Del sitio
Píldoras de Fe:
Recientemente, me encontré anhelando sostener al Niño Dios mientras
contemplaba este tiempo de Navidad/Adviento, pero para mantener la
disciplina y tradición decidí esperar hasta la Noche Buena para
desenvolver este grandioso regalo. Y al hacer esto, inmediatamente me
encontré volteando hacia María y poniendo mi mano sobre su vientre,
abriéndome para conectar con el Niño Dios ahí dentro.
Desde entonces, me encuentro uniéndome a Jesús en el vientre de
María, primero desde afuera, pero luego, mientras paso tiempo con Jesús
en adoración, me encuentro imaginándome que la capilla en donde estoy es
el vientre de María, y empiezo a pasar más tiempo en el vientre con
Jesús, abriéndome a mantenerme quieta ante Su Presencia, reposando en el
amor de la Madre y del Padre Perfecto (María y nuestro Padre
Celestial), tal como Jesús lo hizo
absorbiendo las verdades de mi
propia dignidad e identidad como un hijo de Dios.
Y es que por esto fue que vino Jesús, para abrirnos las puertas del
Cielo e invitarnos a regresar en comunión con nuestro Padre Celestial.
Por Su Sangre hemos sido redimidos y recibimos de regreso nuestra
dignidad e identidad, mismas que teníamos antes de la caída, siempre que
hayamos elegido recibirlas.
Mi oración en este tiempo de Navidad/Adviento es que todos tengamos
la gracias de reposar junto con el Niño Dios, para convertirnos en uno
junto a Él, abriéndonos a la maravilla que fuimos hechos, la verdad
sobre quién fuimos creados para ser.
Que entremos en la profunda gracia del tiempo de Navidad/Adviento;
que lleguemos a conocer el amor de Dios, el amor de María, de una manera
profunda e íntima. Nuestro Dios anhela unirse a nosotros como Sus
Hijos. Quiere que descansemos en el vientre de Su Amor por nosotros,
como Jesús lo hizo a través de su vida terrenal; que conozcamos el
infinito e incondicional amor y aceptación de nuestro perfecto Padre
Celestial.
Quiere que descansemos también en el vientre del amor de María por
nosotros como Jesús lo hizo en su vida terrenal; que conozcamos el amor
de la perfecta Madre a como Él lo hizo; que podamos experimentar el amor
y la aceptación incondicional del Padre Celestial por nosotros a través
del Corazón Maternal de María.
Las heridas de un padre y de una madre son las heridas más profundas
que se pueden tener, porque nuestras madres y nuestros padres son los
primeros en reflejar y atraernos al amor de Dios.
Su último propósito al amarnos es inclinarnos hacia la receptividad
del Amor de nuestro Padre Celestial y nuestra Madre; que conozcamos el
amor perfecto, incondicional de Dios y su aceptación.
Pero nuestros padres se quedan cortos en la vida en diversos aspectos
debido a sus propias heridas, transmitidas de sus propios padres, y así
todo el camino de regreso hasta Adán y Eva. Y así, podemos permanecer
pobres de corazón, sin darnos cuenta de cuán profunda, incondicional e
infinitamente somos amados.
Que este tiempo de Navidad/Adviento sea un tiempo para que todos
nosotros vayamos a la fuente de la cual todo amor y verdad fluye, al
unirnos con el Niño Dios, abriéndonos a recibir y reclamar nuestra
verdadera dignidad e identidad como "hijos de Dios".
Mientras compartí con Sor Mary Clare mi reflexión de entrar en el
vientre de María con Jesús, se sintió atraída a entrar también y después
quiso compartir un poco de su experiencia:
Medité en el absoluto silencio de toda la Creación mientras esperaba
el "Sí" de María cuando el ángel Gabriel le anunció que Ella concebiría y
llevaría un Hijo y Su nombre sería Jesús. Cuando María dio su "Sí",
¡entró luz en su vientre y en este mundo! Mientras reflexionaba sobre
entrar al vientre de María, vi una luz brillante y me di cuenta de que
estaba con Jesús, ¡Luz del Mundo! Luego fui invitada por María a
formarme tal a como ella estaba formando a Jesús en su vientre. En Su
vientre estaba el Amor personificado, el gozo y la paz. ¡Me encontré
descansando en este Amor, Gozo y Paz! También me di cuenta de que Jesús y
María me estaban pidiendo, de hecho a todos nosotros, reparar la
oscuridad en los vientres de algunas madres, causada por el pecado del
aborto. Muchas madres dicen "No" a la vida en sus vientres, y sus
vientres se convierten en lugares de oscuridad, faltos de amor, paz y
gozo
Traducción y adaptación:
María Mercedes Vanegas
Nicaragüense
viviendo en Alemania
soltera, ingeniera y misionera