Traducido del sitio Enciclopedia Mariana:
En algún momento después del año 450 d. C. (la fecha es incierta), la Virgen María se le apareció, tras un terremoto, a un monje de San Severo, de origen sirio. Ella estaba arrodillada al borde de una roca. Se dice que la Virgen arrodillada detuvo una inundación con sus oraciones. Según la leyenda, la roca conservó la huella de las rodillas de la aparición. Cientos de fieles siguen venerando hoy en día a Nuestra Señora de la Agenouillade (Notre Dame de l’Agenouillade).
La ciudad emprendió un ambicioso proyecto de renovación en 2004, con el fin de devolver a este santuario el esplendor original que tenía en la Edad Media, cuando los lugareños acudían a orar frente a la estatua de Notre Dame de l’Agenouillade. La estatua misma está siendo restaurada y pronto recuperará el aspecto que tenía hace un siglo.
En 1583 se erigió un convento capuchino en el lugar. La Capilla de la Agenouillade (siglo XVI), por su parte, se encuentra aislada cerca de un bosque de pinos. Es una etapa de peregrinación en el camino a Santiago de Compostela. En aquella época, los padres capuchinos habían erigido quince capillas a lo largo del camino entre Agde y Notre Dame du Grau (Nuestra Señora de Grau), para ayudar a los peregrinos en sus devociones. Estas quince capillas representaban los misterios de la Pasión del Señor.
El santuario fue destruido durante la Revolución Francesa en 1789, pero posteriormente fue restaurado por los Penitentes Blancos en el siglo XIX.

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