se remonta a año 1721 cuando el del Padre franciscano Francisco Moreno Pastor expresó su deseo de buscar una imagen mariana para Cehegín, para que cautivase, conmoviera y enardeciera a las almas que ante Ella se postrasen y así se proclamase madre y protectora de todos los habitantes del municipio.
Don Pedro Antonio Pereti, natural de Cartagena, quien contaba con los medios económicos y los contactos adecuados, fue quien ayudó al franciscano a realizar su deseo y en 1723 logró que su hermano Lorenzo Pereti, capitán de navío mercante, le encargara en Nápoles al escultor Nicolas Fumo, la imagen de una Virgen con el Niño en sus brazos. Cuatro años después del encargo llegó a nuestra tierra la maravillosa imagen de María que hoy tenemos con nosotros e innumerables son los relatos que acompañan su realización y trayecto hasta Cehegín.
Vino en barco hasta Cartagena, arribando el 16 de julio de 1725, y pese a la impetuosa tempestad sufrida durante el viaje, que deterioró la mayor parte de la mercancía, la talla resultó intacta de forma milagrosa y recibió entonces el nombre de Virgen de las Maravillas. El Padre Moreno se hizo cargo de ella llevándola hasta Cehegín, por Lorca, Coy, Avilés y Cañada Lengua. El pueblo salió a recibir a su imagen donde hoy llaman Puente de la Virgen y allí fue recibida con gran entusiasmo.
Se colocó en el Colegio Franciscano el día 25 de julio de aquel año y desde entonces se viene venerando en este convento-santuario, construido a finales del siglo XVI y declarado monumento histórico-artistico nacional como ejemplar genuino del barroco murciano.
Cehegín ya disponía de patrón, San Zenón. El culto a este Santo lo llevaron a la villa posiblemente los Templarios desde Tierra Santa en la Edad Media. Pero la insistencia de los padres franciscanos del Convento de San Esteban hizo posible el hecho de la llegada de la Virgen a Cehegín en 1725.
Cuando la Virgen llegó el 25 de julio del año 1725 se aprovecharon los días de fiesta en honor a San Zenón para que también lo fueran en honor de la Virgen. De esta forma quedaron instaurados el día 9 de septiembre el de Zenón, y el 10 el de la Virgen y así el nombre con el que se invocó a esta imagen de "Maravillas" se celebra en esa fecha, aunque no estuviera acuñado en el santoral.
El culto a la Virgen se impuso rápidamente entre todos los habitantes del municipio y llegó a ser tan venerada como la imagen de la Virgen de la Peña, cuyo santuario se encuentra en Canara. Poco a poco, caló en los corazones de los cehegineros, y el pueblo se volcó con ella y así con el paso del tiempo muchas familias pusieron su nombre a las niñas que nacían en Cehegín.
El 27 de octubre de 1730 se inauguró un precioso Camarín, que costeó todo el pueblo y en 1734 se dotó a la Virgen y el Niño con coronas de plata. No tardó en convertirse en copatrona de la ciudad junto a San Zenón, pero el culto a la Virgen de las Maravillas siguió aumentando a pasos agigantados, hasta que a finales del siglo XIX sólo comienzan a figurar las Fiestas de la Virgen como las únicas en el calendario, olvidándose las de San Zenón.
Rápidamente se nombraron mayordomos para recaudar fondos para las Fiestas de la Virgen. El Concejo ya destinaba partidas cuantiosas para su festividad a mediados del siglo XVIII. Los actos religiosos eran los más importantes y marcaban el comienzo y el fin de las fiestas con los traslados de la Virgen. En estas procesiones los vecinos, además de ir tras la Virgen, preparaban los descansos o altares callejeros.
El culto y la devoción a la Virgen fue en aumento y así la coronación pontificia de la Santísima Virgen de las Maravillas fue el día 10 de septiembre de 1925, por el obispo Vicente Alonso y Salgado, siendo Papa Pío XI. Fue proclamada Patrona de la ciudad de Cehegín en 1927.
Con el paso de las décadas la devoción hacia la Virgen de las Maravillas se acrecienta día a día, y el cariño del pueblo es tan grande que la imagen se libra de ser robada o destruida en tres ocasiones: la primera cuando las tropas napoleónicas saquean la villa durante la Guerra de Independencia en 1812 y la imagen fue trasladada en un viejo arcón y escondida en una finca rural llamada La Jabalina donde permaneció durante 7 días camuflado el arcón de lentiscos dentro de una calera junto a un barranco; la segunda en 1837 cuando las leyes desamortizadoras amenazaban la supervivencia del convento que albergaba la imagen, teniendo que mediar el Ayuntamiento de la ciudad para que no ocurriera tal desgracia; y la tercera, que tuvo lugar durante los años de la Guerra Civil, cuando se aprobó su traslado a Murcia, donde fue catalogada como pieza de incalculable valor y depositada en el Museo Provincial de Bellas Artes. Se reintegró a Cehegín el día 7 de mayo de 1939. La festividad litúrgica se celebra el 10 de septiembre, enmarcada en las fiestas patronales, que tienen lugar del 8 al 14 de dicho mes. En este contexto se han celebrado durante el siglo XX los actos de conmemoración en las Fiestas patronales por el 200, 225, 250 y 275 aniversario de su llegada Cehegín.


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